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Tu experiencia en la cruz Lectura bíblica–Sal.22:1-5 Hay...

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Notes & Transcripts

Tu experiencia en la cruz

Lectura bíblica–Sal.22:1-5

Hay un himno que dice: “Hay vida en mirar a la santa cruz.” ¿Por qué hay vida en mirar a la cruz? ¿Qué significa eso de “mirar a la cruz”?

Hay vida por causa del que estuvo en el madero. Jesús, el Salvador, fue torturado y murió en la cruz. Murió por ti. Es decir, murió en tu lugar. Aquél que tiene la autoridad para condenarte a la muerte recibió tu condenación y el castigo de esa condenación. La experiencia de la cruz es tu experiencia. No es que se supone que sea tu experiencia, sino que esa experiencia de Jesús fue de hecho tu experiencia. La que tú mereces, la que yo merezco, la que usted merece; de hecho, es la experiencia que necesitamos.

La lectura bíblica dice: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, tan lejos de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo.”

¿Te has sentido así alguna vez? ¿Te has sentido que Dios te ha desamparado? Sabes intelectualmente que Dios nunca te ha abandonado, pero sí que te has sentido así. Puede ser que ahora mismo estés pasando por ese tipo de experiencia. Por así decirlo, las emociones tuyas te han traicionado. El salmista David explica sus sentimientos desesperados, pero no se queda ahí. Luego de su expresión de desesperanza total con Dios dice: “pero Tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y Tú los libraste. Clamaron a Ti, y fueron librados; confiaron en Ti, y no fueron avergonzados.”

¿Cómo sería tener la experiencia de otra persona? ¿Cómo sería vivir en la piel de otra persona?

John Howard Griffin [1920-1980, slide], un periodista y autor, escribió un libro titulado Black Like Me, [Negro como yo] que fue publicado en el 1961. El libro fue el resultado de un experimento personal, donde tomó una medicina para oscurecer su piel a fin de parecerse negro. Estuvo bajo una lámpara ultravioleta hasta 15 horas por día. Cuando ya estaba oscureciendo su piel, empezó a viajar por autobús, a pie, y haciendo dedo (o como decimos los puertorriqueños, pidiendo pon). Por 6 semanas anduvo por los estados sureños de los EE.UU. donde se expuso voluntariamente al mal trato que sufrían los negritos simplemente por ser de tez oscura. Cuando volvió a su color normal, volvió a su casa. Cuando su libro fue publicado, le amenazaron a muerte y por un tiempo se mudó con su familia a Méjico.

Este hombre, que simpatizaba con la condición de los negritos en los EE.UU. en esa época, llegó a participar en la experiencia de los negritos de la raza humana por 6 semanas. Pero Dios participó de la experiencia de la raza humana por 33 años y medio, y aun hoy sigue con un cuerpo humano aunque glorificado.

Jesús te invita a tu experiencia en la cruz. Marcos 8:34 dice “Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.’”

¿Cuál fue la experiencia del Señor Jesús en la cruz? Isaías 53 nos describe la triste situación de la vida de Jesús y la culminación de ese encuentro íntimo con nuestro dolor en el sufrimiento del Getsemaní y en la tortura del Gólgota. [Lectura y comentario.]

¿Cuáles fueron las gotas que llenaron la copa de Cristo? El sufrimiento del dolor, la pena, el rechazo, el desprecio, la vergüenza, la amargura, el chasco, la desilusión, la congoja, la angustia, la aflicción, la frustración, el enojo, el rencor, la humillación, el desconsuelo, la desesperación, la desesperanza, la tristeza deprimente, el sentirse sucio o sucia después de haber sido víctima del abuso sexual, o el sentimiento de culpabilidad y asquerosidad por haber participado a sabiendas en pecados sexuales, la rebelión que tienes en tu mente y tu corazón. Eso llenó la copa de Cristo. Pero es peor todavía. No sólo sintió todos tus sentimientos degradantes, sino que sintió todas las emociones de cada uno de nosotros una tras otra tras otra, vez tras vez, gotera continua, hasta llegar a ser un aguacero sin paraguas, un diluvio sin arca donde refugiarse hasta ahogarse. Murió de un corazón que humanamente ya no podía aguantar.

Esta fue la tortura de Jesús en la cruz, y Él te invita a llevar esa cruz. Te invita a entregarle tu dolor, tus sentimientos de venganza, el odio que albergas en tu pecho, y que confíes en Él de que Él va a hacerte justicia, Él tomará la venganza. Romanos 12:19 dice, “No se venguen ustedes mismos, amados míos, sino dejen lugar a la ira de Dios; porque escrito está: ‘Mía es la venganza, yo pagaré,’ dice el Señor.”

Pero la experiencia de la cruz te pido no solamente que lleves el sufrimiento de negarte a ti mismo. Lo que más exige, la cosa más difícil de todas es que demanda es que confíes en Dios a pesar de todo eso.

Deuteronomio 32:20 entonces dijo: ‘esconderé de ellos mi rostro, y veré cuál será su final; porque son una generación perversa, hijos en quienes no hay fidelidad. (fe)

Salmos 143:7 respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu; no escondas de mí tu rostro, no venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.

Cuando se habla de la fe salvadora en la Biblia, no se está hablando de meramente creer en la existencia de Dios. No se trata simplemente de que si Dios existe o no. Satanás sabe sin lugar a dudas que Dios existe y tiembla ante el Creador. Se trata de algo mucho más profundo. En la fe bíblica, ya no hay duda de que si Dios existe. La fe no es solamente la certeza de la existencia de Dios, sino que la fe bíblica afirma que se puede confiar en Dios absolutamente. Satanás sabía sin dudas de la existencia de Dios, pero Satanás dejó de confiar en el Creador.

¿Puedes confiar en el Señor? ¿Es Él digno de tu confianza? ¿Merece Dios tu lealtad? ¿Puedes con seguridad tener un buen concepto de Dios?

La otra pregunta opuesta es esta: ¿Se puede tener confianza en Satanás? ¿Puedes serle leal al diablo? ¿Merece él dragón tu devoción? ¿Puedes poner tu confianza en la serpiente? El conflicto de los siglos, en resumidas cuentas, se trata simplemente de esta pregunta: ¿Confías en Dios o en Satanás? Punto.

Empezó con una cuestión binaria, es decir, de dos elementos mutuamente exclusivos–

Dios había dicho: “del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comas, ciertamente morirás.”

Pero “la serpiente dijo...: No morirán.”

Fe, confianza, lealtad, convicción, seguridad, buen concepto que se tiene de alguien o de algo. Eso es la fe bíblica. Cuando digo que tengo fe en el Padre celestial, estoy diciendo que soy leal a Él, que puedo confiar en Él, que es digno de toda confianza, que Él nunca me va a fallar. ¿Te has sentido que Dios te ha fallado? Yo lo he sentido así. Pero mirando al crucificado, recapacito. Me doy cuenta que tengo que pasar por el dolor de sentir que Dios me ha fallado pero seguir confiando porque al fin y al cabo, Dios arreglará todas las cosas. Debo tener paciencia de modo que, con mis últimas palabras, diga yo: En tus manos encomiendo mi espíritu.

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