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Más allá de mis fracasos

Notes & Transcripts

Introducción

Puede que uno de los personajes más famosos de la historia sea Abraham Lincoln. La historia de este hombres está llena de relatos que nos inspiran a ser mejores personas. Sin embargo, al estudiar la historia de Abraham Lincoln, nos damos cuenta que su vida fue una constante lucha con el fracaso.

•A los 31 años fracaso en el comercio.

•A los 32 años se candidateo para la Legislatura y fue derrotado.

•A los 33 años fracaso otra vez en el comercio.

•A los 34 años es electo para la Legislatura.

•A los 35 años muere su novia.

•A los 36 años sufre un quebranto nervioso.

•A los 38 años es derrotado para la presidencia de la Cámara de Representantes.

•A los 40 años es derrotado para elector.

•A los 43 años es derrotado para el Congreso.

•A los 46 años es elegido para el Congreso.

•A los 48 es derrotado para el Congreso.

•A los 55 años es derrotado para el Senado.

•A los 56 años es derrotado para la vicepresidencia.

•A los 58 es derrotado para el Senado.

•A los 60 es elegido presidente de los Estados Unidos.

La historia de Abraham Lincoln, así como la historia de otros grandes hombres que se han levantado de sus fracasos, nos enseña que:

•El fracaso no significa que soy un fracasado; significa que aún no he triunfado.

•El fracaso no significa que no he logrado nada, sino que he aprendido algo.

•El fracaso no significa que he sido un tonto, sino que tuve suficiente fe para experimentar.

•El fracaso no significa que soy inferior; significa que no soy perfecto.

•El fracaso no significa que he desperdiciando mi tiempo, sino que tengo una excusa para comenzar otra vez.

•El fracaso no significa que debo darme por vencido, sino que debo tratar con más ahínco.

•El fracaso no significa que nunca lo hare; sino que necesito más paciencia.

•El fracaso no significa que Dios me ha abandonado, sino que tiene una mejor idea para mí.

Como hemos estudiando hasta aquí; la historia de Josué y el pueblo de Israel, en lo que se refiere a la conquista de Canaán, ha sido una historia de éxito ininterrumpido. Pero en el capítulo siete vemos el primer fracaso que Josué y el pueblo experimentan Sin embargo el fracaso que Josué experimento le ayudo a depender más de Dios y a levantarse con más fuerza.

Desarrollo

Después de la conquista de Jericó la ciudad próxima a conquistar era la ciudad de Hai. Esta ciudad comparada con Jericó no representaba un gran obstáculo para Josué y el pueblo. El relato Bíblico nos dice que Hai era una ciudad de apenas 12 mil personas. (Josué 8:25). Por otro lado, parase ser que esta ciudad no estaba protegida al estilo de la c de Jericó. En pocas palabras, Hai no representaba un obstáculo difícil de conquistar.

Josué envió espías a la ciudad de Hai. Los espías fueron y miraron la ciudad. El informe que los espías trajeron a Josué fue que no debía preocuparse. Que con unos dos mil o tres mil hombres ellos podían conquistar Hai.

Josué entonces se prepara para la batalla. Decide conquistar la ciudad, pero los resultados son devastadores. Josué 7:4-5 nos dice que: “Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua”.

La derrota de Josué y el pueblo fue aplastante. El ejercito de Hai humillo a Josué y a su ejército. Incluso, la Biblia nos dice que debido a esta derrota el temor embargo al pueblo, al punto tal que el corazón de cada uno “vino a ser como agua”.

Pero la pregunta que nos hacemos es: ¿Cuál fue la razón de esta aplastante derrota? ¿Porque Josué experimentaron tal fracaso? Al estudiar el relato bíblico descubrimos tres razones por las cuales Josué y el pueblo experimentaron esta humillante derrota.

Razón # 1. Su éxito pasado.

La primera razón de su fracaso fue su éxito pasado. La toma de Jericó fue un éxito rotundo para Josué y el pueblo. La escritora cristiana, E. G. White nos dice que: “La gran victoria que Dios había ganado por ellos había llenado de confianza propia a los israelitas. Por el hecho de que se la había prometido la tierra de Canaán, se sentían seguros y perdieron de vista que solo la ayuda divina podía darles éxito”. (Patriarcas y Profetas, p. 468).

Razón # 2. Su dependencia de la sabiduría humana.

Para conquistar la ciudad de Jericó vemos a Josué buscando la presencia y la dirección divina. Para conquistar la ciudad de Jericó vemos a Josué postrado delante del príncipe del ejército de Dios. Pero para conquistar la ciudad de Hai, no vemos a Josué buscando la dirección divina. No lo vemos tampoco preguntándole a Dios el plan a seguir. Tan solo vemos a Josué tomando la iniciativa de avanzar. Vemos a Josué enviando espías. Lo vemos tomando decisiones. Pero no lo vemos preguntándole a Dios acerca del plan a seguir. La actitud de Josué es: “Señor te necesitamos en el principio, pero ahora ya sabemos que hay que hacer para conquistar ciudades”.

Razón # 3. Desobediencia al mandamiento de Dios.

La tercera razón del fracaso de Josué y el pueblo fue la desobediencia. Israel como comunidad había pecado. El pecado estaba en el campamento, y hasta que el pecado no fuera erradicado el pueblo no experimentaría victorias. El capítulo siete de Josué nos muestra como uno de los soldados del ejército de Israel había desobedecido las instrucciones divinas.

Podemos concluir que el éxito pasado, la confianza en la sabiduría humana, y la desobediencia, fueron las causas de la derrota de Josué y el pueblo. Permítame decirles que aunque esta historia se registró miles de años atrás; su mensaje es pertinente para nosotros hoy. Las causas del fracaso de Josué y el pueblo pueden ser las causas del fracaso en tu matrimonio, en tus finanzas, en tu noviazgo, en tus estudios, en tus planes.

Puede que como Josué nosotros estemos ante nuestra moderna Hai, y nos preguntamos: ¿Por qué?

•¿Por qué mi matrimonio se desmorono?

•¿Por qué mis hijos se han apartado de la iglesia?

•¿Por qué mi negocio quebró?

•¿Por qué tuve que terminar esta relación?

•¿Por qué la iglesia parece estancada?

Sin embargo la derrota en Hai no termina en fracaso sino en triunfo. Mientras que el capítulo siete nos muestra el fracaso del pueblo, el capítulo 8 nos muestra el triunfo del pueblo. Mientras que en el capítulo siete el pueblo desfallece y su corazón se tornaron como agua. En el capítulo 8, el pueblo se levanta y alcanza la victoria. En Josué 8: 25-28, se nos dice que: “el número de los que cayeron aquel día, hombres y mujeres, fue de doce mil, todos los de Hai. Porque Josué no retiró su mano que había extendido con la lanza, hasta que hubo destruido por completo a todos los moradores de Hai. Pero los israelitas tomaron para sí las bestias y los despojos de la ciudad, conforme a la palabra de Jehová que le había mandado a Josué. Y Josué quemó a Hai y la redujo a un montón de escombros, asolada para siempre hasta hoy”.

Después de leer estos textos nos preguntamos: ¿Cómo pudo Josué y el pueblo levantarse de su fracaso? ¿Cómo pudieron ellos salir victoriosos aun cuando días atrás habían experimentado la derrota? Si echamos un vistazo a la historia nos daremos cuenta que para levantarse de su fracaso Josué tomo tres acciones específicas.

Acción # 1. Buscar al Señor en oración y humillación.

La primera acción que Josué tomo cuando fue derrotado ante el ejercito de Hai fue buscar al Señor en oración (Josué 7:6). Josué se postro delante de Dios, oro a Dios y se humillo ante su presencia. Josué reconoció que antes de tomar cualquier decisión lo primero que debía hacer era buscar a Dios en oración y humillar su corazón. ¿Qué debes hacer ante tus fracasos? ¿Qué acción debes tomar ante tus derrotas? Primero, buscar al Señor en oración y humillación. Leamos 2 Crónicas 7:14, allí nos dice la Biblia que: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. El gran predicador Charles Stanley, en su titulado, Trátalo con Oración, p. 9, nos dice que: “la distancia más corta entre un problema y la solución es la distancia entre nuestra rodillas y el piso.”

Acción # 2: Identificar el pecado y erradicarlo.

La segunda acción que Josué tomo fue identificar el pecado y erradicarlo. La causa principal del fracaso fue la desobediencia. Acan, uno de los soldados, había quebrantado el mandato de Dios de no tocar o tomar cosa alguna de la ciudad de Jericó. Dios le dijo a Josué: “busca el pecado y erradícalo”. Esta fue una acción dolorosa pero se debió hacer. De igual manera Dios espera que erradiquemos de nuestra vida el pecado.

Se cuenta que en 1519, cuando el conquistador Hernán Cortes llego al puerto de Veracruz con un pequeño ejército de 700 hombres, para iniciar la conquista de México, mando a quemar la flota de los 11 barcos que lo habían llevado a la costa mexicana.

Mientras los barcos ardían, llamo a sus 700 soldados para que contemplaran cómo el único medio que tenían para regresar a España se hundía en las aguas del Golfo de México. Cortes y los hombres quedaron completamente separados de España; no existía forma de volver atrás al pasado; sólo había un camino para todos ellos; el camino hacia adelante, el camino de la conquista de las nuevas y ricas tierras mexicanas.

Esta debe ser nuestra experiencia. Debemos quemar, destruir, botar todo lo que nos pueda servir de puente con nuestra pasada manera de vivir. Cualquier cosa que sea un vínculo con el pecado, debe ser totalmente erradicado.

Acción # 3. Estar dispuesto a seguir las instrucciones divinas.

El capítulo 8 de Josué nos muestra un cuadro muy distinto al presentado en el capítulo 7. En el capítulo 7, Dios aparase después de que el pueblo hubiera sido derrotado, mientras que en el capítulo 8 todo comienza con Dios. En el capítulo 7, Josué sigue el consejo de una comisión de expertos, pero en el capítulo 8 Josué sigue las instrucciones de Dios. En el capítulo 7, los expertos aconsejan a Josué a enviar dos o tres mil hombres, pero en el capítulo 8 Dios dice: “Toma contigo toda la gente de guerra”. En el capítulo 7 vemos al pueblo derrotado, en el capítulo 8 vemos al pueblo siendo victorioso. La tercera acción que Josué tomo fue seguir las instrucciones divinas.

Conclusión.

¿Qué aprendió Josué de su fracaso? Aprendió a depender más de Dios. De igual manera el fracaso puede ser un instrumento en las manos de Dios para enseñarnos a depender más de Él. El fracaso puede ayudarnos a buscar más a Dios en oración. El fracaso puede ayudarnos descubrir nuestros pecados y erradicarlo. Por último el fracaso puede ayudarnos a seguir con humildad las indicaciones divinas. La próxima vez que enfrentemos un fracaso, no le preguntemos a Dios: ¿Por qué? sino preguntemos: ¿Dios que deseas enseñarme?

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