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Familias eternas

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Notes & Transcripts

Familias eternas

El mensaje que se nos ha encargado compartirles está basado en el discurso del élder Henry B. Eyring de la conferencia general de abril 2017 titulado “Familias eternas”. Dada la longitud de este discurso, estoy obligado a compartirles solamente un resumen y un informe, pero ustedes lo pueden leer en la Liahona de mayo de 2017. Al discurso del élder Eyring he agregado algunas reflexiones sobre experiencias que he tenido como poseedor del sacerdocio.

Reseña del plan de salvación

En 1834, en Kirtland, Ohio, todos los poseedores del sacerdocio cupieron en una habitación de troncos de unos cuatro metros cuadrados. José Smith los reunió allí y les dijo: “… concerniente a los destinos de esta Iglesia y reino, [ustedes] no saben más que un infante en los brazos de su madre. No lo comprenden… Lo que ven aquí esta noche no es más que un grupo muy pequeño del sacerdocio, pero esta Iglesia llenará el norte y el sur de América; llenará el mundo”1.
En 1834, en Kirtland, Ohio, todos los poseedores del sacerdocio cupieron en una habitación de troncos de unos cuatro metros cuadrados. José Smith los reunió allí y les dijo: “… concerniente a los destinos de esta Iglesia y reino, [ustedes] no saben más que un infante en los brazos de su madre. No lo comprenden… Lo que ven aquí esta noche no es más que un grupo muy pequeño del sacerdocio, pero esta Iglesia llenará el norte y el sur de América; llenará el mundo”1.
El mensaje que se nos ha encargado compartirles está basado en el discurso del élder Henry B. Eyring de la conferencia general de abril 2016 titulado “Familias eternas”. Dada la longitud de este discurso, estoy obligado a compartirles solamente un resumen y un informe, pero ustedes lo pueden leer en la Liahona de mayo de 2016. Sobre el discurso del élder Eyring agrego algunas reflexiones sobre experiencias que he tenido en la misión y como poseedor del sacerdocio.

Reseña del plan de salvación

Como ustedes saben, el Señor enseñó a Abraham que en el sacerdocio serían bendecidas “todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna”. (Abraham 2:11). Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?

Familias eternas

Reseña del plan de salvación

Familias eternas

Reseña del plan de salvación

Como ustedes saben, el Señor enseñó a Abraham que en el sacerdocio serían bendecidas “todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna”. (Abraham 2:11). Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
Esa promesa me recuerda, personalmente, la que el Señor hizo a Abraham anteriormente:
Como ustedes saben, el Señor enseñó a Abraham que en el sacerdocio serían bendecidas “todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna”. (Abraham 2:11). Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
En 1834, en Kirtland, Ohio, todos los poseedores del sacerdocio cupieron en una habitación de troncos de unos cuatro metros cuadrados. José Smith los reunió allí y les dijo: “… concerniente a los destinos de esta Iglesia y reino, [ustedes] no saben más que un infante en los brazos de su madre. No lo comprenden… Lo que ven aquí esta noche no es más que un grupo muy pequeño del sacerdocio, pero esta Iglesia llenará el norte y el sur de América; llenará el mundo”1.
Como ustedes saben, el Señor enseñó a Abraham que en el sacerdocio serían bendecidas “todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna”. (Abraham 2:11). Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
Como ustedes saben, el Señor enseñó a Abraham que en el sacerdocio serían bendecidas “todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna”. (Abraham 2:11). Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
En 1834, en Kirtland, Ohio, todos los poseedores del sacerdocio cupieron en una habitación de troncos de unos cuatro metros cuadrados. José Smith los reunió allí y les dijo: “… concerniente a los destinos de esta Iglesia y reino, [ustedes] no saben más que un infante en los brazos de su madre. No lo comprenden… Lo que ven aquí esta noche no es más que un grupo muy pequeño del sacerdocio, pero esta Iglesia llenará el norte y el sur de América; llenará el mundo”1.

Reseña del plan de salvación

Esa promesa me recuerda, personalmente, la que el Señor hizo a Abraham anteriormente:

Reseña del plan de salvación

Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en tu sacerdocio) y en tu descendencia (es decir, tu sacerdocio), pues te prometo que en ti continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna. (Abraham 2:11)
Esa promesa me recuerda, personalmente, la que el Señor hizo a Abraham anteriormente:
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en tu sacerdocio) y en tu descendencia (es decir, tu sacerdocio), pues te prometo que en ti continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna. (Abraham 2:11)
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
Esa promesa me recuerda, personalmente, la que el Señor hizo a Abraham anteriormente:
Como ustedes saben, el Señor enseñó a Abraham que en el sacerdocio serían bendecidas “todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna”. (Abraham 2:11). Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
Como ustedes saben, el Señor enseñó a Abraham que en el sacerdocio serían bendecidas “todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna”. (Abraham 2:11). Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en tu sacerdocio) y en tu descendencia (es decir, tu sacerdocio), pues te prometo que en ti continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna. (Abraham 2:11)
En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.
En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.
Guiados por Dios, Abraham y José Smith vieron en visión a los millones de poseedores del Sacerdocio que hoy existen en más de ciento diez países como la fuerza que llevaría las bendiciones de exaltación a cada familia de la tierra.

La obra de Dios

y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en tu sacerdocio) y en tu descendencia (es decir, tu sacerdocio), pues te prometo que en ti continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna. (Abraham 2:11)
Guiados por Dios, Abraham y José Smith vieron en visión a los millones de poseedores del Sacerdocio que hoy existen en más de ciento diez países como la fuerza que llevaría las bendiciones de exaltación a cada familia de la tierra.
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.
En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.

La obra de Dios

La obra de Dios

Guiados por Dios, Abraham y José Smith vieron en visión a los millones de poseedores del Sacerdocio que hoy existen en más de ciento diez países como la fuerza que llevaría las bendiciones de exaltación a cada familia de la tierra.
Guiados por Dios, Abraham y José Smith vieron en visión a los millones de poseedores del Sacerdocio que hoy existen en más de ciento diez países como la fuerza que llevaría las bendiciones de exaltación a cada familia de la tierra.

Reseña del plan de salvación

En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.
Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

Reseña del plan de salvación

La obra de Dios

La obra de Dios

En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.

La obra de Dios

Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).
Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

Reseña del plan de salvación

Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

La obra del sacerdocio

Reseña del plan de salvación

Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).
Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?

La obra de Dios

Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

La obra del sacerdocio

Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

La obra del sacerdocio

Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?

La obra del sacerdocio

En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:

La obra del sacerdocio

En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:
Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.

La obra del sacerdocio

La obra del sacerdocio

Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:
En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:
En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:
En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.

La obra de Dios

En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:
En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:
Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.
Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.

La obra de Dios

El enfoque principal del sacerdocio

En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.

La obra de Dios

Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.
Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.
“Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas”.
Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su objetivo es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

La obra de Dios

El enfoque principal del sacerdocio

Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.
Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).
Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”, tanto por nosotros mismos como en nuestro servicio a los demás.

El enfoque principal del sacerdocio

El enfoque principal del sacerdocio

El enfoque principal del sacerdocio

Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).
Dicho enfoque tiene que ser de adentro hacia fuera. Comenzamos por establecer este modelo de vida eterna con nuestra propia familia, entonces ayudamos también a las demás.

El enfoque principal del sacerdocio

La obra del sacerdocio

Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”, tanto por nosotros mismos como en nuestro servicio a los demás.
Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”, tanto por nosotros mismos como en nuestro servicio a los demás.

La obra del sacerdocio

La obra del sacerdocio

Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”, tanto por nosotros mismos como en nuestro servicio a los demás.
Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).
Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”, tanto por nosotros mismos como en nuestro servicio a los demás.

La obra del sacerdocio

En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:

El enfoque principal del sacerdocio

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”, tanto por nosotros mismos como en nuestro servicio a los demás.
De manera correspondiente, el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna mmm .

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Toda familia debe esforzarse por ser la clase de familia que este joven merece. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que “El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo” (“La Familia, una proclamación para el mundo”). Por lo tanto, las noches de hogar, los consejos familiares, el estudio diario de las escrituras y las bendiciones de padres a hijos deben ser parte esencial de nuestra familia.
Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.
Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Toda familia debe esforzarse por ser la clase de familia que este joven merece. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que “El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo” (“La Familia, una proclamación para el mundo”). Por lo tanto, las noches de hogar, los consejos familiares, el estudio diario de las escrituras y las bendiciones de padres a hijos deben ser parte esencial de nuestra familia.
Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Toda familia debe esforzarse por ser la clase de familia que este joven merece. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que “El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo” (“La Familia, una proclamación para el mundo”). Por lo tanto, las noches de hogar, los consejos familiares, el estudio diario de las escrituras y las bendiciones de padres a hijos deben ser parte esencial de nuestra familia.
Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.
En segundo lugar, y de maneara correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado el enfoque del sacerdocio, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”, tanto por nosotros mismos como en nuestro servicio a los demás.
Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.
Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Toda familia debe esforzarse por ser la clase de familia que este joven merece. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que “El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo” (“La Familia, una proclamación para el mundo”). Por lo tanto, las noches de hogar, los consejos familiares, el estudio diario de las escrituras y las bendiciones de padres a hijos deben ser parte esencial de nuestra familia.

El enfoque principal del sacerdocio

El enfoque principal del sacerdocio

Repercusiones en la orientación familiar

El enfoque principal del sacerdocio

Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Toda familia debe esforzarse por ser la clase de familia que este joven merece. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que “El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo” (“La Familia, una proclamación para el mundo”). Por lo tanto, las noches de hogar, los consejos familiares, el estudio diario de las escrituras y las bendiciones de padres a hijos deben ser parte esencial de nuestra familia.

Repercusiones en la orientación familiar

Repercusiones en la orientación familiar

Repercusiones en la orientación familiar

Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54).
Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Toda familia debe esforzarse por ser la clase de familia que este joven merece. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que “El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo” (“La Familia, una proclamación para el mundo”). Por lo tanto, las noches de hogar, los consejos familiares, el estudio diario de las escrituras y las bendiciones de padres a hijos deben ser parte esencial de nuestra familia.
Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”, tanto por nosotros mismos como en nuestro servicio a los demás.
Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”. Es decir, debemos esforzarnos por tener esta meta para nosotros mismos y alentar y ayudar de igual manera a otros a obtenerla.
Puesto que eso es verdad, todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito. Eso significa que debemos esforzarnos por sellarnos con un compañero eterno en el templo de Dios; también debemos alentar a los demás a hacer y guardar los convenios que unen al esposo y la esposa, junto con su familia, en esta vida y en el mundo venidero.
Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54). Es vital que nosotros, como adultos, reconozcamos que los diáconos, maestros y presbíteros tienen toda la autoridad para corregirnos y para amonestarnos, y que esa autoridad procede del Señor.
Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54). Es vital que nosotros, como adultos, reconozcamos que los diáconos, maestros y presbíteros tienen toda la autoridad para corregirnos y para amonestarnos, y que esa autoridad procede del Señor.
Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54).

Repercusiones en la orientación familiar

El enfoque principal del sacerdocio

Repercusiones en la orientación familiar

Recuerdo la primera vez que serví como misionero de estaca. Yo era un joven maestro y nuevo converso, y en esa calidad toqué a la puerta de una investigadora de apellido Lemaire, a la que visité varias veces. Más tarde, ella me dijo que abrió la puerta ese día porque, al verme, me reconoció inmediatamente como un ángel. Si somos atentos, los jóvenes del sacerdocio aarónico serán a nosotros como ángeles, y el Señor Jesucristo nos edificará a todos a través de ellos.

La manera de extender una invitación

Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54). Es vital que nosotros, como adultos, reconozcamos que los diáconos, maestros y presbíteros tienen toda la autoridad para corregirnos y para amonestarnos, y que esa autoridad procede del Señor.
Recuerdo la primera vez que serví como misionero de estaca. Yo era un joven maestro y nuevo converso, y en esa calidad toqué a la puerta de una investigadora de apellido Lemaire, a la que visité varias veces. Más tarde, ella me dijo que abrió la puerta ese día porque, al verme, me reconoció inmediatamente como un ángel. Si somos atentos, los jóvenes del sacerdocio aarónico serán a nosotros como ángeles, y el Señor Jesucristo nos edificará a todos a través de ellos.
¿Por qué es eso importante para cada uno de nosotros, ya sea joven o anciano, diácono o sumo sacerdote, hijo o padre? Es porque nuestra obligación en el sacerdocio es considerar a nuestra familia y a las de los que no rodean como nuestra preocupación principal. Cualquier decisión importante debe estar basada en el efecto que tendrá en una familia para llegar a ser digna de vivir con el Padre Celestial y con Jesucristo. Nada hay en nuestro servicio del sacerdocio que sea tan importante como eso.

La manera de extender una invitación

El élder Eyring dijo que “nuestra obligación en el sacerdocio es considerar a nuestra familia y a las de los que no rodean como nuestra preocupación principal. Cualquier decisión importante debe estar basada en el efecto que tendrá en una familia para llegar a ser digna de vivir con el Padre Celestial y con Jesucristo”. Y agregó que “nada hay en nuestro servicio del sacerdocio que sea tan importante como eso”.
Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”. Es decir, debemos esforzarnos por tener esta meta para nosotros mismos y alentar y ayudar de igual manera a otros a obtenerla.

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos pasaron un tip. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.
Recuerdo la primera vez que serví como misionero de estaca. Yo era un joven maestro y nuevo converso, y en esa calidad toqué a la puerta de una investigadora de apellido Lemaire, a la que visité varias veces. Más tarde, ella me dijo que abrió la puerta ese día porque, al verme, me reconoció inmediatamente como un ángel. Si somos atentos, los jóvenes del sacerdocio aarónico serán a nosotros como ángeles, y el Señor Jesucristo nos edificará a todos a través de ellos.
El élder Eyring dijo que “nuestra obligación en el sacerdocio es considerar a nuestra familia y a las de los que no rodean como nuestra preocupación principal. Cualquier decisión importante debe estar basada en el efecto que tendrá en una familia para llegar a ser digna de vivir con el Padre Celestial y con Jesucristo”. Y agregó que “nada hay en nuestro servicio del sacerdocio que sea tan importante como eso”.

La manera de extender una invitación

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54). Es vital que nosotros, como adultos, reconozcamos que los diáconos, maestros y presbíteros tienen toda la autoridad para corregirnos y para amonestarnos, y que esa autoridad procede del Señor.
Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Puede ser que el joven diácono o maestro tenga o no un padre fiel que convoque a las noches de hogar y al estudio de las Escrituras. Si lo tiene, el joven que comprenda la importancia de la familia para lograr la exaltación participará gozoso y anhelante de estos momentos que le impulsan a la vida eterna y pedirá la bendición de su padre en todos los momentos especiales de su vida. Pero si no lo tiene, “el deseo de su corazón de tener esas experiencias traerá los poderes del cielo a los que lo rodeen, por motivo de su fe; y ellos [su familia] procurarán la vida de familia que ese diácono desea con todo el corazón”. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que:
Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos pasaron un tip. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.

La manera de extender una invitación

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

Permítanme decirles lo que eso puede significar para un diácono que esté escuchando ahora en su calidad de miembro de una unidad familiar y de un cuórum.
Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos dieron un tip, se los paso al costo. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Y yo lo comprobé muchas veces, tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.
Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Puede ser que el joven diácono o maestro tenga o no un padre fiel que convoque a las noches de hogar y al estudio de las Escrituras. Si lo tiene, el joven que comprenda la importancia de la familia para lograr la exaltación participará gozoso y anhelante de estos momentos que le impulsan a la vida eterna y pedirá la bendición de su padre en todos los momentos especiales de su vida. Pero si no lo tiene, “el deseo de su corazón de tener esas experiencias traerá los poderes del cielo a los que lo rodeen, por motivo de su fe; y ellos [su familia] procurarán la vida de familia que ese diácono desea con todo el corazón”. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que:
Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos dieron un tip, se los paso al costo. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Y yo lo comprobé muchas veces, tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.

La manera de extender una invitación

“El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo”. (La Primera Presidencia, El Quórum de los Doce Apóstoles, y Gordon B. Hinckley, “La Familia, una proclamación para el mundo”, Autoridades Generales, 1995).
Recuerdo la primera vez que serví como misionero de estaca. Yo era un joven maestro y nuevo converso, y en esa calidad toqué a la puerta de una investigadora de apellido Lemaire, a la que visité varias veces. Más tarde, ella me dijo que abrió la puerta ese día porque, al verme, me reconoció inmediatamente como un ángel. Si somos atentos, los jóvenes del sacerdocio aarónico serán a nosotros como ángeles, y el Señor Jesucristo nos edificará a todos a través de ellos.
En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.

La manera de extender una invitación

Repercusiones en la orientación familiar

¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?
“El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo”. (La Primera Presidencia, El Quórum de los Doce Apóstoles, y Gordon B. Hinckley, “La Familia, una proclamación para el mundo”, Autoridades Generales, 1995).
En su familia, puede que tengan o no la oración familiar con regularidad o frecuentes noches de hogar. Si su padre, comprendiendo esas obligaciones, llama a todos para orar o estudiar las Escrituras, el diácono puede apresurarse a tomar parte en ello con una sonrisa; puede alentar a sus hermanos a participar y elogiarlos cuando lo hagan; puede pedir a su padre una bendición antes de empezar la escuela o en otro momento en que la necesite.
Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Puede ser que el joven diácono o maestro tenga o no un padre fiel que convoque a las noches de hogar y al estudio de las Escrituras. Si lo tiene, el joven que comprenda la importancia de la familia para lograr la exaltación participará gozoso y anhelante de estos momentos que le impulsan a la vida eterna y pedirá la bendición de su padre en todos los momentos especiales de su vida. Pero si no lo tiene, “el deseo de su corazón de tener esas experiencias traerá los poderes del cielo a los que lo rodeen, por motivo de su fe; y ellos [su familia] procurarán la vida de familia que ese diácono desea con todo el corazón”. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que:
¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?
En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.
En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.
Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos dieron un tip, se los paso al costo. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Y yo lo comprobé muchas veces, tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.
En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.
“El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo”. (La Primera Presidencia, El Quórum de los Doce Apóstoles, y Gordon B. Hinckley, “La Familia, una proclamación para el mundo”, Autoridades Generales, 1995).
Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos dieron un tip, se los paso al costo. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Y yo lo comprobé muchas veces, tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.

Un misionero bendice familias

Un misionero bendice familias

Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54).

Repercusiones en la orientación familiar

¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?
¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?
Quizás no tenga ese padre fiel; pero, el deseo de su corazón de tener esas experiencias traerá los poderes del cielo a los que lo rodeen, por motivo de su fe; y ellos procurarán la vida de familia que ese diácono desea con todo el corazón.

Una prolífica cosecha

Un misioneros bendiceb familias

Repercusiones en la orientación familiar

Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54).
En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptarán entonces la invitación.
¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?

Un misionero bendice familias

Una prolífica cosecha

Repercusiones en la orientación familiar

La manera de extender una invitación

Los misioneros bendicen familias

Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54).

Una prolífica cosecha

Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.
¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?

Una prolífica cosecha

La manera de extender una invitación

El maestro en el Sacerdocio Aarónico puede ver en su asignación de orientación familiar una oportunidad de ayudar al Señor a cambiar la vida de una familia. El Señor lo sugiere así en Doctrina y Convenios:
Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos pasaron un tip. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.
Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.
Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.
“El deber del maestro es velar siempre por los miembros de la iglesia, y estar con ellos y fortalecerlos;

La importancia del matrimonio después de la misión

Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.

La importancia del matrimonio después de la misión

La manera de extender una invitación

Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.
Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos pasaron un tip. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.

Los misioneros bendicen familias

En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.
“y cuidar de que no haya iniquidad en la iglesia, ni aspereza entre uno y otro, ni mentiras, ni difamaciones, ni calumnias” (D. y C. 20:53–54).
Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio. Y es que no basta con sellarse en el templo, debe hacerlo con una persona digna que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos. Ustedes les deben esa bendición”.
En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.

La importancia del matrimonio después de la misión

La importancia del matrimonio después de la misión

Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.
¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?
Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio. Y es que no basta con sellarse en el templo, debe hacerlo con una persona digna que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos. Ustedes les deben esa bendición”.
Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos pasaron un tip. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.

La importancia del matrimonio después de la misión

Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio. Y es que no basta con sellarse en el templo, debe hacerlo con una persona digna que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos”. Y enfatizó: “Ustedes les deben esa bendición”.
Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio. Y es que no basta con sellarse en el templo, debe hacerlo con una persona digna que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos”. Y enfatizó: “Ustedes les deben esa bendición”.
Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio. Y es que no basta con sellarse en el templo, debe hacerlo con una persona digna que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos. Ustedes les deben esa bendición”.

La importancia del matrimonio después de la misión

De manera similar, se le da este deber al presbítero del Sacerdocio Aarónico:

La labor de los padres en el sacerdocio

En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.
¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?

La labor de los padres en el sacerdocio

“El deber del presbítero es predicar, enseñar, exponer, exhortar, bautizar y administrar la santa cena,
Ahora bien, esta noche hay esposos y padres escuchando. ¿Qué pueden hacer ustedes? Tengo la esperanza de que haya aumentado su deseo de hacer los cambios necesarios para que algún día ustedes y su familia vivan en el Reino Celestial. Como padres en el sacerdocio, con su esposa a su lado, pueden conmover el corazón de cada miembro de la familia para alentarlos a esperar con anhelo ese día. Asistirán a la reunión sacramental con su familia, tendrán reuniones familiares en las que se invite al Espíritu Santo, orarán con su esposa y con su familia, y se prepararán para llevarlos al templo. Junto con ellos, avanzarán por el sendero que conduce a un hogar eterno en familia.
Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio.

La labor de los padres en el sacerdocio

La labor de los padres en el sacerdocio

Un misionero bendice familias

¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?

Un misionero bendice familias

Es bueno y alentador encontrarse con amigos entrañables. Me da gusto ver aquí al hermano Israel Barrios. El fue mi primer obispo cuando llegué a la estaca Tacubaya en 1995. Venía confundido y me sentía muy presionado en cuanto a mis metas después de la misión y entonces él me dio un consejo importante con sólo dos palabras. Me dijo “cásate enamorado”, y con eso me quitó un montón de presión. En realidad, puedo decir que a ese valioso consejo le debo gran parte de mi vida. Otro consejo al que le debo muchísimo lo recibimos tanto mi esposa como yo por separado, cuando estábamos cumpliendo una misión: “busque a alguien que ame a Dios más que a usted“.

Una prolífica cosecha

Como papás, ¿qué parte nos corresponde? El élder Eyring dice “Como padres en el sacerdocio, con su esposa a su lado, pueden conmover el corazón de cada miembro de la familia para alentarlos a esperar con anhelo ese día. Asistirán a la reunión sacramental con su familia, tendrán reuniones familiares en las que se invite al Espíritu Santo, orarán con su esposa y con su familia, y se prepararán para llevarlos al templo. Junto con ellos, avanzarán por el sendero que conduce a un hogar eterno en familia”.
“y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (D. y C. 20:46–47).

El justo dominio

Como papás, ¿qué parte nos corresponde? El élder Eyring dice “Como padres en el sacerdocio, con su esposa a su lado, pueden conmover el corazón de cada miembro de la familia para alentarlos a esperar con anhelo ese día. Asistirán a la reunión sacramental con su familia, tendrán reuniones familiares en las que se invite al Espíritu Santo, orarán con su esposa y con su familia, y se prepararán para llevarlos al templo. Junto con ellos, avanzarán por el sendero que conduce a un hogar eterno en familia”.
Ahora bien, esta noche hay esposos y padres escuchando. ¿Qué pueden hacer ustedes? Tengo la esperanza de que haya aumentado su deseo de hacer los cambios necesarios para que algún día ustedes y su familia vivan en el Reino Celestial. Como padres en el sacerdocio, con su esposa a su lado, pueden conmover el corazón de cada miembro de la familia para alentarlos a esperar con anhelo ese día. Asistirán a la reunión sacramental con su familia, tendrán reuniones familiares en las que se invite al Espíritu Santo, orarán con su esposa y con su familia, y se prepararán para llevarlos al templo. Junto con ellos, avanzarán por el sendero que conduce a un hogar eterno en familia.
Y es que no basta con sellarse en el templo, porque habrá que hacerlo con la persona que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos”. Y enfatizó: “Ustedes les deben esa bendición”.

El justo dominio

Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.
Tratarán a su esposa y a sus hijos de la manera en que el Padre Celestial los ha tratado a ustedes; seguirán el ejemplo y la guía del Salvador para dirigir a su familia a la manera de Él.

El justo dominio

La manera de extender una invitación

Una prolífica cosecha

El justo dominio

Parte del secreto para lograr un hogar eterno tiene que ver con el trato que nos damos unos a otros dentro de la familia. Nuevamente, no basta con sellarse en el templo, porque el Señor ha dicho: “Si no sois uno, no sois míos”. El modelo a seguir es la forma como el Padre Celestial nos trata a nosotros, y el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. La sección 121 de Doctrina y Convenios enseña:
Parte del secreto para lograr un hogar eterno tiene que ver con el trato que nos damos unos a otros dentro de la familia. Nuevamente, no basta con sellarse en el templo, porque el Señor ha dicho: “Si no sois uno, no sois míos”. El modelo a seguir es la forma como el Padre Celestial nos trata a nosotros, y el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. La sección 121 de Doctrina y Convenios enseña:
Tratarán a su esposa y a sus hijos de la manera en que el Padre Celestial los ha tratado a ustedes; seguirán el ejemplo y la guía del Salvador para dirigir a su familia a la manera de Él.
Tal vez se pregunten, como lo hice yo cuando era un joven maestro y presbítero, cómo iba a aceptar esos desafíos. Nunca estaba seguro de cómo exhortar para motivar a una familia a procurar la vida eterna sin ofender y sin que pareciera una crítica. He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia. Si nos concentramos en nuestro amor por Él, la armonía y la paz aumentarán en los hogares que visitemos. El Espíritu Santo nos asistirá en el servicio que prestemos a las familias.
“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;

La labor de los padres en el sacerdocio

La importancia del matrimonio después de la misión

Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.
Como papás, ¿qué parte nos corresponde? El élder Eyring dice “Como padres en el sacerdocio, con su esposa a su lado, pueden conmover el corazón de cada miembro de la familia para alentarlos a esperar con anhelo ese día. Asistirán a la reunión sacramental con su familia, tendrán reuniones familiares en las que se invite al Espíritu Santo, orarán con su esposa y con su familia, y se prepararán para llevarlos al templo. Junto con ellos, avanzarán por el sendero que conduce a un hogar eterno en familia”.
“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;
“por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;
El joven poseedor del sacerdocio puede, por la forma en que ora, la forma en que se expresa y la manera en que anima a los miembros de la familia, transmitir la influencia y el ejemplo del Salvador a la mente y el corazón de ellos.
Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio. Y es que no basta con sellarse en el templo, debe hacerlo con una persona digna que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos. Ustedes les deben esa bendición”.
“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;
“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;

La importancia del matrimonio después de la misión

“por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;
Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio. Y es que no basta con sellarse en el templo, debe hacerlo con una persona digna que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos. Ustedes les deben esa bendición”.
“reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea que te considere su enemigo” (D. y C. 121:41–43).

El justo dominio

Un líder sabio del sacerdocio me demostró que entendía ese concepto. Le pidió a mi hijo jovencito que tomara la iniciativa en una visita de orientación familiar. Le dijo que la familia quizás se resistiera a las exhortaciones de él, pero creía que la enseñanza y el testimonio sencillos de un joven podrían penetrar mejor sus corazones endurecidos.
“por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;
“por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;

La labor de los padres en el sacerdocio

“reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea que te considere su enemigo” (D. y C. 121:41–43).
“reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea que te considere su enemigo” (D. y C. 121:41–43).

Un misionero bendice familias

Consejo a cada miembro de la familia

Parte del secreto para lograr un hogar eterno tiene que ver con el trato que nos damos unos a otros dentro de la familia. Nuevamente, no basta con sellarse en el templo, porque el Señor ha dicho: “Si no sois uno, no sois míos”. El modelo a seguir es la forma como el Padre Celestial nos trata a nosotros, y el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. La sección 121 de Doctrina y Convenios enseña:
“reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea que te considere su enemigo” (D. y C. 121:41–43).

Consejo a cada miembro de la familia

El Señor ha dicho a los padres que tienen el sacerdocio qué clase de esposos deben ser; Él dijo: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Y cuando habla a los dos, el esposo y la esposa, el Señor dice: “… no cometerás adulterio… ni harás ninguna cosa semejante” (D. y C. 59:6).

Consejo a cada miembro de la familia

Consejo a cada miembro de la familia

“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;

Un vislumbre de la bendición eterna

Ahora bien, esta noche hay esposos y padres escuchando. ¿Qué pueden hacer ustedes? Tengo la esperanza de que haya aumentado su deseo de hacer los cambios necesarios para que algún día ustedes y su familia vivan en el Reino Celestial. Como padres en el sacerdocio, con su esposa a su lado, pueden conmover el corazón de cada miembro de la familia para alentarlos a esperar con anhelo ese día. Asistirán a la reunión sacramental con su familia, tendrán reuniones familiares en las que se invite al Espíritu Santo, orarán con su esposa y con su familia, y se prepararán para llevarlos al templo. Junto con ellos, avanzarán por el sendero que conduce a un hogar eterno en familia.

El justo dominio

“por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;
Para los jóvenes, el Señor ha establecido la norma: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor ” () y “honra a tu padre y a tu madre” ().
Las escrituras contienen consejos para cada miembro de la familia. A los esposos les dice: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Y a la pareja, el Señor les dice: “… no cometerás adulterio… ni harás ninguna cosa semejante” (D. y C. 59:6).
Las escrituras contienen consejos para cada miembro de la familia. A los esposos les dice: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Y a la pareja, el Señor les dice: “… no cometerás adulterio… ni harás ninguna cosa semejante” (D. y C. 59:6).
¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas? Quizás esté a punto de salir al campo misional, y puede orar con todo el corazón para tener la capacidad de encontrar, enseñar y bautizar a familias. Todavía recuerdo un día en que un apuesto joven con su encantadora esposa y sus dos hermosas hijitas estaban sentados con mi compañero de misión y conmigo. El Espíritu Santo vino y les testificó que el evangelio de Jesucristo había sido restaurado. Creyeron lo suficiente como para preguntarnos si podíamos dar una bendición a sus niñitas, como lo habían visto hacer en una de nuestras reuniones sacramentales. Ya tenían el deseo de que sus niñas fueran bendecidas, pero todavía no entendían que las mayores bendiciones serían posibles solo en los templos de Dios, después de haber hecho convenios.
El Señor ha dicho a los padres que tienen el sacerdocio qué clase de esposos deben ser; Él dijo: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Y cuando habla a los dos, el esposo y la esposa, el Señor dice: “… no cometerás adulterio… ni harás ninguna cosa semejante” (D. y C. 59:6).
Para los jóvenes, el Señor ha establecido la norma: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor ” () y “honra a tu padre y a tu madre” ().
Para los jóvenes, el Señor ha establecido la norma: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor ” () y “honra a tu padre y a tu madre” ().
“reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea que te considere su enemigo” (D. y C. 121:41–43).
Tratarán a su esposa y a sus hijos de la manera en que el Padre Celestial los ha tratado a ustedes; seguirán el ejemplo y la guía del Salvador para dirigir a su familia a la manera de Él.
Cuando el Señor habla a todos los de la familia, Su consejo es que se amen y se apoyen unos a otros.
Para los jóvenes, el Señor ha establecido la norma: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor ” () y “honra a tu padre y a tu madre” ().
Todavía me duele pensar en esa pareja y en aquellas niñitas, que ya serán mujeres, sin la promesa de una familia eterna. Sus padres tuvieron por lo menos un indicio de las bendiciones que podrían tener a su disposición. Mi esperanza es que de alguna manera, en algún lugar, aún tengan la oportunidad de reunir los requisitos para ser una familia eterna.

Una prolífica cosecha

Consejo a cada miembro de la familia

“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;
El ideal de la atmósfera familiar es que se fortalezcan e inspiren los unos a los otros, que se alienten a lograr metas elevadas y, en especial, la vida eterna. Esto no puede lograrse con ira o con malas palabras, sino sólo con la influencia del Espíritu Santo y a la manera del Señor. Debemos establecer hogares de refugio y santidad en donde pueda percibirse la influencia del Espíritu Santo.
Cuando el Señor habla a todos los de la familia, Su consejo es que se amen y se apoyen unos a otros.
Él nos pide que “tratemos de perfeccionar [la vida] de cada uno de [los miembros de la familia], [que] fortalezcamos a los débiles, [que] reclamemos a nuestros familiares errantes y [que] nos regocijemos en [su] fortaleza espiritual renovada”4.
El ideal de la atmósfera familiar es que se fortalezcan e inspiren los unos a los otros, que se alienten a lograr metas elevadas y, en especial, la vida eterna. Esto no puede lograrse con ira o con malas palabras, sino sólo con la influencia del Espíritu Santo y a la manera del Señor. Debemos establecer hogares de refugio y santidad en donde pueda percibirse la influencia del Espíritu Santo.
“por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;
Otros élderes que salgan a la misión tendrán la experiencia más feliz que tuvo mi hijo Matthew. Él y su compañero encontraron a una viuda con once hijos que vivían en circunstancias humildes. Él deseaba para ellos lo mismo que ustedes desean, que tuvieran una familia eterna. Para mi hijo, en aquel momento eso parecía imposible o, al menos, improbable.

La obra por quienes están del otro lado del velo

La obra por quienes están del otro lado del velo

Las escrituras contienen consejos para cada miembro de la familia. A los esposos les dice: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Y a la pareja, el Señor les dice: “… no cometerás adulterio… ni harás ninguna cosa semejante” (D. y C. 59:6).

La obra por quienes están del otro lado del velo

Él nos pide que “tratemos de perfeccionar [la vida] de cada uno de [los miembros de la familia], [que] fortalezcamos a los débiles, [que] reclamemos a nuestros familiares errantes y [que] nos regocijemos en [su] fortaleza espiritual renovada”4.
“reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea que te considere su enemigo” (D. y C. 121:41–43).
Para los jóvenes, el Señor ha establecido la norma: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor ” () y “honra a tu padre y a tu madre” ().
El Señor también nos pide que hagamos todo lo posible por ayudar a nuestros antepasados muertos para que estén con nosotros en nuestro hogar eterno.
El Señor también nos pide que hagamos todo lo posible por ayudar a nuestros antepasados muertos para que estén con nosotros en nuestro hogar eterno.
Visité esa pequeña ciudad años después de que mi hijo bautizara a la viuda, y ella me invitó a conocer a su familia en la iglesia. Tuve que esperar un poco porque la mayoría de sus hijos, con sus poseedores del sacerdocio en más de ciento diez países; nietos, venían desde diversas capillas de la zona. Un hijo prestaba fiel servicio en un obispado, muchos de sus hijos habían sido bendecidos por los convenios del templo y ella está sellada en una familia eterna. Al despedirme de la buena hermana, me puso los brazos alrededor de la cintura (ella era muy pequeña así que apenas me llegaba a la cintura) y me dijo: “Por favor, dígale a Mateo que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios.

La obra por quienes están del otro lado del velo

El Señor también nos pide que hagamos todo lo posible por ayudar a nuestros antepasados muertos para que estén con nosotros en nuestro hogar eterno.

Consejo a cada miembro de la familia

El líder del grupo de sumos sacerdotes que ha trabajado con diligencia para ayudar a las personas a buscar a sus antepasados y llevar los nombres al templo está rescatando a los que ya se han ido. En el mundo venidero habrá gratitud hacia esos sumos sacerdotes y hacia los que les ofrezcan las ordenanzas, porque no han olvidado a sus familiares que esperan en el mundo de los espíritus.
“El ideal de la atmósfera familiar es que se fortalezcan e inspiren los unos a los otros, que se alienten a lograr metas elevadas y, en especial, la vida eterna. Esto no puede lograrse con ira o con malas palabras, sino sólo con la influencia del Espíritu Santo y a la manera del Señor. Debemos establecer hogares de refugio y santidad en donde pueda percibirse la influencia del Espíritu Santo”.
El Señor también nos pide que hagamos todo lo posible por ayudar a nuestros antepasados muertos para que estén con nosotros en nuestro hogar eterno.

La importancia del matrimonio después de la misión

El líder del grupo de sumos sacerdotes que ha trabajado con diligencia para ayudar a las personas a buscar a sus antepasados y llevar los nombres al templo está rescatando a los que ya se han ido. En el mundo venidero habrá gratitud hacia esos sumos sacerdotes y hacia los que les ofrezcan las ordenanzas, porque no han olvidado a sus familiares que esperan en el mundo de los espíritus.
El líder del grupo de sumos sacerdotes que ha trabajado con diligencia para ayudar a las personas a buscar a sus antepasados y llevar los nombres al templo está rescatando a los que ya se han ido. En el mundo venidero habrá gratitud hacia esos sumos sacerdotes y hacia los que les ofrezcan las ordenanzas, porque no han olvidado a sus familiares que esperan en el mundo de los espíritus.
El líder del grupo de sumos sacerdotes que ha trabajado con diligencia para ayudar a las personas a buscar a sus antepasados y llevar los nombres al templo está rescatando a los que ya se han ido. En el mundo venidero habrá gratitud hacia esos sumos sacerdotes y hacia los que les ofrezcan las ordenanzas, porque no han olvidado a sus familiares que esperan en el mundo de los espíritus.

Conclusión y testimonio

La obra por quienes están del otro lado del velo

Conclusión y testimonio

El Señor ha dicho a los padres que tienen el sacerdocio qué clase de esposos deben ser; Él dijo: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Y cuando habla a los dos, el esposo y la esposa, el Señor dice: “… no cometerás adulterio… ni harás ninguna cosa semejante” (D. y C. 59:6).

Conclusión y testimonio

Al regresar de la misión, hay algunas cosas que un élder debe hacer a fin de mantenerse fiel a su compromiso de buscar la vida eterna para sí mismo y para sus seres queridos. No hay compromiso más importante en el tiempo ni en la eternidad que el matrimonio. Ustedes han escuchado el sabio consejo de dar prioridad al matrimonio en sus planes inmediatos después de terminar la misión. El siervo fiel del sacerdocio lo hará con prudencia.
Al considerar el matrimonio, comprenderá que está eligiendo los padres de sus hijos y el legado que ellos tendrán. Hará su elección analizándola seriamente y considerándola en oración; se asegurará de que la persona con quien se case comparta sus ideales para la familia y sus convicciones sobre el propósito del Señor en cuanto al matrimonio; y de que ella sea la mujer en quien esté dispuesto a confiar la felicidad de sus hijos.
El presidente Eyring termina su discurso recordándonos que los profetas han dicho: “La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo en el obispado y otros deberes de la Iglesia son todos importantes, pero la obra más importante está dentro de las paredes de su propio hogar”5.
El Señor también nos pide que hagamos todo lo posible por ayudar a nuestros antepasados muertos para que estén con nosotros en nuestro hogar eterno.
El presidente Eyring termina su discurso recordándonos que los profetas han dicho: “La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo en el obispado y otros deberes de la Iglesia son todos importantes, pero la obra más importante está dentro de las paredes de su propio hogar”5.

Conclusión y testimonio

Para los jóvenes, el Señor ha establecido la norma: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor ” () y “honra a tu padre y a tu madre” ().
Los profetas han dicho: “La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo en el obispado y otros deberes de la Iglesia son todos importantes, pero la obra más importante está dentro de las paredes de su propio hogar”5.
Los profetas han dicho: “La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo en el obispado y otros deberes de la Iglesia son todos importantes, pero la obra más importante está dentro de las paredes de su propio hogar”5.
Cuando el Señor habla a todos los de la familia, Su consejo es que se amen y se apoyen unos a otros.
“El líder del grupo de sumos sacerdotes que ha trabajado con diligencia para ayudar a las personas a buscar a sus antepasados y llevar los nombres al templo está rescatando a los que ya se han ido. En el mundo venidero habrá gratitud hacia esos sumos sacerdotes y hacia los que les ofrezcan las ordenanzas, porque no han olvidado a sus familiares que esperan en el mundo de los espíritus”.
En nuestro hogar y en el servicio en el sacerdocio, lo de mayor valor serán los pequeños actos que nos ayuden a nosotros y a los que amamos a esforzarnos por lograr la vida eterna. Esos actos pueden parecer insignificantes en esta vida, pero traerán bendiciones infinitas en la eternidad.
En nuestro hogar y en el servicio en el sacerdocio, lo de mayor valor serán los pequeños actos que nos ayuden a nosotros y a los que amamos a esforzarnos por lograr la vida eterna. Esos actos pueden parecer insignificantes en esta vida, pero traerán bendiciones infinitas en la eternidad.
El presidente N. Eldon Tanner dio este sabio consejo: “Los padres a los que deben honrar más que a cualquier otros son los de sus futuros hijos. Esos hijos tienen derecho a los mejores padres que ustedes les puedan proporcionar: padres puros”3. La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos. Ustedes les deben esa bendición.
En nuestro hogar y en el servicio en el sacerdocio, lo de mayor valor serán los pequeños actos que nos ayuden a nosotros y a los que amamos a esforzarnos por lograr la vida eterna. Esos actos pueden parecer insignificantes en esta vida, pero traerán bendiciones infinitas en la eternidad.
Él nos pide que “tratemos de perfeccionar [la vida] de cada uno de [los miembros de la familia], [que] fortalezcamos a los débiles, [que] reclamemos a nuestros familiares errantes y [que] nos regocijemos en [su] fortaleza espiritual renovada”4.
A medida que seamos fieles en nuestro servicio para ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver al hogar con Él, nos haremos merecedores del recibimiento que todos deseamos tanto oír al terminar nuestro ministerio terrenal: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” ().
A medida que seamos fieles en nuestro servicio para ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver al hogar con Él, nos haremos merecedores del recibimiento que todos deseamos tanto oír al terminar nuestro ministerio terrenal: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” ().
A medida que seamos fieles en nuestro servicio para ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver al hogar con Él, nos haremos merecedores del recibimiento que todos deseamos tanto oír al terminar nuestro ministerio terrenal: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” ().

La labor de los padres en el sacerdocio

Conclusión y testimonio

En nuestro hogar y en el servicio en el sacerdocio, lo de mayor valor serán los pequeños actos que nos ayuden a nosotros y a los que amamos a esforzarnos por lograr la vida eterna. Esos actos pueden parecer insignificantes en esta vida, pero traerán bendiciones infinitas en la eternidad.
Una parte de ese “sobre mucho” es la promesa de una posteridad sin fin. Es mi oración que todos podamos ser merecedores y ayudemos a otros a merecer esa suprema bendición en el hogar de nuestro Padre y de Su Amado Hijo Jesucristo. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.
El presidente Eyring termina su discurso recordándonos que los profetas han dicho: “La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo en el obispado y otros deberes de la Iglesia son todos importantes, pero la obra más importante está dentro de las paredes de su propio hogar”.
Una parte de ese “sobre mucho” es la promesa de una posteridad sin fin. Es mi oración que todos podamos ser merecedores y ayudemos a otros a merecer esa suprema bendición en el hogar de nuestro Padre y de Su Amado Hijo Jesucristo. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.
Una parte de ese “sobre mucho” es la promesa de una posteridad sin fin. Es mi oración que todos podamos ser merecedores y ayudemos a otros a merecer esa suprema bendición en el hogar de nuestro Padre y de Su Amado Hijo Jesucristo. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.

La obra por quienes están del otro lado del velo

Ahora bien, esta noche hay esposos y padres escuchando. ¿Qué pueden hacer ustedes? Tengo la esperanza de que haya aumentado su deseo de hacer los cambios necesarios para que algún día ustedes y su familia vivan en el Reino Celestial. Como padres en el sacerdocio, con su esposa a su lado, pueden conmover el corazón de cada miembro de la familia para alentarlos a esperar con anhelo ese día. Asistirán a la reunión sacramental con su familia, tendrán reuniones familiares en las que se invite al Espíritu Santo, orarán con su esposa y con su familia, y se prepararán para llevarlos al templo. Junto con ellos, avanzarán por el sendero que conduce a un hogar eterno en familia.
A medida que seamos fieles en nuestro servicio para ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver al hogar con Él, nos haremos merecedores del recibimiento que todos deseamos tanto oír al terminar nuestro ministerio terrenal: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” ().

El justo dominio

Mostrar las referencias

El Señor también nos pide que hagamos todo lo posible por ayudar a nuestros antepasados muertos para que estén con nosotros en nuestro hogar eterno.

Bibliografía y notas

Bibliografía y notas

“En nuestro hogar y en el servicio en el sacerdocio, lo de mayor valor serán los pequeños actos que nos ayuden a nosotros y a los que amamos a esforzarnos por lograr la vida eterna. Esos actos pueden parecer insignificantes en esta vida, pero traerán bendiciones infinitas en la eternidad.
Una parte de ese “sobre mucho” es la promesa de una posteridad sin fin. Es mi oración que todos podamos ser merecedores y ayudemos a otros a merecer esa suprema bendición en el hogar de nuestro Padre y de Su Amado Hijo Jesucristo. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 144–145.
Tratarán a su esposa y a sus hijos de la manera en que el Padre Celestial los ha tratado a ustedes; seguirán el ejemplo y la guía del Salvador para dirigir a su familia a la manera de Él.

Bibliografía y notas

El líder del grupo de sumos sacerdotes que ha trabajado con diligencia para ayudar a las personas a buscar a sus antepasados y llevar los nombres al templo está rescatando a los que ya se han ido. En el mundo venidero habrá gratitud hacia esos sumos sacerdotes y hacia los que les ofrezcan las ordenanzas, porque no han olvidado a sus familiares que esperan en el mundo de los espíritus.
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 144–145.
“A medida que seamos fieles en nuestro servicio para ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver al hogar con Él, nos haremos merecedores del recibimiento que todos deseamos tanto oír al terminar nuestro ministerio terrenal: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” ().
Bruce R. McConkie, “La salvación es un asunto de familia”, Liahona, noviembre de 1970, pág.29.

Conclusión y testimonio

1.
Bruce R. McConkie, “La salvación es un asunto de familia”, Liahona, noviembre de 1970, pág.29.
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 144–145.
“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;
“Una parte de ese “sobre mucho” es la promesa de una posteridad sin fin. Es mi oración que todos podamos ser merecedores y ayudemos a otros a merecer esa suprema bendición en el hogar de nuestro Padre y de Su Amado Hijo Jesucristo. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén”.
Los profetas han dicho: “La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo en el obispado y otros deberes de la Iglesia son todos importantes, pero la obra más importante está dentro de las paredes de su propio hogar”5.
Bruce R. McConkie, “La salvación es un asunto de familia”, Liahona, noviembre de 1970, pág.29.

Bibliografía y notas

Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 144–145.
N. Eldon Tanner, Church News, 19 de abril de 1969, pág. 2.
“por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;
N. Eldon Tanner, Church News, 19 de abril de 1969, pág. 2.
2.
N. Eldon Tanner, Church News, 19 de abril de 1969, pág. 2.
Véase de Bruce R. McConkie, Liahona, noviembre de 1970, pág. 29.
Véase de Bruce R. McConkie, Liahona, noviembre de 1970, pág. 29.
En nuestro hogar y en el servicio en el sacerdocio, lo de mayor valor serán los pequeños actos que nos ayuden a nosotros y a los que amamos a esforzarnos por lograr la vida eterna. Esos actos pueden parecer insignificantes en esta vida, pero traerán bendiciones infinitas en la eternidad.
“reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea que te considere su enemigo” (D. y C. 121:41–43).
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 144–145.
Bruce R. McConkie, “La salvación es un asunto de familia”, Liahona, noviembre de 1970, pág.29.
Harold B. Lee, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 148.
Bruce R. McConkie, “La salvación es un asunto de familia”, Liahona, noviembre de 1970, pág.29.
Véase de Bruce R. McConkie, Liahona, noviembre de 1970, pág. 29.
A medida que seamos fieles en nuestro servicio para ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver al hogar con Él, nos haremos merecedores del recibimiento que todos deseamos tanto oír al terminar nuestro ministerio terrenal: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” ().
Harold B. Lee, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 148.

Consejo a cada miembro de la familia

Una parte de ese “sobre mucho” es la promesa de una posteridad sin fin. Es mi oración que todos podamos ser merecedores y ayudemos a otros a merecer esa suprema bendición en el hogar de nuestro Padre y de Su Amado Hijo Jesucristo. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.
Harold B. Lee, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 148.
El Señor ha dicho a los padres que tienen el sacerdocio qué clase de esposos deben ser; Él dijo: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Y cuando habla a los dos, el esposo y la esposa, el Señor dice: “… no cometerás adulterio… ni harás ninguna cosa semejante” (D. y C. 59:6).
3.
N. Eldon Tanner, Church News, 19 de abril de 1969, pág. 2.

Mostrar las referencias

N. Eldon Tanner, Church News, 19 de abril de 1969, pág. 2.
Para los jóvenes, el Señor ha establecido la norma: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor ” (Colosenses 3:20) y “honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12).
Véase de Bruce R. McConkie, Liahona, noviembre de 1970, pág. 29.
Cuando el Señor habla a todos los de la familia, Su consejo es que se amen y se apoyen unos a otros.
Harold B. Lee, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 148.

Notas

4.
1.
Él nos pide que “tratemos de perfeccionar [la vida] de cada uno de [los miembros de la familia], [que] fortalezcamos a los débiles, [que] reclamemos a nuestros familiares errantes y [que] nos regocijemos en [su] fortaleza espiritual renovada”4.
Véase de Bruce R. McConkie, Liahona, noviembre de 1970, pág. 29.

La obra por quienes están del otro lado del velo

5.
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 144–145.
Harold B. Lee, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 148.
El Señor también nos pide que hagamos todo lo posible por ayudar a nuestros antepasados muertos para que estén con nosotros en nuestro hogar eterno.
2.
Bruce R. McConkie, “La salvación es un asunto de familia”, Liahona, noviembre de 1970, pág.29.
El líder del grupo de sumos sacerdotes que ha trabajado con diligencia para ayudar a las personas a buscar a sus antepasados y llevar los nombres al templo está rescatando a los que ya se han ido. En el mundo venidero habrá gratitud hacia esos sumos sacerdotes y hacia los que les ofrezcan las ordenanzas, porque no han olvidado a sus familiares que esperan en el mundo de los espíritus.
3.

Conclusión y testimonio

Los profetas han dicho: “La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo en el obispado y otros deberes de la Iglesia son todos importantes, pero la obra más importante está dentro de las paredes de su propio hogar”5.
N. Eldon Tanner, Church News, 19 de abril de 1969, pág. 2.
En nuestro hogar y en el servicio en el sacerdocio, lo de mayor valor serán los pequeños actos que nos ayuden a nosotros y a los que amamos a esforzarnos por lograr la vida eterna. Esos actos pueden parecer insignificantes en esta vida, pero traerán bendiciones infinitas en la eternidad.
4.
Véase de Bruce R. McConkie, Liahona, noviembre de 1970, pág. 29.
A medida que seamos fieles en nuestro servicio para ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver al hogar con Él, nos haremos merecedores del recibimiento que todos deseamos tanto oír al terminar nuestro ministerio terrenal: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21).
Una parte de ese “sobre mucho” es la promesa de una posteridad sin fin. Es mi oración que todos podamos ser merecedores y ayudemos a otros a merecer esa suprema bendición en el hogar de nuestro Padre y de Su Amado Hijo Jesucristo. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.
5.

Mostrar las referencias

Harold B. Lee, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 148.

Notas

Familias eternas

En 1834, en Kirtland, Ohio, todos los poseedores del sacerdocio cupieron en una habitación de troncos de unos cuatro metros cuadrados. José Smith los reunió allí y les dijo: “… concerniente a los destinos de esta Iglesia y reino, [ustedes] no saben más que un infante en los brazos de su madre. No lo comprenden… Lo que ven aquí esta noche no es más que un grupo muy pequeño del sacerdocio, pero esta Iglesia llenará el norte y el sur de América; llenará el mundo”1.
1.
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 144–145.
Esa promesa me recuerda, personalmente, la que el Señor hizo a Abraham anteriormente:
y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en tu sacerdocio) y en tu descendencia (es decir, tu sacerdocio), pues te prometo que en ti continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna. (Abraham 2:11)
2.
Bruce R. McConkie, “La salvación es un asunto de familia”, Liahona, noviembre de 1970, pág.29.
Guiados por Dios, Abraham y José Smith vieron en visión a los millones de poseedores del Sacerdocio que hoy existen en más de ciento diez países como la fuerza que llevaría las bendiciones de exaltación a cada familia de la tierra.
3.

Reseña del plan de salvación

N. Eldon Tanner, Church News, 19 de abril de 1969, pág. 2.
Pero antes de poder llevar el mensaje de salvación al mundo tenemos que comprender nosotros mismos cuál es este mensaje. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar a nuestros vecinos y amigos?
Debemos enseñarles lo que sabemos acerca del grandioso plan de salvación, incluyendo el hecho de que vivimos como parte de una gran familia antes de venir a la tierra. Dios nos prometió que, mediante la expiación de Jesucristo, si obedecíamos las leyes y las ordenanzas del sacerdocio lo , tendríamos la vida eterna, que, ciertamente, es el más grande de todos Sus dones, porque la vida eterna es la clase de vida que vive Dios, nuestro Padre Eterno.
4.
En cuanto a la forma de ganar la vida eterna podemos considerarla como una labor que se divide en dos partes.
Véase de Bruce R. McConkie, Liahona, noviembre de 1970, pág. 29.

La obra de Dios

5.
Primeramente, la parte que corresponde a Dios. Nuestro Padre Celestial ha declarado que Su obra y su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).
Harold B. Lee, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 148.

La obra del sacerdocio

En segundo lugar, y de manera correspondiente, la parte que corresponde al sacerdocio. El presidente Eyring declaró que “el gran propósito de todo poseedor del sacerdocio es asistir en la obra de ayudar a las personas a elevarse para alcanzar la vida eterna”. Y que eso se alcanza a través de la labor perfeccionadora de la familia. Él dijo que:
Todo empeño en el sacerdocio y toda ordenanza del sacerdocio tienen como objeto ayudar a los hijos del Padre Celestial a ser cambiados por medio de la expiación de Jesucristo para llegar a ser miembros de unidades familiares perfeccionadas.

El enfoque principal del sacerdocio

Aún más, para ayudarnos a mantener centralizado nuestro enfoque, el élder Eyring señaló que “todo lo que hagamos debe tener el matrimonio celestial como enfoque y propósito”. Es decir, debemos esforzarnos por tener esta meta para nosotros mismos y alentar y ayudar de igual manera a otros a obtenerla.
El élder Eyring dijo que “nuestra obligación en el sacerdocio es considerar a nuestra familia y a las de los que no rodean como nuestra preocupación principal. Cualquier decisión importante debe estar basada en el efecto que tendrá en una familia para llegar a ser digna de vivir con el Padre Celestial y con Jesucristo”. Y agregó que “nada hay en nuestro servicio del sacerdocio que sea tan importante como eso”.

La repercusión del enfoque para el Sacerdocio Aarónico

Ahora, eso tiene un efecto en cada poseedor del sacerdocio que empieza desde el poseedor del sacerdocio aarónico. Puede ser que el joven diácono o maestro tenga o no un padre fiel que convoque a las noches de hogar y al estudio de las Escrituras. Si lo tiene, el joven que comprenda la importancia de la familia para lograr la exaltación participará gozoso y anhelante de estos momentos que le impulsan a la vida eterna y pedirá la bendición de su padre en todos los momentos especiales de su vida. Pero si no lo tiene, “el deseo de su corazón de tener esas experiencias traerá los poderes del cielo a los que lo rodeen, por motivo de su fe; y ellos [su familia] procurarán la vida de familia que ese diácono desea con todo el corazón”. Debemos recordar que la Proclamación de la Familia de 1995 establece que:
“El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo”. (La Primera Presidencia, El Quórum de los Doce Apóstoles, y Gordon B. Hinckley, “La Familia, una proclamación para el mundo”, Autoridades Generales, 1995).

Repercusiones en la orientación familiar

Esto es en cuanto al efecto en nuestra propia familia. Pero ese jovencito es también llamado para ayudar a otros a establecer una familia eterna. Por ejemplo, al ser compañero menor en la orientación familiar. En la sección 20 de Doctrina y Convenios habla sobre eso y dice que maestros y presbíteros deben “velar por los miembros” y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (véase DyC 20:46-47, 53-54).

La manera de extender una invitación

Los jóvenes, al igual que los adultos, se sienten a veces inseguros al extender las invitaciones necesarias para extender las invitaciones que se necesitan para generar compromisos en torno al evangelio. Cuando estaba en la misión nos pasaron un tip. Nos decían que “una persona siempre aceptará una invitación a vivir el evangelio cuando esta se hace bajo la influencia del Espíritu Santo”. Tenían razón. El élder Eyring enfatiza este punto cuando dice: “He aprendido que la única exhortación que cambia el corazón proviene del Espíritu Santo; eso ocurre con más frecuencia al dar testimonio del Salvador, que fue y es el miembro perfecto de una familia”.
En otras palabras, en lo que debemos concentrarnos al extender una invitación es en invocar la presencia del Espíritu Santo, entonces él hará lo demás. Atraemos la influencia del Espíritu Santo al orar, al cantar himnos, al expresar amor, al leer las escrituras y citas de las Autoridades, al dar testimonio. Si hacemos todo esto de manera sincera, el Espíritu estará presente y llevará nuestra invitación al corazón de las personas, que entonces reconocerán que la invitación no proviene de la propia persona, sino de Dios. Y, por su amor a Dios, aceptará entonces la invitación.
¿Qué cambios sucederían en nuestras familias si siguiéramos este modelo con nuestro cónyuge y con nuestros hijos? Y, ¿qué cambios sucederían en la vida de los jóvenes si les diéramos más oportunidades de tomar la batuta en la enseñanza y extender invitaciones en las que pueda sentirse la influencia del Espíritu?

Un misionero bendice familias

Una prolífica cosecha

Recordando una experiencia de la misión de su hijo Matthew, el élder Eyring pregunta: “¿Y qué puede hacer el joven élder para ayudar a establecer familias eternas?”. El ir a la misión es parte de la respuesta. Su hijo Matthew bautizó en la misión, en Chile, a una viuda que tenía once hijos y vivía en circunstancias muy humildes. Parecía imposible que ella pudiera obtener las bendiciones de una familia eterna. Años después, cuando el élder Henry B. Eyring visitó esta ciudad, conoció a la familia. Se sorprendió al ver lo prolífica que había sido la cosecha de los poseedores del sacerdocio de esta familia, que venían de diferentes capillas de la zona. Ella le abrazó y le dijo: “Por favor, dígale a Matthew que vuelva a Chile antes de que yo me muera”. El élder Eyring afirmó: “Gracias a aquellos élderes fieles, ella había recibido la feliz expectativa del más grande de todos los dones de Dios”.

La importancia del matrimonio después de la misión

Al regresar de la misión, el joven élder debe seguir considerando la elección de la familia eterna estableciéndose planes serios para formar un matrimonio. El élder Eyring señaló que para él no debe haber compromiso más importante y que debe ser la prioridad de ese momento en su vida. También señaló que es una decisión que debe tomar con prudencia, analizándola seriamente y con oración, para asegurarse que la persona con quien se case realmente comparta los ideales de la familia eterna y del evangelio. Y es que no basta con sellarse en el templo, debe hacerlo con una persona digna que pueda ser digna de toda confianza en lo que corresponde al cuidado de los hijos y de las bendiciones eternas. El élder Eyring expresó: “La pureza será la protección de ustedes y la de sus hijos. Ustedes les deben esa bendición”.

La labor de los padres en el sacerdocio

Ahora bien, esta noche hay esposos y padres escuchando. ¿Qué pueden hacer ustedes? Tengo la esperanza de que haya aumentado su deseo de hacer los cambios necesarios para que algún día ustedes y su familia vivan en el Reino Celestial. Como padres en el sacerdocio, con su esposa a su lado, pueden conmover el corazón de cada miembro de la familia para alentarlos a esperar con anhelo ese día. Asistirán a la reunión sacramental con su familia, tendrán reuniones familiares en las que se invite al Espíritu Santo, orarán con su esposa y con su familia, y se prepararán para llevarlos al templo. Junto con ellos, avanzarán por el sendero que conduce a un hogar eterno en familia.

El justo dominio

Tratarán a su esposa y a sus hijos de la manera en que el Padre Celestial los ha tratado a ustedes; seguirán el ejemplo y la guía del Salvador para dirigir a su familia a la manera de Él.
“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;
“por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;
“reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea que te considere su enemigo” (D. y C. 121:41–43).

Consejo a cada miembro de la familia

El Señor ha dicho a los padres que tienen el sacerdocio qué clase de esposos deben ser; Él dijo: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Y cuando habla a los dos, el esposo y la esposa, el Señor dice: “… no cometerás adulterio… ni harás ninguna cosa semejante” (D. y C. 59:6).
Para los jóvenes, el Señor ha establecido la norma: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor ” () y “honra a tu padre y a tu madre” ().
Cuando el Señor habla a todos los de la familia, Su consejo es que se amen y se apoyen unos a otros.
Él nos pide que “tratemos de perfeccionar [la vida] de cada uno de [los miembros de la familia], [que] fortalezcamos a los débiles, [que] reclamemos a nuestros familiares errantes y [que] nos regocijemos en [su] fortaleza espiritual renovada”4.

La obra por quienes están del otro lado del velo

El Señor también nos pide que hagamos todo lo posible por ayudar a nuestros antepasados muertos para que estén con nosotros en nuestro hogar eterno.
El líder del grupo de sumos sacerdotes que ha trabajado con diligencia para ayudar a las personas a buscar a sus antepasados y llevar los nombres al templo está rescatando a los que ya se han ido. En el mundo venidero habrá gratitud hacia esos sumos sacerdotes y hacia los que les ofrezcan las ordenanzas, porque no han olvidado a sus familiares que esperan en el mundo de los espíritus.

Conclusión y testimonio

Los profetas han dicho: “La obra más importante del Señor que harán será la que realicen dentro de las paredes de su propio hogar. La orientación familiar, el trabajo en el obispado y otros deberes de la Iglesia son todos importantes, pero la obra más importante está dentro de las paredes de su propio hogar”5.
En nuestro hogar y en el servicio en el sacerdocio, lo de mayor valor serán los pequeños actos que nos ayuden a nosotros y a los que amamos a esforzarnos por lograr la vida eterna. Esos actos pueden parecer insignificantes en esta vida, pero traerán bendiciones infinitas en la eternidad.
A medida que seamos fieles en nuestro servicio para ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver al hogar con Él, nos haremos merecedores del recibimiento que todos deseamos tanto oír al terminar nuestro ministerio terrenal: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” ().
Una parte de ese “sobre mucho” es la promesa de una posteridad sin fin. Es mi oración que todos podamos ser merecedores y ayudemos a otros a merecer esa suprema bendición en el hogar de nuestro Padre y de Su Amado Hijo Jesucristo. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.

Mostrar las referencias

Notas

1.
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 144–145.
2.
Bruce R. McConkie, “La salvación es un asunto de familia”, Liahona, noviembre de 1970, pág.29.
3.
N. Eldon Tanner, Church News, 19 de abril de 1969, pág. 2.
4.
Véase de Bruce R. McConkie, Liahona, noviembre de 1970, pág. 29.
5.
Harold B. Lee, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 148.
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