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La Importancia de la Santidad de Dios

Los Atributos de Dios  •  Sermon  •  Submitted
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La Santidad de Dios.

Notes & Transcripts | Sermon Questions

INTRODUCCIÓN

Antes de dar inicio a nuestra reunión de está mañana, quiero que oremos un minuto, pues el tema que está mañana Dios puso en mi corazón compartir, es un tema al que debemos darle una importancia muy grande en nuestras vidas como creyentes. (oremos…)
Mis amados hermanos, en está mañana vamos a ver un tema que debe ser de suma importancia para todo creyente. El tema se llama LA IMPORTANCIA DE LA SANTIDAD DE DIOS.
En este último tiempo, el cristianismo y las iglesias en general se han centrado en mostrar a Dios como un Dios Amoroso, Misericordioso, bondadoso y Paciente, y aunque indiscutiblemente Dios posee estos atributos maravillosos, los mensajes, la enseñanzas y las predicas inyectan al creyente una dosis de autosatisfacción y complaciencia entre este mundo terrenal gobernado por sátanas, y una vida espiritual liviana, donde el temor a Dios se ha apartado tanto de la vida del creyente, que termina por llevar una vida afligida, privado de las bendiciones espirituales que Dios ha derramado a cada uno de nosotros por medio de Su Santo Espíritu.
Juan Calvino, uno de los reformadores de la Iglesia, manifestó lo siguiente:
El arte de ilustrar sermones Un sermón ilustrativo

Sin conocer a Dios, el Creador, es imposible conocernos a nosotros mismos.

Cuando nos consideramos tal como somos, necesariamente tenemos que mirar al que nos hizo, al que está detrás, delante, encima y debajo de nosotros (Sal 139:7–12). Por tanto, si somos hechos a Su imagen, ¿cómo entender nuestra humanidad y espiritualidad sin conocer al que nos hizo, especialmente cuando quiere que le conozcamos?

Vamos a abrir nuestras Biblias en Isaías capítulo 6, y vamos a leer desde el versículo 1 al 10:
Isaiah 6:1 RVR60
1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
Isaiah 6:1–10 RVR60
1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. 6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. 9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. 10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.

CONTEXTUALIZACIÓN

¿Hay hermanos que alguna vez hayan estudiado el libro de Isaías? Bueno, son pocos. Pero para quienes no hemos estudiado este libro, quiero ponerlos en contexto con este pasaje.
El nombre Isaías, quiere decir: “La Salvación de Jehová”.
Fue uno los profetas mayores, llamado por Dios entre el año 737 al 697 a.C durante el reino de cuatro reyes llamados: Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, ellos fueron reyes de Juda, en el reino del sur de Israel.
Isaiah 6:1 RVR60
1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías,
Y en el versículo uno, podemos ver que Isaías empieza su ministerio en la año de la muerte del rey Uzías. La Biblia relata el gobierno de Uzías por alrededor de 52 años, empezando a reinar cuando tenía sólo 16 años. Él no fue el rey más famoso de la historia judía , ni el más importante de la historia judía, pero sí fue uno de los 5 reyes más importante.
Is 6.1
Earle, R. (1958). Conozca los Profetas Mayores. (I. E. Amaya, Trans.) (p. 10). Lenexa, KS: Casa Nazarena de Publicaciones.
Uzías logro establecer la última reforma espiritual significativa para su pueblo, fue un rey que hizo prosperar al reino del Sur de Israel de una manera poderosa, como en los tiempos del rey David y Salomón.
Sin embargo en el último año de su reinado, Uzías en un acto de rebeldía y de irreverencia a Dios, decide ir al templo de Dios a quemar incieso, y está era una tarea que sólo le correspondía a los sacerdotes. Dios como castigo a este acto de rebeldía, decide llenar su cuerpo de lepra, y este rey, termina sus días aislado consumido por esta enfermedad. Luego de la muerte de Uzías, Juda entro en un declive espiritual del que nunca pudo recuperarse.
Finalmente Isaías, tuvo la difícil tarea de predicar el mensaje severo y durísimo de juicio sobre el pueblo de Israel, a causa de su idolatría y rebeldía a Dios, y a demás de esto ver que este mensaje caería en oídos sordos que no quisieron escuchar. Además de anunciar el juicio de Dios, también anuncio el mensaje de amor y misericordia que Dios quería para Su pueblo, si ellos se arrepentían y volvían a Dios. Lamentablemente no ocurrió así.
La Biblia Popular: Isaías 1–39 Introducción (1:1–31)

El hijo de Amoz tenía la difícil tarea de predicar el mensaje severo y durísimo del juicio y verlo caer en oídos sordos, pero tenía además una tarea aún más difícil, anunciar el amor y la misericordia de Dios y ver cómo la gente se negaba a escuchar. Las hermosas promesas de evangelio que Isaías proclamó confirmaron la incredulidad y la rebelión de Israel.

Con este trasfondo en mente, vamos a ahora a ver nuevamente lo que dice el versículo 1:
La Biblia Popular: Isaías 1–39 Introducción (1:1–31)

El hijo de Amoz tenía la difícil tarea de predicar el mensaje severo y durísimo del juicio y verlo caer en oídos sordos, pero tenía además una tarea aún más difícil, anunciar el amor y la misericordia de Dios y ver cómo la gente se negaba a escuchar. Las hermosas promesas de evangelio que Isaías proclamó confirmaron la incredulidad y la rebelión de Israel.

Isaiah 6:1 RVR60
1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
Notemos en primer lugar la visión de Isaías: dice que él “vio al Señor sentado sobre un trono alto y sublime”. Que privilegio tan importante que tuvo este varón de Dios hermanos… ¿alguna vez ustedes se han puesto imaginar, cómo será estar en la presencia de Dios? ¿verlo en Su Trono, alabarlo, adorarlo, postrarnos a Él? ¡Isaías tuvo ese privilegio!
Ahora, el termino que aparece en nuestras Biblias como “Señor” es la palabra hebrea Jehová o algunos rabinos la tradujeron como Adonay, pues ellos tenían un respeto tan grande por pronunciar y escribir el nombre de Dios, que les daba temor.
Es el nombre que Dios uso al revelarse a Moises en el desierto, cuando dijo: “YO SOY, EL QUE SOY”. Este es el SAGRADO nombre de Dios, el SANTO nombre de Dios, Su nombre personal. Isaías identifica inmediatamente al GRAN YO SOY, sentado en Su Trono “Alto”, en un trono que es digno de alabar, en un trono que es digno de exaltar, en un trono que es digno de glorificar; y además en un trono “sublime”, un trono supremo.
En el Salmos 8.1 encontramos este mismo nombre de Dios, donde dice:
Psalm 8:1 RVR60
1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;
Del mismo modo en el Salmos 110, encontramos este nombre de Dios:
Psalm 110:1 RVR60
1 Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
Isaías en un momento de luto en su nación por la muerte del rey Uzías, fue a buscar la presencia de Dios en el templo, y lo que encontró allí no fue al rey Uzías, o al rey Salomón o David, encontró la Majestad misma de Nuestro Gran Dios y Señor Jesucristo.
Luego continuando con el versículo 1 dice que: “[…] y sus faldas llenaban todo el tempLo.
Isaiah 6:1 RVR60
1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
Sus faldas o como dice en otra traducción, la orla o el borde de su manto llenaban el templo. En la antigüedad el ropaje de los reyes era una muestra de su prestigio, en sus actos ceremoniales, el protocolo internacional reconocería los distintos niveles de su magnificencia.
Por ejemplo las vestimenta de piel armiño era una muestra de un rey de gran prestigio. Ustedes recuerdan en algunas películas medievales, esos reyes cuando eran coronados con sus túnicas grandes, rojas? Estos reyes eran altamente respetados y honrados por sus vestimentas.
Ahora notemos que Isaías contemplo al Soberano, sentado en Su trono donde Su manto se extendía por todo el templo hasta llenarlo, es decir que este hombre pudo apreciar todo el esplendor de la Majestad Divina.
Isaiah 6:1–10 RVR60
1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. 6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. 9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. 10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
Versículo 2 dice:
Isaiah 6:2 RVR60
2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
Está es la única referencia que hay en toda la Biblia sobre estas criaturas que Dios llamo Serafines. La Biblia no da mayor información sobre estos seres, solo podemos saber que ellos fueron creados por Dios como parte de sus huestes celestiales, para servir al Señor día y noche en Su Santa Presencia.
Ahora quiero que veamos la descripción que hace Isaías sobre los serafines:
Dice que tenían 6 alas. (Difícil imaginar como pueden ser ellos, verdad?)
Cada par de alas tenía una función, cierto?
Ahora, pensemos en lo siguiente: cuando Dios crea una criatura, lo hace con una economía creativa, él no desperdicia material, los hace con una habilidad para adaptarse a su entorno. Dios creo a los peces con agallas y aletas, para que pudieran vivir en el agua. Dios creo a las aves con alas y plumas para que pudieran volar, porque su medio ambiente es el aire.
De la misma manera Dios cuando crea seres celestiales lo hace con una naturaleza apta para el medio ambiente en el que viven, y en este caso es del servir en la misma presencia del Dios Supremo.
Ahora, pensemos en esto: estos seres celestiales le sirven a Dios en Su misma presencia, y uno diría, bueno, sólo con dos alas es suficiente para que puedan volar, sin embargo, como los serafines le ministran a Dios sin ningún velo, la gloria de Dios es tan reluciente, tan resplandeciente y tan penetrante que incluso ellos deben protegerse con sus alas de mirar directamente a Su Rostro. Imaginen que tan esplendida y refulgente es la Gloria y Santidad de Dios.
Hubo otro hombre del antiguo testamento que también tuvo el privilegio de estar en la presencia de Dios y ver Su Gloria, ¿saben de quién se trata? Moises. Vallamos a:
Exodus 33:18–23 RVR60
18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.
Moises tuvo por un segundo la oportunidad de ver la gloria de Dios, y dice que sólo pudo ver la espalda de Dios, porque sí hubiese visto el rostro de Dios directamente, él no habría vivido. Ahora luego de que Moises estuvo en la presencia de Dios en el Monte Sinaí, el descendió para dar instrucciones al pueblo de todo lo que Dios había ordenado, sin embargo la Palabra de Dios dice que la piel de su rostro resplandecía de tal manera que produjo miedo en Aaron y todas las personas del pueblo de Israel que estaban allí.
El rostro de Moises sólo fue un reflejo de la gloria de Dios indirecta que él pudo apreciar por unos segundos. Ahora vemos que los serafines deben cubrir sus ojos en la presencia de la Gloria de Dios, porque no pueden verlo directamente a Su Rostro.
También el texto nos dice que los serafines cubrían sus pies con el otro par de alas. La Biblia no nos explica por que los serafines cubrían sus pies, pero aquí podemos notar una posición de total reverencia hacia Dios, pues los pies, de acuerdo a algunos teólogos, denotan la condición de criaturas creadas por Dios tanto en los ángeles como en los humanos; nuestros pies son de barro, porque somos tomados del polvo de la tierra, y cuando Moises estuvo en el desierto Madianita y Dios lo llama, el Señor le dice a Moises que “quite su calzado, porque el lugar en el que está, Santo es”. Así como Moises mostró su condición de reverencia a Dios como criatura al quitar su calzado y postrarse, del mismo modo los serafines tapan sus pies, mostrando su condición de criaturas y reverencia a Dios.
Versículo 3:
Isaiah 6:3 RVR60
3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
Aquí podemos notar una posición de total reverencia hacia Dios, pues los pies, de acuerdo a algunos teólogos, denotan la condición de criaturas creadas por Dios; nuestros pies son de barro, y cuando Moises estuvo
Aquí los serafines están dando voces, esto quiere decir que ellos están alabando a Dios de manera “antifonal”, esto quiere decir que ellos cantaban de manera alternativa el uno al otro.
Ilustración: Cuando un coro canta de manera alternativa en dos partes.
Y lo que ellos repetían una y otra vez es la esencia de nuestro mensaje del día de hoy: “SANTO, SANO, SANTO, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de Su Gloria”.
Noten la expresión que se repite tres (3) veces: SANTO, SANTO, SANTO. En nuestro lenguaje actual, cuando nosotros queremos dar énfasis a un texto normalmente lo que hacemos es resaltarlo, ponerlo en negrita, o entre comillas, y para los escritores Hebreos del A.T., la manera en que hacían hincapié a un tema era usando la técnica de repetición verbal, es decir que repetían una frase o palabra varías veces, como lo vemos con nuestro palabra SANTO en el verso tres (3).
En el nuevo testamento incluso nuestro Señor Jesucristo uso está técnica, pues él como Maestro de la ley de Dios, en varias de sus enseñanzas, Él uso la repetición verbal, al decir: “De cierto, de cierto os digo, o en verdad, en verdad os digo”. Cada vez que el Señor usó está expresión, Él quería decirle a sus discípulos y las personas, que recordaran con importancia esa verdad de Dios.
Ahora, ¿sabían ustedes que la repetición verbal empleada por nuestro Señor Jesucristo: “De cierto, de cierto os digo”, en el idioma original traduce: “amen, amén”? Para nuestro idioma amén significa “que así sea, es verdad creemos eso”, y normalmente la decimos al final de una oración, o de una predica o alguna verdad bíblica presentada por un predicador, pero nuestro Señor Jesucristo la empleo al comienzo de sus enseñanzas, él no esperaba que sus discípulos dijeran que creían en todo eso, si no que las empleo para subrayar la importancia de su mensaje.
Mis queridos hermanos, sólo hay un atributo de Dios que se eleva a una repetición verbal SUPERLATIVA mencionada por los serafines, y es ésta: que Dios es SANTO, SANTO, SANTO.
La Biblia NO dice que Dios es simplemente santo, ni siquiera santo, santo. Él es santo, santo, santo. La Biblia nunca dice que Dios es amor, amor, amor o misericordia, misericordia, misericordia o ira, ira, ira o justicia, justicia, justicia. Dice que Él es santo, santo, santo y que toda la tierra esta llena de Su gloria
Ahora bien, que significa la Palabra SANTO: una definición práctica que encontré y que los ánimo a tomar nota es esta:
“apartado del uso común, ordinario.” El verbo del que se deriva sugiere “cortar,” “separar.”
Santo significa PURO, CONSAGRADO, SEPARADO, APARTADO del uso común, ordinario.” El verbo del que se deriva sugiere “cortar,” “separar.” En otras palabras, Dios está trascendentalmente separado. Está tan por encima y tan lejos de nosotros, que pareciera que fuera totalmente extraño para nosotros. En la Nuestra Version Internac. dice:
Erickson, M. J. (2008). Teología sistemática. (J. Haley, Ed., B. Fernández, Trans.) (Segunda Edición, p. 309). Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie.
1 Samuel 2:2 NVI
2 »Nadie es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él!
La Santidad de Dios se relaciona con cada uno de los atributos de Su Naturaleza y Carácter:
“Cuando usamos la palabra santo para describir a Dios, nos enfrentamos con otro problema. A menudo describimos a Dios, con varios de Sus atributos. Decimos que Dios es espíritu, que Él lo sabe todo, que Él es amor, justo, misericordioso, que tiene gracia, etc. Tenemos la tendencia de agregar la santidad a esta larga lista de atributos, como uno más entre muchos. Pero cuando la palabra santo es aplicada a Dios, no significa un solo atributo. Por el contrario, Dios es llamado santo en un sentido general. Nos recuerda que Su amor es santo, que Su justicia es una justicia santa, que Su misericordia es una misericordia santa, que Su conocimiento es un conocimiento santo, que Su espíritu es un espíritu santo
Ahora mis hermanos, la Biblia en el Nuevo Testamento nos revela la Santidad de nuestro Señor Jesucristo:
Cuando el ángel se le apareció a María le dijo en :
Luke 1:35 RVR60
35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
Lk
A través de la vida y del ministerio del Señor en la tierra, se hizo muy evidente que no era un hombre ordinario, sino que Él era más que un profeta y más que un simple hombre. Era el Hijo de Dios. Incluso los demonios tuvieron que reconocerlo como “el Santo de Dios” (Marcos 1:24; Lucas 4:34).
Los milagros y señales llevados a cabo por Jesús en la primera etapa de Su ministerio en la tierra, indicaron Su santidad como asimismo, los eventos ocurridos alrededor de Su muerte y Su resurrección. La resurrección es el sello de aprobación de la Santidad de Jesucristo. Pues el Señor murió voluntariamente por mis pecados, NO habiendo el cometido pecado, y gracias a una vida Santa en obediencia al Padre, nosotros hoy somos redimidos por Su muerte en la cruz.
Continuemos con el versículo cuatro (4) de Isaías:
Isaiah 6:4 RVR60
4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
I
Ahora, vemos como unos objeto inanimados, como son los cimientos de las puertas del templo, se estremecieron, temblaban al escuchar a los que cantaban este coro angelical: “SANTO, SANTO, SANTO, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de Su Gloria”. El Templo se llenó de humo, de la Gloria de Dios.
Continuemos ahora con el versículo 5, luego de que Isaías ve la gloria de Dios, los serafines, como éstos alababan a Dios, y como los cimientos de las puertas del templo se estremecieron y toda la casa se lleno del humo de la Gloria de Dios, me encanta esto que dice:
Isaiah 6:5 RVR60
5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
Hoy en día, nosotros como creyentes tenemos una tendencia a suavizar el retrato Bíblico de Dios, y la razón es simple: “La Santidad de Dios es traumática para las Personas que no vivimos en Santidad.”
En este versículo cinco (5) vamos a ver la respuesta de Isaías a la Santidad de Dios. Así que podemos notar:
Un temor y temblor delante de la presencia de la Santidad de Dios. De hecho Juan Calvino afirmo lo siguiente: “el reporte uniforme de las sagradas escrituras, afirma que todo ser humano que ha sido expuesto a la Santidad de Dios, tiembla.
Esto lo podemos evidenciar por en el profeta Habacub que dijo en : “Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí.”
Oí, y se conmovieron mis entrañas;
A la voz temblaron mis labios ;  6 לְ • 7 קוֹל֙ 8 צָלֲל֣וּ 10 ַ֔י 9 שְׂפָת l qôlʹ ṣā·lǎlûʹ ǎyʹ śep̄āṯ l 1 qôl ṣll 1 ʾǎnî śā·p̄ā(h) 6963 6750 589 8193
A la voz temblaron mis labios;
Pudrición entró en mis huesos ,  y dentro de mí me estremecí 12 רָקָ֛ב 11 יָב֥וֹא 13 בַּ 15 י 14 עֲצָמַ֖ 16 וְ 17 תַחְתַּ֣ ← 18 י → 19 אֶרְגָּ֑ז rā·qāḇʹ yā·ḇô(ʾ)ʹ bǎ y ʿǎṣā·mǎʹ w ṯǎḥ·tǎʹ y ʾěr·gāzʹ rā·qāḇ bwʾ b ʾǎnî ʿěʹ·ṣěm 1 w tǎʹ·ḥǎṯ 1 ʾǎnî rgz 7538 935 589 6106 8478 589 7264
Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí
Reina Valera Revisada (1960). (1998). (Hab 3:16). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.
Reina Valera Revisada (1960). (1998). (). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.
También Job lo pudo vivir, en : “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.”
De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.
Mas ahora mis ojos te ven.
Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.
Reina Valera Revisada (1960). (1998). (). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.
Ahora, Isaías lo primero que hace al ver la Santidad de Dios es: “GRITAR DE TERROR” porque el usa está expresión hebrea “Ay de mí, que significa un “lamentó profundo”. Es un expresión que los profetas hebreos frecuentemente empleaban para dar el mensaje al pueblo en nombre de Dios. Y la forma literaria en que el profeta daba el mensaje en el nombre de Dios, era conocida en este tiempo del A.T como el oráculo, así que el recurso literario oracular era de dos tipos: (1) había un oráculo o un mensaje de bienestar y (2) había un oráculo o un mensaje de calamidad o maldición. En otras palabras, había anuncios al pueblo de Dios que eran Buenas Noticias, que iniciaban con palabras como por ejemplo “Bienaventurado” (usado por el Señor Jesús en rol como profeta de Dios en el sermon del monte) y habían anuncios de malas noticias, que empezaban con la expresión “Ay de mí”, también el Señor Jesús empleo esta expresión de juicio en contra los fariseos cuando les decía: “Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas...” ¿recuerdan?
Y me arrepiento en polvo y ceniza.
Los profetas hebreos frecuentemente empezaban sus oráculos con la expresión
Fijemos nos hermanos, que Isaías siendo profeta de Dios, anuncia contra sí mismo un juicio de maldición, porque tan pronto él entendió quién era Dios, (y Su Santidad) él entendió quién era Isaías.
Schultz, A. C. (2006). AY, AYES. In E. F. Harrison, G. W. Bromiley, & C. F. H. Henry (Eds.), Diccionario de Teología (p. 71). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
Isaías dice que “soy muerto”, es decir que él está reconociendo su pecado, la Palabra de Dios dice que: “de la abundancia del corazón habla la boca”. Sus labios impuros, hablaban de la abundancia de UN corazón pecaminoso.
Nuestro Señor Jesucristo también dijo que lo que contamina al hombre no es lo que entra en la boca del hombre, si no lo que sale de ella. Noten mis hermanos que con nuestra boca podemos bendecir a Dios, y al mismo tiempo podemos maldecir a los hombres; lo peor es que sí esto lo hacemos así, la Palabra de Dios dice que aquel que dice amar a Dios, pero aborrece a su hermano, es mentiroso (.
Pregunta de reflexión:
¿Pasamos nuestras vidas ocultando nos del carácter de Dios? Es nuestra inclinación natural ocultarnos de Dios, porque en el momento en que nos acercamos a Su Luz, todos nuestros pecados serán revelados, y serán medidos con el estándar de la Santidad de Dios.
Versículo 6 y 7:
Isaiah 6:6–7 RVR60
6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
.
Isaiah 6:6 RVR60
6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas;
Observen hermanos, que la maldad que Isaías reconoció, estaba en sus labios y hacia ellos fue dirigida la curación. Uno de los serafines tocó la boca de Isaías con un carbón encendido, limpiando simbólicamente su boca y a él mismo. ¿Qué intenta Dios cumplir con la vida de Isaías en esta visión? Creo que Dios quería que la visión de Su santidad, tuviera un gran impacto en lo que Isaías diría y en cómo lo diría.
En nuestro tiempo hermanos, gracias a la obra vicaria y redentora de nuestro Señor Jesús en la Cruz del calvario, nuestro pecado, al igual que el de Isaías, ha sido quitado, ha sido limpiado. Cristo Jesús expió nuestro pecado en la cruz, Él lo limpio para presentarnos a cada uno de nosotros santos delante de un Dios Santo, Santo, Santo. Por su puesto, está verdad sólo ocurrirá en la vida de aquel que reconozca su pecado, que se arrepienta y que ponga toda su fe en el Señor Jesús como el único Salvador de su vida.
Cristo Jesús, es el único que puede purificar mi corazón, para que mis labios sean purificados.
Isaiah 6:7 RVR60
7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
Versículos 8 al 10 dice:
Isaiah 6:8–10 RVR60
8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. 9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. 10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
Noten hermanos que Isaías, NO le dijo al Señor aquí estoy (levantando sus manos), pues eso revelaría su ubicación física en el templo, si no con su boca cauterizada, adolorida por el carbon que había sido puesto en sus labios, dijo: “heme aquí, envíame a mí”, lo dijo audiblemente.
Quiero citar las palabras de un autor que dice:
El precio del arrepentimiento es muy doloroso. El verdadero arrepentimiento es sincero delante de Dios; y el entrar en la presencia del Dios Santo es algo doloroso, pero cuando venimos con humildad como Isaías, cuando vamos rostro a tierra, Dios está listo para perdonar, limpiar y enviar”.

CONCLUSIÓN

Quiero concluir la reunión de hoy en decir: que La Santidad de Dios debe ser la base y la necesidad apremiante para nuestra santificación.
La santidad de Dios es la base y la necesidad apremiante para nuestra santificación.
Y para ello vamos a meditar en este pasaje, que quiero que todos busquemos y leamos:
1 Peter 1:14–19 RVR60
14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

¡PENSEMOS!

¿Alguna vez ha tenido un encuentro transformador con su Señor? Medite en él. ¿Ha sido fiel al llamamiento que recibió como lo fue Isaías por 58 años? Pídale a Dios que le ayude a no claudicar. Cumpla su ministerio con fidelidad.

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