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El Yelmo De La Salvación

Notes & Transcripts

EL YELMO DE LA SALVACIÓN

 

Por Douglas Alvarenga

INTRODUCCIÓN:

 

  1. Como cristianos debemos recordar que somos soldados (II Ti. 2:3-4), que estamos en una guerra espiritual (Efe. 6:12; II Cor. 10:3) y que como tales debemos estar, todo el tiempo, vestidos de la armadura de Dios (Efe. 6:13). 

  1. Hacer un hábito de vestirnos con la armadura completa, que Dios nos otorga a diario, nos ayudará definitivamente a mantenernos con una actitud  adecuada y sabia  para nuestro crecimiento y seguridad como cristianos.

  1. Todas las piezas de la armadura de Dios son importantes, pero en esta ocasión nos estaremos enfocando solamente en una de ellas – El Yelmo de la Salvación.

  1. El apóstol Pablo escribió: “Tomad también el yelmo de la salvación…” (Efe. 6:17).  Con esto en mente, observemos lo siguiente:

I.                   ¿Qué Es El “Yelmo de la Salvación”?

 

A.     El Yelmo de la Salvación  y su significado.

1.      La palabra Yelmo viene del término Griego [περικεφαλαίαPerikefalaia G4030] y significa literalmente “un casco.” Esta palabra, metafóricamente, denota la protección del alma o la mente, la cual consiste en la esperanza de la salvación (I Tes. 5:8).  En otras palabras, el yelmo de la salvación es la salvación que Dios, mediante su gracia, nos da y que nosotros hemos escogido recibir.

2.      El apóstol Pablo dice: “Tomad también el yelmo de la salvación…” La palabra tomad en este versículo es diferente a la palabra que también se traduce “tomad” en los versículos 13 y 16.  En los versículos 13 y 16 la palabra que se traduce tomad es [ἀναλαμβάνωanalambano G353] y significa “tomar o recoger algo y llevarlo consigo para usarlo.”  La palabra traducida “tomad” en el versículo 17 viene del término Griego [δέχομαιDecomai G1209] y significa “tomar, en el sentido de ‘recibir’ o ‘aceptar’ algo, y en este caso, como ya hemos mencionado, es la salvación que Cristo ofrece y que nosotros escogemos recibir o rechazar.  Al recibir la salvación y estar plenamente convencidos de la esperanza que tenemos, nosotros hacemos todo lo posible para llevar nuestros pensamientos en cautiverio a la obediencia de Cristo (II Cor. 10:5) e impedir así ser distraídos por Satanás.

II.                ¿Por qué Es Importante El Yelmo de la Salvación?

 

A.     La importancia del yelmo de la salvación.

1.      El yelmo de la salvación es importante porque protege nuestra cabeza, el lugar donde nuestros pensamientos residen.

2.      En los tiempos antiguos, los soldados romanos usaban el yelmo para proteger su cabeza de los golpes del enemigo.  Ellos se aseguraban que el yelmo siempre estuviera puesto en su lugar, para evitar recibir una lesión mortal que les terminará quitando la vida.

3.      Nosotros hemos recibido salvación (Efe. 6:17) y con ella la esperanza de la vida eterna (I Tes. 5:8), pero si no cuidamos nuestras mentes, sino que dejamos que el enemigo la llene de malos pensamientos, entonces vamos a ser distraídos de tal manera que vamos a perder el enfoque que debemos tener en nuestra salvación y vamos a empezar a entretener pensamientos que nos van a llevar a perder la salvación que hemos recibido – o sea, el yelmo que nos protege del enemigo.

4.      Por lo tanto, para que el yelmo de la salvación pueda protegernos, nosotros debemos ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor (Fil. 2:12) y mantener alejados, de nuestras mentes, los malos pensamientos.

III.             ¿Por qué Es Importante Proteger Nuestros Pensamientos para Mantener Fijo en Su Lugar el Yelmo de la Salvación?

 

A.     La importancia de proteger los pensamientos para mantener fijo en su lugar el yelmo de la salvación.

1.      Es importante proteger nuestros pensamientos porque ellos forman nuestra personalidad (Prov. 4:23; 23:7).

2.      Es importante proteger nuestros pensamientos porque tarde o temprano ellos saldrán a relucir en nuestras palabras y nuestro comportamiento (Mat. 15:18-20; cf. Luc. 6:45).

 

3.      Es importante proteger nuestros pensamientos, ya que estamos en una batalla espiritual donde el campo de batalla es nuestra mente.  Satanás, nuestro enemigo, sabe que si él puede ganar en el área de nuestros pensamientos, nos tiene cautivos.  No obstante, recordemos que podemos tomar control y rechazar en el Nombre de Jesús todo pensamiento que nos va a ensuciar (Fil. 4:13).  A lo mejor hemos oído el dicho: “No puedes evitar que un pájaro vuele sobre tu cabeza pero si puedes evitar que haga nido allí en ella.” Este dicho nos enseña que tenemos la opción de cultivar malos pensamientos o no cultivarlos.  Pero recordemos, Satanás no nos puede obligar a guardar malos pensamientos en nuestras mentes.

 

4.      Y, es importante proteger nuestros pensamientos porque ellos determinarán nuestro destino final.  Dice un viejo proverbio: “Siembra un pensamiento y cosecharás una acción.  Siembra una acción y cosecharás un hábito.  Siembra un hábito y cosecharás un carácter.  Siembra un carácter y cosecharás una vida.  Siembra una vida y cosecharás un destino.”

 

5.      Por lo tanto, para mantener el yelmo de la salvación (i.e. nuestra salvación) fijo en su lugar, y no perderlo, debemos cuidar nuestros pensamientos.

 

IV.              ¿Qué Tipo de Pensamientos Deben Ser Reemplazados Para No Perder El Yelmo de Nuestra Salvación?

 

A.     Debemos reemplazar los pensamientos de desesperación y derrota por los del objetivo de servir a Dios obedeciendo a Cristo sin importar las circunstancias.

1.      Debido a que estamos en una guerra espiritual, van a haber momentos en que la batalla va a ejercer tal presión que vamos a llegar al punto de desesperarnos y darnos por vencidos (II Cor. 1:8).

2.      Sin embargo, nosotros no debemos dejar que ese tipo de pensamiento nos despoje de nuestro yelmo de la salvación; sino al contrario, debemos recordar con certeza y depositar nuestra confianza  en que Dios, de ante mano, ya nos ha concedido la victoria en Cristo (I Cor. 15:57) y que por medio de Él, nosotros podemos lograrlo todo (Fil. 4:13) y ser mas que vencedores (Rom. 8:37).

3.      Por lo tanto, no nos dejemos vencer por este tipo de pensamientos.

B.     Debemos reemplazar los pensamientos de odio y envidia por pensamientos que reflejen amor y generosidad.

1.        El odio y la envidia son obras de la carne (Gál. 5:19-21) de los cuales debemos despojarnos si queremos crecer para salvación (I Ped. 2:1-2).

2.        Entretener este tipo de pensamientos nos va a llevar a hacerle daño a las personas que amamos; y no solamente eso, sino que estaremos dañándonos a nosotros mismos porque el yelmo de la salvación ya no va a estar con nosotros.

3.        Además, recordemos que el odio y la envidia fueron algunos de los muchos pecados que crucificaron a Jesús (Juan 15:25; Mat. 27:18; Mrc. 15:10).

4.        Por lo tanto, evitemos este tipo de pensamientos.

C.     Debemos reemplazar los pensamientos de cobardía por el de entereza y convicción.

1.      La cobardía nos impide cumplir con la voluntad de Dios.  Es por eso que este tipo de pensamientos van a condenar aquellos que los cultivan (Apoc. 21:8).

2.      Para nosotros poder evitar ser condenados, debemos tener presente en nuestras mentes que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (II Ti. 1:7).

 

3.      Por lo tanto, seamos fuertes y valientes por la causa de Cristo (I Cor. 16:13; Efe. 6:10; II Ti. 4:6-8).

 

V.                 ¿Qué Tipo de Pensamientos Debemos Cultivar Para No Perder El Yelmo de la Salvación?

 

A.     Debemos cultivar pensamientos que reflejen verdades bíblicas, o principios cristianos verdaderos (Fil. 4:8).

1.      Los pensamientos verdaderos son aquellos que están relacionados con la verdad.  La mentira nunca debe formar parte de nuestros pensamientos ya que esta nos puede condenar (Apoc. 21:8).

2.      Permitamos que nuestro  pensar y hablar cotidiano deje translucir nuestra luz como hijos de Dios (Prov. 23:23; Efe. 4:15, 25; cf. Jn. 8:40; 14:6).

B.     Debemos cultivar pensamientos dignos (Fil. 4:8).

1.      Los pensamientos dignos son aquellos que son honestos, serios y sobrios en acciones (Rom. 12:17; II Cor. 8:21; I Tes. 4:12).

C.     Debemos cultivar pensamientos justos (Fil. 4:8).

1.      Los pensamientos justos son aquellos que tienen que ver con la justicia, especialmente en el trato que le damos a otros (Deum. 16:20; Salmo 82; Prov. 11:1; 20:7).

D.    Debemos cultivar pensamientos puros (Fil. 4:8).

1.      Los pensamientos puros son aquellos que nos mantienen espiritualmente castos delante de Dios (I Cor. 6:18; 10:8; Efe. 5:3-4; Col. 3:5; I Tes. 4:3-5).

E.     Debemos cultivar pensamientos amables (Fil. 4:8).

1.      Los pensamientos amables son aquellos que tienen que ver con la amabilidad y el amor que nosotros debemos tener los unos con los otros (Jn. 13:34-35; Efe. 4:32).

F.      Debemos cultivar pensamientos honorables (Fil. 4:8).

1.      Los pensamientos honorables son aquellos que tienen que ver con lo que es de buen nombre; por lo tanto si saturamos nuestros pensamientos  con la verdad, nuestras acciones reflejaran su esencia y sin duda nuestra reputación dará honra a nuestro Dios, siendo reconocidos al mismo tiempo como personas de andar cristiano (Prov. 22:1; Ecl. 7:1; Mat. 5:13-16; cf. I Ped. 2:12).

2.      Por lo tanto, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en eso meditemos.

Conclusión:

 

  1. Satanás siempre está activo y anda como león rugiente buscando a quien devorar (I Ped. 5:8).

  1. Por lo tanto, es imperativo que mantengamos el yelmo de la salvación como una constante en nuestro diario pensar, el cual nos ayudará a desarraigarnos de todo mal pensar y poder así conseguir obediencia completa a Cristo (II Cor. 10:3-6).

  1. Nuestras peticiones, en nuestras oraciones diarias, deben ser sabias, humildes y con un carácter sumiso como la oración del salmista David en Salmo 139:23-24, “Examíname,  oh Dios,  y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” (RV1960)

  1. ¡Que Dios nos ayude a mantener siempre puestos el yelmo de la salvación!

 

 

Preguntas

 

  1. ¿Cuál es el tema de esta lección?
  2. Explicar que significa “El Yelmo de la Salvación.”
  3. ¿Por qué y cuan importante es “El Yelmo de la Salvación”?
  4. ¿Qué enseñan Proverbios 4:23 y 23:7?
  5. ¿Con qué debemos reemplazar los pensamientos de desesperación y derrota?
  6. Mencionar algunos pasajes Bíblicos que nos enseñan que debemos ser fuertes y valientes por la causa de Cristo.
  7. Memorizar Filipenses 4:8.
  8. Mencionar algunos pensamientos que como cristianos debemos cultivar.
  9. ¿Cuáles son los pensamientos honorables?
  10. Memorizar Salmo 139:23-24.

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