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Predica 333 Dc

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Notes & Transcripts

Juan 4. 23-2423 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.adorar, inclinarse como acto de lealtad o consideración[1]  Espíritu algo inmaterial o sea para adorar al padre en espíritu es con tu espíritu que representa tu vida Verdad- una realidad eterna no limitada por los hechos históricos es necesario, es un deber, es necesario, tener que, a menudo con la implicación de inevitabilidad, frecuentemente en el plan de Dios.  Éxodo 33 Reina Valera Revisada (1960)
1 Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré;
*2 y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo
3 (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.
4 Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos.
5 Porque Jehová había dicho a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz; en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré. Quítate, pues, ahora tus atavíos, para que yo sepa lo que te he de hacer.
6 Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb.     
7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento.
8 Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo.
9 Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.
10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba.
11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.
12 Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.
13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.
14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.
15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.
16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
17 Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.
18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.
20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.
*21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
*22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.
*23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

           Nueva Versión Internacional
1 El Señor le dijo a Moisés: «Anda, vete de este lugar, junto con el pueblo que sacaste de Egipto, y dirígete a la tierra que bajo juramento prometí a Abraham, Isaac y Jacob que les daría a sus descendientes.
2 Enviaré un ángel delante de ti, y desalojaré a cananeos, amorreos, hititas, ferezeos, heveos y jebuseos.
3 Ve a la tierra donde abundan la leche y la miel. Yo no los acompañaré, porque ustedes son un pueblo terco, y podría yo destruirlos en el camino.»
4 Cuando los israelitas oyeron estas palabras tan demoledoras, comenzaron a llorar y nadie volvió a ponerse sus joyas,
5 pues el Señor le había dicho a Moisés: «Diles a los israelitas que son un pueblo terco. Si aun por un momento tuviera que acompañarlos, podría destruirlos. Diles que se quiten esas joyas, que ya decidiré qué hacer con ellos.»
6 Por eso, a partir del monte Horeb los israelitas no volvieron a ponerse joyas.
7 Moisés tomó una tienda de campaña y la armó a cierta distancia fuera del campamento. La llamó «la Tienda de la reunión con el Señor». Cuando alguien quería consultar al Señor, tenía que salir del campamento e ir a esa tienda.
8 Siempre que Moisés se dirigía a ella, todo el pueblo se quedaba de pie a la entrada de su carpa y seguía a Moisés con la mirada, hasta que éste entraba en la Tienda de reunión.
9 En cuanto Moisés entraba en ella, la columna de nube descendía y tapaba la entrada, mientras el Señor hablaba con Moisés.
10 Cuando los israelitas veían que la columna de nube se detenía a la entrada de la Tienda de reunión, todos ellos se inclinaban a la entrada de su carpa y adoraban al Señor.
11 Y hablaba el Señor con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo. Después de eso, Moisés regresaba al campamento; pero Josué, su joven asistente, nunca se apartaba de la Tienda de reunión.
12 Moisés le dijo al Señor: —Tú insistes en que yo debo guiar a este pueblo, pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. También me has dicho que soy tu amigo y que cuento con tu favor.
13 Pues si realmente es así, dime qué quieres que haga. Así sabré que en verdad cuento con tu favor. Ten presente que los israelitas son tu pueblo.
14 —Yo mismo iré contigo y te daré descanso —respondió el Señor.
15 —O vas con todos nosotros —replicó Moisés—, o mejor no nos hagas salir de aquí.
16 Si no vienes con nosotros, ¿cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué seríamos diferentes de los demás pueblos de la tierra?
17 —Está bien, haré lo que me pides —le dijo el Señor a Moisés—, pues cuentas con mi favor y te considero mi amigo.
18 —Déjame verte en todo tu esplendor —insistió Moisés.
19 Y el Señor le respondió: —Voy a darte pruebas de mi bondad, y te daré a conocer mi nombre. Y verás que tengo clemencia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo.
20 Pero debo aclararte que no podrás ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida.
21 »Cerca de mí hay un lugar sobre una roca —añadió el Señor—. Puedes quedarte allí.
22 Cuando yo pase en todo mi esplendor, te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi mano, hasta que haya pasado.
23 Luego, retiraré la mano y podrás verme la espalda. Pero mi rostro no lo verás.

Traducción en lenguaje actual
1 Dios le dijo a Moisés: «Deja este lugar y lleva al pueblo que sacaste de Egipto a la tierra que les prometí a Abraham, Isaac y Jacob. Yo les aseguré que esa tierra sería para sus descendientes. ¡Es tan rica que siempre hay abundancia de alimentos! Enviaré a mi ángel para te guíe, y echaré de allí a todos los pueblos que no me obedecen. »Diles a los israelitas que yo no iré con ellos. Son tan tercos que, si vuelven a pecar, hasta podría destruirlos en el camino. Por lo pronto, que se quiten sus joyas. Más tarde veré qué hago con ellos». Cuando Moisés les dijo esto, los israelitas se pusieron muy tristes, pues Dios los había reprendido con dureza. Y desde ese momento ninguno de ellos volvió a usar sus joyas.
7 Moisés colocó una carpa fuera del campamento, y la llamó Carpa comunitaria. Si alguno quería hablar con Dios, salía del campamento y entraba en la carpa.
8 Y cuando Moisés entraba en ella, todos se quedaban de pie junto a su propia tienda de campaña y lo seguían con la mirada hasta verlo entrar en la carpa.
9 Tan pronto como Moisés entraba, la columna de nube bajaba y se colocaba a la entrada; entonces todos se arrodillaban a la entrada de su propia tienda de campaña, mientras Dios hablaba con Moisés.
11 Siempre que Moisés entraba en la Carpa comunitaria, hablaba con Dios personalmente, como si hablara con un amigo. Después, Moisés regresaba al campamento. Pero Josué, que era su ayudante, nunca se alejaba de la carpa.
12 Moisés le dijo a Dios: —Tú me ordenaste guiar a este pueblo, pero no me dijiste quién me ayudaría a hacerlo. También me dijiste que me amas y que confías en mí.
13 Si eso es verdad, dime qué piensas hacer, para que yo también llegue a amarte y tú sigas confiando en mí. No olvides que este pueblo es tuyo y no mío.
14 Dios le contestó: —Yo mismo voy a acompañarte y te haré estar tranquilo.
15 Moisés le dijo: —Si no vas a acompañarnos, no nos pidas que salgamos de aquí.
16 Acompáñanos, y seremos diferentes de los otros pueblos de esta tierra. ¿Cómo van a saber los israelitas que tú confías en mí, si no vienes con nosotros?
17 Dios le respondió: —Está bien, voy a acompañarlos, porque realmente te amo y confío en ti.
18 Entonces Moisés le dijo a Dios: —Permíteme verte.
19 Pero Dios le respondió: —Yo soy muy bondadoso con quien quiero serlo. Así que voy a mostrarte todo mi esplendor, y voy a darte a conocer mi nombre.
20 Pero no podrás ver mi rostro, porque cualquiera que vea mi rostro morirá. Quédate junto a la roca que está a mi lado.
22 Cuando pase yo delante de ti, te colocaré en un hueco de la roca y te taparé los ojos con mi mano, hasta que haya pasado.
23 Después quitaré mi mano, y podrás ver mi espalda; pero mi rostro no lo verás.                                             

CAPITULO 33

Vers. 1–23. JEHOVA SE NIEGA A ACOMPAÑAR AL PUEBLO. 1. Jehová dijo a Moisés—Más bien había dicho a Moisés. La conferencia detallada en este capitulo debería considerarse como verificada antes de la intercesión patética de Moisés, relatada en la parte final del capítulo anterior; habiendo el historiador mencionado el hecho de su ansiedad ardiente y penosa, bajo la abrumadora presión por la cual él derramó aquella oración intercesoria a favor de sus compatriotas apóstatas, ahora entra a un relato detallado de las circunstancias. 3. no subiré en medio de ti … no sea que te consuma—Aquí se representa al Señor como resuelto a hacer lo que después no hizo. (Véase cap. 32:10). 4. oyendo el pueblo esta sensible palabra—de boca de Moisés a su descenso de la montaña. 5. quítate pues ahora tus atavíos—En ocasión de luto, es costumbre de los pueblos orientales deshacerse de todas sus chucherías, y quitar sus joyas, su oro y toda cosa rica y espléndida de su vestido. Esta señal de su pesar, el Señor demandaba a su pueblo ofensor. que yo sabré lo que tengo de hacer—El lenguaje está acomodado a las comprensiones débiles de los hombres. Dios juzga el estado del corazón por el tenor de la conducta. En el caso de los israelitas, él guardaba vivo un propósito de misericordia; y en el primer momento que percibió los primeros síntomas de contrición, en el hecho de que ellos se quitaron sus atavíos, como penitentes conscientes de su error, y sinceramente entristecidos, añadió peso al fervor de las oraciones de Moisés, y les dió aceptación con Dios a favor del pueblo. 7. Moisés tomó el tabernáculo, y extendiólo fuera del campo—No el tabernáculo, cuyo modelo le había sido dado, porque todavía no había sido erigido, sino su propia carpa, notable como la del conductor, en una parte de la cual él escuchaba las causas, y tenía comunicación con Dios acerca de los intereses del pueblo, y por esto llamada “el tabernáculo de la congregación”, y cuyo retiro, por aversión al campamento contaminado, fué mirado como el primer paso en el total abandono con que Dios los amenazaba. 8. todo el pueblo se levantaba, y estaba cada cual en pie a la puerta de su tienda—Su traslado produjo una consternación profunda y universal; y es fácil concebir cuán ansiosamente todos los ojos se dirigirían hacia él y cuán rápidamente se extendería la feliz noticia, cuando fuera presenciado algún fenómeno en el cual pudiera fundarse alguna esperanza. 9–11. la columna de nube descendía, y poníase a la puerta del tabernáculo—¡Cómo revivirían los corazones abatidos! ¡llenaría cada pecho esta ola de gozo, cuando la nube simbólica se veía lenta y majestuosamente descender y posarse a la entrada del tabernáculo! cuando Moisés entraba—Era cuando él aparecía como el mediador de ellos; cuando se retiraba de día en día para interceder por ellos, aquella señal grata de seguridad era prueba de que prevalecía su defensa, de que era perdonado el pecado de Israel, y de que nuevamente sería Dios benévolo. 18–23. Ruégote que me muestres tu gloria—Esta es una de las escenas más misteriosas descritas en la Biblia: él tuvo, para su consuelo y aliento, una manifestación espléndida y completa de la majestad divina, no en su brillo sin velo, sino hasta donde admitiría la debilidad de la humanidad. El rostro, la mano, las espaldas, hay que entender en sentido figurado.

[2]

Presencia- Asistencia o estado de una cosa que se halla delante de otra u otras o en el mismo sitio que ellas o Memoria de una imagen o idea, o representación de ella.

La presencia de Dios trae a nuestras vidas- Soledad, Celos, murmuración y envidia.

Gracia- Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita o Cosa que molesta e irrita.

Favor- Honra, beneficio, gracia. (Tenerlo de su parte, dispuesto a acudir en su ayuda o defensa.)

Idolatría- Adoración que se da a los ídolos o Amor excesivo y vehemente a alguien o algo.

Compromiso- Obligación contraída, Palabra dada, Promesa de matrimonio o Dificultad, embarazo, empeño.


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[1]Swanson, J. (1997). Diccionario de idiomas bı́blicos : Griego (Nuevo testamento) (Edición electrónica.) (GGK4686). Bellingham, WA: Logos Research Systems, Inc.

[2]Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia - tomo 1: El Antiguo Testamento (89). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.

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