Drop files to upload.
Faithlife
Faithlife
Avatar
Avatar
Sign in

Ciudades de refugio

Sermon  •  Submitted
0 ratings
· 54 views
Notes & Transcripts

Ciudades de refugio

Seis de

 las ciudades levitas serían ciudades de refugio (v. 6), tres a cada lado del Jordán (v. 14). La persona que mataba a alguien podía huir a una de esas ciudades buscando asilo. Huiría del vengador. El término heb. para vengador es go’el, “pariente redentor” (vv. 12, 19, 21, 24, 25, 27). Era una costumbre antigua que el familiar más cercano a una víctima de homicidio vengara a su familiar. Esto pudiera haber conducido a una serie de asesinatos de “diente por diente”. Un ejemplo gráfico de esto se encuentra en el caso de Abner (2 Sam. 2:8–28; 3:19–39).[1]

El acto de proveer ciudades de refugio muestra que Dios ama la justicia. Por este medio él impuso la ley sobre la costumbre de disputas sangrientas. En una disputa de este tipo se podía matar al homicida aun por un asesinato accidental. Por lo tanto, se hizo la distinción entre asesinato y homicidio impremeditado. El asesinato es un acto premeditado, llevado a cabo por hostilidad y alevosía (vv. 16–21). El homicidio es matar a alguien pero sin premeditación (vv. 22–24). Esto hace recordar la diferencia entre el pecado deliberado y el pecado por inadvertencia (ver material sobre 15:22–31). Alguien que había cometido un homicidio accidentalmente era protegido de la venganza de algún familiar, aunque perdía su libertad (vv. 28, 32). Por otro lado, a ningún asesino se le permitía seguir viviendo (vv. 21, 31). No había rescate por la vida de un asesino, de la misma manera que no había expiación por el pecado deliberado (15:30, 31). La ley no evitaba que el familiar tomara venganza donde la ley lo permitía. Por supuesto, en el caso de las viudas que no tenían familiar alguno, Dios mismo tomaba ese papel (Exo. 22:22–24).[2]

36Después envió el rey e hizo venir a Simei, y le dijo: Edifícate una casa en Jerusalén y mora ahí, y no salgas de allí a una parte ni a otra; 37porque sabe de cierto que el día que salieres y pasares el torrente de Cedrón, sin duda morirás, y tu sangre será sobre tu cabeza. 38Y Simei dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi señor ha dicho, así lo hará tu siervo. Y habitó Simei en Jerusalén muchos días.

39Pero pasados tres años, aconteció que dos siervos de Simei huyeron a Aquis hijo de Maaca, rey de Gat. Y dieron aviso a Simei, diciendo: He aquí que tus siervos están en Gat. 40Entonces Simei se levantó y ensilló su asno y fue a Aquis en Gat, para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei, y trajo sus siervos de Gat. 41Luego fue dicho a Salomón que Simei había ido de Jerusalén hasta Gat, y que había vuelto. 42Entonces el rey envió e hizo venir a Simei, y le dijo: ¿No te hice jurar yo por Jehová, y te protesté diciendo: El día que salieres y fueres acá o allá, sabe de cierto que morirás? Y tú me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco. 43¿Por qué, pues, no guardaste el juramento de Jehová, y el mandamiento que yo te impuse? 44Dijo además el rey a Simei: Tú sabes todo el mal, el cual tu corazón bien sabe, que cometiste contra mi padre David; Jehová, pues, ha hecho volver el mal sobre tu cabeza. 45Y el rey Salomón será bendito, y el trono de David será firme perpetuamente delante de Jehová. 46Entonces el rey mandó a Benaía hijo de Joiada, el cual salió y lo hirió, y murió.

[3]


----

[1]Carson, D.A. ; France, R.T. ; Motyer, J.A. ; Wenham, G.J.: Nuevo Comentario Biblico : Siglo Veintiuno. electronic ed. Miami : Sociedades Biblicas Unidas, 2000, c1999, S. Nm 35.34

[2]Carson, D.A. ; France, R.T. ; Motyer, J.A. ; Wenham, G.J.: Nuevo Comentario Biblico : Siglo Veintiuno. electronic ed. Miami : Sociedades Biblicas Unidas, 2000, c1999, S. Nm 35.34

[3] Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. 1 Re 2.36-46

RELATED MEDIA
See the rest →
Get this media plus thousands more when you start a free trial.
Get started for FREE
RELATED SERMONS
See the rest →