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Motivos por los que Israel no salió del desierto: 3 - La murmuración

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Introducción

Recordemos una vez más que el pueblo estaba en el desierto como un lugar de transición a la tierra prometida. El desierto no era el lugar donde Dios quería que viviesen, sino el camino para llegar a la tierra prometida. Sin embargo, la generación que salió de Egipto murió en el desierto y nunca más salio. ¿Cuáles fueron las causas por las que el pueblo de Israel se murió en el desierto? Ya hemos visto dos: La quejas y El mirar atrás. Hoy vamos a ver una tercera: La murmuración.

Qué es la murmuración.

Definición según la RAE:

murmurar.

(Del lat. murmurāre).

1. intr. Dicho de la corriente de las aguas y también del viento, de las hojas de los árboles, etc.: Hacer ruido blando y apacible.

2. intr. Hablar entre dientes, manifestando queja o disgusto por algo. U. t. c. tr. ¿Qué está usted murmurando?

3. intr. coloq. Conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones. U. t. c. tr.

Es decir, murmuramos cuando hablamos mal de alguien, que además no está ausente. Es interesante ver como en el significado está implicito hablar bajo. Porque sabemos que lo que estamos diciendo es malo y no queremos que nos oigan otros distintos a las personas con las que estamos hablando.

Causas de la murmuración

Muchas veces intentamos disfrazar la murmuración o la crítica dando otras motivaciones de las que realmente nos mueven. "Te lo digo para que ores...", "Estoy preocupado por el hermano...". Pero en mi opinión hay dos causas principales por las que murmuramos:

Envidia

Este es el caso de la murmuración de los hermanos de Moisés. Tenían envidia del ministerio de su hermano.

Podría haber distintos tipos de envidia:

  1. Por lo que tiene el otro
  2. Por lo que es el otro
  3. Por la relación / ministerio que tiene el otro

Cuando tenemos envidia nos enfocamos en lo que nos gusta del otro, y no en el coste que le ha supuesto a la otra persona. Es decir, queremos tener los beneficios pero no estamos dispuestos a pagar el precio que ha pagado el otro. La envidia, nos llevará a odiar a la otra persona. Recordemos que los sacerdotes entregaron a Jesús por envidia. (Mateo 27.18)

La envidia está condenada por la Palabra de Dios

Gálatas 5.26 No busquemos la vanagloria, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. (RVR1995)

Creernos superiores

También podemos murmurar y criticar cuando vemos a otro caer. Y en vez de ayudar a nuestro hermano lo criticamos.

Alguien dijo alguna vez que la Iglesia es el único ejército que cuando cae uno de sus soldados lo remata en vez de procurar ayudarle y sanarle.

Por eso el apóstol Pablo nos recuerda que el que piensa estar firme, mire que no caiga. (1 Corintios 10.12)

No debemos sentirnos superiores, debemos ayudar al hermano cuando cae, no hundirlo y rematarlo, porque, entre otras cosas, a nosotros nos podría pasar lo mismo.

El peligro de la murmuración

La murmuración es algo muy serio. Israel se quedó en el desierto por murmurar. a María le vino una lepra y fue avergonzada en medio de todo el pueblo. De la misma manera Aarón tuvo que experimentar el dolor de expulsar a su hermana del campamento y sufrir la vergüenza delante de todos los demás.

El antídoto contra la murmuración

Como hablamos de dos causas principales de la murmuración, podríamos hablar de dos aspectos del antídoto contra la misma.

El amor contra la envidia

1 Corintios 13.4 ... el amor no tiene envidia

Debemos alegrarnos por los beneficios que tienen los demás.

Debemos aprender y apreciar el coste que han tenido que pagar ellos por esos beneficios.

Debemos preocuparnos de nuestra relación personal con Dios y procurar acercarnos más a Él y no hacer competencias los unos con los otros.

La humildad contra el orgullo

Debemos ser humildes en todo momento y no creernos superiores a los demás.

Debemos ayudar a los otros desinteresadamente.

Recordemos lo que nos dice Santiago:

Pero él da mayor gracia. Por esto dice: «Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes» (RVR1995) Stg 4.6

Conclusión

La murmuración no es cosa de poco. Fue una de las causas por las que aquella generación de Israel murió en el desierto. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, nosotros pasaremos por desierto en nuestra vida, y aunque el propósito de los desiertos no es que nos quedemos en ellos, sino ayudarnos a crecer en nuestra vida espiritual, existe el peligro de quedarnos en el desierto para siempre. Por ello es importante que recordemos que no debemos quejarnos, miremos siempre hacia adelante y quitemos toda murmuración y crítica de nuestras vidas.

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