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Las respuestas de Dios ante los Problemas cruciales de la vida moderna IV. Enfrentando las necesidades materiales.

Notes & Transcripts

INTRODUCCIÓN: Una de las luchas más importantes que sostienen las personas, sobre todo en sociedades mercantilistas, es el desequilibrio entre la situación económica y las relaciones interpersonales, que incluye la familia, las amistades y compromete significativamente el lugar que debe tener Dios en su vida, siendo Dios el que ocupa, la mayoría de las veces, el último lugar, a veces ni existe en la lista de prioridades.

La exclusión de Dios de la vida, desde el punto de vista bíblico, agrava la situación, porque el ser humano sin Dios no tiene esperanza, se comporta como un depredador, donde lo único que importa es la supervivencia y el dinero.

Una vida sin Dios, o con una fe basada en su conveniencia, da paso a una religión falsa en la que el valor de la persona gira en torno a la posición económica y la capacidad de gasto, sujeto al diabólico axioma: “¿Cuánto tienes? Eso vales”

Es tan grave el asunto que algunos consejeros matrimoniales, no bíblicos, como prevención a tener conflictos, han sugerido la idea de que el tema del dinero sea tratado con “Lo tuyo es tuyo y lo mío es mío”, otra idea es acordar aportes para pagar los gastos, lo que convierte a los esposos en socios o compañeros de casa, y no en marido y mujer.

Los problemas económicos son fuente permanente de perturbación, donde lo que quiero y no lo puedo tener me frustra, me pone de mal humor o me lleva a tomar decisiones que ponen en riesgo la salud, la tranquilidad emocional y hasta los deseos de vivir.

La pregunta es ¿Cómo puedo manejar las necesidades materiales sin que esta afecte mi tranquilidad? ¿Tiene Dios respuestas claras sobre este asunto?

1. EL PROBLEMA NO ESTÁ EN LA CRISIS ECONÓMICA, SINO EN EL AFÁN EXCESIVO POR LOS BIENES MATERIALES.

Una rápida lectura del texto del evangelio de Mateo 6:25-34, nos muestra que el Señor prohíbe cinco veces “Afanarse, del griego μεριμνάω = merimnao, cuya traducción es mantener una preocupación excesiva”.

La preocupación excesiva por el bienestar material le hace esclavo del dinero, le enfrenta con la voluntad de Dios, quien expresa en el Primer Mandamiento que dice: “No tendrás dioses ajenos”

Vivir bajo la dictadura del afán hace que la persona sea dirigida por sus propios preceptos: Sobrevivir, comer, vestirse, la apariencia, la estabilidad futura. Todos estos elementos tienen la marcada ausencia de la fe, porque es el amor al dinero su dios y el bienestar económico, su doctrina.

En este mismo texto Jesús declara que el afán no cambiará su realidad, por el contrario, perderá todo, porque quien no es feliz con lo que Dios le ha dado, no vivirá para agradecerle por su misericordia, sino que vivirá para trabajar, comerá para vivir, se vestirá para aparentar y su vida quedará destruida y su eternidad será el infierno.

Lo peor de ese tormento es que al final del camino se dará cuenta todo lo que perdió, desde su paz personal, su vida familiar, incluye esposa e hijos; y peor aún, despreciará la buena voluntad, agradable y perfecta que tiene Dios para usted.

2. EL PLAN INFALIBLE DE DIOS EN CRISTO. Mateo 6: 25-30, 32,34

1. Valore la vida: 25 "Por tanto les digo: No se afanen por su vida, qué han de comer o qué han de beber; ni por su cuerpo, qué han de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Cuando leo el libro de Génesis encuentro una gran enseñanza en torno a la creación del mundo por parte de Dios, no la tomo como una postura teológica, que a veces se me hace pesado, no por la teología, sino por los afanados teólogos. Prefiero meditar en la sencillez y profundidad de la Palabra divina y a la sana hermenéutica que da luz y deja que la Biblia interprete a la Biblia.

En la creación Dios nos revela el valor de la vida humana, Él proclamó y todo fue hecho, pero observo que Dios ejecutó un método distinto a la hora de crear a las personas, las elaboró cuidadosamente, pensó en todos los detalles. El Supremo Creador del varón y de la hembra los hizo desnudos, mostrando que más que la ropa, la riqueza estaba en la vida, en el soplo que les dio a ambos. Descubro que Dios pensó en todo, en un lugar en el cielo para sus hijos, en las buenas obras que haríamos. Pero también pensó en que la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido.

2. Confía en que Dios proveerá:

(A) La provisión para los animales y las plantas evidencia su amor y cuidado: 26 Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y el Padre celestial las alimenta… 28b Miren los lirios del campo, cómo crecen. Ellos no trabajan ni hilan; 29 pero les digo que ni aun Salomón, con toda su gloria, fue vestido como uno de ellos.

El texto no requiere explicación, el Espíritu Santo habla con claridad sublime en la Sagrada Escritura, la naturaleza expresa a viva voz que Dios sigue cuidando cada detalle de lo que Él hizo en seis días.

(B) Dios provee porque nuestro valor para Él supera al resto de lo creado. Esta afirmación no viene derivada de un complejo de superioridad, sino de lo que la misma Biblia expresa: Ni plantas, ni animales, ni peces, fueron hechos a la imagen y semejanza de Dios, la primera pareja humana, antes del pecado, si. El Señor lo ratifica en el Evangelio según Mateo 6: 26b ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas? 30 Si Dios viste así la hierba del campo, que hoy está y mañana es echada en el horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?

3. Mantenga la calma, Dios tiene el control. Está claro que la ansiedad, la depresión y la culpa son características de las personas que no creen en Dios, que no confían en Él y que su seguridad se basa en lo que pueden ver y tocar. Estas personas son similares a la leyenda del Rey Midas, cuya ambición de tener riqueza lo hizo esclavo de ella, al punto que su codicia le hizo perder a su hija. 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas…

Los hijos de Dios mantenemos la calma, no confiando en nuestras propias fuerzas o capacidad de producir, sino en la providencia que Dios nos da y el cuidado que tiene de nosotros. 32b Su Padre que está en los cielos sabe que tienen necesidad de todas estas cosas.

Todas las respuestas, de todos los tiempos, están en las manos de Dios y en Él estamos confiados y seguros, por eso en lugar de estar ansiosos, deprimidos o sentirnos culpables, con la ayuda del Señor declaramos: 34 Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal.

3. EL CONSEJO DE DIOS ESTÁ EN SU PALABRA Y PROMESAS. Mateo 6: 33

(1) Para los creyentes Jesucristo es el Libertador. Por Jesús somos libres de la ansiedad del mañana, porque él es Dios Eterno. Por Jesús somos libre de la depresión, porque el es nuestro Consolador y no estamos huérfanos. Por Jesús, sabemos que nuestra vida está segura, porque Él entregó la suya a la muerte para darnos vida abundante. Por Jesús, somos libres de la culpa, porque Dios cargó sobre Él, el pecado de todos nosotros.

(2) Los creyentes tienen el enfoque correcto: 33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

El Reino de Dios es el gobierno de Jesucristo en el corazón de las personas, controlando todo para suplir todas nuestras necesidades en la medida de sus riquezas en gloria. El Reino de Dios visible, es la Iglesia que se reúne para predicar y enseñar su Palabra claramente y administrar los Sacramentos conforme a sus instrucciones, recibiendo los beneficios del perdón y la seguridad de la salvación por la gracia de Dios.

La justicia de Dios se revela por fe y para fe de principio a fin, creyendo que esta fe no es una capacidad nuestra, sino que nos da Dios para confesar su nombre con la boca y creyendo en nuestros corazones que Él es nuestro amante salvador y proveedor.

Las respuestas de Dios no se hacen esperar, Él dice si a todas las peticiones que hagamos en nombre y por los méritos de Jesucristo, esas son todas las cosas que nos son añadidas.

CONCLUSIÓN

Es maravilloso confiar en Dios, descansar en él y esperar en Él, cantar con el Salmos 31: 15 En tus manos están mis tiempos.

El poeta Facundo Cabral escribió una historia que podemos aplicar a estas verdades bíblicas: “Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo para acercarse a la casa del zapatero en que le dijo: “Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda encima y mis sandalias están rotas, si tu me hicieras el favor.” A lo que el zapatero le respondió: “Aquí todo el mundo viene a pedir y nadie a dar.” Dios le dijo: “Yo puedo darte todo aquello que tú necesites.” ¿Tú podrías darme un millón de dólares para que yo fuera feliz? Yo puedo darte diez veces más que eso a cambio de algo; a cambio de tus piernas. A lo que el zapatero le respondió: “Para qué quiero yo diez millones de dólares si no voy a poder caminar sólo”. Puedo darte, continuaba el Señor, cien millones de dólares a cambio de tus brazos. El zapatero, inquieto le dijo: “¿Qué puedo hacer yo con cien millones de dólares si no voy a poder comer solo?” El Señor le hizo la última tentativa al zapatero. Te voy a dar mil millones de dólares a cambio de tus ojos. El zapatero, asustado ante el mendigo le respondió: “Qué hago yo con mil millones de dólares si no puedo ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos.” El señor le dijo: “Ah, hermano, hermano, qué fortuna tienes y no te das cuenta”.

Cada vez que te sientas desesperado, necesitado, mantente enfocado en la promesa que el Señor te hace: 32b Su Padre que está en los cielos sabe que tienen necesidad de todas estas cosas. Amén.

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