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Colosenses

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Notes & Transcripts

Notas sobre Colosenses

Copyright, 1996

By Wayne Partain

Derechos Reservados

Versiones bíblicas citadas

El texto de Filipenses – Versión Valera Revisada (1960)

La Biblia de las Américas (BAS)

Versión Moderna (VM)

La versión hispano-americana (VHA)

Nuevo Testamento interlineal griego-español, Francisco Lacueva (FL)

Léxicos, Diccionarios y Estudios de Palabras Citados

Greek-English Lexicon of the New Testament por Grimm-Thayer (Thayer)

The Expositor’s Greek Testament por A. S. Peake (ASP)

Diccionario expositivo de palabras del N. T. por W. E. Vine (WEV)

Imágenes verbales en el Nuevo Testamento por A. T. Robertson (ATR)

Word Studies in the New Testament por Marvin R Vincent (MRV)

Nuevo diccionario bíblico ilustrado por Vila-Escuain (V-E)

Pequeño Larousse por Ramón García-Pelayo y Gross

Comentarios citados

New Testament Commentaries por James Burton Coffman (JBC)

Bible Study Textbook Series por Wilbur Fields (WF)

Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia por Jamieson, Fausset and Brown (JFB)

Notes on the New Testament por Albert Barnes (AB)

The Interpretation of Philippians por Guillermo Hendriksen (GH)

Ellicott’s Commentary por Alfred Barry (E-AB)

Nuevo Comentario bíblico por Donald Guthrie (DG)

Comentario del Nuevo Testamento por Bonnet y Schroeder (B-S)

Apostolical Epistles With A Commentary por James Macknight (JM)
El Nuevo Testamento Comentado por William Barclay (WB)

A Commentary on the New Testament Epistles por David Lipscomb and J. W. Shepherd (DL)

The Interpretation of Colosenses por R. C. H. Lenski

Commentary and Critical Notes by Adam Clarke

The Living Word Commentary, por Michael R. Weed (MRW)

Otras obras citadas

History of the Christian Church por Lars P. Qualben

Proceso a la “biblia” de los Testigos de Jehová por Eugenio Danyans

Colosenses

Introducción:

          A. El tema central de esta carta es la preeminencia de Cristo, Colosenses 1:15-20; 2:2, 3, 9, 18, 19.

          B. Recuérdese que en Efeso Pablo estaba "discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús" (Hech. 19:9, 10); "Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios" (1 Cor. 16:8, 9). Durante este tiempo muchos de los habitantes de esa área oyeron el evangelio. En esta carta a los colosenses Pablo habla también de las iglesias de Laodicea y Hierápolis (Col. 4:13, 15, 16). En esta carta habla del ministerio de Epafras (Col. 1:7, 8; 4:12, 13), y de Tíquico, un "fiel ministro y consiervo en el Señor" (Col. 4:7), y de Arquipo, "Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor" (Col. 4:17). La iglesia había sido bien instruida (Col. 2:6).

          C. Cuando Pablo escribió esta carta, los de Colosas y Laodicea, no habían visto su rostro (Col. 2:1); por eso, se concluye que él no había predicado personalmente en estos pueblos, pero él se refiere a otros hermanos que sí habían colaborado con ellos. Epafras estuvo con él ("os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros", 4:23). Probablemente a través de él Pablo se enteró de algunos errores doctrinales que se habían enseñado en Colosas (2:8-23) y escribe esta carta para refutarlos. Compárese Hech. 20:28-31; parece que "los lobos rapaces" ya habían llegado. Enseñaban "otro evangelio" (Gál. 1:6, 7;.1 Tim. 1:3; 4:1-4; 6:3-5; .2 Tim. 1:13, 14; 2:14-18; 3:1-7, 13-17; Tito 1:9-11; Tito 3:9-11;. 2 Ped. 2; Judas).

          D. "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías (su filosofía, LBLA) y huecas sutilezas" (Col. 2:8). La herejía de Colosas era una mezcolanza del judaísmo y el gnosticismo incipiente que enseñaba que la salvación es por medio del conocimiento, no del evangelio puro, sino de ciertos misterios inventados por los hombres ("su filosofía y vanas sutilezas", Col. 2:8). El término gnósticos significa los que conocen.

          E. Algunas creencias del gnosticismo (había muchas diferencias entre los gnósticos):

                   1. Que había dos Dioses: un Dios inferior llamado Demiurgo, el Dios del Antiguo Testamento que creó el universo, y un Dios superior (el Ser Supremo) que ofreció salvación al mundo. Algunos decían que el Dios del Nuevo Testamento era el Ser Supremo, pero otros decían que aun el Dios del Nuevo Testamento era inferior al Ser Supremo. La literatura judaica producida unos dos siglos antes de Cristo enfatizaba la absoluta majestad y soberanía del Dios Supremo sobre el mundo y la existencia de seres intermediarios entre el Ser Supremo y la humanidad y, por eso, la aceptación de conceptos no bíblicos de la creación. Los gnósticos escribieron sus propios libros acerca de la creación, como también otros "evangelios" y otras epístolas. Los series intermediarios o emanaciones se llamaban la pleroma. Se decía que Cristo era uno de estas emanaciones, que aunque fuera una de las más altas, o la más alta, no era única, sino simplemente una emanación del Ser Supremo. La más baja de las emanaciones se llamaba Demiurgo o Creador. Por lo tanto, enseñaban que el Padre de Jesucristo, el Dios de los cristianos, era muy inferior al Dios Supremo, y que las Escrituras del Dios de los cristianos eran inferiores a la revelación (la gnosis) del Ser Supremo.

                   2. Los gnósticos creían que había dos fuerzas eternas, el bien y el mal (esta filosofía se llama el dualismo), y que la fuerza del mal creó el universo. Enseñaban que el pecado no existía en el corazón, sino en la materia o el cuerpo. Para ellos la redención era la liberación del espíritu del cuerpo material. La resurrección del cuerpo era enfáticamente negada. La salvación venía por medio del conocimiento (gnosis) impartido por el Redentor. La humillación del redentor consistía en dejar el mundo de luz para bajar a nuestro mundo para recoger los espíritus encarnados o atados en la materia.

                   3. Creían que este redentor no podía tener un verdadero cuerpo (1 Jn. 4:1-3). Que "el Verbo fue hecho carne" tenía que ser "explicado" para que significara otra cosa. Esto fue hecho de distintas maneras: (1) que Cristo tenía un cuerpo fantasmal (que cuando caminaba, no dejaba huellas), que en realidad no nació, y que no sufrió en la cruz; (2) que Jesús sí era un ser humano ordinario sobre el cual el divino Cristo vino en el bautismo y del cual salió antes de la crucifixión; o (3) se hacía una distinción entre un Cristo celestial y un Cristo terrenal.

                   4. Los gnósticos tenían varios sacramentos: (1) bautismo en agua; (2) bautismo por el Espíritu; (3) bautismo por fuego; (4) ungimiento con aceite; (5) una cena, etc.

          F. La influencia del gnosticismo sobre el cristianismo fue muy grande, porque la iglesia adoptaba sus formas externas: (1) usaba sus formas de pensamiento; (2) usaba su nomenclatura (o vocabulario); (3) reconocían (a su modo) a Cristo como el Salvador del mundo; (4) imitaban los sacramentos de la iglesia (apóstata); (5) profesaban ser una revelación esotérica (secreta) de Cristo y los apóstoles; (6) producían un número de libros apócrifos (evangelios, epístolas, revelaciones). Por lo tanto, aunque el gnosticismo era diametralmente opuesto al cristianismo, con este camuflaje lograba engañar a muchas personas porque pasaba como una refinación del cristianismo. Aun llegó a reclamar ser el único verdadero cristianismo, apartado sólo para los elegidos (los gnósticos, los conocedores).

          "El cristianismo fue influenciado por el gnosticismo por lo menos de siete maneras. (1) En medio de la confusión general introducida por los gnósticos, la iglesia estaba obligada a establecer ciertas normas que los que querían ser cristianos tenían que aceptar. Estas normas incluían El Credo Apostólico ... y el Oficio Apostólico, o sea el Episcopado histórico. (2) La defensa de la fe cristiana llevó a la formación de los dogmas cristianos, expresados en la terminología filosófica del día. (3) El énfasis gnóstico sobre los misterios, himnos espirituales, e impresionantes ritos inducía a más primorosos servicios litúrgicos en las iglesias. (4) El dualismo gnóstico y su odio de la materia pavimentaba el camino para el ascetismo cristiano, lo cual en turno llevaría a la vida monástica. (5) Los seres intermediarios de los gnósticos pavimentaban el camino para los Santos en la Iglesia Católica. Obsérvese la posición relativa de Sofía  y la Virgen María en los dos sistemas. (6) La división superficial de la humanidad en los dos grupos de los elegidos y los no elegidos pavimentaba el camino para la doctrina de la predestinación. (7) Aunque condenado por la iglesia, el movimiento gnóstico ha continuado viviendo hasta el día de hoy". (Estos datos acerca de las creencias gnósticas se hallan en "History of the Christian Church" por Lars P. Qualben).

          G. "El aire estaba lleno de religiones de misterio ... Estos nuevos maestros profesaban un nuevo pensamiento con una concepción del mundo que intentaba explicarlo todo sobre la suposición de que la materia era inherentemente mala, y que el buen Dios sólo podía tocar la malvada materia por medio de una serie de eones ("eón. En el gnosticismo, inteligencia eterna emanada de la divinidad suprema", Larousse) o emanaciones ("emanación. Fig. Expresión, manifestación", Larousse) tan alejadas de ella como para impedir la contaminación divina y sin embargo con suficiente poder como para crear la mala materia ... cuando los gnósticos (los que conocen) abrazaron el cristianismo ... le aplicaron a él la teoría que sostenían acerca del universo. Se dividieron en dos facciones acerca de Cristo. Los gnósticos docetistas (de dokeo, parecer) mantenían que Jesús no poseyó un verdadero cuerpo humano, sino sólo un cuerpo fantasmal. Que era en realidad un eón, no poseyendo una humanidad real. Los gnósticos cerintios (seguidores de Cerinto) admitían la humanidad del hombre Jesús, pero afirmaban que el Cristo era un eón que sobrevino sobre Jesús en su bautismo en forma de paloma y que lo abandonó en la cruz ... Así , Colosenses parece escrita para nuestros propios días, cuando tantos intentan privar a Jesucristo de su deidad" (ATR). Por ejemplo, los testigos del Atalaya dicen que Cristo no era el Dios Todopoderoso, sino "un dios" inferior; ellos son, pues, politeístas (profesan servir a dos dioses). Algunos de mis hermanos en Cristo enseñan que cuando Cristo vino a la tierra se despojó a sí mismo de sus atributos (a veces dicen que no los tenía y a veces dicen que no los usaba, que viene siendo lo mismo). Desde luego, si aquí en la tierra Cristo no hubiera tenido los atributos de Dios, entonces los testigos tendrían razón al proclamar que El no es Dios, sino "un dios". Todos estos se unen con los gnósticos para despreciar la Deidad de Cristo.

          H. "Los gnósticos defendían una variedad de posturas acerca de las cuestiones morales, como también sucede en la actualidad entre los hombres. Había los ascetas con unas normas rigurosas, y el elemento licencioso que rompía todas las barreras para la carne, mientras que pretendían que el espíritu mantenía una estrecha relación con Dios" (ATR).

                   1. Los ascetas buscaban la comunión con Dios por medio de la soledad, las visiones y experiencias extáticas. La palabra monje viene de la palabra griega monachos, soledad. Los monjes viven en monasterios, hacen votos del celibato, del silencio, del rechazo de familia, y de las posesiones personales. Pablo dice que "Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (2:20-23); más bien promueven toda forma de carnalidad. De esta herejía Pablo habla también en .1 Tim. 4:1-4.

                   2. Otros gnósticos enseñaban que el espíritu no era afectado por los hechos del cuerpo y, por eso, promovían el libertinaje. Creían que su comunión con el Ser Supremo los elevaba muy arriba de los asuntos terrenales y que, por eso, su conducta personal no importaba y la consecuencia era que practicaban la borrachera, la fornicación y toda forma de vida disoluta. Esta herejía se condena en muchos textos. Véanse, p. ej., .2 Tim. 3:1-5; .2 Ped. 2; Judas, Apoc. 2:14, 15, 20.

          I. Recuérdese que para estos falsos maestros Cristo era simplemente una de las supuestas emanaciones (pleroma). Con toda fuerza y claridad, pues, Pablo escribe de la grandeza y preeminencia de Cristo; que, en lugar de ser una emanación, "en él habita toda la plenitud (pleroma) de la deidad corporalmente" (Col. 2:9).

          J. Es obvio que tales errores estaban mezclados con algunos aspectos del judaísmo (Col. 2:11-17).

* * * * * * * * *

Colosenses 1

1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, -- Siendo apóstol de Jesucristo Pablo tenía el derecho de enseñarles y exhortarles y de exponer los errores que algunos enseñaban.

          -- y el hermano Timoteo -- Hech. 16:1-4; .1 Cor. 4:16, 17; 16:10; Fil. 2:19, 20;. 1 Tes. 3:1-6. Timoteo se incluye en las salutaciones de Pablo en varias cartas (1, 2 Tes.;. 2 Cor., Filip., Filemón).

2 a los santos -- Al oír la palabra santos muchos piensan en excelencia de carácter -- y, desde luego, debe haber excelencia de carácter en los santos --, pero la idea básica del término es que se han apartado del mundo y se han dedicado al Señor (MRW).

          -- y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: -- En todas sus cartas Pablo emplea la expresión en Cristo, pero recibe énfasis especial en esta carta cuyo propósito es la exaltación de Cristo. Los que permanecen en Cristo no serán seducidos por las "filosofías y huecas sutilezas" de los falsos maestros (Col. 2:8, 19).

          Pablo siempre daba gracias por "los santos y fieles hermanos". Nosotros también debemos siempre regocijarnos y dar gracias a Dios por la piedad de nuestros santos y fieles hermanos.

          -- Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, -- Al igual que la expresión en Cristo, la expresión Padre de nuestro Señor Jesucristo tiene significado especial en esta carta que exalta a Cristo.

4,5 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos (Col. 2:1, 2; 3:14; Filemón 5, Efes. 1:15), a causa de la esperanza (23,27; Efes. 1:18; 2:12; Rom. 8:23, 24; 15:13;. 1 Ped. 1:21; 3:15; la esperanza de la herencia celestial es la base de nuestra perseverancia ahora, 12, 24; Fil. 3:8-16; Heb. 6:17-20, MRW. Véase la combinación de fe, amor y esperanza en .1 Tes. 1:3 y en .1 Cor. 13:13.) que os está guardada (reservada, LBLA) en los cielos (esta expresión nos hace ver que la esperanza de este texto es la esperanza objetiva, "la meta que se tiene delante" (ATR). De esta manera Pablo habla de la seguridad de la esperanza. Para muchas actividades, sea de negocio o de vacaciones, etc., es necesario tener una reservación (tener algo guardado o reservado de antemano; el cristiano tiene una reservación celestial), de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, -- "como lo habéis aprendido de Epafras" (7); "si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro" (23); "Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él" (6).

          Pablo enfatiza el evangelio puro que ellos habían oído antes de oír las "filosofías y huecas sutilezas". Deberían perseverar en el evangelio puro, pues ahora había llegado un evangelio no verdadero (falso). Compárese Gál. 1:6-9.

6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, (El evangelio puro es el evangelio universal, Mat. 28:19; Hech. 1:8; así pues había llegado a esa área también; véase 23) y lleva fruto (Pablo describe este fruto en Gál. 5:22, 23; "aumentará los frutos de vuestra justicia", .2 Cor. 9:10; "para tener también entre vosotros algún fruto" Rom. 1:13; el fruto de la obediencia al evangelio y de la nueva vida del cristiano, 12-24. "Por sus frutos los conoceréis", Mat. 7:16. El evangelio puro había llevado buenos frutos en todas partes del mundo, como también entre los colosenses y, de esa manera, manifestaba que era la verdad. El fruto que lleva el hueco engaño de la filosofía humana, como la que se enseñaba en Colosas, llevaba fruto corrupto; "el árbol malo da frutos malos", Mat. 7:17).

          -- y crece también en vosotros, -- Los falsos maestros querían que los colosenses "crecieran" y que llegaran a ser muy "sabios" en el conocimiento de la filosofía humana.

          -- desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, -- 7,6, etc.

7-9 como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, (12,13; Filemón 23) quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, -- .1 Cor. 2:11-14; Efes. 1:17-19; .1 Jn. 2:20; 5:20. Los gnósticos ("los que conocen") pretendían poseer un conocimiento perfecto, muy elevado que era para los elegidos (los iniciados en los misterios), pero los hermanos colosenses podían ser llenos del conocimiento verdadero. La palabra llenos es una palabra clave en esta carta, pues los falsos le empleaban para convencer a los colosenses que para estar llenos del conocimiento tendrían que iniciarse en los misterios que ellos enseñaban, pero Pablo refuta esta idea diciendo que para estar verdaderamente llenos del conocimiento, deberían aprender toda la voluntad de Dios (Hech. 20:20, 27). Epafras rogaba "encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere" (12; véase Efes. 3:19). Los colosenses no necesitaban los misterios de los herejes, porque el evangelio mismo es adecuado para perfeccionarnos en Cristo.

          Nosotros también debemos orar por nuestros hermanos, pidiendo que sean "llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual".

10 para que andéis como es digno del Señor (Efes. 4:1;. 2 Tes. 1:5; Fil. 1:27; para andar de esta manera es indispensable que sigamos el evangelio verdadero y no ser llevados por doctrinas falsas), agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra (Jn. 15:1-8), y creciendo en el conocimiento de Dios; -- Pablo siempre conecta la doctrina con la conducta. El fruto de la doctrina falsa es corrupto, pues produce el ritualismo (16), el ascetismo (20-23), y aun el libertinaje (Apoc. 2:14), pero el fruto del evangelio puro es la santidad.

11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; -- "en mucha paciencia ... en longanimidad" (2 Cor. 6:4-6); "tú has seguido mi ... longanimidad ... paciencia" (2 Tim. 3:10); "tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia (longanimidad) a los profetas ... Habéis oído de la paciencia de Job" (Sant. 5:10, 11).

          "Deseaba que ellos fueran fortalecidos para poder cumplir con su deber, para enfrentarse a la tentación; y para soportar las varias pruebas de la vida" (AB).

12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos (nos ha capacitado, LBLA; véase .2 Cor. 3:6, "competentes") para participar de la herencia de los santos en luz; -- Los judaizantes y los gnósticos negaban que con tan sólo el evangelio los cristianos fueran aptos o capacitados para participar de la herencia de los santos en luz. "Esto no necesariamente se limita a la gloria futura. Los hijos de Dios andan en luz en la tierra. Véanse Jn. 3:21; 11:9; 12:36; Efes. 5:8; .1 Tes. 5:5; .1 Jn. 1:7; 2:10" (MRV).

          Es necesario capacitarse para participar en los deportes o en actividades académicas; así también lo es en cuanto a participar de la herencia de los santos en luz. No todos pueden hacerlo porque es necesario ser aptos o capaces para hacerlo.

13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, -- Dios había librado a su pueblo del poder de Egipto, de Babilonia y de Asiria, y los judíos esperaban que Dios les librara del yugo de Roma, pero Cristo trajo otra clase de libertad, pues nos ha librado de la potestad de las tinieblas. Ya no estamos bajo el poder del mundo (8,20, 2).

          Según la herejía gnóstica, Cristo no vino para sufrir y morir en la cruz por los pecados del mundo, y no resucitó de entre los muertos, sino que sólo vino para librar el espíritu que está encarcelado en el cuerpo malo. Pablo dice, sin embargo, "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6:19, 20). Pablo no habló del cuerpo como la cárcel del alma, sino como el templo de Dios.

          -- y trasladado al reino de su amado Hijo (del Hijo de su amor), -- Esto ocurrió cuando fueron bautizados (12,20 compárense Hech. 2:47;. 1 Cor. 12:13). Muchos religiosos menosprecian la importancia del bautismo, pero compárense Mar. 16:16; Hech. 2:38; 22:16; Rom. 6:3, 4;. 1 Ped. 3:21.

          Nunca dejemos de dar gracias a Dios por la gran bendición de estar en el reino de su amado Hijo. Verdaderamente hemos sido rescatados, pues la vida en el mundo de pecado, de error y de toda clase de tinieblas es una miseria continua. El alma está en gran peligro, porque los que no mueren en Cristo no pueden estar con Cristo. Además, aparte de evitar el castigo eterno, nuestra vida aquí en la tierra está muy bendecida porque andamos en luz y tenemos un gozo en el alma que nunca encontramos en el mundo.

          El verbo trasladar (methistemi) ocurre cinco veces en el Nuevo Testamento: Luc. 16:4 ("cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas"); Hech. 13:22 ("Quitado éste Error! Reference source not found., les levantó por rey a David"); Hech. 19:26 (Pablo "ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos"); .1 Cor. 13:2 ("y si tuviese toda la fe, de tal manera que  trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy").

          Muchas razas o naciones han sido trasladadas o trasplantadas de un lugar a otro. Los israelitas fueron trasladados de Canaán a Egipto, de Egipto a Canaán (la tierra prometida), de la tierra prometida a Asiria y Babilonia y, después de setenta años, el remanente en Babilonia fue trasladado otra vez a su propia tierra.

          Varias tribus de indios del estado (departamento) de Florida fueron trasladadas al "Territorio indio" que llegó a ser el estado (departamento) que se llama Oklahoma (tierra colorada). Pero aunque a veces muchas personas obedecen al Señor al mismo tiempo (Hech. 2:41), no se trasladan al reino de Cristo en grupos (naciones, razas, tribus, etc.) sino uno por uno.

          Obsérvese que según este texto (13) sin duda alguna el reino de Cristo existía cuando Pablo escribió esta carta. Juan el bautista y Jesús anunciaban que el reino se había acercado (Mat. 3:2; 4:17); Jesús dijo, "que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder" (Mar. 9:1); después de morir Jesús, José de Arimatea "esperaba el reino de Dios" (Luc. 23:51); después de su resurrección Jesús dijo a los apóstoles, "quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Luc. 24:49); esta promesa se repite justamente antes de su ascensión: "recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hech. 1:8). El cumplimiento de estas promesas se ve en Hech. 2:1-4, en el día de Pentecostés, cuando vino el Espíritu Santo sobre los apóstoles y comenzaron a predicar el evangelio. Los que obedecieron al evangelio (Hech. 2:37, 38) nacieron del agua y del Espíritu (Jn. 3:5) para entrar en el reino. Desde aquel día en adelante el Nuevo Testamento habla del reino como ya existente (Hech. 8:12).

14 en quien tenemos redención por su sangre (Rom. 3:24), el perdón de pecados. -- "Fuera de Cristo no hay nada; en El hay vida eterna. Fuera de El, hay condenación; en El hay redención. Fuera de Cristo hay culpa; en El hay perdón y salvación" (JBC). Los gnósticos no querían oír del perdón de pecados. Despreciaban esta redención y sólo hablaban de la liberación del espíritu del cuerpo "malo", pero Pablo afirma claramente que la redención es el perdón de pecados; es decir, cuando Dios nos perdona, nos redime o rescata del poder (dominio) de Satanás.

15 El es la imagen ("Imagen es más que semejanza que puede ser superficial e incidental. Implica que existe un prototipo, e incorpora la esencial realidad de su prototipo", MRV) del Dios invisible, -- "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer" (Jn. 1:18).

          En esta carta a los colosenses Pablo exalta a Cristo. Proclama su grandeza y su preeminencia sobre toda la creación. Los gnósticos despreciaban a Cristo, diciendo que El era una de las emanaciones del Ser Supremo, pero Pablo refuta esa herejía: "agradó al Padre que en él habitase toda plenitud ... en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (19,9.  "Cristo, el cual es la imagen de Dios" (2 Cor. 4:4). "Existiendo en la forma de Dios" (Fil. 2:6); al llegar a ser hombre no dejó de existir en la forma de Dios. (La Biblia de las Américas comete un error al traducir el participio hupárkon "existía", pues debe ser "existiendo", porque eternamente existe en la forma de Dios). "El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia" (Heb. 1:3). Cristo es Dios revelado; por eso, Jesús dijo a Tomás, "Si me conocieseis, también a mi Padre conocerías" (Jn. 14:7), y dijo a Felipe, "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn. 14:9). "En Cristo el invisible Dios llegó a ser visible" (GH).

          Como Dios es eterno, el Hijo es eterno. Como Dios es todopoderoso, el Hijo es todopoderoso (Apoc. 1:8, 17). Como Dios es omnisciente, Cristo es omnisciente. En fin, siendo Dios, Cristo posee todos los atributos de Dios, y los tenía cuando estuvo en la tierra.

          -- el primogénito de toda creación. -- Cristo ocupa la posición de primogénito o principal o Señor, "Porque en él fueron creadas todas las cosas ... y él es antes de todas las cosas ... y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia ... para que en todo tenga la preeminencia" (15-18). Cuando la palabra primogénito se usa con respecto a los nacidos físicamente quiere decir el primer nacido. Puesto que en la Biblia el primogénito era el hijo principal, éste heredaba al padre y, por eso, si su padre era rey, heredaba el trono; si su padre era el Sumo Sacerdote, llegaba a ser el Sumo Sacerdote, etc. A causa de la grandeza (preeminencia) asociada con la primogenitura, el término primogénito llegó a significar principal, el equivalente de señor. Por eso, Cristo es el "primogénito (Señor) entre muchos hermanos" (Rom. 8:29); es "el primogénito (Señor) de los muertos" (Apoc. 1:5).

          Este término se usa de Cristo como el primogénito de María (Mat. 1:25), pero en este texto en Colosenses (Col. 1:15) no tiene nada que ver con su nacimiento, sino con su preeminencia por encima de toda la creación (18). El término se usa aquí como se usa en Sal. 89:27; hablando de David Dios dice, "Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra". Hablando de Israel "Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito" (hijo elegido honrado y favorecido, Ex. 4:22). David no era el hijo primogénito, sino que Dios lo puso por primogénito, es decir, "el más excelso de los reyes de la tierra". No tiene que ver con su origen físico, sino con su posición de grandeza y exaltación.

          Heb. 1:6 dice, "Cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios". En este texto es muy obvio que la designación primogénito tiene que ver con su grandeza, pues agrega, "Adórenle todos los ángeles de Dios". Tiene que ver con su Deidad, porque solamente a Dios se puede adorar (Mat. 4:10).

          Los testigos del Atalaya, sin embargo, persisten en blasfemar a Cristo, insistiendo en que primogénito significa que Cristo fue creado por Dios. Para ellos Cristo es solamente una criatura, una cosa creada.

16 Porque en él  (no sólo por sino en El; Rom. 12:5; 16:3, 7, 9, 11;. 1 Cor. 1:30; 4:15) fueron creadas todas las cosas ("quedan creadas. La permanencia del universo, así, reside muchísimo más en Cristo que en la gravedad. El universo es Cristocéntrico", ATR), las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades (10,15; Rom. 8:38; 1 Cor. 15:24; Efes. 1:21; 3:10; 6:12); todo fue creado por medio de él y para él. -- Esta afirmación refuta el concepto gnóstico de que la creación se realizó por medio de una sucesión de emanaciones de Dios, y que Cristo era solamente una de ellas. "Estos seres angélicos de los cuales los falsos maestros hablan ... son meras criaturas que, habiendo sido creadas por Cristo, están sujetas a El" (GH).

          "Este texto se dirige hacia el culto a los ángeles de los colosenses; mostrando que mientras que ellos estaban discutiendo los varios grados de ángeles que llenan el espacio entre Dios y los hombres, y dependiendo de ellos como el medio de comunión con Dios, habían rebajado a Cristo quien está arriba de todos ellos, y es el único mediador. Compárese Heb. 1:5-14, donde las ideas del Hijo como Creador y como Señor de los ángeles están combinadas" (MRV). Pablo afirma enfáticamente que ningún principado o potestad -- de cualquier clase -- tiene poder aparte de Cristo, el Creador.

          En algunas ediciones inglesas de la llamada "Biblia" del Atalaya (en español, La Traducción del Nuevo Mundo) se ha colocado la palabra otras cinco veces en los versículos 16-20. En otras ediciones la agrega entre corchetes. "Porque en él fueron creadas todas las otras cosas, etc." Hacen esto porque enseñan que Cristo mismo fue creado; es decir, dicen que Dios creó a Cristo y entonces Cristo creó "todas las otras cosas". Los "testigos" afirman, pues, que Cristo es una cosa, una criatura, que fue creado por Dios. Ellos trabajan arduamente, tocando puertas a tiempo y fuera de tiempo, soportando trabajos, insultos y persecuciones pero ¿con qué propósito? Con el propósito de amontonar blasfemia sobre blasfemia contra Cristo, negando su Deidad y proclamando que El es sólo una criatura. Aunque digan que El es "un dios" o "un arcángel", para ellos Cristo es, en fin de cuentas, un ser creado. En un futuro no muy lejano ellos estarán delante de Cristo como el Juez del mundo para dar cuenta de sus blasfemias.

          La "biblia" de los testigos del Atalaya hace que Pablo diga lo opuesto de lo que en realidad dice. Sólo Dios puede crear (Gén. 1:1; Isa. 44:24, "Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo"); pero Cristo es el Creador. Por eso, Cristo es Dios (9, "en él habita la plenitud de la Deidad corporalmente"). La Traducción del Nuevo Mundo contradice este texto, como también .1 Cor. 8:6; Heb. 2:10; y Jn. 1:3. "Pero el manifiesto propósito de los “Testigos de Jehová” de tergiversar la Palabra de Dios según su conveniencia, llega al colmo cuando en su libro «Qué ha hecho la religión para la humanidad?» transcriben estos mismos textos sin separar con corchetes las palabras añadidas, para hacer así creer al confiado lector que se trata de una traducción directa y exacta de la Sagrada Escritura auténtica" (Proceso a la “biblia” de los Testigos de Jehová, por Eugenio Danyans, página 69).

          Los de El Atalaya dicen, "No obstante que no hay principio de Dios (Elohim), o Jehová, sí hubo principio del habla o la palabra; y fue Dios quien comenzó o produjo o principió a aquel quien es llamado La Palabra o El Verbo... Recordando que la palabra ‘dios’ de acuerdo con el hebreo significa ‘poderoso’ o ‘uno que está antes que (otros)’, y recordando el poder del Hijo y su posición con referencia al resto de la creación, fácilmente se deduce que el Hijo de Dios, el Verbo, era y es ‘un dios’ (El), o ‘poderoso’, preeminente sobre otras criaturas, mientras que Jehová, el Creador del Verbo, es el Dios (Elohim), sin principio y ‘desde la eternidad’” (La verdad os hará libres, páginas 45, 46). Estos falsos maestros, al igual que los gnósticos, no dejan de blasfemar contra Cristo. Dicen que Dios produjo o principió al Verbo y que El era "un dios". Ellos son politeístas, pues "adoran" a dos dioses.

          Después de haber leído las palabras blasfemas de los testigos, léanse otra vez con cuidado las palabras de Pablo: "Porque en él fueron creadas todas las cosas". Si Cristo mismo hubiera sido creado, Pablo no podría haber dicho que en El fueron creadas todas las cosas, pues El no podía haberse creado a sí mismo.

17 Y él (no era, sino) es (para Dios no hay tiempo pasado o tiempo futuro, porque eternamente vive en el tiempo presente) antes de todas las cosas (por eso, es eterno: Jn. 1:1, 2, 10; 8:58, "antes que Abraham fuese, yo soy"; 17:54; Fil. 2:6, 7; Miqueas 5:2; Heb. 1:8-12; Apoc. 22:13), -- Pablo no dice que Cristo "fue engendrado antes de todas las cosas", sino que El es antes de todas las cosas. Para el Atalaya Cristo mismo es una "cosa" (un ser creado); según esto, pues, El es antes de sí mismo. Tal filosofía hueca es pura locura e insensatez.

          En sus cartas Pablo emplea tales términos como "principado y autoridad y poder y señorío" (Efes. 1:21). Los gnósticos daban un lugar muy prominente a los varios grados de ángeles (como seres intermediaros) y aun les daban culto (18), pero sean ángeles fieles o rebeldes, sean espíritus buenos o malos, todos están sujetos a Cristo y "cuando introduce al Primogénito al mundo, dice: Adórenles todos los ángeles de Dios" (Heb. 1:6). "Lejos de ser uno de ellos, él los creó" (WB).

          -- y todas las cosas en él subsisten; -- Heb. 1:3. "La filosofía gnóstica, que afirma que la materia es mala y que fue creada por un eón remoto, queda así barrida de un plumazo. El Hijo del amor de Dios es el Creador y Sustentador del universo, que no es de sí malo" (ATR). El universo (kosmos) está dirigido y controlado por la mente de Cristo y, por eso, está sumamente ordenado (la palabra kosmos significa orden). Todas las leyes "naturales" (leyes de la naturaleza) son, en realidad, las leyes de Cristo por medio de las cuales El sustenta y gobierna el universo. "Hay una cohesión maravillosa en el universo ... La gravedad y otras leyes de la física regulan los cuerpos celestiales con un orden tremendo. Nadie realmente sabe por qué la gravedad funciona, excepto que el poder supremo lo decreta. Hay una interdependencia entre las criaturas naturales que en cuanto a su origen desafía las explicaciones naturalistas" (WF). Sin el control y dirección de Cristo, el universo estaría desordenado y arruinado.

18 y él es la cabeza del cuerpo (24;. 1 Cor. 12:12,27; Rom. 12:5; Efes. 1:22; 4:2, 15; 5:30) que es la iglesia, -- "Jesús es el primero asimismo en el reino espiritual, así como en la naturaleza (versículos Col. 1:18-20)" (ATR). La iglesia es su organismo por el cual obra y lleva a cabo su propósito en el mundo. El cuerpo recibe dirección de la cabeza, obedece sus instrucciones. La iglesia no manda, sino que recibe y obedece los mandamientos de su cabeza. Esta verdad sencilla condena todos los concilios, convenciones, sínodos, etc. establecidos por los religiosos para hacer leyes, establecer prácticas y ordenar el culto de la iglesia.

          -- él que es el principio (arche, prioridad), -- "He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio (arche; "el origen o la fuente", LBLA, margen) de la creación de Dios" (Apoc. 3:14); es decir, El es el Principio en el sentido de ser el Principiador (Originador, Creador) de la creación de Dios (Jn. 1:3; Heb. 1:2.

          -- el primogénito de entre los muertos (Apoc. 1:5), para que en todo (entre todos) tenga la preeminencia; -- La palabra primogénito equivale a Señor. Cristo es el Señor de los muertos como también de los vivos (Rom. 14:9).

19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, -- "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (9). "Para los gnósticos, Jesucristo no era en manera alguna único. Hemos visto cómo postulaban toda una serie de emanaciones entre el mundo y Dios. Insistían en que Jesús era sólo una de esas emanaciones: uno de tantos intermediarios entre Dios y los hombres. Podía estar colocado muy alto en la serie, hasta podía ser el más alto, pero de ninguna manera único, sino sólo de la serie, uno de tantos. Pablo refuta esto insistiendo en que en Jesucristo habita toda plenitud (Colosenses 1:19); en él está la plenitud de la Deidad en forma corporal (Colosenses 2:9) ... no es una revelación parcial de Dios, sino absolutamente único y que en él se encuentra la totalidad de Dios, la plenitud divina" (WB).

20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. -- Todos los hombres han pecado (Rom. 3:23) y, por eso, están alejados de Dios (Isa. 59:1, 2). ¿Cómo podría Dios ser justo si justificara al pecador? (Rom. 3:26). Sólo por medio del sacrificio de Cristo como substituto y propiciación por nosotros (1 Jn. 1:7; 2:1, 2). Cristo derramó "la sangre de su cruz" para ser la propiciación por los pecados del hombre; es decir, Cristo murió en nuestro lugar y, por lo tanto, Dios nos puede perdonar y recibir (2 Cor. 5:18-19. De esta manera "por medio de" Cristo Dios ha reconciliado a los que obedecen al evangelio.

21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, (Efes. 2:11, 12) haciendo malas obras (5-9; Rom. 1:18-32; Gál. 5:19-21), -- De esta manera el Espíritu Santo describe a todos los hombres de todo país y de toda época. En el vasto mundo no hay hombres inocentes entre los que no conocen a Dios (GH); más bien, por buenos y nobles que parezcan algunos, en realidad todos son "extraños y enemigos" de Dios y, por eso, alejados de El (Efes. 2:12), necesitados, por eso, del evangelio de la salvación. ¿Cuál es la única solución para esta situación? Mat. 28:19.

          -- ahora os ha reconciliado -- No por medio de los misterios gnósticos, no por medio de la filosofía humana, sino sólo por medio del evangelio de Cristo.

22 en su cuerpo de carne (que, según los gnósticos, era completamente malo), por medio de la muerte, (como sacrificio sin defecto (Ex. 12:5; Lev. 1:3; 21:17; 22:21; Deut. 15:21); para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; -- como la esposa ataviada para su marido, (Efes. 5:25-27; Apoc. 19:7, 8).

23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe (Col. 2:6,7;. 1 Cor. 15:58), y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, -- pues había mucho peligro de que algunos de ellos se dejaran llevar por "la filosofía y huecas sutilezas" de los falsos maestros (Col. 2:8,17). Pero ¿por qué hablar de "si en verdad permanecéis" y de "sin moveros" si es imposible caer de la gracia. Si la Biblia enseña la "Perseverancia de los santos" (la imposibilidad de la apostasía) según los credos calvinistas, entonces estas palabras de Pablo no tienen sentido.

          -- el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; -- Col. 1:6; Mat. 28:19; Mar. 16:15; Hech. 1:8; Hechos capítulos 13-28; Rom. 10:18; Mat. 24:14 dice que el evangelio había de ser predicado "a todas las naciones" antes del "fin" (la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.). El evangelio fue predicado en toda la creación en el primer siglo antes del año 63 d.C. (cuando esta carta fue escrita) sin las muchas ventajas que tenemos ahora: p. ej., medios de comunicación excelentes, tales como el teléfono, el telégrafo, la radio, la televisión, la computadora, como también medios excelentes de transportación, tales como el automóvil (y autopistas), el avión, y hasta el vehículo espacial. ¿Cómo se explica la evangelización del mundo en el primer siglo? La respuesta es fácil: los cristianos tenían celo de Dios, eran fervientes en espíritu, y amaban las almas perdidas. "Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio" (Hech. 8:4); hoy en día los cristianos viajan mucho, van "por todas partes", pero ¿para anunciar el evangelio? o ¿solamente para visitar otros pueblos, estados y países para pasearse y divertirse?

          Col. 1:23 y Rom. 10:18 declaran que el evangelio fue predicado a todas las naciones en el primer siglo y para cumplir esta tarea ni los apóstoles ni los otros evangelistas establecieron "iglesias patrocinadoras" u otras sociedades misioneras. La iglesia de Cristo es la única organización establecida por la sabiduría divina para evangelizar al mundo. Todas las demás han sido establecidas por la sabiduría humana.

          Algunos hermanos creen -- y han afirmado -- que no es posible que la Gran Comisión (Mat. 28:19; Mar. 16:15) se lleve a cabo en nuestro tiempo sin la "cooperación" de las iglesias. Lo que practican no es la cooperación, sino la centralización, pues se establece una "iglesia patrocinadora" (una iglesia central) y se invita a todas las iglesias de Cristo a enviarle fondos, para que sus "ancianos" ("ancianos patrocinadores") se encarguen de la obra de las iglesias que contribuyan con su esfuerzo.

          Los "ancianos patrocinadores" escogen predicadores y otro personal que serán sostenidos por estos fondos centralizados bajo su dirección, organizan "campañas" de evangelización, programas de radio y televisión, la distribución de literatura, y muchos otros proyectos semejantes.

          Pero Pablo dice (1 Tim. 3:15) que la iglesia misma es "columna y baluarte de la verdad". Acerca de la iglesia de Tesalónica Pablo dice, "Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor" (1 Tes. 1:8), y de la iglesia de Roma dice, "vuestra fe se divulga por todo el mundo" (Rom. 1:8).

          La iglesia local debe ayudar a los evangelistas según su capacidad, pues Pablo dice a los filipenses, "aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades" (Fil. 4:16). Dos o más iglesias cooperaban para sostener a Pablo, pues recibió salario de iglesias para predicar en Corinto (2 Cor. 11:8). Entonces, ¿pueden las iglesias cooperar ahora en la obra de evangelización? Claro que sí, porque dos o más iglesias pueden enviar a cierto predicador para que él pueda dedicarse a la obra, pero las iglesias no deben enviar dinero a una "iglesia central" ("iglesia patrocinadora"), para que ésta se encargue de supervisar la obra y administrar los fondos de muchas iglesias. Esta práctica se basa en el plan de las iglesias sectarias.

          Las iglesias de Cristo del primer siglo no tenían "misioneros médicos". Los apóstoles y otros evangelistas del primer siglo siguieron el patrón divino, simplemente predicando el evangelio a la gente. No sanaban enfermos como medio de evangelización, sino para confirmar el evangelio (Mar. 16:20; Hech. 14:3; Heb. 2:3, 4). Los "misioneros médicos" promueven otro "evangelio", un "evangelio" diferente; es decir, promueven el "evangelio social", que ofrece alimentos, ropa, atención médica y otros beneficios, diciendo que están sirviendo al "hombre entero" (no sólo el alma, sino el cuerpo también). Cristo, sin embargo, no ha autorizado el "evangelio social". Cada cristiano ayuda al prójimo según pueda (Gál. 6:10), pero la obra de la iglesia local es la edificación, el evangelismo y la benevolencia para santos necesitados.

          En cuanto a la evangelización del mundo en nuestra época, el principal problema es la indiferencia de muchos en la iglesia (Apoc. 3:15, 16).

          -- del cual yo Pablo fui hecho ministro. -- Hech. 26:16-18.

24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, (¡gozo en el sufrimiento!) y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; -- Nadie participa de los sufrimientos de Cristo por los pecados del mundo, pero ineludiblemente los discípulos de Cristo participan de los sufrimientos de Cristo en el sentido de sufrir por su Nombre (por su Causa) (Mat. 5:10-12; Hech. 14:22; Rom. 8:17; .2 Tim. 2:12; 3:12). Pablo quería ser como Cristo. Quería imitarlo en todo (1 Cor. 11:1). El sufrió muchas de las mismas aflicciones que Cristo sufrió, y estaba dispuesto a llenar la medida del sufrimiento que le había sido asignada. "Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre" (Hech. 9:16). "Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios" (Hech. 20:24).

25 de la cual fui hecho ministro, según la administración (o mayordomía, la administración de los bienes de otro) de Dios que me fue dada para con vosotros (para beneficio vuestro, LBLA), para que anuncie cumplidamente (a fin de llevar a cabo la predicación de, LBLA) la palabra de Dios, -- Desde Hechos capítulo 13 hasta el fin del libro Lucas describe el ministerio de Pablo. Comenzó en Antioquía de Siria, hizo tres largos viajes y entonces el viaje hasta Roma. Como él dijo en Rom. 15:19, "Desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo". En la misma carta (Col. 1:14, 15) dice, "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma". Pablo recibió su comisión directamente del cielo y este pensamiento siempre estaba con él: "Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio" (1 Cor. 9:16).

          Nunca podremos pagar la deuda que tenemos con los hermanos fieles de años pasados que han predicado el evangelio en nuestros países. Al contemplar el trabajo de los pioneros que trajeron el evangelio a los estados (departamentos) donde vivieron mis abuelos y mis padres, mi corazón se llena de gratitud por la gracia y bondad de Dios. Mi abuelo paterno (John Partain) oyó y aprendió el evangelio en el estado de Arkansas, lo cual él enseñó a sus hijos y también a mi abuelo materno. Cuando yo tuve tres años de edad, mi familia se mudó a un pueblo llamado Stigler, en el estado de Oklahoma, y mi padre fue a la oficina de correo y preguntó si había en ese pueblo una Iglesia Cristiana (en aquel tiempo él no sabía la diferencia entre la Iglesia Cristiana y la iglesia de Cristo), y le dijeron que había una iglesia de Cristo. Así, pues, por la providencia de Dios comenzamos a asistir a una pequeña iglesia de Cristo, y cuando tuve cinco años de edad, mis padres fueron bautizados (lo recuerdo bien), y asistimos fielmente. Nunca puedo pagar lo que debo a los que enseñaron a mi abuelo, nunca puedo pagar lo que debo a mis padres y otros cristianos que me enseñaron el buen camino. "Deudor soy".

26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, -- Al hablar del misterio Pablo se refiere al plan de Dios de salvar a todos -- tanto a los gentiles como a los judíos -- por medio del evangelio de Cristo (véase Efes. 3:3-5). No era misterio en el sentido místico, misterioso o difícil de entender, sino simplemente por no haber sido revelado. Los gnósticos se gloriaban de sus misterios que solamente ellos (los elegidos) podían entender, pero el verdadero misterio está al alcance de todo el mundo porque se ha revelado a todos.

27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas (2:2; esta es una palabra favorita de Pablo: Rom. 2:4; 9:23; 11:33; Efes. 1:18; 2:7; 3:8, 16; Fil. 4:19) de la gloria de este misterio entre los gentiles; -- De la manera más elocuente Pablo escribe estas palabras y frases para enfatizar la grandeza del evangelio universal.

          -- que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, -- La única esperanza de gloria. Sólo por medio de Cristo puede el hombre participar de la gloria de Dios. "Cristo Jesús, como El vivió aquí en la tierra, es el perfecto patrón de la vida apropiada para alcanzar y gozar de esa gloria con Dios. Cristo en nosotros nos hace como Cristo en la vida, como El en la fidelidad a Dios y su voluntad. Como El en estimar la humildad, el amor, la buena voluntad y la bondad hacia el hombre. Como El en buscar la felicidad por medio de la abnegación de sí para hacer felices a otros ... Como El en practicar los principios que moraban en su propio pecho" (DL).

          "El secreto más glorioso de la historia ahora (está) revelado: ¡Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria! (1) Glorioso poder para llevar una vida piadosa. (2) Glorioso poder para obrar victoriosamente. (3) Glorioso gozo disponible. (4) Gloriosa paz para el alma. (5) Glorioso consuelo en (tiempo de) problemas. (6) Gloriosa victoria sobre la muerte. (7) Gloriosa vida eterna con Dios" (WF).

          Hay ocho expresiones en el Nuevo Testamento que se refieren al estado de salvación: "(1) Cristo en vosotros; (2) vosotros estáis en Cristo; (3) Dios está en vosotros; (4) vosotros estáis en Dios; (5) el Espíritu Santo está en vosotros; (6) vosotros estáis en el Espíritu Santo; (7) la mente de Cristo está en vosotros; (8) la palabra de Cristo está en vosotros" (JBC).

28 a quien anunciamos (Hech. 20:20, 26, 27), amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; -- Para que Cristo esté en nosotros (Col. 1:27), tenemos que estar "en Cristo" (Col. 1:28; Gál. 3:26, 27).

          Obsérvese el énfasis sobre todo hombre. Los gnósticos se jactaban del "conocimiento" y los privilegios y honores que sólo pertenecían a los elegidos. Para Cristo cada individuo era importante: la mujer samaritana, Nicodemo, el paralítico, el que nació ciego, etc.

          Este texto (Col. 1:28) claramente expresa la meta del apóstol Pablo, y debe ser la meta de todo evangelista: "presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre". Para llevar a cabo esta obra tiene que (1) ser un buen ejemplo, .1 Tim. 4:12; Hech. 20:28); y (2) tiene que enseñar todo el consejo de Dios (Hech. 20:20, 26, 27); "que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina ... sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (2 Tim. 4:2-5).

          ¿Puede el cristiano ser perfecto? La Biblia lo requiere: .2 Cor. 13:9, 11; Heb. 5:11-14 (perfecto o maduro en el conocimiento); Mat. 5:48 (sed perfectos, no amando sólo a los que nos aman, sino a los que nos aborrecen; este es un amor completo o perfecto como el amor del Padre); Jn. 17:23;. 1 Cor. 1:10 (perfeccionados en la unidad);. 2 Cor. 7:1 (perfeccionados en la santidad); Sant. 2:23 (la fe perfeccionada en las obras).

29 para lo cual también trabajo, luchando (esforzándome, LBLA, .1 Tim. 4:10) según la potencia de él, -- "Por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios" (1 Tim. 4:10); "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Tim. 4:7).

          -- la cual actúa poderosamente en mí. -- Col. 1:11; "Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza" (Efes. 6:10); "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13). Cristo siempre le ayudaba (Hech. 23:11; 27:23, 24; Rom. 15:18, 19).

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Colosenses 2

ver1 Porque (este versículo está conectado con 1:29) quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea (16,, ellos leerán esta carta; Apoc. 3:14), y por todos los que nunca han visto mi rostro (p. ej., los de Hierápolis, 13,). -- Recuérdese Pablo sostenía esta lucha como preso en Roma. "Se trata de una lucha interior de ansiedad, como el merimna para todas las iglesias, .2 Co. 11:28", (ATR). Sin duda Pablo luchaba por ellos en sus oraciones (compárese 12,), pero también en esta carta él está luchando al instruir, exhortar y amonestar a estos hermanos acerca de los peligros de la herejía que se había introducido entre ellos. En ese momento no podía estar seguro de la condición espiritual de estos hermanos; sólo sabía que había problema en las iglesias causado por quienes les querían engañar con una filosofía hueca (8,).

          Probablemente los colosenses no se imaginaban cómo Pablo se preocupaba por ellos, como también por todas las iglesias. El gran amor y preocupación de los evangelistas, ancianos y otros hermanos maduros siempre fortalece a los hermanos débiles. Es desastroso cuando los débiles piensan que nadie se preocupa por ellos ("ni hay quien cuide de mi alma", Sal. 142:4 LBLA). Pablo dijo de Timoteo, "pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros" (Fil. 2:20). Todos los cristianos deben preocuparse los unos por los otros (1 Cor. 12:25-27).

          Pablo ora por los hermanos, pues, para suplir la falta de su presencia entre ellos.

ver2  para que sean consolados (alentados, LBLA; 7,8, Ef. 6:22;. 2 Tes. 2:17) sus corazones, unidos (tejidos juntos, mayormente en vista de la amenaza de la filosofía hueca, 8,17,) en amor ("vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad", 14,, es decir, el elemento de tejer, Efes. 3:17; 4:16; 5:2), hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento (“plena seguridad de comprensión”, LBLA); -- Pablo quería que los colosenses tuviesen las riquezas de la plena seguridad de comprensión (una convicción fuerte) que resulta del conocimiento del evangelio verdadero. "Nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre" (1 Tes. 1:5). Todo cristiano debe tener plena comprensión de todo asunto espiritual, y también una fuerte convicción que no permita que sea sacudido por los falsos maestros.

          Pablo rogaba a Dios por los efesios (y también por nosotros) "que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Efes. 3:17-19).

          -- a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, (misterio de Dios, es decir, de Cristo, LBLA; 27,) -- Pablo quería que el entendimiento de los hermanos se desarrollara de tal manera que apreciaran las incalculables riquezas del evangelio. No quería que hubiera duda alguna. El misterio de Dios es Cristo (1 Tim. 3:16).

          Todos los hermanos podían alcanzar el conocimiento del misterio de Dios; con casi cada palabra Pablo combate a los gnósticos, pues estos decían que solamente los "iniciados" (un grupo elegido o selecto) podían conocer los misterios. Sin duda el clero romano ha sido influenciado por ellos para concebir la distinción entre los llamados clérigos y laicos.

         

ver3en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. -- Para los gnósticos Cristo era sólo uno de los seres intermediarios entre Dios y el hombre, pero Pablo enfáticamente afirma que en El están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. El es la verdad (Jn. 14:6). El es la plenitud de la Deidad corporalmente (9,). "El Nuevo Testamento magnifica la sabiduría de Dios revelada en la locura de la cruz (1 Cor. 1:18-25), en la iglesia (Efes. 3:10), y en la obra de la providencia de Dios en beneficio de Israel y de los gentiles (Rom. 11:33)" (GH).

          Al decir que estos tesoros están escondidos en Cristo Pablo quería decir que se encuentran en El, pues Pablo mismo explica que lo que era misterio ahora se ha revelado, Efes. 3:3-6; Cristo es el misterio, .1 Tim. 3:16. El misterio -- el evangelio de Cristo -- está escondido todavía (en sentido literal) para los que tienen sus ojos cerrados y sus oídos tapados, Mat. 13:11, 15-17, pues el sol no alumbra al ciego (Mat. 11:25). Nos conviene esforzarnos (agonizar) por cavar y descubrir este tesoro. Los que con empeño estudian todos los días descubren nuevos tesoros, pues al seguir leyendo los mismos textos descubren nuevas joyas.

          El tesoro del evangelio está accesible a todos, pero todavía está escondido de los que no quieren dejar la sabiduría humana (8,23,, etc.), que no sólo incluye los "mandamientos y doctrinas de hombres" (22,) contenidos en los credos oficiales de las iglesias, sino también los dichos populares; p. ej., que no importa lo que uno crea, sólo que sea sincero, o que tenga buena conciencia; que no importa lo que uno sea religiosamente, sólo que tenga a Dios en su corazón; que toda doctrina que se enseñe es cuestión de la interpretación de cada quien (o de cada iglesia); que cualquier cosa se puede probar con la Biblia, y muchos otros dichos semejantes que la gente acepta y repite como el perico, y que están lejos de ser verdades proclamadas por la boca de Dios.

ver4 Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. -- "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas" (8,); "Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad" (16,). Pablo estaba muy preocupado por estos hermanos, pues sabía que la herejía que se enseñaba entre ellos era muy destructiva.

          El conocimiento verdadero -- el de los cristianos -- se basa en la realidad (Cristo es la verdad, .1 Cor. 2:4) y, por eso, no debe ser olvidado o dejado para aceptar los argumentos huecos, aunque persuasivos, de los falsos maestros cuyos argumentos suenan bien a los oídos de los que no saben o no aman la verdad. Estos fingen mucha humildad y piedad (2 Cor. 11:13-15) y citan textos que según indoctos parecen apoyar su enseñanza. Por lo tanto, "que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo" (Efes. 4:14, 15).

          "Palabras persuasivas es la traducción del término griego pithanologia. El término pertenecía al lenguaje de los tribunales de justicia; indicaba el poder persuasivo de los argumentos del abogado, la clase de argumentos que pueden hacer que el mal aparezca como la mejor razón, que el criminal escape al justo castigo; el poder que podía arrastrar a una asamblea hasta a seguir por caminos torcidos" (WB). Como dice Isaías 5:20, "¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce,  y lo dulce por amargo!" Lamentablemente muchos hombres hacen precisamente esto con "sus palabras persuasivas".

          Con palabras persuasivas los judaizantes convencían a muchos hermanos gentiles que debieran someterse a la circuncisión y a la guarda de la ley de Moisés para ser justificados. Con palabras persuasivas los fariseos convencían a muchos judíos a seguir la tradición aunque ésta violara el mandamiento de Dios. En la actualidad millones son convencidos por las palabras persuasivas de los del Atalaya, por los "élderes" mormones, por los calvinistas y por otros sectarios.

          Lo más triste de todo es que aun dentro de la iglesia del Señor andan falsos maestros con palabras persuasivas engañando a los santos: Por ejemplo: (1) algunos han abandonado el plan de salvación y prefieren el calvinismo, lo cual enseñan con mucho entusiasmo; (2) algunos han abandonado la autonomía de la iglesia local y enseñan que las iglesias de Cristo pueden imitar a los sectarios en su práctica de centralizar sus fondos (en alguna institución o en una "iglesia patrocinadora") para hacer lo que suelen llamar "las buenas obras"; (3) algunos han abandonado el evangelio que salva el alma y promueven el evangelio social, es decir, el evangelio del bienestar físico (por eso, forman organizaciones para establecer clínicas, repartir ropa y comida, enviar "misioneros médicos", etc.); (4) algunos dicen que la enseñanza de Jesús en Mat. 5:32; 19:9 no es para los inconversos y, por eso, aunque alguno se haya divorciado y vuelto a casarse dos o tres (o más) veces (no por causa de fornicación), al bautizarse debe quedarse en su presente estado matrimonial; (5) otros hermanos simplemente afirman que todos los divorciados pueden volverse a casar; (6) otros hermanos imitan a los testigos del Atalaya al negar la Deidad de Cristo; (7) un número creciente de hermanos que han sido muy fieles (conservando el patrón de sanas palabras) ahora enseñan que Romanos 14 requiere que se reciban a los que enseñan falsa doctrina sobre el divorcio y segundas nupcias y otros errores.

          La preocupación de Pablo debe ser la nuestra en la actualidad, porque muchísimos hombres andan engañando con palabras persuasivas a los religiosos, y aun nuestros hermanos en Cristo engañan a los que han obedecido al evangelio puro.

ver5 Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo. -- Pablo quería que los hermanos siguieran fieles y constantes como si él estuviera en medio de ellos, pues en realidad él estaba con ellos en espíritu. Compárese .1 Cor. 5:4. "Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico ... el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere" (7-8,). "Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón" (1 Tes. 2:17). Hay mucho peligro de que olvidemos a los hermanos que están lejos de nosotros. No debemos ser indiferentes hacia los hermanos de otras partes, dejando de tomar en cuenta sus problemas, sus carencias, y su desaliento. Pablo podía "ver" a sus hermanos de lejos, aun a los desconocidos, "con el ojo de su mente" (WB). Después de hablar de sus muchas persecuciones y sufrimientos, dice, "y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias" (2 Cor. 11:28).

          Los falsos maestros amenazaban el bienestar espiritual de los colosenses, pero éstos todavía andaban en "buen orden" y con firmeza. No andaban "desordenadamente" como algunos tesalonicenses (2 Tes. 3:6). La palabra orden es una expresión tomada del servicio militar y se refiere a las estrechas filas de los soldados, y la palabra firmeza se usaba del frente o baluarte sólido para enfrentarse al enemigo. Estos términos indican que cada iglesia local debe ser ordenada: por ejemplo, (1) todo miembro debe asistir a las reuniones de la iglesia, llegando temprano para poder saludar a los hermanos (Rom. 16:16), y debe haber buen orden en el culto, (1 Cor. 14:40); (2) en corregir lo deficiente y escoger ancianos (Tito 1:5); (3) en la disciplina (2 Tes. 3:6, 14); y (4) en la vida consagrada de todos los santos. Nuestro Dios es Dios de orden (Gén. 1, 2; Lev. 1:7, 8; Heb. 8:5). (Véase el estudio sobre este tema en Sermones y artículos V).

ver6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, -- Habían aceptado el evangelio puro, tal como les fue entregado, no como la palabra del hombre sino como la palabra de Dios, pero ahora los herejes enseñaban "otro cristo" y "otro evangelio", diciendo que Cristo era sólo uno de los muchos intermediarios entre Dios y el hombre. Pablo denuncia esta herejía y les recuerda del evangelio puro que habían aceptado. Epafras había sido un fiel ministro del evangelio (Col.1:7; 4:12, 13), y ellos habían recibido la verdad.

          La palabra recibido (parelabete) indica que se recibe algo transmitido: "Os declaro ... el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis ... os he enseñado lo que asimismo recibí" (1 Cor. 15:1, 3); "Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema" (Gál. 1:9); "Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros" (Fil. 4:9); "recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros" (1 Tes. 2:13); "aprendisteis de nosotros ... ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús" (1 Tes. 4:1, 2); "que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros" (2 Tes. 3:6).

          Habían recibido al Señor Jesucristo como "la imagen del Dios invisible" (15,). No recibieron a un "cristo" que era "un dios", un ser creado, como dicen los testigos del Atalaya. Tampoco recibieron a un "cristo" desprovisto de sus atributos divinos, como dicen algunos de nuestros propios hermanos. El Cristo predicado por Pablo y los otros apóstoles era "Dios sobre todas las cosas" (Rom. 9:5), "nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13), "nuestro Dios y Salvador Jesucristo" (2 Ped. 1:1), "Este es el verdadero Dios, y la vida eterna" (1 Jn. 5:20). "En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (Col. 2:9). Cuando Pablo escribió a los filipenses él no predicó a un "cristo" desprovisto de sus atributos divinos. Cuando él dijo que Cristo "se despojó a sí mismo" (Fil. 2:7), inmediatamente explicó cómo Cristo se despojó a sí mismo; es decir, "tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres". De esa manera "se despojó a sí mismo". Se humilló cuando llegó a ser hombre.

          En el libro, Hechos de los apóstoles, Lucas explica cómo muchas personas recibieron al Señor Jesucristo, obedeciendo al evangelio: cap. 2, los 3000 judíos el día de Pentecostés; cap. 8, los samaritanos y el eunuco; los capítulos 9, 22, 26, Saulo de Tarso; capítulos 10, 11, Cornelio, el primer converso gentil; cap. 16, Lidia y el carcelero; cap. 18, los corintios; y cap. 19, los efesios. Vemos en estos casos de conversión que oyeron el evangelio, creyeron en Cristo como el Hijo de Dios, se arrepintieron de sus pecados, confesaron a Cristo y fueron bautizados en agua para el perdón de pecados. "A los discípulos se les llamó cristianos" (Hech. 11:26) para honrar a Cristo. Lucas explica que los discípulos oraban fervientemente al Señor, que hacían grandes sacrificios por la obra, llevaban vidas consagradas y, en fin, que buscaban primeramente el reino de Dios y su justicia, manteniendo su orden y firmeza como Pablo enseña aquí. Las congregaciones se identificaban como "iglesias de Cristo" (Rom. 16:16).

          En Hechos de los Apóstoles Lucas explica también cuándo los discípulos participaban de la cena del Señor: "El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba" (Hech. 20:7). Este orden quedó establecido por la autoridad apostólica. En cuanto al gobierno de la iglesia Lucas explica el orden diciendo que "constituyeron ancianos en cada iglesia" (Hech. 14:23), dando a entender que cada iglesia, por grande o pequeña sea, es independiente y autónoma (bajo Cristo se gobierna sola); además, explica que los ancianos son los obispos de la iglesia: En Hech. 20:17, Pablo "hizo llamar a los ancianos de la iglesia" de Efeso y en Hech. 20:20, al hablar con ellos les dice, "Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos".

          -- andad en él; -- Que no fueran movidos del evangelio puro que recibieron (compárese Gál. 1:6-9). Para no ser engañados (2:4) deberían retener la palabra que les fue enseñada. "Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste" (2 Tim. 1:13); "Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio" (Heb. 3:14); "lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga" (Apoc. 2:25); "He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona" (Apoc. 3:11)

ver7 arraigados -- como un árbol de raíces profundas recibe suficiente agua y alimento y es casi inconmovible contra los vientos fuertes.

          -- y sobreedificados -- como los rascacielos, porque para construirlos primero se da mucha atención al fundamento. La grande y célebre Torre de Pisa, construida en el siglo XII, está inclinada perpendicularmente unos seis metros, porque sus fundadores no pusieron atención a la importancia de buenos fundamentos.

          Pablo usa las figuras de plantar y edificar también en Efes. 4:15, 16. El proceso del crecimiento del cristiano no es siempre tan notable. No se puede medir como se mide la estatura de los niños, pero el crecimiento se puede observar de varias maneras. ¿Cómo están nuestras raíces? ¿cómo está el fundamento de nuestra casa? (Mat. 7:24-27; Luc. 6:48).

          -- en él, -- No en la hueca y vana filosofía de los gnósticos, sino en el verdadero Cristo Jesús. La salvación se encuentra solamente en Cristo. Ellos fueron "bautizados en Cristo" (12,; Rom. 6:3; Gál. 3:27). "Por él estáis vosotros en Cristo Jesús" (1 Cor. 1:30); Dios siempre "nos lleva en triunfo en Cristo Jesús" (2 Cor. 2:14); y estando en El "no hay condenación (Rom. 8:1);

          -- y confirmados en la fe (Hech. 14:22), así como habéis sido enseñados, -- Los hermanos (p. ej., Epafras) que habían evangelizado a los hermanos de Colosas, de Hierápolis y de Laodicea no les enseñaron la filosofía hueca, sino el evangelio puro de Cristo.

          -- abundando en acciones de gracias. -- Por la gracia de Dios que tan ricamente les había bendecido, por la predicación del evangelio que les salvó, y por toda la enseñanza subsecuente que habían recibido para su crecimiento. El verdadero cristiano abundará en acciones de  gracias, expresadas no sólo en palabras sino también en obras.

          Según este texto (1-7,), pues, ¿cómo es una iglesia fiel? Es una iglesia (1) consolada, Col. 2:2; (2) unida en amor, Col. 2:2; (3) con pleno entendimiento (o con plena seguridad), Col. 2:2; (4) con poder para resistir a los falsos que quieran engañar con palabras persuasivas, Col. 2:4; (5) con buen orden, Col. 2:5; (6) con una fe firme, Col. 2:5; (7) arraigada y sobreedificada, Col. 2:7; (8) confirmada en la fe, Col. 2:7; y (9) con muchas acciones de gracias, Col. 2:7.

ver8 Mirad que nadie os engañe (que nadie os haga cautivos, LBLA) --  Que no los lleven como despojos de la guerra. Después de la guerra los victoriosos celebraban su victoria haciendo pasar a los cautivos por las calles de la ciudad, presentándolos como los despojos de la guerra, y después del desfile entraban en una dura esclavitud.

          Pablo dijo a los colosenses (ver13,14) que el Padre "nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados". De esa manera tenían acceso a "todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo" (ver2). ¿Alcanzarían estas riquezas si volvieran a la esclavitud? Habiendo sido redimido o librado de las "tinieblas" (p. ej., la filosofía hueca, sea del judaísmo o del paganismo), deberían hacer todo lo posible por evitar tal esclavitud. Ya no eran esclavos de nadie, sino ciudadanos libres en el servicio de Cristo, pero los herejes querían hacerles esclavos de los mandamientos y tradiciones de los hombres. Compárese Gál. 4:9: "Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?"

          Al igual que los judaizantes los herejes colosenses querían agregar otras cosas para "ayudar" al evangelio, "no asiéndose de la Cabeza" 19 . Esto sería como prender una lámpara de petróleo para aumentar la luz del sol. Sería como si uno dejara un automóvil de ocho cilindros para andar en bicicleta; es decir, era simplemente volver atrás.

          También significa que para salvarnos Cristo no era suficiente. La Iglesia Católica Romana sufre del mismo mal: agrega a María y a los "santos" porque cree que la mediación de Cristo no es adecuada. Para los tales Cristo no es único ("un sólo Mediador", .1 Tim. 2:5), sino que es necesario que haya muchos intermediarios entre Dios y los hombres.

          -- por medio de filosofías -- no necesariamente filosofía pagana, pues en este contexto obviamente Pablo habla principalmente de reglamentos judaicos; según Josefo, en aquellos tiempos cualquier sistema de pensamiento o de disciplina moral se llamaba una filosofía. El dijo que había tres formas de filosofía entre los judíos: la escuela de los fariseos, la de los saduceos y la de los esenios (GH). Los esenios eran ascéticos (20-23).

          La filosofía (literalmente, amar el conocimiento o la sabiduría) es el análisis de los principios fundamentales del pensamiento y de la conducta. Todo sistema de filosofía humana lleva a la ruina, porque "el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos" (Jer. 10:23). La salvación no podía efectuarse por medio de la filosofía humana. Todos los esfuerzos para encontrar la justicia en sistemas del pensamiento humano despojan a los hombres, robándoles de la verdadera justicia que se encuentra en Cristo. "Todas las filosofías de los hombres, todos los engaños de la sabiduría humana, y todos los rudimentos del mundo descubiertos por el razonamiento humano despojan a los hombres, arruinan sus almas, guiándoles a la muerte eterna por alejarlos de Dios y su salvación" (DL).

          Pablo no dice que los herejes de Colosas rechazaban del todo el evangelio. Más bien parece que querían agregarle su filosofía, pero con la adición de cualquier filosofía humana, el evangelio pierde su pureza y, por consiguiente, pierde su poder para salvar (Rom. 1:16). Los judíos querían agregar al evangelio algunas de las leyes de Moisés (11,16) y los que tenían ideas gnósticas querían agregar el conocimiento de los misterios. Los dos creían que con la adición de sus enseñanzas perfeccionaban al evangelio, pero en realidad estaban renunciando al evangelio. El agregar equivale a cambiar, y un evangelio cambiado es "otro evangelio" (Gál. 1:6-9).

          -- y huecas (vanas, LBLA) sutilezas, -- engaños, "apate, aquello que da una falsa impresión, ya sea por apariencia, afirmación, o influencia, se dice de las riquezas, Mt 13:22; Mr 4:19; del pecado, He 3:13. La frase ‘deseos engañosos’ significa deseos excitados por engaños, de los que el engaño es su fuerza... En .2 Ts 2:10, ‘todo engaño de iniquidad’ significa todo tipo de palabras y acciones carentes de escrúpulos, con el designio de engañar... En Col 2:8, ‘huecas sutilezas’ sugiere que el engaño está vacío de provecho" (WEV).

          -- según las tradiciones de los hombres, -- La Biblia presenta el plan divino para la salvación del hombre, pero lastimosamente los hombres tienen sus propios planes para salvar, planes originados por los hombres y transmitidos de hombres a hombres, pero el agua no corre a un nivel más alto que el de su fuente (DL).

          La palabra tradición (paradosis) quiere decir simplemente "una transmisión", algo transmitido de una persona a otra. Pablo emplea esta misma palabra al hablar de lo que él recibió del Señor y entregó a los hermanos (p. ej., .1 Cor. 11:2, 23; 15:3;. 2 Tes. 2:15; 3:6, véase LBLA, margen). Si la tradición viene de parte de Cristo a través de los apóstoles, es la verdadera enseñanza de Dios, pero si tiene su origen en la mente del hombre, entonces es tradición humana y, por eso, condenable (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8). Los falsos maestros suelen decir que aunque tal o cual tradición no aparezcan en las Escrituras, sí proviene de los labios de Jesús o de los apóstoles, pero toda enseñanza que no se encuentra en las Escrituras no es de Cristo sino de los hombres.

          -- conforme a los rudimentos (principios elementales, LBLA) del mundo, y no según Cristo. -- Los rudimentos son el abecedario de la  filosofía (religión) judaica o gentil. Los herejes presentaban estas cosas rudimentarias (cosas de niños) como superiores al evangelio. El resto del capítulo enumera estos rudimentos: 11-13, querían imponer la circuncisión física; 14-17, querían imponer los reglamentos de la ley de Moisés con respecto a comida y bebida, días de fiesta, luna nueva y días de reposo; 18, querían imponer el culto a los ángeles; y 20-23, querían imponer los reglamentos ascéticos. Si los colosenses hubieran aceptado estos rudimentos o mandamientos y doctrinas de hombres, habrían sido "despojos" para los falsos maestros, porque la aceptación de los reglamentos de hombres esclaviza.

          Véase también Gál. 4:3,9, "débiles y pobres rudimentos" (sin poder y riqueza espirituales). Las prácticas mencionadas por Pablo en este capítulo no podían salvar y no podían ayudar (edificar) a los salvos. "No tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (23). Compárense los peregrinajes, las penitencias, el celibato, los votos de pobreza, etc. del catolicismo; ¿qué tanta fuerza tienen para hacer más espirituales a los que las practican?

9, Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, -- theotes, la esencia y naturaleza de Dios. Cristo no era solamente semejante a Dios, sino que era verdadero Dios (Rom. 9:5; Tito 2:13;. 2 Ped. 1:1; .1 Jn. 5:20). En cuanto al uso del tiempo presente ("habita"), Cristo ya había ascendido al cielo pero este verbo puede referirse o al cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3:21) o al significado duradero de la encarnación. De cualquier modo, esto no presenta problema, pues la plenitud de la Deidad siempre ha habitado en Cristo (Jn. 1:1; Fil. 2:6), y cuando vino a la tierra "fue hecho carne" (Jn. 1:14) para dar a conocer al Padre (Jn. 1:18) y hubiera sido imposible hacerlo sin tener la totalidad de los atributos de Dios, con pleno poder y autoridad.

          Según los herejes de Colosas, el poder divino estaba repartido entre muchos intermediarios, pero Pablo afirma que en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Cristo está a la diestra de Dios (1) y "es el todo, y en todos" (11).

10, y vosotros estáis completos (llenos) en él (habéis sido hechos completos en él, LBLA), -- En El habita la plenitud de la Deidad y, estando en El, como dice el margen de LBLA: habéis sido llenos. Estar en Cristo es la única manera de estar llenos o completos delante los ojos de Dios. En Cristo encontramos todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad (2 Ped. 1:3). "Y él es la propiciación por nuestros pecados" (1 Jn. 2:2). "Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención" (1 Cor. 1:30). No hay defecto alguno en El o en su doctrina. "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Tim. 3:16, 17).

          El suple toda necesidad del hombre, pues El no es como "las cisternas rotas que no retienen agua" (Jer. 2:13), sino el agua viva (Jn. 4:10, 14), el pan de la vida (Jn. 6:35), "la resurrección y la vida" (Jn. 11:25), "el camino, la verdad y la vida" (Jn. 14:6), y "la vid verdadera" (Jn. 15:1). Por lo tanto, debemos permanecer en El, "porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Jn. 1:16).

          El corazón humano anhela la vida completa o llena, pero la situación de muchos es lastimosa porque no saben que "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee" (Luc. 12:15). Muchos "son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida" (Luc. 8:14). No aprenden lo que Moisés aprendió: que los deleites del pecado son temporales (Heb. 11:25).

          -- que es la cabeza de todo principado y potestad. -- "El está lleno (pleno) de la plenitud misma; nosotros somos llenados desde él" (JFB). Los que tienen a Cristo no tienen necesidad de ningún suplemento (como, p. ej., la circuncisión hecha por manos, los reglamentos en cuanto a comida y bebida, los reglamentos ascéticos). "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia" (2 Ped. 1:3).

11, En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano (no la circuncisión física, pues, sino la circuncisión verdadera, la del corazón, Rom. 2:29, que fue tipificada por la circuncisión física), al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal (Rom. 6:6, "el viejo hombre"; Efes. 4:22), en la circuncisión de Cristo; -- es decir, despojándose del viejo hombre (Rom. 6:6; Efes. 4:22), renunciando al pecado y siendo perdonado y justificado al obedecer al evangelio de Cristo. El siguiente versículo explica que en el bautismo los colosenses fueron circuncidados en la circuncisión de Cristo, porque en ese acto crucificaron la carne (Rom. 6:3-7).

          La circuncisión física "fue el rito ordenado por Dios como señal del pacto hecho con Abraham y su descendencia... Significaba la consagración de un pueblo a Dios, separándose del mundo" (V-E). Desde luego la circuncisión de los que no llevaban vidas consagradas no valía nada (Hech. 7:51; Rom. 2:25, 25; Deut. 10:16; Jer. 4:4).

          La inferencia necesaria de lo que Pablo dice aquí es que, al igual que los judaizantes, los herejes de Colosas querían agregar la circuncisión física al evangelio de Cristo, dando a entender que para ellos el evangelio original no era adecuado para salvarles, pero Pablo les recuerda que ya "fuisteis circuncidados" no con la circuncisión física ("hecha a mano"), sino con la verdadera circuncisión que Dios quiere (la purificación de los pecados lograda por medio de la obediencia al evangelio de Cristo).

12, sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. -- Bajo la ley de Moisés los israelitas llegaban a ser hijos de Dios por medio de la circuncisión física, pero bajo la ley de Cristo llegamos a ser hijos de Dios por medio de la obediencia al evangelio; es decir, al creer en Cristo como el Hijo de Dios, y arrepentirnos y confesar nuestra fe en El, somos bautizados en agua (Hech. 8:36; 10:47) "para perdón de los pecados" (Hech. 2:38).

          Puesto que bajo la ley antigua los niños eran circuncidados y que Pablo compara el bautismo con la circuncisión, los que practican el llamado "bautizo infantil" enseñan que los niños deben bautizarse (p. ej., GH), pero Pablo dice (1) que colosenses fueron circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal". ¿Dónde dice la Biblia que los infantes tienen "cuerpo pecaminoso carnal"? (2) que fueron "sepultados con él en el bautismo". ¿Se sepultan a los niños? (3) que fueron "sepultados ... resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios". ¿Los infantes tienen fe en el poder de Dios?

          Además, si el "bautizo infantil" corresponde a la circuncisión, ¿por qué no los bautizan al octavo día?

          Col. 2:12 dice enfáticamente que somos sepultados con Cristo y resucitados con El. Rom. 6:4 dice, "Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva". Es muy cierto que esto significa que al morir el viejo hombre al pecado, es sepultado para acabar con ese cuerpo de pecado, pero también es muy cierto que la doctrina de Pablo (que es del Espíritu Santo) nos enseña que esto se realiza en el bautismo.

          El presbiteriano Albert Barnes dice, "La creencia de esto (el poder de Dios) es mostrada por nuestro bautismo, cual sea el modo en el cual esa ordenanza se lleve a cabo, y está bien mostrada en uno de los modos como en otro". Se atreve a decir esto después de escribir el texto mismo que dice "sepultados con él en el bautismo". ¡El prejuicio de los sectarios es inconmensurable!

13, Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, -- Pablo describe la obra de Cristo de resucitar a los muertos, pues antes de ser salvos todos estábamos "muertos en pecados", es decir, separados de Dios. "Estabais muertos en vuestros delitos y pecados ... En aquel tiempo estabais sin Cristo ... sin esperanza y sin Dios en el mundo" (Efes. 2:1, 12). "Pero Dios ... nos dio vida juntamente con Cristo ... y juntamente con él nos resucitó" (Efes. 2:4-6). Esto ocurrió cuando nos perdonó "todos los pecados" (véase también 12-14,).

14, anulando (borrar, Hech 3:19; cancelar) el acta de los decretos -- "dogma ... una doctrina, ordenanza, decreto" (WEV). Se refiere a la ley de Moisés quien "escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos" (Ex. 34:28); "Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por obra" (Deut. 12:1); "El ministerio de muerte grabado con letras en piedras" (2 Cor. 3:7); "Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas" (Efes. 2:15). La ley de Moisés -- toda la ley de Moisés -- fue anulada por la muerte de Cristo. Es completamente en vano tratar de probar que alguna parte de la ley no fue quitada. Por ejemplo, algunos están resueltos a "guardar" (de su manera) el sábado; otros usan textos del Antiguo Testamento para justificar el uso de los instrumentos de música en el culto de la iglesia; otros tienen una especie de "sacerdocio" especial, basándose en el sacerdocio levítico (y aun en el de Melquisedec). Pero todo esfuerzo semejante contradice Col. 2:14, como también .2 Cor. 3:7; Heb. 7:12; 10:9.

          Algunos se confunden diciendo, "Entonces, ¿no se condena el adulterar, el robar, etc.?" Claro que sí, pero están condenados porque el Nuevo Testamento los condena. Sin embargo, el Nuevo Testamento no requiere que los cristianos guarden el sábado.

          -- que había contra nosotros, que nos era contraria, -- "Escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas ... por la ley ninguno se justifica para con Dios" (Gál. 3:10, 11). El mejor comentario sobre este texto es Rom. 7:14-24 que describe el dilema del judío bajo la ley. Véase también Hech. 15:10.

          -- quitándola de en medio y clavándola en la cruz, -- Muchísimas personas que profesan creer en Cristo no quieren reconocer que la ley de Moisés -- toda la ley de Moisés -- fue quitada cuando Cristo murió en la cruz, aunque Pablo dedicó gran parte de sus escritos para afirmar y probar esto: Romanos, Gálatas, 2 Corintios y Hebreos (si él es su autor). Véanse en particular Rom. 6:14; .2 Cor. 3:6-11; Gál. 3:19, 24, 25; Heb. 8:6, 7, 13; 9:15; 10:1.

          El afirma que la ley era el ayo que llevó a los judíos a Cristo (Gál. 3:24).

          Algunos (p. ej., los Adventistas del Séptimo Día) dicen que hasta que pasen el cielo y la tierra la ley no pasará, pero Jesús dijo (Mat. 5:18), "que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido". Compárese Mat. 1:25, José "no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito"; ¿están de acuerdo con el clero romano en que José no la conoció aun después de que dio a luz a su hijo primogénito? Cristo cumplió la ley, los profetas y los salmos (Luc. 24:44). El es nuestra pascua (1 Cor. 5:7). El es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo (Jn. 1:29). La carta a los hebreos ampliamente establece la verdad de que Cristo es el cumplimiento de la ley.

15, y despojando a los principados y a las potestades, -- incluidos los ángeles que algunos hombres adoraban (18,). Se refiere a todos los poderes que se oponían a Dios, las fuerzas de Satanás (las tinieblas). El vino al mundo para destruir al diablo (Heb. 2:14) y sus obras (1 Jn. 3:8). "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efes. 6:12).

          Cuando Jesús echaba fuera los demonios, dio la siguiente explicación: "Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín" (Luc. 11:22). Los judíos y romanos pensaron que al crucificar a Jesús lo vencieron, pero en realidad El era el Vencedor, pues ellos llevaron a cabo el plan eterno de Dios para la redención del hombre.

          Ahora muchos de los enemigos de Cristo (21,), los que habían estado bajo el poder de los principados y las potestades de Satanás, se han convertido y han llegado a ser los amigos de Cristo, siendo reconciliados a Dios por medio de la cruz de Cristo. Por medio de su muerte en la cruz Cristo atrae a los hombres a sí mismo (Jn. 12:32).

          -- los exhibió ("hacer un ejemplo de", ATR) públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. -- La cruz es la victoria suprema sobre Satanás, porque la sangre de Cristo fue el precio de nuestro rescate. "El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (13,14,). Al hablar de esta manera de lo que Cristo ha hecho por nosotros, en seguida dirá que no debemos volver a la esclavitud.

16, Por tanto, nadie os juzgue en (nadie se constituya en vuestro juez con respecto a, LBLA) comida o en bebida, -- No dejar que los tales tengan dominio sobre nosotros, no someternos a los reglamentos de ellos.

          Como los judaizantes querían imponer los reglamentos en cuanto a comida o bebida, la guarda del sábado, etc., de la misma forma muchos pastores imponen el diezmo, los instrumentos de música, y otras prácticas que pertenecían a la ley de Moisés. El catolicismo ha inventado el celibato, votos de pobreza, peregrinajes, etc. Los pentecostales tienen sus ayunos y vigilias, los mormones prohíben el café y Coca Cola (pero tienen salones de baile), y otras sectas tienen sus reglamentos humanos. Todos piensan que están mejorando (perfeccionando) el evangelio pero, como Pablo dice aquí, enseñan doctrinas de hombres (8,22,).

          En Rom. 14 Pablo enseña que los cristianos pueden seguir absteniéndose de ciertos alimentos y pueden seguir observando ciertos días con tal que lo hagan simplemente como costumbre, pero que no juzguen a otros cristianos que no hacen lo mismo.

          Que nadie os juzgue para condenarles con respecto a los alimentos que coman o no coman. Los reglamentos con respecto a comida y bebida reflejaban dos influencias: (1) algunos querían imponer algunas partes de la ley de Moisés, enseñando que tales prácticas producían más espiritualidad y piedad; y (2) bajo la influencia gnóstica algunos enseñaban que con la práctica de estos reglamentos se podía aplacar a los mediadores angélicos u otras fuerzas sobrenaturales. Desde luego, en esto se aprovechaban de los temores supersticiosos del pueblo, pero "asiéndose de la Cabeza" (19,) los colosenses no tendrían interés en tales "fuerzas" (ni mucho menos las temerían), sino que entenderían que en lugar de ser enseñanzas del elevado conocimiento de los "iniciados en los misterios", más bien eran el producto de su profunda ignorancia y superstición (MRW).

          Véanse otros textos sobre tales reglamentos: Mar. 7:19; Rom. 14:1-3;. 1 Cor. 6:13; 8:8;. 1 Tim. 4:1-5; Heb. 9:9, 10.

          -- o en cuanto a días de fiesta (fiestas solemnes anuales, Lev. 23, Pascua, Pentecostés, Tabernáculos), luna nueva (fiestas mensuales, Núm. 10:10; 28:11;. 1 Cr. 23:31).

          -- o días de reposo, -- Heb. 4:3-11 describe el reposo de los santos: "Pero los que hemos creído entramos en el reposo ... Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios ... Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia". El día de reposo que los israelitas guardaban era una figura (17,) del reposo verdadero.

          Los que enseñan que es necesario guardar el sábado dicen que la ley de Moisés estaba compuesta de la ley moral y la ley ceremonial, y que sólo la ley ceremonial fue quitada, pero la guarda del sábado no es una ley moral, sino ceremonial.

          "Acuérdate del día de reposo para santificarlo" (Ex. 20:8). Este mandamiento fue dado exclusivamente a los israelitas: "No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos ... Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo" (Deut. 5:15). Dice Moisés que el mandamiento de guardar el sábado no había sido dado a "nuestros padres" (p. ej., Abraham, Isaac, Jacob), sino sólo a los que en ese momento y en ese lugar estaban presentes.   Otro texto que nos hace entender que la guarda del sábado era exclusivamente para el pueblo de Israel es Ex. 31:13, 16, 17. "Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mi y vosotros por vuestras generaciones ... Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel ... señal es para siempre entre mi y los hijos de Israel". Lo dice y lo repite para que todos puedan entenderlo.

          La guarda del sábado fue dada sólo a los israelitas porque sólo por ellos tenía significado: "Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto". Los padres no habían sido esclavos en Egipto. Nosotros no hemos sido esclavos en Egipto. Solamente los israelitas habían de guardar el sábado. "Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo santo para ti" (Neh. 9:13, 14).

          Sin embargo, hay varias sectas que enseñan que los cristianos deben guardar el sábado, y aparte de ellas, hay muchísimos religiosos que dicen que todavía están en vigor los diez mandamientos y el cuarto dice, "Acuérdate del día de reposo para santificarlo".

          Desde luego, nadie lo guarda como la ley requería, pues en ese día no podían hacer trabajo alguno ("Hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo ... Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre", Núm. 15:32, 35), y en ese día habían de ofrecer animales en sacrificio y otras ofrendas.

          El error que se enseñaba en Colosas requería que se agregaran muchas cosas al evangelio, aun los reglamentos de la ley con respecto a los alimentos (Lev. 11), días festivos, etc. Según esa enseñanza la ley de Moisés no se había clavado a la cruz de Cristo.

          "Aunque los hermanos del primer siglo no hicieron caso al séptimo día que era guardado por los judíos, apartaron el primer día de la semana para el culto público, y para conmemorar la muerte y resurrección de su Maestro, al comer la cena del Señor en aquel día; también, para el ejercicio privado de su devoción. Esto lo hicieron, o por el precepto o por el ejemplo de los apóstoles, y no por virtud de algún mandamiento de la ley de Moisés. Además, no santificaron el primer día de la semana de la manera judaica por la abstinencia total del trabajo corporal de toda clase" (JM).

17, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; -- La ley de Moisés era simplemente una sombra de Cristo (Heb. 8:5; 9:9). Estas cosas tuvieron importancia para el pueblo de Israel, pues sirvieron como ayo (tutor, guardián) para llevarlos a Cristo (Gál. 3:24), "Pero venida la fe (el evangelio), ya no estamos bajo ayo" (Gál. 3:25). Una sombra no existe por sí sola, sino que depende para su significado de aquello de lo cual es una sombra. Desde luego, al venir la realidad, ya no es necesaria la sombra.

          -- pero el cuerpo es de Cristo. -- el cuerpo (la substancia o la realidad) es lo opuesto de la sombra.

18, Nadie os prive ("actuar como juez contra uno ... decidir o emitir juicio en contra", ATR) de vuestro premio, -- Para Pablo estos falsos maestros hacían el papel de juez o árbitro ("constituido por sí mismo", JFB) juzgando contra los fieles, rehusándoles el premio de la vida eterna. Cristo es el "juez justo" (2 Tim. 4:8). Querían ser jueces o árbitros sobre los hermanos, diciéndoles que el evangelio predicado por Epafras no era adecuado y que su santidad era deficiente a menos que practicaran los reglamentos con respecto a comida y bebida, la guarda de los días festivos, etc. De esta manera Pablo muestra lo serio del error doctrinal, pues priva al cristiano de su corona de vida eterna. Los hermanos, sin embargo, podían negarles esta autoridad como jueces sobre ellos. Nadie podía privarles de su premio sin su consentimiento.

          Al meditar, pues, en la carrera descrita por Pablo, p. ej., en .1 Cor. 9:24-27 y Fil. 3:14, nos conviene tomar muy en serio este peligro. En esta amonestación se ve la responsabilidad de los colosenses -- y de todos los santos -- con respecto a su salvación. Los falsos maestros querían juzgarles y privarles de su premio, pero en el día final cada persona será responsable delante de Dios, tanto el discípulo como el maestro. Sin el permiso de "los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas", los falsos maestros no podían privarles de su premio.

          -- afectando humildad -- pero en realidad "vanamente hinchado por su propia mente carnal".

          -- y culto a los ángeles, -- La herejía de Colosas (el gnosticismo incipiente) era una mescolanza de prácticas judaicas y paganas. Por denigrar a Cristo exaltaban a los ángeles como mediadores (aunque éstos no son omnipresentes), enseñando la falsa humildad de que el hombre no es digno de acercarse a Dios excepto por la mediación de intermediarios angélicos. Es semejante el concepto católico de que es necesaria la mediación de María y los llamados "santos". Los fieles saben que no son dignos de acercarse a Dios, pero al mismo tiempo saben que Dios mismo les explica con toda claridad que pueden y deben acercarse a El por medio de Cristo (Heb. 4:15, 16; .1 Tim. 2:5; Efes. 2:18). Esta es la verdadera humildad del cristiano.

          Compárese Heb. 1:5-14 que explica la superioridad de Cristo sobre los ángeles y que es adorado por los ángeles.

          "Lo que muestra cuán fundada y necesaria era la advertencia del apóstol, es el hecho de que ese culto de los ángeles se perpetuó en Asia Menor, sobre todo en Frigia y Pisidia, al punto de que el concilio de Laodicea, en 364, debió prohibir a las iglesias la costumbre de dirigir oraciones a los ángeles" (B-S).

          -- entremetiéndose en lo que no ha visto, (basándose en las visiones que ha visto, LBLA; "Es decir, en pretendidas visiones", FL; o, posiblemente, escuchaban "a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios",. 1 Tim. 4:1) -- La diferencia entre estas dos traducciones se basa en la diferencia en los textos griegos. La Versión Valera tiene la palabra no, siguiendo el Texto Receptus, "Pero no es genuina", ATR.

          "Los falsos maestros con presunción penetraban los secretos del mundo invisible, y hablaban de ellos con mucha confianza, sin tener conocimiento de las cosas de las cuales hablaban: a saber, que los ángeles se ocupan en llevar las oraciones de los hombres a Dios, y en traer de él las bendiciones que se piden en sus oraciones; que los ángeles interceden por ellos delante de Dios; y que el adorar a los ángeles es aceptable ante los ojos de Dios" (JM).

          Esta práctica de hablar de lo que "ha visto" nos recuerda de los "milagros" que los carismáticos "han visto con sus propios ojos". Estos se sienten muy ofendidos cuando no les creemos, pero no tienen el derecho de poner lo que "han visto" en contra de la revelación clara de la palabra de Dios (1 Cor. 13:8-10).

          -- vanamente hinchado por su propia mente carnal, -- Basándose no en la Escritura sino en "pretendidas visiones" decían que entendían grandes misterios. Tal vez éstos -- al igual que algunos de Tiatira -- profesaban conocer "las profundidades de Satanás" (Apoc. 2:24). Se sentían, pues, muy elevados e importantes, pero en lugar de tener el verdadero conocimiento o sabiduría, en realidad estaban simplemente hinchados (inflados), llenos de orgullo y vanidad. Así son todos los que no dependen de la revelación de Dios, sino de su propia imaginación.

19, y no asiéndose de la Cabeza (1-18,24, la preeminencia de Cristo es el tema central de la carta; el dar culto a los ángeles -- al igual que el orar a María y los "santos" -- equivale a renunciar a Cristo), en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, -- "Ambas palabras representan bien la maravillosa unidad del cuerpo mediante células, músculos, arterias, venas, nervios, piel, glándulas, etc. Es una maravillosa máquina trabajando armónicamente bajo la dirección de la cabeza" (ATR), del cual el cuerpo recibe su sustento.

          -- crece con el crecimiento que da Dios. -- Los que se alejan de Cristo se alejan del maravilloso crecimiento (el desarrollo espiritual) efectuado por Dios. Pablo describe en Efes. 4:11-16 los dones y capacidades que hacen posible el crecimiento del cuerpo.

20,21, Pues si habéis muerto con Cristo (Gál. 2:20;. 2 Tim. 2:11). -- En el bautismo uno muere con Cristo cuando muere al pecado (Rom. 6:2), a sí mismo (2 Cor. 5:15) y en cuanto a los rudimentos del mundo, -- La palabra si no indica duda, sino que equivale a puesto que (compárese Fil. 2:1). Esto se refiere a su muerte o separación del pecado al ser sepultado en el bautismo (12,) para no andar más "en el mundo", sino en vida nueva en el reino de Cristo (13,).

          -- ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos -- Es decir, ¿por qué se bautizaron si no pensaban morir a tales preceptos?

          -- tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques -- Algunos han entendido que Pablo mismo está diciendo, "No manejes, ni gustes, ni aun toques" ciertas cosas y en Estados Unidos este texto se ha aplicado aun al consumo de bebidas alcohólicas, pero los preceptos de este texto son los reglamentos ascéticos. No hay mucha certeza en cuanto a los originarios de ellos, pues varios grupos tuvieron tales preceptos (p. ej., los fariseos, los esenios, los gnósticos, los judaizantes, como también en la actualidad algunas sectas los enseñan). "Los esenios enseñaban que se debería evitar el aceite, la carne, el matrimonio y el contacto con extranjeros. Jesús dijo lo mismo que Pablo en contra de los fariseos quienes enseñaban que para ser salvos era necesario lavarse las manos antes de comer (Mar. 7:14-19). Los monjes y las monjas practican el ascetismo para el supuesto efecto piadoso para ellos. La idea de que la pobreza es esencial para la piedad viene del mismo concepto" (DL).

          Lo que todos tienen en común es la enseñanza errónea de que la práctica de tales preceptos produce más piedad o santidad que el evangelio de Cristo.

22, (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), -- Mat. 15:8, 9. Pablo condena todas las enseñanzas y prácticas humanas, las que no son de la ley de Cristo. Aunque parezcan muy buenas, sabias, lógicas y necesarias, deben ser rechazadas. Después de recibir la ley, Moisés dijo al pueblo, "No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno" (Deut. 4:2); Jesús dijo, "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mat. 7:21). La obediencia a Dios requiere que el hombre deje la sabiduría humana y que acepte la sabiduría divina (Isa. 55:8, 9; Jer. 10:23). "El establecer cualquier ‘mandamiento de hombres’ y honrarlo como si fuera mandamiento de Dios es traición" (DL).

          -- cosas que todas se destruyen (destinadas a perecer, LBLA) con el uso? -- Véase Mat. 15:17, "¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?" "Trabajad, no por la comida que perece" (Jn. 6:27).

23, Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación (apariencia, LBLA) de sabiduría -- Los que las practican parecen ser personas muy humildes y piadosas. El clero romano y otros sectarios (p. ej., los menonitas) piensan que la ropa negra o el celibato les hacen aparecer más piadosos.

          -- en culto voluntario -- Véanse Lev. 10:1-3;.  1 Sam. 13:8-14;. 2 Cr. 26:16-21. Se refiere al culto originado por la voluntad humana; ¡imagínese! los hombres inventan su propio culto aunque supuestamente sea para honrar a Dios. ¿No saben que Dios nos ha revelado su voluntad, diciéndonos cómo debemos adorarle? .1 Cor. 2:11-13)), en humildad ("Claramente aquí en mal sentido, ‘en pretendida humildad’", ATR) y en duro trato del cuerpo; -- Los gnósticos enseñaban que toda materia es mala y que, por eso, el cuerpo es malo. En consecuencia de esta filosofía (1) algunos pensaban que lo que el cuerpo hiciera no afectaba el espíritu y, por eso, practicaban el libertinaje (una inmoralidad total), pero (2) otros decían que el cuerpo, siendo malo, era el enemigo del espíritu y, por eso, debía ser maltratado.

          Aunque no lo quisieran admitir, muchos religiosos imitan a los gnósticos al requerir los ayunos (evitando los alimentos sabrosos), el uso de ropa rústica e incómoda, y la práctica de penitencias, peregrinajes, vigilias, etc. El concepto de los que inventan tales preceptos parece ser que si los requisitos del evangelio nos hacen santos, ¡cuánto más santos nos harán estos preceptos adicionales!

          No conviene el "duro trato del cuerpo", porque Dios es el Creador del cuerpo como también del espíritu del hombre, y Pablo dice que el cuerpo del cristiano es el templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6:19, 20). El cristiano no debe usar su cuerpo como instrumento del pecado (Rom. 6:12-18;. 1 Tes. 4:4), sino que debe seguir las normas buenas y necesarias para tener un cuerpo sano y consagrado para poder servir a Dios por largos años aquí en la tierra .

          -- pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne. -- En lugar de controlarlos, los estimulan. Las tradiciones humanas, pues, obran en contra del cristiano.

          Recuérdese que tales reglamentos enseñados por los escribas y fariseos (los "separados") tenían el propósito de producir más santidad y consagración, pero sólo producían orgullo e hipocresía (Mat. 6:1-18; 23:4, 25-28). Con tales cosas se justificaban a sí mismos (Luc. 16:15; 18:9-12).

          Es interesante observar que en todos los textos que explican las obras de la carne y la necesidad de practicar el dominio propio, no se enseña ni siquiera el ayuno como medio de dominar la carne, mucho menos las prácticas del ascetismo.

          ¿Tiene valor contra los apetitos de la carne el celibato? Por el contrario, promueve toda forma de fornicación (aun la homosexualidad y el abuso sexual de niños). "Algunos apostatarán de la fe ... prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos" (1 Tim. 4:1-3).

          Es muy necesario entender la diferencia entre la abnegación de sí enseñada por Cristo (Mat. 16:24) y los apóstoles (1 Cor. 9:24-27) y el "duro trato del cuerpo" enseñado por los falsos maestros.    

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Colosenses 3

3:1 Si, pues (lo que dice ahora se conecta con lo que acaba de decir, pues Pablo no dividió su carta en capítulos y versículos), habéis resucitado con Cristo, -- Col. 2:12, cuando fuimos bautizados, resucitamos de la muerte espiritual. Al decir, "Si, pues", no indica duda, sino "puesto que" (como en Col. 2:20 y en Fil. 2:1). Compárese Col. 2:20, "Si habéis muerto con Cristo". Estos son los dos aspectos del bautismo. Pablo dice que el bautismo es una sepultura, pero también enfatiza que es una resurrección. Rom. 6:4. Al convertirse a Cristo el hombre muere a sus pecados y es sepultado, pero entonces resucita para andar en vida nueva. Les exhorta, pues, que lleven a cabo este propósito y que no vuelvan a someterse a los hombres. Al convertirse a Cristo el pecador muere a sus pecados y es sepultado, pero entonces resucita para andar en vida nueva (Rom. 6:4).

          -- buscad (dedicarse a) las cosas de arriba, -- Buscar las cosas de arriba (la verdadera religión de Cristo con su sana doctrina y promesas celestiales) en lugar de buscar los reglamentos de los hombres (Col. 2:8, 22) con respecto a la comida y bebida, etc. (Col. 2:16), las reglas ascéticas (Col. 2:20-23) y las obras de la carne (Col. 3:5-9; Gál. 5:19-2).

          Pablo "no aboga por un orden ultramundano en que el cristiano se separe de toda obra o actividad y no haga nada sino, por decirlo así, contemplar la eternidad" (WB). El cristiano tiene deberes domésticos (Col. 3:18-20); tiene que trabajar (Efes. 4:28;. 1 Tes. 4:11); en fin, él vive en el mundo y Cristo dijo, "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal" (Jn. 17:15). Pero al considerar las actividades se debe tener la perspectiva correcta, la eterna. Véase .1 Cor. 7:29-32. En toda actividad y en toda relación de la vida, es necesario recordar siempre que "el tiempo es corto", y es menester que las actividades y relaciones de esta vida no nos estorben espiritualmente. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Cor. 5:17). Ahora vemos las cosas desde otro punto de vista: Ahora es mejor dar que recibir, ahora es mejor servir que ser servido, es mejor perdonar que vengarse. El cristiano verá las cosas no como aparecen ante los hombres, sino como aparecen ante Dios. Su escala de valores será la escala de Dios, no la escala de los hombres (WB).

          Pablo quiere que busquemos las cosas mencionadas en seguida (3:10 - 4:6) como también en Gál. 5:22, 23 y otros textos que describen la vida espiritual. Estas son "las cosas mejores, y que pertenecen a la salvación" (Heb. 6:9), "las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad" (2 Ped. 1:3), las cosas del evangelio que les fue predicado por Epafras (Col. 1:7). "Las cosas de arriba son pues todos los bienes celestiales de que Cristo es para nosotros la fuente" (B-S). Buscar las cosas de arriba incluye todo esfuerzo hecho para agradar a Cristo. Dios "pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad" (Rom. 2:7).

          Al buscar las cosas de arriba, crecemos y avanzamos hacia la perfección (Fil. 3:12-14) (AB).

          "Examinaos a vosotros mismos", pues, para preguntar: ¿Cuál es el propósito principal de la vida? ¿De qué nos preocupamos? "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mat. 6:33). ¿Buscamos "la perla de gran precio" (Mat. 13:45, 46)? "Esta es una muy buena regla general: ‘Sea tan celoso por las cosas celestiales y eternas, como antes lo era por las cosas terrenales y perecederas’" (AC).

          -- donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. -- Col. 1:15-19; 2:9; Ef. 1:20; Hech. 2:33. "Donde está la Cabeza, allí tienen que estar los miembros" (JFB). "Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús" (Efes. 2:6). El es el Autor del evangelio, "el camino, la verdad y la vida". De El procede la vida espiritual y de los reglamentos humanos procede la muerte espiritual.

3:2 Poned la mira (la mente) -- Meditar, estudiar, concentrarse, fijar los pensamientos, deseos y afectos. "No solamente buscar el cielo, sino que el cielo sea su pensamiento" (Lightfoot, citado por MRV). El cristiano no debe tener una mentalidad terrenal sino una mentalidad celestial (Fil. 3:20). ¿Queremos ir al cielo? ¿Cuándo? Pablo nos exhorta que "en corazón ascendamos al cielo ahora" (E-AB). Como Cristo ascendió al cielo literalmente, nosotros podemos ascender figuradamente, "Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón" (Mat. 6:21). Entonces, un día de estos -- un día pronto -- cuando Cristo "se manifieste", ascenderemos literalmente con El (1 Tes. 4:16, 17).

          -- en las cosas de arriba, no en las de la tierra. -- En este contexto "las cosas de arriba" son las verdades, los mandamientos y las promesas -- todos los tesoros -- del evangelio verdadero, y las cosas de la tierra son los rudimentos en cuanto a cosas que perecen, y que sólo promueven la carnalidad. El discípulo de Cristo debe tener la mente de Cristo:  Fil. 2:5, "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús". Lo opuesto de esto es la mente carnal: Rom. 8:1, 5; Fil. 3:19. "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Fil. 4:8).

          En este texto (Col. 3:1- 4:6) Pablo presenta el contraste entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu (como lo hace en Gál. 5:19-23), pero primero enfatiza la necesidad de la mira (la mente), porque la conversión se efectúa por medio de la renovación de la mente (Rom. 12:1, 2; Efes. 4:23). Sin el cambio radical del corazón (el verdadero arrepentimiento) la transformación de carácter que el Señor requiere es imposible (Rom. 8:29;. 2 Cor. 3:18).

3:3 Porque habéis muerto, -- con Cristo, al pecado, al mundo, y a sí mismos (Rom. 6:2-11), como si estuvieran en el ataúd, con la tapa clavada, sordos al llamado del mundo, ciegos a las atracciones de la carne (L-S). Esta figura muy fuerte indica que ya no estamos bajo la influencia del mundo. Como el sordo no es afectado por el ruido del tráfico, como el ciego no es afectado por las cosas más feas, así el que está muerto al mundo ya no es afectado por los placeres del mundo. "Habéis muerto" al pensamiento de encontrar gozo y satisfacción en las cosas mundanas. "Cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido" (Sant. 1:14); por eso, es obvio que se tiene que quitar del corazón los malos pensamientos y deseos para ser muerto al pecado.

          Los apetitos carnales existen porque se han cultivado y estimulado; por eso, pueden ser eliminados. El ser muerto al pecado no solamente significa dejar la práctica del pecado, sino también el suprimir y acabar con todo deseo carnal.

          -- y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. -- La palabra escondida no significa "que es segura ... sino que pertenece al invisible y eterno al cual pertenece Cristo" (ASP). Ya no vivimos en el mundo (Col. 2:20). Nuestra vida es espiritual y es una comunión continua con Dios. "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él" (1 Jn. 3:1).

          Nuestra vida está escondida con Cristo, porque fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte (Rom. 6:5). "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gál. 2:20); "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia" (Fil. 1:21). "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo" (Fil. 3:20). ¿Por qué está escondida nuestra vida con Cristo en Dios?

          De esto algunos concluyen que "Ningún infernal ladrón puede violar la combinación de este cierre" (ATR), pero el santo mismo puede dejar de seguir a Cristo. Por eso Pablo escribió esta carta para que los santos no cayeran en la trampa de los falsos maestros. Si no podían caer, ¿por qué preocuparse? Dijo a los gálatas (Galatas 5:4) "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído".

3:4 Cuando Cristo, vuestra vida -- "No sólo con Cristo, sino que es Cristo" (MV). El es la fuente y la esencia de nuestra vida, Jn. 11:25; 14:6; .2 Cor. 4:10, 11; Gál. 2:20; Fil. 1:21; .1 Jn. 5:12. "Algunas veces decimos de alguien: ‘La música es su vida… El deporte es su vida… Vive para su trabajo…’. Los tales encuentran la vida y todo lo que significa la vida en la música, el deporte, o el trabajo. Para el cristiano, Cristo es su vida. Jesucristo domina su pensamiento y colma su vida" (WB).

          -- se manifieste (1 Tim. 6:14;. 2 Tim. 1:10; 4:1, 8; Tito 2:13), entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. -- "Si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él, seamos glorificados" (Rom. 8:17); "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado" (Jn. 17:24). "Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro ... sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo" (1 Ped. 1:7). "Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría" (1 Ped. 4:13). "Sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (1 Jn. 3:2). "El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya" (Fil. 3:21;. 1 Cor. 15:51-53).

3:5 Haced morir, pues, -- como dice Rom. 4:19, el cuerpo de Abraham "que estaba ya como muerto". Diariamente, con esfuerzo voluntario e intensivo, debemos controlar y sujetar los miembros del cuerpo a la voluntad de Dios, y no dejar que vuelvan a ser miembros del pecado.

          -- lo terrenal en vosotros: (considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la, LBLA) -- "ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad" (Rom. 6:13); "Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos" (Gál. 5:24). Este lenguaje significa acabar con las obras (pensamientos, acciones y palabras) pecaminosas.

          Se encuentra la enseñanza de hacer morir lo terrenal en nosotros -- expresada de varias maneras -- en muchos textos: (1) Rom. 6:2, "los que hemos muerto al pecado"; (2) Rom. 6:6, "nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él"; (3) Rom. 8:1, 5, "no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu"; (4) Rom. 8:5, "los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu"; (5) Rom. 13:14, "No proveáis para los deseos de la carne"; (6) Gál. 5:16, "Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne"; (7) Efes. 4:22-30, "despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos"; (8) Efes. 4:31, "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledi­cencia, y toda malicia"; (9). 2 Tim. 2:22, "Huye de los deseos juveniles"; (10) Tito 2:12, "renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos"; (11) .1 Ped. 2:11, "que os abstengáis de los deseos car­nales que batallan contra el alma" (12) Sant. 4:8, "purificad vuestros corazones".    En estos textos, el Señor nos dice lo que debemos hacer con el "viejo hombre" (la carne).

          Es importante que se enfatice que estos textos se dirigen a los discípulos de Cristo (a los santos). Pablo dice, "Quítense de vosotros"; Santiago dice, "Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón ... "; Dice Pedro, "que os abstengáis ... ".

          Pero, sobre todo, recordemos lo que Pablo dice en Gál. 5:16, "Andad en el Espíritu y no cumpliréis (no satisfaréis) el deseo de la carne (no cumpliréis el deseo, LBLA) de la carne". La traducción de LBLA es correcta aquí; Pablo dice que  si andamos por el Espíritu no cumpliremos los deseos malos.  La palabra deseos (epithumian) se usa en sentido bueno en Luc. 22:15; Fil. 1:23; y .1 Tes. 2:17, etc., pero la expresión "deseos de la carne" se refiere a deseos malos en Efes. 2:3;. 1 Ped. 2:11;. 2 Ped. 2:18;. 1 Jn. 2:16. Estos textos no se refieren a los deseos inocentes (normales) del hombre. También se usa en Sant. 1:14 ("concupiscencia").

          Los deseos de la carne son simplemente los deseos del corazón malo. La palabra corazón se usa en la Biblia muchísimas veces para hablar del intelecto, la voluntad, las emociones y la conciencia. Pablo habla de "las concupiscencias (deseos malos) de sus corazones" (Rom. 1:24) y luego hace una lista larga de pecados como los de  Gál. 5:19-21. También dice que "su necio corazón fue entenebrecido" (Rom. 1:21). En­tonces (Romanos 2:5) habla del "corazón no arrepen­tido". Al hablar de tales pecados en Efes. 4:18 se refiere a "la dureza de su corazón". Jesús dice, "Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el en­gaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez" (Mar. 7:21, 22). ¡Los "deseos de la carne" son, pues, los deseos del corazón malo!

          En lugar de traducir la palabra griega sarx como carne, algunas versiones la traducen  "la naturaleza pecaminosa", pero éstas no son consecuentes. Por ejemplo, la palabra sarx aparece diez veces en Efesios, pero la Nueva Version Internacional la traduce "naturaleza pecaminosa" solamente en Efes. 2:3; la pa­labra aparece nueve veces en Colosenses, pero la traduce "naturaleza pecaminosa" so­lamente en Col. 2:11, 13. Es decir, la tra­ducen así cuando les conviene para dar aparente apoyo a la doctrina falsa de la depravación heredi­taria total del hombre.

          Pero ¿qué dice la Biblia? Ez. 18:20 en­fáticamente enseña que "El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre". Jesús dice (Mat. 18:2-4) que tenemos que ser como niños para heredar el reino de los cielos; por eso, los niños no son pecadores. En la parábola del sembrador hay cuatro clases de tierra (cuatro clases de corazón) y ninguna de las cuatro es de­pravada. Una de las cuatro es tierra buena (Luc. 8:15).

          La verdad es que el hombre no nace con naturaleza corrupta (Ez. 18:20; Mat. 18:3; Luc. 18:16). El hombre es responsable por sus pensamientos y sus hechos y puede con­trolarlos. Tiene malos pensamientos porque quiere tenerlos y hace maldades porque las quiere hacer. La Biblia condena los malos pensamientos y los malos deseos. El que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón (Mat. 5:28); el que aborrece a su hermano ya es homicida (1 Jn. 3:15); el avaro es idólatra (Col. 3:5). Por lo tanto, Pablo dice, "Andad por el Espíritu y no cumpliréis el deseo de la carne", porque los deseos de la carne no caracterizan la "nueva criatura en Cristo" sino el viejo hom­bre (Rom. 6:6; Efes. 4:22-32; Col. 3:5-14, etc.).

          Algunos filósofos griegos explicaron este conflicto diciendo que el cuerpo es malo, que es la cárcel del alma, que el alma está co­rrompida por el cuerpo, etc., pero véanse Rom. 12:1;. 1 Cor. 6:19. De tal filosofía falsa vino la doctrina del pecado original y de la depravación hereditaria total del hombre. El calvinismo enseña que la carne es "la natu­raleza corrupta" o "la naturaleza pecaminosa". Muchos religiosos enseñan la "depravación hereditaria total" del hombre, es decir, que nace totalmente depravado, y que no puede creer en Dios ni amar a Dios hasta que el Espíritu Santo lo mueva. Se en­seña que el hombre peca porque tiene que pecar (peca porque es hombre). Se enseña esta teología torcida porque los hombres quieren evitar la responsabilidad por sus pecados. Si el hombre nace pecador, ¿de quién será la culpa? Desde luego, el hombre no tiene la culpa porque no escogió nacer, mucho menos nacer pecador. No lo quieren admitir pero los proponentes de la teoría del pecado original y de la depravación hereditaria total del hombre (que el hombre nace con naturaleza corrupta) en realidad están cul­pando a Dios, porque El es el Padre de nues­tros espíritus (Heb. 12:9).

          Los miembros del cuerpo son los instrumentos que se emplean en el servicio del pecado, de las siguientes maneras: "fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría".

          -- fornicación (porneia) -- Algunos enseñan  que esta palabra se refiere al pecado sexual cometido sólo por solteros, pero en la Biblia se refiere a toda relación sexual ilícita. Incluye el adulterio (Mat. 5:32; 19:9); el incesto (1 Cor. 5:1); y la homosexualidad (Judas 7).

          Algunos de los promotores principales de la fornicación son los siguientes: (1) los que producen las películas para el cine y la televisión que la presentan como un modo de vivir normal y aceptable. Tal vez el medio más potente es la televisión, puesto que tantas personas pasan varias horas cada día viéndola; (2) los que publican toda clase de pornografía (libros, revistas, periódicos, fotos); (3) las escuelas que no sólo enseñan que la fornicación es conducta aceptable, sino que reparten contraceptivos a los alumnos, incluyendo información acerca del aborto fácil; (4) las iglesias sectarias, como también los hermanos liberales y algunos que profesan ser hermanos conservadores, que rechazan la enseñanza del Nuevo Testamento con respecto al divorcio y segundas nupcias.

          Cada vez más Satanás logra su propósito, lavando cerebros, para que se acepte toda forma de la fornicación. ¿Cómo presenta la televisión a los que se oponen a la fornicación? Como fanáticos, ignorantes y extremistas. Hay cada vez menos crítica a la fornicación, y cada vez más crítica a los que la condenan. Por ejemplo, cuando alguno se opone a la homosexuali­dad, como protesta muchos gritan "homofobia" para hacer callar la oposi­ción. El vocablo "homofobia" (homo=mismo; fobia=temor) es una palabra nueva, inventada por los homosexuales y quienes simpatizan con ellos, para acusar a sus oponentes de temer las relaciones íntimas entre los del mismo sexo. De una cosa estamos seguros: aunque la fornicación sea aceptable según los hombres, sigue siendo abominable ante los ojos de Dios.

          A pesar de lo abominable de la forni­cación ante los ojos de Dios, los santos pasan muchas horas viendo la forni­cación (adulterio, homosexualidad, incesto), la desnudez,  y la violencia excesiva, y escuchando lenguaje vergonzoso en la televisión. No se permite que se practique la fornicación en los hogares cristianos, pero sí se permite que se practique repetidas veces día y noche en la televisión. No se permite el lenguaje vergonzoso en los hogares de los hermanos a menos que sea en la televisión.

          La única explicación de tal conducta es que a los tales les gusta alimentar su alma con la putrefacción. No hay otro medio que promueva la fornicación como lo hace la televisión, pero en muchísimos hogares de los santos el tele­visor se prende cuando la primera persona se levanta por la mañana y se apaga cuando la última per­sona se acuesta en la noche. Aunque llueva, truene, relampaguee, está funcionando el televisor. En el hogar de muchos de los santos ni siquiera se apaga el televisor cuando llega visita (mucho menos si es el predicador). Muchos son expertos en platicar con el predicador sin perder ningún detalle de las actividades de los fornicarios y borrachos de la novela. Los tales no solamente son de doble ánimo, también tienen doble visión y doble oído. Al igual que los inconversos muchísimos santos están completamente adictos al vicio de la televisión como el borracho está adicto al alcohol y el fumador al cigarrillo.

          ¿Cómo se evita la fornicación? (1) "Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca" (1 Cor. 6:18); es decir, otros vicios hacen daño al cuerpo, pero en la fornicación el cuerpo mismo es el instrumento del pecado. (2) Evítese la mala compañía (1 Cor. 15:33). (3) Evítense los libros, revistas, películas, etcétera, que propagan la fornicación (sobre todo, apáguese el televisor; si no se puede controlar, fuera mejor tirarse). (4) "A causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido" (1 Cor. 7:2). Dios "dará también jun­tamente con la tentación la salida, para que podáis soportar" (1 Cor. 10:12). ¿Cuál es? El matrimonio es la salida de la tentación de fornicar. "La voluntad de Dios es vuestra san­tificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa (skeuos, vaso, LBLA, margen, cuerpo; o, posiblemente, esposa) en santidad y honor; no en pasión de concu­piscencia" (1 Tes. 4:3-5).

          El adulterio, (moicheia) se define como la relación ilegítima con la esposa de otro, pero en Rom. 13:9 y otros textos se refiere al pecado sexual en general. Este pecado no solamente des­truye al que es culpable del acto, sino también al hogar. Al destruir la familia también des­truye la sociedad, porque la familia es el fun­damento de la sociedad. Por eso, Jesús condenó este pecado aun en el corazón antes de que físicamente se cometiera ("cualquiera que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón" Mat. 5:28).

          Algunos hermanos enseñan que el adulterio de Mat. 5:32; 19:9 no es sexual, sino que consiste en repudiar al cónyuge y en volverse a casar. Dicen esto para justificar a los que están mal en segundas nupcias; es decir, según ellos, los que se han divorciado de sus cónyuges y vuelto a casar solamente deben arrepen­tirse de estos dos actos y entonces podrían -- con la aprobación de Dios -- continuar viviendo como esposos. Desde luego, esta "definición" de la palabra "adulterio" no se encuentra en ningún léxico griego, ni en ningún diccionario de palabras bíblicas, sino que es una invención de conveniencia de fal­sos maestros con el propósito de justificar y legalizar el adulterio.

          Muchos santos cometen el adulterio mencionado por Jesús en Mat. 5:32; 19:9, pues se divorcian no por fornicación y vuelven a casarse. Suponen que por haber conseguido licencia y por estar bien ante el gobierno y ante el pueblo (aun ante miembros de la iglesia), están bien ante los ojos de Dios, pero Jesús dice que "el que repudia a su mujer salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera". Muchísimas personas que no se atreverían a cometer el adulterio a escondidas lo hacen abiertamente, y no se avergüenzan porque han legalizado su unión adúltera. El gobierno los aprueba, la sociedad los aprueba y muchas iglesias de Cristo los aprueban, pero Jesús dice que cometen adulterio.

          -- impureza -- akatharsia, suciedad, (Rom. 1:24;. 2 Cor. 12:21; Ef. 4:19;. 1 Tes. 2:3, impureza; Ef. 5:3; Col. 3:5). La inmundicia está asociada con el adulterio y la fornicación e incluye la impureza de corazón que lleva a estos pecados. "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios" (Mat. 5:8). Recuérdese que el libro de Levítico habla mucho de los inmundos que estaban separados de Dios, que por causa de su impureza no podían acercarse a El. No estamos bajo aquella ley, pero el Nuevo Testamento condena la impureza. "Después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza" (Efes. 4:19). No hay otra palabra que describa mejor el desenfreno y la desvergüenza de mucha gente moderna que la palabra avidez, pues an­siosamente practican el mal. En cuanto a los deseos y pasiones carnales son glotones, cuyo apetito es insaciable. Liberan desenfrenadamente las emociones. Sus canciones son gritos de disolución, de rebeldía, y a la vez una pro­funda expresión de su miseria. De hecho, su gozo principal es su miseria. Rápida­mente va degenerando su moralidad: los homosexuales ya salieron del escondrijo y abiertamente exigen sus derechos; más de un millón y medio de abortos (homicidios) se practican cada año en Estados Unidos cuya moneda dice "En Dios Confiamos"; se da el divorcio a la mitad de las parejas que se casan (algunos "se casan" para poder cruzar fronteras legalmente sin ningún pensamiento de ser esposos); los criminales se prenden para ser puestos en libertad o in­mediatamente o en muy poco tiempo; el comercio en drogas y todos los problemas causados por su uso han llegado a niveles catastróficos; y todas estas cosas se come­ten "con avidez", con ansia.

          La palabra lascivia (aselgeia) es otro término que frecuentemente se asocia con la impureza, la fornicación, etc. Quiere decir el exceso, la licencia, o ausencia de freno, sin dominio propio, inde­cencia, disolución; Rom. 13:13;. 2 Cor. 12:21. A los que practican la lascivia no les importa lo que otros piensen. Son totalmente indife­rentes hacia la opinión pública. La decencia no les interesa. Son insolentes y abusivos y no respetan a nadie. No consideran los derechos ni los deseos de otros. Son totalmente indis­ciplinados y desenfrenados. Son víctimas de sus pasiones, emociones y sentimientos. "Los cuales, después que perdieron toda sensibili­dad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza" (Efes. 4:19). Dan rienda suelta a las pasiones y prac­tican las cosas más vergonzosas. "¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza (ni aún han sabido ru­borizarse, LBLA); por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová" (Jer. 6:15). Este texto bien describe a muchísimas personas hoy en día; por ejem­plo, a las mujeres que llevan ropa deshonesta (traje de baño, minifalda, blusa transparente, shorts, ropa muy ajustada al cuerpo) y no saben ruborizarse.

          Según el léxico griego de Grimm-Thayer, esta palabra describe movimientos indecentes del cuerpo (p. ej., el baile) como también el manosear de cuerpos de hombres y mujeres. Sale por televisión en un canal por cable de Estados Unidos un programa que se identifica con las letras MTV que pre­senta música y actuación de la más vil y co­rrupta. Este programa -- como la mayoría de los programas de televisión -- podríamos decir que se origina en la fosa séptica.

          -- pasiones desordenadas (pathos) -- Deseos llenos de pasión (WEV). "Pasiones vergonzosas" (Rom. 1:26); "pasión de concupiscencia" (1 Tes. 4:5). "Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos" (Gál. 5:24). La crucifixión era una muerte cruel y dolorosa; por eso, este término implica sufrimiento y sacrificio.

          -- malos deseos (epithumian) -- Pasiones desordenadas y malos deseos son pecados del corazón: son la fuente y raíz del pecado (Mar. 7:21), porque "cada uno es tentado cuando por su propia concupiscencia (epithumias) es atraído y seducido" (Sant. 1:14).

          -- y avaricia (pleonexia) -- La definición de avaricia: Codicia; literalmente, "un deseo de tener más, siempre en mal sentido ... Mar. 7:22, avaricias ... esto es, las varias formas en que se revela la avaricia; Ro 1:29; Ef 5:3;. 1 Tes 2:5 ... el avaro es ... tacaño y mezquino" (WEV). "Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos" (Efes. 5:3).

          Pablo dice (Colosenses 3:4) que Cristo es nuestra vida, pero la vida del avaro no es Cristo sino los bienes materiales. Sus ojos nunca están satisfechos (Prov. 27:20).

          Los hermanos avaros deben ser disciplinados. La iglesia de Corinto había de apartarse de los avaros: "No os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis" (1 Cor. 5:11), porque los avaros se encuentran entre los peores pecadores: "No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones (los homosexuales, LBLA), ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios" (1 Cor. 6:9-10).

          Pero ¿qué iglesia en el vasto mundo se ha apartado de algún avaro? "Un sacerdote católico dice que durante sus largos años de escuchar en el confesional la confesión de toda clase de pecados y crímenes, nunca oyó la confesión del pecado de la avaricia" (RCHL).

          ¿Cómo se identifica al avaro?

          1. Por ser avaros algunos practican el engaño y fraude en su negocio o en su empleo; es decir, son ladrones. Siendo avaro y ladrón Judas vendió al Señor por treinta piezas de plata (Jn. 12:6; Mat. 26:15).

          2. Algunos, por causa de su mucho afecto por las cosas materiales, contraen deudas que no pueden pagar. ¿Cuál es peor, el ladrón que roba en secreto de noche o el ladrón que "compra" mercancía que no puede o no quiere pagar?

          3. El hombre de la parábola de Luc. 12:16-21 era avaro (véase el ver. 15, "Guardaos de toda avaricia").

          4. Si algún hermano deja de reunirse por causa del negocio (o empleo), es avaro, porque no pone a Dios en primer lugar; no busca primeramente el reino de Dios y su justicia (Mat. 6:33). Más bien, el ganar dinero es su religión.

          5. En realidad si algún miembro de la iglesia que tenga ingresos ya no ofrenda cada primer día de la semana por cualquier motivo, es obvio que ama su dinero más que ama a Dios.

          6. Si alguno no ofrenda según Dios le haya prosperado (1 Cor. 16:2), es avaro. Lo opuesto de la avaricia es la generosidad (2 Cor. 9:5, 6).

          7. Muchos líderes religiosos son avaros: "Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él" (Luc. 16:14). "Por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas" (2 Ped. 2:3). "No somos como muchos que comercian con la palabra de Dios" (2 Cor. 2:17, LBLA). Uno de los requisitos para ser un anciano de la iglesia es "no codicioso de ganancias deshonestas" (1 Tim. 3:3), porque muchos enseñan "por ganancia deshonesta lo que no conviene" (Tito 1:11).

          Por esta causa Pablo enfatizaba que en sus acciones y enseñanzas no era motivado por el amor al dinero (Hech. 20:33-35;. 1 Tes. 2:5).

          8. Muchos gobernantes son avaros. Jetro dijo a Moisés, "escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia" (Ex. 18:21). "No anduvieron los hijos por los caminos de su padre (Samuel), antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho" (1 Sam. 8:3). Al hablar de los pastores de Israel, Isaías dijo, "Y esos perros comilones son insaciables ... cada uno busca su propio provecho" (Isa. 56:11). Félix "Esperaba ... que Pablo le diera dinero para que le soltase; por lo cual muchas veces lo hacía venir y hablaba con él" (Hech. 24:26).

          9. Muchos textos hablan de cómo los ricos se aprovechan de los pobres (Prov. 30:14; Amós 8:6; Sant. 5:1-5).

          10. La avaricia es el egoísmo: "¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad!" (Isa. 5:8). El avaro desprecia los derechos de otros: "¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda?" (Ez. 34:18). El avaro (egoísta) es como el sacerdote y el levita que pasaron "de largo" y no ayudaron al herido (Luc. 10:31, 32); es indiferente hacia su hermano y no le ayuda (Mat. 25:43). El cristiano tiene que hacer morir el egoísmo (la avaricia) o, de otro modo, perderá su alma. "Ninguno busque su propio bien, sino el del otro (1 Cor. 10:24). "Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos" (2 Cor. 8:9).

          Por esta razón Cristo enseñaba mucho sobre la mayordomía: Mat. 6:19-24; 16:26, "Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?"; Mat. 19:21; Mar. 12:41-44; Luc. 12:15-21; 16:1-16. Véase también .1 Tim. 6:1-10, 17, 18.

           -- que es idolatría; -- Porque el avaro desconfía de Dios, pues tiene su propio dios; por eso, se puede decir que la avaricia es una religión (MRW). "Es cierto que de todas las pasiones, aquella de la que el hombre es más absoluta y constantemente esclavo es la avaricia; hace por el dinero todo lo que debería hacer por Dios" (B-S). "No podéis servir a Dios y a las riquezas ("mamona, riqueza idolatrada; la riqueza personificada, convertida en base de la fe y del afecto servil de alguien", FL). Pablo dice que la avaricia es idolatría, pues "los que quieren enriquecerse" (1 Tim. 6:9, 10) ponen las cosas materiales en lugar de Dios (Mat. 6:24). Todos entienden lo que es un ídolo literal y lo que es la idolatría literal, pero muchos no toman en cuenta que también la avaricia es idolatría.

3:6 -- cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, -- Ha habido muchos ejemplos de esto: Gén. 6:5, 7, 17; 19:24, 25; Lev. 10:1, 2; Núm. 16:32. Véase .2 Ped. 2:4-9. Aunque millones no quieran creerlo, la ira de Dios viene sobre los que no le obedecen: Mat. 3:7; Jn. 3:36; Gál. 5:21; Efes. 5:6. Beberán "del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero" (Apoc. 14:10). Este es el fin (castigo) ineludible que espera a los desobedientes.

          Compárense .1 Cor. 6:9, 10; Efes. 5:5. Pablo dice a los gálatas (Galatas 5:21), "acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios". ¿Habría reposo y gozo en el hogar celestial si hubiera impureza, inmundicia, contiendas, disensiones y facciones, o pleitos, celos, iras, etc.? Este texto nos dice enfáticamente que si no podemos dominar los apetitos y sentimientos carnales, estamos rechazando el hogar celestial y escogiendo la compañía de los peores de la tierra.

          La ira de Dios habría venido sobre todos si no hubiéramos dejado esas "cosas", porque antes de la conversión "éramos por naturaleza hijos de ira" (Efes. 2:3), es decir, condenados, expuestos a la ira de Dios. Sin el evan­gelio este fin sería ineludible; no habría esperanza de escapar. La palabra hijos se emplea figuradamente en el Nuevo Testamento para indicar alguna carac­terística sobresaliente, o como en este caso para indicar "el destino que se corresponde con el carácter, sea malo, Mt. 23:15; Jn 17:12;. 2 Ts 2:3, o bueno, Luc 20:36" (WEV). Pero Pablo no dice somos, sino éramos. Varias sectas religiosas (y algunos hermanos) afirman que Pablo enseña en este texto que el hombre tiene una "naturaleza corrupta" a consecuencia del pecado de Adán. Hay varias doctrinas fal­sas que son variaciones de este error: se habla de "pecado original", de "naturaleza caída", de "la depravación total", etc. ¿Por qué se enseñan tales errores? Para no decir que el hombre es totalmente responsable por sus peca­dos.

          Pablo afirma que cuando "anduvimos" (vivimos) en los "delitos y pecados" "éramos por naturaleza hijos de ira". La palabra naturaleza sig­nifica "costumbre confirmada"; es decir, así era la práctica de su vida, porque seguían "la corriente de este siglo". No hay texto que enseñe que el hombre nazca con "pecado original", ni que nazca con una "naturaleza corrupta o caída". No hay ningún texto que enseñe "la depravación total". Esta clase de teología inculpa a Adán -- y, por consiguiente, a Dios -- por nuestros pecados. Enseñan que el hombre peca porque es hombre y que, por eso, tiene que pecar. Dicen que  todos los pecados de nuestra vida son ex­presiones naturales de nuestra naturaleza caída y corrupta.

          Pero dice Cristo que tenemos que con­vertirnos para ser como niños, "porque de los tales es el reino de Dios" (Luc. 18:16). Cuando "renunciamos a lo oculto y ver­gonzoso" (2 Cor. 4:2), y nos converti­mos, volvemos a la inocencia y pureza de niños (Mat. 18:3). El nacimiento físico no tiene que ver absolutamente nada con esta condición de ser "por naturaleza hijos de ira".

          Rom. 2:14,15 nos ayuda a entender la palabra, naturaleza: "Pero cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por natu­raleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos ..." Si la expresión "por naturaleza" en Efes. 2:3 significa "por nacimiento", entonces en Rom. 2:14 significa lo mismo. Pero sería absurdo decir que los gentiles, por nacimiento, hacían las cosas de la ley. En los dos textos la palabra tiene que ver con la práctica habitual y confirmada.

3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais ("solíais vivir, acción usual", ATR) en ellas. -- "El pecado era la atmósfera de su vida" (ASP). Aquí Pablo dice que vivías en ellas, pero, como dice en Efes. 2:1 estaban muertos (Efes. 2:5; 5:14; Mat. 8:22; Juan 5:25). El muerto está "destituido de una vida que reconoce a Dios o que es devota a El, porque está entregado a transgre­siones y pecados; inactivo con respecto a hacer lo correcto" (Léxico G-T). Completa­mente entregados a las prácticas de la idolatría, estaban muertos, separados de Dios (Colosenses 2:12), y se requería gran poder para resucitarles y darles vida espiritual, pero el evangelio "es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primera­mente, y también al griego (gentil)" (Rom. 1:16).

          Como el difunto es insensible a lo que sucede en el mundo ("debajo del sol", Ec. 9:10, 11), así el que se entrega a los "delitos y pecados" es insensible a Dios y a "todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad" que "nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y ex­celencia" (2 Ped. 1:3). Los muertos no pueden ver ninguna belleza en Cristo.

          Pero no nacieron muertos. La muerte significa "separación", y con respecto a la separación de los israelitas de Dios, dice Isa. 59:1,2, "vuestras iniquidades han he­cho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír" (Isa. 59:1, 2). "El pecado es infracción de la ley" (1 Jn 3:4). "Estabais muertos" porque "anduvisteis en vuestros delitos y pecados" (2:2). No dice que los efesios estaban muertos por causa del pecado de Adán, o por causa del pecado de sus padres, sino por "vuestros delitos y pecados". No heredaron el pecado de nadie, sino que ellos mismos cometieron pecado. Así es también con nosotros y todos los hombres.

          -- anduvisteis -- compárense .1 Cor. 6:9-11 y Col. 3:7. No pecaron por ca­sualidad, ni solamente de vez en cuando, sino que su pecado era la regla y la rutina de su vida. La palabra andar se usa muchas veces en las Escrituras y significa vivir.

          -- vivíais. -- Este texto y Efes. 2:2, 3 explican claramente el significado de la muerte espiritual. Los que están muertos en pecado son los que andan en pecados; viven en pecado, ha­ciendo las cosas de la carne. "Estabais muertos en vuestros delitos ...". La palabra delitos significa caída, desviación de la ver­dad y de la rectitud; pecado, maldad. En Gál. 6:1 se traduce "falta": "sorprendido en al­guna falta". "La diferencia entre 'delito' y 'pecado' (hamartia) es una de figura y no de fuerza" (Lex. G-T). El pecado de Adán y Eva fue delito (Rom. 5:17), pero ¡he aquí el resultado!

          Dice Pablo a los efesios (Efesios 2:3), "También todos nosotros vivi­mos"; es decir, los judíos también. "Los gentiles no tenían el monopolio de tales impulsos pecaminosos" (ATR). Compárese Rom. 2:1;-3:20. A los judíos esta ver­dad les fue muy ofensiva (Juan 8:33).

          Anduvieron y vivieron en estas cosas, siguiendo la corriente de este mundo; "conforme al uso de este siglo" (VM). La palabra "corriente" (uso) traduce la pa­labra aion, que casi siempre se traduce "siglo": Mat. 12:32; 13:22, "afán de este siglo"; Rom. 12:2, "no os conforméis a este siglo"; Efes. 1:21 habla del señorío de Cristo "en este siglo". Pero aquí significa "modo de tratar. Se traduce 'corriente' en Ef 2:2 ... esto es, el ciclo o curso presente de las cosas" (WEV).

          El mundo (siglo) es el sistema actual de las cosas que está conducido por los "que sólo piensan en lo terrenal" (Fil. 3:19). Es la moda del mundo. Es el camino mar­cado o delineado por los que viven en re­belión contra Dios, nunca pensando en el destino final. Los muertos son insensibles a la vida futura. Por lo tanto, "no os con­forméis a este siglo", ni a "la corriente de este siglo".

          Anduvieron y vivieron en estas cosas, conforme al príncipe de la potestad del aire. Compárense Juan 12:31; 14:30; 17:11. Sa­tanás rige entre todas las agencias e in­fluencias de maldad. Su dominio está en "las tinieblas de este siglo", "las huestes espirituales de maldad en las regiones ce­lestes" (Efesios 6:12). Pero el soldado de Cristo tiene una armadura bien adecuada para protegerse de todos los "dardos de fuego del maligno" (Efesios 6:10-19). Esta armadura in­cluye una espada (Efesios 6:17) para pelear efec­tivamente contra este enemigo hasta el día de la victoria completa.

          Anduvieron y vivieron en estas cosas como hijos de desobediencia; com­párense .2 Cor. 4:4; Col. 3:6. La desobe­diencia es la característica principal de su vida. El es­píritu de Satanás obra en éstos mientras que el poder de Dios obra en los cristianos. ¿En qué vivimos? Vivimos en los "deseos de nuestra carne y de los pensamientos". Léase Gál. 5:19-21. Los deseos y las obras de la carne no sola­mente incluyen tales pecados como "adulterio ... idolatría, hechicerías ... homi­cidios, borracheras", etc., sino también "enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, en­vidias", etc.

          Somos tentados a través de los deseos malos (la concupiscencia): "cada uno es tentado cuando de su propia concupiscen­cia es atraído y seducido" (Sant. 1:14). "Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los de­seos carnales que batallan contra el alma" (1 Ped. 2:11). Por eso, es necesario crucificar al "viejo hom­bre" con sus deseos carnales (Rom. 6:6; Gál. 5:24). "Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne" (Gál. 5:16). "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: ... malos deseos y avaricia" (Col. 3:5). "Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Rom. 13:14). "La gracia de Dios se ha manifestado para salvación ... enseñán­donos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente" (Tito 2:11,12).

          Si no aprendemos a obedecer estos tex­tos para lograr suprimir y controlar los de­seos mundanos, no podemos ir al cielo. ¿Estamos suprimiendo los deseos carnales o estamos estimulando los deseos car­nales? Si andamos todavía en mala com­pañía, estimulamos deseos carnales. Si alimentamos la mente con pensamientos carnales seremos carnales. Si alimentamos la mente con pensamientos sanos y espiri­tuales, seremos espirituales (Rom. 8:1-5).

3:8 Pero ahora -- "Forma enfática de nun en decidido contraste con pote en el versículo 7. Ahora habéis muerto al pecado y habéis resucitado a una nueva vida (Col. 3:1). Según la descrip­ción de la vida pasada (Col. 3:5-7), es obvio que los muertos en pecado son destinados a la ruina eterna, pero Dios interviene para evitarlo, pues "nos dio vida" (Efes. 2:4, 5). "Su gran amor" se demuestra en resucitarnos de los muertos por medio de su poderoso evangelio (Rom. 1:16). ¿Cómo efectúa este cambio? ¿Cómo da vida a los muertos? ¿Qué podemos hacer si estamos "muertos"? ¿Cómo puede el hombre muerto accionar? ¿No tendrá Dios que hacer algo milagroso para mover nuestro corazón? Muchos falsos maestros dicen que el hombre perdido no puede hacer nada para cambiar su condición espiritual. Di­cen que el hombre muerto en sus pecados tiene una naturaleza caída y que no puede creer, que no puede amar a Dios y que ni siquiera puede nacer en él el deseo de salvarse. Predican, por lo tanto, que la salvación depende enteramente de Dios.

          En cuanto a la base de la salvación (la provisión hecha para nuestra salvación), es cierto que todo depende de Dios, pues el hombre no podía y no puede efectuar su propia salvación, porque no puede proveerse un salvador. El hombre no puede morir por sus propios pecados; no puede redimirse solo.

          Dios nos salva, pero nos salva por medio del evangelio que es el poder de Dios para salvación. El nos llama por medio del evangelio (2 Tesalon. 2:14), y este evangelio requiere la obediencia (2 Tesalon. 1:7-9). El evangelio promete la salvación a los obedientes; revela no so­lamente lo que Dios ha hecho, sino tam­bién revela lo que el hombre tiene que hacer para aceptar la salvación.

          Los muertos en Efeso "oyeron la pa­labra del Señor Jesús" (Hech. 19:10; Efes. 1:13), y esto trajo como consecuen­cia su conversión (su "resurrección de los muer­tos"). Cristo dice en Juan 5:25 que "Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán". Los muertos pueden oír la voz de Cristo. En Efes. 5:14 Pablo manda a los muertos que se le­vanten. Los muertos pueden hacer algo; pueden le­vantarse. En Hech. 2:40 Pedro mandó a los judíos muertos, "Sed salvos de esta perversa generación" ("Salvaos", VM); Pedro dijo esto des­pués de mandarles a arrepentirse y a bautizarse para perdón de los pecados (v.Hechos 2:38).

          Dios nos dio vida "juntamente con Cristo". Nuestra resurrección de los muertos (tanto la figu­rada como la literal) fue anticipada en la resurrección de Cristo. Igualmente somos relacionados con Cristo al morir (crucificarnos) con El (Rom. 6:5; Gál. 2:20); al vivir con El (Fil. 1:21; Gál. 2:20); al sufrir con El (2 Tim. 2:12;. 1 Ped. 4:13); al reinar con El (2 Tim. 2:12); al ser co­herederos con El (Rom. 8:17); y al ser glorificados con El (Apoc. 3:21). Nos resucitó espiritualmente "de los muertos", Col. 2:12, y ahora nos con­viene buscar "las cosas de arriba" (Col. 3:1), porque "nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo". Nos hizo copartícipes de su honor. Los que es­tamos en Cristo, en su iglesia, estamos en "lugares celestiales" ahora. "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono" (Apoc. 3:21); es decir, aun des­pués de morir físicamente, seguiremos reinando con Cristo; pero es importante observar que estamos reinando con El ahora.

          -- dejad ("apotithemi, quitar, desechar, como ropas viejas", como "despojado", desvestirse, desnudarse de esta ropa sucia (prácticas y palabras sucias); entonces, "revestido de nuevo" (ver. 10) y "vestíos" (ver. 12).

          -- también vosotros todas estas cosas: Compárense Rom. 1:18-32;. 1 Cor. 6:9-11; Gál. 5:20; Efes. 4:22-31.

          -- ira, (orge), -- "la más intensa de todas las pasiones" (WEV). Pablo dice a los efesios (4:26), "Airaos (orge), pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo". Dios se enoja (1 Reyes 11:9;. 2 Reyes 17:18; Sal. 7:11; 79:5; 80;4,5; Heb. 12:29); Cristo se enoja (Mar. 3:5; Juan 2:15-17). El cris­tiano debe enojarse al observar el pecado y la destrucción de vidas y almas causada por el pecado. Si amamos la verdad, en­tonces aborrecemos el error y el pecado, y no seremos indiferentes hacia el pecado ni hacia la destrucción que éste causa.

          Sin embargo, el enojo es muy peli­groso y tiene que controlarse, pues fácil­mente se convierte en resentimiento y amargura y en el deseo de venganza. Por lo tanto, "no se ponga el sol sobre vuestro enojo". Si el enojo per­manece en el corazón, puede producir malicia y amargura. Si el enojo que senti­mos es indignación justa, como la de Jesús, debemos decir lo que se debe decir, o hacer lo que se debe hacer, y luego acabar con el enojo.

          Pablo agrega otra exhortación: "Ni deis lugar al diablo" (Efes. 4:27); como dice LBLA, no dar "oportunidad al diablo", pues esto es lo que sucede si no quitamos lo más pronto posible el enojo del corazón. El enojo guardado y alimentado en el corazón da ocasión al diablo para ten­tarnos. Cuando el cristiano se indigna, su reacción, sea en palabra o en hecho, debe ser lo que le agrada a Dios. No es pecado reaccionar con indignación a las injusticias u otras provocaciones de Satanás (Mar. 3:5; Hech. 23:3), pero lo importante es que lo hagamos con dominio propio.

          -- iras (enojos, LBLA), -- thumos, arre­batos (VHA); explosiones de ira (Ver. Valera, 1990). Furor, estar muy encole­rizado. Rom. 2:9;. 2 Cor. 12:20; Ef. 4:31; Col. 3:8. "Emociones agitadas y luego estallidos" (ATR). "Thumos, ira, enojo, se tiene que distinguir de orge en que thumos indica una condición más agitada de los sentimientos, una explosión de ira debida a la indignación interna, en tanto que orge sugiere una condición más fija o permanente de la mente, frecuentemente con vistas a tomar venganza. Orge es menos súbita en su aparición que thumos, pero más duradera en su naturaleza. Thumos expresa más los sentimientos internos, orge la emoción más activa. Thumos puede que llegue a la venganza, aunque no necesariamente la incluya. Su característica es que se inflama súbitamente y que se apaga pronto, aunque ello no suceda en cada caso" (WEV).

          Thumos comúnmente es de poca du­ración. Lo que pasa es que hay explosión de ira expresada en palabras y acciones violentas y pronto muere, pero en ese lapso de tiempo hace mucho daño, pues deja heridas físicas o emocionales que duran por mucho tiempo. Aparentemente mucha gente no toma en serio el tempera­mento o genio explosivos; quieren justificarse diciendo, "así soy", como si fuera una condición normal o algo más allá de su control, pero aquí está este mal enumerado en­tre las obras de la carne que evitan que los culpables hereden el reino de Dios (ver.Col. 21). En realidad tales explosiones de ira demues­tran la falta de amor y la falta de paciencia. Por eso, es necesario crucificar esta pasión (ver. Col. 24).

          -- malicia, -- la mala voluntad (disposición) que tiene el deseo de perju­dicar a otros. Recuérdese que la defini­ción básica de la palabra "amor" (agape) es buena voluntad. Estos términos (Col. 3:8) describen la condición de corazón que resulta si no nos despo­jamos del viejo hombre (ver.Col. 22). Los males mencionados en estos textos pertenecen al viejo hombre y no al nuevo hombre; no son cualidades del cristiano. En particular estas palabras describen la conducta de la persona que no controla el enojo y que no está dispuesta a per­donar. Cuando hay amor en el corazón, no cabe la amargura, etc.

          La persona de genio fuerte (amargado) hace mucho daño a otros y ella misma sufre mucho daño, no so­lamente daño espiritual, sino también men­tal y aun físico. No conviene dejar que otros nos provoquen tanto. Es necesario practicar el dominio propio y siempre con­trolar las emociones. Nuestra reacción a las provocaciones no debe ser como la reacción de los mundanos.

          No se puede negar que otros nos pueden afligir. Pero la aflicción más grande y dañina es la que nos hacemos a nosotros mismos. Es imperativo que cada cristiano entienda que esta lista de cosas mencionadas por Pablo (amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia, malicia) son la reacción de la persona provocada, y no son necesarias ni ine­ludibles. Estas palabras describen la reac­ción del viejo hombre a las provocaciones de la vida, pero el cristiano se ha renovado en el espíritu de su mente y se ha vestido del nuevo hombre.

          La malicia es la fuente de otras obras carnales (Gál. 5:19-21): p. ej. (1) Las enemistades (echthra). Esta obra de la carne es lo opuesto del amor. Dice Pablo en Rom. 8:7, "Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios". Ob­viamente había enemistades entre los ju­daizantes y otros hermanos. Pablo dijo, "Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros" (Gál. 5:15). Había enemistades entre judíos y samari­tanos (Juan 4:9; Luc. 9:54), pero muchos judíos y samaritanos obedecieron al evangelio (Hech. 2:41; 4:4; 8:12), y ya no debería haber más enemistad entre ellos.

          (2) Los pleitos (eris). Pleitos, .1 Tim. 6:4; contenciones, Tito 3:9. Contiendas (rivalidad, riña, discordia) como en la iglesia de Corinto, .1 Cor. 1:11; 3:3; .2 Cor. 12:20; "contiendas", Rom. 1:29; 13:13. Esta palabra bien describe el mundo de relaciones malas, lo opuesto de la unidad y comunión. Por eso, el que se convierte en cristiano deja esta obra de la carne para poder establecer una relación buena con hermanos y para tener comu­nión ininterrumpida con ellos. Es impor­tante recordar que el uso de esta palabra en varios textos ¡tiene que ver con la conducta de los santos! Eris  dividió la iglesia de Corinto. Eris es el enemigo de la comunión entre hermanos.

          (3)     Las contiendas (eritheia) o rivalidades o fac­ciones están en esta misma categoría (Rom. 2:8;. 2 Cor. 12:20). Básicamente esta palabra se refiere a la ambición personal de la cual resulta la ri­validad o espíritu faccioso. Fil. 1:17 es un buen ejemplo de ella. Estos, que se aprovecharon de su privilegio de predicar para despreciar a Pablo y para exaltarse a sí mismos, no querían que los hermanos hablaran tanto de Pablo y querían más renombre para sí mismos. Los tales querían más poder e influencia, y querían seguidores (Hech. 20:29;. 1 Cor. 1:10-13). Por eso, Pablo exhorta a los filipenses (Filipenses 2:3), "Nada hagáis por contienda o por vanagloria" y luego les dice, "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús ... " porque los que quieren exal­tar a Cristo no buscan gloria para sí mismos.

          Es alarmante encontrar contiendas, disen­siones y partidos en esta lista tan terrible de pecados como fornicación, lascivia, borra­chera, etc., pero para Dios el pecado es pecado y no hay pecados respetables. ¿Quién hace más daño, el borracho que se destruye a sí mismo o el hermano faccioso que divide a la iglesia?

          (4) Las disensiones (dichostasia) o divisiones. La división destruye la unidad por la cual Jesús oró (Jn. 17:21-23). Destruye la comu­nión entre hermanos. "Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no per­manecerá" (Mat. 12:25). Este texto es profético y explica la debilidad de la iglesia; tiene poca fuerza porque está muy dividida. En el siglo XIX se dividió por causa de la in­troducción de instrumentos de música en el culto y  por causa de la sociedad misionera. Hubo otra división a mediados del siglo XX cuando se introdujo la "iglesia patrocinadora" que es otra forma de la sociedad misionera. Otros han dividido a la iglesia enseñando, directa o indirectamente, que todos los divorciados pueden volverse a casar. Bajo el pretexto de querer evitar más división, algunos hermanos citan Romanos 14 para probar que puede haber unidad a pesar de toda clase de diversidad de doctrinas contradictorias (mayormente con respecto al divorcio y segundas nupcias), y éstos incluyen en esta categoría asuntos de la fe (Judas 3), es decir, doctrinas claramente enseñadas a través de man­damientos, ejemplos e inferencias necesarias. Nos debe preocupar muchísimo la unidad porque Jesús la desea, pero la "unidad" en la diversidad de toda clase de enseñanza y prác­ticas erróneas no es la unidad enseñada por la Biblia, sino la unión sectaria.

          La palabra dichostasia aparece solamente en un texto más, Rom. 16:17, "Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos". Jesús basa la unidad sobre la doctrina (véase Jn. 17:8, 14, 21); no debe haber divisiones  por causa de disgustos y ofensas personales. Los problemas perso­nales deben resolverse de acuerdo con las en­señanza de Jesús (Mat. 5:23, 24; 18:15-18).

          (5) Las herejías (sectarismos, LBLA; sectas, VM; partidos, VHA), (hairesis), la imposi­ción de una opinión de la cual resulta la di­visión y la formación de un partido o secta. "La secta de los fariseos" (Hech. 15:5); la iglesia erróneamente era llamada "la secta de los nazarenos" (Hech. 24:5) y Pablo aclaró el asunto diciendo que "según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres" (ver. Hechos 24:14). En Roma la iglesia se lla­maba una secta (Hech. 28:22), pero otra vez Pablo corrigió esa idea al hablar no de una secta sino del reino de Dios (ver. 23).    

          No es bueno que haya sectas pero Pablo dice (1 Cor. 11:19), "Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones (sectas, hairesis), para que se hagan manifiestos en­tre vosotros los que son aprobados"; es decir, es preciso distinguir entre fieles e infieles. Aunque había partidos o sectas en la iglesia de Corinto todavía había una sola iglesia (no se había formado otra congregación). Es muy posible que esta carta sirviera para evitar una división permanente.

          -- blasfemia -- Se encuentra este término en medio de los pecados contra el hombre; por eso, significa que por causa de la malicia en el corazón contra otro se blasfema contra él, hablando calumnias, lastimando y perjudicando con la lengua (Sant. 3:9).

          -- palabras deshonestas ("conversación obscena", FL; "habla insultante y sucia", ATR) de vuestra boca. -- "Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno" (4:6). La lengua es una fuerza tremenda para bien o para mal. Se usa la lengua para predicar, para enseñar, para exhor­tar, para amonestar y para alentar, pero también se usa para destruir con mentiras, con chismes y con toda clase de ataque contra la persona de otros (Sant. 3:3-12). "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca sino la que sea buena para la nece­saria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes" (Efes. 4:29). ¿Cómo se puede corregir este problema? Limpiar el corazón; "sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida" (Prov. 4:23). "Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mat. 12:34); es decir, el habla revela el carácter, como el árbol es conocido por su fruto. La nueva vida es conocida por su habla y por sus hechos. Las palabras corrompidas que salen de la boca indican que el corazón (el carácter) es corrupto. "El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas" (Mat. 12:35). Véanse también Mat. 15:18, 19; Mar. 7:21-23;

         

3:9 No mintáis los unos a los otros, -- "Dejad de mentir o no tengáis el hábito de mentir" (ATR). "Desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo (como la regla de su vida, como proceso continuo, ASP). "Por lo cual, desechando la men­tira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros" (Efes. 4:25). Obsérvense las palabras conectivas, "Por lo cual". La primera aplicación práctica hecha por Pablo de su enseñanza acerca de "despojarse" y "vestirse" (Efes. 4:22-24) es desechar la mentira y hablar verdad. ¡Qué difícil es dejar la mentira! ¡cuántos nuevos conversos luchan con esta tentación! La mentira es un "modo de vivir" de mucha gente inconversa. Se usa en el hogar, en el trabajo, en los negocios, y casi en toda faceta de sus vidas. Las vidas de los del mundo están llenas de "toda injusticia ... engaños y malignidades" (Rom. 1:29).

          La mentira debe desecharse porque es una causa mayor de la condenación del viejo hombre. "Ya que cambiaron la ver­dad de Dios por la mentira" (Rom. 1:25) cayeron en abominables idolatrías. Con­venciéndose de que eran sabios (una mentira), rechazaron la sabiduría de Dios. Las mentiras que los hombres fabrican, creen y enseñan acerca de Dios les con­ducen a aceptar filosofías huecas, tales como la "evolución" y otra "ciencia" falsa­mente así llamada (1 Tim. 6:20). Las men­tiras propagadas por los mormones, los "testigos", los "solo-Jesús", etc. les mueven a resistir y a pelear contra el Dios ver­dadero y la doctrina sana de la Biblia. La mentira arrulla al hombre moral con el re­frán mortal de que "no he hecho nada digno del castigo eterno".

          ¡Cuántos hogares y cuántas congrega­ciones se han destruido por la mentira en forma de chismes y calumnias! "Desechando la mentira, hablad verdad". Y recuérdese que es posible mentir, no solamente con palabras, sino también con los ojos, con los hombros (encogidos para indicar "no sé"), con el silencio, con alguna expresión del rostro, o con algún gesto de las manos, etc. Si el propósito es engañar o dejar alguna impresión falsa o errónea, es mentira. También, la "media-verdad" es una mentira (Gén. 12:13).

3:9 habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, -- "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre" (Efes. 4:22). Varios textos describen la "pasada manera de vivir" de los gentiles: Efe. 2:2,3; 4:17-19; 5:8,14; Col. 1:21; 2:13; 3:7, etc. Esta ma­nera de vivir debe cesar ter­minantemente. El arrepentimiento sig­nifica un cambio de mente para dar una vuelta de 180 grados. El viejo hombre es conocido por sus hechos o prácticas; de la misma manera, la nueva vida es conocida por sus hechos o prácticas. "Despojarse" y "vestirse" sugiere un cambio de ropa; se debe quitar la ropa su­cia, para vestir la ropa limpia. Es nece­sario despojarnos de toda inmundicia, de toda carnalidad, y el principio de este proceso es el cambio de corazón.

          Efes. 4:25 dice "desechando"; Efes. 4:31 dice "quítense de vosotros ..."; Rom. 6:6 dice, "nuestro viejo hombre fue crucificado"; Rom. 13:14 dice "no proveáis para los deseos de la carne"; Gál. 5:16 dice "no satisfagáis los deseos de la carne"; Col. 3:5 dice "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros"; y Tito 2:12 dice "renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos".

          En varios textos el vestido es símbolo del carácter (o de la conducta): bueno (Job. 29:14; Sal. 132:9; Isa. 11:5; 61:10); o malo (Sal. 73:6; 35:26; 109:29).

3:10 y revestido del nuevo, -- Como la ropa nueva nos agrada a nosotros, el vestido nuevo (espiritual) del cristiano agrada a Dios. "Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santi­dad de la verdad" (Efes. 4:24). El nuevo hombre creado según Dios (2:10) es creado o recreado por el evangelio predi­cado por Pablo. El mismo Pablo es un buen ejemplo de esto. Oyó el evangelio, se arrepintió y se bautizó para lavar sus pecados (el relato de su conversión se halla en Hech. 9, 22, 26 y Gál. 1). 2 Cor. 5:17 dice "si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas". Gál. 3:27 nos dice cómo estar revestidos: "todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos".

          En las palabras despojaos y vestíos se ven los lados negativos y positivos del evangelio. Hay predicadores y otras per­sonas que llenan sus enseñanzas con pro­hibiciones, condenando la mundanalidad y el error. Otros dan mucha importancia a la predicación positiva, y aun critican a otros por ser tan negativos, no recono­ciendo que ellos mismos son negativos cuando condenan a otros por ser nega­tivos. Pero la verdad es que el evangelio tiene muchos requisitos tanto negativos como positivos. Ni el uno ni el otro se puede des­cuidar. No es posible sembrar la semilla sin antes preparar (limpiar) el terreno. No es posible construir un edifi­cio sin limpiar el solar, y esto a veces re­quiere trabajo difícil y complicado. Dios dijo a Jeremías (1:10), "Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arran­car y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar". Así es nuestro trabajo en el evangelio. No se puede dar una respuesta afirmativa a Cristo sin dar una respuesta negativa a Satanás.

          -- el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno -- La vida nueva en Cristo es un proceso continuo de renovación. Al resucitar de las aguas del bautismo, empezamos este proceso y lo continuamos hasta la muerte, con la esperanza de que después de morir estaremos entre "los espíritus de los justos hechos perfectos" (Heb. 12:23). "A los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo" (Rom. 8:29); "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento" (Rom. 12:2); "mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen" (2 Cor. 3:18); "aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día" (2 Cor. 4:16); "y renovaos en el espíritu de vuestra mente" (Efes. 4:23); "y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno" (Col. 3:10); "nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia" (2 Ped. 1:4).

          Muchos bauti­zados no perseveran, por falta de esta renovación, porque es imposible vivir por Cristo sin la reno­vación de la mente. Es indispensable que haya cambio de corazón, cambio del entendimiento, cambio de voluntad y cambio de las emociones, en fin, un cambio del carácter y cambio de la disposición (genio). La conversión es una regeneración, una recreación. El individuo es "rehecho", hecho de nuevo. "Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Efes. 4:24). La expresión conforme a la imagen del que lo creó se refiere a Gén. 1:26 y significa que el nuevo hombre se transforma cada vez más en la semejanza de Dios.

3:11 donde (en Cristo y, por eso, en el nuevo hombre) no hay (no simplemente que no debe haber, sino que en la verdadera iglesia de Cristo no hay) griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, (para los judíos los demás eran griegos, gentiles, incircuncisos), bárbaro ("significaba propiamente aquel cuya habla era ruda, o dura; ... de ahí vino a significar a aquel que habla un lenguaje extraño o extranjero. Ver .1 Co 14:11, RVR, ‘extranjero’. Vino de ahí a denotar a cualquier extranjero desconocedor de la lengua y de la cultura griegas" (WEV) ni escita ("asociada con el término ‘bárbaro’, denota a una persona ínfimamente instruida" (V-E); gente salvaje que ofrecía sacrificios humanos, usaba la calavera del enemigo como vaso y bebía su sangre; al morir el rey, una de sus concubinas era ahogada y sepultada con él, etc., MRV), siervo (p. ej., Onésimo) ni libre (p. ej., Filemón), -- "Estas diferencias estaban hondamente arraigadas" (DG), pero el evangelio, que es el poder de Dios para salvarnos, tiene poder para derribar todas las paredes de separación para que el pueblo de Dios esté unido.

          -- sino que Cristo es el todo, y en todos. -- (Gál. 3:28). "Cristo ha barrido los términos bárbaro, amo, esclavo, todos ellos, poniendo en su lugar la palabra adelphos (hermano)" (ATR).

          "Pablo había hablado de los pecados (ira, enojo, malicia) que son incongruentes con el amor fraternal" (ASP). Efes. 2:14 explica que Cristo derribó "la pared intermedia de separación" entre los judíos y los gentiles; se puede agregar que en Cristo todas las distinciones de raza, nación, color, habla, nivel económico, etc. desaparecen.

3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, -- Ahora Pablo describe el vestido (el uniforme) del santo:

          -- de entrañable misericordia, -- splagchna oiktirmou, corazón de compasión, Mat. 5:7; 18:23-35; Luc. 6:36; 10:33, 37; Sant. 2:13. Las virtudes de los versículos 12-15 son la contraparte de los males de los versículos 8, 9.

          -- de benignidad, -- chrestotes. -2 Cor. 6:6; Esta es otra característica de Dios ("él es be­nigno para con los ingratos y malos", Luc. 6:35). La benignidad de Dios ha sido manifes­tada en el evangelio de Cristo (Tito 3:4-7). Su benignidad se demostró al dar a su Hijo para salvarnos; Efes. 2:7, "para mostrar en los sig­los venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad (chrestotes) para con nosotros en Cristo Jesús".

          Por eso, la benignidad de Dios nos guía al arrepentimiento. "¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longa­nimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?" (Rom. 2:4). Un pen­samiento semejante se encuentra en .1 Pedro 2:1-3 ("si es que habéis gustado la benignidad del Señor" debéis desechar toda malicia, todo engaño, etcétera). "Vestíos ... de benignidad" (Col. 3:12) para ser como Dios. "Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo" (Efes. 4:32), porque de otro modo se pierde la salvación. Es muy importante (necesario) que hayamos sido bautizados y que asistamos a los servicios para participar de la mesa del Señor, etc., pero si no somos benig­nos como Dios y si no perdonamos a otros, entonces Dios no nos perdonará (Mat. 6:14, 15). "Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es benigno para con los ingratos y malos" (Luc. 6:35).

          Al describir como las ramas naturales (los judíos incrédulos) fueron desgajadas Pablo dice, "Mira, pues, la bondad (benignidad, chrestotes) y la severi­dad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo (el gentil obediente), si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado" (Rom. 11:22). No conviene, pues, abusar de la benignidad de Dios.

          Este fruto del Espíritu debe manifestarse en nuestra predicación del evangelio (2 Tim. 2:24-26), pero muchos tienen un concepto erró­neo de la benignidad porque creen que no son benignos los que condenan el error, y mayormente cuando sostienen discusiones públicas (debates) para defender la verdad y exponer el error. Pablo es un ejemplo bueno de la benignidad pero léanse Rom. 16:17; Fil. 1:16, 27;. 2 Tim. 4:2-4; compárense Judas 3;. 2 Jn. 9-11. ¿Dejó de ser benigno nuestro Señor cuando denunció la hipocresía de los fariseos y escribas? (Mat. 23). La benignidad no sig­nifica la tolerancia del pecado y error.

          La palabra chrestos (el adjetivo) aparece en Mat. 11:30, "porque mi yugo es fácil (chrestos), y ligera mi carga". El yugo de Cristo es benigno porque se acomoda bien a nosotros. Es muy cruel poner sobre el cuello del animal un yugo que no le quede bien, que esté mal ajustado y, por eso, le irrite y moleste. Así es el yugo del pecado, pero nadie debe quejarse del yugo de Cristo porque es fácil y benigno.

          La palabra, bondad (agathosune) es sinónimo de benignidad. Esta palabra se encuentra en solamente cuatro pasajes: Rom. 15:14 "lleno de bondad"; Gál. 5:22, "paciencia, benignidad, bondad, fe"; Efes. 5:9, "el fruto del espíritu es en toda bondad, justicia y verdad"; .2 Tes. 2:17. Algunos piensan que agathosune es la manifestación práctica de chrestotes. Tal vez generosidad sea buen sinónimo. Lenski cree que la traducción más correcta es beneficencia.

          -- de humildad (la humildad sincera en lugar de la humildad fingida del ascetismo), -- Esta cualidad era aborrecida por los paganos, pues para ellos indicaba flaqueza, pero Jesús dice, "el que se humilla será enaltecido" (Luc. 18:14). Pablo dice, "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo" (Fil. 2:3).

          La palabra "humilde" significa "que se rebaja volun­tariamente" (Larousse). Si esto describe nuestro carácter, ya hemos dado el primer paso importante para efectuar buenas relaciones con los hermanos. "No tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura ... No seáis sabios en vuestra propia opinión" (Rom. 12:3,16). "Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se en­gaña" (Gál. 6:3). También, y muy rela­cionado a esto, cada miembro del cuerpo de Cristo debe ser manso ("suave, apaci­ble", Larousse).

          -- mansedumbre, -- prautes. Jesús dice, "soy manso y humilde" (Mat. 11:29; véase Mat. 21:5;. 2 Cor. 10:1). "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra" (Núm. 12:3). En cuanto a nuestra relación con Dios la mansedumbre significa sumisión (Sant. 1:21, "recibid con mansedumbre la palabra"); en cuanto a nuestra relación con el hombre la mansedumbre significa fuerza y gentileza. Es lo opuesto de "enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones" (ver. 20), como tam­bién de la arrogancia.

          "Restauradle con espíritu de mansedum­bre" (Gál. 6:1); los que no tienen el espíritu de mansedumbre hacen más mal que bien cuando intentan restaurar. "Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino ama­ble para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen" (2 Tim. 2:24, 25). "Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre" (1 Ped. 3:15). "¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre" (Sant. 3:13).

          La mansedumbre está  asociada con el amor (1 Cor. 4:21) y con la humildad (Mat. 11:29; Efes. 4:2; Col. 3:12). "Que a nadie di­famen, que no sean pendencieros, sino ama­bles, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres" (Tito 3:2). Aquí la manse­dumbre se pone en contraste con pendenciero.

          Estas palabras no deben confundirse, pues, con conceptos de debilidad. Una persona débil no es mansa, porque la palabra mansedumbre se usa para describir personas fuertes que también son tiernas. Pablo, un hombre espiritualmente fuerte, demostró su mansedumbre cuando dijo, "fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos ... como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros" (1 Tes. 2:7,11). ¿Quién se atrevería a acusar a Pablo de ser un hombre débil y tímido?

          No hay ningún conflicto entre las pala­bras humildad y mansedumbre y los mandamientos que requieren el reprender y redargüir, etc., porque es­tos son actos de amor. Recuérdese siem­pre que Cristo y Moisés eran muy mansos, aunque condenaron toda re­belión contra Dios.

          -- de paciencia (longanimidad, VM, makrothumia, palabra compuesta de largo + temperamento; por eso, largura de ánimo). En las versiones más comunes makrothumia no siempre se traduce longanimidad, tal vez porque esta palabra no es tan común y cono­cida como paciencia, pero aparecen las dos en Col. 1:11, "fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia (hupomonen) y longa­nimidad" (también aparecen juntas en Sant. 5:10 (makrothumia), 11 (hupomonen);. 2 Cor. 6:4, 6;. 2 Tim. 3:10. Según Trench (Synonyms) hupomone significa "permanecer debajo de dificultades sin sucumbir, mientras que makrothumia es la dilatada resistencia que no busca tomar represalias" (citado por ATR). Según Larousse, longanimidad sig­nifica "grandeza de ánimo". La palabra longánimo significa magnánimo, generoso. Esta palabra bíblica des­cribe la disposición de no perder la pa­ciencia con otros aunque sean "difíciles de soportar" (1 Ped. 2:18). El hermano longá­nimo no tolera el pecado y el error (Rom. 16:17;. 1 Cor. 5), pero alienta a los de poco ánimo, sostiene a los débiles y es paciente para con todos (1 Tes. 5:14). "El amor es sufrido, es benigno ... Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Cor. 13:4-7).

          La longanimidad es la base de la humildad y es necesaria para perdonar, y es necesaria para que no se interrumpa la comunión entre hermanos. "Con larga paciencia se aplaca el príncipe" (Prov. 25:15); "Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se en­señorea de su espíritu, que el que toma una ciudad" (Prov. 16:32).

          "Y tened entendido que la paciencia (makrothumia) de nuestro Señor es para sal­vación" (2 Ped. 3:15). "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tar­danza, sino que es paciente (makrothumia) para con nosotros, no queriendo que ninguna perezca, sino que todos procedan al arrepen­timiento" (2 Ped. 3:9). "¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al mal­vado;" (Ex. 34:6, 7). "Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia" (Neh. 9:17; véanse también Sal. 103:8; 86:15; 145:8). Jonás sabía esto y, por eso, huyó y no quería predicar a los de Nínive (Jonás 4:2).

          La longanimi­dad es indispensable para que haya buena relación entre hermanos en Cristo porque, con la excepción de Heb. 6:15, parece que makrothumia siempre expresa paciencia ante personas hostiles. "Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia (longanimidad) los unos a los otros en amor" (Efes. 4:2). Este es el uniforme del cristiano; debe vestirse de estas cualidades de carácter.

          Los evangelistas que agradan a Dios predican en pase makrothumia, con toda longanimidad (2 Tim. 4:2). Algunos tienen mecha corta y con poca provocación hay ex­plosión. El iracundo no debe ser escogido por la congregación para ser uno de los obispos (Tito 1:7), pero tampoco debe ser invitado a predicar.

          Todo cristiano debe ser paciente (makrothumeo) como el labrador que espera el fruto de la tierra, aguardando con pacien­cia (makrothumeo) hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía (Sant. 5:7; y otra vez en los vers. Sant. 5:8,10).

3:13 soportándoos unos a otros, -- "Soportándoos con paciencia ... Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo" (Efes. 4:2, 32); El cristiano debe soportar "a los difíciles de soportar" (1 Ped. 2:18) pero, al mismo tiempo, se debe agregar que cada miembro debe examinar su vida y si alguno es uno de los "difíciles de soportar", debe arrepentirse. El amor bíblico se describe en .1 Cor. 13:4-7: es sufrido, es benigno, no tiene en­vidia, no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor "no se irrita", sino que soporta con paciencia.

          Nunca faltarán entre hermanos diferen­cias y des­acuerdos de alguna clase. Hay gran diver­sidad de preferencias persona­les y opi­niones entre hermanos que no deben in­terrumpir la comunión. Si hay humildad en lugar de orgullo, y si hay mansedumbre en lugar de despotismo, tales diferencias no serán la causa de problemas. Nos soportaremos con paciencia si hay amor bíblico.

          Lamentablemente algunos hermanos no se soportan los unos a los otros, sino que se quejan los unos contra los otros: "Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta" (Sant. 5:9).

          -- y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. -- El soportar a los hermanos no significa soportar pecados y descuidar la disciplina (Mat. 18:15-17; Rom. 16:17;. 1 Cor. 5; .2 Tes. 3:6, 14), pero el hermano arrepentido debe ser perdonado (2 Cor. 2:6).

          Pero "fuisteis llamados en un solo cuerpo" (Col. 3:15) y, por eso, lo que afecta a nuestro hermano también afecta a nosotros. "Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros" (Efes. 4:25); es decir, si somos miembros los unos de los otros, lo que hacemos al otro, nos lo hacemos a nosotros mismos. En un sentido, pues, si perdonamos a otros miembros del cuerpo, nos perdonamos a nosotros mismos. Lamentablemente, algunos santos no se convencen de la importancia de perdonar.

          -- De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. -- Recordemos que la necesidad más grande de cada uno de nosotros es el perdón de Dios. El promete perdonarnos si nos arrepentimos y somos bautizados (Hech. 2:38), pero otro requisito es que perdonemos a otros. "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas" (Mat. 6:14, 15; 18:23-35; Sant. 2:13).

          Reconciliarte con tu hermano antes de adorar a Dios. "Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (Mat. 5:23, 24). "Si tu hermano peca contra ti, y repréndele estando tú y él solos" (Mat. 18:15); es decir, si alguno ofende a su hermano o si su hermano le ofende a él, Jesús dice a cada uno de ellos: anda tú, tú. Tanto el ofendido como el ofensor deben buscar la reconciliación. "Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale" (Luc. 17:3). ¡Sin duda esta es una de las fallas más grandes de los santos! Cuando algún hermano se ofende, se lo cuenta a todo el mundo menos a la persona que le ofendió. Muchos son muy rebeldes contra este mandamiento. Están muy dispuestos a ser bautizados y a asistir a las reuniones, etc., pero les faltan la humildad y el valor para obedecer el mandamiento de Cristo de ir con el hermano para buscar la reconciliación. Cada uno dice, "él o ella sabe donde vivo yo", pero Jesús dice, "anda" y "vé" tú. Si existe una pared de separación entre dos hermanos, los dos deben hacer todo lo posible por derrumbarla, porque una pared de separación entre dos hermanos bien puede ser una pared de separación entre ellos y Dios.

          Para recibir el perdón es necesario que el culpable se humille (venciendo el orgullo) y que reconozca su falta, siguiendo el ejemplo del hijo pródigo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti" (Luc. 15:21). Con respecto a su pecado David dijo, "Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día ... Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado" (Sal. 32:3-5; véase también Sal. 51). "El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia" (Prov. 28:13).

          No podemos perdonar al culpable hasta que se arrepienta, pero debemos estar muy dispuestos a perdonar. La benignidad de Dios nos "guía al arrepentimiento" (Rom. 2:8;. 2 Ped. 3:9; Isa. 1:18), y la misma cualidad en nosotros bien puede producir el arrepentimiento en otros, pero si guardamos rencor y buscamos la manera de "arreglar cuentas", ¿hasta cuándo se va a arrepentir?

          Algunos dicen, Te perdono pero no olvido. ¿Queremos que Dios diga lo mismo de nosotros? ¿Es esta la actitud de Dios cuando El nos perdona? "Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones" (Sal. 103:12); "Echaste tras tus espaldas todos mis pecados" (Isa. 38:17); "Sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados" (Miq. 7:19); "Nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades" (Heb. 8:12). Los que no quieren perdonar siguen alimentando y satisfaciendo sus sentimientos carnales (Gál. 5:16). Repetidas veces los santos (congregaciones enteras) han mostrado que no son guiados por el Nuevo Testamento, sino por los sentimientos carnales.

          Los paganos despreciaban a los humildes y mansos y a los que perdonaban, pues pensaban que solamente los débiles eran humildes y mansos y perdonaban a otros. Parece que algunos santos están de acuerdo con ellos.

          Será fácil soportar al hermano -- por desagradable que sea -- si siempre recordamos lo que Jesús ha tenido y tiene que soportar de nosotros. "Cristo ... tuvo causa de queja infinitamente mayor contra nosotros" (JFB). Cuando el hermano se arrepiente de su pecado, debemos perdonarlo (2 Cor. 2:6). ¿Cuántas veces? Mat. 18:22. ¿Cuántas veces pedimos perdón a Dios? ¿Cuántas veces nos ha perdonado?

          Cristo nos ha dejado el ejemplo de mostrar la compasión hacia todos (Mat. 9:36; 14:14; 15:32; 20:34);

3:14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, (Rom. 13:10;. 1 Cor. 13; Efes. 5:2) que es el vínculo (o, lazo, margen de LBLA) perfecto (de la unidad, LBLA; margen, Lit., de la perfección que une). -- El amor es el vínculo que une a los santos, pues sin el amor la unidad sería imposible. "Estas virtudes son manifestaciones del amor, pero es concebible que se exhiban donde el amor esté ausente" (ASP). El amor (agapen) no es la expresión de los sentimientos o emociones, sino de la voluntad. "El amor cristiano, sea que se ejercite hacia los hermanos, o hacia hombres en general, no es un impulso que provenga de los sentimientos, no siempre concuerda con la general inclinación de los sentimientos, ni se derrama sólo sobre aquellos con los que se descubre una cierta afinidad. El amor busca el bien de todos, Ro 15:2; y no busca el mal de nadie, Romanos 13:8-10; el amor busca la oportu­nidad de hacer el bien a 'todos, y mayor­mente a los de la familia de la fe'. Gá 6:10" (WEV). "El significado de agape es benevo­lencia inconquistable, buena voluntad que no se vence. Agape es el espíritu en el corazón que nunca buscará otra cosa sino el bien máximo de sus semejantes. No importa cómo sus semejantes lo traten; ... no importa la acti­tud de ellos hacia él, éste nunca buscará otra cosa sino el bien máximo de ellos". (WB).

          Los filósofos griegos enseñaban que el amor era solamente para aquellos que lo merecían, -- y parece que mucha gente está de acuerdo con ellos -- pero Jesús nos enseña que debemos amar a los no amables. El cristiano ama a los que no  merecen su amor, Mat. 5:44-48; Rom. 5:8. Dice Cristo, "En esto cono­cerán todos que sois mis discípulos, si tu­viereis amor los unos con los otros" (Jn. 13:35). "Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto" (Col. 3:14). No solamente Pablo sino también Juan (1 Jn. 3:14; 4:8, 19) y Pedro (1 Ped. 4:8) dan priori­dad a esta gracia. "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1 Jn. 4:8). Por eso, es indispensable que los santos posean el amor verdadero para ser "participantes de la naturaleza divina" (2 Ped. 1:4).

          El amor de Dios nos disciplina (Heb. 12:4-11); el amor de los padres disciplina (Efes. 6:4); y el amor de los santos disciplina (1 Cor. 5:5). Después de todas las exhortaciones y amo­nestaciones de la primera carta a los corin­tios, el apóstol Pablo la termina con estas palabras: "Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén" (1 Cor. 16:24). Pablo amaba a las iglesias "con el entrañable amor de Jesucristo" (Fil. 1:8).

          Por amar a Dios y a la verdad y por amar las almas de los gálatas, Pablo escribió Gál. 1:6-9. Los carnales dirán que ese texto no refleja amor, benignidad y paciencia, pero el proclamar el evangelio puro y condenar el error son actos de amor. Hay una diferencia signi­ficativa entre el contender por la fe y contender por celos, etc., que son obras de la carne.

3:15 Y la paz (eirene) de Dios (Cristo, LBLA, VM, la paz que Cristo da) -- En esta carta Pablo exalta a Cristo; compárese 3:16, La palabra de Cristo. "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da ... Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn. 14:27; 16:33); "Y el Dios de esperanza os llene de gozo y paz en el creer" (Rom. 15:13). "Gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno" (Rom. 2:10). "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" (Rom. 5:1). Esto significa que ahora Dios nos acepta (habiéndonos perdonado) y sostenemos una relación buena con El. Por eso, el evangelio se llama "el evangelio de la paz" (Hech. 10:36). El que predica y enseña este evange­lio de la paz es "pacificador" (Mat. 5:9).

          -- gobierne (reine, LBLA) en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; -- Al tomar decisiones siempre escojamos lo que no estorbe la paz con Cristo y, por consiguiente, la paz en el alma y la paz con los hermanos. Los que tienen paz con Dios y paz en el alma también ten­drán paz los unos con los otros. "Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edifi­cación" (Rom. 14:19; dando preferencia a otros, Gén. 13:9; y aun sufrir el agravio, .1 Cor. 6:7); "Tened paz entre vosotros" (1 Tes. 5:13). También en cuanto sea posible tendrán paz con todos (Rom. 12:18; Heb. 12:14;. 1 Ped. 3:10, 11). Sin embargo, el "Príncipe de paz" (Isa. 9:6) dijo, "No penséis que he venido para traer paz a la tierra, no he venido para traer paz, sino espada" y luego habla de con­flictos entre parientes por causa del evangelio (Mat. 10:34-38).

          Cristo quitó la pared intermedia (la ley de Moisés) que había separado a los judíos de los gentiles (Efes. 2:14-17), "haciendo la paz".

          Al decir, "Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Efes. 4:3), Pablo explicó la base de la verdadera paz y unidad: un cuerpo, un Espíritu, una espe­ranza, un Señor, una fe, un bautismo, un Padre (Efes. 4:4-6). La paz es la cadena de oro que une las siete unidades. Si no hay paz, no hay unidad. En otras palabras, pode­mos creer en un solo Dios, un solo Señor, un solo Espíritu Santo, una misma fe, un mismo bautismo, una misma espe­ranza, y ser miembros de un mismo cuerpo, pero si esta unidad no se guarda en el vínculo de la paz, no vale nada.

          Se puede afirmar con toda confianza que la mayoría de los hermanos creen que todo está bien con tal que prediquemos es­tas siete unidades. Creen que con esto somos la única verdadera iglesia de Cristo, y que esto es la garantía de la salvación. Al parecer se supone que si se predica la paz, estamos bien, pero si no guardamos estas siete unidades en el vínculo de la paz, no estamos bien con Dios. Este asunto debe causar grandes preocupaciones en los corazones de todos los miembros de la iglesia, y mayormente en los de los evan­gelistas, pero parece que existe la idea de que la "paz" es secundaria, que no se puede comparar con la predicación de las siete unidades.

          "Busque la paz, y sígala", (1 Ped. 3:11).

          -- y sed agradecidos. -- Col. 1:3, 12; 2:7; 3:17; "Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias" (Col. 4:2); "dando siempre gracias por todo al Dios y Padre" (Efes. 5:20; Fil. 1:3, 12-21; Filemón 4) a través de oraciones y cantos (Col. 3:16). El pueblo de Dios es un pueblo agradecido.

          Debemos ser agradecidos y alabar a Dios por sus atributos y perfecciones: es eterno, inmutable, omnipotente, omnisciente, omnipresente, perfecto en amor, en justicia, en misericordia y en fidelidad. ¡Siempre alabemos a Dios! Sal. 100:4; 147:12;. 1 Crón. 29:13. Bajo la ley de Moisés el pueblo ofrecía el "sacrificio de paz en acción de gracias" (Lev. 7:15), y ahora su pueblo ofrece "sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre" (Heb. 13:15). Véanse también Apoc. 4:9; 7:11, 12.

          Debemos ser agradecidos y alabar a Dios por su gracia hacia nosotros en proveernos un Salvador, Jesucristo. .1 Cor. 1:4; 15:57; Tito 2:11. Debemos ser agradecidos por haber obedecido al evangelio (Rom. 6:17, 18), y ahora debemos dejar todas las "palabras deshonestas ... que no convienen"; más bien, ahora debe haber muchas acciones de gracias" (Efes. 5:4). Seamos "arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe ... abundando en acciones de gracias" (Col. 2:7). "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias" (Fil. 4:6).

          Debemos ser agradecidos y alabar a Dios por toda bendición espiritual en Cristo (Efes. 1:3): la redención, el perdón, la reconciliación, el privilegio de orar, de cantar, de ofrendar, de ofrecer el cuerpo en sacrifico vivo, etc. Cada primer día de la semana debemos dar gracias por el pan sin levadura y la copa para conmemorar el cuerpo y sangre de Cristo (Mat. 26:26, 27). Obsérvese que Jesús bendijo el pan y dio gracias por la copa. A veces en lugar de dar gracias por el pan o la copa algún hermano dirá, "Bendice este pan" o "bendice esta copa", pero al dar gracias a Dios nosotros mismos bendecimos el pan y la copa. "La copa de bendición que bendecimos" (1 Cor. 10:16). ¡No dejemos de dar gracias po