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Nehemías Un Líder De Oración

Notes & Transcripts

Nehemías: Un Líder de Oración

Nehemías 1:1—11

 

 

Introducción: (vv. 1—3: El Reporte de Jerusalén)

A.    El Cuadro de Jerusalén

·         Habían sido llevados al cautiverio a causa de su desobediencia.

·         El Señor se acordó de Su pueblo y el Rey (Ciro Esdras 1:2). les permitió a algunos regresar.

B.     El Reporte

·         Janani, el hermano de Nehemías llegó a Susa (la capital del reino).

·         Nehemías pregunta acerca de la situación en Jerusalén.

·         La ciudad está destruida (“Los que se libraron del destierro y se quedaron en la provincia están enfrentando una gran calamidad y humillación. La muralla de Jerusalén sigue derribada, con sus puertas consumidas por el fuego” (v. 3)).

C.     ¿Cómo Responderías?

·         ¿Encoges tus hombros y sigues tu vida como todos los días?

·         Yo vivo en un buen lugar; tengo un buen trabajo; ¿Qué me importa a mí?

I.                   LA RESPUESTA DE NEHEMÍAS (v. 4)

A.    Se Sentó y Lloró (hizo duelo por algunos días)

·         Lo que encontramos aquí es que su llanto no era un simple o común llanto, como lloramos cuando recibimos malas noticias.  Esto era algo diferente.

·         La forma gramatical de este verbo en Hebreo nos indica que este era un llanto amargo.  Un llanto que salió de lo más profundo del alma de Nehemías…

§  El derramó su corazón

§  El derramó su ser completo delante de Dios

§  El lloró como alguien que está sujetado a otra persona suplicando por misericordia

·         Podemos ver la condición de nuestra ciudad.  Conocemos la condición de nuestra familia.  ¿Cuál es nuestra respuesta?: Yo vivió en buen lugar; yo tengo un buen trabajo; ¿Qué me importa a mí?

B.     Oró y Ayunó

·         Ahora, yo creo que el problema es que estamos acostumbrados a esto de orar.  Sabemos cómo orar: “O Señor, ayuda a esas personas allá en Jerusalén (allá en el Cotto, en el pueblo, manda a alguien…).

·         Pero esta oración era diferente.  Este fue un tiempo de oración en el cual Nehemías estaba tan conectado con Dios, que hubo una acción recíproca entre Dios y Nehemías.

·         En otras palabras, mientras Nehemías oraba delante de Dios, y mientras buscaba el rostro de Dios en oración, mientras Nehemías derramaba su corazón, Dios mismo estaba creando y efectuando su voluntad en la vida de Nehemías.

·         Imagínate esto.  Que nosotros podamos entrar/alcanzar una vida de oración como esta: por aquellos que están a nuestro alrededor; que nosotros nos podamos acercar a Dios con la actitud correcta y humillándonos delante de Dios (llorando, guardando duelo, en ayuno, en oración)…

·         Entonces, Dios va a crear y va a efectuar su voluntad en nosotros y a través de nosotros: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14). (Power Point: BDHH)

II.                LA ORACIÓN DE NEHEMÍAS (vv. 5—11) (la podemos mirar de tres formas – las cuales están interconectadas)

  1. Una Oración de Reconocimiento

·         En su oración, Nehemías está reconociendo a Dios como el Dios que hizo el Pacto con Su Pueblo Israel (Elohim: poder absoluto, ilimitado).  O sea, Nehemías reconoce que si alguien puede intervenir en esta situación; si alguien puede arreglar esta situación es Jehová, el Dios de los Ejércitos…

·         Mientras el entra en su oración, Nehemías le recuerda a Dios acerca de Su promesa… Nehemías esta, simplemente, reclamando las promesas de Dios… Recordándole a Dios: “TU eres el Dios que guarda el Pacto; TU eres el Dios fiel con aquellos que te aman; TU eres el que mantiene el Favor con su Pueblo…

·         En el medio de la destrucción; en el medio de la desolación; en el medio del dolor del Pueblo de Dios, Nehemías reconoce que Dios todavía es fiel a Su promesa; que todavía es fiel a su Pacto; Que todavía es fiel a Su amor; que todavía es fiel a Su pueblo…

·         Y en Su amor, El quiere prosperar a Su pueblo… EL quiere Bendecir a Su Pueblo… (Si tan solo su pueblo se humillare y volviere a Él)

  1. Una Oración de Confesión

·         Esta oración es asombrosa… Primero que nada debemos recordar el contexto de esta oración…

·         Tu y yo necesitamos recordar que Nehemías nació en el Exilió y el no participó directamente de los pecados que causaron que el pueblo de Israel fuera llevado a Babilonia, como esclavos…

·         Sin embargo, en vez de culpar a todos los demás, Nehemías se identifica con el pecado del Pueblo… Lo hace suyo… y lo confiesa delante de Dios…

…te suplico que me prestes atención, que fijes tus ojos en este siervo tuyo que día y noche ora en favor de tu pueblo Israel. Confieso que los israelitas, entre los cuales estamos incluidos mi familia y yo, hemos pecado contra ti. Te hemos ofendido y nos hemos corrompido mucho; hemos desobedecido los mandamientos, preceptos y decretos que tú mismo diste a tu siervo Moisés” (vv. 6—7).

·         Nehemías entendía las Promesas de Dios: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra

  1. Una Oración de Esperanza

·         Podemos entender que esta oración es una oración de Esperanza porque, a través de toda la oración, Nehemías entiende que Dios va a hacer algo; que Dios va a intervenir; Que Dios va a redimir a Su Pueblo; Que Dios va a traer bendición en medio de su desesperación…

·         Pregunto: ¿Somos como Nehemías?  Yo creo que Dios quiere hacer grandes y maravillosas cosas en esta iglesia… Yo creo que Dios quiere bendecirnos… Yo creo que Dios quiere prosperarnos… Yo creo que Dios quiere convertirnos en una iglesia poderosa…

·         La Pregunta es: ¿Estamos buscando el rostro de Dios/la voluntad con todas nuestras fuerzas?  ¿Cómo Nehemías? O ¿Estamos buscando/tomando nuestras propias decisiones? En vez de confiar en Dios.

III.             LAS ACCIONES DE NEHEMÍAS (v. 11)

  1. El Tenía un Plan

·         Cuando Nehemías escuchó acerca de las terribles condiciones en que se encontraba Jerusalén, mientras se acercó a Dios en oración… buscando Su Rostro… Algo sucedió en él: Un Plan comenzó a ser desarrollado… (EL Plan de Dios: No SU Propio Plan)

·         En el v. 11 podemos entender la escala del plan de Nehemías.  Escucha: “Señor, te suplico que escuches nuestra oración, pues somos tus siervos y nos complacemos en honrar tu nombre. Y te pido que a este siervo tuyo le concedas tener éxito y ganarse el favor del rey.”

·         En otras Palabras: Señor, que yo tenga éxito… Dame la Victoria… Que yo pueda conseguir lo que necesito de parte del Rey (que encuentre gracia delante del Rey).

·         Como en Isaías, Dios estaba preguntando: “¿A quién enviaré? Y ¿Quién irá por nosotros? Y Nehemías respondió: —Aquí estoy. ¡Envíame a mí!” (6:8).

  1. ¿Tienes un Plan?

·         Ahora, tú y yo vivimos en una isla que está siendo arruinada por el pecado.  Nuestros niños, nuestros seres queridos, nuestros vecinos, están siendo afectados diariamente por los ataques del enemigo.  Lo podemos ver por todas partes…

·         La Pregunta es: ¿Qué vamos a hacer al respecto?  Yo creo que el problema es que nosotros no somos como Nehemías…

·         En vez de Orar: Dios concédeme la victoria; dame éxito mientras yo salgo a pregonar las buenas nuevas; hazme victorioso mientras yo salgo a alcanzar a aquellos que están perdidos….

·         En vez de orar: Señor dame gracia delante de aquellos a los cuales yo necesito compartirles las buenas nuevas de salvación…

·         En vez de Decir: Señor, cumple Tus propósitos y Tus planes sobre mi Iglesia…

·         Oramos algo así: Dios envía a alguien a llevarle las buenas nuevas; envía a alguien a hablarles; convéncelos de pecado…  O Peor aún, Señor, haz lo que yo quiero que Tú hagas…

·         Cuando Dios está Diciendo: SI YO QUIERO ENVIAR A ALGUIEN… A TI…

·         “¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y Nehemías respondió: —Aquí estoy. ¡Envíame a mí!”

Escucha la Palabra de Dios: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Romanos 10:14—15).

  

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