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Cristo le niega la entrada al cielo a los falsos seguidores

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Notes & Transcripts
Cristo niega la entrada al cielo a los falsos seguidores
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (, RVR60)
INTRODUCCION
¿Quiénes entraran al cielo? ¿Acaso entraran todos los que profesan ser seguidores de Cristo? ¿Estamos seguros que nosotros entraremos al cielo?
En esta mañana la Palabra de Dios hablara a nuestro corazones y traerá la respuesta a este asunto tan importante, la entrada al reino de los cielos.
Según el contexto de Mateo capitulo 7 nuestro hermano Mateo ha venido hablando de muchos aspectos que tienen que ver de la justicia correcta. Pero al llegar a los versículos 21-23 Mateo empieza hablar de un juicio final.
La Palabra de Dios es bien clara que habrá un día de juicio. En ese día del juicio final, toda la humanidad compadecerá ante el Juez divino. Jesucristo. Esto de acuerdo a la preciosa Palabra de Dios, quien en su amor nos enseña, redarguye, corrige, y nos instruye en la justicia. Según seremos juzgados por las mismas palabras de Cristo.
El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.” (, RVR60)
Esto es precisamente lo que estaremos reflexionando en esta mañana. Las Palabras que Cristo hablo ha muchos que profesan ser seguidores de Cristo. Pero al final, al ser confrontados con las palabras verdadera de Cristo, se llevan una gran desilusión, que no todos las personas califican para entrar al reino de los cielos, solo por seguir a Cristo.
En el juicio final, sucederá que ha muchos se les negara la entrada al cielo, por ser falsos seguidores. Lo cual nos enseña de antemano que si queremos entrar al reino de los cielos de Dios, debemos ser fieles seguidores de Cristo.
Por favor examinemos juntos las Palabras de Cristo en . Y veamos cómo confronta a todos los que se llaman seguidores de Cristo hoy en día, este es un asunto crucial de que Cristo les negará la entrada al cielo a los falsos seguidores. Y es mi oración para que honestamente tomemos seriedad profunda y sincera para ser hallados fieles seguidores de Cristo y no farsantes.
I. LOS FALSOS SEGUIDORES, NO HACEN LA VOLUNTAD DE CRISTO. Vv.21
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.´´
Jesucristo nos enseña que sus seguidores no entraran al cielo solo por llamarlo Señor, Señor. La razón principal es porque existen seguidores de Cristo que le dicen Señor, pero no hacen la voluntad de Dios. Hay personas que dicen Señor, pero no hacen nada por someterse a la voluntad y obediencia de Cristo.
Pensemos ¿cuál es la genuina manera de decirle a Cristo Señor, Señor? Si no todos los seguidores que llaman Señor, Señor a Cristo entran al cielo, entonces en ¿que radica esta verdadera profesión de decirle Señor, Señor a Cristo?
Como algunos de ustedes, yo también sigo aprendiendo, y entonces busque en el diccionario bíblico y referencias confiables acerca del significado del Señorío de Cristo.
Al decir Señor, en el lenguaje corriente, significa el amo, el jefe, el dueño. En el AT el equivalente es adon, que en la Septuaginta se traduce como kyrios.
En el NT se utiliza Kyrios (Señor) 717 veces, la mayoría en el evangelio de Lucas y en los escritos de Pablo, pero aparece también en Mateo, Juan, Hebreos, Santiago, las epístolas de Pedro, Judas y Apocalipsis. El término se usa también para asuntos de la vida “secular”. El esclavo tiene un señor (). El dueño de una propiedad es el s. de ella (). Un empleado o mayordomo tiene su amo ().
De acuerdo a la investigación del hermano Dr. Pablo A. Deiros
En griego, la palabra kyrios describe a alguien que tiene la posesión indiscutida de una persona o cosa. Significa amo o dueño, en el sentido más absoluto. Lo opuesto de Señor (kyrios) es la palabra siervo o esclavo (doulos). Pablo se considera como un esclavo de Jesucristo, su Amo y Señor. Jesús lo había amado y había dado su vida por él, comprándolo con su sangre, y por eso Pablo estaba seguro de que ya no se pertenecía más a sí mismo, sino totalmente a Jesús. Así, pues, al calificarse de siervo de Cristo Jesús, Pablo está describiendo una total obligación de amor y obediencia como ser plenamente humano a Dios.
En resumidas palabras, al decir Señor a Cristo es decirle dueño sobre todo lo existente, incluyendo nuestras vidas, ministerio y posesiones. El señorío de Cristo abarca tanto su autoridad como su dirección sobre los asuntos materiales y espirituales que tienen que ver con su reino.
Volviendo al vv. 21, hay seguidores hoy en día, creen sentirse bien por su servicio de buenas obras, o su profesión de ser llamados cristianos, los llevara al cielo.
Pero encontramos aquí que solo el que hace la voluntad de Dios entrara al cielo. A la gente que Cristo condena se le llama hacedores de maldad en porque en su caso la vida y los labios no están en armonía. La exclamación de ellos: “Señor, Señor,” ha sido engañosa. Son falsos seguidores.
Estos son seguidores que están en alguna religión, o también van alguna iglesia, profesando confianza en lo que hacen, pero no lo que Cristo espera de ellos. Son personas que en lugar de buscar satisfacer a Cristo, buscan satisfacción propia.
Estas palabras tienen que ver mucho con la descripción y la advertencia que Cristo hizo contra los falsos profetas (vv. 15–20). Este principio, también es aplicable hoy en día a todos los que proclaman ser seguidores de Cristo. “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.” (, RVR60)
Los falsos profetas, son falsos seguidores de Cristo, que aunque vienen con apariencia de ovejas, pero son lobos rapaces, son falsos porque sus frutos son malos, aunque aparenten dar frutos buenos. Jesús había dicho a sus oyentes que estuvieran en guardia contra los falsos profetas, aquellos que, mientras decían mentiras, pretendían estar diciendo la verdad.
Estas personas hablaban de la verdad, pero sus acciones no reflejan la verdad de Cristo, estos seguidores son farsantes, por sus malas acciones.
Cristo nos enseña que no solamente se puede entrar al cielo por profesar que Cristo es el Señor.
Si vamos a llamar a Jesús Señor, es necesario vivir bajo su completo señorío. Como dice romanos 10.8 “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:” “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” (, RVR60)
Cuando el apostol Pablo proclamo estas palabras era cuando el emperador cesar estaba gobernando en provincias romanas, y había una gran persecución hacia los cristianos. En ese entonces Cesar demandaba que todos lo confesaran como señor o dueño, sino los mataban.
Durante ese tiempo habían seguidores de Cristo, y eran perseguidos por su fe en Cristo, por llamarse cristianos, seguidores de Cristo. Pero también los perseguían por rehusarse someter bajo Cesar como sus señor.
De manera que, seguir a Cristo era un asunto, no solamente de nombre, profesión, o decir yo conozco de Cristo. Realmente seguir a Cristo debían confesar a Cristo como el Mesías, el Salvador de sus vidas, pero también estar dispuestos a confesarlo y seguirlo como el Señor de sus vidas a todo costo, aun el de no solo ser perseguidos, pero también a ser matados por proclamar a Cristo como Señor.
Amados de Dios, seguir a Cristo es negar a cualquier otro señor, y proclamarlo a El únicamente como el Señor soberano de nuestras vidas. Llamar a Cristo Señor, nos manda hacer la voluntad de Dios, y en es buscar la santificación.
Lo cual nos llevara a que le rindamos nuestras vidas completamente. “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,”“para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;” (,, RVR60)
Asi como en el tiempo de Cristo, hoy en día la Palabra de Cristo nos habla. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (, RVR60)
II. LOS FALSOS SEGUIDORES SE AUTOJUSTIFICAN. Vv.22
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” (, RVR60)
Repetidas veces encontramos en la Palabra de Dios que las obras no salvaran a ninguno.
Solo la gracia de Dios nos salva, la gracia de Dios demostrada por Cristo Jesús en la Cruz del calvario. El al morir por los pecadores, da el regalo de vida a todos los que confiesan y se arrepienten de sus pecados ante Cristo Jesús. Lo reciben a El como el Salvador y lo confiesan como Señor de sus vidas. Es importante que recordemos esta maravillosa verdad de Cristo que solo por lo que Cristo hizo podremos entrar al cielo.
Con esto aclarado, Cristo nos enseña y confirma que aunque en el juicio final vendrán falsos seguidores que le dirán que por las obras que hicieron creen haberse ganado el derecho de entrar al cielo. Aun asi, Cristo les negara la entrada.
Notemos la arrogancia de estos falsos seguidores a quienes se les negara la entrada al cielo. Ellos le dicen a Jesucristo, profetizamos, echamos, hicimos. Nosotros hicimos todas estas cosas, hicimos milagros. Vemos su auto justificación, por obras. Aprendemos que otra de las características es que los falsos seguidores, se ponen antes de poner a Dios primero.
Vemos que los falsos seguidores aman más lo que hacen, que amar al Hacedor, Dios Todopoderoso. El verdadero seguidor de Cristo le sirve, no tanto para ser hallados justo por lo que hace, sino para honrar y agradar a Dios. El propósito de servir a Dios es para que Dios se glorifique, no los seguidores.
De acuerdo al contexto, de Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.” (, RVR60)
Cristo conocía que estos seguidores no eran genuinos, eran falsos seguidores. Por lo tanto, su fe en Cristo no era autentica, y sin duda alguna, también sus obras a las que ellos se referían.
Cristo los confronta, como seguramente confrontara a muchos en el juicio final, no importa el éxito u obras maravillosas con las que se auto justifican, y muchas veces engañando a los demás. Cristo no solo los juzgara por causa de sus falsos milagros, falsas profecías, falsa proclamación de Cristo, falsos exorcismos. Pero también los condenara echándolos fuera del reino de los cielos.
En el día del juicio lo que es importante y resaltara, no será lo que nosotros hicimos, sino lo que Cristo hizo por nosotros.
Los falsos seguidores ponen su fe en lo que hacen, y no en Cristo. “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (, RVR60)
Para Dios lo más importante en la humanidad es la salvación del alma de los pecadores. Que se reconcilien con Dios, que estén en paz con Dios, que sean amigos y no enemigos de Dios por causa de su desobediencia y pecado.
Dios se interesa en la vida espiritual de la persona, su corazón, su consagración al Señorío de Cristo, y no las obras con las que se quiera el seguidor auto justificar. Y mucho menos las obras falsas.
Nadie se puede justificar ante el gran Juez Jesucristo por la obras, solo Cristo es quien nos puede justificar por la fe en lo que él hizo por nosotros de venir, morir por los pecados, resucitar de entre los muertos y seguir siendo Señor por la eternidad.
Para entrar al cielo los falsos seguidores no habían cumplido con el requisito único de recibir a Cristo a través de arrepentirse y confesar que eran pecadores, necesitados del perdón de Cristo. Y permitir que Cristo sea el Soberano Señor de sus vidas. Las obras no son y nunca serán el medio para entrar al cielo, solo a través de Cristo.
III. Cristo No Reconoce A Los Falsos Seguidores.vv.23
Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Cualquier seguidor de Cristo es un farsante si nunca tuvo un encuentro genuino y personal con Cristo el Señor.
Recordemos que Cristo dice en que solo el que hace la voluntad del Padre entra al reino de los cielos.
En libro del evangelio de Juan encontramos que dentro de la voluntad de Dios es que creamos en Jesucristo. “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (, RVR60)
La razón principal que Cristo vino es para salvar a la humanidad, para redimirla de sus pecados. Que de estar muertos en pecados y separados de Dios, vuelvan a tener una vida nueva espiritual, y puedan acercarse a Dios.
Pero para ello, como lo hemos dicho anteriormente debían conocer personalmente a Cristo, no solamente de conocimiento intelectual, pero como el Salvador de sus vidas espirituales.
Lamentablemente en Cristo mismo les dice a los que pretendían ser sus seguidores, que él nunca los conoció, nunca profesaron a Cristo como el mesías, Cristo como el Salvador. Nunca reconocieron la redención de sus pecados, y no reconocieron la necesidad de ser perdonados, porque nunca se arrepintieron de sus pecados.
Cristo nunca los conoció, ni siquiera un momento. No quiere decir que Cristo no supiera quienes eran ellos, al contrario El es omnisciente todo lo sabe. Y por lo mismo sabia que estas personas que vinieron a El proclamándose ser sus seguidores, nunca lo habían recibido como el salvador de sus vidas. Por lo tanto, nunca le pertenecieron.
Estos falsos seguidores, siguieron en su maldad, en su pecado, separados de Dios. “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (, RVR60)
La maldad de los falsos seguidores abarcaba hasta no obedecer los mandamientos que Cristo les enseñaba. Incluyendo lo que Cristo predico en “diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (, RVR60)
Cristo manifiesta nunca haber conocido a estos seguidores, porque sus vidas nunca habían experimentado una conversión hacia Cristo, y tampoco una transformación por la gracia de Dios en sus vidas.
Nunca los conocí, les dice Cristo a estos falsos seguidores. Por la razón que nunca habían convivido con él, no había una amistad, una convivencia genuina. Nunca habían caminado con Cristo, y por lo que se entiende Cristo tampoco con ellos, porque no que no haya Cristo querido hacerlo, estos falsos seguidores nunca quisieron caminar con Cristo, porque prefirieron no conocer ni escuchar la voz de Cristo el buen pastor.
Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen… Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen (, ; cf. vs. 3–5).
Si alguno ama a Dios, es conocido por él ().
Cristo es claro al decir que nunca los conoció, no le pertenecen ahora ni nunca le han pertenecido. En ningún momento fueron creyentes de Cristo. Nunca habían nacido de nuevo.
¡Apartaos de mí! Les dice Cristo a los falsos seguidores. Estos seguidores nunca tuvieron la intension de ser fieles seguidores de Cristo, ahora deben sufrir el juicio de Cristo, ser rechazados por Cristo.
Seran alejados completamente de poder entrar al reino de los cielos.
Que tragico destino de estos falsos seguidores, muy lamentable su final ante Dios. Pero cosecharon lo que sembraron, anduvieron en sus maldades, ahora debian enfrentar la condenacion de sus vidas. Ser echados de la presecia de Cristo. Nunca tener la oportunidad de vivir con El.
Conclusion :
Amados oyentes, amada congregación que se encuentra en este lugar el día de hoy que podemos aplicar a nuestras vidas el día de hoy después de escuchar el mensaje de Cristo.
Primero antes de la aplicación examinémonos, Hoy en día hay muchos con apariencia religiosas, le llaman Señor, Señor a Cristo, pero no le conocen como Señor, Señor de sus vidas, no viven bajo la voluntad de Dios, no obedecen a Dios, viven alejados de su Señorío, alejados en sus propios caminos. Sus labios quizás dicen Cristo es Señor, pero su corazón está lejos de Dios. Nunca le han rendido sus vidas a Cristo, siempre viven a su manera, en su propio camino, propósitos, no en los de Dios.
Lo peor de todo es que hay muchos que se auto llaman cristianos, solo por conocer intelectualmente de Cristo. Van a una iglesia, cantan bonito, oran como cristianos. Pero sus vidas publicas y las privadas, demuestran todo lo contrario, no lo conocen como el Salvador de sus vidas, no se han arrepentido de sus pecados, viven haciendo maldad.
Para poner en práctica la enseñanza de Cristo, acudamos a Cristo genuinamente, confesemos nuestros pecados en arrepentimiento genuino, pidámosle perdón a Cristo, recibámoslo como el Salvador de nuestras vidas, entreguémonos completamente bajo el Señorío de Cristo, vivamos haciendo la voluntad de Cristo, en justicia y rectitud con el poder de su Espíritu Santo.
Si en nuestro corazón creemos que necesitamos volver a Jesús y poner en acción lo que El demanda de nosotros, hagamos lo correcto y no esperemos hasta ese día final donde todos compadeceremos ante Cristo y se determine si entraremos al cielo. Recordemos que no es por nuestras obras hechas en la vida, que nos dan la entrada al reino de los cielos.
Seremos juzgados y se nos permitirá la entrada por haber creído en Jesucristo que vino a morir por nuestros pecados, y que nosotros en arrepentimiento de nuestros pecados le pedimos perdón, y recibimos la vida eterna que solamente El da.
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