La Historia De La Natividad

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LA HISTORIA DE LA NATIVIDAD

(Primera Parte)

Lucas 1: 1-38

El Nacimiento de Juan El Bautista.

Introducción.  En esta ocasión quiero dar inicio a una serie de tres mensajes relacionados con la Navidad, con el propósito de que reflexionemos en este acontecimiento que para todos los cristianos tiene profundo significado.  De esta manera nos alejaremos de la concepción que el mundo tiene sobre esta fiesta y nos concentraremos en lo que el Señor siempre ha querido que Su pueblo mantenga presente.

     Lucas escribió este Evangelio bajo la inspiración del Espíritu Santo y debido a que era un hombre preparado y bien educado reunió toda la información y la ordenó para que un oficial –posiblemente romano, ya que lo llama Excelentísimo Teófilo-  conociera sobre nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Se cree que Teófilo no solamente era un convertido, sino que también estaba aprendiendo la Palabra y necesitaba información.

I.- EJERCIENDO EL MINISTERIO, A PESAR DE LAS PRUEBAS.

     Los días del rey Herodes no eran los mejores para el pueblo judío, estaban bajo un régimen férreo y totalitario y un rey inmisericorde, sin embargo, Zacarías eran fieles en la oración y en su servicio a Dios.  Hay personas quienes ponen excusas ante Dios para no cumplir con las cosas que Dios les ha encomendado.  Se quejan que la situación está difícil, que tienen muchos problemas,  que tienen muchas deudas, que tienen problemas de salud y que no pueden realizar lo que Dios espera de ellos. Cuando Dios demanda algo, no se le pone condiciones, cuando Él quiere que usted y yo hagamos algo tenemos que ser diligentes y fieles en lo que Él nos ha encomendado.  Hoy en día acostumbramos a llamar siervos y siervas de Dios a cualquier persona, pero esto no es algo que se deba tomar a la ligera.  Un siervo es uno que sirve y que a pesar de todo siempre está dispuesto a servir a Su Señor.  Zacarías y Elizabeth no tenían hijos, por años tenían sus oraciones delante de Dios y aunque no veían la respuesta, se mantuvieron fieles a Dios y le servían en todo lo que el Señor les había comisionado.  El incienso se quemaba en el templo dos veces al día.  Cuando el pueblo veía el humo del incienso quemado, oraba.  El humo que ascendía a los cielos simbolizaba las oraciones que subían al trono de Dios.

     Una de las pruebas más grandes es orar por otros y ver las oraciones de otros contestadas menos la de uno mismo.  Es importante que le seamos fieles al Señor aunque no estemos pasando por el mejor momento de nuestras vidas, aunque no veamos sus respuestas a nuestras oraciones todavía debemos seguir con el mismo entusiasmo y dedicación en nuestro servicio a Él, pues Él conoce tu necesidad y sabe cuando te va a responder.  No cuestiones más a Dios.   Zacarías toda su vida oró para que el Señor le concediera un hijo y no obtenía respuesta, pero llegó el momento en su vida en que tenía que ministrar en el templo, la Palabra de Dios nos enseña que por suerte le tocó quemar el incienso en la Presencia de Dios, -un evento que solamente pasa una vez en la vida de un sacerdote- y este hombre entró a ministrar, puso su petición a un lado, él no se imaginaba que Dios ese día contestaría su petición, si no que entró decidido a cumplir con lo que Dios le había asignado, pero no se imaginaba lo que Dios tenía preparado para Él.  Por eso yo te digo que aunque tengas dificultades cumple con todo lo que el Señor te ha asignado y no te detengas, Dios se encargará del resto.

     Cuando Zacarías estaba ocupado ministrando en las cosas de Dios, Dios envió a Su mensajero.  En la Biblia encontramos que Dios siempre trabaja con gente que ya está ocupada.  Moisés y David pastoreaban ovejas, Gedeón estaba sacudiendo el trigo, Pedro estaba remendando sus redes para pescar, Mateo estaba cobrando los impuestos, Saulo estaba equivocado, pero estaba ocupado.  Tú deseas que Dios te hable, busca tu rostro, sé fiel y ocúpate en algo de provecho.

       Cuando se le aparece el ángel a Zacarías, le reacción de éste fue de temor, no sólo por lo impresionante del ángel sino porque estaba en el Santuario ministrando y muchas veces la aparición de un ángel representaba juicio de Dios; no obstante, las primeras palabras del ángel fue: No temas.

II.-  VENCIENDO TU PROPIA INCREDULIDAD.

     Hay personas dentro del pueblo de Dios que muchas veces no obtienen grandes cosas, ni siquiera las que ellos mismos están pidiendo en oración, no es porque no hayan orado, no es porque les falte ayunar, no es porque necesitan que venga un ministro de renombre y ore por ellos.  Sencillamente no obtienen respuestas, porque no tienen fe.  Son muchas las esposas que oran porque sus esposos se conviertan y cuando este se convierte lo primero que salta a sus corazones es la duda y en vez de pronunciar una palabra de fe, lanza una expresión de incredulidad: ¿Será verdad Señor, o esto es una broma? 

     Una de las cosas que Dios no acepta es la incredulidad, Zacarías estuvo orando por muchos años para que Dios le concediera un hijo y cuando finalmente llega la respuesta de Dios, él cuestiona la habilidad de Dios para hacer esto, pues considera su propia incapacidad para realizarlo.  Cuando Dios se dispone en hacer lo hace en base a Su soberanía, nada ni nadie puede estorbar los planes de Dios.  La incredulidad de Zacarías es algo que hay que examinar con cuidado, porque esto es serio delante de Dios.  La Biblia nos enseña en Hebreos algunas consecuencias de la incredulidad, la incredulidad nos puede apartar del Dios vivo, dice Hebreos 3.12: Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;  la incredulidad puede impedir que tú entres en las bendiciones de Dios, Hebreos 3.19: Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.  También nos dice que cuando Jesús vino a su tierra Nazaret, no pudo hacer allí muchos milagros, Mateo 13.25: Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

     El ángel no sólo le anuncia lo que Dios va a hacer, sino que le describe con detalles la clase de ministerio que Dios le confiere, Lucas 1.13: 13Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 14Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; 15porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra,b y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. 16Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 17E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos,c y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

     Hermano, permíteme darte un consejo, nunca pongas tus limitaciones como un obstáculo para Dios, Moisés trató de hacer lo mismo y no le dio resultado.  Cuando Dios te escoge para algo, Él te hace el llamado y pone sobre ti Su gracia para que lo hagas.   El ángel no venía a traer juicio a Zacarías sino a traer buenas noticias, pero a causa de su incredulidad, Dios le autorizó ejercer juicio en la vida de Zacarías, aunque por un breve tiempo.  El apóstol Pablo nos dice en 2 Corintios 4.13: Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.   Zacarías no creyó, por lo cual tampoco pudo hablar, y no pudo bendecir al pueblo que estaba afuera orando con la bendición sacerdotal (Números 6.22-27).

III.-  CUANDO DIOS ESCOGE UN VASO.

     Son muchos los que por circunstancias, muchas veces ajenas a su voluntad se han sentido marginados, menospreciados, rechazados y aún descalificados para cumplir una tarea.  A veces te rechazan por la familia donde naciste, por el idioma que hablas, por el color de tu piel, por tu cultura y hasta por tu pasado.  La nación de Israel conocía que Dios enviaría al Mesías, pero nadie sabía a quién Dios utilizaría como instrumento de Su gracia.  La gente de Judea menospreciaba a los judíos en Galilea, porque según ellos, no eran “puros” ya que tenían contactos con los gentiles, y especialmente despreciaban a la gente de Nazaret, al punto que se preguntaban, ¿y de Nazaret, puede salir algo bueno?

     Pero Dios fijó sus ojos en Nazaret, para escoger de allí a una joven humilde y de en medio de un lugar en que abundaba la pobreza y las muchas limitaciones hizo nacer al Rey de Reyes.  El mismo ángel Gabriel vuelve con otro mensaje, pero ahora es para esta joven, y le dice: Salve, muy favorecida, El Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres.   Esta joven se turbó, porque no entendía, hay cosas de Dios que pueden turbarte porque no entiendes, el problema no es entender o no, sino más bien aceptar lo que Dios dice.  El ángel continúa diciendo: María, No temas, porque has hallado gracia delante de Dios.   La Biblia registra que cuando Dios se propone hacer algo entre los hombres, Él escoge hombres o mujeres los cuales hallan gracia delante de Dios, lo mismo había acontecido con Noé, en Gén 6. Cuando Dios se arrepintió de haber hecho hombre en la tierra y le dolió en su corazón, dice el verso 8 de este capítulo: Pero Noé halló gracia delante de los ojos de Jehová.  La gente que halla gracia delante de Dios son personas que no se contaminan, aunque los tiempos sean malos, aunque hayan nacido en condiciones precarias, cuyo corazón es íntegro delante de Dios y se entregan todo para servir a Dios.

 


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b b 1.15: Nm. 6.3.

c c 1.17: Mal. 4.5–6.

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