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Si Solo Me Quedara Un Año De Vida

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Notes & Transcripts

“SI SOLO ME QUEDARA UN AÑO DE VIDA”

El Domingo pasado Juan Antonio Monroy hablo sobre la brevedad de la vida y yo hoy quiero ahondar un poco más en ese tema pero desde otro punto de vista y es el de la vaciedad de la vida que se produce cuando los años van pasando y miramos atrás y vemos que un año más ha transcurrido y nos damos cuenta de que estamos en el mismo sitio de partida y que muchas de las promesas que me hice al empezar el año siguen ahí incumplidas y entonces me siento mal, pues siento como si hubiera desperdiciado otro año más.

Y lo triste es que doce meses más han pasado y no se podrán hacer volver. Por mucho que nos empeñemos de nada servirá volver a pegar las hojas que se desprendieron del calendario del 2009. El año 2009  se fue para siempre y no hay nada que se pueda hacer con él.

Sin embargo y como decía Juan Antonio, Dios en su misericordia nos ha dado un nuevo año, un año fresco y recién salido de su almacén del tiempo. Contiene 365 días; 8.760 horas; 525.600 minutos de oro. La pregunta es: ¿Qué haremos con él? Este nuevo año 2010 pertenece  a Dios en un sentido, pues él es el dueño de todo, pero en otro sentido el año nos pertenece a nosotros y por tanto nosotros seremos quien lo aprovechemos o lo desaprovechemos.

Vamos a pensar que este año 2010 es el último año de nuestra vida ¿Qué haríamos durante este año? Pensad en que un médico te dice: “tienes una enfermedad incurable pon en orden tus asuntos pues   sólo te queda un año de vida”. Sabemos que esto es una realidad que nos puede suceder. ¿Verdad que si esto fuera cierto algunas cosas cambiarían en nuestra vida?

Al enfrentar la realidad de la muerte sí que nos pondría a la mayoría de nosotros a pensar seriamente en nuestras vidas. ¿Qué es lo que estoy haciendo con ella? ¿Qué cosas tengo que arreglar? ¿Qué asuntos tengo pendientes de solucionar? Cuando el rey Ezequías cayó mortalmente enfermo, Isaías el profeta le dijo:”Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás “(2ª Reyes 20:1). Este es un buen consejo para todos.

Muchos de nosotros desearíamos que alguien nos avisara acerca de que nuestra muerte está cercana, pero por desgracia no siempre es así y a veces la muerte nos pilla inesperadamente y con toda nuestra “casa” (vida) desordenada.

¿Qué haría yo si se me dijera: “Sólo te queda un año más de vida”? ¿Qué haríais cada uno de vosotros?  Después de haber pensado bastante en esta pregunta llegue a algunas conclusiones que quiero compartir con vosotros.

A)  TENDRIA UNA NUEVA ESCALA DE VALORES.

 1º) Gran parte de las cosas que ahora me parecen de importancia dejarían de tenerla. Daría más valor a las palabras de Juan que dicen: “Porque todo lo que hay en el mundo los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1ª Juan 2: 16-17). Con toda seguridad los encantos del mundo dejarían de tener el mismo atractivo que podrían haber ejercido en mí en el pasado.

2º) Ya no sería tan impaciente ante asuntos insignificantes. Las pequeñas cosas que ahora me irritan dejarían de ser importantes. Tendría mayor paciencia, comprensión, bondad y amor. Nada que no tuviera solución me trastornaría. Expresaría el amor que no he expresado y haría las obras que debí haber hecho y no hice.

3º) Disfrutaría más de la vida. Muchos de nosotros nos hemos equivocado de amo. Este mundo y todo lo que hay en él tiene como propósito servir al hombre; sin embargo muchos se han convertido en siervos del mundo. Podemos estar tan ocupados ganándonos la vida que no nos queda tiempo para hacer una vida, ni para disfrutar de la vida.

Esta nueva actitud no sólo me daría una nueva visión del mundo, sino que también me serviría para hacer una nueva evaluación de mi mismo. Algunos de nosotros no aflojamos el ritmo de vida en nuestro trabajo, en nuestros compromisos sociales, en nuestros ocios, porque en lo más profundo de nosotros creemos que la vida no podría seguir sin nosotros. Pero esta es una realidad que pasado un año se caería por si sola, ya que con mi muerte, la vida seguiría sin mí. ¿Por qué, entonces, me afano por lo que relativamente no tiene importancia? Creo que si sólo me quedara un año de vida, trataría de disfrutar más la vida buscando lo que permanece para siempre y dejando a un lado todo lo temporal.

Es propósito de Dios de que nosotros disfrutemos de la vida y así  lo manifiesta en el apóstol Pablo: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). Sólo en Dios y en sus cosas existe un disfrute permanente, lo demás son disfrutes temporales.

4º) Aprovecharía más sabiamente el tiempo. La mayoría de nosotros desperdiciamos el tiempo como si tuviéramos reservas inagotables de este. No somos conscientes de lo valioso que es el tiempo. Benjamín Franklin dijo: “¿Amas tu la vida? Entonces no desperdicies el tiempo; pues es la esencia de la vida”.  Pablo dijo:”Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15-16).

Muchos tenemos proyectos que nos gustaría llevar a cabo, pero decimos no tenemos tiempo para ellos. La verdad es que el tiempo que hemos desperdiciado habría sido suficiente para haberlos realizado. Si sólo nos quedara un año de vida, cada minuto lo valoraríamos como un precioso don para ser usado en toda su plenitud. Dos o tres minutos a veces son suficientes para hacer feliz a alguien, pueden ser suficientes para ponerle fin a la desesperanza de alguien.

5º) Lo más importante es que en mi nueva escala de valores lo espiritual estaría en el primer lugar. Siempre este ha sido el primer propósito de Dios para nosotros: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." (Mateo 6.33). Pero la mayoría de las personas se han alejado de los planes y propósitos de Dios y ponen todas las cosas por delante de Él y por ello al final no tienen ni las cosas ni a Dios y si alguno obtiene las cosas  en la mayoría de los casos el vacío espiritual sigue estando ahí. Nuestro problema es que no nos creemos las promesas de Dios y el temor se sigue apoderando de nuestras vidas, no nos creemos que si le ponemos a Él en primer lugar su “promesa es firme y verdadera” y todo lo demás se nos dará “por añadidura”. El Señor nos desafía en su Palabra con un “Probadme  ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10).

Si me quedara un solo año de vida con toda seguridad mi vida se centraría en lo eterno. Cobrarían un nuevo sentido pasajes como:”Porque, ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mt. 16:26).

Sí, con toda seguridad cambiaria mi actitud si sólo me quedara un año de vida.

B) HARIA TODO LO POSIBLE POR DEJAR LIMPIO EL PASADO.

Si estuviera a las puertas de la muerte me ocuparía en escudriñar mi conciencia para examinarla. No me gustaría encontrarme en la presencia de Dios y oírle decir “Aquí hay varios asuntos que pasaste por alto”.

Con sólo un año de vida no podría permitirme el lujo de tener enemigos. Trataría de  resolver problemas del pasado con mis semejantes. El orgullo y el egoísmo dejarían de ser  obstáculos para pedir perdón.

Me preocuparía de ver donde le he fallado a mi prójimo y por tanto a Dios. Miraría las cosas que debí haber hecho y no hice y pediría perdón por el daño que haya causado con ello y en lo posible intentaría remediar ese daño.

Examinaría las veces en que me ha faltado misericordia y me ha sobrado justicia, las veces en que me ha faltado comprensión y me ha sobrado crítica, las veces en que me ha faltado perdón y me ha sobrado murmuración, las veces en que me ha faltado solidaridad y me ha sobrado egoísmo.

Mi propósito sería ver en donde no he estado a la altura de mis posibilidades, ver las veces en que deje de hacer lo bueno, las veces en que he fallado en el blanco, para que una vez que descubriera y reconociera los pecados de mi vida, saber exactamente lo que tendría que hacer durante el año que me queda de vida y dar el paso o los pasos necesarios para no volver a repetirlos. Como cristiano arrepentirme y pedir perdón a todos los afectados por mis pecados Dios en primer lugar y después a los demás y si no soy cristiano igualmente y además confiar en el sacrificio que hizo Jesús por medio de mi bautismo.

Sí, si sólo me quedara un año de vida me esforzaría todo lo posible por dejar limpio mi pasado.

C) HARIA TODO LO POSIBLE POR PROVEER PARA EL FUTURO DE MI FAMILIA. Pero no sólo desde el punto de vista material sino fundamentalmente desde el punto de vista espiritual. Me acordaría de los dicho por Salomón de “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6)  y por ello aprovecharía bien el escaso tiempo que me quedara para enseñar diligentemente los caminos del Señor a mis hijos “estando en casa, andando por el camino, al acostarme y al levantarme” (Deuteronomio 6:7). Estudiaría y adoraría con mis hijos y haría todo lo posible para que estuvieran presentes en las clases bíblicas y en los cultos de la iglesia.

Pero no sólo me ocuparía de la vida espiritual de mi familia, sino que también haría todo lo que estuviera en mi mano para intentar llevar todas las almas que pudiera a Cristo, aunque sólo fuera una ya habría merecido la pena.

Este esfuerzo por salvar almas sería la más grande de las contribuciones que podría hacer por el bienestar del mundo, pues la Palabra de Dios trae bienestar a aquellos que la practican en su vida. Muchos se han dedicado en los últimos días de su vida a erigirse un monumento con la finalidad de que no se les olvide. Cuando salvamos un alma, no obstante, damos comienzo al mes imperecedero de todos los monumentos. Esa alma influenciará a otras, que a su vez influenciarán en otras. Con ello la cadena de la redención se perpetuara indefinidamente, convirtiéndose con ello en el mejor de todos los monumentos que podemos dejar para ser recordados.

Sí, si sólo me quedara un año de vida, me gustaría sembrar y trabajar para el futuro de la causa del Señor tanto en mi familia, como en la vida de los demás.

D) CULTIVARIA MI PROPIA VIDA ESPIRITUAL.

En tan sólo un año, mi alma estaría pasando a la presencia de Dios y para estar preparado para ese divino encuentro, debo cultivar mi vida espiritual.

Hay dos vías que podría utilizar para mi crecimiento espiritual. La primera es de naturaleza pública y está relacionada con la vida de la iglesia. Trataría de asistir a todos los servicios de la iglesia, porque es voluntad de Dios que yo haga esto “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. " (Hebreos 10.25) y también porque los servicios podrían fortalecerme espiritualmente. También participaría activamente en la obra y actividades de la iglesia poniendo, sin que me lo pidieran, mis dones y capacidades al servicio de Dios y de mis hermanos. Haría todo lo que pudiera, deseando que una vez que este en la presencia de Dios oír:”Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor." (Mateo 25.21).

Además trataría de ser más constante en mis esfuerzos. A veces tiendo a flaquear entre ser “caliente” y  ser “frio” en el servicio al Señor. Sabemos por la Palabra de Dios que una de las cualidades de los primeros cristianos era la de “dedicarse continuamente” a las cosas del Señor (Hechos2:42) y Pablo habló de ser “firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre” (1ª Corintios 15:58). Jesús mismo dijo que Él aborrece la tibieza en sus seguidores: "Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca." (Apocalipsis 3.16). En mi último año de vida me gustaría ser “caliente” todo el tiempo para la obra del Señor.

La segunda vía para el cultivo de mi vida espiritual es de naturaleza privada. Estudiaría mi Biblia regularmente. No habría excusa para no hacerlo, tales como “Estoy muy cansado” o “No tengo tiempo”. Si soy sincero, debo de reconocer que paso más tiempo ahora viendo la televisión o con el ordenador que con la Palabra de Dios.  La verdad es que durante este último año que me queda de vida me gustaría dedicarme con mayor diligencia a estudiar la Palabra con el fin de presentarme “a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2ª Timoteo 2:15).

Por último, me gustaría comunicarme más constantemente con Dios, puesto que pronto lo estaré viendo cara a cara no quiero ser un desconocido para Él. Puede que en el pasado no haya sido muy constante para agradecerle a Dios todas sus bendiciones, para pedirle a Dios sabiduría a la hora de tomar decisiones, y para suplicarle perdón. En el poco tiempo que me queda, pasaría muchas horas hablando con Él para encontrar consuelo, dirección y fortaleza que me ayuden a presentarme ante Él con la dignidad debida que se espera de mí.

Sí, si sólo me quedará un año de vida, trataría de cultivar mi espiritualidad al máximo con la finalidad de disfrutar plenamente de la nueva vida que Dios tiene preparada para todos aquellos que en Él creen y le han aceptado como Señor de su vida.

CONCLUSION.

Todo lo anterior fueron algunas de las conclusiones a las que llegue al reflexionar sobre la pregunta ¿Qué haría si sólo me quedara un año de vida? Si cada uno de vosotros reflexionáis también sobre esta pregunta, sobre si este año 2010 es el último año de vuestra vida, con toda seguridad que haréis grandes e importantes cambios en vuestra vida.

Todos deberíamos vivir cada año, cada mes, cada semana, cada día como si fuera el último sobre la tierra. Debemos de vivir de tal forma que estemos siempre preparados para morir, pues si no estamos preparados para morir es señal de que no estamos viviendo como debemos.

Siento empezar este nuevo año con un mensaje como este. Parece una contradicción hablar de muerte cuando un año nuevo comienza, pero no quiero que al finalizar este año aunque sigamos vivos físicamente haya algunos que estén muertos espiritualmente.

No quiero que haya hermanos que al finalizar este año sigan lamentándose de lo flojos que han sido espiritualmente, de lo vacios que todavía se sienten, de que han vivido acobardados, de que no han dado todo lo que podían haber dado, de que las promesas de Dios no han tomado profundo asiento en sus vidas.

Tampoco quiero que haya personas que nos visitan con regularidad y que todavía sigan sin abrir su corazón a Cristo, sin dejarle que Este entre en sus vidas, sin humillarse y pedirle que los limpie y que los llene de Su conocimiento. No quiero personas con dudas eternas que nunca van a resolver sino se entregan confiada y definitivamente  a Él.

Una de las cosas que más pena me da es cuando veo lo poco caso que se hace  a lo que se nos predica desde el pulpito. A algunos parece que la Palabra de Dios nunca va con ellos, que por un oído les entra y por otro les sale, pues al menos visiblemente siguen mostrando vidas y actitudes como si lo que Dios ha dicho es algo sin importancia y que ellos ya tienen superado. Que ilusos somos a veces los predicadores o los pastores, que al fin y al cabo somos simplemente hombres, al pensar que se va a hacer caso al mensaje de Dios hablado a través de nosotros, cuando algunos se creen por encima de Dios.

Lo siento por los que son así, pues si no nos humillamos e indagamos en nuestras vidas a la luz de la Palabra nunca viviremos en la auténtica paz y felicidad que sólo Dios da y que sólo podemos obtener de Él cuando nuestras vidas están en intima comunión con Él.

No veas este mensaje como un mensaje catastrofista, sino como un mensaje de la misericordia de Dios que todavía no te ha cortado, sino que te ha dejado un año más de vida para que elimines errores, tomes decisiones importantes, y produzcas frutos.

¿Qué harías tu si sólo te quedara el año 2010 de vida? ¿Estás verdaderamente preparado?

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