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La Segunda Venida De Cristo

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Notes & Transcripts

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO:

¿PASADA O FUTURA? 

¿Ocurrió la segunda venida durante el sitio de Jerusalén en el año 70 de nuestra era? ¿O es un evento que está en el futuro? En otras palabras: ¿Es la promesa de la segunda venida de Cristo (Hechos 1.11; Hebreos 9.28) algo del pasado o del futuro?

La espera de la segunda venida de Cristo es una doctrina muy importante del Nuevo Testamento. Anthony Hoekema observa correctamente que "todo libro del Nuevo Testamento señala el retorno de Cristo y nos insta v vivir en tal manera que siempre estemos preparados para su venida" (The Bible and the Future, pág. 109). Pero junto con la certeza de la segunda venida del Señor está la certeza del tiempo de su venida. Ambas cosas son importantes en la expectación del advenimiento de Cristo.

Al considerarse las parábolas del retorno del amo (Lucas 12.36,37,42-46) se sabe con seguridad del evento futuro y del evento consumado. Pero a la vez, en ambos casos, los siervos y el mayordomo no saben cuándo volverá el amo. La tensión provocada por la combinación de "saber qué es lo que va a ocurrir pero no cuándo va a ocurrir" establece un ímpetu para prepararse.

La exhortación del Nuevo Testamento para el cristiano que está a la expectativa se basa en saber lo que ocurrirá pero sin saber cuándo ocurrirá. Los hombres inspirados del primer siglo fueron impulsados a instar a los cristianos a ser fieles como si Cristo viniera al día siguiente o muy pronto. Pablo escribió: "El Señor está cerca" (Filipenses 4.5). Santiago (5.9) les dijo a sus lectores: "...he aquí, el juez está delante de la puerta". El escritor de Hebreos (10.37) hace la observación: "porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará". Pedro asegura: "Mas el fin de todas las cosas se acerca" (1 Pedro 4.7). No se le puede dar importancia secundaria a un evento como este. Sin embargo los escritores también escribieron para decirnos de la posibilidad que Cristo no volvería pronto. Pablo les recuerda a los tesalonicenses que la gran apostasía vendría antes del retorno de Cristo (2 Tesalonicenses 2.1-5). Santiago (5.8) exhorta: "Tened también vosotros paciencia... porque la venida del Señor se acerca". Pedro anticipa el retraso, y explica: "Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día" (2 Pedro 3.8). La tardanza del Señor era también una posibilidad real.

La "ambigüedad" está presente en el texto porque nadie sabe cuándo ocurrirá. "Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre" (Mateo 24.36). Esta cita indica claramente la imposibilidad de saber cuándo exactamente vendrá Cristo. ¡Ni aun el mismo Hijo de Dios sabe! Si así es, ¿qué más podrían saber los otros escritores inspirados del Nuevo Testamento?

Por lo tanto es erróneo atribuir un conocimiento del tiempo de la segunda venida de Cristo a los escritores del Nuevo Testamento. Además es también erróneo confundir el entusiasmo que ellos tenían por la segunda venida con el conocimiento que tenían en cuanto al tiempo de la misma. Hoekema (ibid, pág. 124) correctamente afirma que la ferviente expectación de la venida de Cristo que tenía Pablo no significa que él estaba poniendo una fecha para la parousia. Pablo no estaba interesado en el día o la hora. Lo que le preocupaba era enseñar acerca de la completa seguridad de la segunda venida y de la necesidad de estar preparado para la misma. Decir que Pablo estaba preparado para el retorno de Cristo es una cosa. Pero decir que él esperaba la parousia antes de su muerte es otra cosa completamente diferente.

Volviendo a la pregunta que se hizo inicialmente, el punto de vista de la escuela preterista viola la "ambigüedad" del lenguaje que está basado en el desconocimiento de la fecha de la segunda venida de Cristo. En fuerte contraste con la segunda venida, la venida (del griego erchomenon no parousia - según Mateo 24.30) del Hijo del Hombre con juicio sobre Jerusalén en el año 70 de nuestra era es descrita con tan vivo detalle que denota un tiempo definido. En Mateo 24.4-33 Jesús habla del tiempo y de las señales de la destrucción de Jerusalén. La señal que es crucial para indicar el fin de Jerusalén es la abominación desoladora (versículo 15), es decir cuando el ejército romano rodearía la ciudad (véase Lucas 21.20).

Jesús continúa hablando de los resultados específicos del sitio de Jerusalén y luego hace un resumen: "Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca... no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca" (Mateo 24.33,34). Es necesario hacer un contraste entre la certeza de estos eventos y lo que dice en el versículo 36. "Pero del día y la hora nadie sabe..." De manera que, para la destrucción de Jerusalén, hubo señales específicas para indicar el tiempo. Pero en cuanto a la segunda venida, no se sabía el tiempo, y por lo tanto no fueron dadas señales.

En vista de lo anterior, se puede afirmar que la segunda venida de Cristo no coincide con la destrucción de Jerusalén. No coincide porque los escritores del Nuevo Testamento no sabían cuándo iba a volver Jesucristo. Esto quiere decir que el punto de vista preterista no es correcto, porque nadie sabe cuándo ocurrirá el evento de la segunda venida de Cristo. Nuestra oración es que los verdaderos creyentes estén "aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2.13).

- David Fletcher

La Voz Eterna, Julio-Agosto 1982

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