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Avaricia

Also called: Codicia, Egoísmo, Juegos de azar, Materialismo, Tacañería
Deseo excesivo por más de algo, especialmente bienes o posesiones.

Top Bible Verses about Avaricia

Proverbios 28.8

El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, Para aquel que se compadece de los pobres las aumenta. Read Proverbios 28.8

Eclesiastés 5.10–12

El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos? Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia. Read Eclesiastés 5.10–12

Isaías 5.8

¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra? Read Isaías 5.8

Efesios 5.5

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Read Efesios 5.5

1 Timoteo 6.9–10

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Read 1 Timoteo 6.9–10

Santiago 5.1–6

¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla.Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros.He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han … Read Santiago 5.1–6

Famous Christian Quotes About Avaricia, Codicia, Egoísmo, Juegos de azar, Materialismo, Tacañería

Dios no va a ser compartido con otras cosas

Los hombres del mundo de buena gana aumentarían su participación en los bienes de este mundo: algunos codiciando oro y plata, otros codiciando casas y familias, otros un gran nombre, la influencia y la gloria. Algunos son atraídos por un objeto, otros por algo más que eso, pero todos se esfuerzan a través de diversos caminos a alcanzar sus distintos proyectos. Pero la porción de las almas santas es Dios mismo. Si queremos estar poseídos de tal porción, una herencia como es la de nuestro Señor, nos corresponde ordenar nuestra vida para que podamos merecer poseerlo y ser nosotros mismos poseídos por él. Es decir, si queremos poseer a Dios como nuestro destino, no debemos tener nada fuera de él, porque de hecho es avaro, el que piensa que desear a Dios no es suficiente. Si buscamos cualquier otro objeto, como por ejemplo el oro, la plata o la propiedad, Dios despreciará ser compartido con esas cosas.

Hugo de san Víctor

Usando y abusando de las bendiciones materiales

El marfil, el oro y las riquezas de todo tipo son en realidad bendiciones de la providencia divina, que no sólo son permitidas sino expresamente diseñadas para el uso de los hombres. En ningún lugar se nos prohíbe reír, saciarnos de comida, añadir nuevas posesiones a aquellas que ya han sido disfrutadas por nosotros o por nuestros antepasados, deleitarnos con una armonía musical o beber vino. Esta es la verdad; pero en medio de la abundancia de estas cosas, está muy lejos del uso legítimo de las bendiciones divinas el que nos sumerjamos en deleites sensuales, que embriaguemos la mente y el corazón con placeres presentes y que perpetuamente vayamos detrás de nuevos placeres.

Juan Calvino

La afición por lo fino nunca es satisfecha

El amor por los manjares y el amor por el vino, aunque son grandes vicios, no son de tal magnitud que superen a la afición por lo fino. “Una mesa llena y reiteradas copas” son suficientes para satisfacer la avidez. Pero para aquellos que gustan del oro, la púrpura, y las joyas, ni el oro que está por encima de la tierra y debajo de ella es suficiente, ni el mar de Tiro, ni la carga que viene de la India y Etiopía, ni aun el río Pactolo fluyendo con oro, ni siquiera si un hombre fuera convertido en un Midas puede llegar a estar satisfecho, sino que sería aún pobre, deseando otra riqueza. Estas personas están dispuestas a morir con su oro.

Clemente de Alejandría
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