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¡Adoremos a Dios dándole las gracias!

Notes & Transcripts

INTRODUCCIÓN: Recién llegado a Wisconsin, fui invitado a visitar varias iglesias luteranas. Muchas de esas congregaciones tienen historias que pasan los 100 años. Honestamente me sentí asombrado. En mi país, Venezuela, las iglesias luteranas son más sencillas, construidas en pequeños pueblos y otras en ciudades. A esos lugares llegaron los misioneros enviados por el Sínodo de Missouri para predicar el Evangelio. Mientras miraba los templos me dije: Son catedrales en comparación con las edificadas en Venezuela.

Los alemanes que, a mediados del siglo XIX, llegaron a las ciudades, ubicadas en las orillas del Lago Michigan, trajeron en sus maletas la Biblia en alemán. Pero, traían algo más, en sus corazones la confesión de fe en Cristo Salvador.

Esos templos fueron edificados con líneas arquitectónicas propias de su país de origen. Todos decorados con pinturas hermosas. Cuentan con vitrales muy bellos. Elementos que ayudan a centrar la adoración en Dios.

Los inmigrantes europeos, inmigrantes como nosotros los hispanos, nunca imaginaron que, un siglo después, esos edificios servirían para alabar y adorar a Dios, no en alemán, tampoco en inglés, sino en español.

Hoy les decimos a los hermanos estadounidenses, descendientes de los alemanes que llegaron a este país, en el Nombre de Dios, muchas gracias.

El Salmos 100 es adecuado para explicar cómo todas las naciones, pueblos y lenguas, son invitados a adorar a nuestro Señor.

1. ADORAMOS A DIOS CON ALEGRÍA. Salmos 100: 1-2

1 Aclamen alegres al SEÑOR, habitantes de toda la tierra;

Es muy triste. Es lamentable, pero hay gente con su corazón tan vacío, viven tristes, y viven así, porque el Señor no está presente en sus vidas. Dios quiere estar en todas las vidas, pero, el pecado lo impide.

A pesar de que el pecado es una barrera, sin embargo, exhorta y ordena a todos habitantes de toda la tierra que lo aclamen con alegría.

La Palabra inspirada sostiene: 2 Adoren al SEÑOR con regocijo. Preséntense ante él con cánticos de júbilo. El regocijo y el júbilo no son producto de la emoción humana y temporal. Son el fruto del Evangelio.

Somos llenos de la alegría que viene del cielo. El gozo que quitó la tristeza del pecado. Por Jesús hemos recibido la noticia que nuestros pecados, por Cristo, están perdonados.

Los creyentes nos presentamos ante Dios, tal como somos de pecadores, pero seguros de que él, por la sangre de Cristo, nos trae a su presencia, para darnos perdón, salvación, promesas de vida eterna. Todo por gracia, todo por Jesús.

Hace un tiempo visité una familia que estaba sumergida en el dolor. Su hijo, un joven de 30 años había fallecido. La madre lloraba sin consuelo. Pero lo me llamó la atención es que esta madre, en medio de sus lágrimas, pedía a Dios la paz, el consuelo, que la ayudará a creer en la promesas de vida eterna. Ella, junto a su esposo, semanas antes, había estado en un estudio bíblico en el que hablamos sobre la vida en los cielos, lo que ocurre a un creyente, cuando muere en gracia.

Es verdad, la Biblia lo dice: “La paga del pecado es muerte”. Esa familia estaba cara a cara con la consecuencia del pecado. Pero en su dolor, buscaban entre lágrimas, el consuelo en la Palabra de Dios.

Esa experiencia me sirve para enseñar, de acuerdo a la Escritura, que aún en el dolor, podemos sentir la esperanza y el gozo de Adorar al SEÑOR con regocijo

2. ADORAMOS A DIOS PORQUE ES NUESTRO CREADOR. Salmos 100: 3.

3 Reconozcan que el SEÑOR es Dios; él nos hizo, y somos suyos.

Volviendo a los templos centenarios que tenemos en nuestro Sínodo, pienso en los que trabajaron en su construcción. No contaban con los equipos y maquinas modernas. Ellos tardaron un buen tiempo para finalizar. Fue un trabajo muy duro. Hoy es mucho más fácil edificar, casi todo es prefabricado.

El Salmos 100 dice que El Señor es nuestro Dios, que Él nos hizo. Dios no necesito maquinaria moderna para hacer todo el mundo. Para Él seis días fueron suficientes para terminar su creación. Para poner cada estrella en su lugar, cada árbol, animal, mar, río, lago. Todo lo hizo, incluyendo al hombre y a la mujer, por el poder de su Palabra.

La creación de Dios, también es una razón maravillosa para adorarlo. Esta creación incluye a las nuevas criaturas, a nosotros, creados por el Espíritu Santo, por los medios de gracia, para ser: 3 Su pueblo, ovejas de su prado.

En este milagro de creación, nosotros no hicimos nada, ni siquiera lo merecíamos. Nuevamente Dios usó el Poder de Su Palabra, en un instante hizo el milagro del nuevo nacimiento espiritual. El del agua y el Espíritu, en el Santo Bautismo. El de la fe para que pudiéramos confesar a Cristo como Salvador.

Hermanos y hermanas: Somos ovejas de Dios. Somos el rebaño sagrado, no como “Las Chivas”, el equipo de futbol soccer mexicano, sino las ovejas del Padre celestial, su Santa Iglesia, que tiene dos promesas: “Nadie nos puede arrebatar de sus manos”. “Las puertas del infierno no la pueden derribar”

3. ADORAMOS A DIOS CON GRATITUD. Salmos 100: 4

4 Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre.

Estamos agradecidos a Dios, por los inmigrantes venidos de Alemania, pero también, lo que es más importante, llegamos a este templo, agradecidos. Aquí escuchamos Su Palabra Eterna, recibimos su consuelo, el perdón, la gracia. Todas buenas noticias que nos motivan a darle gracias.

Este no es un club dominical. Esta es la casa de Dios, casa de oración, el lugar donde hablamos con Dios, por medio de la oración y Dios habla a nosotros por su Palabra.

Venimos A sus atrios con himnos de alabanza. Llegamos a la Casa del Señor Para darle gracias y alabar su Nombre. Cuando cantamos lo hacemos para Dios. Cantamos agradecidos por todo lo que Él hizo en Cristo y hace todos los días en nuestro favor.

CONCLUSIÓN

En el Salmos 100, el Señor nos invita a adorarle con alegría, mostrando felicidad por el perdón y la salvación.

Dios es nuestro hacedor, nos hizo, para que le demos gloria y honra. Dios nos enseña que, por medio de Cristo, somos sus ovejas, sus hijos. Estamos felices porque en este lugar aprendemos de Jesús, y en la Biblia leemos que somos pueblo de Dios.

Hoy, en este Domingo de Acción de Gracias, festividad que no celebramos en los países hispanos, sin embargo, estamos aquí para agradecer al Señor por habernos salvado del pecado y de la muerte. Por los hermanos estadounidenses, quienes no se guardaron para ellos la Palabra de Verdad, sino que enviaron para darla a conocer a todos los Habitantes de la tierra

Los misioneros luteranos fueron usados, son usados por Dios, para que el Señor nos atrape en su gracia, misericordia, amor y bondad.

Yo, por ejemplo, como pastor luterano hispano, soy el resultado de sus oraciones, ofrendas y trabajo misionero. Pastores y misioneros que fueron a Venezuela, Colombia, México, República Dominicana, Cuba, Puerto Rico, Argentina, Brasil, enseñando que en Cristo, solo en Cristo está la seguridad de la eternidad en los cielos.

Hoy y cada domingo acudimos a adorar a Dios 5 Porque el SEÑOR es bueno y su gran amor es eterno; su fidelidad permanece para siempre. Soli Deo Gloria. Amén.

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