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1 Carta de Pedro

Panorama del Antiguo Testamento   •  Sermon  •  Submitted
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Notes & Transcripts
1 Pedro RVR60
Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas. Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,considerando vuestra conducta casta y respetuosa.Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño; Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado,para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno;pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien. Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis.La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan.Saludaos unos a otros con ósculo de amor. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.
1 Pedro RVR60
Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas. Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,considerando vuestra conducta casta y respetuosa.Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño; Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado,para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno;pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien. Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis.La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan.Saludaos unos a otros con ósculo de amor. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.
DIRIGIDO A TODOS LOS CREYENTES, AUNQUE EL 1º PÚBLICO INTENCIONAL SON LOS CRISTIANOS GENTILES – LOS CINCO GRUPOS DEL IMPERIO ROMANO, 1:1 → (PONTO, GALICIA, CAPADOCIA, ASIA, Y BITINIA)

“EL LIBRO DEL CONSUELO PARA LOS QUE SUFREN”

Contiene 5 capítulos, 105 versículos y aproximadamente 2304 palabras.

TIEMPO QUE SE TOMARÁ EN LEER: 0:15

¿CÓMO LEER 1 PEDRO?

Debido a que 1 Pedro da consejos acerca de como debemos de enfrentar los sufrimientos en la vida cristiana, léalo aplicando a su propia vida todos los consejos que da Pedro acerca del dolor y las pruebas.

1 PEDRO

5 Capítulos

TRES DIVISIONES

VIVAN LA SALVACIÓN

1:1–2:10

EN CRISTO

VIVAN EN SUMISIÓN

2:11–3:7

HACIA LOS DEMÁS

VIVAN PARA EL SERVICIO

3:8–5:12

DE LOS DEMÁS

• Saludos

• Salvación

• Herencia

• Pruebas

• Santificación

• Persecución

• Perseverancia

• Piedad

• Honra

• Autoridad

• Jefes

• Esposo/s

• Testimonio

• Sumisión

• Honor

• Servicio

• Unidad

• Victoria

• Cristo

• Ejemplo

• Despedida

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2012
Panorama del Nuevo Testamento. Johnny Sangoquiza.

A. Autor del libro: Pedro, el discípulo de Cristo. Fue el líder de los discípulos y apóstoles de Cristo. Pedro mismo se identifica en: 1:1, diciendo: “Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia.”

Al principio de Su ministerio Jesús lo llamó en arameo “Cefas” que significa “roca” y roca en griego significa “Pedro” Jn. 1:42 → fue un Galileo, pescador con su padre y su hermano Andrés.

Es el discípulo más prominente y famoso; es mencionado 210 veces en el N.T; en comparación con Pablo que solamente es mencionado 162 veces. [El total de veces que son citados todos los nombres de los otros apóstoles es 142 veces].

Pedro fue impulsivo, colérico, dinámico, atrevido, y cobarde cuando negó a Jesús tres veces. Aunque inmediatamente se arrepintió de verdad, Mt. 26:69–75. En el día de Pentecostés naturalmente es que habla de entre el grupo de ciento vente discípulos que estaban, Hch. 2:14, y durante los primeros años de la iglesia fue el líder. En la vida de Pedro se cumplió lo dicho por Jesús en, Mt. 16:17–19. Después de la persecución en Jerusalén se fue de allí, Hch. 12, y empezó a predicar el evangelio de un lugar a otro.

Finalmente, Pedro murió en Roma, bajo la persecución del malo emperador Nerón, y murió crucificado con la cabeza hacia abajo en el año 68 d.C.

B. Fecha: fue escrita aproximadamente entre los años: 64–65 d.C., cuando la ciudad de Roma ardía en llamas. En 5:13 cuando dice, “La iglesia que está en Babilonia…os saludan” no se refiere a que Pedro escribió su carta desde Babilonia, sino que es una expresión codificada que apunta a Roma. No tenemos ningún registro de que Pedro estuvo en Babilonia.

Tampoco los historiadores de los primeros siglos hablan de que Pedro haya ido o vivido en Babilonia. Tampoco tenemos un solo registro de que haya existido una iglesia en Babilonia.

C. Propósito: Fue escrito para dar ánimo y consuelo a todos los hermanos en la fe que están pasando por arduas pruebas y ataques de persecución por parte del malvado emperador romano Nerón.

G. Bosquejo: el libro tiene tres divisiones principales:

I. Vivan la salvación en Cristo ► 1:1–2:10

• Saludos, 1:1–2

• Vivan el consuelo y seguridad de la salvación aun en medio del sufrimiento, 1:3–25

• Vivan en santidad aun en medio del sufrimiento, 2:1–10

II. Vivan en sumisión hacia los demás ► 2:11–3:7

○ Vivan en sumisión a las autoridades gubernamentales, 2:11–17

○ Vivan en sumisión ante los jefes, 2:18–25

○ Vivan en sumisión entre sus esposo/as, 3:1–7

III. Vivan para servicio de los demás ► 3:8–5:14

○ Vivan sirviéndose y ayudándose entre la familia, 3:8–12

○ Vivan sirviendo aun en medio del sufrimiento, 3:13–4:19

○ Vivan sirviendo como lideres en la iglesia, 5:1–11

○ Despedida y bendiciones, 5:12–14

Panorama del Nuevo Testamento PRIMERA DIVISIÓN: I. VIVAN LA SALVACIÓN EN CRISTO ► 1:1–2:10

PRIMERA DIVISIÓN

I. VIVAN LA SALVACIÓN EN CRISTO ► 1:1–2:10

Pedro inicia su carta diciendo: “Pedro, apóstol de Jesucristo” demostrando su autoridad dada por Dios y por el privilegio que tuvo de ser elegido directamente por Jesús para andar con junto a Él durante todo Su ministerio terrenal.

Luego se dirige con un saludo a los cristianos gentiles, ellos eran escogidos y extranjeros que se habían dispersado por toda, Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, a causa de la persecución romana. Al parecer esta carta va dirigida a todas estas provincias romanas, y que hoy en día pertenecen a Turquía, 1:1.

En su saludo a las cinco iglesias de las ciudades mencionadas en el v. 1; les dice que ellos son: “elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.” 1:2

Vivan el consuelo y seguridad de la salvación aun en medio del sufrimiento, les dice Pedro en, 1:3–25. Los privilegios y responsabilidades que tienen los repatriados vendrán si ellos profundizan su fe en medio de las pruebas. Estas persecuciones aparecieron por causa del compromiso que ellos han tenido con Cristo Jesús; y son necesarias para demostrarle a Dios que realmente han creído en Él. Esa es la certeza que ellos deben de tener basada en la redención porque:

• Han sido rescatados de vuestra vana manera de vivir, 1:18

• Han sido rescatados con la sangre preciosa de Cristo, 1:19–20

• Han sido purificados, y renacidos incorruptiblemente, por la obediencia a la Palabra de verdad, 1:21–23

• Han recibido el anuncio de la Palabra de Dios que permanece para siempre, 1:24–25

Pedro, al final de esta división recalca a que vivan en santidad aun en medio del sufrimiento, 2:1–10. Aquí se presentan tres figuras o símbolos que describen a la iglesia como:

• Niños recién nacidos que debe de desear la leche espiritual, 2:2

• Un edificio fundado sobre Jesucristo como la piedra angular, 2:4–9

• Una nación santa, pueblo adquirido por Dios, que refleja la luz divina, 2:9–10

Panorama del Nuevo Testamento SEGUNDA DIVISIÓN: II. VIVAN EN SUMISIÓN HACIA LOS DEMÁS ► 2:11–3:7

SEGUNDA DIVISIÓN

II. VIVAN EN SUMISIÓN HACIA LOS DEMÁS ► 2:11–3:7

Vivan en sumisión a las autoridades gubernamentales, 2:11–17. Pedro dice: Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea:

• Al rey, 2:13

• Al superior, 2:13

• A los gobernadores, 2:14

Pedro, dice que hay que someterse a las autoridades porque son enviados por Dios para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Y su objetivo es para hacer callar la ignorancia de los hombres insensatos, 2:15.

Se les anima a vivir como libres, en medio de la persecución, pero esta libertad no es como los que tienen la tienen como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios, que honran a todos, aman a los hermanos, temen a Dios, y honran al rey, 2:15–17.

Vivan en sumisión ante los jefes, 2:18–25. Pedro dice: “Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios” 2:18–20

Esto fue demostrado por el mismo “Cristo que también padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.” 2:21–25

Vivan en sumisión entre sus esposo/as, 3:1–7. Pedro, hace un llamado a que las esposas estén sujetas a sus maridos; para que los ganen por su conducta casta, y respetuosa.

Por otro lado, también hay consejos para los esposos, en 3:7, y les dice: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”

Panorama del Nuevo Testamento III. VIVAN PARA EL SERVICIO DE LOS DEMÁS ► 3:8–5:14

III. VIVAN PARA EL SERVICIO DE LOS DEMÁS ► 3:8–5:14

Vivan sirviéndose y ayudándose entre la familia, 3:8–12. Pedro dice: “Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.” 3:8–9. Las palabras “sed todos de un mismo sentir” significan “pensar lo mismo y con unidad del corazón” es de esa manera que las familias deben de servirse y ayudarse en todo.

Si queremos gozar de la vida sanamente y ver días buenos, Pedro aconseja a refrenar nuestra lengua de mal, y no emitir engaños; por el contrario debemos de apartarnos del mal, hacer el bien, buscar la paz, y seguirla, “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.” 3:12

Vivan sirviendo aun en medio del sufrimiento, 3:13–4:19. Pedro dice que serán bienaventurados si padecen por la causa de Cristo, porque es mejor así, y no que seáis acusados de malhechores, 3:13–17.

En los pasajes de 3:18–22, Pedro habla que el sufrimiento vicario de Cristo justifica a los pecadores. Uno de los pasajes más controversiales de este libro son los vv. 19–22, y allí Pedro utiliza ciertas tradiciones del A.T., específicamente Génesis 6. Para una mayor comprensión de estos versos, citamos directamente lo que John MaCarthur en su Biblia de Estudio dice, (ver abajo en las notas de pie de página #)

Pedro, retoma el tema del sufrimiento en el cristiano y dice que Jesús mismo fue ejemplo de esto, 4:1–6, y que el sufrimiento:

• Anticipa la segunda venida de Cristo, 4:7

• Anima a ser fervientes en:

○ El amor, 4:8a

○ El perdón. 4:8b

○ La hospitalidad, 4:9

○ La mayordomía buena de los dones y ministerios, 4:10–11

El sufrimiento es premiado, glorifica honrando a Dios, y purifica limpiando a su iglesia, 4:12–19.

Pedro, ahora enfoca su atención diciendo: vivan sirviendo como lideres en la iglesia, 5:1–11.

Aquí se muestran los deberes de los pastores y las recompensas divinas, él dice, sirvan como pastor:

• Apacentando (alimentando) el rebaño de Dios, 5:2

• Protegiendo de buena voluntad, y:

○ No por fuerza, sino voluntariamente

○ No por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;

○ No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

Como resultado del buen cuidado pastoral, Pedro dice que: “…cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” 5:3

Por otro lado, se les aconseja a los líderes jóvenes a que:

• Se sometan a los pastores (ancianos) 5:5a

• Todos estén sumisos unos a otros, porque:

○ Dios resiste a los soberbios, 5c

○ Dios da gracia a los humildes, 5d

Como resultado del sometimiento y la humildad, recibiremos la exaltación divina.

En esta obra de servicio, Pedro finalmente recalca que debemos de hacerlo como un soldado, 5:8–9. Y debido a que el Diablo o el enemigo anda como un león rugiente buscando a quien devorar debemos de asumir una actitud de sobriedad, vigilancia, resistencia, y confiar en Dios que nunca nos dejara solos. Así como jamás los dejó solos a los hermanos que padecieron las mismas aflicciones en el mundo del primer siglo.

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