2 - El pastor siervo en el corazon de Dios

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EL PASTOR SIERVO EN EL CORAZON DE DIOS

Carlos Scott

 

"Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado"

Filipenses 3:17

 

El Apóstol Pablo en su carta a los Filipenses nos da  un modelo a seguir. Estudiaremos este modelo. Podemos sugerir que el apóstol está definiendo el papel de la misión y al pastor siervo con la palabra pasión.

 

1.   El evangelio es la pasión del apóstol

 

La pasión clave es por el evangelio.  En el capítulo 1, Pablo nos habla acerca de la comunión del evangelio, cuenta lo que le pasó a él y anima a los creyentes a que se comporten como es digno del evangelio. De aquí se desprende que:

 

Debemos participar ayudando a otros por medio de la cooperación:

 

La pasión por el evangelio nos debe llevar a participar, cooperar, compartir (cap 1:5) y no a competir:   Compartir en una empresa común (2 Corintios 8:23), compartir una experiencia común: la persecución (Hebreos 10:33 y Apocalipsis 1:9); el sufrimiento (2 Corintios 1:7); la alabanza (1 Corintios 10:16); la debilidad y fortaleza (Filipenses 1:12-18); compartir privilegios en común (Romanos 11:17; 1 Corintios 9:23), compartir realidades en común (Filipenses 1:7); compartir por medio del dar o donar (Filipenses 1:5)

 

Por lo tanto, los filipenses "participaban en el evangelio"(1:5). Se puede hablar de "comunión". Koinonia es la palabra neotestamentaria traducida como "comunión", "compartir", "contribución","común". Participar y cooperar tiene un rango ancho de significados en que se puede usar,  pero es "común" en el ser y el hacer; es el hilo que une todo.

 

Lo que queda muy claro es la idea de compartir algo, una empresa, un propósito, una experiencia, el dinero, lo que sea, debe ser compartido. Además, lo que se comparte primero en el contexto de la iglesia es la fe. Lo que sale de la koinonia de la fe es la koinonia de la obra.

 

El compartir la fe viene primero y define la cooperación práctica, pero la fe común debe tener una salida a la participación práctica y esta participación en la práctica tiene consecuencias concretas.

 

¿Debemos ayudarnos mutuamente entre los pastores e iglesias?

Claro que sí. Debemos buscarnos, animarnos y ayudarnos unos a otros; sobrellevar las cargas unos con otros, compartir lo que tenemos unos con otros, no dominarnos o ver quién es más poderoso, sino servirnos unos a otros por la pasión que tenemos por el evangelio.

 

Nos necesitamos (1 Corintios 12:21-22).  Somos miembros los unos de los otros. Nadie le puede decir al otro "no te necesito" (2 Corintios 10:12, 17-18).  Esto es pecado y debemos arrepentirnos.  Nuestro problema, muchas veces, está en pensar que no necesitamos de nadie y que no nos hace falta compartir con otros.  Para que exista la cooperación se necesita haber cumplido con un nivel de confianza que es muy difícil de edificar cuando alguien se muestra autosuficiente.  Es difícil confiar en alguien que quiere tener el control. La belleza de la encarnación es que Jesucristo siendo por naturaleza Dios se rebajó voluntariamente para estar entre nosotros.

 

Es interesante la perspectiva del apóstol acerca de la debilidad. Su sufrimiento fue por Cristo, no fue por dinero o por ganar prestigio. Su debilidad causó la extensión del evangelio. A pesar del conflicto y del egoísmo, el evangelio se extiende y el pueblo de Dios es alentado para anunciar el evangelio. Pablo es arrestado, sufre y en medio de la debilidad predica estando en cadenas. La debilidad de Pablo hace sus motivos claros y como consecuencia, se expande el evangelio (2 Corintios 12:9-10).

 

Otra pregunta que debemos hacernos es:

 

¿Qué podemos hacer para que seamos fuertes?

Debemos conocer nuestra debilidad. Cuando somos débiles entonces somos fuertes (2 Corintios 12:10). El testimonio más fuerte no ha sido a través de una iglesia perfecta y fuerte. Lo que sorprende al mundo es una iglesia débil y que permanece fiel haciendo lo que Dios quiere. La debilidad demuestra que estuvieron con Jesús (Hechos 4:13). La asociación, la cooperación, la colaboración, las alianzas estratégicas pueden funcionar cuando cada pastor, iglesia, agencia, o institución reconoce su debilidad.  Debemos examinarnos a la luz de lo que dice el apóstol: "Porque han participado en el evangelio desde el primer día hasta ahora"(1:5), "todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado”.

 

Este es el apostolado que Pablo y la iglesia comparten, la pasión de llevar el evangelio a todas las naciones (Romanos 1:5, y Efesios 3:2,8).   Este es el apostolado que el pastor siervo en el corazón de Dios debe vivir, sentir, predicar, encarnar.  Solamente lo podremos hacer si hay pasión por el evangelio y que este sea conocido hasta lo último de la tierra. 

 

¿Debemos preguntarnos en este momento cuál es nuestro llamado y pasión como pastores?

El problema que tenemos muchas veces es que perdimos la pasión por participar. Si hay pasión, hay participación, no hay una cosa sin la otra, lamentablemente, muchas veces participamos sin pasión, no hay un sentido claro a lo que Dios nos está llamando.

 

Esto no significa que no creamos en lo que estamos haciendo, o que no estamos confiando en ello, pero significa que no estamos viviendo en una "entrega" con todo nuestro ser a lo que decimos creer. El discurso o la dialéctica es una cosa, la praxis es otra.

 

Me pregunto a mí mismo si tengo pasión por el evangelio y si esto me consume, si es algo que no lo puedo contener, entonces, me lleva a dar todo lo que soy y lo que tengo por aquel que lo dio todo por mí o, si por el contrario, me da lo mismo hacer hoy esto y mañana otra cosa que no tiene nada que ver con el llamado de Dios.

 

Sino tenemos un sentido claro de ubicación, llamado y entrega estoy dejando de ser un discípulo responsable, estoy más perdido que Adán en el día de la madre.  Pierdo mi sentido de significancia. Por lo tanto, pierdo la identidad y la oportunidad de participar en el evangelio para llevarlo a las naciones.  

 

El consejo del apóstol es que debemos comportarnos de una manera digna del evangelio de Cristo (Filipenses 1:27, Tito 3:8).

 

Esto implica:

 

  • Estar firme en el propósito por el cual fuimos llamados(1:27)
  • Trabajar en unidad(1:27)
  • Hacerlo sin temor a la adversidad(1:28)

 

Si no queremos sufrir, si queremos pasar una vida tranquila, hemos elegido mal el siglo en el cual vivir.  Se nos ha concedido a los latinoamericanos sufrir (Filipenses 1:29) y realizar la obra del evangelio en un contexto de escasez, de guerra, de debilidad, etc.  Lo que está en juego, es si somos fieles o no y no tanto si tenemos los recursos o no.   Nuestros recursos provienen de Dios (Filipenses 4:19). Para Dios los latinos no estamos quebrados, esa debe ser nuestra percepción.  Él está tomando lo débil para avergonzar a lo fuerte y extender su gloria en medio de las naciones.

 

¿Cómo está tu pasión, cómo está tu fe?

"Sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6)

 

El tema es dar un paso gigante de lo natural a lo sobrenatural. Primero, me entrego a la tarea a la que Dios me llamó y luego van aparecer los recursos necesarios.   ¿Qué hacemos por lo general? Si no hay recursos no hago la tarea. Entonces, ¿dónde está la fe? O, si no me dan el control, el cargo, el nombramiento, el reconocimiento, no hago nada.  Debo entregarme por completo a la tarea asignada por Dios y si nos permite ver resultados satisfactorios que no sea para endulzar mi ego, vanagloriarme, dominar o manipular a otros, sino para la gloria de Dios.   "Andamos por fe y no por vista" (2 Corintios 5:7).   En definitiva, avanzo en fe y luego Dios se hará presente porque Él es fiel y suya es la misión. Él quiere hacer algo con lo poco que tenemos en nuestra mano (Mateo 14:17-20).  Las señales siguen a los que creen y no al revés (Marcos 16:20).

 

Satanás nos quiere engañar, nos dice que habrá necesidades, agujeros, pero el Señor dice "haz lo que yo te indique y yo te voy a cuidar".  No debemos servir a Dios pensando en nuestra economía, debemos trabajar para Dios confiando en sus recursos (Filipenses 4:19).  Busquemos a Dios y el resto estará a tiempo.  Ocupémonos de las cosas que son importantes para Dios y Él se ocupará de las cosas que son importantes para nosotros.

 

Porque tenemos fe vamos a participar a  pesar de que otros predican a Cristo por envidia, rivalidad, por ambición personal, buscando sus propios intereses (Filipenses 1:15,17, 2:21). Aunque algunas cosas nos desagradan nos seguiremos alegrando porque "Cristo es predicado"(Filipenses 1:18).  Como pastores siervos vamos a participar en el evangelio. Seguiremos ayudando, compartiendo la visión y alentando a otros para que sus brazos no desmayen y el evangelio esté disponible para cada persona, lengua, pueblo y nación.

 

2.  La pasión de ser un siervo

Cuando vamos al capítulo 2 hay una descripción única de Jesús como siervo, luego, tenemos ejemplos de otros siervos como Timoteo y Epafrodito. El capítulo 3 da una advertencia sobre los malos obreros, en el capítulo 4, Pablo le ruega a Evodia y Sintique que se pongan de acuerdo en el Señor y al final da gracias a los filipenses por la participación de ellos en el evangelio.  Se habla mucho de los siervos, de servir juntos y de los problemas que hay cuando servimos juntos, por lo tanto:

 

Debemos participar encarnando el modelo de Jesucristo

En el capítulo 2:5-11, Jesucristo mismo emerge como un modelo de cooperación en su participación dentro del plan de Dios. Él modela la actitud que debemos desarrollar como pastores siervos en el corazón de Dios. Se nos habla de:

 

  • unanimidad con los planes de su Padre (v5),
  • la negación de sí mismo, en búsqueda del logro del objetivo común (vv6-7),
  • obediencia al plan establecido por Dios (v8),
  • Jesucristo es exaltado (v9-11). 

 

“Él debe ser exaltado como resultado de nuestra actitud en todo lo que hacemos especialmente en   la cooperación." (David Ruiz, presidente de COMIBAM Internacional)

 

Debemos entender la fe bíblica basada en el ser, o sea, en lo relacional, la encarnación del modelo.  En principio, pertenecemos a una comunidad trinitaria, y por lo tanto, somos cristianos trinitarios.  Nos debemos preguntar cómo podemos reflexionar sobre esto y llevar a la práctica el amor entre nosotros.  Primero está la relación. Relacionarnos de una manera auténtica unos con otros.  El resultado será la confianza mutua. Esto requiere honestidad, verdad, vulnerabilidad, sumisión, ánimo, y trabajo. La fe bíblica no solamente tiene que ver con responder y creer en un mensaje, sino tiene que ver con vivir el mensaje en el mundo concreto, el mundo de riqueza y pobreza, el de injusticia y corrupción, el de divisiones y rivalidades.

 

El tema es un problema de actitud. Todos somos ricos y pobres a la vez.  Nuevamente el tema de fondo es cómo relacionarnos, cómo encarnar el modelo de Jesucristo.  Por eso dice el apóstol:  “Si hay comunión en el espíritu, si sienten estímulo en su unión con Cristo, consuelo, compañerismo (comunión), ahora tengan un mismo parecer, un mismo pensamiento, no hagan nada por vanidad, sino humildemente considerando a los demás en primer lugar”.

 

¿Nos preguntamos cómo construir mejor el puente misionero de cooperación entre los pastores e iglesias?

En principio la respuesta que tenemos es que debemos relacionarnos. El problema surge cuando despreciamos la relación y esto es tanto de unos como de otros. Debemos tener unanimidad con los planes del Padre (Lucas 6:27-31).  Esta unanimidad con Él nos habla de un mismo sentir y parecer. Nos habla de perdonarnos, de rebajarnos, de humillarnos, de entender y comprender nuestros diferentes trasfondos y ayudarnos mutuamente. No hay nadie superior, ni nadie inferior. Esta unanimidad nos habla de salir juntos a buscar a los que están perdidos y encarnar el modelo de Jesucristo.  Nos habla de la obediencia a la hora en la que debo resolver los conflictos interpersonales e interinstitucionales. Significa también que debemos construir mejor nuestro puente de comunicación.  Una relación cara a cara. Esta relación mata al correo electrónico. Nuestro problema es que muchas veces despreciamos la relación cara a cara, decimos:  ¿Para qué voy a ir? ¿Para qué voy a perder el tiempo? Como pastores siervos, nuestra presencia, compromiso, flexibilidad  y cooperación es indispensable.

Cuando servimos en medio de la cooperación podemos decir como el apóstol dijo de Epafrodito:  "Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado"(Filipenses 4:18).

 

 ¿Cómo podemos participar en el envío de misioneros a otros continentes?

No hay excusas para avanzar en la relación. "Esta encarnación nos habla también de los diferentes grados de la cooperación. Epafrodito (2:25), un enviado de los filipenses para evidenciar la cooperación, ilustra 3 grados de cooperación en la participación:

 

  • Simpatía común (Adelphon=Hermano) describe el grado más sencillo de cooperación, una identificación fruto del reconocimiento de tener objetivos que nos son comunes y esto evidencia nuestro deseo de cumplir los míos para ayudarte a cumplir los tuyos.
  • Trabajo en común (Sunergon=Colaborador) describe un grado más comprometido de cooperación, cuando se comparte una tarea que les es común, ahora, ambos están conscientes de que el trabajo de uno, contribuye al logro del objetivo común, ambos están comprometidos hacer su parte.
  • Un peligro común (Sunstraitioten=Compañero de milica) La mejor descripción para este, que es el más comprometido nivel de cooperación, lo da el mismo pasaje, en el versículo 30 "porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte...", no sólo estar dispuesto a hacer lo mismo, sino sufrir lo mismo." (Hugo Morales, director del Departamento de Desarrollo, COMIBAM Internacional)

 

Porque estamos llevando el evangelio a todas las naciones, los pastores siervos debemos tener la pasión de seguir el modelo de Jesucristo: la pasión de ser siervos.   

 

Debemos preguntarnos: ¿Qué principios y valores debemos seguir?

 

Si bien ya hemos enunciado el modelo del siervo, el apóstol Pablo describe ahora a Timoteo: "Ustedes conocen bien la entereza del carácter de Timoteo que ha servido conmigo en la obra del evangelio...( 2:22... "se preocupa por el bienestar de ustedes..."(2:20), "no busca su propio interés sino lo de Jesucristo"(2:21). Somos llamados a construir relaciones y a ser responsables de ellas; a informar, a escuchar, a ser imparciales, a formar puentes de cooperación, dispuestos a compartir el corazón de Dios y  lo que Dios está haciendo.

 

Cada pastor siervo debe guiarse por valores que permitan nuclear a otros. Esto significa que además de tener un sentido claro de nuestra misión y visión tendremos determinados valores que nos guíen y que llevándolos a la praxis nos permitan realizar la tarea. A  modo de ejemplo:

 

  • Espiritualidad. Involucra nuestra relación de intimidad con Dios, realizar un trabajo espiritual, hablar la verdad con amor.
  • Gerenciamiento. Representa nuestra habilidad ejecutiva, decisión, eficiencia, excelencia.
  • Integridad. Decir siempre la verdad. Honestidad, lealtad, vivir en santidad.
  • Visión. Implica inventar el futuro, anticipo, innovación, aventura, valentía.
  • Trabajo en Equipo. La necesidad de trabajar con otros, siendo flexibles, con compromiso, cooperación.

 

3.  Una pasión por conocer al Señor

Podemos estar trabajando muy fuerte y haciendo muchos planes, pero no debemos descuidar  la pasión de conocer a Jesús.  Muchas veces falta pasión hacia Cristo. Parte de nuestro papel como pastores siervos en este milenio es seguir conociendo a Jesús.  Podemos estar muy emocionados con el programa de la iglesia, la organización o la institución, pero no con Jesús mismo. Nuestra primera prioridad será siempre conocerlo a ÉL; nos involucramos tanto haciendo planes que nos olvidamos de Jesucristo.  Lo que le importaba al apóstol Pablo era conocer a Jesucristo (Filipenses 3:8), ahí es donde comienza la pasión.  Esta es seguida en fe y obediencia, por lo tanto:

 

Porque lo conocemos debemos participar en sus sufrimientos

 

"Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a Él en su muerte." Filipenses 3:10.

 

El apóstol fue un ejemplo; vivió en el sufrimiento. "Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y voy completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia" Colosenses 1:24. Tanto Pablo, Timoteo y Epafrodito dieron un paso mas allá. Se entregaron totalmente a punto de arriesgar la vida misma.  Nosotros también debemos completar lo que falta de las aflicciones de Cristo. La iglesia está presente en el mundo para completar lo que falta de sus sufrimientos. Esto es cooperación en el evangelio, es ser pastores siervos para que podamos avanzar. Es identificarnos y servir a los mas débiles. Hay lugares en el mundo como Sudan donde la iglesia es muy débil y sufre. Debemos ser como Cristo y evidenciar la relación práctica de lo que esto significa.

 

La presente condición del mundo está marcada por el sufrimiento (Romanos 8:18,20). Jesús se humilló a sí mismo, padeció, sufrió.  Él nos dio el triunfo sobre el Diablo. Nosotros ahora estamos siendo llamados a participar de sus padecimientos ( Filipenses 1:29, 1Pedro 4:13, 16). Conocerlo es participar de esto. En otra línea parecida es aquí donde experimentamos perdonar a otros, porque si no lo conocemos no podremos perdonar.  Él fue mal entendido, lo mataron, lo crucificaron.  Es también donde debemos entregar lo que más queremos para nosotros como es el "éxito ministerial", "prestigio", crucificar nuestro "yo", etc. Es una lucha diaria y es a muerte.  Luego, debemos seguir la indicación que Dios nos da, otro paso de fe. Nuestra vida siempre es un final abierto y lleno de sorpresas.  Nunca terminamos de saber lo que viene después, mas aun  cuando sabemos que Dios tiene un buen sentido del humor.  Es ahí donde estamos dispuestos a dejar lo que tanto nos costó conseguir para luego ir a otro lado, comenzar una nueva tarea o continuarla en obediencia al Señor.  Este es el costo. ¿Es costoso estar en el centro de la voluntad de Dios?.  Esta debe ser nuestra pasión.

 

"Hermanos, no piensen que yo mismo lo haya logrado ya. Mas bien, una cosa hago: Olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que esta delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” filipenses 3:13-14.  

 

Nuestro diálogo haciendo misión debe tener claro que la prioridad es que la iglesia de Jesucristo sea plantada en todas las etnias / naciones y su entendimiento misional abarca todos los aspectos de la vida.         

 

Conclusión

 

Como lideres siervos nuestra prioridad es entender que la iglesia y las más variadas instituciones deben ser lideradas por el Espíritu Santo. Conocerlo a Él es reconocer la voz del Espíritu, es escuchar y seguir al Espíritu Santo en sus hechos y orientación.

 

Una iglesia liderada por el Espíritu Santo tiene una variedad de caminos:

 

  • Hay oportunidades de puertas abiertas para llevar el evangelio (Hechos 16:6-10)
  • Hay oportunidades de dar y debemos investigar qué es lo que tenemos que estar dando (2 Corintios 8:1-5)
  • Hay oportunidades para planear (Romanos 15:23-24). 

 

El gran héroe de la misión sigue siendo Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo. Debemos atribuir al Espíritu Santo como el continuador de la obra de Cristo donde la iglesia nace, se desarrolla, tiene vigor y un testimonio eficaz.  En la medida que vivimos bajo su influencia la iglesia se edifica, se consolida, se expande. Lo significante no son nuestras estructuras sino la misión. 

 

Es interesante ver en el libro de los Hechos cómo los doce tratan de mantener las mismas estructuras eligiendo a Matias, pero es llamativo cómo el Espíritu Santo va a llamar a la iglesia a una nueva misión que va a necesitar un liderazgo diferente al de los apóstoles.  Ellos mal entienden que la estructura de la iglesia será igual a la ya conocida, pero lo cierto es que el Espíritu Santo va obligando a la iglesia a reformarse para ser fiel a su misión. Jerusalén tuvo su momento y su misión, ahora, se acerca una nueva era y es necesario responder a los no alcanzados; es la iglesia de Antioquía que asume este compromiso. Lucas se ocupará de esta iglesia no por ser la mas rica o poderosa, sino porque supo enfrentarse a los retos del momento. Pablo y Bernabé junto a la iglesia de Antioquía se han unido a la misión de Dios en el mundo y tanto la iglesia como ellos se lanzaron a la labor misionera.    

 

Como pastores siervos debemos entender que estar en el corazón de Dios es involucramos en la misión. Es compartir la misión del Dios misionero y darnos cuenta que no estamos trabajando en ningún proyecto privado. Estamos al servicio de la missio dei.  Nuestra misión es compartir la suya.  El hecho de que podamos decidir juntos hacer misión será una señal de la derrota de Satanás.  El hecho de que lo haremos juntos con nuestras diferencias de cultura, riqueza, trasfondo, etc, requerirá la ayuda del Espíritu Santo y una disponibilidad de sacrificar lo nuestro para el bien de su misión.

 

Somos de diferentes trasfondos desafiados a ser ciudadanos del cielo (Filipenses 3:20).  Se nos recuerda que tenemos un futuro en común y una misma identidad. Tomemos parte de la misión de Dios en el mundo llevando "todo el  evangelio" como "siervos" que "conocen a Jesucristo".  Que esta sea nuestra pasión como pastores siervos en el corazón de Dios.

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