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QUIÉN MANDA A QUIÉN

Notes & Transcripts

Introducción

Durante sus años como el premier del Unión Soviético, Nikita Khruschev denunció muchas de las políticas y atrocidades cometidas por José Stalin. Una vez, cuando andaba censurando a Stalin en una reunión o asamblea pública, fue interrumpido por un grito de una persona quien le preguntó, “Oye, tu fuiste uno de los colegas de Stalin. ¿Por qué entonces no lo detuviste tu? “ “¿Quién preguntó eso?”, Gritó Khruschev. Un silencio de agonía siguió mientras que nadie en el salón se atrevió mover ni un músculo. Fue cuando Krushchev replicó quietamente, “Ahora entiendes el por qué.”

El tema para hoy es el de la autoridad en el hogar, en su matrimonio, en su familia. Y lo primero que debemos advertir, mis amados hermanos, es que para el mundo la Autoridad tiene significados diferentes y se expresa de maneras diferentes a lo que Dios concibió. Para el mundo la autoridad siempre tiene el trasfondo de “ventaja”, de “gabela”, de privilegio de los cuales se puede sacar partido, utilidad, prebendas para sí mismo, mientras que para Dios la Autoridad es una gran responsabilidad y lleva implícito el bienestar, la felicidad y el provecho de los otros, sin consideración a uno mismo. Bajo estos presupuestos estará la edificación de hoy.

ORACIÓN

Señor, Tu eres el Señor de Señores y no hay autoridad sobre ti. A ti sea la honra, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Te alabamos, te exaltamos, declaramos que Tu y sólo Tu ocupas el trono en nuestro corazón. Hoy queremos, mi Señor, que nos enseñes acerca de la autoridad dentro del matrimonio. Hoy queremos, mi Señor, aprender a ser mejores siervos, a oír lo que Tu dices y hacer lo que Tu deseas. Venimos a ti con un corazón humillado, a pedirte perdón y a darte gracias por tu amor y tu alargada paciencia. Tu eres nuestro Maestro, enséñanos cómo debemos honrarte cuando ejercemos nuestra autoridad o cuando nos sujetamos a ella. En el nombre de Jesús de Nazaret, amén.

1- LO QUE NO ES LA AUTORIDAD.

Si al Señor le plació dejar consignada en la Biblia la historia de Acab y Jezabel es porque quiere que aprendamos algo de todo ello. Ellos son la antipareja pareja pues hacían buena pareja sólo que ¡desde el punto de vista del diablo! Miremos por qué:

*Eran idólatras: Nunca pusieron a Dios en primer lugar. Tenían no uno sino varios otros dioses. Veamos 1 Reyes 16:31-33 en donde Dios habla de Acab: “Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró. E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel”.

¿Usted puede decir que ha puesto al Dios de la nueva Israel sobre todas las cosas en su hogar? ¿No hay en su hogar altares para dioses como la vanidad, el trabajo excesivo, el orgullo, la ira desenfrenada, las inmoralidades sexuales, el dinero….? Si es así, corra y derrúmbelos porque ¡usted también está provocando la ira de Jehová!

*El era un hombre pusilánime sin autoridad y ella una mujer manipuladora y usurpadora de la autoridad. Ambos abusaron de la autoridad: ¡Jezabel no era la esposa de Acab sino que Acab era el esposo de Jezabel! El dejó que Jezabel fuera la que ejerciera la autoridad en su casa de manera consciente y aun ejerciera como soberana de Israel. Se hacía el bobo, aguantaba que Jezabel le humillara. Leamos 2 Reyes 9:22: “Cuando vio Joram a Jehú, dijo: ¿Hay paz, Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?” Acab actuaba como un niño ante situaciones normales, era atenido y, en fin, despreciaba su carácter de varón. Miremos en las Escrituras cómo fue el episodio del asesinato de Nabot en 1 Reyes 21: 2-16: “…aconteció que Nabot de Jezreel tenía allí una viña junto al palacio de Acab rey de Samaria. Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te pareciere, te pagaré su valor en dinero. Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres. Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro, y no comió. Vino a él su mujer Jezabel, y le dijo: ¿Por qué está tan decaído tu espíritu, y no comes? El respondió: Porque hablé con Nabot de Jezreel, y le dije que me diera su viña por dinero, o que si más quería, le daría otra viña por ella; y él respondió: Yo no te daré mi viña. Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel. Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, y las selló con su anillo, y las envió a los ancianos y a los principales que moraban en la ciudad con Nabot. Y las cartas que escribió decían así: Proclamad ayuno, y poned a Nabot delante del pueblo; y poned a dos hombres perversos delante de él, que atestigüen contra él y digan: Tú has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacadlo, y apedreadlo para que muera. Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban en su ciudad, hicieron como Jezabel les mandó, conforme a lo escrito en las cartas que ella les había enviado. Y promulgaron ayuno, y pusieron a Nabot delante del pueblo. Vinieron entonces dos hombres perversos, y se sentaron delante de él; y aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió. Después enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado y ha muerto. Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Acab: Levántate y toma la viña de Nabot de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Nabot no vive, sino que ha muerto. Y oyendo Acab que Nabot era muerto, se levantó para descender a la viña de Nabot de Jezreel, para tomar posesión de ella”.

¡Cuánta maldad de Jezabel salta de este pasaje! ¡Pero cuánta idiotez, necedad e insensatez de Acab! Jezabel se porta acá como la asesina que era, la usurpadora del poder de Israel y la autoridad de su marido, características que la distinguían.

*Cuando ejerce autoridad lo hace sin sujeción al Dios de Israel y en contra de Él. La Biblia dice que a Acab le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam, es decir que Acab no sólo se hastió de cometer los mismos actos aberrantes de Jeroboam sino que quiso adrede ir mucho más allá. Jeroboam pervirtió todo el orden de Dios. Por ambición y avaricia para mantener el poder en su reino inventó para Israel dos dioses becerros de oro y puso uno en Dan y otro en Bet-el, pero también se inventó fechas para fiestas solemnes (falsificando las de Israel) y nombró sacerdotes de entre los suyos que no eran de la tribu de Leví: “Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan. Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví. Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado. Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso”.

Pues bien, en esos mismos errores incurren el varón y la hembra que no honran al Señor en el ejercicio de su autoridad en el hogar. Con astucia diabólica usan raciocinios torcidos para imponer sus opiniones y credos y/o llegan hasta violar, herir y asesinar. Ejemplo de ello es el abuso abominable cometido por Saul que podemos leer en 1 Samuel 22:16-18: “¡Te llegó la hora, Ajimélec! replicó el rey. ¡Y no sólo a ti sino a toda tu familia! De inmediato el rey ordenó a los guardias que lo acompañaban: ¡Maten a los sacerdotes del Señor, que ellos también se han puesto de parte de David! Sabían que estaba huyendo, y sin embargo no me lo dijeron. Pero los oficiales del rey no se atrevieron a levantar la mano en contra de los sacerdotes del Señor. Así que el rey le ordenó a Doeg: ¡Pues mátalos tú! Entonces Doeg el edomita se lanzó contra ellos y los mató. Aquel día mató a ochenta y cinco hombres que tenían puesto el efod de lino”.

Los hombres que no ejercen la autoridad que Dios les ha encargado en toda sumisión a Su Hermosa Palabra o que la confunden con el autoritarismo o la dictadura, tienen actitudes como las de mandar sin respeto, imponerse con violencia, someter con temor, gritar en vez de dialogar, trapear el suelo con su esposa y sus hijos, menospreciar lo que su esposa o sus hijos significan, negarles a su esposa e hijos la provisión a la que está obligado, querer controlar absolutamente todo, imponer todas sus decisiones en el hogar sin tener en cuenta en lo más mínimo lo que su esposa diga, pasar largos tiempos en silencio a veces hasta sin saludar ni mirar a su esposa, creer que como es el que provee (o que provee más dinero que el otro) tiene el derecho exclusivo de decidirlo todo, etc.

*Imponía o exigía sumisión. En ninguna parte de la Biblia se establece vínculo alguno entre autoridad y exigencia, o entre sujeción y obediencia. La palabra autoridad en la Biblia no está referida a “mandar” y mucho menos imponer, no se basa en el miedo o en el terror. La palabra autoridad, mejor, está referida a “estar autorizado para”. La palabra autoridad en la Biblia se refiere a cumplir el propósito para el cual hemos sido diseñados con todos nuestros atributos, habilidades, talentos y dones. Acab y Jezabel hacían todo lo contrario: imponían sus conceptos aun a costa de muchas vidas humanas y eso no nos puede pasar en nuestro hogar. Vidas se pueden perder por nuestra imposición, autoritarismo o mando con violencia.

2- LO QUE SÍ ES LA AUTORIDAD. SUS CARACTERÍSTICAS Y CÓMO SE EJERCE

Comprender lo que significa ser cabeza del hogar y lo que Dios entiende por autoridad dentro del hogar es fundamental para seguir mejorando en nuestras relaciones matrimoniales.

*Lo primero es entender que toda autoridad debe estar sujeta a Jesús. La autoridad no está allí per se, no se ha creado a sí misma, no proviene de ella misma. Toda autoridad proviene de Dios. “porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”. Su autoridad en el hogar, varón, proviene de Dios. Leamos Efesios 5:23: “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”. Esto implica que usted la puede ejercer sólo y sólo si usted mismo está sujeto a ella, porque “Cristo es la cabeza de todo varón”.

Hermano: tener una autoridad delegada directamente por Dios es algo de suma importancia pues las consecuencias de no ejercerla o ejercerla mal son gravísimas. A usted, varón, por tener esa autoridad delegada es al que se le va a llamar a cuentas. Recuerden que así hace Dios con Adán desde el principio cuando él y Eva pecaron. Dios no llamó a ambos sino que se dirigió primero al Hombre. Génesis 3:10-13: “Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí”.

Y observemos cómo Dios decreta las consecuencias de la caída y cómo al establecer las del hombre y la serpiente lo hace con un particular señalamiento que indica una especie de plena culpabilidad imputable sólo a ellos, mientras que a la mujer solo le describe lo que le pasaría de ahí en adelante. Génesis 3: 14-19: “Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.

Por último en este punto, es de recalcar que las cualidades del Obispo (anciano, sacerdote) y del Diácono son, sin duda, las que usted debe tener. 1 Timoteo 3: 2-12 las explica claramente: “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas”.

*Debemos entender que la autoridad del mismo Jesús estaba y está presidida por el Amor. Cristo no ostentó el poder como un medio para aprovecharse de su condición de Dios y sacar beneficios de su estatus sino que el Amor de Dios lo constriñó en todo momento a utilizar su poder y autoridad para beneficiar a los hombres, para hacerles bien, para sanarles, para perdonarles, para instruirles, para expulsar demonios que les atormentaban, para alimentarles, para servirles, en fin para expresarles Amor, guiado por el Amor.

Si usted ejerce alguna clase de autoridad que no esté sujeta al Amor, usted está ejerciendo una clase de autoridad que no proviene de Dios porque Dios es Amor.

Abran sus Biblias en Juan 13:1: “Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

Reflexionemos sobre esto. ¿Cuál es el “método” que usted usa para liderar a los suyos? ¿Está su autoridad basada en el amor o en el temor? ¿Cómo expresa la autoridad que tiene sobre el hogar? ¿Impone las decisiones o sus decisiones son aceptadas porque claramente se identifican con los principios Divinos de las escrituras? ¿Las razones para tomar toda clase de decisiones son manifiestas, compartidas, comprendidas o nadie entiende por qué actuó de esa manera?

*Si su autoridad está basada en el Amor de Dios, su familia lo “acatará”. ¿Notaron que cuando hablamos sobre las consecuencias de la caída había un versículo que decía que el deseo de la mujer será para su marido, pero que él se enseñoreará de ella? Pues bien, está claro que el deseo del cual se habla allí no es del deseo sexual por cuanto ese ya existía antes de la caída, sino que se trata del querer usurpar la autoridad de su esposo. Esa fue la razón por la cual la serpiente buscó primero a Eva. La serpiente quería, quiere y querrá siempre corromper el orden de Dios. Por eso mi hermano, no se extrañe que tantas mujeres sean rebeldes y rechacen la sujeción ordenada en La Palabra, ataquen a sus maridos y quieran ser las cabezas del hogar. Mejor sométase usted a Su Señor en todo y ande en Amor ejerciendo su autoridad. Contra ello no hay nada que pueda oponerse con éxito. Gálatas 5: 23-24 nos enseña: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”.

Y Efesios 5:9-10 complementa la fórmula Divina: “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor”.

Si usted como cabeza actúa de esa manera, dejando que todo el fruto del espíritu salga de su corazón por su boca y sus actuaciones, podrán excepcionalmente oponerse a su autoridad pero ¡no podrán hacer nada contra ella!

Para rematar este punto aclaramos que cuando la Palabra de Dios establece al hombre como cabeza de la mujer y autoridad en su hogar lo hace para que el sea un Geber, un guerrero, un protector en tres planos: 1- En el físico, ante cualquier amenaza de carácter material sobre esposa, su casa o familia. 2- En el almático, ante cualquier peligro o amenaza para los sentimientos, voluntad, pensamientos de su esposa y familia. 3- En el espiritual, ante todas las amenazas del mundo y sus creencias, las falsas doctrinas, etc.

3- LA AUTORIDAD EN ACCIÓN

Ahora que sabemos qué es, cómo se ejerce y que hay una línea de autoridad bien definida en la Biblia (Dios es cabeza de Cristo, Cristo es cabeza del Hombre y el hombre es cabeza de la mujer), hagamos un ejercicio basado en 1 Corintios 13 para confrontar nuestra autoridad con la Palabra de Dios y comprometernos con ser hacedores de ella.

Traigamos los versículos relevantes de 1 Corintios 13 desde la Biblia en Lenguaje Sencillo, preguntándonos si estamos ejerciendo nuestra autoridad y nuestra sujeción basadas en el Amor:

“El que ama tiene paciencia en todo”. Ejerciendo mi autoridad ¿soy paciente? ¿Soy paciente en todo? ¿En qué debo comprometerme a ser más paciente?

“..y siempre es amable”. Ejerciendo mi autoridad ¿soy amable? ¿En qué debo comprometerme a ser más amable?

“…El que ama no es envidioso…” Ejerciendo mi autoridad ¿no soy envidioso? ¿Pongo primero los deseos de mi cónyuge a los míos? ¿En qué debo comprometerme a ser más amable?

“…ni se cree más que nadie”. Ejerciendo mi autoridad ¿me creo más que mi cónyuge? ¿En qué debo comprometerme a ser modesto o humilde?

“No es orgulloso”. Ejerciendo mi autoridad ¿soy orgulloso? ¿En qué debo comprometerme a no ser orgulloso?

“No es grosero…” Ejerciendo mi autoridad ¿soy grosero? ¿En qué debo comprometerme a no ser grosero?

“ …ni egoísta”. Ejerciendo mi autoridad ¿soy egoista? ¿En qué debo comprometerme a ser menos egoísta y pensar más en mi cónyuge que en migo mismo?

“No se enoja por cualquier cosa”. Ejerciendo mi autoridad ¿me enojo? ¿Me enojo por cualquier cosa? ¿En qué debo comprometerme a ser calmado y manso?

“No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho”. Ejerciendo mi autoridad ¿me paso la vida recordando lo malo que mi cónyuge o hijos me han hecho? ¿Paso cuentas de cobro frecuentemente? ¿En qué debo comprometerme a ser más perdonador?

“No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad”. Ejerciendo mi autoridad ¿imito o aplaudo a lo que hacen los malvados? ¿En qué debo comprometerme a ser más ajustado a la Verdad?

“El que ama es capaz de aguantarlo todo…” Ejerciendo mi autoridad ¿aguanto todo? ¿En qué debo comprometerme a ser tolerante?

“…de creerlo todo…” Ejerciendo mi autoridad ¿doy muestras de creer en mi esposa? ¿En qué debo comprometerme a tener confianza en mi esposa?

“…de esperarlo todo…” Ejerciendo mi autoridad ¿estoy preparado para esperar cualquier cosa? ¿En qué debo comprometerme a ser comprensivo?

“…de soportarlo todo”. Ejerciendo mi autoridad ¿lo soporto todo? ¿En qué debo comprometerme a ser aguantador o tolerante?

“Sólo el amor vive para siempre”. Ejerciendo mi autoridad ¿nunca pienso que mi amor se acabó o actúo como si mi amor se hubiera acabado? ¿En qué debo comprometerme a ser más amoroso?

Si ha hecho esto con un corazón dispuesto y con toda sinceridad concluirá con gozo: ¡Nada más claro! ¡Nada más simple!

CONCLUSIÓN

Amados hermanos: La autoridad que tengo es una enorme responsabilidad que debo ejercer para beneficio de mi cónyuge y mi familia. La autoridad que ejerzo sobre mi esposa y mi familia, proviene de Dios por lo que primeramente debo estar plenamente sometido al Espíritu Santo. Todos los actos que manifiestan mi autoridad deben estar sellados con la impronta del amor y deben mostrar en el exterior la manifestación completa del fruto del Espíritu, en toda bondad, justicia y verdad.

ORACIÓN FINAL

Padre amado, te pedimos en primer lugar perdón, Dios, porque hemos pecado no ejerciendo la autoridad que nos has delegado o abusando de ella muchas veces. Gracias por tu perdón. Queremos ser fieles a Ti, Señor, nos sometemos a tu autoridad que es sobre toda autoridad y nos comprometemos hoy a andar en amor cuando ejercemos nuestra autoridad. Nos comprometemos a abandonarnos en ti cuando actuamos o decimos o pensamos algo en el ejercicio de nuestra autoridad. Muéstranos Padre Amado el camino de tu perfección porque nos comprometemos a estar siempre en pos de tu santidad. Bendito y siempre bendito seas por todos los siglos en el nombre de Jesús, amén.

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