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HABLEMOS DEL PASTOR

Notes & Transcripts

INTRODUCCIÓN: Es posible que aunque usted lo sepa, pero parafraseando el viejo dicho árabe: “Las cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan”. Es necesario recordar cómo una Iglesia, decide llamar a un Pastor. En la mayoría de los casos las congregaciones le indican al Presidente del Distrito, las características que debe tener el pastor para ocupar la vacante en la Iglesia. Con base a esta información, el Distrito les presenta a las congregaciones algunos de los candidatos que reúnen el perfil deseado.

La iglesia los analiza, discute, vota y extiende el llamado. Por ende, todo pastor recibe un llamado de Dios, por cuanto, la Iglesia no llama por su propia autoridad, llama en nombre de Jesús, dirigida por el Espíritu Santo.

Dado a que soy el pastor llamado por ustedes, por toda la Iglesia, para servirles con el evangelio, enseñar la Palabra de Dios y cuidar de cada uno, hoy deseo formular una pregunta: ¿Qué aspiran de mi, como persona, como ministro, como su hermano en la fe?

La siguiente pregunta, ya más personal, de acuerdo a sus exigencias, ¿Está dispuesto a dar lo mismo que pide de mi?

En este día con la ayuda de Dios, a la luz de la Santa Biblia, veamos lo que nos enseña el Señor, a todos, por la palabra de que dio al profeta Jeremías.

El texto de Jeremías nos sirve de modelo para distinguir entre el falso pastor, del pastor auténtico y perfecto.

1. EL MAL PASTOR DESTRUYE. Jeremías 23:1-2

1« ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño!», dice Dios. 2Por tanto, esto ha dicho el Señor, Dios de Israel, a los pastores que apacientan mi pueblo: «Ustedes destruyen mis ovejas y las espantan. No las han cuidado. Por eso, yo castigo la maldad de sus obras, dice Dios.

¿Qué llama la atención de los dos versículos? Jeremías está dejando muy en claro que lo que habla no es su propio concepto o criterio: “Dice Dios”, “Esto ha dicho el Señor”.

Lo que sigue son claras palabras de advertencia y de juicio: (1) Los acusa de esparcir el rebaño. (2) No cuidaron el rebaño. (3) Dios promete castigo.

¿Cuáles son las razones por las cuales las ovejas, es decir, el pueblo de Judá se dispersó? (1) El pueblo y sus líderes abandonaron la adoración a Dios y la cambió por la idolatría a dioses falsos. (2) Los líderes espirituales dejaron de predicar la Palabra de Dios y la sustituyeron por falsas doctrinas para satisfacer lo que practicaba el pueblo = Esclavitud forzada, deseos de bienes materiales, falta de caridad, ataques a los inocentes. (3) Sin la predicación y práctica de la Pura Palabra de Dios, fueron presas fáciles de los lobos, es decir, de las costumbres paganas de pueblos vecinos.

Vamos a pensar en nosotros, en nuestra Iglesia: ¿El pastor, los líderes, cada miembro es inocente de que, por su causa, alguien se fue de la Iglesia? ¿No hemos ocupado con diligencia de cada hermano y hermana para procurar su crecimiento espiritual? ¿Hemos sido fieles en la adoración a Dios o buscamos excusas para no asistir a la Iglesia ni cooperar con el ministerio de la Iglesia que nos ha sido concedido por Cristo? ¿Hemos expresado o pensado que como Dios está en todas partes, no necesito estar en una Iglesia para adorar al Señor?

¿Somos fanáticos de las ideas de “Tilingo”, es decir, solo el domingo? ¿Tenemos cuidado de la doctrina o coqueteamos con las falsas enseñanzas, cuando se ajustan a nuestra manera de pensar y vivir?

Permítame poner un solo ejemplo:

Un predicador fue invitado a una Iglesia. Para la ocasión lució una larga y vistosa corbata. Después de concluido el servicio, se le acercó una señora, quien se consideraba una buena cristiana; pero su mayor preocupación era descubrir los defectos de los demás. —Pastor —le dijo—, he traído mis tijeras; pues deseo acortarle esa corbata que es muy mundana y demasiado larga para un predicador del evangelio. —Corte como quiera, señora —fue la respuesta—. Pero antes permítame usar sus tijeras para cortar algo que usted lleva, una cosa que es demasiado larga, y que produce grave daño a su testimonio cristiano. La mujer sorprendida, no se opuso en absoluto. Y entonces el predicador, sonriendo, le dijo: —Saque la lengua, señora.

2. EL BUEN PASTOR EDIFICA. Jeremías 23: 3-6

¿Qué identifica al Buen Pastor? 3Yo mismo recogeré el resto de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus pastizales; y crecerán y se multiplicarán. 4Pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, no se amedrentarán ni serán menoscabadas, dice Dios.

Miremos las características: (1) Recoge las ovejas. (2) Las hace volver. (3) Les da de comer. (3) Ayuda en su crecimiento y multiplicación. (4) Les quita el miedo. (5) Las protege. (6) Llama y envía buenos pastores.

¿Quién es este pastor perfecto? El texto identifica al que está hablando con autoridad: 4…dice Dios.

Este es el modelo que cada pastor, cada líder, cada creyente debe seguir, con la seguridad de que jamás nos defrauda. Este es el modelo que vemos en los cristianos como Pablo, Timoteo y otros, quienes alababan a Dios porque les había dado la sabiduría para apacentar y proteger el rebaño. Ciertamente Dios ha dicho y cumplido sus promesas: En Cristo nos ha recogido del basurero del pecado. En Cristo nos ha hecho volver a Él. Por su Palabra nos da el alimento, en verdes pastos, donde nos ha llevado a descansar. Es Dios, mediante los medios de gracia, que da el crecimiento y la multiplicación espiritual. Es Dios, quien mediante su amor, echa fuera de nosotros el temor. Es Dios quien nos da su protección y ayuda en nuestras flaquezas. Es Dios, el que usa a la Iglesia para llamar pastores idóneos, que trazan la Palabra de verdad, útiles en el ministerio público.

Dios ha cumplido su promesa de enviar al príncipe de los pastores: 5 »Vienen días, dice el Señor, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso y actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra.

Pongamos este versículo en perspectiva: 5 »Vienen días, dice el Señor… Los días a lo que se refiere Dios, es al tiempo venidero, al Nuevo Testamento.

5 …en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso y actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra.

Tres palabras: Renuevo, un renuevo es una planta que brota de un árbol muerto, él renuevo saldría de la línea de David, pero no era David. Justo, una persona inocente, perfecta. Actuará apegado a la ley, una persona, que administra correctamente la justicia.

¿Conocemos acaso a una persona que tenga todas estas características? Yo no, ni usted tampoco, porque todos somos pecadores por tanto imperfectos, entonces ¿De quien se está hablando? Dios está mostrando a Jesucristo, Dios que habló de muchas formas, por medio de los profetas, habló en el Nuevo Testamento por Cristo. La Biblia enseña que Cristo es descendiente de David. La Biblia también muestra que Cristo ni cometió pecado ni hubo engaño en su boca. La Biblia también habla de que Cristo cumplió perfectamente la Ley. Dios cumplió su promesa de enviar al príncipe de los pastores, al Redentor de la humanidad, al que quitó todos nuestros pecados, el que cumplió la Ley perfectamente por nosotros y murió en nuestro lugar. Dios en Cristo nos reconcilió con él y nos da por su gracia, el perdón de los pecados y es Cristo el Buen Pastor, la cabeza de la Iglesia, el líder que nos conduce y es él, solo él, nuestro modelo y ejemplo.

El pasaje de hoy concluye: 6 En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual lo llamarán: “Dios, justicia nuestra”.

Definitivamente es Jesús, nuestro Salvador enviado por Dios. En manos de Jesús, la Iglesia, todos los creyentes, vivimos confiados y seguros, ni las fuerzas de satanás, ni el infierno, ni el mundo, nada nos separa de su amor. Por medio de Jesús es que nosotros somos salvos, porque no hay otro mediador ni otro nombre en que podamos ser salvos. Es Cristo nuestra justicia, porque por medio de la fe en Él somos justificados, es decir, declarados inocentes y la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado.

CONCLUSIÓN

Dios alerta a la Iglesia para identificar, entre el ladrón, el falso pastor, quien viene a hurtar, matar y destruir, y el Buen Pastor que vino a darnos vida y vida en abundancia. Dios también nos anima a vivir como creyentes, como parte del Reino de Dios, lejos de la contaminación y las practicas del mundo, apegados a la San Doctrina, al alimento espiritual que nos hace fuerte para anunciar la Palabra de Dios, confiando que el Señor haga crecer y multiplicar a su Iglesia, engendrando hijos de Dios por la acción del Espíritu Santo.

Dios desea que sepamos que su mano de amor y su disposición de perdón ha sido demostrada en Jesús y su obra, en el tenemos la seguridad y hacia él debemos mirar siempre, porque todo el que pone sus ojos en Cristo, jamás será defraudado. ¿Quieres hablar del Pastor? Habla de Cristo, porque él es nuestro pastor, es el pastor de los pastores. Amén

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