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Serie LA DUDA - 1 Ante la duda abstente o acercate - Mateo 28

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Notes & Transcripts

Serie: LA DUDA - ¿Cómo dar pasos de fe en un camino que no se hacia dónde conduce?

Ante la duda

¿abstente o acércate?

INTRODUCCIÓN.

Cuando quiero dar un paso importante en mi vida, como cristiano, le pregunto a Dios, y espero una respuesta clara de ÉL. Pero no siempre puedo comprobar humanamente que lo que está frente a mis ojos, es o no, una respuesta de Dios. Es allí cuando quisiera que se abriera el cielo y la voz del mismo Dios me diga “hijo mío, soy Yo quien te ordena a dar ese paso, hazlo con confianza porque Yo estoy detrás de todo esto”… Pero obviamente eso no sucede.

¿Cómo puedo estar seguro de que Dios me está guiando?, ¿cómo puedo saber que este paso es de Dios o no?

En el pasaje de hoy encontramos que los discípulos también enfrentaron ese mismo temor. ¿Qué hizo Jesús al respecto; y qué hicieron ellos?

Mateo 28:1-20

¿Por qué dudaban los discípulos? 28:17.

Duda = distazo (διστάζω, 1365), estar en dos caminos (dis, doble; stasis, estar de pie), implicando incertidumbre acerca de qué camino tomar. Se usa en Mt 14.31 y 28.17. Se dice de los creyentes de poca fe.

1.   ¿Cómo reaccionaron las mujeres? María Magdalena y María la madre de Jacobo y José (Mt. 27:56 y 61)

Los discípulos y otros seguidores de Jesús, no creyeron que Jesús resucitaría porque nunca pusieron su corazón en lo que Jesús les decía. En Mateo 16:21;  17:23; 20:19 y 26:32 vemos que Jesús ya les venía diciendo a sus discípulos que resucitaría al tercer día y que iría a Galilea y se encontraría allá.

·         Es tanta la falta de atención a lo que Jesús les dijo que aún las dos Marías, (las que se quedaron hasta el último en el Calvario y ahora eran las primeras en ir al sepulcro el primer día de la semana), se preguntaban: ¿cómo mover la pesada piedra que cubre la tumba de Jesús? (Marcos 16:3).

Nunca debemos subestimar lo que Jesús nos dice. El problema del mundo es que no creen. Ellos creen en Jesús, creen que vivió y murió, pero definitivamente no creen que resucitó de entre los muertos. Si este es el problema del mundo, ¿por qué debe ser también nuestro problema?

Es verdad que ellas debieron haber prestado mayor atención a la repetida predicción del Señor de que se levantaría nuevamente al tercer día. Por otro lado, aunque podemos criticarles la falta de fe suficiente—una falta de que también participaban los discípulos varones—no debemos pasar por alto su excepcional amor y lealtad. Ellas estuvieron en el

Calvario cuando Jesús murió, en el jardín de José cuando su Maestro fue sepultado y ahora muy temprano en la mañana están aquí una vez más para ver el sepulcro; es decir, para encargarse de que todo esté en orden y para ungir el cuerpo. Entre tanto, ¿dónde estaban los once? (W. Hendrikse – Comet a Mt. pp. 733)

Debemos mencionar que las dos Marías, hicieron algo después de su encuentro con el ángel:

28:6 = venir y ver =  Nos llama a SU presencia (Su misma presencia es nuestra fortaleza) para creer. (Salmo 16:11)

28:7 = ir y decir = luego nos manda a decir lo que hemos visto (Hch. 4:20 – Nuevamente Pedro y Juan como en Jn.20:2)

·         Hay una conexión de acciones, verbos y hechos que nos deja una lección importante: “Dios está tan consciente de nuestra débil fe, por eso nos llama a su presencia para que por medio de la evidencia de SU presencia, nuestra fe sea fortalecida; pero inmediatamente después nos manda a decir… al mundo lo que hemos visto. Juan una vez que recibió la noticia la guardó en su corazón y creyó y obedeció. Fíjese en 1 Juan 1:1-3 y 4:14.

·         Es impresionante lo que puede hacer el testimonio de Jesucristo en la vida de una persona. Esa persona puede cambiar para siempre, puede albergar en su corazón una esperanza tan grande que después de haber oído el testimonio y luego de haber visto con sus ojos a Jesús resucitado, definitivamente no puede volver a ser el mismo de antes. Tampoco puede quedarse callado, sino que tiene que decirle al mundo lo que vio y que ahora está en su corazón.

No temáis vosotras” (Plural, segunda persona, Modo = Imperativo, Voz = Pasiva;) La voz pasiva se define gramaticalmente como “el sujeto recibe la acción del verbo y este verbo en voz pasiva está expresado en forma, pero su significado o accionar es activo” =  dicho en palabras más sencillas: “la acción que ustedes ya iniciaron [tener miedo] déjenla de hacer, y; empiecen a hacer otra acción, que por el contexto nos sugiere es lo contrario [comiencen a regocijarse].

Ahora hay que decir que la razón que tenían ellas para llorar era que Jesús había muerto, pero el ángel les da la noticia de que su razón para lloro, se ha convertido en razón para alegría: “Yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado… como dijo”.

CONCLUSIÓN.

Las mujeres, no solo María Magdalena y María la madre de Jacobo y José, sino varias de acuerdo a una armonía comparativa de los otros evangelios; una vez que comprendieron que Jesús había resucitado y cumplido así su palabra, fueron las que estuvieron dispuestas a ir, venir, decir, correr, adorar… “acercarse” a Jesús… 28:9. Es importante notar la reacción de ellas. Si tomamos en cuenta de que a María Magdalena Jesús le salvó de una influencia demoníaca poderosa (Lc. 8:1-3), es normal que tenga un corazón ampliamente agradecido. (Lucas 7:47 = al que más se le perdonó, más ama; pero al que poco se le perdona, poco ama).

Por último hay que decir una gran verdad de las mujeres: “ellas entraron a la tumba y sus ojos vieron NADA”; lo que ellas vieron fue una tumba vacía. Al instante fueron a decir a los otros discípulos lo que los ángeles les comunicaron “El Señor ha resucitado”… ellas escucharon el mensaje y creyeron sin ver a Cristo resucitado, tal fue la fe y la disposición de divulgar algo que no han constatado por sus propios ojos que el mismo Señor Jesucristo les salió al encuentro para alentar su tan alta fe.

Esto contrasta con los discípulos, los 11 restantes. Dice el versículo 17: “cuando le vieron, le adoraron, pero algunos dudaban” Aun viendo, seguían dudando.

2.  ¿Cómo reaccionaron los guardias?

Debemos observar algunos detalles de esta reacción.

27:65-66 Nos dice que Pilato proveyó a los principales Sacerdotes y los Fariseos de una guardia romana para sellar y custodiar la tumba de Jesús.

a.       Una particularidad de esto es que si esa guardia (que habían puesto el sello romano sobre la piedra que cubría a la tumba de Jesús) fallaba en su comisión, ellos se exponían a severos castigos que podían llegar incluso a la ejecución. Ver 28:14.

b.      Aquí, según los escritos originales, observamos que en 28:2 y en 28:4 se usan dos palabras con una misma raíz “seismós” y “eseiszesan” para decir que hubo un terremoto; de modo que la misma reacción la tuvo la tierra al descender el ángel, la tuvieron los soldados al presenciar toda aquella escena. Es lógico conjeturar ¿Quién tembló más, la tierra o los soldados que estuvieron allí presentes?

c.       Esta reacción de los soldados les llevó a quedarse “inmóviles”; “como muertos” (gr = neckroí 3498) sin ánimo ni reacción.

d.      El ejército romano era bien conocido por su braveza y por su disciplina; pero en esta ocasión muy particular, reinó el caos y la desazón, ya que al iniciar su labor ellos eran “UNA” guardia; y luego se nota la desorganización en que solo “algunos de ellos” (v.28:11) se acercaron a los principales sacerdotes; y no a su superiores directos en rango, como debía haber sido lo correcto.

Es obvia la reacción de los soldados, ellos no eran creyentes, y sus motivos no eran espirituales. Fueron tras sus propios intereses y velaron por su propia vida. Se quedaron inmóviles y cuando atinaron a reaccionar no hubo consenso entre ellos sino que cada cual hizo lo que era conveniente para sí mismo con tal de salvar su propio pellejo.

3.   ¿Cómo reaccionaron los discípulos?

Las mujeres fueron estrictamente instruidas por el ángel y luego fueron reconvenidas por Jesucristo de que “digan a los discípulos que Jesús ha resucitado y que vayan a Galilea para encontrarse con ÉL” (verso 7 y 10).

Así los discípulos creyeron las palabras de las mujeres y ahora si que efectivamente fueron a Galilea (28:16).

Volviendo a Galilea y al relato de la última aparición de Jesús registrada en el Evangelio de Mateo y que puede haber ocurrido muy poco antes de la ascensión, leemos: 17. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Cuando repentinamente los discípulos vieron a Jesús se postraron delante de él en un acto de adoración. Sin embargo, algunos dudaban.

·         Desde el mismo principio los discípulos habían tenido dificultad para creer que Jesús realmente había resucitado de los muertos (Lc. 24:10, 11).

·         Cuando por fin lo creyeron diez, uno (Tomás) todavía no se convencía. También él llegó a convencerse (Jn. 20:24–28).

·         ¿Debemos creer que escasamente antes de la ascensión quedaban unos pocos discípulos que aún no creían el hecho de la resurrección de Cristo? Probablemente que no. Sin duda, todos estaban ya profundamente convencidos de ese hecho.

Sin embargo, otro problema era si este hombre, que repentinamente les aparece acá en Galilea, era el Cristo resucitado. ¿Era quizá algún otro?  Se han ofrecido muchas soluciones respecto a este problema. ¿Podría ser que la más simple sea también la mejor, a saber:

·         Que al principio esta misteriosa persona se les aparece a bastante distancia. Luego ÉL se acerca y la duda disipa, aunque esto no se dice en tantas palabras.

·         Lo que leemos es: 18. Entonces Jesús se acercó y les habló, diciendo.…

·         Jesús avanza para que ellos puedan verle y escucharle mejor. Entonces viene la gran declaración, la gran comisión, y el gran consuelo.

Ahora pensemos en las conclusiones:

Es reprochable que los discípulos, quienes han pasado tanto tiempo con Jesús aun duden. Pero si en verdad Jesús se apareció a tanta distancia de modo que no podían reconocerlo hasta que finalmente se acercó; es razonable pensar que haya habido unos segundos de duda.

La lección que a nosotros nos queda es: “Ante la duda, no te abstengas, sino acércate a Jesús”… Jesús tiene las palabras precisas para despejar tus dudas, darte ánimo y fuerza para seguir adelante con la tarea que ÉL te ha encomendado.

4.    ¿Qué hizo Jesús para disipar las dudas de los discípulos? – Se acercó y les habló v. 18.

No se mantuvo a distancia sino que se acercó y les habló.

·         Les dio pruebas tan convincentes de su resurrección, que disipó  toda duda e hizo que la fe de ellos triunfase sobre las dudas que habían albergado.

·         Les habló familiarmente como lo hace un amigo con otros amigos; y en esta conversación les dio la “Gran Comisión”. 

Es importante notar que Jesús, sabiendo que algunos dudaban, les dijo “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, estas palabras fueron para los discípulos (y para nosotros hoy aún lo son) un sello de garantía. No debe haber dudas en cuanto a lo que Dios nos está llamando a hacer porque ÉL tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra, todo se sujeta a él y todo se hace como su voz lo dictamina...  Si hay dudas, quizás “la potestad y autoridad de Dios” no estén detrás de lo que vayamos a hacer.

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