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¿¡Dios te bendiga! o ¡Dios te bendijo!?

Notes & Transcripts

Introducción:

De las conductas que primero me llamó la atención cuando llegué a Estados Unidos, fue la ausencia en el vocabulario de una frase que inicia el diálogo entre los hijos con sus padres en casi todos los países de américa latina: ¡Bendición! ¡Dios te bendiga! Aquí usan “Hi Dad, how are you?”

No puedo ocultar que, por mis raíces culturales hispanas, por la educación recibida en casa, mi primera impresión fue negativa. En mi caso, tratamos en el hogar, que los hijos mantengan la sana costumbre de pedirnos la bendición.

El texto de San Pablo en su carta a los Efesios enfoca la bendición de Dios, pero no en la conjugación verbal presente ni en futuro. En el Antiguo Testamento la expresión ¡Dios te bendiga! aparece más de 30 veces. Es interesante, pero en el Nuevo Testamento no es mencionada, ni en presente ni en futuro. Únicamente en tiempo pasado.

San Pablo motiva a los hermanos de la Iglesia de Éfeso escribiendo que Dios nos ha bendecido, Pasado, en Cristo. Efesios 1: 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.

Considero que es válido introducir este cambio. Cuando nuestros hijos nos piden la bendición, en lugar de responder: ¡Dios te bendiga!, podemos decir, en Pasado: ¡Dios te bendijo en Cristo! ¿Cómo nos ha bendecido Dios en todos los tiempos?

1. Dios nos ha bendecido al escogernos para Él

Efesios 1: 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales. 4 Asimismo, nos escogió en él desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.

La razón de esta bendición no fue porque éramos santos y sin machas, sino, futuro, Para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.

La bendición que Dios nos dio en Cristo no ocurrió hoy, ni siquiera cuando llamó a Abraham. Pasó Antes de la fundación del mundo. Antes de que el mundo fuera creado por la Palabra de Dios. Antes de que Adán y Eva fueran habitantes en el Edén. Dios nos amó, nos eligió uno a uno, por nuestros nombres, para hacernos: Santos y sin mancha

Dios no nos escogió por lo bueno que éramos, ni por nuestro comportamiento sin tacha. Nadie es bueno, justo, santo y menos sin mancha. La única explicación es que por su amor infinito y perfecto, nos escogió para Bendecirnos en Cristo, escogiéndonos, antes de la fundación del mundo.

Mientras avanzamos en el estudio del texto, encontramos más evidencia del tamaño del amor de Dios por nosotros: Efesios 1: 5 En amor nos predestinó. La palabra predestinó, en griego Προορίσας, que se traduce: haber sido seleccionado, apartado, marcado, anticipadamente. Explicado en forma sencilla, Dios dijo: “Este es para mí”.

¿Cómo lo hizo Dios? Efesios 1:5 Por medio de Jesucristo para adopción como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad.

Una declaración doctrinal que explica este pasaje brevemente es decir, “Creemos, Enseñamos y Confesamos que: Dios en su amor no otorgó por gracia, por medio de Cristo, su bendición antes de todos los tiempos, no dio la fe para creer en Él, nos justificó por fe, nos santificó por el Espíritu Santo y nos preserva para vida eterna.

Una conclusión de este punto, es clara, al leer lo que Dios dice: 6 para la alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio gratuitamente en el Amado.

Dios colocó su firma y dijo: “Este es mío, yo por amor, por gracia, por fe, conforme a lo que dice la Escritura, lo adopto para que sea mi hijo”.

Al encontrar esta verdad, no puede haber otra expresión más corta y clara, sino decir: ¡Bendito sea Dios porque me ha bendecido!

2. Dios nos ha bendecido redimiéndonos con la sangre de Cristo

¿Por qué fue necesario que Dios nos escogiera y predestinara? Para estar con Dios es necesario ser Santos y sin mancha delante de él. El pecado en todos nosotros bloquea la santidad. El pecado es una mancha que ningún ser humano, por sus propios medios, es capaz de limpiar. Ninguna persona puede cumplir la demanda de santidad absoluta que Dios exige.

Cuando nos miramos frente al espejo de Dios, Su Palabra, notamos que nuestros enfoques, nuestros dioses, son las posesiones materiales, el egoísmo, la ambición, la envidia y toda forma de maldad. Nuestras palabras son muchas veces para maldecir y no para bendecir. Somos totalmente diferentes a Dios.

¿Qué hizo el Dios de amor? Nos escogió. Nos predestinó. También nos redimió, nos hizo nuevos. Nos compró con algo muy valioso para Él. La vida de su Hijo Cristo, y es por la obra de Jesús, su muerte, muerte de Cruz, que la redención, el perdón de los pecados, se hizo. Por medio del Señor somos hechos, por Dios, Santos y sin mancha delante de él.

Observemos que el texto no habla de una redención que pasará en el futuro. Literalmente dice: Efesios 1: 7 En él (Cristo) tenemos (Ya, Pasado) redención por medio de su sangre, el perdón de nuestras transgresiones, según las riquezas de su gracia. 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría y entendimiento.

Al encontrar esta verdad, no puede haber otra expresión más corta y clara, sino decir: ¡Bendito sea Dios porque me ha bendecido con la redención en la sangre de Cristo, por medio de él, me dio el perdón de todos mis pecados!

3. Dios nos ha bendecido con las Buenas Noticias del Evangelio

Este texto es tan claro, hermoso, lleno de Buenas Noticias para todos. Efesios 1: 9 Él nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Cristo. La Buena Noticia no fue guardada como un secreto. Dios la da a conocer. El Plan que tuvo en Cristo se centra en una palabrita: Voluntad. “La Voluntad de Dios es que nadie se pierda sino que todos sean salvos”.

Es un Misterio, en el sentido de que resulta incompresible para los humanos. Dios, sabiendo que éramos pecadores, nos hizo, por Jesús, Santos y sin mancha delante de él. ¿Cuándo pasó esto? Nuevamente es la Biblia la que da la respuesta: Efesios 1:10 a manera de plan para el cumplimiento de los tiempos. ¿De qué tiempo habla? "Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos." (Gálatas 4.4-5)

Ciertamente en Cristo hemos sido reunidos, congregados, en Su Santa Iglesia, hemos sido hechos parte de la Familia de Dios. El texto lo explica. Efesios 1: 10 que en Cristo sean reunidas bajo una cabeza todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra.

Al encontrar esta verdad, no puede haber otra expresión más corta y clara, sino decir: ¡Bendito sea Dios porque me ha bendecido dándome a conocer el evangelio (Buena Noticia) de Cristo y me hizo parte de la Iglesia de Dios!

4. Dios nos ha bendecido con el sello de su Espíritu Santo

Estos versículos comienzan identificando a los portadores de las bendiciones de Dios. Efesios 1: 13 En él también ustedes, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de la salvación, y habiendo creído en él. (Todo en Pasado) Todos los que hemos creído la Buena Notica de la redención en Cristo, que han escuchado y creído el evangelio, hemos sido Efesios 1: 13 sellados con el Espíritu Santo que había sido prometido

¿Qué significa este sello del Espíritu Santo? ¿Cómo es que este sello fue una bendición dada a nosotros?

“Somos parte de una nación santa, real sacerdocio, un pueblo escogido por Dios”. ¿Cómo lo demostramos? Cada vez que entro a Estados Unidos debo presentar mi pasaporte venezolano, pero también mi Tarjeta de Residente. Esta identificación demuestra a las autoridades que vivo en este país.

El sello del Espíritu Santo implica más que una residencia temporal, significa que soy ciudadano del cielo, porque Dios me puso su sello. En Cristo me dio una nueva nacionalidad. Soy hijo de Dios, y como hijo tengo el derecho de vivir en la casa de mi Padre que está en los cielos.

El sello de Dios es que he sido, Pasado, marcado con su Espíritu Santo, es Efesios 1: 14 la garantía de nuestra herencia para la redención de lo adquirido, para la alabanza de su gloria.

Al encontrar esta verdad, no puede haber otra expresión más corta y clara, sino decir: ¡Bendito sea Dios porque me ha bendecido sellándome con su Espíritu Santo!

Conclusión:

De hoy en adelante es mejor que responda a sus hijos, a sus hermanos de la Iglesia, ¡Dios te bendijo en Cristo! Si, Dios nos bendijo al escogernos, predestinarnos, redimiéndonos, dándonos a conocer su Evangelio y sellándonos con su Espíritu Santo. ¡Cuántas bendiciones nos ha dado el Padre! ¡Cuántas bendiciones tenemos ya en Cristo Jesús! ¡Soli Deo Gloria! ¡Aleluya! ¡Amén!

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