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Enseñando a los niños a escuchar -- 2

Notes & Transcripts

Pro. 19: 20, 27 – entendemos lo importante que es que nuestros hijos nos escuchen – trae orden al hogar, y ayuda a nuestros hijos a evitar muchos problemas.

Todos sabemos que el niño debe escuchar todo lo que su padre o madre dice—debe obedecer—saber el quinto mandamiento.

Pero todos reconocemos el problema – decimos algo al niño y el niño no responde. Vemos en el niño una actitud de indiferencia, de aburrimiento, de ¿qué me importa” – como si estuviera diciendo -- ¿Cuánto tiempo más, mamá. Yo quiero jugar.”

Peleando contra tres cosas:

1.       La naturaleza humana – a las personas les gusta decir a otros lo que deben hacer – no les gusta cuando otros les dicen a ellos lo que deben hacer.  Luchamos con lo que llamamos el “oído selectivo” – (oír lo que uno quiere escuchar e ignorar lo que uno no quiere escuchar).  “María, venga a lavar los trates.” “María, tengo un regalo para ti.” Siempre oye el segundo, muchas veces no el primero. “Juanito, levante tu chupa” “Juanito, levante tu chumpa y entonces te doy un helado.” ¿Por qué oye el segundo y no el primero? Y eso no sólo es problema de niños pequeños – jóvenes y adultos. Un padre—“parece que siempre tengo que decir las cosas tres o cuatro veces hasta que me oyen. Hasta que responden. A veces pienso que mis hijos no son normales.” Le aseguro que sí—son normales.

2.       Parte del problema es nuestra inhabilidad de ser buenos ejemplos de saber escuchar. No mostramos a nuestros hijos destrezas de buena comunicación.

3.       Hay otras cosas mucho más interesantes—su juego, libro, etc.

Soluciones

1.       Sea usted un buen modelo de saber escuchar.

a.       Si interrumpe a otra persona (cuando hay un grupo de personas) y sus hijos lo ve – o ellos le están contando algo – una historia – y usted se pone impaciente—apúrese” – está enseñándoles pobres hábitos de escuchar. Lleva mucho tiempo a veces para un niño de seis años contarle una historia – sabio es el padre que tiene la paciencia de escucharla toda – mirándole a los ojos, y mostrando interés. ¿No piensa que eso le ayudará a escucharle a usted con atención?

b.      Pasar tiempo juntos – como una familia. Compartiendo juntos, riéndose juntos, llorando juntos. Alrededor de la mesa. Llega a ser natural escuchar el uno al otro. Padres—estimulan la conversación.

c.       Escucha en verdad. Tratamos de hacer que piensan cuando nos hablan cuando realmente estamos pensando en otra cosa. Um-hum. Sí. Ellos saben. Y ¿por qué vamos a reprenderles cuando nos tratan en la misma manera? Puede requerir bastante negación de nosotros mismos – estamos haciendo algo y no tenemos ganas de escuchar. Hay veces cuando no podemos y mejor decirles -- ¿puede esperar hasta más tarde? Recordar y pedirles que nos digan.

d.      Tenga paciencia

                                    i.         Nos puede parecer una historia sencilla, algo que realmente no nos parece tan importante – pero para ellos lo es.

e.   Conclusión: la primera regla para hacer que sus hijos le escuchen – sea un buen ejemplo. Escuche bien. Escuche si le gusta o no. Dé una completa atención.

2.       Desarrolle buenos hábitos de escuchar—(Hay muchos)

a.       Entienda el arte de comunicar

                                    i.         La comunicación es más que hablar—también en escuchar.  Es una interacción. Es hacer hablar al otro, sacar sus opiniones y sentimientos. Bendito es el padre que puede hacer eso. No es monólogo sino un diálogo. No es hablar a nuestros hijos sino hablar con ellos. Hacerles preguntas.

                                  ii.         El escuchar-realmente escuchar-no solamente hará que oigamos mas; también hará que otros nos escuchan mucho mejor cuando nos toca a nosotros hablar. También escucharemos más porque cuando de verdad escucha­mos, ellos hablaran más.

                                 iii.         ¿Qué se requiere para llegar a ser un buen escucha­dor?

1.       Primeramente es el deseo de escuchar. ¿En verdad queremos escuchar lo que tienen que decir nuestros hijos? ¿Nos importa lo suficiente que les prestamos completa atenci6n? ¿Qué tal si nos dicen algo que demuestra donde nosotros hemos fallado? ¿O si se nos hace evidente que hay en lo que nos cuentan más de lo que pensábamos al principio? ¿Tenemos el deseo aun si nos duele? Es necesario, porque sin el deseo, no vamos a poner suficiente esfuerzo para poder escuchar.

2.       Muestre un interés tierno y gratitud

a.       Antes de saberlo sus hijos ya no estarán. Siente cansado, está ocupado – tomar el tiempo, negarse a sí mismo

b.      Estimule la conversación de lo general a lo específico

                                                                     i.            ¿Cómo fue tu día? ¿Qué aprendió en la escuela hoy? ¿De qué se trataba tu historia de lectura hoy?

                                                                   ii.            Sea positivo – no comienza con lo negativo – regañando – 90% positivo; 10%negativo

                                                                  iii.            Muestra gratitud por lo que hacen

3.       Escuchar es mucho más que simplemente oír pala­bras. Es "escuchar" sentimientos. ¡Quizá es mas como "sentir" sentimientos! Las aspiraciones, ansiedades, frus­traciones, y penas quizás nos estén suplicando que las oigamos y las sintamos. Estos mensajes nos llegan a no­sotros no solamente en palabras. También por medio de gestos, el tono de la voz, y aun por medio de lo que no se dice. Debemos estar a tono con la persona total para poder interpretar el mensaje total.

4.       Intente mirar a su hijo o hija en los ojos. No sola­mente pondrá mejor atención y escuchará mejor; también escuchará más porque dándoles completa atenci6n se saca más de ellos.

a.       Una parte del escuchar efectivamente es dar res­puestas apropiadas mientras se está escuchando. Pudiera tratarse de una señal de asentir con la cabeza, una son­risa de simpatía, o algún otro gesto que indique que esta­mos siguiendo pero no tratando de interrumpir. El hacer preguntas apropiadas mientras se escucha para asegu­rarnos que estamos entendiendo bien el asunto muestra que lo que se nos dice nos está quedando.

5.       Hable con respeto. Pare lo que está haciendo. Escuche con los ojos como también los oídos. Fíjese en el tono de su voz.

3.       Insistir en obediencia respetuosa

a.       Ef. 6:1, 2 – el hogar cristiano caracterizado por hijos obedientes.

b.      La obediencia una expresión de amor

c.       Cada hogar cristiano: obediencia dulce, completa, e inmediata.

d.      Ef.6.1 - obedeced quiere decir en el griego- "Escuchad y haced."

                                    i.         En otras palabras los niños tienen que hacer lo que mandan los padres.

                                  ii.         Para el hijo, ¡la palabra de sus padres es ley!

                                 iii.         Si su hijo es desobediente ha quebrantado la ley que usted ha establecido.

                                iv.         Aunque este mandamiento es dirigido a los hijos, los padres son los responsables de ver que sus hijos se someten a esta ley.

                                  v.         Enseñanza negativa en cuanto a escuchar

1.       Se puede enseñar a un niño que la obediencia se requiere sólo después de que se ha repetido unos dos o tres veces las  instrucciones.

a.       Juanito, vaya a cortar sacate. Juanito sigue jugando como si no ha oído. El padre después de un tiempo se da cuenta que Juanito no le ha hecho caso, "Juanito, yo te dije que fueras a cortar sacate para los animales. Me oiste?" Y esto  puede seguir por un tiempo hasta que Juanito responde. Un niño puede ser criado para obedecer inmediatamente. Si Juanito aprende a responder sólo después de ser repetidas varias veces las instrucciones, el está siendo criado para esperar hasta que cada instrucción ha sido repetida más que una vez. Esto le causará problemas en la escuela, la iglesia y con su obediencia a Dios.

2.       Un niño puede ser criado a obedecer sólo después de que alguno le grite.

a.       Juanito aprende que sólo cuando mamá se enoja y le grite hay peligro de castigo y no responde hasta este punto.

b.      Obediencia quiere decir hacer lo que uno manda sin que se enoja la persona.

3.       Un niño puede ser criado a responder sólo cuando hay amenazas.

4.       Un niño puede ser criado a pasar por alto las instrucciones aun cuando son acompañados con amenazas.

a.       cuando el padre casi nunca hace al niño obedecerle.

5.       Muchas veces un niño responderá inmediatamente a las instrucciones de uno de los padres pero no hace caso al  otro.

a.       cada padre y madre tiene que establecer su propio derecho a gobernar al hijo.

b.      Al decir al hijo- "Haz esto o vas a ver" y el niño nunca ve nada el niño está sido criado a pensar que la palabra de su padre no tiene valor. Un niño criado así va a dudar la palabra de cualquier autoridad. Pensará que la palabra de otros es igual que la palabra de sus padres. Cuando el oye la Palabra de Dios que dice "la paga del pecado es la muerte, o "el que rehúsa creer en el hijo de Dios no verá la vida" lo considera otra amenaza sin valor. Es importante que el niño aprenda a confiar en su palabra como padres.

6.       Un niño puede ser criado a discutir sobre cada instrucción que uno le da.

a.       Un niño tiene que aprender a responder a las instrucciones de sus padres inmediatamente y sin explicación.

b.       Padres no deben a sus hijos una explicación para sus instrucciones. El niño no tiene que saber porque usted quiere que haga lo que le dice y menos todavía estar de acuerdo. Usted es su autoridad y así tiene derecho de dirigir sus actividades.

c.       no es malo a veces explicarle por qué pero su obediencia no depende de esta explicación. Hasta  que el niño aprenda a obedecer sin demora y sin hacer preguntas es mejor explicarle por qué después de que ha obedecido si piensa que es necesario explicarle porque.

d.      Cuando se permite a un niño discutir cuando le manda hacer algo, este niño hace a sus padres pagar un precio por meterse en su vida. Muchas padres al fin han dejado a tales niños hacer lo que quieren porque se cansaron de discutir con ellos cada vez que les mandan hacer algo.

7.       Un niño puede enseñar a sus padres a esperar hasta que el decide cuando obedecer.

a.       esto no es obediencia. Cuando el niño responde, "Un momento, allí lo voy a hacer, el está diciendo "yo haré su  voluntad cuando llega a ser mi voluntad." Esto no es obediencia.

8.       o enseña a sus padres que lo hará sólo cuando el padre se somete a ciertas cosas.

a.       lavar los trastes hasta que mamá dice, "Yo te voy a ayudar."

b.      te voy a dar un dulce

4.       Conclusión

a.       Como padres, tenemos que modelar los principios del buen escuchar, requerirlos en nuestros hijos.

b.      Es necesario dar directivas muy claras sobre lo que los hijos han de hacer y los resultados de desobediencia

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