El Espiritu Santo

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Notes & Transcripts

EL ESTUDIO DEL ESPÍRITU SANTO
 
 

LA PERSONALIDAD Y DEIDAD DEL ESPÍRITU SANTO

 
Introducción
 
El Espíritu Santo es mencionado más de trescientas veces en la Biblia.  (Puede consultar el apéndice que contiene una lista de estas referencias bíblicas al Espíritu Santo) Esto nos señala que el estudio del Espíritu Santo es de mucha importancia.  Dios nos ha revelado mucho en cuanto al Espíritu Santo y es necesario que entendamos lo más posible.  Debemos estudiar lo que la Biblia enseña sobre el Espíritu Santo para evitar errores doctrinales como también para entender las bendiciones que Dios hace disponibles a la humanidad a través de las obras del Espíritu.  Hay mucha confusión en cuanto a esta doctrina tan importante, pero ésta no debe desanimarnos en nuestro estudio sino animarnos a estudiar con más diligencia para poder entender la verdad de Dios sobre el Espíritu Santo.  Desde el inicio de este estudio debe ser entendido que TODO lo que el hombre sabe en cuanto al Espíritu de Dios lo sabe POR MEDIO DE LO QUE LA BIBLIA DICE.  Sin la revelación que encontramos en la Biblia no podríamos saber NADA en cuanto al Espíritu Santo.  En este cursillo nos limitaremos a lo que la Biblia dice sobre el Espíritu Santo.  Ella nos dice bastante y otras ideas afuera de la Biblia no son más que opiniones humanas, las cuales siempre causan divisiones dañinas entre los creyentes en Cristo Jesús (I Corintios 4:6).
 
La Personalidad Del Espíritu Santo
 
Como base de todo lo que vamos a estudiar en cuanto al Espíritu Santo, es necesario que entendamos Su naturaleza.  Algunas personas creen que el Espíritu sea una substancia o un fluido.  Dicen que el Espíritu Santo es la más pura, más refinada y más delicada de las substancias como la electricidad, el galvanismo o el magnetismo.  Pero la idea aceptada por la mayoría de los religiosos modernos es que el Espíritu Santo sea la influencia o poder de Dios.  Dicen que el Espíritu es la fuerza activa de Jehová.  Algunos que aceptan esta teoría llegan al extremo de decir que el Espíritu Santo no tiene inteligencia ni es Dios sino que es simplemente el aliento de Dios.  Pero estas ideas NO TIENEN FUNDAMENTO BIBLICO.  La Biblia NO enseña que el Espíritu Santo sea simplemente una substancia como la electricidad, ni que sea solamente una influencia o poder.
 
La Biblia enseña que el Espíritu Santo es una personalidad inteligente.  El Espíritu Santo tiene poder, pero no es poder.  El Espíritu Santo influye pero no es simplemente una influencia.  Cuando decimos que el Espíritu Santo es una personalidad, no queremos decir que sea una persona con carne y huesos.  Cristo dijo en Lucas 24:39 que “un espíritu no tiene carne ni huesos”.  El Espíritu Santo no tiene carne ni huesos pero sí tiene PERSONALIDAD.  Es decir que su naturaleza no es la de una fuerza activa sino de un SER INTELIGENTE que es capaz de sentir emociones y de influir de acuerdo con Su voluntad en otros seres inteligentes.  Podemos ver esto claramente en las características y actividades del Espíritu Santo que nos presenta la Biblia.
 
El primer atributo del Espíritu Santo que indica que es una personalidad y no simplemente un poder es que tiene su PROPIA MENTE o INTENCION.  En Romanos 8:27 la Biblia dice: “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es LA INTENCION DE ESPÍRITU, porque conforme a la voluntad de Dios intercede para los santos.”  Y relacionado con este atributo es el hecho que el Espíritu Santo tiene su propia VOLUNTAD o DESEOS.  En I Corintios 12:11, hablando de los dones milagrosos que el Espíritu repartía a los cristianos en el tiempo del primer siglo, la Biblia declara:  “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular COMO EL QUIERE.”  Solamente estos dos puntos serían suficiente evidencia para eliminar la idea que el Espíritu de Dios sea solamente Su fuerza activa.  No hay ningún poder, influencia, ni substancia en todo el mundo que tenga su propia mente y voluntad.  La electricidad no puede desear algo.  Un terremoto no piensa destruir ciudades y matar gente.  Son fuerzas sin inteligencia, pero el Espíritu Santo no es tal cosa.  Es un ser inteligente, con Su propia mente o intención y Sus propios deseos, los cuales también sabe llevar a cabo.
 
Además el Espíritu de Dios puede usar su inteligencia para comunicar Sus deseos, cosa que ningún poder ni substancia puede hacer.  La COMUNICACION de Sus ideas y deseos es prueba irrefutable que el Espíritu Santo es una personalidad.  El Espíritu Santo puede hablar, según I Timoteo 4:1.  “Pero el Espíritu DICE CLARAMENTE que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.”  El Espíritu puede DAR TESTIMONIO juntamente con nuestro espíritu que somos hijos de Dios (Romanos 8:16).  En Gálatas 4:6 la Palabra de Dios describe el testimonio del Espíritu a Dios para nosotros en estas palabras:  “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”  El Espíritu Santo expresa Su voluntad a veces por PROHIBIR ciertas actividades.  En el tiempo del primer siglo lo hacía directamente hablando a ciertos discípulos como hizo en Hechos 16:6,7.  “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.”  En estos versículos hemos visto claramente que el Espíritu Santo es un ser inteligente que puede hablar, puede dar testimonio, clamar al Padre y prohibir, todo esto según Su intención o voluntad.  Además en Juan 14:26 Cristo prometió a Sus discípulos que el Espíritu Santo les enseñaría y les recordaría de las enseñanzas que Cristo les había impartido mientras estuviera con ellos.  “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os ENSEÑARA todas las cosas, y os RECORDARA todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).  ¿Son éstos los atributos de una fuerza activa o una substancia como la gravedad?  ¿Conoce usted algún poder que puede hacer todas estas cosas?  ¡Verdad que no!  El Espíritu Santo NO es una cosa; ES UNA PERSONALIDAD INTELIGENTE.  Y Él usa esta inteligencia y personalidad para el beneficio del pueblo de Dios.  Nos ayuda en nuestras debilidades por interceder delante del trono de Dios para que la voluntad del Señor se lleve a cabo en nuestra vida y todo nos salga bien en el fin.  En Romanos 8:26, 27 la Biblia declara:  “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo INTERCEDE por nosotros con gemidos indecibles.  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios INTERCEDE por los santos.”  Este atributo maravilloso del Espíritu resulta en mucha confianza para el cristiano que ama a Dios. El resultado de tal conocimiento, según el apóstol Pablo, es que sabemos “que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).  Pero ¿cómo sería posible tal confianza y tal actividad si el Espíritu no fuese más que una influencia o un poder sin inteligencia ni sentimientos?  No, gracias a Dios, el Espíritu Santo no es simplemente Su fuerza activa; es una personalidad inteligente quien está interesado en el bienestar de los hijos de Dios y quien les ayuda. 
 
Otro atributo del Espíritu Santo que nos convence de Su naturaleza personal es Su capacidad de sentir emociones y de ser afectado en Su dignidad por actitudes y actividades humanas.  Todos sabemos que un poder impersonal como toda la materia que no tiene vida es incapaz de sentir emociones como el amor, el odio, el gozo y la tristeza.  Uno no puede ofender a la electricidad ni mentir a un huracán; y el Espíritu Santo no sería capaz de tales emociones si fuera nada más la fuerza activa de Jehová.  Pero la Biblia enseña claramente que el Espíritu de Dios tiene estos atributos.  En Romanos 15:30 habla del “AMOR del Espíritu”.  En Efesios 4:30 nos advierte contra la posibilidad de causar tristeza en el Espíritu Santo por nuestras malas actitudes y obras.  “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30).  Y en Hechos 5:3 aprendemos que un cristiano infiel llamado Ananías mintió al Espíritu Santo.  “Y dijo Pedro:  Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo...?”  El escritor a los cristianos hebreos nos advierte del castigo que espera a los que hagan afrenta al Espíritu Santo.  “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificada, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia,” (Hebreos 10:29).  Y hablando del peor pecado de todos, Cristo nos informa que es posible blasfemar contra el Espíritu de Dios.  “Por tanto os digo:  Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada” (Mateo 12:31).  ¡Y los hombres dicen que el Espíritu no es más que la fuerza activa de Jehová!  La Biblia enseña que el Espíritu Santo puede amar, puede sentir tristeza, puede ser afrentado y blasfemado; uno puede mentir al Espíritu; pero ¿hay algún PODER o alguna SUBSTANCIA del cual se puede decir lo mismo?  No.  NO LO HAY.
 
¿De dónde vendría la idea que el Espíritu Santo no sea una personalidad?  ¿Cómo empezaría la doctrina que dice que es nada más que un poder, una fuerza activa, o peor solamente una substancia como la electricidad?  PUES NO EMPEZO EN LA MENTE DE DIOS NI ES REVELADA EN LA BIBLIA.  Es doctrina de demonios (I Timoteo 4:1), fabricada por el padre de mentira:  Satanás (Juan 8:44), enseñada por falsos profetas (I Juan 4:1) y aquel que la sigue está en peligro de perder su alma (II Juan 8-11).  Es muy importante que entendamos la naturaleza del Espíritu Santo y la única manera de entenderla es por estudiar lo que la Biblia dice, dejando toda filosofía humana a un lado.  La Biblia enseña claramente que el Espíritu Santo es una personalidad, un Ser inteligente igual al Padre y al Hijo.  He aquí un resumen de la prueba bíblica acerca de la personalidad del Espíritu Santo:
 
1.         El tiene su propia mente o intención (Romanos 8:27).
2.         El tiene su propia voluntad (I Corintios 12:11).
3.         Puede comunicarse con los hombres (I Timoteo 4:1).
4.         Puede dar testimonio (Romanos 8:16; Gálatas 4:6).
5.         Puede prohibir (Hechos 16:6,7).
6.         Puede enseñar (Juan 14:26).
7.         Intercede por los cristianos (Romanos 8:26,27).
8.         Puede amar (Romanos 15:30).
9.         Puede sentir tristeza (Efesios 4:30).
10.       Uno puede mentir al Espíritu Santo (Hechos 5:3).
11.       El Espíritu puede ser afrentado (Hebreos 10:29).
12.       El Espíritu puede ser blasfemado (Mateo 12:31).
 
Queda claro que una substancia, una influencia, un poder, o una fuerza activa NO PUEDE SER CARACTERIZADO de esta manera.  Tenemos que llegar a la conclusión que EL ESPÍRITU SANTO ES UNA PERSONALIDAD INTELIGENTE Y CAPAZ DE EMOCIONES.
 
La Deidad
 
Además de enseñar que el Espíritu Santo es una personalidad, la Biblia también revela que el Espíritu es una personalidad DIVINA.  Es decir que el Espíritu Santo es DIOS en naturaleza.  Él forma parte de lo que la Biblia llama LA DEIDAD.  Antes de leer el testimonio bíblico para la deidad o sea la divinidad del Espíritu Santo, vamos a estudiar en breve el concepto bíblico de “LA DEIDAD”.
 
“La Deidad” es una forma de la palabra “Dios” y significa todo lo que es Dios.  Es semejante a la palabra “humanidad” que es una forma de la palabra “humano” y significa todo que es el ser humano.  Dios no es humano y ningún humano es Dios.  Aquellos atributos que distinguen a Dios del ser humano, que distinguen entre el Creador y la criatura pueden ser indicados con una palabra:  la DEIDAD.  La Deidad es Dios.
Hay varios conceptos de la Deidad en el mundo religioso.  Algunos creen que la Deidad consta de solamente una personalidad.  Para una secta, el padre Jehová es Dios, Cristo es un dios creado, un dios inferior al Padre y el Espíritu Santo es la fuerza activa de Jehová.  Según esta teoría el Padre Jehová es la Deidad pero Jesucristo y el Espíritu Santo NO lo son.  Otras sectas enseñan que Jesús es la Deidad.  Creen que Jesús es el mismo Padre y el mismo Espíritu.  Creen que la Deidad consta de solamente una persona:  Jesús.
 
Otro concepto designa a la Deidad con la palabra “Trinidad”.  Con este término quieren dar a entender que hay solamente UNA DEIDAD  o sea UNA ESENCIA QUE ES DIOS pero que esta esencia divina se compone de TRES PERSONALIDADES:  PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.  La PALABRA “Trinidad” no se encuentra en la Biblia, PERO este CONCEPTO de la Deidad es BIBLICO.  Sin embargo, para evitar confusión, es mejor usar términos bíblicos para describir doctrinas bíblicas.  “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (I Pedro 4:11).  Por esta razón es preferible usar la palabra “Deidad” cuando hablamos de la doctrina de Dios pues esta palabra sí se encuentra en las Sagradas Escrituras (Romanos 1:20; Colosenses 2:9) como también la palabra “Divinidad” (Hechos 17:29).
 
A veces cuando se habla de la “Trinidad” o las tres personalidades de la Deidad, algunas personas se confunden y creen que se trata de TRES DIOSES, pero no es así.  La doctrina bíblica de la Deidad afirma la UNIDAD y al mismo tiempo la TRINIDAD de Dios.  Para algunas personas no es razonable hablar de UNIDAD Y PLURALIDAD; pero Dios no requiere que lo entendamos sino que lo CREAMOS.  La existencia de TRES PERSONALIDADES DISTINTAS en UNA ESENCIA ETERNA es más allá de la comprensión humana.  Y precisamente por eso se debe aceptar por fe.  El hombre nunca hubiera sabido de la unidad NI de la trinidad de la Deidad sino por la revelación de la Biblia.  Así que no debemos pensar que podemos llegar a un entendimiento de ello a través del razonamiento; solamente nos toca creerlos porque está revelado claramente en la Biblia.  Así que sin entrar en discusiones filosóficos vamos a considerar el testimonio bíblico para la UNIDAD y la TRINIDAD de la DEIDAD.
 
La Unidad De Dios
 
La Biblia en sus dos testamentos enseña que DIOS ES UNO y que es EL UNICO DIOS VERDADERO.  “Jehová nuestro Dios, Jehová UNO ES” (Deuteronomio 6:4). ” El Señor nuestro Dios, el Señor UNO ES ” (Marcos 12:29).  No puede haber declaración más clara.  El Dios que presenta la Biblia, Jehová Dios, no es varios dioses sino UNO.  No son tres, ni dos, sino UNO.  Y al mismo tiempo Jehová se presenta como el único Dios verdadero.  Los paganos siempre han creído en muchos dioses, pero la Biblia dice que hay solamente UNO.  Esta es una de las creencias que distingue a la religión cristiana de las religiones paganas del mundo.  La Biblia dice: “A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y NO HAY OTRO FUERA DE EL” (Deuteronomio 4:35).  “Yo soy Jehová, y NINGUNO MAS HAY; NO HAY DIOS FUERA DE MI.  Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que NO HAY MAS QUE YO, YO JEHOVA, Y NINGUNO MAS QUE YO” (Isaías 45:5,6).  “Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que NO HAY MAS QUE UN DIOS.  Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores) para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (I Corintios 8:4-6).
 
Así que el testimonio claro de la Biblia es que DIOS ES UNO.  La idea de 3 dioses que están unidos solamente en propósito NO está de acuerdo con LA UNIDAD DE DIOS que presenta la Biblia.  La Palabra de Dios también condena el “politeísmo” (muchos dioses) de los paganos, pues declara que HAY SOLAMENTE UN DIOS VERDADERO.
 
Las Tres Personalidades De La Deidad
 
Pero si la Biblia es clara en su presentación de la unidad de Dios, es también clara en declarar que esa unidad NO es sencilla.  Hay una esencia divina – LA DEIDAD – que se presenta en TRES personalidades.  No son tres dioses sino UNO, pero este Dios UNICO, Jehová, ES TRES PERSONALIDADES.  Esto NO significa una pluralidad de dioses sino PLURALIDAD EN UNIDAD.  Esta es la idea presentada en Deuteronomio 6:4.  “Oye Israel:  Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”  La palabra traducida “Dios” en este versículo es ELOHIM en hebreo, el idioma en que fue escrito el libro.  ELOHIM es una palabra PLURAL, pero el texto dice que este ELOHIM (Dios) UNO ES.  LO PLURAL es llamado UNO.  Es decir que nuestro Creador es UNO pero no es un ser sencillo sino COMPLEJO.  Es un SER ETERNO EN EL CUAL LA PLURALIDAD EXISTE EN LA UNIDAD.  “Oye Israel: Jehová (singular) nuestro Dios (plural), Jehová (singular) uno es (Deuteronomio 6:4).  ¿Lo entiende usted?  Claro que NO.  La criatura no puede entender perfectamente al Creador.  Pero sí podemos creerlo.  La Biblia no exige que entendamos a Dios sino que lo conozcamos (Juan 17:3).
 
Hay más evidencia en el Antiguo Testamento de esta pluralidad y unidad que caracterizan a la Deidad.  La misma palabra ELOHIM (plural) es usada en Génesis 1:1 en cuanto a la creación del mundo.  “En el principio creó Dios (ELOHIM plural) los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).  Y aunque la palabra “Dios” es traducida de un nombre plural, el verbo “creó” es SINGULAR.  Quiere decir que aunque Dios no es un ser sencillo, sí es UNO.  Aunque hay pluralidad, es solamente UN DIOS el que creó.  Si fueran muchos, el texto hubiera dicho “los dioses CREARON”, usando un verbo plural también.  Pero como fue solamente UN DIOS, EL UNICO DIOS VERDADERO que hay, PERO QUE CONSTA DE TRES PERSONALIDADES, el texto usó el nombre PLURAL y el verbo SINGULAR:  ELOHIM CREO.  ¿Lo entiende usted?  Claro que NO.  Pero, ¿lo cree?  Si no, hay mucha más evidencia bíblica.
 
En Génesis 1:26 después de crear las demás cosas, Dios se propuso crear al hombre.  En este versículo debe notar las palabras plurales que Dios usa para referir a sí mismo.  “Entonces dijo Dios:  HAGAMOS al hombre a NUESTRA imagen, conforme a NUESTRA semejanza” (Génesis 1:26).  Fíjese que Dios dice:  “HAGAMOS” nosotros.  Hablando entre SI dijo “HAGAMOS”, indicando PLURALIDAD.  Y luego habla de hacer al hombre a “NUESTRA” imagen.  El versículo 27 dice:  “Y creó Dios al hombre a SU IMAGEN, A IMAGEN DE DIOS lo creó; varón y hembra los creó.”  ¿A quién se refiere cuando dice “NUESTRA IMAGEN”?  El versículo 27 explica que la imagen a la cual fue creado el hombre fue “IMAGEN DE DIOS”.  Es UNA imagen, pero pertenece a VARIAS PERSONALIDADES que componen el UNICO DIOS VERDADERO.  Es el mismo caso que se encuentra después del pecado de Adán y Eva cuando dijo Dios:  “He aquí el hombre es como uno de NOSOTROS, sabiendo el bien y el mal...” (Génesis 3:22).  ¿A quién se refiere Jehová cuando dice que el hombre se había hecho como uno de “NOSOTROS?”  Pues a Dios mismo (lea Génesis 3:5).  Adán y Eva habían adquirido conocimiento del bien y del mal COMO DIOS; “como uno de NOSOTROS”, dijo Jehová.  Otra vez vemos claramente la referencia a PLURALIDAD EN LA UNIDAD DEL UNICO DIOS ETERNO, JEHOVA.
 
En los pasajes del Antiguo Testamento que hemos estudiado, podemos ver que DIOS ES UNO, pero que ESTA ESENCIA ETERNA QUE ES DIOS NO ES SENCILLA.  Pero es necesario llegar al Nuevo Testamento para ver claramente LAS TRES PERSONALIDADES QUE COMPONEN LA DEIDAD, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
 
Ya nos referimos a Génesis 1:1,26,27 en donde se indica la participación de diferentes personalidades de la Deidad en la creación.  En el Nuevo Testamento se aclara que Dios (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) fue el Creador.  Primeramente, el apóstol Pablo declara en I Corintios 8:6 que el Padre es el Creador de todo:  “Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, DEL CUAL PROCEDEN TODAS LAS COSAS”.  Luego en Juan 1:1-3 aprendemos que el Verbo, o sea El que se hizo carne después para ser el HIJO (Juan 1:14) estuvo en el principio con el Padre y que también participó en la creación de TODAS LAS COSAS.  “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.  Este era en el principio con Dios.  TODAS LAS COSAS POR EL FUERON HECHAS, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho” (Juan 1:1-3).  El Hijo no es un ser creado sino CREADOR de todo lo que fue creado.  Lea también Colosenses 1:16.  Y tercero, el Espíritu Santo es identificado como Creador.  “El espíritu de Dios me hizo...” (Job 33:4).  Aún en Génesis 1:2 se revela la actividad del Espíritu en la creación:  “Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”.  Así que cuando la Biblia dice que Dios (ELOHIM – plural) creó los cielos y la tierra y luego que Dios creó al hombre a su imagen, se refiere, según el Nuevo Testamento al Padre, Hijo y Espíritu Santo, las TRES PERSONALIDADES de la DEIDAD.
 
En el Nuevo Testamento también el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son reconocidos directamente como DIOS.  Somos “elegidos según la presciencia de DIOS PADRE...” (I Pedro 1:2).  Y Cristo es “DIOS sobre todas las cosas, bendito por los siglos” (Romanos 9:5; lea también Juan 1:1; 20:28; Hebreos 1:8; Tito 2:13; I Timoteo 3:16).  Y en Hechos 5:3,4 aprendemos que el Espíritu Santo también es Dios.  Hablando a Ananías, Pedro le preguntó: “¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al ESPÍRITU SANTO... No has mentido a los hombres, sino a DIOS.”  Ananías mintió al Espíritu que es lo mismo como mentir a Dios pues el Espíritu Santo es Dios.
 
Además tanto el Padre como también el Hijo y el Espíritu Santo son reconocidos como JEHOVA en la Biblia.  En Isaías capítulo 6 el profeta tuvo una visión del Rey, Jehová de los ejércitos.  (Lea TODO el capítulo ANTES de seguir).  La Biblia dice claramente que Isaías tuvo una visión de JEHOVA.  “Han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6:5).  Pero Juan nos informa que Isaías vio al CRISTO en aquella ocasión y habló acerca de El (Juan 12:36-41; léalo con mucho cuidado y note especialmente el versículo 41).  Además, fue el Señor Jehová quien habló a Isaías en Isaías 6:9,19, pero Lucas en Hechos 28:25-27 nos declara que fue el Espíritu Santo quien le dio este mensaje a Isaías.  Otra vez llegamos a ver las tres personalidades en un SER DIVINO:  Jehová Dios – Padre, Hijo, Espíritu Santo.  “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4).
 
Pero el hecho que Padre, Hijo y Espíritu Santo sean Jehová Dios NO SIGNIFICA que sean UNA SOLA PERSONALIDAD.  Es UN SOLO DIOS pero manifestado en TRES PERSONALIDADES DISTINTAS.  El Padre se distingue del Hijo; el Padre del Espíritu; y el Hijo del Espíritu.  Hay muchos textos que lo demuestran (Mateo 28:19; 3:16,17; II Corintios 13:14; Judas 20,21; Génesis 1:1,2; 6:3; Oseas 1:7; Juan 9:35; Salmos 51:11 y otros).  Pero hay algunas referencias en el evangelio según Juan que no pueden ser entendidos si aceptamos la teoría que Jesús sea todo: Padre, Hijo Espíritu Santo.  Note con mucho cuidado la distinción entre Padre, Hijo y Espíritu Santo en las palabras de Cristo en los siguientes pasajes: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:  el Espíritu de verdad...” (Juan 14:16,17).  “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).  “Pero yo os digo la verdad:  Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7). “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.  Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.  Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber:  Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre” (Juan 16:13-16).  Y finalmente notemos las palabras del Hijo de Dios en la cruz del Calvario:  “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46).  ¿A quién clamaba Cristo?  ¿A quién oraba en el huerto de Getsemaní?  Claramente al Padre (Mateo 26:39-42; Juan 17:1-26).  Jesús no es el mismo Padre ni el mismo Espíritu.  Ellos tres son las tres personalidades de la Deidad.
 
Así que la Deidad o sea Dios ES UNO.  Es UN DIOS pero TRES PERSONALIDADES:  Dios – el Padre, el Hijo Jesucristo, el Espíritu Santo.  Además de ser una personalidad inteligente, el Espíritu Santo claramente es UNA PERSONALIDAD DIVINA, una de las personalidades que componen LA DEIDAD.
 
Resumen
 
He aquí un breve resumen de la evidencia bíblica para la DEIDAD o sea la DIVINIDAD del Espíritu Santo:
 
1.         La Biblia lo llama “Dios” (Hechos 5:3,4).
2.         La Biblia lo reconoce como “Jehová” (Hechos 28:25-27; Isaías 6:9,10)
3.         Participó en la creación del mundo (Génesis 1:2; Job 33:4).
4.         Es eterno (Hebreos 9:13,14).
5.         Es omnipresente (en todo lugar) (Salmos 139:7-10).
6.         Es omnisciente (sabe todo) (I Corintios 2:10,11; Isaías 40:13,14).
7.         La Biblia habla del Espíritu Santo como parte de la Deidad (de tres personalidades divinas que son un solo Dios en naturaleza) (Judas 20,21; Efesios 4:4-6; Romanos 8:11; Mateo 28:19; Apocalipsis 1:4,5).  El Espíritu Santo es una PERSONALIDAD INTELIGENTE y CAPAZ DE EMOCIONES; además es una PERSONALIDAD DIVINA; es Dios en Su propia naturaleza; es parte de la DEIDAD. 
 
ANTES DE SEGUIR CON LA SIGUIENTE LECCION SOBRE EL ESPÍRITU  SANTO, DEBE CONTESTAR LAS PREGUNTAS QUE CORRESPONDEN A ESTA SECCION DEL ESTUDIO SOBRE “LA PERSONALIDAD Y DEIDAD DEL ESPÍRITU SANTO”.
 
 
 
 
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EL ESPÍRITU SANTO ANTES DE PENTECOSTES

 
Introducción
 
En el día de Pentecostés (Hechos 2) Dios inició un gran cambio en la obra del Espíritu Santo.  Hacía pocos días que Cristo había cumplido toda la ley antigua y así había ratificado el nuevo pacto o sea el nuevo testamento.  Había sido glorificado a la diestra del Padre y en aquel día de Pentecostés mandó al Espíritu Santo que durante tanto tiempo se había esperado de acuerdo con las profecías y promesas de Dios.  Las nuevas actividades del Espíritu Santo en la iglesia o sea bajo el nuevo pacto pueden entenderse solamente si entendemos primeramente Sus actividades antes del día de Pentecostés.  Así que el propósito de esta lección es repasar las actividades del Espíritu desde la creación hasta el día de Pentecostés.  En la Biblia esto abarca desde Génesis 1:1 hasta Hechos 1:26.  Al final del estudio haremos un breve análisis de las diferencias principales entre las obras del Espíritu antes de Pentecostés y las que haría desde aquel día en adelante en la iglesia del Señor Jesucristo.
 
En La Creación
 
El Espíritu Santo no ha empezado a ser activo solamente en los tiempos del Nuevo Testamento.  Desde la creación ha tenido Sus actividades muy importantes en el plan divino.  Según Génesis 1:2 el Espíritu de Dios estaba presente y activo en la creación del mundo.  Toda la vida depende del poder del Espíritu (Salmos 104:30).  Aún la belleza de los cielos es parte de la obra del Espíritu Santo (Job 26:13).  El Espíritu está presente y activo en todas partes de la creación de Dios y así ha sido siempre (Salmos 139:7-10).
 
En Los Dirigentes De Israel
 
Pero no sólo la creación sino también el pueblo de Dios en tiempos antiguos, la nación de Israel, recibió los beneficios de la obra del Espíritu Santo.  Los dirigentes de Israel fueron escogidos, instruidos, investidos de poder y guiados por el Espíritu de Dios.  Desde Moisés que les libró de la esclavitud en Egipto por el poder de Dios hasta Ezequiel que consoló al pueblo cuando había vuelto a ser esclavo de los babilonios cientos de años más tarde por su rebeldía, la Biblia declara la actividad del Espíritu en todos los dirigentes fieles de la nación de Israel.
 
Cuando el pueblo fue sujetado por el rey de Mesopotamia, Dios levantó a un libertador o juez llamado Otoniel, y éste por el poder del Espíritu Santo los libró de la sujeción a  Mesopotamia.  “Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y juzgó a Israel, y salió a batalla, y Jehová entregó en su mano a Cusan-risataim rey de Siria, y prevaleció su mano contra Cusan-risataim” (Jueces 3:10).  Vea también Su actividad en Jefté (Jueces 11:29), Sansón (Jueces 13:24,25; 14:6,19; 15:14; 16:20), Saúl (I Samuel 10:6,10; 11:6) y David (I Samuel 16:13).  Así que los que recibieron el mando del pueblo de Dios en gran parte fueron hombres escogidos y preparados por el Espíritu de Dios para la gran tarea de guiar a la nación de Israel y llevarla a la victoria sobre sus enemigos.
 
En Revelaciones
 
Además tenemos un ejemplo de la revelación de sueños como obra del Espíritu de Dios en José, varón dedicado al servicio de Dios.  Debido a una serie de circunstancias (Génesis 37-39), José estaba en la cárcel en Egipto.  Estando allí interpretó los sueños de dos de los siervos del rey de Egipto, el Faraón (Génesis 40).  Después de unos dos años el propio rey tuvo un sueño.  Le contaron al rey cómo José había interpretado correctamente los sueños de sus siervos y él mandó sacarlo de la cárcel.  Cuando José vino a Faraón, éste le dijo:  “Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos.  Respondió José a Faraón, diciendo:  No está en mí; DIOS será El que dé respuesta propicia a Faraón” (Génesis 41:15,16).  Y luego de oír el sueño, José, POR EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO (Génesis 41:38) le interpretó el sueño.
 
Y así en muchas ocasiones y con muchos siervos de Dios, el Espíritu del Señor les revelaba la voluntad de Dios, a veces en sueños, a veces en señales y a veces simplemente por llenar su mente con el mensaje de Dios.  En realidad todo el Antiguo Testamento es el fruto de la obra del Espíritu Santo guiando a hombres escogidos por Dios para escribir sin error la historia, la poesía y las profecías que Dios les daba a conocer.  Hablando de estas revelaciones en el Antiguo Testamento, el apóstol Pedro declara:  “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo INSPIRADOS POR EL ESPÍRITU SANTO” (II Pedro 1:21).  Miqueas declara: “Mas yo estoy lleno de poder del ESPÍRITU de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión y a Israel su pecado” (Miqueas 3:8).  Sí, TODOS los profetas de la antigüedad recibieron sus mensajes por medio de la inspiración del Espíritu Santo.  La obra de la revelación NO es algo NUEVO en el plan de Dios comenzando en el día de Pentecostés.  Es obra que el Espíritu Santo ha desempeñado desde tiempos antiguos.  Usted mismo puede leer como inspiró a los setenta ancianos (Números 11:25-29), Balaam (Números 24:2), David (II Samuel 23:2), Isaías (Isaías 48:16), Zacarías (Zacarías 7:8-14), Ezequiel (Ezequiel 2:2) y muchos otros profetas de Dios ANTES del establecimiento de la iglesia del Señor y la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés.  Por medio de revelaciones que el Espíritu Santo les dio, los israelitas fueron instruídos (Nehemías 9:20) y fueron advertidos de las calamidades venideras por su desobediencia (Nehemías 9:30).
 
 
Capacidades Artísticas
 
Un aspecto de la obra del Espíritu ANTES de Pentecostés es algo extraño y muy interesante.  Dios, por medio del Espíritu, dio capacidades artísticas a ciertas personas en la nación de Israel.  En aquel tiempo Israel había estado en esclavitud en Egipto por cientos de años; así que no había obreros profesionales ni con capacidades de artesanía.  Por tanto fue necesario dar estas capacidades milagrosamente para la construcción del tabernáculo, el lugar del culto del pueblo en aquel tiempo.  En Exodo 31:1-5 encontramos la historia de esta obra del Espíritu Santo:  “Habló Jehová a Moisés, diciendo:  Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y LO HE LLENADO DEL ESPÍRITU DE DIOS, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor” (Éxodo 31:1-5).  Vea también Éxodo 35:31; Zacarías 4:6.  Es importante notar que esta obra del Espíritu no fue una que todo el tiempo llevaba a cabo, aunque siempre tenía el poder para hacerlo.  Pero sólo cuando hubo necesidad en el plan de Dios, el Espíritu dio esas capacidades artísticas a ciertos hombres en el pueblo de Dios.  Cuando su propósito se cumplió ya no siguió dándoles estos poderes.
 
 
El Pastor Del Pueblo
 
No de menor importancia fue la obra del Espíritu Santo como el Pastor del pueblo de Dios en tiempos antiguos.  Los guió, los protegió de sus enemigos y los pastoreó para la gloria de Jehová.  Lea Salmos 143:10; Isaías 59:19; 34:16; Zacarías 6:8.  “El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso” (Isaías 63:14).
 
 
En Juan El Bautista
 
Ya en los escritos del Nuevo Testamento, pero todavía antes del establecimiento del nuevo pacto y también ANTES de la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés encontramos a Juan el bautizador.  Aunque Juan no hizo ningún milagro o sea ninguna señal (Juan 10:41), el ángel de Dios profetizó de él a su padre Zacarías diciendo:  “Será lleno del Espíritu Santo, aún desde el vientre de su madre” (Lucas 1:15).  Y seguramente, no solamente Juan sino también su madre y su padre fueron llenos del Espíritu Santo (Lucas 1:41,67).  Y fue así que Juan dio fiel testimonio de Cristo (Juan 10:41) aún cuando los demás lo rechazaban.  Y así fue que desde el principio del mundo hasta la venida de Cristo Jesús al mundo, Dios escogía en quien poner Su Espíritu y así fue preparando al mundo para la venida de Su Hijo Amado.
 
 
En Cristo Jesús
 
Pero la obra del Espíritu no fue solamente para preparar al mundo para recibir al Cristo sino también acompañarlo en Su vida terrenal.  Aún en las profecías de la venida del Salvador, Dios había revelado que el Cristo iba a recibir el Espíritu Santo.  “Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová” clamó Isaías (Isaías 11:2; lea también Isaías 42:1; 61:1; Lucas 4:18,19).  Y el Espíritu Santo estuvo presente y activo en el nacimiento, la vida, la muerte, y la resurrección de Cristo Jesús.  En su nacimiento:  “El nacimiento de Jesucristo fue así:  Estando desposada María, su madre, con José, antes que se juntasen, se halló que HABIA CONCEBIDO DEL ESPÍRITU SANTO” (Mateo 1:18).  En su bautismo:  “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al ESPÍRITU DE DIOS QUE DESCENDIA COMO PALOMA, y venía sobre él” (Mateo 3:16).  “También dio Juan testimonio, diciendo:  Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.  Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo:  Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo” (Juan 1:32,33).  En su tentación:  “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo” (Mateo 4:1).  “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto” (Lucas 4:1).  “Y Jesús  volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor”  (Lucas 4:14).  En su predicación:  “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18,19).  En sus milagros:  “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mateo 12:28).  En su regocijo y alabanza del Padre:  “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo:  Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños.  Sí, Padre, porque así te agradó”  (Lucas 10:21).  En su muerte:  “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual MEDIANTE EL ESPÍRITU ETERNO SE OFRECIO a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”  (Hebreos 9:13,14).  En su resurrección:  “Que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu santidad, por la resurrección de entre los muertos”  (Romanos 1:4; compare Romanos 8:11).
 
Resumen
 
Así que la inteligencia, la presencia y el poder del Espíritu Santo fueron muy importantes en toda la historia de la redención desde la creación del mundo hasta la resurrección y glorificación del Hijo de Dios pocos días antes del día de Pentecostés.  El Espíritu obró muchos milagros, mostró Su poder en muchas maneras, enseñó a los profetas de Dios el mensaje divino y aún acompañó al Hijo de Dios desde su nacimiento hasta su resurrección para el cumplimiento del evangelio que del día de Pentecostés en adelante se está predicando a toda criatura.
 
 
Esperando El Espíritu Santo
 
Sin embargo, en un sentido muy especial, después de la resurrección y ascensión de Cristo a los cielos, los discípulos del Señor todavía esperaban la venida del Espíritu Santo conforme a la promesa.  “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí, Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo, DENTRO DE NO MUCHOS DIAS” (Hechos 1:5).  Esperaban algo diferente.  Jesús ya les había dicho en Juan 14:16,17, “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, PORQUE MORA CON VOSOTROS, Y ESTARA EN VOSOTROS.”  Fíjese bien en las palabras de Cristo.  Antes del día de Pentecostés el Espíritu Santo estaba CON los discípulos del Señor.  Pero iba a estar EN ELLOS.  Y esta es la diferencia PRINCIPAL en la relación que el Espíritu Santo iba a tener con el pueblo de Dios después del día de Pentecostés.  Antes de Pentecostés el Espíritu daba poderes milagrosos y hasta inspiración a muchos diferentes individuos en el pueblo de Dios pero después de ese día estaría EN ELLOS, además de estar CON ellos.  En Juan 7:38,39 encontramos otra vez la promesa del Señor:  “El que cree en mi, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.  Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Juan 7:38,39).  Recibir el Espíritu adentro de uno era algo imposible ANTES que Cristo fuera glorificado.  Pero en el día de Pentecostés (ya glorificado a la diestra del Padre) Cristo hizo posible esta bendición que aún los apóstoles no habían recibido anteriormente.  Y además estos versículos nos indican otra diferencia en la obra del Espíritu después del día de Pentecostés.  Antes de este día, como hemos estudiado en los libros de Génesis hasta Juan, el Espíritu estaba solamente con ciertos individuos prominentes o importantes en el pueblo de Dios.  Pero al venir la promesa que esperaban TODOS los seguidores de Cristo recibirían al Espíritu Santo.  Esto fue lo grandioso de la profecía de Joel, lo cual muchas veces no se toma en cuenta.  “Y después de esto derramaré mi Espíritu SOBRE TODA CARNE”  (Joel 2:28; compare Hechos 2:16,17).  No iba a dar Su Espíritu solamente a algunos pocos sino a todos los miembros de la familia de Dios.  Lea también Ezequiel 36:27; 37:14; 39:29.
 
Antes de Pentecostés hubo milagros, hubo sanidades, hubo inspiración, hubo consuelo y ayuda del Espíritu, hubo interpretación de sueños, hubo capacidades maravillosas pero por todo esto sólo una porción pequeña del pueblo de Dios recibió directamente la presencia del Espíritu Santo.  Y el Espíritu estaba CON ellos PERO NO EN ellos directamente hasta DESPUES DEL DIA DE PENTECOSTES (Hechos 2).
 
Si usted ha comprendido las actividades del Espíritu Santo ANTES de Pentecostés o sea prácticamente en el tiempo del Antiguo Testamento y durante la vida de Cristo, está preparado para poder entender correctamente la promesa del Espíritu y el bautismo en el Espíritu Santo como todas Sus actividades en la iglesia del Señor comenzando en el día de Pentecostés.
 
ANTES DE SEGUIR CON LA SIGUIENTE LECCION, DEBE CONTESTAR LAS PREGUNTAS SOBRE “EL ESPÍRITU SANTO ANTES DE PENTECOSTES”.
 
 
 
 
 

PROBANDO LOS ESPÍRITUS

 
Introducción
 
“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (I Juan 4:1).  ¿Sabía usted que tiene el derecho de probar a los diferentes espíritus religiosos?  La verdad es que no solamente tiene el derecho sino el deber de hacerlo.  Usted no debe aceptar como veraz y divina toda religión simplemente porque observa manifestaciones de poder que supuestamente son del Espíritu Santo.  El hecho de creer en el Espíritu Santo no significa que uno va a aceptar ciegamente toda enseñanza que pretende tener el apoyo del Espíritu Santo.  Sin embargo, muchas personas, literalmente millones de ellas, han aceptado determinada religión como verdadera simplemente porque han observado en ella supuestas señales de la presencia del Espíritu, tales como sanidades divinas, lenguas, profecías, revelaciones, etcétera.  Han tenido alguna experiencia emocional; han sentido un calor en su cuerpo y corazón; y suponen que sea la aprobación del Espíritu Santo o aun la presencia de Él.  Estas personas presentan como base de su fe, una sensación interna que sienten en sí mismos.  Creen que están sirviendo a Dios correctamente por lo que sienten.  Pero nunca les ha ocurrido probar estos sentimientos, ni estas experiencias a la luz de la Biblia para saber si realmente son del Espíritu Santo.  Y al sugerir uno tal cosa, se sienten muy indignadas y le tratan a uno de “incrédulo”.  “Usted no cree porque no ha tenido la experiencia”, le dicen a uno.  Ahora, a estas personas las respetamos por su sinceridad y su devoción, pero según la exhortación del apóstol Juan (I Juan 4:1) tenemos derecho y deber de probar a todo espíritu.  El hecho que pretende ser el Espíritu Santo no es prueba, ni lo es el simple hecho de predicar en nombre de Cristo Jesús.  El caso es que tenemos que probarlos para ver si realmente lo que ellos hacen es obra del Espíritu Santo o no; para comprobar que sus enseñanzas son realmente del Espíritu de Dios o que son del falso profeta; para averiguar si sus prodigios son de parte de Dios o si son prodigios mentirosos y engañosos.  LOS ESPÍRITUS DEBEN SER PROBADOS
 
El Peligro Del Engaño
 
Si usted acepta una religión simplemente porque ha visto la manifestación del poder de algún espíritu en ella, se está exponiendo al grave peligro del engaño.  Si usted basa su salvación eterna en sus experiencias y la sensación alucinadora que llena su ser, está jugando con el fuego, y al perderse por estar rotundamente equivocado, sufrirá la eterna perdición.  Escuche el consejo del Espíritu Santo:  “Examinadlo todo; retened lo bueno” (I Tesalonicenses 5:21) El hecho que un hombre alega ser profeta de Dios no significa que nosotros automáticamente vamos a escuchar su mensaje y creerlo sin investigar su veracidad.  “MUCHOS FALSOS PROFETAS HAN SALIDO POR EL MUNDO” (I Juan 4:1).   Y muchas personas han sido engañadas por ellos y están siguiendo ciegamente a guías ciegos.  Sí, ENGAÑADAS.  Este es el peligro más grave en esas religiones sobrecargadas de emoción y repletas de experiencias:  el engaño.  ¿Sabía usted que hay religiones y doctrinas de demonios? 
 
Considere lo que el apóstol Pablo escribe a los corintios en II Corintios 11:13-15 en cuanto a algunos maestros que invadían la iglesia en aquel lugar:  “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que SE DISFRAZAN COMO APÓSTOLES DE CRISTO.  Y no es maravilla, porque EL MISMO SATANÁS SE DISFRAZA COMO ÁNGEL DE LUZ.  Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (II Corintios 11:13-15).  Satanás es el campeón del disimulo y sus seguidores son buenos discípulos de su decepción.  Muchas personas creen que Satanás se va a presentar a ellas tal como es:  un mentiroso, un homicida, un rebelde; pero no es cierto.  Satanás se presenta a personas en diferentes maneras y una de ellas es como ÁNGEL DE LUZ, aunque en realidad es rey de las tinieblas.  Satanás no va a llegar a usted y decirle:  “Aquí está el camino al infierno; sígalo.”  No le va a anunciar:  “Esta doctrina es una mentira; acéptela para ser condenado conmigo.”  El falso maestro no le va a tratar de convencer que es un falso.  Siempre llegan con engaño, y tienen la capacidad de disfrazarse como algo bueno, santo y divino.  Y es así que el enemigo presenta su religión, sus milagros, sus enseñanzas como si fueran obra del Espíritu Santo, pero la realidad es que son del espíritu mas inmundo que hay.  Y es en tal caso que es tan importante PROBAR LOS ESPÍRITUS.
 
Muchas personas han creído ciertas doctrinas porque han tenido una revelación.  Algunos llegan al grado de decir que un ángel del cielo les ha hablado y les ha revelado estas cosas.  Están seguras que están siguiendo el camino al cielo por las revelaciones que han recibido.  Han orado y Dios les ha contestado, dicen, que la religión que siguen es la verdadera.  Pero el apóstol Pablo nos advierte específicamente sobre esta clase de revelaciones y dice que deben ser probadas por la regla infalible de la Palabra divina, la cual ahora tenemos en forma escrita en LA BIBLIA.  “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.  No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.  Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas 1:6-8).  El simple hecho de haber recibido alguna revelación que se relaciona en alguna forma con el evangelio de Cristo no significa que tal revelación sea de Dios.  Pablo declara aquí que hay revelaciones falsas, engañosas a las cuales debemos probar para ver si están en completo acuerdo con el evangelio que ya recibimos en la Biblia o no.  Hay evangelios pervertidos y los que siguen tales mensajes van a ser condenados.  Muchas personas dicen:  “Todo lo que trata del evangelio es bueno.”  Pero Pablo dice que no es así, si el evangelio que se predica no es el mismo que se revela en el Nuevo Testamento.  Al contrario de ser bueno es “anatema” o sea maldito.  Sí hay evangelios que maldicen en vez de bendecir al individuo.  Hay revelaciones que entorpecen en vez de alumbrar.  Hay revelaciones que deben ser rechazadas rotundamente porque no están de acuerdo con las enseñanzas bíblicas.  “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (I Juan 4:1).  Y ¿cómo podemos probar los espíritus?  Pues por la palabra de Dios, la Biblia.  El apóstol Juan declara en nombre de los apóstoles, cuyos escritos ya tenemos en el Nuevo Testamento:  “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye.  EN ESTO CONOCEMOS EL ESPÍRITU DE VERDAD Y EL ESPÍRITU DE ERROR”  (I Juan 4:6).  Usted no va a probar los espíritus por sus emociones o la inclinación de su corazón.  No lo puede hacer por pedirle a Dios una revelación o una manifestación.  No lo puede hacer a través de la oración ni por observar las maravillas que obran estos espíritus.  Usted puede conocer el espíritu de verdad y el espíritu de error por comparar SUS ENSEÑANZAS con las enseñanzas de Cristo Jesús y sus apóstoles en el Nuevo Testamento.  El que está de acuerdo con Cristo y los apóstoles, es el espíritu de verdad.  Pero el que contradice o añade o quita de las enseñanzas de Cristo y los apóstoles, es el espíritu de error aunque sean muy potentes sus manifestaciones de poder que pretende presentar como prueba de la presencia del Espíritu Santo en su ministerio.  Aunque haya recibido mil revelaciones no es el Espíritu Santo que está obrando en él pues el Espíritu Santo no puede contradecirse.  No crea a toda revelación sino pruebe las revelaciones por la revelación perfecta y completa:  el Nuevo Testamento.  Esta es la única manera de estar seguro que la religión que sigue es la que Dios aprueba.  De otra manera usted puede ser uno que está “Escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” y que ( por esto) ha apostatado de la fe verdadera (I Timoteo 4:1).  Aún en tiempos antiguos Jehová había dejado esta precaución para su pueblo.  “Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste y sirvámosles; NO DARÁS OÍDO A LAS PALABRAS DE TAL PROFETA, ni al tal soñador de sueños; porque JEHOVÁ VUESTRO DIOS OS ESTA PROBANDO, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.. Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti”  (Deuteronomio 13:1,5).  He aquí la prueba suprema del profeta o soñador de sueños:  SU DOCTRINA.  Si es la misma doctrina que Dios nos ha revelado en Su Palabra, bien; pero si es una doctrina diferente tal profeta es FALSO, tal espíritu es engañoso y debe ser rechazado.  Claro que vamos a rechazar a un profeta cuyas señales no se cumplen (lea Deuteronomio 18:20-22), pero tal prueba no es final ni conclusiva.  Aunque se cumpla la profecía de un profeta, esto no significa que sea de Dios.  Hay que ver sus enseñanzas.  Si las enseñanzas de tal profeta, aunque cumplida su predicción o la señal que da, nos apartan del camino que Dios ha trazado en la Biblia, él es falso.  La Biblia reconoce la existencia de falsos profetas y nos dice que pueden ser conocidos por sus enseñanzas ajenas a las Escrituras.  Si queremos evitar ser engañados, debemos hacer caso a lo que la Palabra Escrita nos advierte.
 
Debemos reconocer que ni siquiera prodigios milagrosos son suficiente prueba para que aceptemos las enseñanzas de un predicador.  La Biblia también nos advierte del peligro de ser engañados por “prodigios mentirosos”.  Muchas personas van a llegar al juicio final y con extrañeza escucharán la palabra de Cristo cuando les dice: “Apartaos de mí hacedores de maldad”, porque han sido engañadas por esos prodigios mentirosos.  Creen porque han visto milagros; hasta posiblemente ellos mismos han obrado cosas maravillosas en el nombre de Cristo Jesús (según su pensamiento).  Pero Cristo nos declara que no debemos confiar en estos poderes milagrosos para nuestra salvación ni debemos creer que ellos necesariamente sean la aprobación de Dios sobre nuestra religión.  En Mateo 7:21-23 Cristo anuncia:  “No todo el que me dice:  Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que HACE LA VOLUNTAD DE MI PADRE QUE ESTA EN LOS CIELOS.  Muchos me dirán en aquel día:  Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?  Y entonces les declararé:  Nunca os conocí; apartaos de mí hacedores de maldad”  (Mateo 7:21-23).  Fíjese bien que las personas que Cristo describe son personas religiosas.  Son creyentes en Cristo Jesús que no se han avergonzado de hacer muchas cosas en el nombre del Señor Jesús.  Cristo no niega que hayan hecho milagros.  Lo que niega es que sean de El.  NO SON SUYOS.  El no los conoce, a pesar de la fe que supuestamente tienen en Cristo.  El no los salvará, a pesar de los supuestos milagros que ellos habían hecho en Su nombre.  ¡Cuántas personas van a ser sorprendidas en el juicio final!  No solamente los incrédulos irán al infierno.  Irán allí también las personas que han sido engañadas por medio de prodigios mentirosos y que no hayan sido fieles en escudriñar la Voluntad del Padre que está escrita en la Biblia, para así estar seguras que siguen a Cristo y no simplemente a uno que DICE ser representante de Cristo y que lo comprueba con milagros falsos.  “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con TODO ENGAÑO de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron EL AMOR DE LA VERDAD PARA SER SALVOS.  Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia”  (II Tesalonicenses 2:8-12).  Hay varios puntos muy importantes que deben notarse en estos versículos.  Primeramente, debemos entender que la Biblia dice que hay poderes milagrosos que no son de Dios.  Como lo ha sido desde el principio, Satanás es ASTUTO.  El busca la manera más adecuada para engañarnos, hasta usando prodigios mentirosos para que creamos que son de Dios.  Y la única prevención segura de que podemos valernos es el conocimiento de la verdad que se encuentra en la Biblia y en el amor de esa misma verdad.  No podemos estar seguros de seguir el camino que Dios ha trazado al cielo simplemente porque hemos visto maravillas.  Además, si nosotros no aceptamos las enseñanzas puras de la Biblia, nos estamos exponiendo al peligro de recibir un poder engañoso mandado por Dios mismo para nuestra condenación.  Así que todo esto de probar los espíritus no es un asunto de menor importancia.  Puede significar la diferencia entre la salvación eterna y la condenación eterna de nuestras almas.  Las revelaciones, los sueños, las lenguas, las sanidades, las profecías, y todos los milagros deben ser probados por medio de comparar las enseñanzas del profeta, predicador, sacerdote, santo, pastor u otra persona que hace el milagro.  El hecho de hacerlo en el nombre de Cristo no basta; hay que ver la doctrina que está enseñando. 
 
El Espíritu De Confusión
 
Lo primero que encontramos, al empezar a investigar las enseñanzas de las varias agrupaciones que hoy día hacen milagros (supuestos) de diferentes índoles en el nombre de Cristo y el Espíritu Santo, es que enseñan doctrinas que entre una a la otra se contradicen.  Se supone que si el Espíritu Santo estuviera obrando en ellas, tendría que haber gran entendimiento y unidad de doctrina entre todas.  Pero la realidad es que se encuentra una gran confusión.  Pero ¿es el Espíritu Santo el espíritu de la confusión?  ¿Es el Espíritu Santo el autor de la división que existe entre esas sectas?  El Espíritu Santo declara por medio del apóstol Pablo en I Corintios 1:10, “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.”  Esta es la voluntad y la actitud del Espíritu Santo.  ¿Es posible que el Espíritu Santo esté revelando una doctrina en una secta y otra que la CONTRADICE en otra denominación?  Para ser más específico:  ¿Enseñará el Espíritu Santo a un profeta que debe usar instrumentos de música en el culto de adoración y luego a otro profeta que los instrumentos de música no deben usarse en el culto?  ¿Enseñará el Espíritu Santo a nuestros amigos Mormones que Dios tiene carne y huesos como el hombre y luego revelará a otros religiosos que Dios es Espíritu?  ¿Puede Dios revelar a un profeta que debemos guardar el séptimo día de reposo hoy día y luego a otro varón de Dios revelar que no se debe?  Las varias religiones que alegan apoyar sus enseñanzas en la revelación del Espíritu Santo NO ESTÁN DE ACUERDO ni están unidas en cuanto a muchas doctrinas importantes tales como:  el origen de la iglesia, el establecimiento del reino, el destino de los muertos, la segunda venida de Cristo, el bautismo, la reconciliación, la obra de la mujer en la iglesia y otras más.  Todas presentan las MISMAS PRUEBAS de ser guiadas por el Espíritu Santo:  sueños, revelaciones, milagros, lenguas desconocidas, sanidades, una emoción intensa que les asegura de la salvación, etcétera.  ¿Cómo podemos saber cuál, si alguna, de ellas realmente es la religión que Dios aprueba y cuál, si alguna, de ellas enseña el camino por el cual el hombre puede alcanzar la salvación?  Si decimos que TODAS, hacemos que el Espíritu Santo sea el autor de la terrible confusión que en ellas hay y de la división doctrinal que las caracteriza.  ¿O aceptaremos que las diferencias doctrinales no son importantes cuando el mismo Espíritu Santo dice:  “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”  (II Juan 9).  Lea también I Timoteo 4:1-3; 1:3,4; 6:3-5.  ¿Aceptarán los Evangélicos la doctrina de los Mormones que enseña que Dios tiene un cuerpo físico?  Si no, ¿en qué base la van a rechazar?  Los Mormones obran los mismos prodigios que los Evangélicos Pentecostales?  ¿Aceptarán los Evangélicos la doctrina de nuestros amigos de la Iglesia Católica Romana acerca del Papa?  Si no, ¿en qué base la van a rechazar?  Los Católicos Romanos obran los mismos milagros que los Pentecostales.  ¿Aceptarán ambos los dioses de los paganos?  ¿Qué dirán de los “espiritistas” y los “brujos”?  Hasta en las religiones paganas se observan prodigios tales como el hablar en lenguas, curaciones y la predicción de eventos futuros.  ¿Qué hacen además?  Tal confusión doctrinal no puede ser la obra del Espíritu de Dios.  Él revelaba la misma doctrina en todas las congregaciones de la iglesia del Señor en tiempos novotestamentarios.  Si estuviera obrando en esta forma hoy día, también tendría que revelar la misma doctrina todo el tiempo (Lea con cuidado I Corintios 1:10; 4:17; 14:33,34,37; para ver cómo se enseñaba la misma doctrina en todas las congregaciones de la iglesia de Cristo en aquel tiempo.
No, EL ESPÍRITU SANTO NO ES el espíritu de la confusión.
 
El Espíritu De Error
 
Además de ser evidente que el Espíritu Santo no es el espíritu de error, considere la promesa de Cristo acerca del Espíritu Santo:  “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”  (Juan 16:13).  El Espíritu Santo es el Espíritu de Verdad.  Él enseñó a los apóstoles de Cristo TODA LA VERDAD, y ellos nos han dejado esa verdad COMPLETA en el Nuevo Testamento, libro revelado e inspirado por el Espíritu de verdad.  Ahora, hay espíritu de error y hay Espíritu Santo, el Espíritu de verdad.  Para conocer el espíritu de error y el espíritu  de verdad, debemos aplicarles la PRUEBA presentada por el apóstol Juan en I Juan 4:1,6.  Todo aquel que está de acuerdo con los apóstoles en sus ENSEÑANZAS es espíritu de verdad, pero todo aquel que contradice a los apóstoles o sea al Nuevo Testamento en sus ENSEÑANZAS es espíritu de error.  El Espíritu Santo NUNCA va a revelar algo hoy día que CONTRADIGA la VERDAD ya revelada en el Nuevo Testamento.  Si lo hiciera, sería espíritu de error.  Si nosotros observamos en alguna denominación religiosa, que alega ser guiada por el Espíritu Santo, prácticas o doctrinas que NO están de acuerdo con las enseñanzas del Espíritu en el Nuevo Testamento, podemos CONOCER así que lo que tienen ES EL ESPÍRITU DE ERROR, no el Espíritu Santo.  Así podemos probar los espíritus de las varias religiones modernas y conocer si el Espíritu de Dios obra en ellas o el espíritu de error.
 
Por ejemplo, podemos preguntar en cuanto a las enseñanzas de determinada religión sobre el plan de salvación.  ¿Qué, según la revelación que ellos han recibido, debe hacer el hombre para recibir el perdón de sus pecados?   La Biblia enseña:  (1)  Hay que oír y entender la verdad del evangelio (lea Romanos 10:17; 1:16; Juan 8:32; I Corintios 15:1-4; Mateo 13:19-23).  (2)  Hay que creer en este evangelio y en el Cristo al cual proclama (lea Marcos 16:15,16; Juan 3:16; 8:24).  (3)  Hay que arrepentirse de sus pecados (lea Hechos 3:19; 17:30,31).  (4)  Hay que confesar su fe en Cristo públicamente (Juan 12:42; Mateo 10:32,33; Romanos 10:9,10; Hechos 8:36,37).  (5)  Hay que ser bautizado (sumergido en agua correctamente) para recibir el perdón de pecados (Hechos 2:38; 22:16; Marcos 16:16; I Pedro 3:21; Romanos 6:3-6; Colosenses 2:11-13).  TODO esto es ANTES de hacerse cristiano, discípulo verdadero de Cristo y ANTES de entrar en la salvación que es por gracia o sea ANTES de recibir el perdón de pecados.  Y estos son los ÚNICOS requisitos que Dios ha revelado por Su Espíritu para que el hombre alcance el perdón de pecados.  Por supuesto, después de ser perdonado, el hombre debe vivir una vida dedicada al servicio de Dios y apartado del pecado. Al leer los textos indicados las enseñanzas del Espíritu Santo sobre el plan de salvación son bien claras.  Sin embargo, entre las religiones que alegan ser guiadas e INSPIRADAS por el Espíritu Santo observamos MUCHAS PERVERSIONES de esta doctrina.  He aquí algunas de ellas:
 
1.         Levante la mano y acepte a Cristo como su Único y Suficiente Salvador.  Dicen que AL NO MAS CREER EN EL CORAZÓN, Cristo nos perdona SIN que hagamos otra cosa (es decir, sin la confesión de fe, el arrepentimiento ni el bautismo en agua).
2.         El bautismo (aspersión) de niños pequeños (recién nacidos).  Sin fe se bautizan para recibir el perdón por pecados que realmente no han cometido.  Del supuesto pecado original la Biblia NO habla (lea Ezequiel 18:20; I Juan 3:4).
3.         Largos plazos de espera, pruebas humanas y otros requisitos ANTES del bautismo (todo desconocido en la Biblia).
4.         Muchos dicen que el bautismo NO nos salva.  ¿Ha leído lo que el Espíritu Santo dice en I Pedro 3:21?
5.         Algunos dicen que uno no es salvo hasta que se manifieste el Espíritu Santo en él.  Pero el Espíritu Santo no ha revelado tal requisito en Su Palabra.  Al contrario lo recibimos después de obedecer el evangelio (Hechos 2:38; 5:32).
 
Además de la doctrina del plan de salvación de la doctrina sobre el culto de adoración es también de mucha importancia, ya que en el culto es donde muchos alegan observar la obra del Espíritu.  Pero es claro que el Espíritu Santo NO les va a mover a hacer cosas que no están autorizadas en TODA LA VERDAD que El reveló a los apóstoles y que luego les inspiró a escribir EN EL NUEVO TESTAMENTO.  He aquí algunas PERVERSIONES del culto de adoración que se observan hoy día:
 
(1)       Testimonios personales.  La iglesia del Nuevo Testamento, guiada por el Espíritu Santo, no practicaba tal cosa.  Estudiaba las Escrituras o las revelaciones que nosotros ahora tenemos escritas (lea Hechos 2:42; II Timoteo 4:1,2; 3:16,17).  El testimonio de los apóstoles (Hechos 1:8) no fue de sus experiencias personales sino de la resurrección de Cristo (Hechos 1:22; y lea el testimonio del apóstol Pedro en Hechos 2:22-41; y compare Hechos 5:30-32).
(2)       Mujeres guiando las oraciones públicas.  En I Timoteo 2:8 el Espíritu Santo limita tal actividad a los hombres (varones) de la iglesia.
(3)       Todos oran a una vez en voz alta sin unanimidad ni orden; hay confusión general en la oración.  La iglesia primitiva oraba en unanimidad.  Un hermano guiaba la oración y todos se ponían de acuerdo con su voz, diciendo el “amén” al final de la oración para expresar su aprobación de la misma (lea Hechos 4:24; I Corintios 14:16,33,40).
(4)       Usan instrumentos mecánicos de música.  El Espíritu Santo no autoriza tal cosa para la iglesia del Nuevo Testamento (lea Colosenses 3:16,17; Efesios 5:19).  El único instrumento que Dios acepta es la voz y el corazón del ser humano.  El instrumento mecánico (como la guitarra, el piano y el tambor) no llena los dos requisitos para la alabanza a Dios: ESPÍRITU Y ENTENDIMIENTO (I Corintios 14:15).
(5)       No participan en la cena del Señor cada primer día de la semana (el domingo para nosotros) como las Escrituras nos enseñan (I Corintios 11:23-26; Hechos 20:7).
(6)       Acostumbran exigir el diezmo (ley del Antiguo Testamento, no del Nuevo) y hacer colecta diariamente.  El Nuevo Testamento autoriza la ofrenda voluntaria y ésta solamente el PRIMER día de la semana (I Corintios 16:1,2; II Corintios 9:7).  La ley del diezmo fue solamente para los hijos de Israel (Levítico 27:30-34).
 
¿Quién les inspira hacer tales cosas?  ¿El Espíritu Santo?  Claro que no, aunque ellos sin duda piensan que sí.  El Espíritu Santo nunca va a contradecirse por enseñar hoy día doctrinas diferentes de las que enseñó a los apóstoles en el tiempo del primer siglo.  “NOSOTROS somos de Dios; el que conoce a Dios, NOS OYE; EL QUE NO ES DE DIOS, NO NOS OYE.  En ESTO conocemos el ESPÍRITU DE VERDAD y EL ESPÍRITU DE ERROR” (I Juan 4:6)
 
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ANTES DE SEGUIR ESTUDIANDO DEBE CONTESTAR LAS PREGUNTAS QUE CORRESPONDEN A ESTA SECCIÓN:  “PROBANDO LOS ESPÍRITUS”
 
 
 

LA ESPADA DEL ESPÍRITU

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Introducción

 
En Efesios 6:17 hay una declaración que nos revela mucho acerca de la obra del Espíritu Santo.  La Escritura dice:  “Y tomad el yelmo de la salvación, y LA ESPADA DEL ESPÍRITU, QUE ES LA PALABRA DE DIOS” (Efesios 6:17).  La Palabra de Dios (la Biblia misma) es LA ESPADA DEL ESPÍRITU SANTO.  Es Su instrumento, Su arma de guerra.  Esto quiere decir que MUCHAS de las actividades del Espíritu Santo se llevan a cabo a través de la Biblia, o sea el mensaje de Dios.  No todas las actividades del Espíritu son directas.  Algunas de ellas son POR MEDIO de la Palabra.  Esto NO quiere decir que la Palabra sea el Espíritu Santo NI que toda Su obra esté restringida a lo que hace por medio de la Palabra, pero sí explica MUCHO acerca de la obra del Espíritu del Señor.  No debemos pensar en esa obra como un misterio que mejor se siente y no se explica.  Si llegamos a entender cómo la palabra de Dios funciona como LA ESPADA DEL ESPÍRITU, habremos entendido gran parte de la obra del Espíritu Santo hoy día.
 
El Autor De La Biblia
 
Aunque la Biblia fue escrita por más de treinta individuos, ella tiene solamente UN AUTOR.  El Espíritu Santo de Dios reveló el mensaje de la Biblia y luego inspiró a diferentes hombres a escribir ese mismo mensaje.  El fruto de esa obra del Espíritu Santo es la Biblia.  Originalmente escrita en hebreo y griego en su mayoría, ahora la Biblia ha sido traducida a muchos idiomas, incluyendo varias versiones en el español.
 
En cuanto a la revelación de la voluntad divina al ser humano en el tiempo del Antiguo Testamento por medio del Espíritu Santo, tenemos el testimonio del apóstol Pedro en II Pedro 1:19-21:  “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron SIENDO INSPIRADOS POR EL ESPÍRITU SANTO.”  Y Cristo declara lo mismo en cuanto al mensaje de sus apóstoles y los profetas del Nuevo Testamento:  “Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.  Por que no sois vosotros los que habláis, SINO EL ESPÍRITU DE VUESTRO PADRE QUE HABLA EN VOSOTROS” (Mateo 10:19,20).  Lea también con mucho cuidado Juan 14:26; 16:12,13.  Y el apóstol Pedro confirma otra vez la inspiración de los profetas del Antiguo Testamento y los del Nuevo por el Espíritu de Cristo:  “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.  A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio POR EL ESPÍRITU SANTO enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (I Pedro 1:10-12).  De estos versículos aprendemos que Dios reveló Su mensaje a la mente de hombres que El escogió.  Lo hizo POR MEDIO DEL ESPÍRITU SANTO.  El no permitió que ellos pudieran entender mal Su Voluntad.  No dejó a la ciencia y el estudio de ellos el descubrimiento de Su Verdad.  Dios obró milagrosamente en ellos por medio del Espíritu Santo para REVELARLES DIRECTAMENTE Su Palabra.  “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana.”  No fue el hombre quien decidió recibir el mensaje de Dios, sino que Dios decidió dárselo por medio de la obra del Espíritu Santo.  Esta revelación que comenzó en tiempos antiguos, antes de la venida de Jesucristo, se cumplió perfectamente con la revelación de TODA LA VERDAD a los apóstoles de Jesucristo por medio del Espíritu Santo (Juan 16:13).  Pero además de la revelación de la verdad a estos hombres, el Espíritu Santo hizo algo más.  Una vez revelado el mensaje divino a los profetas y apóstoles, el Espíritu Santo también obró en ellos para que la comunicación o sea la predicación de ese mensaje no tuviera error alguno.  Esta obra del Espíritu se llama LA INSPIRACIÓN.  Es decir, que no hablaron los hombres basándose en su propio entendimiento de la voluntad de Dios en sus propias palabras sino que el Espíritu Santo les dirigió en la predicación de la Palabra de Dios para evitar cualquier error.  “Hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”  No hablaron sus propias palabras sino palabras del Espíritu Santo.  “Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.”  “Os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo.”  Lea también I Corintios 2:6-13.  Fíjese bien en los versículos 10,12,13.  “Pero Dios nos las reveló a nosotros POR EL ESPÍRITU; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios... Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu acomodando lo espiritual a lo espiritual” (I Corintios 2:10,12,13).  Así que los apóstoles no solamente recibieron su conocimiento del Espíritu Santo sino que el Mismo Espíritu también les enseñó las palabras que debían de usar en su predicación del mensaje de Dios.  Esto es LA INSPIRACIÓN.  Y esta obra del Espíritu Santo se extendió a la escritura de estos mensajes inspirados.  El Espíritu de Dios también inspiró a los mismos hombres, profetas y apóstoles, para que escribieran LAS SAGRADAS ESCRITURAS, o sea LA BIBLIA, LA ESPADA DEL ESPÍRITU SANTO.  Así que el AUTOR VERDADERO de la Biblia es el ESPÍRITU SANTO.  “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (II Timoteo 3:16,17). 
 
Siendo el Espíritu Santo el AUTOR DE LA BIBLIA, no es maravilla que la Biblia sea llamada LA ESPADA DEL ESPÍRITU.  Es evidente que esta obra del Espíritu Santo YA SE CONCLUYO.  La obra de revelación del mensaje divino que comenzó cientos de años antes de la venida de Cristo se CUMPLIÓ totalmente durante las vidas de los apóstoles de Cristo.  Ellos recibieron LA VERDAD COMPLETA que el Espíritu Santo había venido revelando poco a poco a través de los siglos.  Ellos fueron los últimos hombres que recibieron revelaciones de Dios y que fueron inspirados por el Espíritu Santo para predicar y escribir el mensaje divino.  La Biblia es el fruto de esta obra CUMPLIDA del Espíritu Santo.  Ahora LA ESCRITURA es el instrumento del Espíritu Santo para enseñar, redargüir, corregir, instruir en justicia para preparar enteramente al siervo de Dios.  Predicadores hoy día no predican con el poder o la inspiración del Espíritu Santo.  Predicamos Su Palabra INSPIRADA, la Palabra REVELADA directamente por el Espíritu Santo a los hombres, la Palabra que contiene TODA LA VERDAD.  Esta Palabra ESCRITA que predicamos es ahora LA ESPADA DEL ESPÍRITU SANTO.  El Espíritu Santo ha terminado la obra de REVELAR la Palabra de Dios PERO no ha terminado Su obra de USAR este mensaje divino.  Y esto es lo que debemos considerar ahora:  la obra del Espíritu Santo POR MEDIO DE LA ESPADA DEL ESPÍRITU, la Palabra de Dios.  ¿Para qué usa el Espíritu Santo Su Espada?  Es evidente que un instrumento preparado durante tanto tiempo y con tanto cuidado debe tener funciones muy especiales.  ¿Cuáles son? 
 
Convence Al Mundo De Pecado
 
Una de las obras del Espíritu Santo que ha confundido a muchas personas y acerca de la cual hay muchas enseñanzas falsas es la de CONVENCER AL HOMBRE DE PECADO.  Cristo, cuando prometió la venida del Espíritu Santo, dijo que el Espíritu convencería al mundo de pecado.  “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8).  Pero lo que Cristo no explicó (y lo que muchas veces no se entiende) es cómo el Espíritu iba a llevar a cabo esa obra de tanta importancia.  Pero si nosotros investigamos y observamos en las Escrituras cómo los hombres fueron convencidos de sus pecados por el Espíritu de Dios, lo podemos entender.
 
Sabemos que el Espíritu Santo vino en el día de Pentecostés que siguió la resurrección y ascensión de Cristo.  En Hechos 2 encontramos este acontecimiento en el día de Pentecostés.  En aquel día el Espíritu Santo vino y empezó a convencer al mundo de pecado.  “Y fueron todos” (es decir los 12 apóstoles) “llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:4).  Así que el Espíritu Santo HABLO en aquel día POR MEDIO DE los apóstoles.  Y fue por inspiración del mismo Espíritu que Pedro predicó el primer sermón sobre el evangelio de Cristo a aquellos hombres pecadores (lea Hechos 2:14-36).  El resultado fue que ellos se convencieron que eran pecadores.  “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:  Varones hermanos, ¿qué haremos?” (Hechos 2:37).  Pedro NO logró convencer a estos hombres.  El Espíritu Santo había empezado a convencer al mundo de pecado.  Estos hombres del mundo fueron convencidos de pecado POR el Espíritu Santo en cumplimiento directo de la promesa de Cristo en Juan 16:8.  Pero ¿cómo fue efectuada esta obra maravillosa?  POR MEDIO DE la predicación de la Palabra de Dios – LA ESPADA DEL ESPÍRITU.  El Espíritu Santo obró en aquellos corazones y el resultado fue que se compungieron de corazón.  Entonces estaban dispuestos a escuchar las instrucciones de Dios.  Pero esta obra del Espíritu Santo en el corazón del pecador no es algo misterioso ni místico.  No lo hace directamente sino POR MEDIO DE LA PALABRA PREDICADA.  Muchas personas creen y enseñan que el Espíritu Santo le tiene que tocar el corazón de alguna manera que no se puede explicar para que uno se humille.  Es cierto que el Espíritu tiene que obrar en uno para que se humille PERO lo hace sencillamente por medio de SU ESPADA – SU INSTRUMENTO – SU PALABRA enseñada por los hombres que son siervos de Dios.  En el día de Pentecostés el Espíritu Santo actuó sobre los corazones de todos para convencerles de pecado, pero lo hizo POR MEDIO DE LA PALABRA PREDICADA.  Bien dice la Escritura que “se compungieron de corazón”.  ¿Por qué?  Porque reconocieron que eran culpables de pecado.  ¿Cómo fueron convencidos de pecado?  POR LO QUE OYERON.  “AL OÍR ESTO, se compungieron de corazón”, dice la Biblia.  El Espíritu Santo no hizo NADA en el corazón de ninguno de ellos sino POR MEDIO DE LA VERDAD DE DIOS QUE LES FUE ENSEÑADA en aquel día.  Así obró el Espíritu en aquel día y así obra hoy día.  Convence al mundo de pecado por medio de SU ESPADA:  LA PALABRA DE DIOS.  Por tanto, si el mensaje de Cristo no es suficiente para convencer a una persona de pecado, que no esté esperando que el Espíritu Santo vaya a obrar milagrosamente en él para que se sienta compungido y llamado, porque NO LO VA A HACER.  Las personas (y hay muchas) que están esperando que el Espíritu les toque el corazón antes de obedecer el evangelio de Cristo.  EN VANO ESPERAN.  Ya les está tocando por medio de la Palabra del Señor.  Lo único que falta es que abran el corazón a esta Palabra para creer y obedecer a Dios en humildad – COMPUNGIDOS DE CORAZÓN POR LO QUE HAN OÍDO DE LA PALABRA DE DIOS – LA ESPADA DEL ESPÍRITU SANTO.
 
Aprendemos lo mismo al estudiar el discurso de Esteban a algunas personas que no fueron tan receptivas.  El les explica que cuando resistieron la predicación de los profetas de Dios, estaban resistiendo al ESPÍRITU SANTO.  Es decir que al no ser convencidos por la predicación de la palabra de Dios, no podían ser convencidos por el Espíritu Santo y por tanto iban a perder sus almas.  “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos!  Vosotros resistís siempre AL ESPÍRITU SANTO; como vuestros padres, así también vosotros.  ¿A cuál de los PROFETAS no persiguieron vuestros padres?  Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; Vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.  Oyendo estas cosas se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él” (Hechos 7:51-54).  Ellos como sus padres estaban resistiendo al Espíritu Santo por rechazar el consejo de Dios cuando “OYENDO ESTAS COSAS SE ENFURECÍAN”.  Fíjese bien que en ese caso el Espíritu Santo NO LOGRÓ que estos hombres se convirtieran.  Trató de obrar en sus corazones EXACTAMENTE como había hecho en el día de Pentecostés.  Pero en este caso, “AL OÍR ESTO”, en vez de compungirse de corazón, se ENFURECÍAN en sus corazones.  Cuando ellos resistieron la predicación de Esteban ESTABAN RESISTIENDO AL ESPÍRITU SANTO.  No había más que el Espíritu podía hacer.  No les iba a obligar a humillarse.  Cuando la Espada del Espíritu no logra convencer al pecador, no es posible la salvación. 
Y es así que el Espíritu hace uso de Su espada, la Palabra de Dios, para llegar a lo más profundo del corazón de todo hombre y así convencerle de pecado.  Y con esa espada, el Espíritu eficazmente lleva a cabo su tarea de convencer al mundo de pecado.  “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).  ¿Qué instrumento más poderoso y más eficaz podría usar el Espíritu Santo?  NO HAY NINGUNO. 
 
El Nuevo Nacimiento
 
Para ser salvo no basta estar convencido de pecado.  Es necesario CREER y SER CONVERTIDO o sea NACER DE NUEVO.  Una vida nueva tiene que comenzar.  El pecador está muerto, separado de la vida de Dios, por causa de sus pecados.  Aunque parece tener vida, el hombre interior – el espíritu del hombre está muerto.  Necesita nacer de nuevo.  “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”, escribió el apóstol Pablo a los cristianos en Efeso (Efesios 2:1).  Este nuevo nacimiento es también OBRA DEL ESPÍRITU SANTO.  Jesús dijo a Nicodemo en Juan 3:5,6: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”  El espíritu del hombre tiene que NACER DEL ESPÍRITU SANTO para ser de Dios, para ser salvo.
 
Tanto en lo material como también en lo espiritual, para que uno nazca, primeramente tiene que ser ENGENDRADO.  Es decir que LA SIMIENTE de la vida tiene que ser sembrada.  En Juan 1:12,13 aprendemos que para NACER DE DIOS,  primeramente hay que ser ENGENDRADO DE DIOS.  “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12,13).  El elemento esencial en este proceso es la fe.  A los que tienen fe en Jesucristo, Dios da POTESTAD, o sea LA CAPACIDAD, de NACER DE NUEVO como hijos de Dios.  NO SON hijos de Dios todavía al no más tener fe, sino que reciben entonces la POTESTAD necesaria para NACER DE NUEVO.  El requisito para PODER nacer de Dios es LA FE. 
 
¿Cómo somos engendrados?  El apóstol Pablo responde:  “Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os ENGENDRE POR MEDIO DEL EVANGELIO” (I Corintios 4:15).  No somos engendrados en alguna manera misteriosa, sino sencillamente por medio de LA ESPADA DEL ESPÍRITU SANTO:  el evangelio de Cristo Jesús.  Santiago lo confirma en Santiago 1:18, “Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”  Nuevamente vemos que el Espíritu de Dios obra POR MEDIO DE SU ESPADA, LA PALABRA DE VERDAD, para producir en nosotros UNA VIDA NUEVA.  Notamos en Juan 1:12,13 que para ser engendrados de Dios tenemos que creer.  ¿De dónde viene esta fe y cómo?  “Así que la fe es por el oír, y el oír, POR LA PALABRA DE DIOS” (Romanos 10:17).  “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.  ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?  ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?  ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”  (Romanos 10:13,14).  Queda bien claro que LA ÚNICA MANERA que las Escrituras conocen para producir una verdadera FE en el ser humano es POR ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS.  El Espíritu Santo obra POR MEDIO DE SU ESPADA, LA PALABRA DE DIOS, para producir FE en nosotros.  Es por medio de la predicación de la Palabra, NO por acción directa ni misteriosa que el Espíritu Santo produce fe en nuestros corazones.  El hombre no puede ser convertido en hijo de Dios por escuchar testimonios personales.  El evangelio de Cristo es PODER de Dios para nuestra salvación porque produce en nosotros FE.  El hombre no puede nacer de nuevo por medio de la oración.  El nuevo nacimiento es la obra del Espíritu Santo por medio del evangelio de Cristo que el hombre pecador debe escuchar, entender, creer y obedecer.  Los testimonios, por muchos que sean, de un nuevo nacimiento que se lleva a cabo misteriosamente en lo más profundo del corazón del hombre a través de alguna experiencia emocional NO TIENEN BASE BÍBLICA.  El nuevo nacimiento sí es obra del Espíritu Santo, pero NO ES nada misterioso que se hace en secreto.  Es posible ÚNICAMENTE por OÍR y OBEDECER el evangelio de Cristo que es LA ESPADA DEL ESPÍRITU SANTO.  Somos engendrados de Dios cuando SU SIMIENTE:  LA PALABRA DE VERDAD es sembrada en nosotros mediante la predicación del evangelio.  El apóstol Pedro lo dice claramente:  “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, POR LA PALABRA DE DIOS que vive y permanece para siempre” (I Pedro 1:22,23).  La simiente incorruptible sembrada en nosotros es LA PALABRA DE DIOS.  Cuando nosotros obedecemos esta palabra de verdad RENACEMOS – nacemos de agua y del Espíritu.
 
En resumen, el Espíritu Santo obra POR MEDIO DE LA PALABRA DEL EVANGELIO para producir en nosotros FE y OBEDIENCIA, un cambio INTERNO, un cambio en nuestra actitud, un cambio en nuestro hombre interior, nuestro espíritu.  “Lo que es nacido del Espíritu es espíritu”.  Y el Espíritu Santo logra este cambio POR MEDIO DE SU ESPADA, LA PALABRA DE DIOS, la simiente INCORRUPTIBLE.
 
Nacer de agua y del Espíritu (el nuevo nacimiento) claramente se refiere al bautismo en agua.  La humilde obediencia de corazón al evangelio de Cristo en el bautismo es el resultado del cambio interno obrado por el Espíritu Santo en nosotros POR MEDIO DE LA PALABRA.  Creemos y nos arrepentimos y como resultado OBEDECEMOS de corazón, siendo sumergidos en agua para comenzar una VIDA NUEVA.  “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?  Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros ANDEMOS EN VIDA NUEVA” (Romanos 6:3,4).  La VIDA NUEVA – el resultado del nuevo nacimiento – comienza desde el momento de nuestro bautismo en Cristo.  Esta vida nueva es la culminación del proceso que comenzó cuando escuchamos la Palabra del evangelio.  Esta Palabra (LA ESPADA DEL ESPÍRITU SANTO) produjo FE en nuestro hombre interior.  Decidimos CAMBIAR en nuestro espíritu y obedecimos a Cristo en el bautismo en agua.  Entonces Dios nos perdonó y nos dio vida nueva, una vida que depende de Dios.  Nacimos de nuevo de agua y del Espíritu.  Recibimos el don del Espíritu Santo en este mismo momento.  “Arrepentios y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” mandó el apóstol Pedro (Hechos 2:38).  Los que fueron obedientes nacieron de nuevo aquel día y entraron en la familia de Dios en el mismo día.  Sus pecados fueron perdonados.  Recibieron el don del Espíritu Santo.  Habían nacido de agua y del Espíritu como resultado de la OBRA DEL ESPÍRITU SANTO por medio de SU ESPADA, la predicación de la Palabra de Dios por el apóstol Pedro.  Se convencieron de pecado POR LO QUE OYERON.  Y nacieron de nuevo, al ser bautizados en Cristo, porque RECIBIERON SU PALABRA (Hechos 2:41).   Fueron engendrados por la simiente divina y nacieron de Dios.  “Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41).  Eran parte de la iglesia por la cual Cristo se entregó a sí mismo “para santificarla, habiéndola purificado EN EL LAVAMIENTO DEL AGUA POR LA PALABRA” (Efesios 5:26).  En este texto tenemos otra referencia al nuevo nacimiento de agua y del Espíritu, logrado POR LA PALABRA DE DIOS.  Lea también Tito 3:4-6.  Es un solo nacimiento de DOS elementos: el agua y el Espíritu, “el lavamiento de la regeneración y... la renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5).  Estos NO SON SÍMBOLOS.  El agua es el agua del bautismo y el Espíritu es simplemente el Espíritu Santo de Dios.  Los textos que ya estudiamos lo confirman.  Sin estos dos elementos NO HAY NUEVO NACIMIENTO Y NO HAY SALVACIÓN.  Sin la obra del Espíritu Santo a través de LA PALABRA (SU ESPADA) no puede haber fe.  Sin la obra de fe (el bautismo en agua según Colosenses 2:11-13) no hay vida nueva para nosotros. 
 
Como puede ver, el nuevo nacimiento no es algo misterioso.  Es obra del Espíritu Santo en el corazón del hombre a través de la Palabra de Dios.  Al oír la Palabra de Cristo la fe nace en el corazón del hombre.  Basándose en esta fe, el hombre obedece a Cristo y es bautizado.  Sus pecados son perdonados y NACE DE NUEVO.  Recibe el don del Espíritu Santo y, con Él, VIDA NUEVA.  El hombre no puede ser convertido por escuchar testimonios personales.  No puede nacer de nuevo por medio de la oración.  El nuevo nacimiento es la obra del Espíritu Santo por medio de Su Espada:  la Palabra de Dios a la cual el hombre debe escuchar, entender, creer y obedecer.
 
 
 
 
La Santificación
 
La santificación es otra obra importantísima del Espíritu Santo.  La palabra “santificar” significa “apartar” o “poner aparte” para algún servicio especial.  La santificación del creyente en Cristo Jesús es el proceso por el cual uno es apartado del mundo y su iniquidad y dedicado al servicio de Dios en la iglesia de Cristo Jesús.  La santidad de Dios expresa Su separación total de todo pecado.  Nuestra santificación es nuestra separación del mundo, del pecado, del hombre viejo con toda su iniquidad.  Pero esta separación DEL mundo es para que seamos dedicados A DIOS – apartados para un propósito especial, un propósito SANTO.  Somos dedicados, consagrados, apartados para la adoración y el servicio de Dios. 
 
El concepto de la santificación de algo (su separación para un propósito sagrado) viene del Antiguo Testamento.  En Éxodo 13:2 Jehová dijo a Moisés:  “Conságrame todo primogénito.  Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.”  La consagración, o sea la santificación, es el proceso por el cual algo o alguien llega a PERTENECER A DIOS.  El cristiano YA NO ES DEL MUNDO sino DE DIOS (vea Tito 2:11-14; I Pedro 2:9, 10).  Compare el pueblo de Israel según el propósito de Dios (Éxodo 19:5,6).  El santuario (de la misma raíz hebrea que “santo” y “santificar”) era un LUGAR APARTADO, o sea SEPARADO de otros usos y dedicado exclusivamente AL SERVICIO DE DIOS.  Ahora el cristiano es este TEMPLO DE DIOS (vea I Corintios 6:19,20; I Corintios 3:16,17; Efesios 2:19-22) dedicado a Su servicio divino.  El día de reposo (el sábado) era santo (Éxodo 20:8) o sea SANTIFICADO.  El significado de santificar al día de reposo o sea el séptimo día de cada semana era para SEPARAR este día de los demás como un día especial, un día dedicado a Dios.  El día de reposo fue un día separado (santificado) de todo negocio material del mundo (Nehemías 13:19-22).  Ya no era un día COMÚN sino un día ESPECIAL, un día SANTO, un día dedicado a Dios.  Para el cristiano, su vida entera está santificada a Dios (vea Romanos 12:1,2).
 
La santificación del cristiano no es algo opcional.  Es esencial que todo hijo de Dios sea santificado.  “Seguid la paz con todos, y LA SANTIDAD, sin la cual NADIE verá al Señor” (Hebreos 12:14).  Aquel que no sigue LA SANTIDAD puede estar seguro que no verá al Señor, no tendrá el gozo de la comunión eterna con el Señor.  Por tanto, todo cristiano debe entender el proceso de la santificación y estar seguro que se cumple en su vida.
 
La obra de la santificación, de principio a fin, es obra DEL ESPÍRITU SANTO.  El apóstol Pedro nos revela que somos “elegidos según la presciencia de Dios Padre en SANTIFICACIÓN DEL ESPÍRITU, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (I Pedro 1:2).  El apóstol Pablo les dice a los Tesalonicenses que debemos dar gracias a Dios que El “os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la SANTIFICACIÓN POR EL ESPÍRITU y la fe en la verdad” (II Tesalonicenses 2:13).  Y nuevamente en I Corintios 6:11 nos explica que el lavamiento del pecado, la santificación y la justificación del hombre – todo – es POR EL ESPÍRITU DE NUESTRO DIOS.  “Y esto erais algunos; Mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y POR EL ESPÍRITU de nuestro Dios” (II Corintios 6:11). 
 
Pero el hecho que sea obra del Espíritu Santo NO quiere decir que la santificación sea algo producido en base a la recepción del Espíritu Santo.  Algunas sectas enseñan que uno es santificado automáticamente o sea instantáneamente  al recibir el Espíritu Santo (lo que algunos llaman la “segunda obra de gracia”).  La santificación del cristiano es obra del Espíritu PERO la BASE para esta obra NO ES la recepción del Espíritu SINO LA SANGRE o sea EL SACRIFICIO de Jesucristo.  La Biblia enseña claramente que Cristo Jesús hizo POSIBLE nuestra santificación de la misma manera que hizo posible nuestra redención o sea el perdón de pecados:  POR MEDIO DE SU SACRIFICIO.  “Por lo cual también Jesús, PARA SANTIFICAR AL PUEBLO MEDIANTE SU PROPIA SANGRE, padeció fuera de la puerta” (Hebreos 13:12).  Claramente EL MEDIO o sea EL ELEMENTO que logra nuestra santificación es LA SANGRE DE JESUCRISTO.  “En esa voluntad somos SANTIFICADOS MEDIANTE LA OFRENDA DEL CUERPO DE JESUCRISTO hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10).  Es por este motivo que el apóstol Pablo insiste que Cristo Jesús es para nosotros SANTIFICACIÓN (I Corintios 1:30).  Si no fuera por el sacrificio de la sangre del Hijo de Dios, El Espíritu NO podría lograr nuestra santificación porque no habría NINGUNA BASE PARA separarnos del pecado y dedicarnos al servicio de Dios. 
 
Además la Biblia también nos revela que el Espíritu Santo OBRA POR MEDIO DE SU ESPADA, LA PALABRA DE DIOS, para santificarnos.  NO ES algo que sucede instantánea NI milagrosamente.  NO estamos diciendo que LA PALABRA nos santifica SINO que el Espíritu Santo NOS SANTIFICA POR MEDIO DE LA PALABRA.  Jesucristo en Su oración al Padre pidió:  “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad... Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados EN LA VERDAD” (Juan 17:17,19).  Cristo no estaba bajo la ilusión falsa que al venir el Espíritu Santo en el día de Pentecostés y caer sobre los apóstoles que ellos iban a ser santificados milagrosa ni instantáneamente.  Sabía que aún los apóstoles tenían que ser santificados POR MEDIO de la palabra de verdad.  Y es así con TODO hombre hoy día.  Por demasiado tiempo se ha imaginado que por ser la santificación una de las obras del Espíritu Santo, tenía que ser algo que el Espíritu hiciera directamente sobre el corazón del individuo.  El Espíritu lo hace pero como es el caso en muchas de Sus obras, lo hace POR MEDIO DE LA PALABRA: SU ESPADA.  La santificación no es un sentimiento extraño ni un calor sensacional en el cuerpo por haber recibido el Espíritu Santo.  No es un cambio forzado de la voluntad del hombre que de repente se hace posible y hasta FÁCIL por obra directa del Espíritu.  Es un cambio de vida que se lleva a cabo por haber entendido y creído la palabra de Dios.  Cuando el hombre pecador escucha el evangelio de Cristo y su llamamiento a una vida nueva y luego obedece este mensaje de verdad, empieza a ser santificado o sea apartado del mundo para el servicio de Dios.  En cuanto vaya aprendiendo y practicando todas las cosas que Cristo mandó se va progresando hacia la santificación perfecta en el Señor.  En todo esto el Espíritu Santo está obrando en uno.  Cada vez que lee o escucha la verdad de Dios, el Espíritu está obrando en su corazón por medio de este instrumento divino (la espada del Espíritu) para fortalecerlo y ayudarle a apartarse cada vez más del pecado.  Para ver claramente que el Espíritu Santo obra para lograr nuestra santificación POR MEDIO DE LA PALABRA, le invito a considerar el testimonio de los siguientes pasaje bíblicos que claramente señalan la eficacia de la Palabra escrita como instrumento del Espíritu para nuestra santificación o sea nuestro crecimiento en Cristo hasta reflejar la imagen de Dios Mismo en nuestra vida:  “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que POR ELLA crezcáis para salvación” (esta leche claramente es la Palabra) (I Pedro 2:1,2).  “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a LA PALABRA DE SU GRACIA, QUE TIENE PODER para sobreedificaros y daros herencia con todos los SANTIFICADOS” (Hechos 20:32).  “Toda la ESCRITURA es inspirada por Dios, y ÚTIL para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, A FIN DE QUE el hombre de Dios sea PERFECTO, ENTERAMENTE PREPARADO PARA TODA BUENA OBRA” (II Timoteo 3:16,17).  “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, PARA SANTIFICARLA, habiéndola  PURIFICADO en el lavamiento del agua POR LA PALABRA, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese SANTA Y SIN MANCHA” (Efesios 5:25-27).  Es de mucha importancia notar que en todos estos versículos se habla de la MANERA en que el Espíritu Santo nos perfecciona, y siempre se aclara que es POR MEDIO DE LA PALABRA.  Por ella crecemos para salvación.  Por ella recibimos la herencia eterna que pertenece a los santificados.  Por ella llegamos a ser perfectos, enteramente preparados para toda buena obra.  Por ella somos purificados hasta ser gloriosos, santos y completamente sin mancha.  ¿Qué más deseamos?  La santificación es otra obra que el Espíritu Santo cumple perfectamente por medio de SU ESPADA, LA PALABRA DE DIOS.
 
Hay al menos DOS aspectos de la santificación por el Espíritu Santo que debemos tomar en cuenta y entender claramente.  (1) Un acto o sea un evento en el cual somos separados del pecado pasado, apartados del mundo que está bajo el dominio del diablo y dedicados al servicio de Dios en el reino de Cristo; (2) un proceso en el cual perfeccionamos la santidad.  Por el Espíritu hacemos morir las obras de la carne.  Así que la santificación del cristiano es en cierto sentido un evento CUMPLIDO YA desde el momento de su bautismo para perdón de pecados y, al mismo tiempo, en otro sentido es un proceso que dura toda la vida.  Parece que esto es lo que el apóstol Pablo tiene en mente cuando escribe “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los SANTIFICADOS en Cristo Jesús, LLAMADOS A SER SANTOS con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (I Corintios 1:2).  Los hermanos en Corinto ya habían sido SANTIFICADOS, pero al mismo tiempo Dios les había llamado a SER SANTOS o sea a seguir SANTIFICANDOSE.  Encontramos lo mismo en Romanos 6:19-22.  Los cristianos en Roma YA habían sido LIBERTADOS DEL PECADO – separados de él cuando fueron bautizados.  Pero luego el apóstol Pablo les exhorta a presentar su cuerpo en servicio a la justicia para SANTIFICACIÓN, o sea para tener por fruto LA SANTIFICACIÓN.  “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” Romanos 6:19).  Ya habían sido libertados del pecado, pero todavía su SANTIFICACIÓN dependía de su manera de vivir o sea de presentar sus miembros (su cuerpo) para servir a la justicia.  “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto LA SANTIFICACIÓN, y como fin, la vida eterna” (Romanos 6:22).
 
¿Cómo es santificado el hombre?  Claramente POR EL ESPÍRITU SANTO.  En el primer sentido el Espíritu Santo logra la santificación del hombre (su separación del pecado y el reino del diablo) cuando respondemos al llamamiento de Dios por medio del evangelio de Cristo.  En este sentido los gentiles fueron santificados cuando obedecieron por fe al evangelio de Cristo que el apóstol Pablo les predicó.  “Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, SANTIFICADA POR EL ESPÍRITU SANTO” (Romanos 15:15,16).  Aprendemos lo mismo en II Tesalonicenses 2:13,14:  “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, MEDIANTE LA SANTIFICACIÓN POR EL ESPÍRITU y la fe en la verdad, a lo cual os LLAMO MEDIANTE NUESTRO EVANGELIO, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.”  Somos llamados POR MEDIO DEL EVANGELIO de Cristo.  El Espíritu Santo obra POR MEDIO DE LA PALABRA DEL EVANGELIO.  En este caso está obrando para llamarnos DEL MUNDO A LA GLORIA DE DIOS.  Nos quiere APARTAR de la corrupción que hay en este mundo PARA el servicio a Dios (o sea LA SANTIFICACIÓN).  Así que ESCAPAMOS  del mundo POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO POR MEDIO DEL EVANGELIO.  Este es el primer aspecto de la SANTIFICACIÓN POR EL ESPÍRITU.  El apóstol Pedro confirma que esto se logra POR MEDIO de la Palabra en II Pedro 2:20, “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, POR EL CONOCIMIENTO DEL SEÑOR y Salvador Jesucristo...”  No creo que haya mejor descripción de la santificación que ESCAPAR DE LAS CONTAMINACIONES DEL MUNDO.  Y esto se logra POR EL CONOCIMIENTO DEL SEÑOR.  Por tanto el hombre pecador es santificado POR EL ESPÍRITU SANTO cuando oye, entiende, cree y obedece LA PALABRA DEL EVANGELIO – LA ESPADA DEL ESPÍRITU.  En EL INSTANTE DE LA OBEDIENCIA el hombre escapa del mundo y es apartado para el servicio de Dios (Romanos 6:17,18).
 
Pero la santificación lograda en el momento del bautismo y la recepción del don del Espíritu Santo NO ES LA OBRA COMPLETA DE LA SANTIFICACIÓN.  Fíjese bien en la exhortación del apóstol Pablo a los “SANTOS” en Corinto:  “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de TODA contaminación de carne y de espíritu, PERFECCIONANDO LA SANTIDAD en el temor de Dios”  (II Corintios 7:1).  Aunque ya habían sido SANTIFICADOS por el Espíritu, les faltaba todavía PERFECCIONAR o sea COMPLETAR SU SANTIDAD PERSONAL, limpiándose de TODA contaminación mundana EXTERNA e INTERNA – de carne y de espíritu.  En este sentido la santificación es un proceso que continúa durante toda la vida del cristiano fiel como obra del Espíritu Santo.  A esto se refiere el apóstol Pablo en Romanos 8:12,13: “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.”  La santificación por el Espíritu en este sentido es sencillamente HACER MORIR LAS OBRAS DE LA CARNE POR EL ESPÍRITU.
 
Si investigamos las Sagradas Escrituras encontramos nuevamente que el Espíritu Santo logra este aspecto de nuestra santificación también POR MEDIO DE SU ESPADA, LA PALABRA DE VERDAD.  Uno de los pasajes bíblicos más claros con respecto a esta obra de santificación se encuentra en la oración del Señor Jesucristo al Padre celestial a favor de Sus discípulos en Juan 17:14-19.  Favor de leer este texto antes de seguir.  Fíjese bien que ellos YA NO ERAN DEL MUNDO.  Ya habían sido santificados en este sentido.  Sin embargo el Señor quería que fueran SANTIFICADOS todavía, es decir que las tentaciones y la maldad del mundo no volvieran a encontrar lugar en ellos.  Y ¿cómo pensaba lograr su santificación?  POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS.  “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”, ruega Jesucristo.  “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean SANTIFICADOS EN LA VERDAD”  (Juan 17:17,19).  No iban a ser santificados automática ni milagrosamente al venir el Espíritu Santo en el día de Pentecostés.  Si tal fuera el caso, Cristo no habría estado preocupado por la santificación de ellos.  La santificación de los apóstoles del Señor como todo cristiano es POR MEDIO DE LA VERDAD DE DIOS, LA PALABRA DEL SEÑOR.  Por este motivo el apóstol Pedro nos exhorta en I Pedro 2:2, “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que POR ELLA CREZCÁIS PARA SALVACIÓN.”  Es por ella que el hombre de Dios es PERFECCIONADO, ENTERAMENTE PREPARADO PARA TODA BUENA OBRA (II Timoteo 3:16,17).  Es por medio de la ENSEÑANZA DE LA VERDAD por apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros que los santos son perfeccionados y crece uno para ser varón perfecto (Efesios 4:11-16). 
 
La diferencia entre el cristiano santificado que anda conforme al Espíritu y el pagano que se entrega a la lascivia para cometer toda clase de impureza es LA MENTE o sea EL ENTENDIMIENTO.  El cristiano vive en SANTIDAD porque tiene UNA MENTE RENOVADA.  Esta es la manera en que el Espíritu Santo influye en nosotros para que vivamos una vida santa.  Renueva el espíritu de nuestra mente para que vivamos conforme a LA VERDAD en vez de andar en la vanidad de nuestra mente carnal.  Lea con mucho cuidado Efesios 4:17-24; Romanos 12:1,2; I Corintios 2:14; Efesios 2:1-3; Romanos 8:4,5.  Así hacemos morir en nuestra vida las obras de la carne POR EL ESPÍRITU (Romanos 8:12,13) por un pensamiento nuevo, una nueva mente instruida y guiada por el Espíritu de Dios POR MEDIO DE LA PALABRA.  El Espíritu Santo produce en nosotros una vida santificada CUANDO nosotros somos GUIADOS POR EL ESPÍRITU, es decir cuando SEGUIMOS SUS INSTRUCCIONES (vea Gálatas 5:16-25).
 
Esto también nos señala que la santificación no es solamente OBRA DEL ESPÍRITU SANTO.  Es también NUESTRA OBRA.  La santificación no se logra en el cristiano mientras éste se mantiene PASIVO.  La santificación NO ES ALGO QUE NOS SUCEDE por obra del Espíritu.  Es algo que LOGRAMOS CON LA AYUDA del Espíritu Santo.  De otra manera la exhortación a perfeccionar la santidad (II Corintios 7:1) perdería su sentido natural (vea también I Tesalonicenses 4:3-8; Colosenses 1:21-23; Romanos 8:12,13).  Creo que las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 2:12,13 expresan claramente la parte humana y la parte divina en nuestra santificación y salvación eterna:  “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12,13).  Nosotros no tenemos en nosotros mismos la voluntad NI la capacidad adecuadas para vivir en santidad.  Dios produce tanto el deseo como la fuerza espiritual en nosotros POR SU BUENA VOLUNTAD que aprendemos en el evangelio de Cristo.  Pero luego queda en nosotros OCUPARNOS CON TEMOR Y TEMBLOR en obediencia voluntaria y práctica diligente de esta voluntad divina para que con la ayuda de Dios, la obra del Espíritu Santo por medio de la Palabra y el sacrificio de Jesucristo seamos presentados “santos y sin mancha e irreprensibles delante de él” (Colosenses 1:22).
 
Hay un punto más que debemos considerar brevemente con respecto a la santificación del cristiano.  Ser santificado por el Espíritu NO SIGNIFICA que dejamos de cometer todo pecado.  Es cierto que el cristiano santificado YA NO PRACTICA el pecado (I Juan 3:9).  Pero en esta vida nunca podremos decir honestamente que no hemos pecado (lea I Juan 1:7-10).  Fíjese que los cristianos en Corinto YA HABÍAN SIDO SANTIFICADOS (I Corintios 6:11; 1:2) pero muchos de ellos todavía eran cristianos CARNALES (I Corintios 3:1-3), claramente culpables de más que algún pecado.  Los santos de Dios están limpios en la presencia de Dios, no porque no cometen ningún pecado, sino porque son limpios en la sangre del Cordero (I Juan 1:7) y así será en el día final (Efesios 5:25-27).
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Las Conversiones Del Nuevo Testamento

 
            Si el pecador va a ser convencido de su condición y llevado a la fe y el arrepentimiento, será por la obra del Espíritu Santo POR MEDIO DE LA PALABRA.  Si el pecador va a nacer de nuevo por su fe en Cristo y su bautismo en Él, será por la obra del Espíritu Santo POR MEDIO DE LA PALABRA.  Y si el hombre inmundo va a ser santificado para el servicio de Dios y la gloria de Cristo, será  por la obra del Espíritu Santo POR MEDIO DE LA PALABRA.  El Espíritu Santo no hace nada para convertir al hombre más que lo que hace POR MEDIO DE LA PALABRA DEL SEÑOR.  No actúa directamente sobre el corazón del individuo SINO POR MEDIO DE LA PALABRA.  Esto puede comprobarse si estudiamos todas las conversiones que encontramos en el libro de los Hechos.
 
En todas las conversiones del Nuevo Testamento, las cuales se encuentran en el libro de los Hechos de los Apóstoles, las personas habían oído la palabra del evangelio y por eso llegaron a tener fe y a obedecer los mandamientos de Cristo para así recibir la salvación de su alma.  En ninguna de estas conversiones se nota que el individuo fuera tocado directamente por el Espíritu Santo para que fuera convertido.  Pero sí el escritor inspirado nos relata en palabras claras que de una  u otra manera TODOS escucharon el mensaje de Dios para ser convertidos en cristianos.  He aquí 17 pruebas bíblicas que la conversión del pecador es obra que el Espíritu Santo lleva a cabo SOLAMENTE POR MEDIO DE LA PALABRA DE CRISTO JESÚS.  Son 17 casos de conversiones novotestamentarias. 
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HECHOS 2
 
“oíd estas palabras” (2:22)
 
“al oír esto” (2:37)
 
“Pedro les dijo” (2:38)
 
“Recibieron su palabra” (2:41)
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HECHOS 3:11-4:4
 
“Pedro respondió al pueblo” (3:12 en adelante)
 
“hablando ellos al pueblo” (4:1)
 
“habían oído la palabra” (4:4)
 
                                 
HECHOS 6:7
                               
“crecía la palabra”
 
“obedecían a la fe”
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HECHOS 8:4-25
 
“les predicaba a Cristo” (8:5)
 
“escuchaba”(8:6)
 
“creyeron” (8:12)
 
“había recibido la palabra” (8:14)
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HECHOS 8:26-40
 
“le anunció el evangelio” (8:35)
 
“creo” (8:37)
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HECHOS 9:1-19
 
Cristo “le decía” (9:4,5)
 
“se te dirá lo que debes hacer” (9:6)
 
El mandamiento (22:16; compare 9:18)
 
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HECHOS 10
 
“Pedro dijo” (10:34 en adelante)
 
“te hablará palabras por las cuales serás salvo” (11:14)
 
“mandó”(10:48)
 
“que oyesen y creyesen” (15:7)
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HECHOS 13:5-12
 
“anunciaban la palabra de Dios” (13:5)
                         
“deseaba oír la palabra de Dios” (13:7)
 
“creyó, maravillado de la doctrina del Señor” (13:12)
 
 
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HECHOS 13:44-48
 
“para oír la palabra de Dios” (13:44)
 
“hablando con denuedo” (13:46)
 
“creyeron” (13:48)
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HECHOS 16:13-16
 
“hablamos a las mujeres” (16:13)
 
“estaba oyendo y el Señor abrió el corazón de ella” (16:14)
 
“fue bautizada” (16:15)
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HECHOS 16:25-34
 
“ellos dijeron” (16:31)
 
“le hablaron la palabra del Señor” (16:32)
 
“haber creído a Dios” (16:34)
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HECHOS 17:10-12
 
“recibieron la palabra” (17:11)
 
“escudriñando cada día las escrituras” (17:11)
 
“creyeron muchos” (17:12)
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HECHOS 17:22-34
 
“Pablo... dijo:” (17:22 en adelante)
 
“cuando oyeron” (17:32)
 
“algunos creyeron” (17:34)
 
HECHOS 18:1-8
 
“discutía” y “persuadía” (18:4)
 
“predicación de la palabra, testificando” (18:5)
 
“muchos... oyendo, creían y eran bautizados” (18:8)
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HECHOS 19:1-7
 
“dijo Pablo” (19:4)
 
“cuando oyeron esto” (19:5)
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HECHOS 19:8-20
 
“habló” “discutiendo” “persuadiendo” (19:8)
 
“discutiendo cada día” (19:9)
 
“Muchos... habían creído” (19:18)
 
Crecía y prevalecía “la palabra” (19:20)
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HECHOS 28:23-29
 
“les declaraba y les testificaba” (28:23)
 
“algunos asentían a lo que se decía” (28:24)
 
“otros no creían” (28:24)
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NUNCA DICE QUE EL ESPÍRITU SANTO HIZO ALGO PARA CONVERTIRLES A ESTAS PERSONAS MAS QUE LO QUE HIZO POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS.
 
     Usted, yo y todo hombre que desea recibir la salvación de Dios, debemos ser convertidos a Cristo en la misma manera:  por el Espíritu de Dios POR MEDIO DE  la palabra, la ESPADA DEL ESPÍRITU
 
     Algunos dicen que no podemos entender la Biblia sin la ayuda especial del Espíritu Santo.  Dicen que necesitamos que el Espíritu obre en nosotros para poder entender y creer lo que la Biblia dice.  Pero, ¿es cierto?  Un breve estudio del propósito de la Biblia nos mostrará que es por medio de la Espada que el Espíritu nos lleva a un entendimiento de la verdad. 
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El Propósito De La Biblia

 
     El propósito de la Biblia es revelar a la mente humana en palabras claras, exactas y entendibles la verdad de Dios para que todos los hombres conozcan la voluntad de Dios para sus vidas.  La doctrina presentada en la Biblia debe ser leída, interpretada correctamente, creída y defendida.  Ella es el esfuerzo de Dios, por medio del Espíritu Santo, de revelar Su Voluntad a los hombres.  Si ella no puede ser entendida correctamente, Dios fracasó y el Espíritu Santo es incapaz de iluminar la mente humana con la voluntad divina.  Es ridículo decir que el Espíritu Santo no pudo comunicar la voluntad de Dios a los hombres por medio de la Biblia, pero que lo puede hacer por revelación directa.  La Biblia ES LA REVELACIÓN DIRECTA DE LA VOLUNTAD DE DIOS EN SU FORMA PERFECTA.  Tal es la declaración de las mismas Escrituras inspiradas en versículos que ya estudiamos sobre la inspiración de la Biblia y en otros que enseguida notaremos.
 
     Muchas personas alegan que la división religiosa es prueba que la Biblia no puede ser entendida y especialmente no de igual manera por diferentes personas.  Pero la falta no está en la Biblia sino en los hombres.  No es que no podamos entender la Biblia, sino que NO QUEREMOS entenderla por diferentes debilidades y tentaciones espirituales que nos llenan de prejuicios y filosofías falsas.
 
     ¿Es posible entender el libro de reglamentos para el fútbol profesional?  Claro que sí.  Si no, todo juego de fútbol fuese un desastre.  Y así es el caso con todo deporte.  Además, para que se construya una casa, varios individuos tienen que entender cálculos, planos y tener mucho conocimiento técnico.  Todo esto viene a través de instrucciones escritas y nadie está diciendo que no se puede entender, aunque es más complicado que el plan que Dios ha revelado en la Biblia para la salvación del hombre.  Si vamos al correo para que nos pesen un paquete y nos den el precio del envío, estamos confiando que todos los empleados postales pueden leer y entender los reglamentos postales para darnos el precio correcto.  Y si dos empleados nos dieran dos precios diferentes, estaríamos completamente disgustados con ellos porque sabemos que los reglamentos deben entenderse de igual manera por todos los empleados.  Nuestro sistema educativo depende de poder entender información e instrucciones de igual manera.  Cuando el profesor hace una pregunta objetiva en un examen, está seguro que si los alumnos han estudiado el material que les ha presentado, todos podrán contestar correctamente.  Y en ninguna manera va a aceptar varias respuestas diferentes porque solamente una va a ser la correcta.  Y así sucesivamente podemos considerar muchas ilustraciones de la vida cotidiana en las cuales se nota la necesidad y posibilidad de entender instrucciones, todos de la misma manera. ¿POR QUE NO VAMOS A PODER ENTENDER LA BIBLIA?
 
     Si los hombres somos capaces de comunicar información de una manera bien entendible, ¿por qué no creemos que Dios puede hacer lo mismo? ¿Será posible que tengamos más fe en los hombres que en Dios?  De ninguna manera.  Dios tiene la capacidad de darnos un libro de instrucciones sobre la vida que Él quiere que vivamos.  Él puede revelarnos en forma escrita Su voluntad para con los hombres de una manera que todos podemos entender.  De esto no puede haber duda alguna.  Así que el asunto no es preguntar si Dios PUEDE o no sino saber si FUE SU VOLUNTAD hacerlo o no. 
 
     Hay solamente dos alternativas. [1]  Dios no quiso dar a los hombres un libro de instrucciones que todos podemos entender correctamente. [2]  Dios dio a los hombres un libro de instrucciones que todos podemos entender correctamente, pero muchos hombres dejan que sus deseos pecaminosos, su propia voluntad, su orgullo y sus prejuicios cieguen su entendimiento.  Y el resultado es el que observamos hoy día:  la confusión acerca de la voluntad de Dios. ¿CUÁL DE ESTAS DOS ALTERNATIVAS ES LA VERDADERA?  Solamente Dios puede darnos la respuesta, y lo hace en la Biblia Misma. 
     Según la Biblia, hay 4 cosas que Dios quiere que hagamos con ella.  Primero, Dios quiere que leamos la Biblia (lea Efesios 3:3,4; I Corintios 14:37;  II Tesalonicenses 2:14,15; Colosenses 4:16).  El apóstol Pablo dice, “que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, LEYENDO lo cual PODÉIS ENTENDER cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo” (Efesios 3:3,4).  Fíjese que Pablo entendía, POR REVELACIÓN DIRECTA, hasta el misterio de Dios.  Y si nosotros leemos su explicación en la Biblia, nosotros podemos tener EL MISMO CONOCIMIENTO que él tenía por revelación.  LEYENDO LA BIBLIA, el hombre sincero y sin prejuicios puede entenderla.  ES LA VOLUNTAD DE DIOS QUE LEAMOS LA BIBLIA. 
 
     Además de ser la responsabilidad del ser humano leer la Biblia, para darse cuenta de la revelación de Dios y su plan para el hombre, es también su deber INTERPRETAR LA BIBLIA CORRECTAMENTE.  Ya notamos que PODEMOS ENTENDER LO QUE LA BIBLIA DICE.  Y si no la interpretamos correctamente, vamos a ser castigados.  Dios no nos va a excusar ni va a mandar una revelación para enseñarnos nuestro error.  Si nos equivocamos, no es culpa de la Biblia, sino de nosotros mismos o de los guías ciegos que ciegamente seguimos.  El apóstol Pedro escribe en II Pedro 3:15-17  :  “Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales LOS INDOCTOS E INCONSTANTES tuerce, como también las otras Escrituras, para su propia PERDICIÓN.  Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de ante mano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.”  Aunque el texto nos declara que hay algunos versículos en la Biblia que son difíciles de entender, no dice que sean imposibles de entender.  Además, nos aclara que la causa de la mala interpretación de ellos y de las otras Escrituras es que personas indoctas e inconstantes las tuercen.  Claro que un individuo que no es diligente en su estudio de la Palabra de Dios (indocto) o una persona que es inconstante en su vida personal, no puede entender correctamente las Escrituras.  Al contrario lo que va  a hacer es TORCER sus enseñanzas.  El individuo debe ser recto y diligente en su estudio de la Biblia para entenderla correctamente.  Pero para los que no son así y como consecuencia tuercen las Escrituras, el resultado es su propia PERDICIÓN.  Y los que se dejan engañar por las falsas interpretaciones de ellos serán arrastrados por el error del inicuo a la perdición también.  Así que podemos ver claramente que el PROPOSITO DE DIOS es que los hombres INTERPRETEMOS CORRECTAMENTE LA BIBLIA.
 
     Dios también quiere que la Biblia PRODUZCA EN NOSOTROS UNA FE VERDADERA Y CONVICCIONES CORRECTAS DE LA VERDAD DEL SEÑOR.  Ella es todo lo que necesitamos y todo lo que Dios nos ofrece para crecer hacia la perfección y la salvación eterna.  Según el propósito de Dios, si el hombre hoy día va a creer en Cristo y ser salvo, va a ser por medio de leer o escuchar y entender  correctamente  la Biblia.   Es la única manera que Dios ha proveído.  El apóstol Pablo recordó al joven cristiano y predicador Timoteo de esto en II Timoteo 3:14-17: “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, LAS CUALES te pueden hacer  sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.  Toda la Escritura es inspirada por Dios, útil para enseñar, para redargüir para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”  Fíjese que el texto nos enseña que la fe, la salvación, las buenas obras del cristiano, la sabiduría, la corrección de los errores de uno, la preparación y la perfección del hijo de Dios todos son posibles POR MEDIO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS.  Tal es el propósito de la Biblia.  Lea también Romanos 10:17; Juan 20:30,31; II Tesalonicenses 2:15.
 
     El último propósito que Dios tiene en mente para  la Biblia y nuestro uso de ella que queremos notar en esta lección es que Dios espera que nosotros DEFENDAMOS las convicciones que hemos formado por medio de la Palabra y específicamente que DEFENDAMOS la doctrina de ella.  Esto significa, otra vez, que el ser humano puede entender las enseñanzas de la Biblia y que al no hacerlo, Dios no le bendecirá.  Si no fuera así, Dios no podría exigir que defendamos lo que ella enseña.  Pero Judas declara:  “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación,  me  ha  sido  necesario  escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por  la  fe que  ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3).  El apóstol Pablo también nos advierte de la posibilidad de que nos vengan enseñando nuevas enseñanzas y dice que no las debemos permitir (Gálatas 1:6-10; I Timoteo 1:3,4; Romanos 16:17).
 
     Repito que el propósito de la Biblia es revelar a la mente humana en palabras claras, exactas y entendibles la verdad de Dios para que todos los hombres, por medio de ella, conozcan la voluntad de Dios para sus vidas.  Si nosotros exigimos una señal o una manifestación más y alegamos que las Escrituras no bastan o que no podemos estar seguros de entenderlas correctamente insultamos la dignidad, el poder y la autoridad de Dios.   Para los que siguen en su necedad que no es así, presentamos dos respuesta bíblicas que todos podrán entender fácilmente:  [1]  El caso de Zacarías cuando recibió el mensaje del ángel de Dios.   Hablando del hijo que nacería por el poder de Dios (Juan el Bautista), el ángel dijo:  “E ir delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.  Dijo Zacarías al ángel:  ¿En qué conoceré esto?  Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.  Respondiendo el ángel, le dijo:   Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas Y AHORA QUEDARAS MUDO Y NO PODRÁS HABLAR, HASTA EL DÍA EN QUE ESTO SE HAGA, POR CUANTO NO CREÍSTE MIS PALABRAS, las cuales se cumplirán a su tiempo” (Lucas 1:17-20). [2]  El caso del rico en el Hades que quiso mandar a advertir a sus hermanos todavía vivos:  “Y Abraham le dijo:  A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.  El entonces dijo:  No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.  Mas Abraham le dijo:  Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:29-31). 
 
NO MENOSPRECIEMOS LA PALABRA ESCRITA PORQUE ELLA ES LA ESPADA DEL ESPÍRITU SANTO Y EL PODER DE DIOS PARA SALVARNOS DEL PECADO Y PREPARARNOS PARA LA GLORIA ETERNA. 
 
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ANTES DE SEGUIR ESTUDIANDO
DEBE CONTESTAR LAS PREGUNTAS SOBRE ESTA SECCIÓN
“LA ESPADA DEL ESPÍRITU”
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EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO
 
 
Introducción
 
          El bautismo en el Espíritu Santo es el cumplimiento de una promesa hecha en el Antiguo Testamento (Joel 2:28) y repetida por Juan el Bautista (Mateo 3:11) y Cristo Jesús (Hechos 1:5).  Esta promesa del Padre fue cumplida en el día de Pentecostés que siguió la muerte, la resurrección y la ascensión del Señor Jesucristo (Hechos 2:1-4).  En aquel día Cristo Jesús derramó el Espíritu Santo sobre “toda carne” (Hechos 2:16,17,33).  Desde aquel momento glorioso el Espíritu Santo ha sido disponible a todos aquellos que Dios llamare por medio del evangelio (Hechos 2:39; II Tesalonicenses 2:14).  Los que reciben este llamamiento con fe, arrepentimiento y bautismo en agua para perdón de pecados se hacen acreedores de la promesa del Padre (Hechos 2:38,39; 5:32).
 
          Una vez derramada, el Espíritu Santo empezó una obra especial de dar poderes o dones de acuerdo con Su Voluntad Divina.  Primeramente dio estos poderes a los apóstoles de Cristo.  Después los dio por medio de estos apóstoles a muchos miembros de la iglesia de Cristo (Hechos 1:8; 2:4; I Corintios 12:7-11; Hechos 8:14-20). 
 
          El bautismo en el Espíritu Santo o sea el derramamiento del Espíritu, COMO el derramamiento de la sangre de Cristo, se llevó a cabo como ACTO ÚNICO, el cual jamás fue repetido.  Es decir que el Espíritu Santo fue derramado del cielo solamente una vez.  Sin embargo, LOS BENEFICIOS de Su presencia en el mundo y especialmente en la iglesia se reciben hoy día en la misma manera que en aquellos días.  Así como recibimos los beneficios del derramamiento de la sangre de Cristo, aunque fue derramada una sola vez para siempre, también recibimos los beneficios del derramamiento del Espíritu aunque aquello sucedió solamente una vez para siempre. 
 
          Hoy día, aquel que recibe el llamamiento del evangelio verdadero, cree, se arrepiente, confiesa su fe en Cristo, y se bautiza para perdón de pecados en obediencia a la verdad, RECIBE EL ESPÍRITU SANTO en cumplimiento continuo de la promesa del Padre.  En cuanto a los poderes o dones, ya que fueron dados (según la voluntad del Espíritu Mismo) SOLAMENTE POR MEDIO DE LOS APÓSTOLES, en la ausencia de los apóstoles NO ES LA VOLUNTAD DEL ESPÍRITU darlos hoy día.  (Estudiaremos estos puntos en mucho detalle más adelante en otra lección).  Pero el BENEFICIO PRINCIPAL del bautismo en el Espíritu Santo, está disponible hoy día de igual manera que a los miles presentes en el día  de Pentecostés allá en la ciudad de Jerusalén hace unos dos mil años.
 
 
Confusión Sobre El Bautismo En El Espíritu Santo
 
 
            Creo que todo lector sincero puede entender el significado de la proposición expuesta arriba con respecto al bautismo en el Espíritu Santo.  Y más que seguro estoy que al compararla con los textos bíblicos que tratan sobre el bautismo en el Espíritu Santo verán que la explicación es correcta. 
 
            Sin embargo, hay mucha confusión sobre el bautismo en el Espíritu Santo.  En vez de dejar que esa doctrina sea clara, hermosa, entendible y apreciada por todos, ha habido una tendencia al misticismo y al exclusivismo.  Se ha querido vestir este tema de misterios y sensaciones puramente emocionales.  Y el resultado ha sido confusión.  Además,  en algunas ocasiones ha surgido la idea que uno tiene que ser de los más santos que hay para tener la esperanza de participar en esta bendición de Dios.  Muchos confunden EL PODER con EL ESPÍRITU SANTO.  Otros no entienden el propósito verdadero del bautismo en el Espíritu Santo.
 
            Además hay mucha confusión sobre el número de veces que se llevó a cabo el bautismo en el Espíritu Santo.  Algunos piensan que la experiencia de gracia que testifica a sus corazones de haber recibido la salvación sea el bautismo en el Espíritu Santo.  Sin esta experiencia, dicen, uno no puede llegar a Dios para la salvación.  Otros dicen que los salvos deben ir más allá y buscar el bautismo en el Espíritu Santo que les ayudará a hablar en lenguas, profetizar, hacer sanidades, y otras obras milagrosas como estas.  Hay otros que creen que solamente los doce apóstoles recibieron el bautismo en el Espíritu Santo.  Dicen que fue por medio del bautismo en el Espíritu que los apóstoles fueron guiados a toda la verdad y recibieron el poder de imponer las manos para traspasar poderes milagrosos en la iglesia.
 
            Por supuesto las Sagradas Escrituras tienen que presentar la doctrina verdadera sobre el bautismo en el Espíritu Santo.  Y es a ella que debemos acudir, dejando todo prejuicio a un lado, acercándonos a este estudio con la única convicción que la Biblia contiene la verdad y nosotros aceptaremos lo que ella enseña aunque no esté de acuerdo con nuestras experiencias en el pasado ni con muchos dirigentes religiosos de grande renombre.
 
          Nuestro plan de estudio en esta lección será:  (1)  presentar la relación del bautismo en el Espíritu Santo con la salvación del alma; (2) tratar de dejar que la Biblia elimine varias ideas erróneas sobre el bautismo en el Espíritu Santo; (3) estudiar el bautismo en el Espíritu Santo; (4) considerar el caso de Cornelio y su casa; (5) estudiar el significado del bautismo en fuego.
 
 
 
¿Le Salvará El Bautismo En El Espíritu Santo?
 
          En Efesios 4:5 hay una declaración por el apóstol Pablo que merece nuestra atención en el estudio del bautismo en el Espíritu Santo.  Dice el apóstol Pablo que hay solamente “UN BAUTISMO”.  Nosotros sabemos que ha habido MUCHOS bautismos diferentes:  el bautismo del pueblo de Dios en la nube y en el mar durante el tiempo de Moisés (I Corintios 10:2); el bautismo de Juan (Hechos 19:3); el bautismo en fuego (Mateo 3:10-12); el bautismo en el Espíritu Santo (Hechos 1:4,5); el bautismo en el nombre de Jesucristo – bautismo en agua (Hechos 2:38; 8:36-38).  Pero el Espíritu Santo dice ahora, por medio del apóstol Pablo, que hay solamente UNO.
 
          Por supuesto, la idea es que hay solamente UN BAUTISMO VERDADERO.  Hay solamente UN BAUTISMO también mandado a los hombres para que reciban la salvación del alma o sea el perdón de pecados. 
 
          Los bautismos de Moisés y Juan ya estaban en el pasado y fuera de vigencia cuando el apóstol Pablo escribió su carta a los efesios.  Es interesante que estos efesios habían participado anteriormente en el bautismo de Juan y después en el bautismo de Cristo para perdón de sus pecados.  En este último también recibieron el Espíritu Santo. El bautismo en el Espíritu Santo, de igual manera, ya había sido cumplido y todos los cristianos gozaban de la bendición de aquel derramamiento que ya fue cumplido en el día de Pentecostés (Hechos 2).
 
          Así es que el apóstol Pablo puede decir que AHORA hay solamente UN BAUTISMO.  Hay solamente UN BAUTISMO al cual todos los hombres deben obedecer si quieren recibir el perdón de sus pecados.  Este bautismo es el que Cristo mandó (Mateo 28:19; Marcos 16:16), el bautismo en agua en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo para perdón de los pecados.  No era el bautismo en el Espíritu Santo, porque su propósito NUNCA fue dar el perdón de pecados.
 
          Fíjese muy bien que el bautismo que hace posible el perdón de pecados no es el bautismo en el Espíritu Santo sino el bautismo en AGUA.  Los individuos que oyeron la oferta de salvación en el evangelio no fueron bautizados en el Espíritu Santo para ser salvos sino EN AGUA.  “Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta AGUA, y dijo el eunuco:  Aquí hay AGUA; ¿qué impide que yo sea BAUTIZADO?  Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes.  Y respondiendo, dijo:  Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.  Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al AGUA, Felipe y el eunuco, y le bautizó...y el eunuco...siguió gozoso su camino” (Hechos 8:35-39). 
 
          Cuando este hombre oyó el mensaje de Dios ofreciéndole salvación, quiso recibirla. ¿Qué fue lo que hizo?  No se arrodilló para pedir el bautismo en el Espíritu Santo sino que fue bautizado en agua para recibir la salvación y después siguió gozoso su camino.  Además notará que este bautismo es ADMINISTRADO POR MANOS HUMANAS. ¿Quién efectuó el bautismo?  FELIPE.  El bautismo no dependió del bautizador para ser válido. El no tiene ningún poder en el bautismo,  pero sí fue necesario la intervención HUMANA:  EL BAUTIZADOR HUMANO. 
 
          Así que el bautismo que es para salvación en el evangelio de Cristo es el bautismo en agua y es administrado por algún hombre, aunque el poder salvador naturalmente queda en Dios.  Lea también I Pedro 3:20,21 para ver que el bautismo que nos salva es el bautismo en agua.
 
          También es de mucha importancia notar que no hay ningún mandamiento de ser bautizado en el Espíritu Santo en ninguna parte de la Biblia.  Pero el bautismo que es para perdón de pecados o sea para salvación, para hacernos discípulos de Cristo Jesús es UN MANDAMIENTO que debemos obedecer.  Es un mandamiento que requiere una decisión de parte nuestra:  querer obedecer.  También requiere una acción de nuestra parte:  someternos al acto del bautismo.  En los siguientes versículos notaremos estos principios bíblicos y otra vez se notará que la intervención humana es necesaria, NO  como autoridad sino como INSTRUMENTO de Dios.  Lea Marcos 16:15,16; Mateo 28:18-20.  Además en Hechos 2:38 encontramos:  “Arrepentíos,  y bautícese cada  uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”  En este caso el bautismo es un MANDAMIENTO que los que desean el perdón de pecados tienen que obedecer (vea Hechos 2:41).  Pedro “mandó” bautizarles en el nombre del Señor Jesús (Hechos 10:48).  El bautismo para salvación es un mandamiento que requiere decisión y acción de parte del que va a ser bautizado.
 
          PERO el bautismo en el Espíritu Santo NO fue un mandamiento sino UNA PROMESA que se iba a recibir.  “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen LA PROMESA del Padre, LA CUAL, les dijo oísteis de mí.  Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hechos 1:4,5).  Está muy claro que NO HICIERON NADA; no decidieron ni tuvieron que decidir si querían el bautismo en el Espíritu Santo.  Era la PROMESA de Dios que El tenía que cumplir.  Además no fue un bautismo administrado por manos humanas sino POR EL HIJO DE DIOS (Hechos 2:33; Mateo 3:11). 
 
          EN RESUMEN, el bautismo en el Espíritu Santo nunca fue requisito para recibir el perdón de pecados.  El bautismo para salvación es el bautismo en agua.  El bautismo que es necesario para recibir el perdón de pecados es administrado por manos humanas sobre personas que deciden que así lo desean y que se someten voluntariamente a él.  El bautismo en el Espíritu Santo fue administrado por Cristo.  No incluía ninguna decisión personal ni acción de obediencia de parte del que lo iba a recibir.
 
           Así que debemos eliminar de nuestras mentes el falso concepto que debemos recibir el bautismo en el Espíritu Santo para ser salvos.  La Biblia simplemente no apoya tal doctrina.  No recibimos el Espíritu Santo para ser hijos de Dios sino PORQUE SOMOS HIJOS. ¡Qué diferencia!
 
          El bautismo en el Espíritu Santo, efectuado el día de Pentecostés (Hechos 2), hizo que el Espíritu Santo fuera disponible a todos aquellos que por fe y obediencia nacen en la familia de Dios.  Es decir que cuando uno oye el evangelio, cree, se arrepiente, confiesa su fe y es bautizado en agua para perdón de pecados, naciendo así en la familia de Dios, recibe entonces la bendición o sea el don del Espíritu Santo.  Esto NO  es el bautismo en el Espíritu Santo sino el RESULTADO continuo de haber sido derramado el Espíritu en el día de Pentecostés, desde entonces hecho disponible a todos (Hechos 2:38,39).  Así que los hijos de Dios, los que han nacido legítimamente en Su familia, reciben el Espíritu Santo como beneficio continuo del derramamiento del Espíritu en el día de Pentecostés.  “Y por cuanto SOIS HIJOS, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6).  No recibimos el Espíritu PARA SER HIJOS sino PORQUE SOMOS HIJOS.  Lea también Efesios 1:13,14; Hechos 2:38; 5:32.  El Espíritu Santo no es algo que recibimos para tener el perdón de pecados sino una bendición de Dios para los que ya tienen ese perdón por medio de su obediencia al evangelio. 
 
          ¿Le salvará el bautismo en el Espíritu Santo?  NO.  Pero si usted es salvo por la gracia de Dios en el bautismo en agua recibirá la bendición del don del Espíritu Santo, la cual fue hecha posible por el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés.
 
Eliminando Ideas Erróneas
 
          Para que entendamos lo que el bautismo en el Espíritu Santo realmente significa, necesitamos eliminar algunas ideas erróneas.  Hay dos principios que la Biblia nos presenta en términos claros que nos ayudará a eliminar algunas ideas equivocadas sobre el bautismo en el Espíritu Santo.  Recuerde que la Biblia es la obra del Espíritu Santo y no podemos dudar lo que ella nos enseña sobre el Espíritu.  Tenemos que juzgar nuestras experiencias personales a la luz de la Biblia.  No debemos juzgar lo que la Biblia dice a la luz de nuestras propias experiencias porque éstas pueden ser engañosas. 
 
          El primer principio es:  EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO ES ADMINISTRADO ÚNICAMENTE POR JESUCRISTO.  El BAUTIZADOR en el bautismo en el Espíritu Santo es Jesucristo.  Por tanto, el bautismo en el Espíritu Santo no es nada administrado por alguien que no sea Jesucristo.  La Biblia dice en Mateo 3:11, “Yo” (Juan el Bautista) “a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, es más poderoso que yo; EL os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”  Lea también Lucas 3:13-17; Juan 1:31-34.  EL PADRE no es el que bautizó en el Espíritu Santo.  El dio la promesa.  El Hijo la cumplió.  LOS APÓSTOLES no bautizaban en el Espíritu Santo.  Ellos RECIBIERON este bautismo.  EL ESPÍRITU SANTO no administraba el bautismo en el Espíritu Santo.   Eso sería el bautismo POR el Espíritu Santo.  Esta es la enseñanza más común entre las sectas religiosas hoy día. Pero la Biblia NO DICE NADA SOBRE ALGÚN BAUTISMO POR EL ESPÍRITU SANTO.  Es el bautismo EN el Espíritu Santo POR Cristo Jesús.  Todo fenómeno que sea llevado a cabo por alguien más que Cristo Jesús, aunque sea un apóstol, un predicador, un profeta o aún el Espíritu Santo Mismo, NO ES EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO porque Cristo es el ÚNICO que fue autorizado para esa obra.  Si encontramos algo que pensamos pudiera ser el bautismo en el Espíritu Santo, pero Cristo no es directamente responsable por ello, podemos estar seguros que NO ES el bautismo en el Espíritu Santo.  EL BAUTIZADOR:  CRISTO JESÚS.
 
          El segundo principio es:  EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO NO ES NADA QUE ACONTECIÓ ANTES DEL DÍA DE PENTECOSTÉS QUE SIGUIÓ LA ASCENSIÓN DE CRISTO.  Sabemos por nuestros estudios anteriores que el Espíritu Santo ha sido activo desde la creación del mundo.  Pero desde el tiempo de Joel, Dios había prometido mandar Su Espíritu en una manera muy especial.  Esta venida del Espíritu Santo, o sea Su derramamiento, es lo que la Biblia llama el bautismo en el Espíritu Santo.  Iba a ser algo nuevo. 
          Aun en el tiempo de Juan el Bautista, él prometió este bautismo como algo todavía futuro.  En Juan 7:39 el escritor nos aclara que el Espíritu todavía no había  venido durante la vida de Cristo porque era necesario que Cristo fuera glorificado primero.  “Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Juan 7:39).  Cristo confirma lo mismo en Juan 14:16,17; 16:7 pocas horas antes de Su muerte.
    
          Luego después de la muerte y resurrección del Señor, después de andar de nuevo con ellos por cuarenta días, habló otra vez acerca del bautismo en el Espíritu Santo como algo todavía FUTURO PERO CERCANO.  “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.  Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu DENTRO DE NO MUCHOS DÍAS” (Hechos 1:4,5; compare Lucas 24:49). 
 
          Cuando vino el día de Pentecostés Cristo les bautizó en el Espíritu Santo.  El apóstol Pedro confirmó que el acontecimiento de ese día era lo que Joel había profetizado (Hechos 2:16,17), lo que el Padre había prometido y lo que Cristo había derramado (Hechos 2:33), EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO. 
 
          NADA que sucedió ANTES de este día puede calificarse como el bautismo en el Espíritu Santo.  Si encontramos algo que creemos pudiera ser el bautismo en el Espíritu Santo, pero que sea algo que YA había sucedido ANTES del día de Pentecostés, tal fenómeno NO ES EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO.  Lo que sucedió en el día de Pentecostés NUNCA había sucedido en toda la historia del mundo.  EL ACTO:  EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO.  EL TIEMPO:   EL DÍA DE PENTECOSTÉS DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN DE CRISTO JESÚS AL TRONO DE GLORIA
 
          Con estos dos principios bíblicos en mente podemos proceder a eliminar algunos falsos conceptos sobre el bautismo en el Espíritu Santo. PRIMERAMENTE, el bautismo en el Espíritu Santo no es equivalente al poder de hacer MILAGROS.  El bautismo en el Espíritu Santo iba a ser algo nuevo, pero diferentes hombres de Dios habían hecho milagros ANTES del día de Pentecostés. 
 
          En Éxodo capítulos 7 al 14 encontramos una serie de milagros hechos por medio de la vara de Aarón.  En I Reyes 17:8-16 encontramos que Elías hizo un milagro que proveyó comida a una viuda que iba a morir de hambre.  Luego en I Reyes 17:17-23 Elías, por el poder de Dios, resucitó al hijo de esta misma viuda.  En II Reyes 5:1-14 encontramos la curación de Naamán que era leproso.  Lea también Lucas 10:17- 20 que habla del poder de echar fuera demonios también antes del día de Pentecostés. 
 
          Por tanto, ni los milagros ni las obras de sanidad instantánea NO ERAN NUEVOS.  Es cierto que los apóstoles hacían muchos milagros después del derramamiento del Espíritu Santo, PERO también es cierto que los hacían ANTES de ese acontecimiento en el día de Pentecostés.
 
          Después del derramamiento del Espíritu Santo (el bautismo en el Espíritu Santo) el Espíritu reparta el poder de hacer milagros a quienes EL quería.  Pero el derramamiento del Espíritu Santo es un evento:  algo que CRISTO llevó a cabo.  La recepción del poder de hacer diferentes milagros es otra bendición:  algo que EL ESPÍRITU SANTO MISMO llevaba a cabo.
 
          “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.  Porque a éste es dada POR EL ESPÍRITU palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia, según el mismo Espíritu; a otro, fe POR EL MISMO ESPÍRITU.  A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.  Pero TODAS estas cosas LAS HACE EL MISMO ESPÍRITU, repartiendo a cada uno en particular COMO EL QUIERE” (I Corintios 12:7-11).  El don de hacer milagros, como todos los dones milagrosos, era algo que el Espíritu Santo administraba.  CRISTO derramó el Espíritu Santo en el día de Pentecostés.  Luego EL ESPÍRITU SANTO, en la manera que El consideró correcta dio poderes milagrosos a los siervos de Dios.  PERO el derramamiento del Espíritu o sea el bautismo en el Espíritu fue una cosa y la recepción de poderes milagrosos era otra muy aparte.  Cristo administraba una; el Espíritu Santo la otra.
 
          Por tanto, la recepción de poderes milagrosos NO PUEDE SER el bautismo en el Espíritu Santo porque esto estaría en violación de los dos principios básicos que hemos aprendido de la Palabra de Dios:  (1)  NO FUE ALGO NUEVO QUE EMPEZÓ EN EL DÍA DE PENTECOSTÉS. 
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(2)  NO FUE ALGO ADMINISTRADO EXCLUSIVAMENTE POR CRISTO.
 
          Algunas personas creen que el bautismo en el Espíritu Santo sea la INSPIRACIÓN del individuo.  Pero muchas personas habían sido inspiradas ANTES del día de Pentecostés.  “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo INSPIRADOS POR EL ESPÍRITU SANTO” (II Pedro 2:2).  Lea también I Pedro 1:10-12.  La inspiración empezó miles de años antes de Cristo.  El bautismo en el Espíritu Santo se efectuó por primera y única vez en el día de Pentecostés después de la ascensión de Cristo.  El bautismo en el Espíritu Santo NO PUEDE SER la recepción de la inspiración.
 
          Después del derramamiento del Espíritu en el día de Pentecostés, EL inspiró a los apóstoles y a varios profetas en el Nuevo Testamento (Lea Mateo 19:19,20; I Corintios 2:6-13).  Pero el bautismo en el Espíritu es obra realizada por Cristo en el día de Pentecostés.  La inspiración es obra realizada por el Espíritu de acuerdo con Su voluntad, ANTES y después de ser derramado por Cristo en el día de Pentecostés.
 
          Algunas personas creen que el individuo que recibe el bautismo en el Espíritu Santo recibe el poder de HABLAR EN LENGUAS.  Esta idea se basa en el hecho que los apóstoles empezaron a hablar en lenguas en el día de Pentecostés DESPUÉS del derramamiento del Espíritu.  Pero este es el mismo caso que el de todos los poderes milagrosos que ya consideramos. 
 
          No debemos confundir el poder con AQUEL que lo da.  No debemos   pensar  que  la  recepción de algún don de parte del Espíritu sea igual a la recepción del Espíritu.  El Espíritu Santo fue derramado en el día de Pentecostés.  Esto significa que Cristo efectuó el bautismo en el Espíritu Santo de acuerdo con la promesa de Dios.  En tal ocasión los apóstoles recibieron EL ESPÍRITU SANTO.  “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2:4).  Esto fue el cumplimiento de la promesa de Cristo:  “porque mora con vosotros, y ESTARÁ EN VOSOTROS” (Juan 14:17).  Pero luego ALGO DIFERENTE, ALGO MUY APARTE SUCEDIÓ. “Y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”(Hechos 2:4).  Esto cumplió OTRA promesa que Cristo les había hecho:  “pero recibiréis PODER, CUANDO haya venido  sobre  vosotros  el Espíritu Santo” (Hechos 1:8).  Cristo prometió que iban a ser bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días (Hechos 1:5).  El Espíritu Santo iba a venir sobre ellos.  Pero luego en Hechos 1:8 Cristo hizo una SEGUNDA promesa:  al cumplirse la primera (el bautismo en el Espíritu) también iban a recibir PODER.  Y precisamente esto es lo que observamos en Hechos 2:4.  Primeramente vino sobre ellos el Espíritu.  Y segundo, el Espíritu les dio poder – el poder de hablar en lenguas.  La recepción del Espíritu Santo (el resultado del bautismo en el Espíritu) fue una cosa.  Pero la recepción del poder de HABLAR EN LENGUAS fue otra cosa diferente. Esto último fue un poder dado por el Espíritu Santo a los apóstoles DESPUÉS que El había sido derramado por Cristo.  Comparando I Corintios 12:11 encontramos que el Espíritu seguía haciendo lo mismo en los primeros días de la existencia de la iglesia, de acuerdo con Su voluntad.  No todos recibían el poder de hablar en lenguas, pero algunos sí.  Pero esto no era el bautismo en el Espíritu, sino un poder que el Espíritu mismo daba después del glorioso evento de Su derramamiento por Cristo Jesús. Además, el poder milagroso de hablar en un idioma no era algo nuevo.  Ya se había dado al asna de Balaam en el tiempo del Antiguo Testamento (Números 22:28). 
 
          Además, el bautismo en el Espíritu Santo no es simplemente SER LLENO DEL ESPÍRITU SANTO.  Juan el Bautista, su madre y su padre todos fueron llenos del Espíritu Santo ANTES del día de Pentecostés (Lucas 1:15,41,67).  No obstante, ninguno de ellos recibió el bautismo en el Espíritu Santo.
 
          También hay que recordar que el bautismo en el Espíritu Santo fue una PROMESA. Pero según Efesios 5:18,19 “ser lleno del Espíritu Santo” es un MANDAMIENTO que todo cristiano debe OBEDECER.  “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien SED LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO” (Efesios 5:18).  Fíjese bien que la forma del verbo “sed” es imperativa.   Se trata de un MANDAMIENTO.    Pero la recepción del Espíritu, o sea el bautismo en el Espíritu era una PROMESA (Hechos 1:4,5).  Es interesante notar también que estos cristianos en Éfeso YA HABÍAN RECIBIDO EL ESPÍRITU SANTO (Efesios 1:13,14).  Además ya habían recibido poderes milagrosos (Hechos 19:4-6).  Pero todavía Pablo les exhorta para que sean llenos del Espíritu, o sea que dejen que el Espíritu Santo gobierne en sus vidas a través de la Palabra (lea el texto semejante en Colosenses 3:16).  Así que vemos claramente que “la promesa del Espíritu” y “ser lleno del Espíritu” son dos cosas muy diferentes.  Además personas fueron llenas del Espíritu Santo ANTES del día de Pentecostés.  Así que el bautismo en el Espíritu Santo NO ES ser lleno del Espíritu.
 
          En resumen hemos aprendido que el bautismo en el Espíritu Santo NO ES:  (1)  el poder para hacer milagros; (2)  la inspiración; (3)  el poder de hablar en lenguas; (4)  ser lleno del Espíritu Santo.  Pero ¿QUE ES EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO?
 
El Bautismo En El Espíritu Santo
 
          La bendición del bautismo en el Espíritu Santo puede ser entendida mejor si consideramos una vez más la diferencia entre la obra del Espíritu antes de Pentecostés y Su obra que empezó en aquel día.  En Juan 14:16,17 Cristo prometió a Sus discípulos:  “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y ESTARÁ EN VOSOTROS.”  Cristo en estos versículos estaba prometiendo que el Espíritu de Dios iba a morar EN los apóstoles.  El Espíritu había estado CON ellos ya, pero al enviar Cristo del cielo al Espíritu Santo (EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO), El estaría EN ellos. 
 
          Y la misma bendición es prometida para todos los que iban a creen en Cristo:  “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.  Esto dijo del Espíritu que habían  de  recibir  los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado” (Juan 7:38,39). 
 
          La maravillosa bendición que Joel profetizó, Juan prometió y luego que Cristo prometió y derramó en el día de Pentecostés (EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO) no era la recepción de poderes milagrosos ni sensaciones extáticas SINO LA RECEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO ADENTRO DE UNO
 
          Lo que es prácticamente increíble es que TODOS LOS DISCÍPULOS DE CRISTO PUEDEN recibir esta gran bendición.  Así que cuando Cristo derramó el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, los apóstoles lo recibieron adentro de sí (empezó a morar en ellos).  Luego explicaron que TODOS aquellos que por fe en Cristo se arrepienten y se bautizan en agua para perdón de pecados PUEDEN RECIBIR EL MISMO DON:  EL ESPÍRITU SANTO (lea con mucho cuidado Hechos 2:38,39). 
 
          En otra lección estudiaremos lo que significa tener al Espíritu Santo en uno. Pero por el momento que nos baste entender que la bendición que Dios hizo disponible a todos los hombres cuando Cristo derramó el Espíritu Santo en el día de Pentecostés fue LA RECEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO MISMO, no ningún  poder milagroso.  Estos  poderes,  luego,  fueron repartidos a algunos siervos de Dios por el Espíritu Santo según Su voluntad.
 
 Dos Promesas Distintas
 
          Es importante entender que la promesa del bautismo en el Espíritu Santo NO ES IGUAL a la promesa de recibir poder.  En Hechos 1:8 la Biblia dice:  “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”.  En Hechos 1:4,5 los apóstoles habían recibido la promesa  del  bautismo en el Espíritu Santo.  Luego Cristo les dijo que cuando el Espíritu Santo viniera sobre ellos TAMBIÉN les iba a dar PODER.  Fíjese bien:  SON DOS PROMESAS DISTINTAS.  (1)  Iban a recibir el Espíritu Santo.  (2)  ENTONCES iban a recibir además PODER. 
 
          Si leemos en Hechos 2:4, cuando vino el Espíritu Santo, encontramos que fue exactamente así:  “Y (1) fueron todos llenos del Espíritu Santo y (2) comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”. 
 
          El Espíritu NO ES EL PODER.  El Espíritu es AQUEL QUE DA el poder según Su voluntad (lea I Corintios 12:11).  (1) Los apóstoles recibieron el Espíritu Santo (EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO) y (2) luego el Espíritu Santo les dio ciertos poderes milagrosos.  Cuando otras personas fueron bautizadas en agua para perdón de pecados, ellas también (1) recibieron el Espíritu Santo (el cual ya había sido derramado y por tanto estaba disponible a todos) (lea Hechos 2:38,39) y luego (2) por medio de la imposición de las manos de los apóstoles el Espíritu les dio ciertos poderes milagrosos (lea Hechos 8:12- 19).
 
Acto Cumplido Pero Bendición Presente
 
          El bautismo en el Espíritu Santo es UN ACTO CUMPLIDO del cual todos los hombres PUEDEN RECIBIR EL BENEFICIO por obediencia al evangelio de Cristo.  Es un ACTO CUMPLIDO que hace posible una BENDICIÓN PRESENTE.
 
          Hubo solamente una ocasión en la cual el Espíritu Santo fue derramado del cielo por Cristo (EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO).  Esa ocasión fue en el día de Pentecostés.
 
          Joel lo profetizó y Cristo lo cumplió.  “Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del padre la promesa del Espíritu Santo, HA DERRAMADO esto que vosotros veis y oís” (Hechos 2:33).  La frase “ha derramado” indica que todo fue derramado.  Puede comparar los siguientes ejemplos (Juan 2:15; Apocalipsis 16:1-4,8,10,12,17; 16:6).  La Escritura nos enseña CON LA MISMA PALABRA que la sangre de Cristo FUE DERRAMADA (Mateo 26:28). ¿Esperamos que la derrame muchas veces?  CLARO QUE NO.  Fue una vez PARA SIEMPRE (Hebreos 9:26-28).  Y así fue con el derramamiento del Espíritu Santo UNA VEZ PARA SIEMPRE. 
 
          Pero la sangre de Cristo es eficaz y disponible a todos los hombres hasta el día de hoy (I Timoteo 2:6; Hebreos 2:9).  Y el Espíritu Santo también está disponible a todos los hombres hasta el día de hoy por medio de la obediencia al evangelio, aunque el acto del bautismo en el Espíritu fue un acto único cumplido en el día de Pentecostés. 
 
          El tiempo del verbo “ha derramado” enfatiza esta verdad.  “Ha derramado” indica algo CUMPLIDO en el PASADO.  El derramamiento del Espíritu Santo YA SE CUMPLIÓ.  YA ESTUVO.  El mismo hecho se encuentra en Tito 3:6.  Hablando del Espíritu Santo, el apóstol Pablo dice:  “el cual derramó (tiempo PASADO, es decir, CUMPLIDO) en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.”
          Pero después de declarar el apóstol Pedro en Hechos 2:33 que el derramamiento del Espíritu, o sea el bautismo en el Espíritu, había sido cumplido ya, explicó que TODOS PODEMOS RECIBIR la bendición de este Espíritu derramado.  “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; Y RECIBIRÉIS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO” (Hechos 2:38).  Pedro NO les estaba diciendo que Dios iba a derramar Su Espíritu OTRA vez SINO que estaba disponible de aquel día EN adelante a ellos y a todos por medio del arrepentimiento y el bautismo en agua. 
 
          Además Pedro dijo:  “Porque para vosotros es LA PROMESA, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:39).  En Hechos capítulos 1 y 2 se habla de una sola promesa del Padre:  LA RECEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO.  Es imposible pensar que Pedro está hablando de otra promesa.  Esa promesa de recibir el Espíritu no era solamente para los apóstoles ni solamente para los de aquella generación sino para TODOS los que fueren llamados por medio del evangelio.  Aunque es UN ACTO CUMPLIDO, también es UNA BENDICIÓN PRESENTE
 
          Esto mismo se daba a entender en la profecía de Joel cuando dijo:  “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu SOBRE TODA CARNE”  (Hechos 2:17).  Ahora, “toda carne” no se refiere solamente a los apóstoles, aunque es limitada por el requisito de responder con arrepentimiento y bautismo en agua al llamamiento del evangelio según Hechos 2:38,39.  Lo mismo se puede decir de la promesa de Juan el Bautista.  Hablando al PUEBLO (Lucas 3:15):  “respondió Juan, diciendo A TODOS:  Yo a la verdad OS bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él OS bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Lucas 3:16).  Juan entendía que el bautismo en el Espíritu Santo era para todos aquellos que querían recibirlo (basado, por supuesto, en seguir a Cristo).  Para los demás el Señor tenía preparado el bautismo en fuego.  Y así es hoy día:  Aquel que obedece recibe el Espíritu Santo.  Aquel que desobedece recibe el castigo de Dios.
 
          Aunque el Espíritu fue derramado solamente una vez, todos podemos recibirlo por obedecer el evangelio de Cristo.  Esto NO INCLUYE NINGÚN poder milagroso.  La promesa del Espíritu fue para todos.  La promesa de poder fue dada exclusivamente por Cristo A LOS APÓSTOLES (Hechos 1:8).  ENTENDAMOS LA DIFERENCIA.
 
La Casa De Cornelio
 
          Algunas personas creen que los acontecimientos en la casa de Cornelio en Hechos capítulo 10 sean una contradicción de esta idea que el Espíritu Santo fuera derramado solamente una vez (o sea que hubo solamente un caso del bautismo en el Espíritu Santo). Así que este caso merece un análisis cuidadoso para ver que, en vez de contradecir, confirma lo que hasta ahora hemos estudiado.  DEBE LEER HECHOS 10:1-48 ANTES DE SEGUIR CON ESTE ESTUDIO. 
 
          Por medio de una serie de visiones, Pedro fue llevado a la casa de este gentil para predicarle el evangelio.  Hasta la ocasión, los cristianos judíos no habían entendido que el evangelio era para los gentiles (los no judíos) también.  Pero Dios reveló a Pedro que El no hace acepción de personas “sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hechos 10:35). 
 
          Así fue que Pedro, acompañado por otros cristianos judíos, empezó a predicar el evangelio a los gentiles de la casa de Cornelio.  “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, EL ESPÍRITU SANTO CAYO SOBRE TODOS LOS QUE OÍAN EL DISCURSO.  Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles SE DERRAMASE el don del Espíritu Santo.  Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.  Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?  Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días” (Hechos 10:44-48).
 
          Cuando Pedro contó a la iglesia en Jerusalén acerca de este acontecimiento, al principio dudaban de que fuera correcto haber bautizado a los gentiles.  Pero cuando supieron los detalles del caso, quedaron convencidos.  Pedro les dijo:  “Y cuando comencé a hablar cayó el Espíritu Santo sobre ellos también como sobre nosotros al principio.  Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo:  Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.  Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?  Entonces, oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida” (Hechos 11:15-18).
 
El Propósito
 
          Primeramente, debemos entender el propósito por el cual el Espíritu Santo cayó sobre los de la casa de Cornelio.  Es evidente que esto fue necesario para que los cristianos judíos entendieran que los gentiles también podían recibir el perdón de pecados por medio del arrepentimiento y el bautismo en agua. 
 
          Esto es evidente por tres razones:  (1)  Cuando sucedió Pedro respondió por declarar que ya no podían impedir el bautismo de estas personas en agua y mandó bautizarles (Hechos 10:47,48).  (2)  Cuando Pedro defendió el bautismo de estas personas ante la iglesia en Jerusalén (Hechos 11:1-18) usó este mismo argumento y los cristianos en Jerusalén entendieron de la misma manera (lea Hechos 11:18).  (3)  Cuando tuvieron la reunión más tarde en Jerusalén para eliminar toda distinción entre judíos y gentiles y para eliminar la idea que los gentiles tenían que ser circuncidados para ser salvos, Pedro usó el mismo argumento (Hechos 15:6-11).
 
          Dios dio el poder de hablar en lenguas a los de la casa de Cornelio para enseñarles a los cristianos judíos que gentiles y judíos son salvos por la gracia de  Señor  Jesús de igual modo.  Sin esta intervención directa de Dios hubiera sido imposible convencer a los judos de esta verdad.  TAL FUE EL PROPOSITO por el cual los gentiles de la casa de Cornelio recibieron poder del Espíritu Santo para hablar en lenguas.  ES IMPORTANTE NOTAR que sea cual sea lo que sucedió en aquel día, este acontecimiento NO ES PRUEBA que va a suceder a creyentes hoy día.  Les sucedió a ellos por una razón bien ÚNICA que no existe hoy día.
 
No Para Salvación Ni Para Producir Fe
 
          De igual importancia es notar que el Espíritu NO CAYO SOBRE ELLOS para darles salvación ni para crear fe en ellos.  La salvación de ellos vino por creer y obedecer el evangelio que Pedro les predicó.  El ángel le había dicho a Cornelio que Pedro le hablaría  “palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa” (Hechos 11:14).  Y el apóstol Pedro declaró después:  “Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen” (Hechos 15:7).  Ellos creyeron y fueron salvos POR LAS PALABRAS que oyeron de la boca de Pedro, NO PORQUE EL ESPÍRITU LES ILUMINARA.  Para ser salvos tuvieron que ser bautizados en agua como todos los hombres (Hechos 10:47,48; 2:38).  Y esto lo hicieron DESPUÉS que el Espíritu cayó sobre ellos.  Fueron salvos cuando fueron bautizados, no cuando el Espíritu cayó sobre ellos.
 
Recibieron Poder Milagroso
 
          Los de la casa de Cornelio no recibieron el Espíritu en sus corazones para sello de su salvación.  El Espíritu CAYO sobre ellos y les dio el poder milagroso de hablar en lenguas.
 
          Ya hemos estudiado ampliamente la diferencia entre el Espíritu Santo y los dones milagrosos que el Espíritu daba a los hombres.  El texto es bien claro en declarar que lo que los de la casa de Cornelio recibieron fue el poder de hablar en lenguas (Hechos 10:46).  Es por eso que Pedro dijo que el Espíritu había caído sobre los de la casa de Cornelio “como” sobre los apóstoles al principio.  Ambos recibieron el poder de hablar en lenguas, uno de los dones que el Espíritu daba.   El hecho que los de la casa de Cornelio recibieran este poder era prueba que la salvación y el Espíritu Santo Mismo estaban disponibles no solamente a los judíos sino también a los gentiles.  Pero ellos no fueron bautizados en el Espíritu Santo en aquel día. 
 
Acción Cumplida – Resultado Continuando
 
          En Hechos 10:45 el texto dice:  “Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles SE DERRAMASE el don del Espíritu Santo.”  Sabemos que el don del Espíritu Santo es el Espíritu Mismo (Hechos 2:38; 5:32; Gálatas 4:6).  Esta es la bendición que todos los hombres pueden recibir porque el Espíritu FUE DERRAMADO en el día de Pentecostés.  Y esto es exactamente lo que señala el tiempo del verbo “SE DERRAMASE”. 
 
          El tiempo en el griego es el PERFECTO.  Esto señala UN ACTO CUMPLIDO EN EL PASADO CON LOS RESULTADOS O BENEFICIOS CONTINUANDO EN EL PRESENTE. 
Se puede ilustrar de la siguiente manera:
*.*
 
Es un punto de acción ya cumplida con el resultado continuando en el presente.
 
          El Espíritu Santo fue derramado en el día de Pentecostés:  ACCIÓN CUMPLIDA.  Pero ahora está disponible a todos los hombres por medio de la obediencia al evangelio:  RESULTADO CONTINUANDO
 
          Lo que Lucas escribe en Hechos 10:45 es que los cristianos judíos quedaron atónitos que el derramamiento del Espíritu (efectuado en el día de Pentecostés y con el beneficio todavía permanente) había sido también para los gentiles.  Es decir que ellos, al fin, reconocieron lo que Joel había dicho y lo que Pedro mismo había declarado:  EN EL DÍA DE PENTECOSTÉS el Espíritu Santo fue derramado SOBRE TODA CARNE.  La promesa era para todos cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
 
          El tiempo del verbo NO dice que el Espíritu fue derramado sobre los gentiles en aquel día en la casa de Cornelio.  El don de hablar en lenguas que ellos recibieron fue nada más prueba que el Espíritu Santo había sido derramado para ellos también EN EL DÍA DE PENTECOSTÉS.  Y cuando fueron bautizados para perdón de los pecados recibieron el Espíritu Santo.
 
          Por tanto, el caso de la casa de Cornelio no es un segundo caso del bautismo en el Espíritu Santo SINO la prueba que el Espíritu fue derramado sobre toda carne en el día de Pentecostés.  Es prueba que el Espíritu Santo está disponible a todos los hombres: judíos y gentiles y lo ha sido desde aquel día de Pentecostés cuando fue derramado.  Está disponible a todos aquellos que reciben el llamamiento de Dios por medio del evangelio.  Cualquier persona hoy día puede recibirlo también cuando obedece la palabra del evangelio.
 
El Bautismo En Fuego
 
          Algunas personas han pensado que el bautismo en el Espíritu Santo y el bautismo en fuego sean una misma cosa.  Creen que el fuego tiene que ver con la recepción de la promesa del Espíritu Santo.  Para aclarar este punto necesitamos estudiar detenidamente la declaración de Juan el Bautista en Mateo 3:7- 12.  LEA TODO EL TEXTO ANTES DE SEGUIR.
 
Árboles Sin Fruto / Paja
 
          Notamos en los versículos 7-10 que Juan está condenando la incredulidad y falta de arrepentimiento de la mayoría del pueblo judío.  Les habla de “la ira venidera”.  Les promete que “el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado EN EL FUEGO”.  Les está diciendo que CADA UNO DE ELLOS QUE NO SE ARREPIENTE DE SUS MALAS OBRAS VA A SER DESTRUIDO Y CASTIGADO POR DIOS.  El hacha YA ESTA PUESTA a la raíz dice Juan.
 
          No puede haber duda que se refería al principio del fin del judaísmo, el cual se culminó cuando Jerusalén y su templo fueron destruidos por el general Tito en el año 70 después de Jesucristo. 
 
          Para describir esta destrucción Juan usa el símbolo del fuego.  “Cortado y echado en FUEGO”; el bautismo en FUEGO; quemar la paja en FUEGO que nunca se apagar.  Mateo 3:10-12 presenta estos tres pensamientos.  El versículo 12 es especialmente claro:  “Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará” (Mateo 3:12).  Está hablando de aquel que le bautizaría en Espíritu Santo y fuego (Cristo Jesús).  Sale a aventar el grano y limpiar su era.  El trigo tiene un fin:  EL GRANERO.  La paja tiene otro fin diferente:  EL FUEGO.  El trigo representa a aquellos que llevan fruto de arrepentimiento.  Serán benditos por el Cristo.  Estos serían bautizados en Espíritu Santo.  La paja es aquello que no sirve: los siervos rebeldes e inútiles.  Serán castigos por el Cristo.  Estos serían BAUTIZADOS EN FUEGO.
 
 
Malaquías 3
 
          Este mensaje de salvación para algunos y destrucción para los desobedientes es un mensaje común en los profetas del Antiguo Testamento.  Especialmente notable es la manera en que usan el FUEGO como SIMBOLO DE LA DESTRUCCION DE UNA NACION REBELDE.  (Vea Isaías 33:13-15 hablando de Israel; Isaías 66:15,16,24 hablando de Sión; Jeremías 4:4 hablando de Jerusalén; Jeremías 21:10-14 hablando de Jerusalén atacada por el rey de Babilonia; Ezequiel 19:10-14; 20:45-49 hablando de Judá; y muchos otros textos que usted puede estudiar con la ayuda de una concordancia completa de la Biblia).
 
          Pero nosotros vamos a notar dos en el libro de Malaquías que se refieren a la venida de Juan el Bautista, Cristo y la destrucción por fuego de los desobedientes de Israel en aquel tiempo:  EL BAUTISMO EN FUEGO. 
 
          En Malaquías 3:1 la Biblia dice:  “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí.”  Por supuesto esto se refiere a JUAN EL BAUTISTA (lea Mateo 11:10).   Luego dice el texto:  “y vendrá súbitamente a su templo EL SEÑOR a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros.”  Esto se refiere a la venida de CRISTO JESUS.  Pero luego en el versículo 2 encontramos esta descripción del Cristo:  “¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en  pie cuando él se manifieste?  Porque él es como FUEGO PURIFICADOR, y como jabón de lavadores.”  Esto significa que para el pueblo de Israel el Cristo sería como un fuego que purifica – quemando la escoria y dejando lo puro para la gloria de Dios.  “Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia” (Malaquías 3:3). 
 
          Así que esta profecía nos presenta a Juan el Bautista y luego a Cristo Jesús y dice LO MISMO que Juan después dijo de El:  IBA A BENDECIR A LOS OBEDIENTES Y DESTRUIR A LOS REBELDES.  El símbolo de fuego es uno de DESTRUCCION para los rebeldes de la casa de Israel en el tiempo de Cristo.
 
Malaquías 4
 
          En Malaquías 4:1 encontramos la misma condición:  “Porque he aquí, viene el día ARDIENTE COMO UN HORNO, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán ESTOPA; aquel día que vendrá LOS ABRASARA, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”  Esta destrucción de los desobedientes de Israel POR FUEGO se refiere también al tiempo del Cristo (lea Malaquías 4:2-6).
 
          El profeta Elías que vendría antes del día de destrucción era Juan el Bautista (compare Mateo 11:14; 17:10-13).  Algunos se arrepentirían para ser salvos por “el Sol de Justicia” pero los demás serían como “ESTOPA”:  QUEMADOS EN FUEGO, el fuego de la destrucción.  
 
Castigo Para Los Desobedientes
 
          A esto se refiere Juan el Bautista cuando habla del bautismo en fuego.  Claro está al considerar estas dos profecías como también el contexto de su declaración en Mateo 3. 
 
          Además, cuando Cristo habló a Sus apóstoles de la bendición que iba a recibir al venir el Espíritu Santo, NO prometió bautizarles en fuego sino solamente en el Espíritu Santo.  “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hechos 1:5). 
 
          También hay que tomar en cuenta que las lenguas que aparecieron asentándose sobre los apóstoles en el día de Pentecostés NO ERAN FUEGO sino “COMO DE FUEGO, o sea como si fueran de fuego aunque en realidad no lo eran.
 
          Y la porción de la profecía de Joel que se refiere al bautismo en fuego está hablando también de la destrucción, no de ninguna bendición (Hechos 2:19-21).  Dios ofrecía la salvación de esa destrucción a aquellos que invocaran el nombre del Señor.  Así que no confundamos la bendición con la maldición.
 
          El bautismo en fuego fue un acto de castigo.  Parece que su cumplimiento específico fue el castigo de los rebeldes de la nación de Israel que resultó en la destrucción de la ciudad de Jerusalén y el templo en el año 70 después de Cristo (también conforme a la profecía de Cristo en Lucas 21 y Mateo 24).  Pero cualquier individuo que sigue una vida de rebeldía semejante a la de ellos tendrá el mismo fin, aunque no sea físicamente:  ESPIRITUALMENTE en el lago de fuego.  Debemos obedecer a Cristo para ser salvos de la destrucción y también para participar en la bendición del perdón de pecados y el don del Espíritu Santo.
Resumen
 
          Hemos aprendido mucho acerca del bautismo en el Espíritu Santo.  He aquí un resumen de los puntos sobresalientes:
 
(1)     No fue para dar el perdón de pecados.
 
(2)     Fue administrado solamente por Cristo Jesús.
 
(3)     Aconteció solamente una vez  - en el día de Pentecostés, pero los beneficios continúan para siempre para todos aquellos que obedecen el evangelio de Cristo por medio de la fe, el arrepentimiento y el bautismo en agua para perdón de los pecados.  En tal caso todos reciben el Espíritu Santo.
 
(4)     No fue la recepción de poderes milagrosos como los de la sanidad ni el poder de hablar en lenguas.  El Espíritu Santo daba estos poderes a ciertos individuos según Su voluntad, especialmente por medio de la imposición de las manos de los apóstoles.
 
(5)     No fue la recepción de la inspiración.
 
(6)     Los de la casa de Cornelio no fueron bautizados en el Espíritu Santo en aquella ocasión sino que recibieron un poder o sea un don milagroso del Espíritu que cayó sobre ellos.  Cuando fueron bautizados en agua para perdón de pecados ellos también recibieron el Espíritu Santo que había sido derramado en el día de Pentecostés tanto para gentiles como para judíos.
 
(7)     El bautismo en fuego no es parte del bautismo en el Espíritu Santo sino un bautismo de castigo (específicamente de los rebeldes de la nación de Israel en la ciudad de Jerusalén en el año 70 después de Cristo).
 
(8)     No podemos recibir el bautismo en el Espíritu Santo hoy día porque fue un acontecimiento único, PERO recibimos LOS MISMOS BENEFICIOS hoy día cuando obedecemos el evangelio porque la promesa es para todas las gentes en todas las generaciones que obedecen el llamamiento de Dios.  El propósito de Dios en derramar el Espíritu Santo en el día de Pentecostés fue hacer disponible a todos los hombres la recepción del Espíritu Santo por medio de la fe en Cristo, el arrepentimiento y el bautismo en agua para perdón de pecados.
 
 
 
 
ANTES DE SEGUIR ESTUDIANDO DEBE CONTESTAR LAS PREGUNTAS QUE CORRESPONDEN A ESTA SECCION:  “EL BAUTISMO EN EL ESPIRITU SANTO”
 
 

LOS MILAGROS

 
 
Introducción
 
 
          Según el pensamiento de muchas personas, hablar del Espíritu Santo es hablar de los poderes milagrosos.  Pero ya hemos aprendido que, aunque el Espíritu Santo tiene poder sobrenatural y lo puede dar cuando es Su voluntad, hay mucho que el Espíritu hace que no incluye ninguna manifestación de poder milagroso.  Además hemos aprendido que recibir el Espíritu Santo NO es recibir el poder de hacer milagros.  El Espíritu Santo es una personalidad de la Deidad que viene a morar en aquellos que obedecen el evangelio de Cristo. Y este Santo Espíritu, en el tiempo del primer siglo, repartía algunos dones milagrosos a diferentes personas, conforme a Su voluntad (I Corintios 12:7-11).
 
          El propósito de esta lección es considerar LOS PROPÓSITOS de los poderes milagrosos que Cristo, los apóstoles y algunos otros cristianos recibieron en el primer siglo.  Luego, queremos considerar SI ES LA VOLUNTAD del Espíritu Santo repartir estos dones milagrosos a cristianos hoy día.  NO se trata del poder del Espíritu Santo.  El tiene el mismo poder que tenían en aquel tiempo así como “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).  Su poder es el mismo, pero debemos estudiar el Nuevo Testamento para saber si es Su voluntad o no ejercer este poder en la misma manera en que lo manifestó cuando Cristo anduvo aquí en la tierra y en los primeros días de la iglesia de Cristo.  Así que este estudio de los milagros NO es una consideración del poder del Espíritu Santo sino de LA VOLUNTAD DEL ESPÍRITU SANTO en cuanto a LA REPARTICIÓN DE LOS DONES MILAGROSOS.
 
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Los Propósitos De Los Milagros
 
          Debe quedar claro que Dios NO tuvo que hacer milagros por medio de Cristo ni los apóstoles PARA mostrar al mundo SU ETERNO PODER.  Este poder es manifiesto en la creación.  “Porque las cosas invisibles de él, SU ETERNO PODER y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas POR MEDIO DE LAS COSAS HECHAS, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).  Por tanto, los milagros de Cristo y los apóstoles NO FUERON NECESARIOS PARA CONVENCER A LOS HOMBRES DEL PODER DE DIOS.  La creación natural basta para esto.
 
          Un estudio del Nuevo Testamento revela 5 propósitos de los milagros de Cristo y Sus discípulos.  El mismo estudio también revela que la PALABRA ESCRITA, el Nuevo Testamento, ahora cumple todos estos propósitos.  Cuando se hacían estos milagros, el Nuevo Testamento todavía no existía, pero cuando se terminó de escribir esa revelación divina, ya no había necesidad de los poderes milagrosos.
 
Crear Fe En Jesucristo
 
          El primer propósito de los milagros era CREAR FE EN JESUCRISTO COMO EL HIJO DE DIOS. Ellos son la  prueba que Jesús presentó a los hombres que querían apedrearle porque alegaba ser uno con el Padre (Juan 10:30).  “Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió:  Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?  Le respondieron los judíos, diciendo:  Por buena obra no te apedreamos,  sino  por la  blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jesús les respondió:¿No está escrito en vuestra ley:  Yo dije, dioses sois?  Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (Y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo vosotros decís:  Tú blasfemas, porque dije:  Hijo de Dios soy?  Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.  Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, CREED A MIS OBRAS, PARA QUE CONOZCÁIS Y CREÁIS QUE EL PADRE ESTA EN MI, Y YO EN EL PADRE” (Juan 10:31-38).  Cristo les estaba diciendo que las obras milagrosas que El hacía en presencia de ellos debían de convencerles que El realmente es Hijo de Dios. 
 
          En muchas ocasiones Juan nos explica que tal fue el efecto de los milagros de Cristo:  LOS HOMBRES CREYERON EN EL POR ELLOS.  “Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, VIENDO LAS SEÑALES QUE HACIA” (Juan 2:23).  Nicodemo le dijo:  “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él” (Juan 3:2).  Un ciego que Cristo había sanado declaró:  “Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego.  Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer” (Juan 9:32,33). 
 
          No obstante, ya al final de su libro, el apóstol Juan explica que el Espíritu Santo le había inspirado a escribir este libro CON EL PROPOSITO ESPECIFICO de convencer a los hombres de la divinidad de Jesucristo.  De esta manera su libro sirve, para aquellos que lo leen, EL MISMO PROPOSITO que los milagros del Señor sirvieron para aquellos que estuvieron presentes.  “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  Pero estas SE HAN ESCRITO PARA QUE CREÁIS QUE JESÚS ES EL CRISTO, EL HIJO DE DIOS, y para que creyendo, tengáis vida en Su nombre” (Juan 20:30,31).  Fíjese bien:  el propósito de los milagros de Cristo era CREAR FE en El como el Hijo de Dios.  Pero AHORA, Juan nos dice que la historia escrita de estos milagros cumple EL MISMO PROPÓSITO.  No necesitamos que Cristo venga a la tierra a hacer milagros otra vez para que tengamos fe en El y así heredemos la vida eterna.  Esta fe salvadora puede ser creada en nosotros simplemente por leer la Palabra de Dios que nos narra algunos de los milagros de Cristo – BASTANTES para que tengamos fe en El y para que creyendo tengamos vida en Su nombre.  Lea también Romanos 10:17.
 
 
Fortalecer La Fe De Los Discípulos
 
          Otro propósito de los milagros de Cristo era el de fortalecer la fe de Sus discípulos.  Cuando Lázaro había muerto, el Señor lo resucitó para aumentar la fe de Sus discípulos.  “Dicho esto, les dijo después:  Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.  Dijeron entonces sus discípulos:  Señor, si duerme, sanará.  Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.  Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro POR VOSOTROS, de no haber estado allí, PARA QUE CREÁIS; mas vamos a él” (Juan 11:11-15).  Los discípulos ya tenían cierta fe en Jesucristo, pero esa fe tenía que aumentar.  Así que Cristo hizo esta señal en presencia de ellos para que creciera su fe.
 
          Pero ahora las Escrituras sirven el propósito de aumentar nuestra fe y perfeccionarnos en nuestra vida espiritual.  Por medio de ellas podemos prepararnos para toda buena obra y llegar a ser maduros en nuestra fe en Cristo (II Timoteo 3:16,17).  No necesitamos milagros para fortalecer nuestra fe hoy día porque por medio de las Sagradas Escrituras podemos alcanzar el colmo de la fe y la salvación eterna que Dios nos da por fe y para fe (Romanos 1:16,17).
 
Identificar A Los Apóstoles Como Mensajeros De Dios
 
          Además los milagros en los primeros días de la iglesia sirvieron el propósito de identificar a los apóstoles como siervos y mensajeros de Dios. Funcionaron como cartas credenciales que aseguraban que los apóstoles realmente habían sido enviados por el Señor y que tenían la autoridad de dar instrucciones en la iglesia del Señor.  Así que desde los primeros días de la iglesia los apóstoles hacían SEÑALES o sea milagros que SEÑALABAN la autoridad de ellos y la aprobación de Dios sobre sus enseñanzas.  “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.  Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles” (Hechos 2:42,43).  Lea también Hechos 5:12. 
 
          Pablo consideró las señales que él había hecho en presencia de la iglesia en Corinto  como pruebas de su apostolado.  En su defensa de su apostolado en la segunda carta a los corintios les dice:  “Con todo, LAS SEÑALES DE APÓSTOL han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, POR SEÑALES, PRODIGIOS Y MILAGROS” (II Corintios 12:12). 
 
          Así que los milagros servían como señales de los apóstoles, comprobando que ellos habían sido enviados por el Señor, en la misma manera que los milagros de Cristo comprobaron que El había sido enviado y aprobado por Dios (Hechos 2:22).  Pero hoy día no hay apóstoles.  Por tanto, no hay “señales de apóstol” ni necesidad de ellas. 
 
Revelar El Perfecto Mensaje De Dios
 
          Otro de los propósitos por dar dones milagros en el tiempo del primer siglo era para REVELAR EL MENSAJE DE DIOS EN TODA SU PERFECCIÓN Y DEJARLO ESCRITO PARA TODAS LAS EDADES.  Los hombres no podían haber descubierto ni entendido el nuevo pacto que Dios quería hacer con ellos sin  los milagros de la revelación y la inspiración, obras milagrosas llevadas a cabo por el Espíritu Santo en los apóstoles y profetas en el tiempo del primer siglo.
 
          El apóstol Pablo declara en I Corintios 2:6-16,  “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo que perecen.  Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.  Antes bien, como está escrito:  Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre,  Son las que Dios ha preparado para los que le aman.  Pero DIOS NOS LAS REVELO A NOSOTROS POR EL ESPÍRITU; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.  Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?  Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.  Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, SINO CON LAS QUE ENSEÑA EL ESPÍRITU, acomodando lo espiritual a lo espiritual.  Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.  En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no  es juzgado de nadie.  Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruirá?  MAS NOSOTROS TENEMOS LA MENTE DE CRISTO.”
 
          De esta lectura bíblica aprendemos varios puntos importantes:  (1)  Era imposible que los hombres descubrieran el plan de Dios que está contenido en el Nuevo Testamento de Cristo Jesús o sea EL EVANGELIO.  (2)  Dios, tomando esto en cuenta, reveló este mensaje a los apóstoles y profetas en el tiempo del primer siglo.  (3)  Estos mismos hombres fueron inspirados por el Espíritu Santo.  Recibieron las PALABRAS EXACTAS que debían hablar y luego escribir para que este mensaje que ellos recibieron por revelación fuera comunicado a todos los hombres sin lugar a error humano. Lea también I Corintios 14:37 y I Tesalonicenses 2:13.
 
          Pero ahora nosotros tenemos esta revelación escrita.  Por tanto no hay necesidad de nuevas revelaciones.  En el Nuevo Testamento tenemos toda la verdad que fue revelada a los apóstoles por el Espíritu Santo.  La fe, o sea la doctrina de Cristo y los apóstoles, fue entregada a los santos.  Por tanto, no hay necesidad de seguir revelando y entregando esta fe repetidas veces. 
 
          En vez de esperar nuevas revelaciones, debemos seguir y defender las que tenemos en el Nuevo Testamento.  “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que HA SIDO UNA VEZ DADA A LOS SANTOS” (Judas 3).  Note que el verbo subrayado está  en tiempo PASADO.  Es decir que YA HA SIDO DADA toda la doctrina del Señor a los santos (o sea cristianos).  No necesitamos el milagro de la revelación ni el de la inspiración para conocer la verdad de Dios.  Al contrario, necesitamos guardar lo que YA NOS HA SIDO DADO en el Nuevo Testamento.
 
          El apóstol Pablo escribió al predicador Timoteo, NO diciéndole que pidiera nuevas revelaciones SINO que enseñara a hombres fieles LO MISMO QUE A EL LE HABÍAN ENSEÑADO.  “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, ESTO encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (II Timoteo 2:2).  Desde el tiempo del primer siglo, la revelación completa y perfecta ha sido entregada a la iglesia.  Desde aquellos días no ha habido necesidad del milagro de la revelación.  La tarea de la iglesia ha sido seguir enseñando la misma doctrina que fue revelada y escrita en aquellos días.  Lea también I Corintios 14:37; II Pedro 1:3,4; I Pedro 5:12; III Juan 9.  Así que no necesitamos milagros para revelar ni inspirar el mensaje de Dios para los hombres hoy día.
 
Confirmar El Mensaje Del Evangelio
 
          El único propósito adicional para los milagros que este escritor ha podido encontrar en las Sagradas Escrituras es que sirvieron para RATIFICAR o sea CONFIRMAR EL MENSAJE DEL EVANGELIO Y TODA LA DOCTRINA DE CRISTO.  Esto fue necesario porque ERA UN MENSAJE NUEVO, era una nueva revelación de Dios.  El Antiguo Testamento era reconocido como la revelación autoritativa de la voluntad de Jehová para su pueblo.  Ahora los apóstoles y profetas de la iglesia traían una nueva revelación que supuestamente tomaba el lugar del Antiguo Testamento.  Esta nueva revelación tenía que ser comprobada en alguna manera.  Las Misma Escrituras Antiguas dieron cierta confirmación del Nuevo Pacto y los apóstoles y  los primeros evangelistas las usaron mucho.  Pero también fue la voluntad de Dios confirmar o sea ratificar esta nueva revelación por medio de señales, prodigios y milagros que obraban algunos miembros de la iglesia de Cristo en aquel tiempo.
 
          Cuando el Señor Jesucristo mandó a Sus discípulos a predicar el evangelio a todo el mundo, les prometió que les acompañarían señales milagrosas (Marcos 16:15-18).  “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.  Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con señales que la seguían.  Amén” (Marcos 16:19,20).
 
          Mas adelante en la historia de la iglesia, encontramos a un predicador llamado Felipe que había recibido el poder de hacer milagros por medio de la imposición de las manos de los apóstoles (Hechos 6:5,6; 8:17-21).  La historia inspirada nos explica que le escuchaba la gente tanto por su mensaje como también por las señales que hacía CONFIRMANDO SU PREDICACIÓN.  “Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía” (Hechos 8:6; lea también 8:13).
 
          La confirmación del mensaje fue también el propósito principal del don de hablar en lenguas.  Esto se nota claramente en el ejemplo de los apóstoles en el día de Pentecostés (Hechos 2) y el apóstol Pablo lo explica específicamente a la iglesia en Corinto.  “Así que, LAS LENGUAS SON POR SEÑAL, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes” (I Corintios 14:22). 
 
          Este mismo propósito de los milagros fue también enfatizado por el escritor a los hebreos cuando daba énfasis a la necesidad de ser atentos y constantes en la palabra del Señor que se revela en el Nuevo Testamento:  “La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, TESTIFICANDO DIOS JUNTAMENTE CON ELLOS, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según Su voluntad” (Hebreos 2:3,4).
 
          Pero, como estos mismos versículos testifican, la nueva revelación o sea el nuevo pacto YA HA SIDO CONFIRMADO O RATIFICADO por las señales hechas en aquel tiempo.  Por tanto, no hay necesidad de ratificarlo nuevamente.  Al contrario, como explica el apóstol Pablo acerca del pacto que Dios hizo con Abraham y confirmó:  “Un pacto, aunque sea de hombre, UNA VEZ RATIFICADO, NADIE LO INVALIDA, NI LE AÑADE” (Gálatas 3:15).  La ratificación de un pacto es un ACTO FINAL que se hace SOLAMENTE UNA VEZ y con ésta basta para siempre. 
 
          Juan el Bautista no hizo ninguna señal para confirmar su mensaje porque no era nuevo.  Su mensaje fue un sencillo llamamiento al arrepentimiento y a la práctica de la ley de Moisés.  Esta ley ya había sido confirmada y ya era aceptada por la gente de su día como ESCRITURA SAGRADA (Lea Juan 10:41; Mateo 3:1,2).  Ni los apóstoles ni Cristo no hicieron señales para confirmar el Antiguo Pacto sino el Nuevo.  NUNCA hablan las Escrituras que se haya tenido que confirmar en cada generación Su validez. 
 
          Una vez ratificado el Nuevo Pacto, ya no hubo necesidad de milagros para confirmar su mensaje.  Solamente cuando había alguna nueva revelación fue necesario confirmarla con señales.  Pero ahora NO HAY NINGUNA REVELACIÓN NUEVA.  El Nuevo Testamento es EL ULTIMO que Dios hará con los hombres (Hebreos 10:9,10).  Y nosotros hoy día no necesitamos confirmación milagrosa de él porque YA ESTA CONFIRMADO por los milagros hechos en el primer siglo.
 
NINGÚN PROPOSITO BÍBLICO AHORA
 
          No hay propósito BÍBLICO para que existan poderes milagrosos en la iglesia hoy día.  Todos sus propósitos YA SE LLEVARON A CABO.  Todos ellos se cumplen en una u otra manera por la Biblia que contiene la completa y perfecta revelación de la voluntad de Dios para los hombres.   Y en realidad fue profetizado en aquellos días que al venir esta perfecta y completa revelación YA NO habría necesidad de la revelación parcial ni de los dones milagrosos que la hicieron posible en el tiempo del primero siglo.  La misma carta del Nuevo Testamento que nos enseña acerca del puesto y uso de los dones milagrosos dados por el Espíritu Santo en la iglesia (I Corintios) también nos declara que estos poderes serían solamente POR UN TIEMPO DETERMINADO.  Después de este tiempo YA NO existirían en la iglesia.
 
La Duración De Los Poderes Milagrosos
 
          En I Corintios capítulos 12,13 y 14 el apóstol Pablo nos enseña mucho acerca de los dones o poderes milagrosos que se daban a miembros de las iglesias de Cristo en aquel tiempo.  En el capítulo 12 nos enseña sobre la unidad del cuerpo y la variedad de los dones recibidos por diferentes miembros del cuerpo o sea por diferentes cristianos o miembros de la iglesia.  En el capítulo 13 nos enseña acerca de la superioridad del amor sobre los dones milagrosos.  Dice que sin amor, los dones no tienen valor alguno.  SU ARGUMENTO BÁSICO después de describir el amor en I Corintios 13:4-7, es que EL AMOR ES PERMANENTE EN LA IGLESIA Y LA VIDA CRISTIANA, PERO LOS DONES NO LO SON (I Corintios 13:8-13).  Luego en el capítulo 14 nos enseña sobre el valor y el uso de dos de los dones:  el hablar en lenguas y el profetizar.  Estudiaremos este capítulo en bastante detalle en la lección sobre “las lenguas”.  Pero por el momento queremos enfocar nuestra atención en el capítulo 13 sobre “un camino aún más excelente” o sea LA SUPERIORIDAD DEL AMOR SOBRE LOS DONES MILAGROSOS del Espíritu Santo.
 
          El texto bíblico dice en I Corintios 13:8-13:  El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas y la ciencia acabará.” ((FAVOR DE NOTAR QUE ESTE ES EL ARGUMENTO BÁSICO DEL PASAJE))  “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.  Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.  Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara.  Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.  Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”
 
Análisis Del Argumento
 
          Primeramente, analicemos el argumento del apóstol Pablo en estos versículos.  Su argumento básico, como ya dijimos, es que el amor es superior a los dones milagrosos porque el amor es permanente en la iglesia mientras los dones milagrosos son pasajeros (I Corintios 13:8).
 
          Su primera prueba o argumento de apoyo para su tesis es que las revelaciones milagrosas (a través de los profetas, los que hablaban en lenguas y sus intérpretes por ejemplo) eran PARCIALES.  Por cuanto, al venir el conocimiento perfecto o completo por medio de la revelación completa y perfecta de la voluntad de Dios, LAS REVELACIONES MILAGROSAS PASARÍAN (I Corintios 13:9,10).  Por supuesto la razón era que NO HABRÍA NECESIDAD DE ELLAS YA.
 
          Su segundo argumento de apoyo es que los dones milagrosos eran asuntos de LA NIÑEZ de la iglesia.  Por tanto, al ser madura, ya no se haría uso de ellos (I Corintios 13:11).  La razón es que el hombre maduro NO TIENE NECESIDAD de las palabras ni los juegos de su niñez.
 
          El tercer argumento es que los dones milagrosos realmente eran como ver por espejo, es decir, OSCURAMENTE.  Pero lo perfecto, que venía, sería como ver CARA A CARA.  El que puede ver a un individuo cara a cara y claramente, NO TIENE NECESIDAD de estarlo viendo por espejo, oscuramente.  Al contrario, sería un atraso para él.  Esta ilustración, muchas veces malentendida, tiene su explicación en el mismo versículo que la presenta (I Corintios 13:12).  VER “por espejo, oscuramente” es CONOCER “en parte”.  Pero VER “cara a cara” es CONOCER “como fui conocido” o sea no en parte sino completamente.  Aquel que puede conocer COMPLETAMENTE la voluntad de Dios NO TIENE NECESIDAD de conocerla en parte.  Al contrario, como en la ilustración, sería un atraso para él.
 
          La conclusión de Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, es que los dones milagrosos no eran de igual importancia con el amor en la iglesia PORQUE AQUELLOS ERAN PASAJEROS MIENTRAS EL AMOR ES PERMANENTE.
 
No Eran Elementos Permanentes
 
          De este argumento aprendemos que los milagros no iban a ser algo permanente en la iglesia del Señor sino algo pasajero.  No era la voluntad del Espíritu Santo que estos poderes se siguieran dando para siempre sino solamente hasta que viniera “lo perfecto”, es decir la perfecta revelación de la voluntad de Dios.  He aquí un punto fundamental en el estudio de los milagros:  Los dones milagrosos que el Espíritu Santo daba en el primer siglo NO ERAN ELEMENTOS PERMANENTES en el cuerpo del Señor Jesucristo.  Eran limitados a un tiempo definido:  HASTA LA VENIDA DE LO PERFECTO.
 
Lo Perfecto
 
          ¿Qué es “lo perfecto”?  Primeramente, debemos eliminar algunas ideas equivocadas.  Muchos dicen que “lo perfecto” se refiere a LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO.  Pero Jesucristo no es un “lo” (neutro de género que se refiere a un objeto, no a una persona) sino un individuo, una personalidad, un hombre, Dios.  El pronombre personal para describir a Cristo es “EL”.  Cristo es “EL PERFECTO”, no “lo perfecto”. 
 
          Algunos piensan que se refiere (y es casi la misma interpretación) a la vida en el cielo o sea la condición perfecta de los salvos en el cielo.  Pero tanto la segunda venida del Señor como la vida en el cielo no pueden ser “lo perfecto” PORQUE “la fe, la esperanza, y el amor” iban a permanecer aun con la venida de “lo perfecto”.  Pero cuando Cristo viene y nos lleva al cielo YA NO HABRÍA NI FE NI ESPERANZA. ¿Lo cree?  Lea Hebreos 11:1.  “Es, pues, la fe, la certeza de LO QUE SE ESPERA, la convicción de LO QUE NO SE VE.”  En el cielo ¿a qué va a estar esperando? ¿En qué tendrá fe? ¿Qué será que no se ve ya?  Además lea II Corintios 5:6- 8.  “Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (PORQUE POR FE ANDAMOS, NO POR VISTA); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.”  Ahora andamos por fe, no por vista.  Pero cuando, en el más allá, andamos por vista, YA NO ANDAREMOS POR FE EN NINGUNA MANERA.  CUANDO EL SEÑOR JESUCRISTO VIENE A LLEVARNOS AL CIELO YA NO HABRA FE.  La  esperanza  queda en la misma condición según Romanos 8:24. “Porque  en esperanza fuimos salvos; pero LA ESPERANZA QUE SE VE, NO ES ESPERANZA; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?”  Si la segunda venida de Cristo o la vida perfecta en el cielo fuera “lo perfecto”, tendríamos que eliminar I Corintios 13:13 de la Biblia porque ni la fe ni la esperanza no permanecerá en aquel entonces.  Estas interpretaciones de “lo perfecto” son ideas erradas. 
 
          Algunos dicen que “lo perfecto” es el amor.  Pero el argumento del apóstol Pablo no es esto.  En los versículos 9-12 que hablan de “lo perfecto” ya no se menciona el amor.  Estos versículos están dedicados a probar que los dones milagrosos son pasajeros y por tanto menores en importancia al amor, el cual es permanente.  La prueba es que LO PERFECTO, NO EL AMOR, tomará el puesto de los dones milagrosos.  El amor NO ERA ALGO VENIDERO.  Pero cuando Pablo escribió su carta a los corintios, “lo perfecto” TODAVÍA NO HABÍA VENIDO.  Además tenemos el problema del género de las palabras otra vez.  “Amor” (en el griego “AGAPE”) es una palabra FEMENINA, pero “lo perfecto” (en el griego “TELEION”) es una palabra NEUTRA.  Así que ni la gramática ni el contexto bíblico no permiten la interpretación que dice que “lo perfecto” es “el amor”.
 
          Y en realidad, la única  interpretación que es posible en el contexto de este texto bíblico es que “lo perfecto” está puesto en contraste con “LO QUE ES EN PARTE” (I Corintios 13:10).  “LO QUE ES EN PARTE” es el conocimiento parcial que venía por medio de las revelaciones milagrosas que recibían en la iglesia en aquel tiempo por medio de aquellos que habían recibido los dones milagrosos.  Por supuesto, la única fuente de este conocimiento completo o perfecto es LA PALABRA ESCRITA, las Sagradas Escrituras, las cuales en aquel tiempo no se habían recibido completamente todavía.  En ellas, especialmente ahora en el Nuevo Testamento, tenemos LA REVELACIÓN COMPLETA Y PERFECTA para el hombre perdido y para la iglesia del Señor.  (Vea la lección sobre “La Espada Del Espíritu).
 
          Esta interpretación, realmente, no es interpretación, sino LECTURA DE LA INTERPRETACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN I CORINTIOS 13:9,10.  LEALO OTRA VEZ. Al venir el Nuevo Testamento en forma escrita, YA NO HUBO NECESIDAD DE REVELACIONES PARCIALES NI TEMPORALES NI DE NINGÚN OTRO PODER MILAGROSO.  Por tanto, PASARON LOS PODERES MILAGROSOS.
 
Andamios Espirituales
 
          Quiero repetir que no estamos diciendo que Dios no tiene poder milagroso sino que NO ES SU VOLUNTAD dar estos poderes a la iglesia hoy día como hacía en el tiempo del primero siglo, durante la niñez de la iglesia. 
 
          Alguien ha dicho que eran como los andamios que se usan para construir un edificio.  Mientras se está construyendo, son instrumentos de mucha utilidad, hasta ESENCIALES PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL EDIFICIO.  Pero cuando ya está terminada la construcción, sería ridículo dejar los andamios.  YA NO SE NECESITAN.  Hasta harían estorbo.  Por cuanto, los constructores los quitan y dejan el edifico solo y en mejores condiciones, más fuerte, más bonito que cuando tenía los andamios, aunque eran esenciales durante un tiempo.  Y así fue que, según el plan del Constructor de la iglesia, Dios mismo, ella tuvo necesidad de los dones milagrosos.  Pero cuando ya pasó la niñez o sea el tiempo de estar recibiendo poco a poco la revelación de la voluntad del Señor, estos dones ya no eran necesarios.  Por cuanto, el Señor los quitó y ha dejado a la iglesia en MEJORES CONDICIONES que cuando tenía todos aquellos poderes milagrosos obrando en sus miembros. 
 
¿Cómo Se Recibieron Los Dones Milagrosos?
 
A pesar de toda esta evidencia de la Biblia, algunos nos dicen que la iglesia está incompleta si no tiene los mismos poderes que se recibieron en aquel tiempo.  Para estos individuos debemos presentar una prueba adicional.  Debemos entender que los hombres NO PODEMOS recibir los poderes milagrosos del Espíritu Santo como se recibían en el tiempo del primer siglo porque EL MISMO MEDIO no existe hoy en día.
 
Me refiero a la manera en que los cristianos (me repito:  CRISTIANOS, miembros de la iglesia de Cristo, ya bautizados en agua para el perdón de sus pecados) recibían los poderes milagrosos – dones que repartía el Espíritu Santo en la iglesia. 
 
Algunos nos dicen que fue posible simplemente por tener bastante fe y consagración, PERO LAS SAGRADAS ESCRITURAS no enseñan así, aunque sea una gran sorpresa para algunas personas. 
 
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La Promesa En Marcos 16:15-18
 
          Como ellos dan mucho énfasis a la promesa del Señor en Marcos 16:15-18, vamos a leer todo este pasaje:  “Y les dijo:  Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.  Y estas señales seguirán a los que creen:  En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán” (Marcos 16:15-18).
 
          Lo que debemos notar en estos versículos es que presentan LA PROMESA y nos explican QUIENES podían recibirla PERO NO NOS DICEN COMO LA IBAN A RECIBIR.  Nos enseñan que el creyente debía ser bautizado para ser salvo.  Luego enseñan que estos creyentes bautizados serían seguidos por varias señales milagrosas.  PERO NO NOS EXPLICAN COMO IBAN A RECIBIR ESTOS PODERES.  Nos dicen QUE pero NO nos explican COMO.
 
          Antes de seguir con el cumplimiento de esta promesa de Cristo y la manera en que los primeros cristianos recibían los poderes milagrosos según la historia inspirada en el libro de los Hechos, me siento obligado a dirigir unas palabras a los miembros de la iglesia.  Quiero tratar sobre un argumento que muchos hemos usado (EQUIVOCADAMENTE) en cuanto a la enseñanza de Marcos 16.  Se ha dicho que estos poderes fueron prometidos solamente a los apóstoles en este texto.  Para probarlo se ha citado Marcos 16:14 que habla de la incredulidad de los apóstoles.  Entonces se dice que “los que creen” de Marcos 16:17 se refiere a “los apóstoles que creen”.  Pero GRAMATICALMENTE esto no es posible.
 
          En el versículo 14 tenemos el comentario inspirado de MARCOS, NO LAS PALABRAS DE CRISTO.  Es en el versículo 15 que Cristo empieza a hablar directamente y tenemos Sus propias palabras.  Cuando Cristo habla a los once apóstoles, les trata de “VOSOTROS” (SEGUNDA persona plural).  (VOSOTROS) “Id” y (VOSOTROS) “predicad” (Marcos 16:15).  Fíjese que NO dice (USTEDES) “Vayan” y (USTEDES) “prediquen”.  Esto también sería SEGUNDA persona plural, pero es una forma gramatical que no se usa en nuestra traducción de la Biblia para evitar la confusión.  En la Biblia la SEGUNDA persona plural (para referirse a USTEDES) es siempre “VOSOTROS” y la TERCERA persona plural es siempre “ELLOS”.
 
          Por tanto, si Cristo se hubiera referido exclusivamente a los apóstoles en Marcos 16:17,18 habría dicho:  “Y estas señales seguirán a VOSOTROS que CREÉIS:  En mi nombre ECHAREIS fuera demonios; HABLAREIS nuevas lenguas; TOMAREIS en las manos....” y así al estilo.  Lo mismo es cierto en el idioma original o sea el griego.
 
          Gramaticalmente, las palabras de Cristo tienen que referirse a unas TERCERAS PERSONAS o sea UN TERCER GRUPO DE PERSONAS (ELLOS).  Cristo es la PRIMERA PERSONA.  El habla a los once apóstoles que son la SEGUNDA PERSONA PLURAL.  Pero les habla acerca de UN TERCER GRUPO:  “LOS QUE CREEN“.
 
          El contexto nos enseña que este tercer grupo se compone de los que habían oído el evangelio; habían creído; habían sido bautizados; y posteriormente en alguna manera iban a recibir los poderes milagrosos (señales) de que habla el texto.
 
          LO QUE IBA A SUCEDER era lo siguiente:  (1)  Los apóstoles iban a predicar el evangelio.  (2)  Al escuchar el evangelio, algunos iban a creer y ser bautizados para salvación.  (3)  Después estos creyentes bautizados iban a recibir poderes milagrosos (señales) de alguna manera.
 
          Así que no digamos que se trataba solamente de los apóstoles.  Además de no estar de acuerdo con este texto, lo demás del Nuevo Testamento nos enseña que NO FUE ASÍ sino que MUCHOS de los primeros cristianos recibieron poderes milagrosos como los que promete Cristo en Marcos 16:17,18.
 
El Cumplimiento En Hechos 8:5-22
 
          Ahora veamos COMO estos primeros cristianos recibieron los poderes milagrosos.  Veremos claramente que NO FUE SIMPLEMENTE POR CREER Y SER BAUTIZADOS. 
En Hechos capítulo 8 encontramos un ejemplo del cumplimiento de la promesa que Cristo hace en Marcos 16.  En este ejemplo la Biblia nos dice claramente COMO los cristianos tenían que recibir los poderes milagrosos.  Ya sabemos que los apóstoles recibieron los poderes del Espíritu Santo en el mismo día que recibieron el Espíritu (Hechos 1:4,5; 2:1-4).  En Hechos 8:5- 22 vamos a averiguar como OTROS cristianos recibieron estos poderes.
 
FAVOR DE LEER EL TEXTO COMPLETO DE HECHOS 8:5-22 ANTES DE SEGUIR CON ESTA LECCIÓN.
 
          Ya que ha leído el texto bíblico quiero llamar su atención a varios puntos en él. 
 
          (1)  Primeramente, fíjese que en este caso tenemos a un hombre, Felipe, haciendo exactamente lo que Cristo mandó en Marcos 16:15.  FUE Y PREDICO EL EVANGELIO. 
          (2)  El resultado en algunos de sus oyentes es el mismo que Cristo anticipaba en Marcos 16:16.  CREYERON Y FUERON BAUTIZADOS. 
          (3)  Luego Cristo había dicho:  “Y estas señales seguirán a los que creen...”.  Pero, en el caso que estamos estudiando, aprendemos que las señales no siguieron o sea que NO recibieron estos poderes SIMPLEMENTE por creer y ser bautizados sino que OTRA ACCIÓN FUE NECESARIA.  Aprendemos definitivamente que los poderes milagrosos que Cristo prometió en Marcos 16 NO SE RECIBEN SIMPLEMENTE CON CREER Y SER BAUTIZADO.
 
          (4)  Ahora notamos el medio por el cual recibieron estos poderes del Espíritu Santo:  POR MEDIO DE LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS DE LOS APÓSTOLES (Hechos 8:17,18).  No los recibieron por medio de la oración, aunque los apóstoles oraron.  NO los recibieron por medio de mucha fe, aunque sin duda tenían fe.  No los recibieron por consagrar la vida al Señor.  Los creyentes bautizados recibieron estos poderes SOLAMENTE POR MEDIO DE LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS DE LOS APÓSTOLES
 
          Además aprendemos que Felipe, aunque tuvo el poder de hacer milagros (Hechos 8:6,7,13), NO TUVO EL PODER DE TRASPASAR ESTOS PODERES MILAGROSOS.  Fue necesario enviar a dos apóstoles, Pedro y Juan, desde Jerusalén (lejos de Samaria) para que llegaran a imponer las manos sobre los nuevos cristianos.  Solamente así  pudieron ellos recibir poderes milagrosos del Espíritu Santo.  Esto es lo que Simón* VIO*.  Este es el poder que Simón maliciosamente quiso comprar (Hechos 8:18-22).  Y si nos preguntamos cómo Felipe habría recibido el poder de hacer las señales que hizo, solamente tenemos que leer en Hechos 6:5,6 para saber que él también había recibido la imposición de las manos de los apóstoles.
 
Otras Pruebas
 
          Además de estos dos casos de recibir poder milagroso del Espíritu Santo por medio de la imposición de las manos de los apóstoles también hay otro en Hechos 19:1-6.  LEA EL TEXTO ANTES DE SEGUIR.  Otra vez encontramos que los creyentes bautizados no recibieron los dones milagrosos que daba el Espíritu Santo hasta que EL APÓSTOL Pablo les impusiera las manos.  Luego “hablaban en lenguas, y profetizaban.”  Y el mismo apóstol Pablo aclara al joven Timoteo en II Timoteo 1:6:  “Por lo cual, te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti POR LA IMPOSICIÓN DE MIS MANOS.”  Así que la ÚNICA manera, según el Nuevo Testamento, por la cual cristianos recibieron los dones milagrosos que impartía el Espíritu Santo fue POR MEDIO DE LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS DE LOS APÓSTOLES.
 
          Muchos cristianos recibieron los poderes PERO SOLAMENTE LOS APÓSTOLES PUDIERON TRASPASAR LOS PODERES.  Tal fue la voluntad del Espíritu Santo que El nos revela en Su Palabra.  Por tanto, cuando murió el último apóstol, tuvieron que terminar los poderes milagrosos luego.  El último cristiano de haber recibido estos poderes sería el último cristiano en el cual algún apóstol de Cristo impuso las manos.  Es posible que estos poderes terminaran ANTES de la muerte de tal individuo, pero BÍBLICAMENTE HABLANDO NO PUEDEN haber existido, como dones del Espíritu Santo después de su muerte. 
 
          Por supuesto NO HAY verdaderos apóstoles de Cristo en la tierra hoy día.  Nadie llena los requisitos (Hechos 1:20-22).  El requisito y obra principal de los apóstoles era ser testigos de la resurrección del Señor Jesucristo (“uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección” Hechos 1:22).  Pero el apóstol Pablo fue EL ULTIMO HOMBRE que vio al Cristo resucitado.  Por tanto, Pablo fue EL ULTIMO APÓSTOL que Cristo escogió y mandó como testigo de Su resurrección. “Y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí” (I Corintios 15:8).  Ananías le había declarado:  “Porque serás TESTIGO suyo a todos los hombres, DE LO QUE HAS VISTO Y OÍDO” (Hechos 22:15).  Y así fue que Pablo vino a ser el último apóstol (aunque algunas sectas modernas enseñan al contrario).  Y sin apóstoles de Cristo en la actualidad no hay manera BÍBLICA de recibir los poderes que ellos transmitían y que el Espíritu Santo repartía por medio de ellos en el tiempo del primer siglo.
 
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NO NECESITAMOS LOS PODERES MILAGROSOS EN LA IGLESIA HOY DÍA.
 
NO ES LA VOLUNTAD DE DIOS QUE ESTOS PODERES EXISTAN EN LA IGLESIA HOY DÍA.
 
NO HAY MANERA BÍBLICA DE TENER ESTOS PODERES EN LA IGLESIA HOY DÍA.
 
SIN NECESIDAD, VOLUNTAD DIVINA, NI POSIBILIDAD ¿COMO PODEMOS CREER QUE VAN A EXISTIR?  LO CREEREMOS SOLAMENTE SI HEMOS CREÍDO UNA MENTIRA Y EL RESULTADO SERA QUE PODERES ENGAÑOSOS NOS LLEVARAN A LA PERDICIÓN.
 
 
Conclusión
 
          En conclusión solamente  notamos que los propósitos bíblicos de los milagros están cumplidos.  La manera bíblica de recibir los milagros no existe.  Además el poder de hacer milagros NUNCA HA SIDO PRUEBA DE LA SALVACIÓN de uno (Note Juan 11:45- 53; II Tesalonicenses 2:9; Apocalipsis 13:13,14) ni de GRAN ESPIRITUALIDAD de parte del individuo que los hace (I Corintios 3:1-4; Números 24:2; I Samuel 10:6,10; 11:6; Deuteronomio 13:1-5).  En sí realmente no son nada.
 
          En su propósito y designio bíblicos fueron magníficos instrumentos para la niñez de la iglesia y la revelación de la voluntad divina en una manera perfecta y completa.  Pero debemos entenderlos así y dejarlos en su puesto debido.  De otra manera corremos el riesgo de creer la mentira y ser engañados por el espíritu del error porque no habremos aceptado lo que el Espíritu Santo, el Espíritu de verdad, dice acerca de Sus propios dones en Su propia Palabra.
 
 
ANTES DE SEGUIR CON EL ESTUDIO DEBE CONTESTAR LAS PREGUNTAS QUE CORRESPONDEN A ESTA LECCIÓN SOBRE “LOS MILAGROS”.
 
 
 
 
 

FENÓMENOS MODERNOS COMPARADOS CON DONES BÍBLICOS

 
 
Introducción
 
          A pesar de la evidencia bíblica contra la existencia de los milagros como dones del Espíritu Santo después del primer siglo, hay ciertos fenómenos en la actualidad que merecen nuestra atención en especial.  Hay muchos religiosos que han tenido experiencias que son algo parecidas con los poderes milagrosos que el Espíritu Santo dio en el primer siglo por medio de la imposición de las manos de los apóstoles.  Pero si realmente ponemos estas experiencias a prueba por compararlas con los milagros que obraban Cristo, los apóstoles y otros cristianos en el primer siglo NO SON IGUALES.  En algunos casos no son ni parecidas.
 
          Por lo general, la supuesta prueba de poderes sobrenaturales que se da en la actualidad está relacionada con uno de tres dones:  (1)  el poder de hablar en lenguas; (2) los sueños; (3) la sanidad divina.  En esta lección queremos dar nuestra atención a estos tres dones.  El PROPOSITO PRINCIPAL que tendremos en mente es COMPARAR EL FENÓMENO MODERNO CON EL DON BÍBLICO
 
          Creemos que el poder del Espíritu Santo no ha disminuido.  El Espíritu tiene el mismo poder hoy que tuvo en el tiempo del Antiguo Testamento y en el primer siglo de la edad cristiana.  Si fuera Su voluntad dar poderes milagrosos a los hombres en la actualidad, podría dar poderes IGUALES a los que se recibieron en tiempos bíblicos o sea en el primer siglo.  “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).
 
          Los milagros de hablar en lenguas, tener sueños y sanar a enfermos hoy día deben ser iguales a los que observamos en Cristo y Sus apóstoles.  Así sería si los hombres modernos realmente recibieran estos poderes del Espíritu.  Al no ser iguales DEBEN SER DESCARTADOS y reconocidos como imitaciones del poder de Dios.  Estos pueden tener su origen en la mente del ser humano o en el diablo mismo.  No debemos confundir las obras imitadoras – engañosas del diablo con las del Espíritu Santo.  No debemos confundir tampoco los poderes síquicos con el poder del Espíritu Santo de hacer milagros.
 
El Hablar En Lenguas
 
          Quizá el don que recibe más énfasis hoy día que cualquier otro es el de hablar en lenguas.  Es uno de los dones prometidos por Cristo en Marcos 16:17,18.  También es nombrado por el apóstol Pablo en I Corintios 12:10 en su lista de los diferentes dones que el Espíritu Santo repartía conforme a Su voluntad en las iglesias del Señor en el primer siglo. 
 
 
Glossa
 
          En todas las ocasiones en que se habla de este don en la Biblia, la palabra original (griega) es GLOSSA.  En el Nuevo Testamento, esta palabra puede tener uno de cuatro significados:  (1)  un órgano físico en la boca – la lengua; (2)  lenguaje o dialecto; (3)  cualquier cosa que parece como una lengua; (4)  el uso poético o retórico.  NUNCA significa una “expresión extática”.  El griego tiene otra palabra (EKSTASIS) que significa éxtasis.  Pero esta palabra no se encuentra en ninguna parte del Nuevo Testamento relacionada con el don de hablar en lenguas. 
 
          Sin embargo, las experiencias modernas de las personas que alegan “hablar en lenguas” son más parecidas a “expresiones extáticas” que a “lenguajes”.  Por esta razón debemos examinar lo que el Nuevo Testamento nos enseña sobre el don de hablar en lenguas para compararlo con el fenómeno moderno.
 
ANTES DE SEGUIR ESTUDIANDO DEBE LEER :  HECHOS 2:1-13; I CORINTIOS 14:1-40.
 
Lenguas = Un Idioma No Estudiado
 
          En el Nuevo Testamento el don de hablar en lenguas era EL DON DE HABLAR EN ALGÚN IDIOMA QUE EL DOTADO NO HABÍA ESTUDIADO.
 
En Hechos 2
 
          Además de la prueba de la palabra original encontramos confirmación de este punto en Hechos 2:4.  La Biblia declara que los apóstoles “comenzaron a hablar en otras lenguas“.  Cuando se juntó la multitud compuesta de judíos “de todas las naciones bajo el cielo”, el texto dice que “cada uno les oía hablar EN SU PROPIA LENGUA” (Hechos 2:5,6).  Cada individuo de las diferentes nacionalidades que estaban presentes (vea la lista en Hechos 2:9-11) oía que estaban hablando en el idioma nacional o natural de él.  Y esto sucedió, a pesar de ser todos los apóstoles “galileos” (de la región llamada Galilea) y por tanto de UN SOLO IDIOMA NATURAL.  La pregunta de la multitud fue:  “¿Cómo, pues, les olmos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?” (Hechos 2:8). 
 
          En los dos versículos que acabamos de citar (Hechos 2:6,8), la palabra traducida “lengua” es del griego DIALEKTOS y es la misma palabra DIALECTO en el castellano.  Así que “las lenguas” que hablaron los apóstoles eran dialectos, o sea idiomas, lenguajes de uso en la tierra en aquel tiempo. Específicamente  fueron los idiomas nacionales de los judíos presentes en aquella ocasión.
 
 
En I Corintios 14
 
          El don de hablar en lenguas en I Corintios 14 es igual al don que manifestaron los apóstoles en Hechos 2.  También ES EL DON DE HABLAR UN IDIOMA EXTRANJERO SIN ESTUDIARLO.  La única diferencia es que en I Corintios 14 el apóstol Pablo corrige algunos abusos y malos usos del don de hablar en lenguas en la iglesia en Corinto.
 
          En Corinto algunos cristianos con este poder estaban hablando en lenguas EN LA CONGREGACIÓN o sea en la reunión de la iglesia aunque no había ningún extranjero de ese idioma presente.  El resultado fue un gran desorden y una falta de edificación porque nadie entendía sus palabras.  Sería como si alguno en una reunión de cristianos hispanos tuviera este don y empezara a hablar en el alemán SIN la presencia de alguien que conociera este idioma.  Nadie entendería.
 
          Por tanto, Pablo les exhortó a buscar también el don de la interpretación o TRADUCCIÓN para que la iglesia fuera edificada.  De otra manera SE PROHÍBE el uso de las lenguas en la congregación (I Corintios 14:28).  “Tantas clases de IDIOMAS hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado.  Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí” (I Corintios 14:10,11).  Así es también en el caso de las lenguas que se recibían como dones espirituales del Espíritu Santo.  ELLAS TAMBIÉN ERAN IDIOMAS.  Para aquel que no era de este idioma, no tenían ningún valor sin algún traductor o intérprete. 
 
          Otra prueba que las lenguas de I Corintios 14 eran idiomas se encuentra en I Corintios 14:21.  En este versículo el apóstol Pablo usa un pasaje del Antiguo Testamento para probar que las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.  “En la ley está escrito:  En OTRAS LENGUAS y con otros labios  hablaré a este pueblo; y ni aún así me oirán, dice el Señor” (I Corintios 14:21).
 
          En el contexto original del texto citado (Isaías 28:11), el Señor estaba pronunciando Su castigo sobre el pueblo de Israel.  Este castigo se llevó a cabo cuando los asirios destruyeron a Israel y llevaron a miles de israelitas cautivos a tierras EXTRANJERAS.  Allá tuvieron que escuchar LENGUAS EXTRAÑAS, OTROS IDIOMAS.  Pero aún hablándoles en el idioma de los asirios (es decir por las amenazas, la destrucción y el cautiverio) Israel no se arrepintió. 
 
          El punto en nuestro argumento es que LAS LENGUAS de que habla el texto eran IDIOMAS.  Eran idiomas que los judíos no habían aprendido ni habían entendido.  En el contexto de I Corintios 14 “LENGUAS” significa IDIOMAS EXTRANJEROS. 
 
          Por eso decimos que:  EN EL NUEVO TESTAMENTO EL DON DE HABLAR EN LENGUAS ERA EL DON DE HABLAR EN ALGÚN IDIOMA QUE EL DOTADO NO HABÍA ESTUDIADO.
 
El Fenómeno Moderno En Contraste
 
          Pero el fenómeno moderno (llamado “hablar en lenguas”) no es así.  Ellos NO HABLAN IDIOMAS SINO JERIGONZAS SIN SIGNIFICADO.
 
          Algunos alegan que son idiomas de ángeles, pero siempre que encontramos a ángeles que hablan en la Biblia, los hombres los entienden en sus propios idiomas humanos. ¿No le parece extraño que todos hablen en idiomas de ángeles mas ninguno en idiomas humanos “por señal a los incrédulos”?
 
          Hay muchas personas que por mucho estudio y práctica han aprendido otro idioma.  Pero nunca se ha visto que alguno, sin estudiar ni practicar, pudiera dominar bien otro idioma.  El escritor entiende bien el inglés.  Si alguno tuviera el don de hablar en lenguas, podría hablar con él sin estudiar el inglés.  Pero nunca he conocido a ninguna persona con tal don, aunque he invitado a muchos que supuestamente hablan en lenguas a probarlo así. ¿Por qué los misioneros norteamericanos de las sectas en los países latinoamericanos que practican lo que llaman “el hablar en lenguas” tienen que estudiar el español? ¿Por qué no usan el poder del Espíritu Santo para hablar el español sin estudiarlo?  Esto sería el verdadero don de hablar en lenguas.  Pero las jerigonzas modernas NO SON LENGUAS, es decir idiomas.  Por tanto, NO SON LENGUAS SEGÚN LA BIBLIA.
 
EL DON BÍBLICO ERA HABLAR EN IDIOMAS.  EL FENÓMENO MODERNO NO LO ES.
 
¿Hablan en Lenguas Los Paganos?
 
          La verdad es que el fenómeno de hablar extáticamente en forma incontrolable como hacen muchos religiosos hoy día (supuestamente por poder del Espíritu Santo) NO ES DIFERENTE DE LO QUE SE HA OBSERVADO ENTRE LOS PAGANOS.
 
          El hermano Jimmy Jividen escribe en su libro Glosolalia: ¿De Dios O Del Hombre?:  “Hay muchas similitudes entre tal expresión extática y la glossolalia contemporánea.  E. R. Dodds describe el oráculo de Apolo en Delfi:  En Delfi, y aparentemente en la mayoría de sus oráculos Apolo replicó, no en visiones como las de Teoclimenus, sino por “entusiasmo” en su sentido original y literal.  El Pitis se hizo en teos, plena deo:  el dios la entró y usó sus órganos vocales como si fuesen de él mismo, exactamente como el así llamado “control” lo hace en espiritismo moderno. “ (Citando E. R. Dodds, “The Greeks And The Irrational”, Boston:  Beacon Press, 1957, pp. 70- 71.  En la página 47).
          El hermano también presenta evidencia de algo semejante en la secta de Dionisio, y en muchas otras religiones paganas, como los musulmanes. ¿Tendrán ellos algún don del Espíritu Santo?  Claro que no.  El poder de hablar extáticamente no requiere poder del Espíritu Santo.  Hay suficiente poder en la mente humana para esto, aun en el subconsciente de uno.  Religiosos que no hablan en idiomas directamente, no tienen el poder de hablar en lenguas que repartía el Espíritu Santo en el primer siglo, aunque ELLOS atribuyan sus experiencia a El.
 
¿Y Si No Hay Intérprete?
 
          En el Nuevo Testamento, el don de hablar en lenguas no se podía usar sin la presencia de incrédulos que entendían el idioma (como en el día de Pentecostés) o de un hermano que podía interpretarlo para los demás.
 
          En  Hechos 2  no encontramos a ningún intérprete cristiano porque había gente incrédula que entendía el idioma que se hablaba, pero en I Corintios 14 encontramos una situación diferente.  Allí se trata del uso de las lenguas en una reunión de la iglesia de una sola nacionalidad o sea donde TODOS HABLABAN EL MISMO IDIOMA (por ejemplo una congregación de hispanos de cualquier nacionalidad).  Para tal situación la Biblia declara:  “Y SI NO HAY INTERPRETE, CALLE EN LA IGLESIA, y hable para sí mismo y para Dios” (I Corintios 14:28).
 
          Por supuesto la razón por este reglamento es que todo cuanto se hace en la iglesia debe hacerse PARA LA EDIFICACIÓN DE LOS OYENTES.  Y al no entender el significado de las palabras del individuo que hablaba en otro idioma, sus palabras NO les edificaría EN NADA.  Y esto es cierto, a pesar de la insistencia de algunos religiosos que la edificación viene al saber que Dios está usando al hermano o a la hermana para Su gloria.  El apóstol Pablo no está de acuerdo con ellos.  El insiste que LA EDIFICACIÓN DEPENDE DE ENTENDER LAS PALABRAS QUE HABLA EL INDIVIDUO.
 
LEA OTRA VEZ I CORINTIOS 14:5-11 ANTES DE SEGUIR ESTUDIANDO.
 
          Al que ora en lenguas sin intérprete le dice: “Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro NO ES EDIFICADO”(I Corintios 14:17).  Y es por este motivo que declara:  “Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi ENTENDIMIENTO, PARA ENSEÑAR TAMBIÉN A OTROS, que diez mil palabras en lengua desconocida” (I Corintios 14:19).
 
          PERO EN LAS RELIGIONES MODERNAS se observa que hablan en lo que ellos llaman lenguas en la congregación pero SIN INTERPRETE.
 
          Alegan tener el Espíritu de Dios pero desobedecen los mandamientos directos de este Espíritu.  Algunos rechazan lo que la Biblia dice en este punto.  Otros dicen que lo aceptan y que quisieran tener un intérprete pero que Dios todavía no ha contestado sus oraciones.  Mientras tanto siguen desobedeciendo el mandamiento del Espíritu. ¿Es esto respeto a la Palabra de Dios? ¿No le parece extraño que nunca les falta quién hable en lenguas pero siempre les falta quién las interprete?  Y es aún más extraño que nunca pueden hablar el idioma de algún extranjero que por casualidad está presente para que él compruebe si sus poderes son o no del Espíritu Santo. ¿Serán guiados por el Espíritu Santo a desobedecer la palabra del Espíritu?
 
¿Es Un Poder Incontrolable?
 
          En el Nuevo Testamento el don de hablar en lenguas, como todo don espiritual, era un don que estaba SUJETO A LA DIRECCIÓN DEL DOTADO.  El que tenía el poder de hablar en lenguas, bien podía hacerlo cuando quería (o debía) y abstenerse cuando debía.  No era un poder incontrolable.
 
          De otra manera las exhortaciones del apóstol Pablo en I Corintios 14:27,28 no tienen ningún sentido. “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.  Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.”  Si no tuvieran el control sobre su don, ¿cómo harían para detenerse y abstener de hablar mientras otro hablara? ¿Cómo irían por turno y se limitara en una ocasión a dos o tres oradores? ¿Cómo podrían CALLARSE al no haber intérprete?
 
          Pero los que en la actualidad alegan tener estos poderes NO OBSERVAN ESTOS REGLAMENTOS.  Hasta se atreven a decir que NO PUEDEN CALLARSE al ser impulsados por el Espíritu Santo porque esto sería (según ellos) APAGAR el Espíritu o RESISTIRLO. Nos hace pensar que el don que ellos tienen NO ES IGUAL EN NINGUNA MANERA al don de hablar en lenguas de que habla el Nuevo Testamento. 
 
¿Deben Las Mujeres Hablar En Lenguas En La Congregación?
 
          En el Nuevo Testamento LAS MUJERES NO PODÍAN EJERCER EL DON DE HABLAR EN LENGUAS EN LA CONGREGACIÓN.  En el contexto de los dones espirituales, especialmente el don de hablar en lenguas y el don de la profecía, el apóstol Pablo escribe:  “Como en todas las iglesias de los santos, VUESTRAS MUJERES CALLEN EN LAS CONGREGACIONES;  porque no les es permitido hablar, sino que están sujetas, como también la ley lo dice” (I Corintios 14:33,34).  Lea también I Timoteo 2:8-14.
 
          Pero en muchas religiones modernas que alegan tener el don de hablar en lenguas, las mujeres ejercen su “don” en la congregación y en general desobedecen este reglamento de Dios.  Lo que debían hacer es escuchar el consejo del apóstol Pablo:  “Si alguno se cree profeta, o espiritual, RECONOZCA que lo que os escribo son MANDAMIENTOS DEL SEÑOR” (I Corintios 14:37).
 
 
¿Por Qué Hablar En Lenguas?
 
          En el Nuevo Testamento el don de hablar en lenguas podía servir uno de dos propósitos específicos. 
          (1)  Su propósito PRINCIPAL era de servir como SEÑAL A LOS INCRÉDULOS.  En este sentido algún hermano o hermana habló  en lenguas PARA CONFIRMAR LA PALABRA DEL EVANGELIO QUE PREDICABAN LOS CRISTIANOS.  “Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes” (I Corintios 14:22).   Esto mismo fue el resultado en el día de Pentecostés cuando el don de hablar en lenguas sirvió para confirmar la predicación del apóstol Pedro.  Tan potente fue la señal que Pedro pudo acusarles de haber dado muerte al Hijo de Dios y como 3000 creyeron su palabra y obedecieron el evangelio.  LEA TAMBIÉN MARCOS 16:17-20.
 
          Pero LAS JERIGONZAS QUE NADIE ENTIENDE NO SIRVEN COMO SEÑALA LOS INCRÉDULOS.  Es precisamente esto que Pablo explicó a los corintios cuando ellos hablaban en idiomas que ninguno de los asistentes a sus reuniones entendía.  “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y  todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, no dirán que estáis locos?” (I Corintios 14:23).  Si fuéramos desconocedores de la Biblia, esto podríamos pensar de aquellos que hablan en JERIGONZAS.  Pero conociendo lo que la Biblia enseña sobre las lenguas, nos damos cuenta que ellos realmente no tienen este don, sino que están movidos por sus propias emociones o por el espíritu del error. 
 
          EL DON DE HABLAR EN LENGUAS, CUANDO FUE USADO CORRECTAMENTE CONVENCÍA AL INCRÉDULO, PERO LAS JERIGONZAS NO CONVENCEN.  AL CONTRARIO, CONFUNDEN Y AUN HACEN QUE EL INDOCTO O EL INCRÉDULO
PIENSE QUE ESTÁN LOCOS O QUE SON FANÁTICOS.
 
          (2)  El segundo propósito que el Nuevo Testamento presenta para hablar en lenguas, aunque no su propósito principal, fue que sirvieran para la edificación en la iglesia (I Corintios 14:5).  Pero para el cumplimiento de este propósito fue necesario que hubiera un INTERPRETE.  “¿Qué hay, pues, hermanos?  Cuando os reunís, cada un