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'DISCIPULADO' en el NT

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Notes & Transcripts

+ Norberto Strotmann

 

‘DISCIPULADO’ en el Nuevo Testamento©

 

Material preparativo para la V Conferencia Episcopal (Aparecida 2007) [1]

INTRODUCCIÓN

Cuando el CELAM publicó el Documento de Participación para su V Conferencia, que lleva como título “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida. –Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida– (Jn 14, 6)”[2] estuve confuso y pensativo: ¿Algún Cardenal de la curia ha escrito su tesis sobre el discipulado? ¿Se pretende una mayor identidad entre los ministros en la Iglesia? ¿Adónde quieren llegar?

Tenía (y tengo) mi idea sobre el tema de la próxima conferencia; porque estoy convencido: Necesitamos en nuestro continente (1) líneas estratégicas para la Evangelización; 20 páginas – ningún vademécum de recetas pastorales más –, pero páginas con cinco ideas claves y sólidamente fundamentadas sobre el qué y el cómo de la evangelización. (2) Además, necesitamos en otras 20 páginas cinco recomendaciones claras y bien fundamentadas sobre el tema Iglesia en América Latina y la Globalización, si no queremos perder más relevancia social como Iglesia. El tema acordado lo permitiría.

Pero debo confesarles, que la preparación de algunas conferencias me enseñó la importancia del tema ‘discipulado’.[3] Como no soy biblista, tenía que estudiar la temática. Más aún, me molestaba el hecho, que el Documento de Participación para la conferencia en Aparecida tiene poco trasfondo bíblico, menos referente a la temática medular. Conseguí el Software Bíblico Logos que trabaja con el sistema Libronix[4] y revisando con alta tecnología actual la tan antigua Biblia, noté que el tema está tratado de manera muy variada. Leyendo artículos serios sobre discipulado y vocación – por ejemplo Rengstorf en el ‘little Kittel’[5] – y llegando a la literatura evangélica popular, noto una gran discrepancia. La última presenta definiciones como: “Discícpulo. Término que se usa para designar a una persona … que está aprendiendo de un maestro”[6] y prefiere citar el término bíblico a partir de Hechos 6, porque desde allí Lucas usa la palabra discípulo normalmente en forma genérica[7], e. d., para todos los cristianos. La literatura deja ver distintos intereses ante esta temática; ante todo por cuestiones de eclesiología. Con esta experiencia queda despierta la curiosidad.

Intentaremos de cubrir el tema en dos pasos: primero aclarando las palabras discípulo/ discipulado como ‘términos bíblicos’ y – segundo paso – mirando el discipulado en la vida de Jesús. El primer paso nos sensibiliza para el segundo; y el segundo le dará vida a los términos.

I.     El concepto de discípulo’/ ‘discipulado’[8]

Discípulo (gr. mathēts) es una palabra muy frecuente en el NT; aparece 264 veces en el NT, más exacto, en los Evangelios y los Hechos. Miremos la estadística:

En el griego corriente significa: alguien que aprende y eso implica al didáskalos, al profesor, al que enseña. La palabra castellana discípulo viene del latín, de la palabra discipulus.

En el AT no aparece la relación maestro-discípulo; mathēts ni se usa en la LXX. Entra en la tradición judía con el Judaísmo Rabínico, e.d., relativamente tarde y probablemente bajo la influencia de escuelas filosóficas griegas y helenistas.[9]

En el NT mathēts/discípulo se refiere generalmente[10] a los discípulos de Jesús. Sin lugar a duda, Jesús ha reunido en su alrededor un grupo de discípulos y los mandó como colaboradores a anunciar la llegada del Reino de Dios. El uso de la palabra mathēts/discípulo es específico:

1.      Distinto al caso del discipulado en el judaísmo rabínico o de Juan Bautista, los discípulos no eligen a su maestro; al revés: el maestro escoge y llama a sus discípulos. La iniciativa viene de Jesús (Mc 1,17; 2,14). En Mc 3,13-14 llama con dos propósitos a los discípulos: (a) para que estén con El y (b) para poderlos enviar a predicar. Marco usa la conjunción καὶ, subrayando, que estar con El y la misión compartida son de la misma importancia. [11]

2.      Hasta donde se deja observar: Jesús llama a sus discípulos en plena sintonía con su mensaje del Reino, quiere decir, no restringe su llamada a los ritualmente puros o a los obedientes a la ley. Entre los llamados hay πολλοὶ τελῶναι καὶ ἁμαρτωλοὶ (muchos recaudadores de impuestos y pecadores/ Mc 2.15). Hasta mujeres le siguen (Lc 8.2). – Su llamada es inclusiva y no exclusiva – como muchas leyes de su pueblo. El criterio de la llamada es el mensaje del Reino, ni la costumbre religiosa ni la ley.

3.      La llamada de Jesús al discipulado exige una conversión radical, una conversión religiosa hacia El, muchas veces expresada por el hecho de dejar todo. Recordamos el relato del joven rico y la palabra de Jesús: “Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues.” (Mc 10,21). Además, el discipulado implica una clara ruptura con el pasado (Lc 9,57-62). Los que siguen a Jesús dejan todo (Lc 5,11): dejan su profesión, sus padres, su familia, sus hijos (Lc 14,26).

4.      Discipulado significa seguir a Jesús, compartiendo su vida y su misión. Los discípulos de los rabinos son simples alumnos. Los discípulos de Jesús comparten su misión; son enviados a curar enfermos, a expulsar demonios y a anunciar la cercanía del Reino de Dios (Mc 6,7-13; Lc 10,2-12). Comparten su vida de itinerante al igual que su pobreza.

5.      Discipulado significa finalmente seguir al Señor en el camino de entrega: lo que el discípulo tiene, lo debe compartir con los demás (Lc 6,30); debe aceptar el asiento último y servir (Mc 9,35); debe aceptar injuria y maltrato (Mt 5,38-42). Juan sintetiza esta noción del discipulado, cuando Jesús dice en su despedida: “Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, así como Yo los he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos. Ustedes son Mis amigos si hacen lo que Yo les mando.” (Jn 15,12-14)

Sinteticemos: Discipulado en el NT es un concepto serio; significa el testimonio y un seguimiento radical de Jesús que afecta todas las dimensiones de la vida humana. Cambia la relación con las propiedades que uno tiene (hasta con la salud propia), afecta las relaciones humanas (hasta el vínculo del parentesco y la propia proyección erótico-sexual), porque da un nuevo sentido al amor; invierte los conceptos actuales del éxito y de la auto-realización. Y – finalmente – invita a entrar en el misterio pascual de Cristo, a seguir viviendo y entregando, lo que Jesús ha vivido y entregado por nosotros. – Hasta aquí la breve síntesis del concepto del discipulado  en el NT.

II.    ‘Discípulo’ y ‘Discipulado’ en el NT

Sorprende mucho que el texto preparatorio para la V Conferencia del CELAM no tenga ninguna sección específicamente ‘bíblica’ sobre el discipulado, temática medular de la Conferencia próxima. El capítulo III del Documento de Participación lleva el título Discípulos y Misioneros de Jesucristo[12] y oscila entre catequesis y exposición del magisterio reciente.

La historia de la exégesis es larga y diferenciada.[13] Si lo juzgo bien, entonces la exégesis de hoy se caracteriza por un lado por una intensa y extensa tradición propia como disciplina y por el otro lado por la persistente falta de una convergente ‘teoría de textos’[14]; con otras palabras: se necesita mucha experiencia y lectura para poder determinar, cuales son los criterios de la interpretación de los textos. Coincido con el reclamo de Benedicto XVI en su discurso del 12 de septiembre de 2006 en la Universidad de Ratisbona[15] sobre una nueva colaboración entre fe y razón; pero habrá que exigir al mismo tiempo una razón adecuada y diferenciada en la teología misma; esto vale más aún para la exégesis, siendo ella una ciencia fundacional dentro de la teología. Para ejemplificar la situación actual, sirva una facultad de teología en Alemania, Heidelberg, donde tenemos dentro de la misma institución[16] dos temperamentos exegéticos diametralmente opuestos: por un lado a Gerd Theissen, de la línea liberal con un trasfondo socio-filosófico que explica el desarrollo de la fe por elementos de teoría social[17] y por otro lado a Klaus Berger, de la línea conservadora, que insiste que los liberales son prisioneros de sus propios prejuicios intelectuales o racionalistas, que en el fondo solo escuchan a sí mismos[18].

¿Qué hacer ante esta situación, si uno no es exegeta? Me basaré – usando muletas – en las recientes publicaciones del luterano Ulrich Wilckens[19], que ha enseñado en Berlín, Marburgo y Hamburgo, interrumpiendo su cátedra en los años 80, para servir durante 10 años a su Iglesia como obispo. No solo ha traducido el NT; ha editado comentarios sobre los evangelios y sobre las cartas más importantes; un hombre experimentado y de trabajo sólido. Conoce la literatura y es crítico con los críticos, pero da cuenta de su razón. El pertenece a la línea exegética de los que insisten, que algunos criterios del ‘método histórico-crítico’ son discutibles y que no todos ellos son necesariamente adecuados ante la racionalidad histórica[20]; la confiabilidad histórica del NT – según su opinión – va más allá de lo que la exégesis liberal generalmente hoy acepta.[21] Este autor (con su marcado interés en el Jesús histórico)[22] nos dará a partir de ahora las pautas para chequear lo que nos dice el NT sobre el concepto del discipulado, concepto que hemos presentado en el párrafo de entrada. Wilckens dedica los dos primeros sub-tomos de su Teología del Nuevo Testamento a la reconstrucción histórica de la vida de Jesús en los evangelios. Seguiremos estos pasos, indicando en forma de síntesis, lo que allí aporta para nuestro tema:

1.     Los DISCÍPULOS de Jesús:[23]

Desde el comienzo de su vida pública Jesús tuvo su grupo de discípulos, igual que Juan Bautista, pero de forma muy distinta.

(Mc 1, 14-18): Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en la Buena Nueva.»

Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran  pescadores. Jesús les dijo: «Vengan conmigo, y los haré pescadores de hombres.» Al instante, dejando las redes, le siguieron.

Wilckens subraya:

o       Uno se hace discípulo de un Rabino por pedido propio y escuchándolo largos años.

o       Pero, Jesús llama con plena libertad a los discípulos suyos. Muchos de ellos buscan a Jesús, pero son escogidos y llamados por El. [24]

o       Los llamados deben dejar todo para seguir a Jesús. Seguimiento[25] es una segunda connotación elemental para el discipulado.

o       La (1) vocación por Jesús y (2) la radicalidad del seguimiento forman la cualidad distinta entre los discípulos de Jesús por un lado y los discípulos de Juan y de los rabinos en esta época por otro. La radicalidad de este seguimiento queremos enfocar de manera especial:

2.     La RADICALIDAD en la aceptación del Reino de Dios[26]

(Mt 13, 44-46) «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a  esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.» «También es semejante el Reino de los Cielos a un comerciante que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.»

o       El mensaje del Reino de Dios[27] es “el corazón de toda la predicación de Jesús”[28] en Galilea.

o       Caracteriza a este mensaje medular de Jesús que el valor que este Reino implica es ‘indivisible’, e.d., al igual que un conyugue no puede ser medianamente fiel en su relación matrimonial, así tampoco se puede aceptar el mensaje del Reino a medias. Exige una confianza radical/incondicional en Dios, en el Padre. La palabra del reino vale más que todos los valores del mundo. Este mensaje central de Jesús sobre el reino es indivisible.

o       Esta radicalidad en la aceptación de la prédica de Jesús vale especialmente para sus seguidores escogidos, para sus discípulos.

Mt 10, 37: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a  mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.»

o       El discípulo que acepta el mensaje del reino ha de dejar hasta lo más preciado. Escuchar este mensaje, aceptarlo y colaborar con Jesús en su anuncio, es el sentido del seguimi-ento.

o       La oración es uno de los ejes del discipulado, insiste y explica Wilckens.[29]

 

3.     ENVÍO de los discípulos y FIN  DE  LA  PRÉDICA en Galilea[30]

Mc 6, 4-14: Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos.       Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.

Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistan dos túnicas.» Y les dijo: «Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no les recibe y no les escuchan, márchense de allí sacudiendo el polvo de la planta de sus pies, en testimonio contra ellos.» Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre.

o       Antes del envío de sus discípulos hubo la designación de los doce[31], que simboliza Israel entero (Mc 3,13-19par).

o       Los discípulos son enviados y anuncian ‘su’ reino, actuando como el maestro, e.d., anunciando el reino y curando.

o       Pero, durante la misión de Jesús en Galilea, parece que crece el rechazo de su persona y de su mensaje, que llega a la crisis de Galilea. La misión de los discípulos no solo no consigue su finalidad (ganar toda Israel para el reino), sino al contrario agudiza y profundiza la crisis[32].

4.     La CRISIS de Galilea y el comienzo del CAMINO  HACIA  JERUSALÉN[33]

Mc 8, 27 ss.: Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus  discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?» Ellos le dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.» Y él les preguntaba: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo.» Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»

Con este texto citado comienza Wilckens su segundo sub-tomo sobre la historia de Jesús con el título: Muerte y resurrección de Jesús y el surgimiento de la Iglesia de judíos y gentiles.

o       El texto citado indica un nuevo rumbo: hay un cambio desde el anuncio del ‘Reino escatológico inminente’ en Galilea hacia la ‘cruz en Jerusalén’.

o       Los sinópticos relatan el camino de Jesús hacia Jerusalén, marcando el paso por tres anuncios de su muerte y resurrección.

o       El sigue anunciando el Reino, pero con un contenido distinto, la cruz:

Lc 12, 49s.: «He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla!

o       No solo el camino de Jesús toma otro rumbo (desde sus ciudades en Galilea hacia Jerusalén).

o       También el mensaje del Señor lleva nuevos acentos: Si para su prédica en Galilea valía la verdad, que (a) el Reino de Dios está cerca y (b) en su persona ya está presente; a partir de ahora vale, que la llegada del Reino/la voluntad del Padre requiere su camino hacia la ciudad santa (Jerusalén). El rechazo del profeta por su pueblo, que termina en la cruz en Jerusalén, es parte de la inquebrantable voluntad del Padre de salvar a su pueblo.

o       Los discípulos, que no solo comparten la vida con Jesús, aprenden de El y comparten su anuncio[34], han de asumir la misma actitud de entrega.

o       La llegada del Reino va unida a la libre auto-entrega de Jesús. El amor de Dios para con su pueblo no tiene su medida en la actitud del mismo. Dios no responde ante el rechazo de su mensaje con rechazo; su amor es incondicional – con una excepción: la aceptación de Jesús como el Cristo[35], el Mesías y Salvador.

o       Desde allí vale de manera acentuada: El mensajero del Reino – Jesús – es el corazón del mensaje del Reino.

o       Wilckens sintetiza  el cambio entre Galilea y Jerusalén así: “En todo caso, Jesús  mismo transfirió el rol del siervo de Yahvé, que sufre en forma vicarial por los ‘muchos’ pecadores y entrega su vida por ellos, a su rol como Hijo del hombre.”[36]

o       Y desde este nuevo rumbo de Jesús hacia Jerusalén vale, además: Ningún discípulo puede anunciar el Reino, sin aceptar la metodología de la auto-entrega, sin compartir el camino de Jesús hacia la cruz. Contenido y forma del anuncio deben corresponder. El contenido de este anuncio lo sintetizó Benedicto XVI en estos días así: “¿Qué mayor "eros loco"[37] que el que trajo el Hijo de Dios al unirse a nosotros hasta tal punto que sufrió las consecuencias de nuestros delitos como si fueran propias?”[38]

5.     La  ÚLTIMA  CENA[39]

Sorprendentemente, el Luterano Wilckens constata: “En la interpretación del evangelio según Mateo no se puede sobreestimar, que la escena de la cena eucarística (Mt 26, 26-29) es el texto clave para comprender el sentido salvífico de la pasión y con ello, al mismo tiempo, para la comprensión del evangelio como tal.”[40]

Mc 14, 22-25: Mientras comían, Jesús tomó en sus manos el pan y, habiendo pronunciado la bendición, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo: «Tomen, esto es mi cuerpo.» Luego tomó en sus manos una copa y, habiendo dado gracias a Dios, se la pasó a ellos, y todos bebieron. Les dijo: «Esto es mi sangre, con la que se confirma la alianza, sangre que es derramada en favor de muchos. Les aseguro que no volveré a beber del producto de la vid, hasta el día en que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»

Nuestro autor llega, después de largas deliberaciones, a las conclusiones, que él mismo cualifica como la más probable “hipótesis de trabajo”[41]:

o       Jesús mismo cambió el sentido de la cena pascual, cena que recuerda la salvación/ libe-ración del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Con sus palabras ha dado al rito de Israel, que conmemora este hecho, un sentido totalmente nuevo.

o       El lugar, que tuvo hasta ahora el milagro del éxodo para la salvación de Israel, lo toma la realidad escatológico-salvífica de su muerte en la cruz. Por su muerte entra en vigor definitivo la salvación del Reino de Dios, que Él había anunciado – en palabra y acción – en Galilea.

o       Su muerte es expiación, que reconcilia a todo Israel (“a favor de muchos”), que en gran parte lo había rechazado.

o       “Esta generación” de Israel había denegado su conversión. Con la muerte de Jesús Dios le abre un nuevo camino de salvación.

 

6.     MUERTE y RESURRECCIÓN[42]

o       Jesús explica en la cena de despedida el sentido de su entrega, que Juan – a su manera – sintetiza con las palabras: “Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos. Ustedes son Mis amigos si hacen lo que Yo les mando.” (Jn 15,13-14)

o       La respuesta de los discípulos ha sido: o la negación de Pedro (Mc 14,66-72, Mt 26,69-75, Lc 22,56-62 y Jn 18,25-27) o el abandono (Mc 14,50, Mt 26,56 y Jn 16,32) en la hora del sufrimiento. – Pero allí, con la muerte de Jesús, no termina la historia.

o       Wilckens insiste: “Un simple relato sobre la pasión, que termina con muerte y sepulcro, nunca ha existido y no  p u d o  haber. Pero tampoco ha existido jamás el relato sobre el anuncio de la resurrección como narración singular y cerrada.”[43] Cruz y resurrección sólo tienen sentido en su conjunción, en su correlación.

o       La resurrección del crucificado tiene su expresión en la aparición ante sus discípulos, que culmina en el envío.

Mt 28, 16-20: Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.»

Según Wilckens, las apariciones del resucitado tienen un sentido fundacional para la Iglesia:[44]

o       Que Jesús crucificado ha sido resucitado por Dios y vive con El en perfecta unión escatológica, es – según el testimonio del NT – el fundamento y la fuente de toda fe y vida de la Iglesia,.

o       La primera experiencia de la realidad de la resurrección hicieron aquellas personas, a quienes el resucitado se reveló en varias apariciones.

o       Haciéndolos así testigos suyos, Jesús les dio al mismo tiempo una autoridad fundamental y permanente para toda la Iglesia.[45]

Hasta aquí nuestra revisión del NT. Con la ayuda de Wilckens hemos dejado pasar las escenas importantes, que nos informan sobre los discípulos en los evangelios. Todos sabemos, que se puede diversificar las perspectivas y que la información temática es contablemente infinita. [46] De todos modos, los que desean estudiar el tema con más empeño, tienen desde noviembre de 2006 el libro de tres exegetas limeños con el título El que quiera venir conmigo – Discípulos según los evangelios[47] a su alcance. Encontrarán allí introducciones genéricas y una visión diferenciada según los evangelios.[48]

Nuestro esfuerzo es más modesto, propedéutico si quieren; pero nos debe facilitar ahora la tarea de sintetizar las líneas maestras de lo que es el discípulo/el discipulado en el NT:

III.  S Í N T E S I S

¿Qué es lo que hemos visto durante esta revisión del NT?

(a)   a nivel ‘semiótico’: (aa) Discípulo es una palabra muy frecuente en el NT, pero sólo en los Evangelios y en Hch. Si la frecuencia es un indicador válido para la importancia temática, discípulo es una palabra de considerable importancia para la constitución de la fe cristiana. (bb) En su contexto se encuentran palabras de trascendencia para la teología bíblica como: vocación, apóstoles, testigos, seguimiento, envío, koinonía, reino de los cielos y otras.

(b)   a nivel ‘semántico’: El sentido de la palabra discípulo coincide solo parcialmente con los campos lingüísticos adyacentes, e.d., con el griego del entonces, con el discipulado rabínico tardío (talmî) o con los discípulos de Juan. Señala de alguna manera la relación entre ‘profesor y alumno’, e.d., una relación personal asimétrica entre ‘el que sabe y da’ y ‘el que recibe’. El AT no conoce el discipulado; sus grandes guías y los profetas actúan por la llamada personal de Dios. (aa) Lo más característico del sentido específico del discipulado en el NT es, que Jesús (1) llama a sus discípulos[49], (2) para que estén con Él y (3) participen en su misión de anunciar la llegada del Reino de Dios. (bb) La intensidad de la relación entre Jesús y sus discípulos marca, además, la diferencia ante otras formas de discipulado. Para sus discípulos Jesús no es un simple profesor; es el Señor (kýrios), de quien aprenden y de quien – y eso es más importante – dan testimonio. La participación en la misión de Jesús es siempre un anuncio que incluye a Él; nunca el anuncio de algunos conocimientos adquiridos o de una simple doctrina. – Una última nota a nivel semántico: (cc) discípulo en los evangelios es un concepto dinámico, porque expresa una relación personal: la crisis de Galilea, el camino hacia la cruz en Jerusalén y la resurrección acentúan no sólo el mensaje y ponen al mensajero, que es Jesús, cada vez más en el centro de este mensaje; con ello cambia también el sentido del discipulado, lo que se manifiesta en la profesión de Jesús como el Cristo (Mc 8,29 par), en la debilidad de los discípulos ante el sufrimiento del Señor (Mc 14,50 par; Mc 14,66-72 par) y en las distintas reacciones ante su resurrección (Jn 20,25). Tratándose de una relación personal el concepto de discípulo es dinámico.[50] (dd) La constante es Jesús  como el ‘Señor’ (kýrios).

(c)   a nivel ‘pragmático’: Esta dimensión parece extraordinariamente informativa; se refiere a la forma como el discipulado afecta todas las formas de vida de los discípulos. (aa) Discipulado significa conversión personal en un sentido radical hacia Jesús, el Señor, de tal modo que afecta a toda la vida social del discípulo: todo – menos la persona y el mensaje del ‘Señor’ – se hace irrelevante. (bb) La radicalidad del discipulado cambia la identidad social del discípulo: el debe dejar la profesión acostumbrada y sus propie-dades; desde ya no cuentan ni padres ni hermanos, ni esposa ni hijos. (cc) El discipulado reorganiza la escala de valores: Compartiendo la fe de Israel, el discípulo ha de poner todo valor en el Señor, en su anuncio del reino, su cruz como expresión de un Dios que no deja de buscar la oveja perdida y en la resurrección que confirma a El y a su evangelio como expresión auténtica de la voluntad del Padre. (dd) Esta dimensión culmina con una constatación y en una exigencia para la organización de la vida: “Ningún discípulo es más que su maestro” (Mt 10,24 par) y “Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame.”(Mc 8,34 par) Con otras palabras: En la vida del discípulo, el maestro es insustituible, y, no obstante, exige la identificación del discípulo con su maestro, ante todo, en su misterio pascual. Sin Jerusalén (lugar de la cruz y de la resurrección del Señor) en la vida del discípulo no hay evangelización. - Discípulo es una palabra muy seria en el NT; señala que Jesús jamás es un simple trasfondo cultural en la vida del cristiano.

(d)   a nivel ‘trascendental’ y ‘teológico’: (aa) A este nivel debemos constatar en primer lugar, que el sentido profundo del discipulado es solo asequible para personas que creen en Dios. Es más, (bb) la comprensión del discipulado – tratándose de una relación personal ‘con Jesús como el Señor’ – implica la fe en el Dios de Israel, a quien Jesús llama “mi Padre” (Mt 7,21 y otros)[51]. (cc) Al mismo tiempo expresa el discipulado la estructura básica de la fe de Israel y de los cristianos, que San Pablo formula escuetamente así: “ἄρα πίστις ἐξ ἀκοῆς, δὲ ἀκοὴ διὰ ῥήματος Χριστοῦ” (Rm 10,17); traducido en la forma aforística de Pablo: “pues la fe por el escuchar, pero el escuchar por el hablar de Cristo”. Los primeros Credos de la Iglesia dicen: «Πιστέυομεν εις ενα Θεόν, Πατέρα παντo-κράτορα... καί εις ενα κύριον Ιεσουν Χριστόν.»[52] Fe cristiana es siempre personal y va más allá de creer algo o de aceptar la credibilidad de alguien. “Creo en alguien” quiere decir, que mi existencia está íntimamente vinculada con la persona de referencia. En el caso de la fe en Dios expresamos, que es Él en cuyas manos se encuentra definitivamente nuestra vida y nuestra felicidad. ‘Fe cristiana’ no es en primer lugar una doctrina, sigue siendo la experiencia de la confiabilidad en un Dios, quien se hizo escuchar por su Palabra hecha carne para admitirnos en su vida divina. Esta libre voluntad de Dios, expresada en su Hijo hasta el extremo de la cruz sigue siendo la base de nuestra fe. Esta verdad se nos debe decir; necesita testigos por basarse en la libertad de Dios. Sin ellos – los testigos – ni la podemos saber. “πίστις ἐξ ἀκοῆς” es hasta hoy la razón de ser para el discipulado. Es la expresión social de la estructura de la fe cristiana.

Hasta el momento nos hemos concentrado en el tema de esta conferencia. No hemos tocado temas, que garantizan los aplausos del auditorio, temas como: discipulado y género, discipulado y laicos, discipulado y celibato, inconsistencias en la historia de la Iglesia, etc. Nuestro procedimiento tiene una ventaja: todo oyente atento se ha dado cuenta de la seriedad del tema. Hemos visto la referencia bíblica, que el tema del discipulado imprescindiblemente implica. Tomen los obispos en Aparecida las decisiones pastorales que quieran, con nuestra reflexión podemos adelantar: “Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles.”(Sal 127,1) Permítanme – en este contexto – un testimonio personal: preparando el tema, me quedé realmente sorprendido con que seriedad la Iglesia lo ha tenido presente en su historia. Y admítanme – en segundo lugar – expresar un pedido: Después de nuestra reflexión discutan lo que les parezca útil y necesario, pero tengan presente esta seriedad de nuestro tema bíblico.

Un representante de la teología sistemática apunta: “El tema del ‘discipulado’ no ha sido objeto de tratamiento explícito ni en los documentos del Vaticano II ni en otras declaraciones oficiales de la Iglesia. El tema, sin embargo, está tratado implícitamente en su contenido, en cuanto que las afirmaciones sobre la teología del ministerio eclesiástico o sobre la teología de la vida religiosa se remiten a sus orígenes neotestamentarios (cf. LG 19, 42). … La Iglesia sólo puede renovarse desde la consideración de sus orígenes. De ahí que el recuerdo del discipulado tenga una perenne actualidad.”[53]

El recuerdo de nuestros orígenes es imprescindible; pero – como señala ya la diferenci-ación bíblica del discipulado[54] y su variación en la historia de la Iglesia[55] – no presenta un recetario, que dicte las soluciones ante los problemas que la Iglesia encuentra hoy en nuestro continente. Allí tenemos una gran libertad y responsabilidad. “Las profundas diferencias entre aquella época y la nuestra implican que no es suficiente apelar de manera directa a las palabras de los autores bíblicos para aplicarlas una por una a nuestra situación. Debemos, más bien, con libertad creativa pero responsable, prolongar la lógica del ministerio de Jesús y de la Iglesia primitiva de una manera imaginativa y creativa a nuestra propia era y a nuestro contexto.”[56] Queda claro, que – ante todo – la dimensión pragmática del discipulado reclama nuevas formas de expresión en cada época. Recordemos algunas de ellas en la historia de la Iglesia: la teología de San Ignacio de Antioquia (+ ca. 110) sobre el discipulado como martirio, la clásica fórmula medieval laical en la Imitatio Christi de Tomás a Kempis y las formas sociales del siglo veinte, desde el beato Charles de Foucauld hasta Gustavo Gutiérrez[57].

Falta subrayar un último punto, que hasta el momento no hemos mencionado: Entre el discipulado en tiempos de Jesús y el discipulado nuestro existe la diferencia fundamental: después de la muerte y resurrección de Jesús y el envío del Espíritu Santo a sus discípulos nuestra convivencia con Jesús solo es posible en la fe y la vida de la Iglesia.

IV.  NOTAS AL MÁRGEN

Miremos brevemente, en qué contexto actual los obispos deben responder en Aparecida ante la temática fijada y tengamos en mente, que un tema – la misión[58] – cuenta hoy con poca atención en nuestro ambiente:

Si comparo (lo que siempre es delicado) la situación de nuestra Iglesia en América Latina con la revisión de la vida de Jesús en los evangelios, debo constatar: como Iglesia nos encontramos en la crisis de Galilea, e.d., en un momento que nos aclara, que la Iglesia como un trasfondo cultural incuestionable en la sociedad latinoamericana – característica durante siglos – parece colapsar rápidamente.

Según la experiencia de nuestra actual visita pastoral canónica vale[59]:

o       En la situación urbano-marginal de pobreza y extrema pobreza tenemos una comunicación eclesial regular con el 10% de los feligreses. Para el 90% de los no-practicantes no hay concepto pastoral.

o       Entre los no-practicantes decrece rápidamente el pedido de los sacramentos de iniciación: bautismo, primera comunión y confirmación. Las cifras son: 25% de bautizados de 1 a 6 años; 25–30% entre 7 y 13 años. La cifra de los confirmados decreció durante los últimos años del 60% al 25%. Señalando el punto: la Iglesia pierde notablemente su capacidad de auto-regeneración. Pocos responsables toman nota de este fenómeno nuevo, pero muy elemental para la Iglesia.

o       A parte vale: nuestra Iglesia en América Latina  tiene un problema endémico de larga historia referente a la auto-regeneración de su personal medular, referente a los sacerdotes y las religiosas.

o       Paralelamente se observa, que no falta el hambre de Dios (cf. Mt 4,4). Las movimientos no-católicos han quitado a la Iglesia el 15% de su feligresía durante las últimas décadas.[60]

En síntesis: (1) la posición social de la Iglesia esta bajando y (2) se reduce a la par el acostumbrado apoyo socio-político para ella. Al mismo tiempo se acentúa (3) el conocido déficit en la auto-regeneración del personal medular eclesial (sacerdotes y religiosas) por (4) una decreciente capacidad de auto-regeneración eclesial referente a sus miembros. Más aún se refuerza la crisis (5) por la desacostumbrada competencia evangélica, que se presenta muchas veces con rasgos proselitistas. Lo alarmante de esta situación no son tanto los distintos factores mencionados, sino su conjunto y su correlación. Temo, que en el fondo existe en América Latina (6) una profunda crisis eclesial de comunicación, de tipo europeo, pero – dado el conjunto de factores – previsiblemente con posibles consecuencias aún más devastadoras para la Iglesia en América Latina que en Europa. Ojala que los responsables un día se den cuenta, que la pérdida del 2% de católicos latinoamericanos representa casi el 1% del catolicismo como tal. – Ante este escenario, los demás problemas eclesiales (como ‘identidad latinoamericana versus identidad universal de la Iglesia’, ‘CELAM-CAL’ y otros) parecen de solución más fácil; y quizás ayudará la grave situación eclesial a resolverlos. Mucho dependerá de la comunicación preponderante en Aparecida, e.d., del hecho, si los obispos preferirán una comunicación jerárquica (usando como filtro comunicativo principal: ¿qué quieren escuchar en el piso de arriba?) o si se logrará una comunicación pastoral ‘en red’ (lo que no es lo mismo que una comunicación ‘enredada’).

Pero, Aparecida no puede realizarse con una perspectiva exclusivamente eclesial junto con los previstos acentos cristológicos. La fe de la Iglesia y el discipulado se vive en un contexto latinoamericano concreto y no menos difícil que la situación eclesial. La CEPAL lo sintetiza así:[61]

1.      América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo, lo que responde a la desigual distribución de activos - tierra, capital, educación y tecnología.

2.      Los problemas de insuficiencia de empleos y de baja calidad de estos son los más apremiantes: el desempleo abierto aumentó de un 6,9% en 1990 a un 10% en 2004, y el sector informal urbano y las actividades agrícolas de baja productividad absorben más de la mitad del empleo total en la región.

3.      La pobreza regional sigue siendo muy elevada: 96 millones de latinoamericanos y caribeños viven en la extrema pobreza de un total de 222 millones de pobres, 18,6% y 42,9% de la población total, respectivamente.

4.      La degradación del medio ambiente natural y construido es alta y va en aumento, lo que tiene efectos adversos tanto para los pobres urbanos como los rurales.

También para esta escueta síntesis socio-económica vale: Los cuatro factores como tales ya son de suma gravedad. Pero el problema consiste en su conjunto, y la problemática se multiplica por el ineludible ingrediente de la globalización.[62] En el mundo globalizado ya no se logra nada, aclarando la pregunta ¿Qué quiero? Las normas para la política y para la economía dependen (¡de facto!) intrínsecamente de la aceptación globalizada de las mismas. Y si no se consigue esta aceptación y alguien aplica su ética, fracasará – al menos a nivel político y económico – previsiblemente. Podemos decir: el qué de las grandes opciones de la Iglesia latinoamericana (ante todo la opción por los pobres) tienen todo su vigor; las respuestas ante el cómo de estas opciones se las llevó el viento, son simplemente obsoletas.

Como hemos notado, la realidad actual de la Iglesia y el escenario social en América Latina reclaman para su análisis una racionalidad relacional-diferenciada.[63] Si no dispongo de los instrumentos analíticos, debo ser cauteloso. – Quería indicar un problema de fondo. Pero, este trasfondo no será el tema de la V Conferencia en Aparecida.

Este será, más bien: Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida. Nuestra reflexión sobre el discipulado ha arrojado un resultado simple, pero claro: Como Iglesia necesitamos una mayor identidad, basada en el Señor. Habrá posiblemente cuestiones delicadas ante la pregunta: ¿Dónde queda nuestra identidad eclesial latinoamericana, que fue formulada en las últimas cuatro Conferencias, ante todo en Medellín y Puebla, identidad que garantizó a la Iglesia la necesaria relevancia social?

Poco después de la elección de Benedicto XVI como Papa, un amigo suyo – Olegario González de Cardedal – publicó un libro con el título: Ratzinger y Juan Pablo II – La Iglesia entre dos milenios[64]. Allí sintetiza el autor la actual problemática con la siguiente fórmula:

        “La Iglesia está como siempre ante dos imperativos sagrados… El cultivo de la identidad y el ejercicio de la misión son igualmente sagrados. / Cuando la fidelidad al origen y la preocupación por la identidad son desproporcionadas o se tornan obsesivas, la Iglesia se convierte en secta y sucumbe al fundamentalismo. Cuando la preocupación por su relevancia para la sociedad y su colaboración con las causas comunes de la humanidad es llevada hasta el límite, en el que se olvida los propios hontanares y recursos, entonces la Iglesia está en el borde de la disolución y finalmente de la insignificancia.”[65]

Espero que no haya en Aparecida una disyunción ‘o identidad o relevancia’ entre los obispos. En otro contexto queremos explicar: la problemática ‘identidad eclesial – relevancia social’ no se presenta como una disyunción; ha de ser vista como una conjunción. No buscamos ni una identidad cristiana diáfana, pero muerta por irrelevancia, ni una máxima relevancia social de una Iglesia sin identidad[66].

Habrá que tener presente la introducción de Benedicto a su primera encíclica Deus Caritas est:

“La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. En efecto, el israelita creyente reza cada día con las palabras del Libro del Deuteronomio que … compendian el núcleo de su existencia: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (6, 4-5). Jesús, haciendo de ambos un único precepto, ha unido este mandamiento del amor a Dios con el del amor al prójimo, contenido en el Libro del Levítico: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (19, 18; cf. Mc 12, 29- 31). Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4, 10), ahora el amor ya no es sólo un «mandamiento», sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro.”[67]

Aparecida pone a Cristo en el centro. Sin lugar a dudas necesitamos urgentemente una renovada cercanía con el Señor, que nos envíe Su Espíritu para anunciar Su evangelio, a curar a la gente y a expresar Su amor para con ella. Alternativas simplistas, con poco trasfondo en la Iglesia, no ayudarán en la situación actual.

Lima, 04 de Enero de 2007.

+ Norberto Strotmann

Primer Obispo de Chosica


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[1]         Discurso (05-02-2007) en la III Semana Pastoral de la Diócesis de Chosica bajo el tema “Discípulos y Misioneros de Jesucristo – Hacia la V Conferencia del CELAM”, realizada del 05 al 09 de febrero de 2007 en la Casa de Retiro de las Hnas. Vicentinas en Lima/Magdalena del Mar.

[2]         Bogotá 2005, 134 pp.

[3]         Un autor norteamericano me hizo sentir y comprender en su artículo sobre la materia el valor del mismo como (a) tema bíblico y como (b) tema eclesial-histórico: WALTER, James S.: discipleship”, en: The New Dictionary of Catholic Social Thought, ed.p.: Judith A. Dwyer. Collegevile MN, The Liturgical Press 2000, pp. 294-296. Siglas: NDCST.

[4]         Es lo más avanzado en EEUU y Europa en esta materia y muy compatible con Microsoft. Es una editorial evangélica; los católicos seguimos durmiendo.

[5]         RENGSTORF, K. H.: “manthánō, katamanthánō, mathēts, symmathēts, mathtria, mathēteúō (Kittel IV, 390-461). Nosotros nos basamos en: THEOLOGICAL  DICTIONARY  OF  THE  NEW  TESTAMENT (Theologisches Wörterbuch zum Neuen Testament); edited by Gerhard Kittel and Gerhard Friedrich. Translated and ABRIDGED IN  ONE  VOLUME by Geoffrey W. Bromiley. Grand Rapids, Mich.; William B. Eerdmans Publ. Comp. 1985, pp. 552-562 (Biblioteca Digital Libronix). Se usará las siglas: TDNTA.

[6]         Nuevo Diccionario de la Biblia, ed. por: A. Lockword. Miami Fl; Ed. Unilit 1999, p. 301 (Biblioteca Digital Libronix).

[7]         Cf. sobre la problemática en: RENGSTORF: mathēts, C. 5. mathēts as a Term for Christians in Acts, TDNTA, p. 562.

[8]         Seguimos en lo siguiente y a grandes rasgos a: WALTER, James S.: discipleship”, NDCST , pp. 294-296

[9]         Información más amplia sobre el tema, cf.: RENGSTORF: mathēts, TDNTA: B. The OT and Judaism, pp. 556-559.

[10]       El NT usa (a parte): discípulos de Juan (Bautista): Mt 11,2 y otros, discípulos de Moisés (Jn 9,28) y discípulos de los fariseos (Mt 22,16); pero – comparativamente – pocas veces.

          Además, dejaremos fuera de estas deliberaciones: mathēts en los Hch. (a) El trato de Hch complicaría la argumentación (b) sin mayor relevancia para nuestro tema. Sobre la temática mathēts en los Hch”, cf. K. H. Rengstorf: ”mathēts”. Parte: C. The NT. 5. mathēts as a Term for Christians in Acts. TDNTA, p. 562. Cf. también: P. NEPPER-CHRISTENSEN:μαθητής, mathētēs/ μαθητεύω mathēteuō”, en: BALZ, Horst Robert & SCHNEIDER, Gerhard: Exegetical Dictionary of the New Testament (Originally published as Exegetisches Wörterbuch zum Neuen Testament. Bände 1-3/ 1980-83). 3 Vols. Grand Rapids, Mich.; Eerdmans 1993 (= EDNT). Ibid. (electronic edition), Vol. 2, pp. 372-374.

[11]       “Καὶ ἀναβαίνει εἰς τὸ ὄρος καὶ προσκαλεῖται οὓς ἤθελεν αὐτός, καὶ ἀπῆλθον πρὸς αὐτόν. καὶ ἐποίησεν δώδεκα [οὓς καὶ ἀποστόλους ὠνόμασεν] ἵνα ὦσιν μετʼ αὐτοῦ καὶ ἵνα ἀποστέλλῃ αὐτοὺς κηρύσσειν” (Mc 3,13-14).

[12]       Op. cit., pp. 37-65.

[13]       Cf. Historical Handbook of Major Biblical Interpreters, ed. por Donald K. McKim. Downers Grove (Ill.); InterVarsity Press 1998, 643 pp. (ISBN: 0830814523 USA) y REVENTLOW, Henning Graf: Epochen der Bibelaus-legung, 4 tomos. München; C. H. Beck. Bd. 1., Vom Alten Testament bis Origenes; 1990, 224  pp. (ISBN 3-406-34663-4); Bd. 2., Von der Spätantike bis zum Ausgang des Mittelalters; 1994, 324  pp. (ISBN 3-406-34986-2); Bd. 3., Renaissance, Reformation, Humanismus; 1997, 271 pp. (ISBN 3-406-34987-0) y Bd. 4., Von der Aufklärung bis zum 20. Jahrhundert; 2001, 448 pp. (ISBN 3-406-34988-9). Ambas publicaciones con amplia bibliografía, normalmente con literatura primaria.

[14]       1987 hemos elaborado un concepto en un art. ‘Método teológico’, publicado en: STROTMANN, Norberto: Teología y Pensamiento Social. Lima; Fac. de Teol. Pontif. y Civil 1989,  pp. 151-205; cf. especialmente: pp. 184-201.

[15]       «Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones»- Discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona (12-09-2006). Asequible bajo ZENIT.org, Código: ZS06091325. Entre las muchas voces sobre el discurso papal menciono solo: STRIET, Magnus: “Benedikt XVI., die Moderne und der Glaube. Anmerkungen zur Regensburger Vorlesung des Papstes“. En: HerderKorrespondenz, Jg. 60 (Freiburg 2006) pp. 551-554 y KÖRTNER, Ulrich H.: “Wunschdenken – Eine Vorlesung und ihre Folgen. Die Regensburger Rede des Papstes”. En: Zeitzeichen – Evangelische Kommentare zu Religion und Gesellschaft. 7. Jg. (Berlin 2006) 11/ 19-21.

[16]       Al menos hasta hace poco.

[17]       Cf. THEISSEN, Gerd: Die Religión der ersten Christen. Eine Theorie des Urchristentums. Gütersloh; Chr. Kaiser/ Gütersloher Verlagshaus 22001 (2000), 455 pp., id.: Das Neue Testament. München; C. H. Beck 2002, 128 pp. e id.: Die Jesusbewegung – Sozialgeschichte einer Revolution der Werte. Gütersloh; Gütersloher Verlagshaus 2004, 320 pp.

[18]       Sirva de ejemplo: BERGER, Klaus: Jesus. München; Pattloch 2004, 704 pp. – Sobre la posición de la exégesis católica, cf.: WILLIAMSON, Peter S.: Catholic principles for interpreting scripture - A study of the Pontifical Biblical Commission's ‘The interpretation of the Bible in the Church’. Preface by Albert Vanhoye, SJ. Roma; Editr. Pontif. Inst. Bibl. 2001,; 400 pp. (= Subsidia Biblica. Vol. 22).

[19]       WILCKENS, Ulrich: Theologie des Neuen Testaments. Band I: Geschichte der urchristlichen Theologie. – Teilband 1: Geschichte des Wirkens Jesu in Galiäa, Neukirchen Vluyn; Neukirchener Verlag 2002, 343 pp., Teilband 2: Jesu Tod und Auferstehung und die Entstehung der Kirche aus Juden und Heiden. Ibid. 2003, 289 pp., Teilband 3: Die Briefe des Urchristentums: Paulus und seine Schüler, Theologen aus dem Bereich judenchristlicher Heidenmission. Ibid. 2005, 389 pp. y Teilband 4: Die Evangelien, die Apostelgeschichte, die Johannesbriefe, die Offenbarung und die Entstehung des Kanons. Ibid. 2005, 377 pp. Se lo citará con las siglas: ThNT I/1 hasta 4, más la(s) pág(s).

[20]       Los criterios del mencionado método que implican la operación lógica de la negación, cargan con problemas lógicos – así mi impresión – no suficientemente reflexionados o, al menos, poco presentes en la exégesis.

[21]       Con ansia espero el cuarto tomo de su Teología del NT, que promete una amplia discusión del trasfondo metodológico de la exégesis actual. Sobre la posición de la Iglesia en esta materia, cf. WILLIAMSON, Peter S.: Catholic principles for interpreting scripture - A study of the Pontifical Biblical Commission's ‘The interpretation of the Bible in the Church’. Preface by Albert Vanhoye, SJ. Roma; Editr. Pontif. Inst. Bibl. 2001, 400 pp. (= Subsidia Biblica. Vol. 22).

[22]       Si las publicaciones en estos días (enero de 2007) sobre el anunciado libro de Benedicto XVI acerca de Jesús son más que mera especulación, la coincidencia entre ambos autores es sorprendente.

[23]       TNT I/1, 127-130.

[24]       De allí nuestra tradición eclesial de hablar de vocaciones.Cf. en el Little Kittel: K. L. SCHMIDT: “kaléō, klsis, klētós, antikaléō, enkaléō, énklēma, eiskaléō, metakaléō, prokaléō, synkaléō, epikaléō, proskaléō, ekklēsía. En: TDNTA, pp. 394-401. Una buena síntesis exegética e histórica presenta: Paul D. HOLLAND, S.J. , “Vocation”, en: The New Dictionary of Theology. Ed. por Joseph A. Komonchak, Mary Collins and Dermot A. Lane. Collegeville MN, The Liturgical Press 2000 (1990), 1105 pp. (Biblioteca Digital Libronix), alli: pp. 1087-1091. Siglas: NDTh. – Es más (y no seamos superficiales): la palabra llamar (griego: kaléō/ llamo) tiene que ver con la palabra ekklēsía.

[25]       Cf. Art. „Nachfolge“, en: Theologisches Begriffslexikon zum Neuen Testament, 3 tomos. Ed. p.: Lothar COENEN, E. BEYREUTHER y H. BIETENHARD. Wuppertal; Brockhaus 31972, pp.947-958. Siglas: TBNT, pág(s).

[26]       TNT I/1, 175-184.

[27]       Cf. Schmidt, K. L.: “basileús, basileía, basílissa , basileúō, symbasileúō, basíleio, basilikós”, en: TDNTA (little Kittel),  pp. 97-102 (Biblioteca Digital Libronix) y B. KLAPPERT: “Reich”, en: TBNT, pp. 1023-1036.

[28]       TNT I/1, 183.

[29]       Cf. TNT I/1, 238-245.

[30]       TNT I/1, 304-327.

[31]       Sobre el tema de los apóstoles, cf. K. H. Rengstorf: apostéllō, (pémpō), exapostéllō, apóstolos, pseudapóstolos, apostol, en: TDNTA, 67-74.

[32]       TNT I/1, 322.

[33]       TNT I/1, 304-327.

[34]       Habíamos constado arriba: “Marco (3,13-14) usa la conjunción ‘καὶ’, subrayando, que estar con El y la misión son de la misma importancia” (ἵνα ὦσιν μετʼ αὐτοῦ καὶ ἵνα ἀποστέλλῃ αὐτοὺς κηρύσσειν).

[35]       Cf. ‘cristós’, en: TDNTA, pp. 1328-1336 (W. Grundmann).

[36]       TNT I/2, p. 52.

[37]       N. Cabasilas, Vida en Cristo, 648.

[38]       Id.: Mensaje para la Cuaresma de 2007 ‘Mirarán al que traspasaron’ (Jn 19,37). Ciudad del Vaticano; 21-XI-2006, párr. 4.

[39]       TNT I/2, 65-85.

[40]       TNT I/4, p. 59.

[41]       TNT I/2, 85.

[42]       TNT I/2, 85-160.

[43]       TNT I/2, 122s.

[44]       TNT I/2, 124.

[45]       Los últimos tres puntos, según: TNT I/2, 124.

[46]       Solo el pequeño Kittel (reducido de diez a un solo tomo) menciona nuestro tema 559 veces en 233 artículos. La cosa empeora si consultamos teologías sistemáticas serias, p. e., la de Pannenberg; en sus tres voluminosos tomos aparece la palabra discípulo 152 veces. Cf.: PANNENBERG, Wolfhart. Systematic Theology. 3 Vols. Translated by Geoffrey W. Bromiley (orig.: Systematische Theologie, Band 1-3. Göttingen; V&R 1988-1993). Grand Rapids, Mich.; Eerdmans, 1991-1998.

[47]       ARENS, Eduardo, L. A. ASCENJO y M. DÍAZ MATEOS: El que quiera venir conmigo – Discípulos según los evangelios. Lima; ISET/CEP/IBC 2006, 358 pp. – El título nos llegó al terminar este artículo. Mencionemos al margen: También Wilckens presenta las perspectivas diferenciadas en el sub-tomo 4 (cf. TNT I/4, 47-50, 62-75, 116-134, 200-226 y 242-244.

[48]       Una breve síntesis diferenciada del ’discipulado’ en el NT se encuentra en: WILKINS, M. J.: “Discipleship, en: Dictionary of Jesus and the Gospels. Ed. por: Joel B. GREEN; Scot McKNIGHT y I. Howard MARSHALL. (Biblioteca Digital Libronix). Downers Grove, Ill. : InterVarsity Press 1992, pp. 182-188.

[49]       La similitud en diferencia con la llamada en el AT salta a la vista. Que gente como Rengstorf o Wilckens no lo notan, sorprende.

[50]       Ante la “relación personal”, toda ‘conceptualización’ es precaria (M. Buber).

[51]       La palabra ocurre repetidas veces en Mt, Lc y Jn, no en Mc.

[52]       Cf. DH 40-51.

[53]       LÖSER, Werner: “Discipulado”, en: Diccionario de teología dogmática, ed. p. Wolfgang BEINERT. Barcelona; Herder 1990, p. 200. – No estamos de acuerdo con Löser en su perspectiva de reducir la cuestión del discipulado al tema ‘ministerio – vida religiosa’.

[54]       Cf. ARENS, E. et al., o. cit.

[55]       Una breve síntesis en: Thomas P. RAUSCH, S.J.: “Discipleship”, en: The New Dictionary of Catholic Spirituality. Ed. by Michael Downey. Collegeville, MN; Liturgical Press 2000 (1993), pp. 282 s.

[56]       Sobre el tema cf.: BOSCH, David J.: Misión en Transformación: Cambios de Paradigma en la Teología de la Misión. Grand Rapids, Mich.; Libros Desafío 2000, p. 229 (Biblioteca Digital Libronix).

[57]       Cf. Id.: “Seguimiento de Jesús y opción por el pobre”, en: Páginas (Lima 2006) N° 201, pp. 6-21.

[58]       Una buena referencia sobre el tema – abarca la literatura católica y evangélica – es el ya citado libro de David J. BOSCH.

[59]       Sobre los datos fundamentales que caracterizan la situación actual de la Iglesia y de la sociedad latinoamericana estamos trabajando paralelamente en otro artículo.

[60]       Cf. sobre este tema: PÉREZ GUADALUPE, José Luis: Ecumenismo, Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos. Lima; Diócesis de Chosica/ Paulinas 2002,  pp. 159-288.

[61]       Síntesis según: Id.: Objetivos de Desarrollo del Milenio – Una Mirada desde América Latina y el Caribe. Santiago de Chile, Junio de 2005, p. 305.

[62]       El libro citado de la CEPAL es un ejemplo hablador de esta complicación de las cosas en la vida social de hoy.

[63]       El ya mencionado discurso de Benedicto XVI «Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones» señala, que el Papa tiene muy presente el trasfondo de la problemática de la fe en la actualidad. No obstante habrá que exigir, que la Iglesia reflexione el desarrollo de la racionalidad en su propia institución (que implica – por supuesto – en primer lugar la teología). La génesis del déficit teológico se deja observar en la filosofía moderna: (a) las ciencias naturales se independizan de la teología (a la cual deben el impulso de su nacimiento!), (b) la reflexión del sujeto es empresa exclusiva (con excepciones al comienzo) del luteranismo alemán (de Kant a Hegel) y (c) la constitución de las ciencias sociales se realiza sin o contra la religión. Esta historia marca hasta hoy el déficit de la racionalidad eclesial. Ante el fenómeno del relativismo (que el magisterio detecta correctamente como una de las plagas en la actualidad) hay que preguntar: ¿qué alternativa le queda al hombre de hoy, mientras no seamos capaces nosotros de orientar en una situación, caracterizada por una diferenciada y dinámica relacionalidad. – Sigue siendo una experiencia chocante, cuando notamos, que muchas ciencias tratan los problemas de la racionalidad postmoderna con más altura que nosotros. Sirva de ejemplo: KOCH, Jochen: Organisation und Differenz. Kritik des organisationstheoretischen Diskurses der Postmoderne. Wiesbaden; Westdt. Verl. 2003, 449 pp. (En forma más explícita sobre esta compleja problemática, cf. STROTMANN, N.:“Teología y Ciencia”, en: id.: Teología y Pensamiento Social 3. Lima; Diócesis de Chosica 2006, pp. 17-43).

[64]       Id., Salamanca; Sígueme 2005, 224 pp. (= El Peso de los Días, N° 47).

[65]       Ibid., p. 168.

[66]       Esta última corriente la representa, p. ej.: VATTIMO, Gianni: Jenseits des Christentum – Gibt es eine Welt ohne Gott? (cast.: Después de la Cristiandad: Por un Cristianismo no religioso. Paidós). München; Hanser 2004, 192 pp.

[67]       Ibid., N° 1.2.

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