Notes & Transcripts

LA GRATITUD

 

1 Ts 5:18

 

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

 

 

INTRODUCCIÓN.

 

El día de hoy veremos un tea que es una práctica para todo aquel que mantiene una sana relación con el Señor, el propósito del estudio es entender y profundizar en el tema para que cada uno de nosotros podamos practicarlo de forma consciente y racional.

 

Estamos hablando de la gratitud, veremos qué es, como se revela en la Escritura y cómo debemos practicarla de acuerdo a la voluntad del Señor.

 

 

¿QUÉ ES LA GRATITUD?

 

Primero veamos la definición que encontramos en el diccionario:

 

Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.

 

Como dice la definición es un sentimiento, es algo subjetivo que ocurre en cada uno de nosotros, por lo que el grado y expresión es diferente en cada persona. Lo hay desde la mínima expresión que no se refleja al exterior de la persona hasta el de una conducta que refleja ampliamente lo que está ocurriendo en el interior de quien se siente agradecido.

 

Casi a todos de nosotros, nuestros padres nos enseñaron a ser agradecidos, sin embargo esto puede ser una conducta aprendida que es totalmente externa a nosotros, la gratitud no es corresponder con decir: Gracias, es mucho más que eso.

 

Veamos cómo lo presenta la Escritura.

 

·         Es parte de la fe, por tanto una actividad espiritual. Lc 17.15-19 15Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. Observemos cómo la gratitud está asociada a la fe, este hombre leproso expresó su gratitud de una manera abierta hacia quien le había otorgado el beneficio de la salud, tanto del cuerpo como del alma, asimismo aunque los otros nueve también recibieron el don de la salud, ellos no lo expresaron, siendo reprochados por Dios porque no tuvieron fe en el Hijo de Dios. Cuando decimos que es una actividad espiritual, nos referimos a que va más allá de los sentimientos, es un estado del alma movido por el Espíritu Santo, por lo que la verdadera gratitud proviene de Dios mismo, ya que siendo un acto de fe, no nace de nosotros de una manera natural, sino que Dios nos la da por su Gracia Ef 2.8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

·         La adoración y alabanza son manifestaciones de la gratitud. Ap 7.11-12 11Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. Así como el leproso alabó y adoró al Señor Jesucristo, vemos una escena en el cielo en donde la adoración y la acción de gracias están íntimamente relacionadas porque todas son fruto del Espíritu Santo con base en la relación personal con Dios.

·         Principalmente es motivada por los actos de Dios a través del Señor Jesucristo. 2Co 2.14 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 1Co 15.57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Cualquiera que sea la manifestación de lo que Dios hace directamente en nosotros o por medio de los hermanos, de sus dones espirituales o materiales, todo proviene de Dios. Pero, si no se tiene una relación con el Señor, la consciencia de la provisión de Dios estará rota y se pensará que la provisión es por la capacidad personal o de otra persona y la gratitud en principio, será de la carne y no dirigida al Señor.

·         El creyente debe ser agradecido. Ef 5.20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Vemos que la Escritura revela que la gratitud debe ser parte del carácter del cristiano ¿Por qué? Porque:

  • Glorifica a Dios. 2Co 4.15 Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.
  • Es su voluntad. 1Tes 5.18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
  • Es el ejemplo del Señor Jesucristo. Vemos en muchos pasajes del Nuevo Testamento cómo el Señor constantemente expresaba su agradecimiento hacia el Padre, en cualquier circunstancia de su vida. Un ejemplo es Jn 11.41b-42 Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Cuando la resurrección de Lázaro, expresando la conciencia que tenía de los actos de Dios en su vida y ministerio terrenales.

·         Debe ser aprendida. Sin embargo, la gratitud debemos aprenderla, porque la que practicamos en la carne es un sentimiento egoísta y como dice la Escritura en Jn 6.63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Muchos de nosotros pensamos que somos agradecidos, pero no como el Señor lo espera, debemos entonces tener el conocimiento bíblico para expresar la gratitud de acuerdo al fruto del Espíritu Santo y no al de la carne.

Hasta este momento hemos visto teoría, o el debe ser, pero tenemos que reconocer que en la práctica las cosas no ocurren así. Tenemos problemas en nuestra relación con el Señor, no siempre andamos en comunión perfecta con él, a veces tenemos diferencias en la perspectiva de las cosas lo que produce en nosotros sentimientos de desconcierto y extrañeza con las circunstancias de nuestra vida y en ocasiones esto nos aparta del Señor, si bien no en rebeldía, sí porque no entendemos lo que nos pasa.

Si somos bien sinceros, tenemos que reconocer que no siempre damos gracias en todo al Señor.

 

EL SER: ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO

 

Para entender qué nos pasa, es necesario que conozcamos cómo estamos conformados y qué pasa en nuestro interior, cuáles son los procesos que ocurren en nosotros ante los estímulos de la vida diaria.

 

La Biblia nos dice cómo estamos conformados en 1Ts 5.23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

 

Tenemos, espíritu, alma y cuerpo. La Escritura lo presenta en las prioridades del Señor, porque así es como Él lo ve, pero nosotros lo estudiaremos como lo percibimos en el día a día: cuerpo, alma y espíritu.

 

·         CUERPO. Son los huesos, músculos y órganos que somos. Desde el punto de vista de la percepción, es en donde residen las sensaciones, lo que sentimos: calor, frío, hambre, comezón, dolor, etc. Aquí ocurren los procesos fisiológicos que sustentan la vida y por los que principalmente percibimos la creación de Dios y nos conectamos con la materia que nos rodea e interactuamos con las demás personas que viven a nuestro alrededor. Lo que en la Escritura se nos dice que fue formado del barro de la tierra, en el caso de los hombres o de la costilla de Adán, en el caso de las mujeres. Esta parte de nuestro ser es frágil y totalmente dependiente de su entorno. Aquí es en donde reside el pecado, de acuerdo a la revelación de la Biblia, por medio de los genes que conforman nuestras células.

 

Existe un parte intermedia entre el cuerpo y el alma que se llama subconsciente en donde se encuentran recuerdos, respuestas a estímulos, reacciones reflejas las cuales no están completamente bajo el control de las personas, es conocido como el gigante tonto que tiene una gran fuerza y capacidad pero no tiene inteligencia. Para facilidad de lo que estamos explicando, vamos a ubicar el subconsciente en el cuerpo.

 

·         ALMA. Esta parte no se ve sino a través del cuerpo, pero es en donde está la voluntad, el intelecto y los sentimientos, la Biblia se refiere al alma como el corazón. Aquí es en donde se procesan las sensaciones y estímulos que percibimos por el cuerpo, cuando decimos se procesan, nos referimos a se interpretan, valoran y se decide qué hacer con ellas.

 

El intelecto es quien capta, almacena e interpreta, los sentimientos son los que filtran y valoran y la voluntad es la qué decide qué se va hacer al respecto.

 

Podemos decir que en alma es en donde realmente estamos cada uno de nosotros. La Biblia revela que el alma es inmortal y es la que se relaciona con Dios, con respecto al pecado esta alma está caída y perdida y necesita ser redimida, de lo contrario se perderá en el infierno. Cuando Dios habla al hombre, es al alma a quien se está dirigiendo.

 

La Biblia no revela una preexistencia del alma, parece ser que en el momento de la concepción de una persona, el alma y el cuerpo comienzan a existir, por eso es que decimos que el alma es inmortal, porque tiene inicio, pero no tiene fin. En Gn 2.7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Parece ser que este aliento de vida se refiere al alma, hay varios pasajes que utilizan el mismo término, la palabra utilizada aquí en el hebreo es ruah, que es la misma palabra que se usa en Isaías para diferenciar entre la vida y el alma, veamos Is 42.5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento (resama) al pueblo que mora sobre ella, y espíritu (ruah) a los que por ella andan.

 

El alma tiene dos niveles de existencia:

 

1.    Consciente. Totalmente dependiente del cuerpo percibiendo los estímulos externos y respondiendo a ellos.

  1. Inconsciente. Actividad que ocurre en un plano que no trasciende al cuerpo, quedando sólo al nivel interno, en muchas ocasiones sabemos qué esto está pasando, pero hay otras en las que no estamos conscientes de qué ocurre, por ejemplo: Cuando estamos ensimismados o dormidos o anestesiados o desmayados.

 

Cuando el alma y el cuerpo se separan es lo que conocemos como muerte.

 

·         ESPÍRITU. Es la parte del ser que pertenece completamente a Dios, nos fue dado para comunicarnos con Él. El espíritu es otorgado al hombre al mismo tiempo que el alma, este espíritu es lo que nos permite tener contacto y comunión con Dios, cuando una persona peca, este espíritu pierde la comunicación con el hombre, aunque permanece en la persona, no hay comunicación con el alma, es necesario el nuevo nacimiento espiritual para que el Espíritu Santo se comunique con la persona por medio de este espíritu.

 

Cuando una persona muere, este espíritu regresa a Dios, sin importar cual sea su condición delante de Dios, porque pertenece a Dios, Ec 12.7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. No hay que confundir al Espíritu Santo con este espíritu, es una parte del ser que nos permite ser espirituales de una manera diferente a como lo son los animales, estos tienen parte en la creación y contacto con Dios pero no consciencia de Dios como la tenemos nosotros.

 

Vemos entonces cómo está estructurado el ser de una persona, veamos rápidamente cómo es que hay tres procesos básicos de conducta en una persona:

 

1.    Instintiva. A nivel de las sensaciones o del subconsciente, no hay participación del alma.

2.    Carnal. La respuesta a los estímulos se hace con base en el intelecto o los sentimientos, pero sí hay participación de la voluntad.

3.    Espiritual. El Espíritu Santo transmite al alma los valores y voluntad de Dios para que esta pueda decidir en base a la voluntad revelada del Señor.

En cualquiera de los tres casos el resultado es una conducta que todos los demás pueden ver.

 

 

ANHELOS PROFUNDOS DEL ALMA

 

El alma es como un iceberg, es decir, lo que alcanzamos a ver en una conducta específica es solamente la punta de lo que realmente está ocurriendo en el interior de una persona, las motivaciones, los valores, los mecanismos que ocurren dentro para procesar la información que entra por el cuerpo en cada uno de nosotros es diferente, pero lo que si es igual, son las necesidades y deseos que surgen del alma.

 

No estamos hablando de necesidades del cuerpo como son sustento y abrigo, aunque si bien son básicas, son las más sencillas de suplir y en el caso del creyente, están garantizadas por el Señor: Sal 37.25 Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. 1Ti 6.8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Lo que nos interesa son aquellas necesidades del alma como el amor, reconocimiento, realización, trascendencia, etc. Que son los anhelos que la humanidad tiene, esto lo esquematizó Maslow en su famosa pirámide.

En el aspecto personal estas necesidades son muy particulares y se encuentran a diferentes niveles de profundidad como lo podemos ver en el diagrama, la satisfacción de estas necesidades son las que mueven a las personas en su proyecto de vida y por tanto en su conducta. Recordemos que estas necesidades se mueven al nivel del alma y no en el ámbito espiritual.

 

Por otro lado, el Señor tiene un plan para los creyentes, este plan lo encontramos en:

 

·         2P 3.18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

·         Col 1.10-12 10para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; 11fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.

·         Sal 32.8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.

El propósito del Señor es el espíritu, el crecimiento de un alma regenerada para llevarla al carácter de Cristo, Él está trabajando para satisfacer las verdaderas necesidades en Cristo que tiene nuestra alma. Este proyecto divino, la mayoría de las veces, no tiene puntos de coincidencia con el plan personal que tenemos para satisfacer los anhelos profundos de nuestra alma por los cuales estamos trabajando.

 

El impedimento para que cumplamos lo que dice Ef 5.20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Es que los anhelos profundos no los vemos cumplidos y por tanto no damos gracias a Dios en lo que Él está haciendo para llevarnos a la verdadera realización, satisfacción y trascendencia, que es formar en nosotros el carácter de Cristo.

 

No damos gracias por:

 

·         Las dificultades, que nos hicieron recurrir a Él y a echar mano del poder de Dios.

·         Librarnos de caer en pecado, por querer cumplir nuestros deseos egoístas.

·         Las circunstancias que nos llevaron a negarnos a nosotros mismos para que se manifestase el carácter de Cristo.

·         Que Él utilizara nuestros recursos para suplir, por medio de nosotros, las necesidades de otros.

·         Por el truncamiento de planes para mantenernos en un sitio y se cumpliese su voluntad por medio de nosotros.

·         Qué Él utilizara a otros para la edificación nuestra.

Y podríamos seguir enumerando puntos que Él está haciendo y por los cuales no estamos agradeciendo, porque no están de acuerdo con nuestros planes y que se mueven en el nivel del egoísmo del alma humana.

Un siervo mal agradecido sólo está buscando sacar ventaja para sí mismo a costillas de su señor, desquitarse de lo que piensa que no tiene y siempre estará insatisfecho marcando su carácter con el egoísmo y la amargura contaminando a los que le rodean.

Hay dos aspectos en el acto de la acción de gracias: la ganancia personal y el carácter de quién da. El primero se maneja al nivel de los sentimientos, el segundo es algo más profundo ya que implica el desprendimiento para dar.

Acostumbrarse a los beneficios, produce que el favor concedido sea una obligación de quien otorga, no un acto de amor, sino de obligación, el resultado de esta situación es que el que recibe se vuelve desagradecido. Para saber si hemos aprendido la gratitud analicemos nuestra reacción ante las situaciones adversas, si nuestra respuesta es. ¿Por qué Dios?, aún no hemos aprendido la gratitud.

No estamos adorando y alabando a Dios como él desea y espera.

 

 

FRUTO DE LA GRATITUD

 

Los anhelos más profundos del alma ya han sido satisfechos en Cristo, nuestro enfoque debe ser en esa dirección; el día a día está en el ámbito de los afanes del mundo y no debería distraer nuestra atención de los objetivos directivos de Dios en nuestras vidas. Podemos dar gracias a Dios aún a pesar de las “desgracias” actuales, de la tristeza, de la soledad o la injusticia de los hombres. Las expectativas del futuro cambian de ser inciertas o grises a la manifestación gloriosa de la voluntad perfecta de Dios.

Aprender a ser agradecidos nos eleva a un nivel de relación y servicio con el Señor diferente al que actualmente tenemos, porque:

·         Nuestro potencial de servicio pasa de ser algo teórico o posicional a ser una fe activa que glorifica a Dios.

·         Tenemos la misma perspectiva que Dios para nuestro proyecto de vida, nuestras energías y recursos estarán bien enfocados.

·         El carácter de Cristo se manifiesta más claramente en alguien que es feliz y está agradecido, que en alguien que está luchando.

·         Los hombres verán nuestra luz y glorificarán a Dios, es decir, las almas serán ganadas.

·         Adoraremos y alabaremos a Dios correctamente.

 

En el Antiguo Testamento encontramos que las acciones de gracias estaban incluidas en los sacrificios del culto a Dios en Lv 7.11-15 11Y esta es la ley del sacrificio de paz que se ofrecerá a Jehová: 12Si se ofreciere en acción de gracias, ofrecerá por sacrificio de acción de gracias tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y flor de harina frita en tortas amasadas con aceite. 13Con tortas de pan leudo presentará su ofrenda en el sacrificio de acciones de gracias de paz. 14Y de toda la ofrenda presentará una parte por ofrenda elevada a Jehová, y será del sacerdote que rociare la sangre de los sacrificios de paz. 15Y la carne del sacrificio de paz en acción de gracias se comerá en el día que fuere ofrecida; no dejarán de ella nada para otro día.

 

Es verdad que en nosotros hay acciones de gracias a Dios todos los días, eso está bien, pero el Señor desea acciones de gracias dignas de su persona y la verdadera gratitud la encontramos revelada en el libro de romanos en Ro 12.1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Y en Col 1.10-12 10para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; 11fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.

 

 

CONCLUSIÓN

 

¿Qué podemos concluir?

 

La verdadera gratitud se expresa en la consagración al Señor. Las acciones de gracias diarias están bien, pero la mayor acción de gracias es que estés consagrado al servicio, adoración y glorificación del Señor que murió en la cruz del Calvario por ti y que seas un instrumento de Cristo para la gloria de Dios y la salvación de las almas.

 

 

Hebreos 13.15-16

15Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. 16Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

 

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