Caracteristicas de la Iglesia del N T

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Notes & Transcripts

Características Sobresalientes de la Iglesia del Nuevo Testamento


PREDECIDA POR LOS PROFETAS

Por: LeRoy R. Durley

Existe una creencia común de que el Señor Jesucristo vino a esta tierra a establecer su reino, pero habiendo sido rechazado por los judíos, pospuso su reinado y en vez de ello estableció la iglesia. Los que propulsan esta doctrina creen que Jesús establecerá su reino en la tierra cuando venga por segunda vez. Este concepto relega a la iglesia al papel de sustituta, como cierta medida concebida por Cristo para proveernos algo con qué llenar el vacío entre su vuelta al Padre y su segunda venida a la tierra. También es creencia común que los profetas nada dijeron acerca de la iglesia, viendo sólo la primera venida de Cristo y su futuro reino terrenal. En esta lección es nuestro propósito demostrarles que la iglesia del Nuevo Testamento fue planificada por Dios y profetizada por los profetas, y que esas profecías fueron cumplidas en el primer día de Pentecostés después de la resurrección de Jesucristo.

¿Fue la iglesia predicha por los profetas? Para poder llegar a la contestación correcta, es esencial que comprendamos que en la Biblia, el reino y la casa del Señor en las profecías del Antiguo Testamento a menudo se refieren a la iglesia del Nuevo Testamento.

Jesús predijo que edificaría su iglesia (Mateo 16:18). ver Coment. WP. A su iglesia la llamó "el reino" (Mateo 16:19). Por tanto, la iglesia y el reino, en este sentido son lo mismo. Cristo es la cabeza tanto de la iglesia como del reino. Los términos de admisión son los mismos. Los que están en la iglesia también están en el reino. El apóstol Pablo dijo que "la casa de Dios es la iglesia del Dios viviente" (1 Timoteo 3:15). De estas escrituras se puede concluir que la casa del Señor, el reino y la iglesia muchas veces se refieren a la misma cosa.

En este punto les sugiero leer y considerar el capítulo siete del Segundo Libro de Samuel. En este capítulo se revela que el Rey David se había propuesto edificar casa a Dios. Dios, por el contrario, rechaza la propuesta de David pero promete edificar casa a David y su pueblo. Esta misión sería cumplida a través de la simiente de David después que éste muriera. Además de edificar su casa, también sería establecido su trono (2 Samuel 7:12-16). El total cumplimiento de esta profecía se refería a Jesucristo quien muchas veces se mencionaba como David y el Hijo de David. El era de la simiente de David (Hechos 13:23) La promesa de que "Yo seré su Padre y El me será por Hijo" es aplicada expresamente a Cristo por el apóstol (Hebreos 1:5). El establecimiento de su casa y su trono, y su reinado por la eternidad (2 Sam. 7:13,16), no se puede aplicar a otro sino a Cristo y su reino. La casa terrenal y reino de David tuvieron su fin hace largo tiempo. Sólo el reino de Cristo es perdurable. En el día de Pentecostés el apóstol Pedro dijo que Dios había jurado a David que levantaría al Cristo para que se sentara en Su trono (Hechos 2:30). El anuncio del reinado de Cristo fue dado en el día de Pentecostés. Véase el segundo capítulo del Libro de los Hechos.

La primera profecía que revisaremos fue registrada por Isaías. "Lo que vió Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y Jerusalén. Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será asentado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová." (Isaías 2:1-3). En esta Escritura se profetiza acerca de la iglesia que iba a ser establecida en lo alto de las montañas o sobre todos los gobiernos. Isaías también expresó tres hechos fundamentales, como sigue:

1. La profecía sería cumplida en Los Ultimos Días.

2. Y confluirán a él Todas las Naciones.

3. Tendrá su Comienzo en Jerusalén.

Después de interpretar el sueño de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Daniel predijo que el Dios de los cielos levantaría un reino que nunca sería destruído. Este no sería un reino dejado a otro pueblo, pero rompería en pedazos y consumiría todos los demás reinos, y permanecería para siempre (Daniel 2:44).

Cuando Juan el Bautista llegó predicando en el desierto de Judea, su mensaje fue: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha aproximado" (Mateo 3:1). Haberse "aproximado" significaba "estar cerca", queriendo decir que el reino aún no estaba en existencia en los días de Juan. Esta profecía del reino era una profecía sobre la iglesia.

Otros que predicaban que el reino estaba cerca, pero aún en el futuro, fueron Jesús (Mateo 4:17) y sus discípulos, que lo predicaban a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 10:5-7). Los setenta discípulos también lo predicaron (Lucas 10:1-9). Cada una de esas referencias de las Escrituras señalan hacia un reino a ser establecido en el futuro.

De nuevo debemos mencionar que Jesús dijo que El edificaría su iglesia (según Mateo 16:18), y llamó "reino" a su iglesia en el verso 19. Puesto que el reino fue predicho, también la iglesia fue predecida.

Jesús dió además esta profecía cuando dijo, Marcos 9:1 "En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios cuando haya venido con poder." Aquí podemos notar que algunos de los que estaban allí con Jesús no morirían hasta que hubieran visto el reino venido con poder. Nos preguntamos entonces, ¿cuál era el poder ver El reino vendría con poder que El predijo que vendría?

Después de su resurrección, Jesús dijo a sus discípulos: "Así está escrito y así era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén" (Lucas 24:46-47). En esta predicción, la profecía sobre todas las naciones, y comenzando en Jerusalén, dicha por Isaías, está próxima a cumplirse. Ahora debemos verificar si ella ocurrió durante los últimos días.

Poco antes de ascender Jesús a los cielos, los discípulos le preguntaron si restauraría el reino a Israel. (Hechos 1:6). Jesús les dijo, "No os toca a vosotros conocer los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo." (Hechos 1:7-8). El Señor les hizo saber que recibirían poder con el derramamiento del Espíritu Santo. Al establecer la fecha de la venida del Espíritu Santo, sabremos cuándo vino el poder y también cuándo el reino, que es la iglesia, tuvo su comienzo.

En el día de Pentecostés, el Espíritu santo fue derramado sobre los apóstoles. Hablaron nuevas lenguas o idiomas según el Espíritu les daba que hablasen (Hechos 2:1-4). Se les acusó de estar ebrios o llenos de mosto (Hechos 2:13). Pedro negó la acusación y expresó que lo que la gente veía y oía era lo dicho por el profeta Joel, "Y acontecerá que en los últimos días, dice Dios, derramaré de mi espíritu sobre toda carne..." (Hechos 2:16-17). Aquí podemos aprender que los acontecimientos del día de Pentecostés se desenvolvieron durante los últimos días. Los tres hechos fundamentales de la profecía de Isaías fueron cumplidos el día de Pentecostés. Se desarrollaron en los últimos días; gente de todas las naciones estaban reunidas allí; y esos hechos tuvieron su comienzo en Jerusalén.

Recordarán que Jesús dijo que su reino vendría con poder. El poder vino con el Espíritu Santo. Toda vez que el Espíritu Santo vino el día de Pentecostés, debemos concluir que el reino, la iglesia, se inició el día de Pentecostés según fue profetizado. En Pentecostés, la gente escuchó y obedeció al evangelio. El Señor añadía cada día a la iglesia a los que iban siendo salvos (Hechos 2:47). Nadie fue añadido a la iglesia antes de Pentecostés. Por tanto, la iglesia tuvo su comienzo en el día de Pentecostés.

La iglesia era también según el plan o propósito de Dios. Este propósito era un misterio o secreto. Pablo dijo que él era menos que el menor de los santos pero fue llamado por Dios para predicar a los gentiles y para explicar a todas las gentes el significado de ese secreto. Dios se guardó este secreto desde el principio del mundo. ¿Qué razón tuvo para esto? Para demostrar a todos los gobernantes Su perfecta sabiduría cuando toda su familia -- tanto judíos como gentiles -- se viera unida en la iglesia, justamente en la forma que El había planificado a través de nuestro Señor Jesucristo (Efesios 3:7-11).

La actual formación histórica de la iglesia sucedió en Jerusalén el día de Pentecostés. En aquél día el Espíritu fue derramado sobre los discípulos para formar el cuerpo de Cristo, la iglesia. Pedro se refirió a aquello como el comienzo (Hechos 11:15-16). El comienzo sólo puede referirse a Pentecostés, identificándolo así como el momento del "bautismo del Espíritu Santo". Pentecostés no sólo marca el comienzo de la iglesia como la realidad espiritual del cuerpo de Cristo, sino también la iglesia visible.

 

 

FUNDADA POR JESUS Y SOBRE EL

Por Hugh Fulford

La iglesia de Cristo es correctamente llamada iglesia de Cristo por varias razones. Tal designación no es un nombre denominacional ni tampoco es el nombre exclusivo por el que se refiere a la iglesia en la Biblia. Pero, puesto que Cristo fundó la iglesia y El es el mismo fundamento de la iglesia, llamarla iglesia de Cristo es lo más apropiado.

EL FUNDADOR DE LA IGLESIA

En Mateo 16:18 Jesús dijo a Simón Pedro, "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del hades no prevalecerán contra ella." Este pasaje indica obviamente que Cristo es el edificador o fundador de la iglesia del Nuevo Testamento y que El llama a esta iglesia Su iglesia. Cualquier iglesia fundada por algún otro que no sea Cristo no es la iglesia de Cristo. En el Antiguo Testamento, David anunció una gran verdad cuando dijo, "Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican" (Salmos 127:1). En el Nuevo Testamento aprendemos que "la casa de Dios es la iglesia del Dios viviente" (1 Timoteo 3:15). Si el Señor no edificó la casa (iglesia), los que la edificaron trabajaron en vano. Jesús declaró, "Toda planta que no ha plantado mi Padre celestial será desarraigada." (Mateo 15:13). Nadie debería ser miembro de ninguna casa espiritual, planta espiritual, o iglesia iniciada por el hombre. Uno debiera ser miembro de la iglesia establecida por Cristo.

CRISTO ES EL FUNDAMENTO

Cristo no sólo es el fundador de la iglesia sino que El es también el fundamento de la iglesia. En la misma declaración citada anteriormente, Cristo dijo a Simón Pedro, "Sobre esta roca edificaré mi iglesia" (Mateo 16:18). ¿Cuál era o es la roca en la que fue establecida la iglesia de Cristo? Es el hecho cimentado que Pedro justo acababa de reconocer -- o sea, que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. En Mateo 16:16 Pedro dijo a Jesús, "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." En seguida de esta declaración Jesús dijo que sobre esa roca El edificaría su iglesia. La roca no era el apóstol Pedro ni ningún otro hombre; más bien era Cristo y su relación divina con Dios -- el hecho de que El es el Hijo de Dios. El apóstol Pablo deja esto totalmente aclarado cuando dice, "Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo." Cualquier iglesia edificada sobre algún otro hombre o sobre alguna doctrina religiosa especial, o alguna forma de gobierno clerical, está edificada sobre un fundamento incorrecto y no permanecerá. La iglesia establecida por Nuestro Señor fue edificada en El -- en el hecho de que El es el Hijo de Dios. Es por eso que cualquier persona que llega a ser miembro de la iglesia debe confesar su fe en Cristo como el Hijo de Dios (Hechos 8:37). Se dice que la iglesia es una casa espiritual hecha de piedras vivas. Antes de que alguna persona pueda ser puesta en Cristo, su fundamento, y ser hecha una piedra en tal casa, debe creer de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios (1 Pedro 2:5-6).

 

FUNDADA EN JERUSALEN   Comienza estudio Dom.12 Octubre 2008

La iglesia que Cristo estableció, y que fue fundada en El, se inició en la ciudad de Jerusalén el primer día de Pentecostés después de la resurrección de Cristo (Hechos 2). Los profetas hacía largo tiempo que habían predicho el reino venidero del Mesías (Isaías 2:2-4; Daniel 2:44). Este no era un reino físico sino espiritual (Juan 18:36), y fue culminado con la fundación de la iglesia por Cristo.

Después de su resurrección, Cristo apareció a sus discípulos y dijo, "Así está escrito, y así era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día, y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén" (Lucas 24:46, 47). Luego en Hechos 1:8, justo antes de ascender a los cielos, Cristo dijo a los apóstoles, "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra." Nótese que en esta declaración Jesús dijo a sus apóstoles que recibirían poder (para predicar el evangelio en toda su extensión, que culminaría en el advenimiento del reino o iglesia) cuando el Espíritu Santo viniese sobre ellos. En Hechos 2:1-4 vemos al Espíritu Santo viniendo sobre los apóstoles y dándoles poder para predicar el evangelio en las lenguas o idiomas de todas las gentes que se reunieron en Jerusalén para celebrar Pentecostés. Como resultado de la predicación de los apóstoles, la gente se compungió de corazón y preguntaron qué debían hacer para que sus pecados fueran perdonados (Hechos 2:37). Se les instruyó, "Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38). "Así que los que acogieron bien su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas" (Hechos 2:41). Por tanto, el reino o iglesia de nuestro Señor vino con poder (Marcos 9:1). Fue establecida por Cristo en la ciudad de Jerusalén en el año 33 de N.S. sobre la verdad cimentada de que El es el Hijo de Dios. Después de esto, en toda ocasión en que las gentes escuchaban sobre Cristo, creían en El, se arrepentían de sus pecados, confesaban que el Cristo era el Hijo de Dios, y eran bautizados para la remisión de sus pecados, el Señor les añadía a su iglesia. "Y el Señor añadía a la iglesia cada día a los que iban siendo salvos" (Hechos 2:47).

ES UN GRAN PRIVILEGIO ESTAR EN LA IGLESIA DE CRISTO

Es un gran privilegio ser miembro de la iglesia que Cristo estableció y de la cual El es el fundamento. Cuando la vida aquí en la tierra llegue a su fin, uno puede gozar de vida eterna en los cielos siendo un miembro fiel del cuerpo de Cristo. Por otro lado, es peligroso ser miembro de alguna otra iglesia no fundada por Cristo ni establecida sobre El. No hay promesa de salvación eterna por ser miembro de una iglesia formada y establecida por hombres. ¿Por qué arriesgar su alma?

UNA VERDADERA IGLESIA DE CRISTO

Por Dale R. Larsen

Una persona observadora que piense seriamente en Dios, en la Verdad y en la eternidad tendrá razón de sentirse perpleja. ¿Por qué está el cristianismo tan dividido? ¿Están algunas iglesias en lo correcto y otras no? ¿Hace esto alguna diferencia?

ENFOCANDO ALGUNOS PENSAMIENTOS

La mayoría de las organizaciones denominacionales y sectas que reclaman un propósito cristiano se llaman a sí mismas una "iglesia". A pesar de toda su diversidad, se destaca este término común. ¿De dónde salió la idea? La Biblia introduce a la iglesia pero también la describe claramente como un organismo unificado y único. La Biblia, que traza la iglesia Divina desde las profecías hasta su fundación, debiera ser la única autoridad en cuanto a organización, modelo de adoración y doctrina de la iglesia de hoy.

Nada más escuchar la cantidad de programas de radio y televisión en cualquier domingo en la mañana presenta otro enigma. Los planes de salvación que predican no concuerdan. Algunos de esos grupos pueden, superficialmente, parecer que predican doctrinas que son más o menos iguales, pero las enseñanzas de algunos están directamente opuestas a las de otros. Dos grupos opuestos, cada uno pretendiendo tener la verdad, no pueden ambos estar en lo correcto.

La existencia de tántas variadas denominaciones, la mayoría reclamando ser la iglesia, testifica sobre el hecho de que en alguna parte hay o hubo una original verdadera. Aún el dinero falsificado es evidencia que hay dinero real y verdadero, y que es valioso.

¿QUE NOS DICE LA BIBLIA?

Sólo hay un lugar al que se puede ir buscando respuestas sobre la iglesia. La Biblia, la palabra de Dios, nos dice todo lo concerniente acerca de la iglesia de Dios, y claramente nos presenta ¡una iglesia! Desde el principio de la Biblia encontramos enfatizada la unidad con Dios y la unidad de Sus seguidores enseñada. La armonía en la creación de Dios se revela en Génesis 1:31 "y he aquí que era bueno en gran manera." Dios no es un Dios de confusión (1 Corintios 14:33). Deuteronomio 6:4 es uno de los muchos pasajes que nos enseñan la unidad con Dios. En Génesis 2:24 se revela el comienzo del matrimonio y nos dice que el hombre y su esposa "serán una sola carne." Pablo, un apóstol inspirado por Dios, usa la divina institución del matrimonio para ilustrar la naturaleza de la iglesia, que es Su cuerpo (Efesios 1:22, 23); Colosenses 1:18). La representación del cuerpo y la unidad entre esposo y esposa se describe a través de varios versos en Efesios 5. Pablo culmina la comparación diciendo, "...digo esto con respecto de Cristo y de la iglesia" (Efesios 5:32). Dice la Biblia, "Hay un solo cuerpo, . . . un espíritu, . . . una esperanza, . . . una fe, . . . un bautismo, . . . un Dios . . ." (Efesios 4:4-6). Jesús oró por la unidad de su gente, "para que todos sean uno" (Juan 17:21).

Para mayor identificación de esa única iglesia miremos brevemente las profecías del Antiguo Testamento: Tanto Isaías como Miqueas hablan de un futuro reino especial y lo describen como "el monte de la casa de Jehová" (Isaías 2:2, 3; Miqueas 4:1, 2). Esas predicciones indicaban que el lugar del comienzo era Sión, o Jerusalén, y un mensaje llamado "la palabra de Jehová". Jesús dijo que el Reino llegaría durante su generación, y que vendría con poder (Marcos 9:1). La gran celebración de Pentecostés que se describe en Hechos 2 cumple todas esas predicciones, y de ahí en adelante el Nuevo Testamento se refiere a la iglesia como algo que ya existe (Hechos 2:46, 47; 20:28;. 1 Cor. 16:19). En Mateo 16:18, 19 y Hechos 20:25-28 se usan en forma intercambiable los términos "reino" e "iglesia". En .1 Timoteo 3:15) se llama a la iglesia "la casa de Dios".

Nadie podría negar la relación de Dios con la iglesia, pero en un sentido muy especial ella es la iglesia de Cristo. Jesús dijo, "...edificaré mi iglesia" (Mateo 16:18). La palabra "iglesia" es singular. Lo que se lee en Hechos 20:28 dice que el Señor compró la iglesia "con su propia sangre", y en Efesios 1:23 se la llama "su cuerpo". La iglesia es un cuerpo viviente con su cabeza que es Cristo, y los cristianos miembros de ese cuerpo.

Tan anti-sectaria era la iglesia original que algunas veces era llamada simplemente como "el Camino" (Hechos 9:2). El significado básico de la palabra griega original para iglesia era "los llamados". El Nuevo Testamento describe una iglesia universal con un mensaje común: "Y les dijo, "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; pero el que no creyere será condenado." (Marcos 16:15-16). Los miembros de este solo cuerpo, o camino, estaban diseminados por doquiera y cuando se reunían en sus respectivas localizaciones geográficas se les llamaba, en un sentido congregacional local, "iglesias de Cristo" (Romanos 16:16).

¿COMO SE ORIGINARON LAS DIVISIONES?

En ningún lugar del Nuevo Testamento se hace mención alguna del Catolicismo Romano o de alguna de las numerosas denominaciones protestantes. ¿Cómo ha llegado a existir la gran variedad de iglesias de hoy en día? La iglesia está compuesta de seres humanos, susceptibles a error humano. Pablo advirtió a la iglesia en Corinto (1 Cor. 1:10-13) en contra de seguir a hombres -- ni aún a hombres buenos -- en vez de a Cristo. En ese mismo pasaje él pregunta, "¿está dividido Cristo?" Implícita es su respuesta, "¡No!" La división viene de los hombres y sus puntos de vista, especialmente cuando fijamos la vista en hombres en vez de la Biblia en busca de autoridad.

La religión Católica-Romana se desenvolvió según los hombres se apartaron y alteraron el patrón original. Ejemplos de tales adiciones no autorizadas son: el agua bendita, las penitencias, la misa en Latín, la extrema-unción y el purgatorio. Esas prácticas llegaron demasiado tarde para ser apostólicas u "originales". Quizás la mayor reorientación se hizo en el área de organización, y en un período de algunos cientos de años surgió la jerarquía Católica Romana tradicional por el año 606 D.C. (Después de Cristo) con un líder no escritural, el Papa Bonifacio III.

Los protestantes comenzaron como manifestantes. Una denominación (de lo que sea) es una división. Los primeros líderes del movimiento protestante eran católicos: Pedro Waldo, Martín Lutero, Ulrich Zwingli, etc. Su intención fue reformar una iglesia que se había llenado de errores y abusos. En vez de eso, muchos de esos líderes fueron excomunicados y sus esfuerzos culminaron en nuevas organizaciones. Estas se establecieron demasiado tarde para ser la iglesia del Nuevo Testamento, y fueron fundadas por alguien diferente al que habló en Mateo 16:18. Muchas enseñanzas y prácticas de las denominaciones protestantes son adiciones o substracciones al patrón del Nuevo Testamento, y algunas han sido retenidas de la Iglesia Católica. A través de los años se han levantado aún más denominaciones con nuevas doctrinas.

DEBEMOS ESTAR EN LA IGLESIA DE CRISTO 

¿Qué hay de malo en seleccionar una "iglesia" de nuestra predilección? Como seres libres moralmente tenemos la capacidad de elegir, pero nuestra "elección" puede ser incorrecta. En el caso de la iglesia, fué Cristo quien la edificó, la compró, y es su cabeza. Aquellos que contestan a Su invitación, en Sus términos, serán añadidos a Su iglesia (Hechos 2:41). Hechos 2:47 dice que el Señor añadía aquéllos que iban siendo salvos. El es el autor de la eterna salvación "...para todos los que le obedecen" (Hebreos 5:9). El es el salvador del cuerpo, su iglesia (Efesios 5:23). En Proverbios 14:12 se nos advierte: "Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final es un camino de muerte." El propio Jesús dijo que habría algunos que dirían profesar el nombre del Señor haciendo obras en su nombre, pero que se perderían. El dijo que aquéllos que hicieran la voluntad de su Padre que está en los cielos entrarán al reino de los cielos (Mateo 7:21-23).

La última voluntad, o testamento, de un hombre se honra al pie de la letra por las cortes. Mientras nos preparemos para el juicio final y para la vida eterna debemos asegurarnos de ser miembros de la iglesia que es de Cristo (la que se describe en el Nuevo Testamento) si hemos cumplido con Su voluntad y hemos sido obedientes a Sus mandamientos, pues sobre esta base seremos juzgados (Juan 12:48).

 

NO ES UNA DENOMINACION

Por Wendell Winkler

Nuestro sistema monetario está dividido en varias denominaciones: de cinco dólares, de diez dólares, etc. Nuestro sistema político también está denominado: por ejemplo, el partido Republicano, el partido Demócrata. De estas ilustraciones podemos ver que la palabra "denominación" es mayor que ninguna iglesia local, pero menor que los redimidos como un todo. Sin embargo, el Nuevo Testamento habla sólo de congregaciones locales (1 Cor. 1:2) o de la iglesia que abarca a todos los salvos (Efesios 1:22, 23). Por tanto, la iglesia del Nuevo Testamento no puede encajar en ningún molde denominacional.

LA IGLESIA DE CRISTO ES LA IGLESIA DEL NUEVO TESTAMENTO DEL PRIMER SIGLO

(1) Una observación. Observemos atentamente que la iglesia de Cristo (a) no es una sinagoga judía. El Antiguo Testamento, el fundamento del judaísmo, ya ha sido apartado (Romanos 7:4; Colosenses 2:14, 17; Hebreos 8:8-13). Además de esto, (b) la iglesia de Cristo no es una denominación protestante. Todas las denominaciones de estos días fueron establecidas por hombres, cientos de años después de establecida la iglesia de Nuestro Señor el día de Pentecostés, Hechos 2, Año 33 D.C. (Marcos 9:1; Hechos 1:8; Hechos 2:1-4, 47). Todo rasgo denominacional está conspicuamente ausente en la iglesia de Cristo: altares de oración, votar por los candidatos al bautismo, instrumentos mecánicos para la música en el servicio de adoración, organizaciones universales o territoriales, etc. (c) La iglesia de Cristo no es la Iglesia Católica. La iglesia Católica Romana no estuvo plenamente en existencia hasta el año 606 de D.C., cerca de 600 años después que la iglesia del Señor fue establecida en el año 33 de D.C., como antes se ha dicho. Las doctrinas cardinales del catolicismo no están en armonía con la enseñanza bíblica, como se puede observar escrituralmente en muchos de los capítulos que componen este volumen.

(2) La iglesia definida. La palabra "iglesia" viene del término griego eklesia, y significa "los llamados". Por tanto, la iglesia es aquel conjunto de gentes que han sido sacados fuera del mundo por el evangelio (2 Tesalonicenses 2:14), por la obediencia a éste (2 Tesalonicenses 1:7-9). Cristo gobierna como la única cabeza de la iglesia (Colosenses 1:18), y el Espíritu mora en ella (Efesios 2:22).

(3) El número de la iglesia es singular. Hay un solo rebaño (Juan 10:16). La iglesia es ese rebaño (Hechos 20:28). Hay un solo cuerpo (Efesios 4:4); ese cuerpo es la iglesia (Efesios 1:22-23). El señor enseñó la monogamia en el matrimonio (Romanos 7:1-4) y la iglesia es su desposada (Efesios 5:22-23).

La iglesia de Cristo es esa única, verdadera iglesia neotestamentaria que existió en el primer siglo. Esto se puede evidenciar por el hecho de que posee las mismas señas de identificación.

 

LA IGLESIA DEL PRIMER SIGLO LA IGLESIA DE CRISTO EN EL SIGLO VEINTE

(a) Señalada como: iglesia de Cristo (Romanos 16:16), iglesia de Dios (1 Cor. 1:2), iglesia del Señor (Hechos 20:28 ASV).

(a) La iglesia de Cristo es señalada sólo como eso, la iglesia de Cristo.

(b) Organización: ancianos, diáconos, evangelistas y miembros en la congregación local (Filipenses 1:1).

(b) La iglesia de Cristo está organizada con ancianos, diáconos, evangelistas y miembros.

(c) Adoración: se reunían en el primer día de cada semana (1 Cor. 16:2), y se dedica- ban al cántico vocal, a la oración, a la enseñanza, a participar en la Cena del Señor y a ofrendar (Hechos 2:42, 47;. 1 Cor. 14:15; 16:2; Hechos 20:7).

(c) La iglesia de Cristo se reúne el primer día de cada semana y se dedica al cántico vocal, a la oración, a la enseñanza, a participar en la Cena del Señor, y a ofrendar.

(d) Guía: la doctrina de los apóstoles era su única regla de fe y práctica (Hechos 2:42; Gálatas 1:6-9; Apocalipsis 22:19).

(d) La iglesia de Cristo se guía únicamente por la doctrina de los apóstoles, el Nuevo Testamento (la cual recibieron de Cristo).

(e) Condiciones para entrar: haber creído, haberse arrepentido, haber confesado a Cristo y haber sido bautizado (Hechos 8:26-40).

(e) Se puede pertenecer a iglesia de Cristo al creer, arrepentirse, confesar a Cristo y ser bautizado.

(f) Misión: apoyar la verdad (1 Timoteo. 3:15).

(f) La iglesia de Cristo se dedica a apoyar la verdad.

NOTA: Una cosa se compone de la suma de todas sus partes. Por consiguiente, se puede ver que la iglesia de Cristo no es una entre muchas; pero más bien es la única, iglesia verdadera del Nuevo Testamento.

NUESTRO SEÑOR NO ERA DENOMINACIONAL Y DE IGUAL MANERA DEBE SER SU IGLESIA

(1) Nuestro Señor no estableció alianza con ningún partido o división durante su peregrinaje terrestre. Mientras nuestro Señor vivió en la tierra, existían cuatro divisiones principales entre los judíos: los fariseos, los saduceos, los herodianos, y los esenios. Aunque cada uno de ellos podían atribuírse algo de la verdad, nuestro Señor no se identificó con ninguno de ellos. Esto es muy significativo.

(2) Notemos, además: (a) Nuestro Señor oraba por la unidad, que es antítesis del denominacionalismo (Juan 17:20, 21); (b) nuestro Señor pagó por la unidad, antítesis del denominacionalismo (Efesios 2:16); (c) nuestro Señor suplicó por la unidad, antítesis del denominacionalismo (1 Corintios 1:10); y (d) nuestro Señor planificó por la unidad, antítesis del denominacionalismo (Efesios 4:1-6). Por tanto, nuestro Señor era no-denominacional y anti-denominacional. Y ¡así debe ser su iglesia!

UN CONTRASTE REDOBLADO LA IGLESIA DEL N. T. EL DENOMINACIONALISMO

(1) De origen divino. (Mateo 16:18; Daniel 2:44).

(1) Hecho por el hombre, no de origen divino. El Señor no es autor de confusión ni de denominacionalismo. (1 Corintios 14:33). Nuestro Señor no obró en contra de su propio ruego por unidad estableciendo denominaciones contradictorias y conflictivas

(Juan 17:20, 21).

(2) Permanecerá para siempre. (Daniel 2:44; Hebreos 12:28, 29).

(2) Será desarraigado. (Mateo 15:13).

(3) Señalada por nombres bíblicos. (Romanos 16:16; Hechos 20:28;. 1 Cor. 1:2).

(3) Con nombres de hombres, formas de gobierno clerical, virtudes, "decretos" sobre días, etc. Sin embargo, debemos hablar como los oráculos de Dios. (1 Pedro 4:11).

(4) Tuvo su origen en el primer siglo. (Hechos 2:47).

(4) El catolicismo tuvo su comienzo en el siglo VII, y el protestantismo tuvo su comienzo en el siglo XVI.

(5) Cuarteles celestiales. (Efesios 1:22, 23;. 1 Pedro 3:22).

(5) Cuarteles terrenales. Algunos están en Roma, o en Salt Lake City, o en Independence, Missouri, o en Cleveland, Tennessee, etc.

(6) Sólo la Biblia. (Hechos 2:42;. 1 Pedro 4:11; Gálatas 1:6-9; Apoc. 22:18, 19;

 Judas 3).

(6) Credos, manuales, disciplinas, confesiones de fe, catecismos. Esto choca contra la total suficiencia de la palabra de Dios (2 Tim. 3:16,17).

(7) Añadidos a (Hechos 2:47).

(7) Afiliarse o unirse. Usted no se une a la familia de Dios; más bien usted es añadido a ella (1 Timoteo 3:15).

(8) Esencial para la salvación (Efesios 5:23; Hechos 20:28).

(8) Puede ser salvo sin ser nunca miembro de una denominación determinada. Por tanto, el denominacionalismo se condena a sí mismo como innecesario y sin relación alguna con la salvación.

(9) Comprada en el Calvario (Hechos 20:28; Efesios 5:25).

(9) No se pagó tal precio.

(10) Los apóstoles eran miembros de esta iglesia (Hechos 2:41).

(10) No existía membrecía apostólica en las denominaciones humanas. Después de todo, ¡entonces ni siquiera existían!

(11) La iglesia que Cristo escogió (Mateo 16:18, 19; Colosenses 1:24).

(11) La iglesia escogida por el hombre. Ahora, léase el Salmos 127:1.

(12) Añadido porque creyó, se arrepintió, confesó, y fue bautizado (Hechos 2:36-47; 8:26-40).

(12) Leyes humanas de introducción. Un hombre, habiendo sido informado de que debía haber experimentado una experiencia de gracia antes de con-siderársele candidato a membrecía en una denominación específica, fabricó una historia. Después de lo cual esta denominación votó y fue aceptado. Más tarde su conciencia le redarguyó a causa de su mentira. Por tanto, regresó confesándola y fue expulsado de esa denominación. El hizo esta observación concisa: "Votaron a mi favor cuando les dije una mentira, ¡y luego votaron en mi contra cuando les dije la verdad!"

(13) Jerusalén el nacimiento o comienzo (Zacarías 1:16; Isaías 2:1-4; Marcos 9:1; Lucas 24:46; Hechos 1:12-4).

(13) Lugares variados para su comienzo, no siendo Jerusalén el lugar del comienzo para ninguna de ellas.

ALGUNAS RAZONES POR LAS CUALES   LA IGLESIA DE CRISTO NO ES UNA DENOMINACION

1. El denominacionalismo es contrario a la oración del Señor (Juan 17:20, 21).

2. El denominacionalismo es una causa fructífera de infidelidad (Juan 17:20, 21).

3. El denominacionalismo es incorrecto porque Cristo no está dividido (1 Cor. 1:11-13).

4. El denominacionalismo es erróneo porque el cuerpo de Cristo es uno, no muchos (1 Cor. 12:13, 20; Efesios 4:4; Colosenses 3:15).

5. El denominacionalismo es contrario a uno de los propósitos básicos de la cruz del Calvario (Efesios 2:15, 16).

6. El denominacionalismo es una tentativa vana para servir a Dios (Mateo 15:9; Salmos 127:1).

7. El denominacionalismo divide los hogares, cuando Dios quiere los hogares unidos (Josué 24:15; Amós 3:3; Marcos 3:25).

8. El denominacionalismo es contrario a la súplica de Pablo por unidad, por cristianismo no- denominacional (1 Cor. 1:10).

9. El denominacionalismo es contrario a la doctrina de los apóstoles (Rom. 16:17, 18).

10. El denominacionalismo es un pecado que Dios aborrece (Proverbios 6:6-19).

11. El denominacionalismo implica que Dios es autor de confusión (1 Cor. 14:33).

12. El denominacionalismo no es apostólico.

13. El denominacionalismo está destinado a destrucción (Marcos 3:24, 25).

EL REMEDIO PARA EL DENOMINACIONALISMO

Debemos someternos sin reserva a la Biblia como el único criterio objetivo en materia de religión. Si tres personas difieren en cuanto a la hora del día, pueden resolver sus diferencias consultando la hora oficial del observatorio naval. Estosoluciona el problema y produce unidad. Si un hombre va a tres diferentes oficinas postales, le será informado el mismo franqueo para el envío de su paquete. ¿Por qué? Porque cada empleado postal consulta la misma guía. La unidad existe a causa de su lealtad a una autoridad objetiva única. En la misma manera, cuando todos los hombres desechen sus credos, disciplinas, manuales, confesiones de fe, catecismos, yo-creo, puede-ser, y sentimientos subjetivos, y cada uno, con un corazón receptivo y sin prejuicios se vuelva a la palabra de Dios, entonces, y sólo entonces, llegaremos a la unidad, que constituirá el toque de difunto del denominacionalismo. Debemos comprometernos a ser, llamarnos, obedecer, y decir nada más y nada menos, aquello que ha sido autorizado por la palabra de Dios. Sólo entonces tendremos "la unidad del espíritu" de Efesios 4:1-6: un cuerpo -- unidad de organización; un Espíritu -- unidad de guianza; una esperanza -- unidad en la aspiración; una fe -- unidad en el mensaje; un Señor -- unidad en la autoridad; un bautismo -- unidad en la práctica; y un Dios -- unidad en la adoración.

Mirándolo de otra forma, una de las leyes inmutables de Dios es que la semilla produzca fruto según su género (Génesis 1:12). De la misma manera, si se predica sólo el evangelio, en nuestros días producirá la única, verdadera iglesia neo testamentaria que éste produjo en los días de los apóstoles cuando no existían las denominaciones. Creer otra cosa ¡es repudiar una de las leyes inmutables de Dios!La iglesia de Cristo no es una denominación. Si lo fuera, renunciaría a su derecho a existir (Mateo 15:13). Nuestro Señor no era denominacional sino anti-denominacional. Su iglesia no puede permitirse ser de otra manera y clama por un cristianismo neo testamentario, puro y no denominacional. ¡Qué alentador es, pues, que muchos estén siendo atraídos hacia él!

JESUCRISTO COMO SU UNICA CABEZA

Por Howard Winters

En Colosenses 1:14-19; capítulo 1, Pablo describe a Cristo como el redentor (14), el creador (15-17), y la cabeza de la iglesia (18), concluyendo "para que en todo tenga la preeminencia. Por cuanto tuvo a bien el Padre que en El habitase toda plenitud" (18-19).

   El hecho de que Cristo es cabeza de la iglesia se hace claro en otras escrituras (Efesios 1:22, 23; 4:15; 5:23; Colosenses 2:10). Esto quiere decir que El es la fuente de su vida (todas las cosas provienen de El), y que reina sobre ella con autoridad divina. Por esto cada miembro de su cuerpo debe estar en sujeción a El (Col. 2:19). Para hacer aplicable este hecho grandioso, notemos:

UNA CABEZA DIVINA

   La iglesia tiene una cabeza divina, el Señor Jesucristo. Esto quiere decir simplemente que Cristo gobierna sobre ella. La iglesia no es una monstruosidad -- no es un cuerpo con muchas cabezas. Es un cuerpo con una cabeza. Cristo no comparte su gobierno o autoridad con el hombre. De esta verdad se deduce, con toda la fuerza que la razón, la lógica y la Escritura puedan tener, que la iglesia no tiene cabeza humana. Cualquier hombre que reclame ser cabeza de la iglesia, ya sea en cielo o tierra, está haciendo una alegación falsa y tomando para sí una prerrogativa que pertenece sólo a Cristo. No solamente es Cristo la cabeza divina de la iglesia, sino su única cabeza.

UN CUERPO DIVINO

   Cristo es la cabeza de la iglesia que es su cuerpo (Col. 1:18; Efesios 1:22-23). Resultaría una incongruencia que un cuerpo humano tuviera una cabeza divina o viceversa. La conclusión inevitable es, por tanto, que la iglesia es una institución divina. La iglesia es de origen divino porque fue concebida en la mente de Dios (Efesios 3:10-11), predicha por los profetas (Isaías 2:2-4), edificada por Jesús (Mateo 16:16-18), comprada con su sangre (Hechos 20:28), y construída bajo la dirección inmediata del Espíritu Santo trabajando a través de los apóstoles de Cristo (Hechos 2). Esta institución divina está compuesta por todos los salvos (Hechos 2:47); tiene como misión la salvación de las almas perdidas (Marcos 16:15-16); y la divina ley de Dios, según ha sido revelada en el Nuevo Testamento, es su única regla de conducta (2 Timoteo 3:16-17). Todo miembro de la iglesia del Señor es miembro de una institución divina.

   Esto contrasta con las denominaciones modernas, que son humanas en origen, nombre, doctrina, organización y práctica, tienen cabezas humanas y son regidas por leyes humanas.

AUTORIDAD DIVINA

   Porque sólo tiene una cabeza, la iglesia de Cristo está sujeta a una sola fuente de autoridad. Jesús dijo, "Todo poder (autoridad, ASV) me ha sido dada en los cielos y en la tierra" (Mateo 28:18). Su autoridad se ejerce a través de su palabra. Por tanto, cuando uno obedece a la palabra de Dios se está sometiendo a la autoridad divina, la única voz con autoridad reconocida por la iglesia del Nuevo Testamento.

   Por autoridad queremos decir el poder o derecho a mandar. En América estamos acostumbrados a un balance de autoridad entre ramas del gobierno. La autoridad legislativa reside en el Congreso, la ejecutiva en el Presidente y la judicial en las cortes. Pero en la iglesia existe una sola fuente de autoridad, el Señor Jesucristo.

UNA PRACTICA DIVINA

   Puesto que la iglesia sólo sigue las instrucciones dadas por su cabeza divina (a través de su divina palabra), todas sus prácticas son divinas. El camino de Dios es más alto que los caminos del hombre (Isaías 55:8-9), y no es del hombre que camina ordenar sus propios pasos (Jeremías 10:23). Esto significa que cada acción debe ser dirigida por las Escrituras -- cada acción debe ser una acción autorizada (Colosenses 3:17). Pablo expresó este principio claramente cuando dijo, "Examinadlo todo, retened lo bueno." Esto quiere decir simplemente que si una cosa no es aprobada (por las Escrituras), no debe ser practicada. Si se retienen sólo las cosas aprobadas, de esto se deduce entonces que deben rechazarse las no aprobadas. Toda dirección debe venir de la cabeza.

   Ningún concilio, sínodo, convención, o credo de hombre puede establecer la norma para la iglesia del Señor. Reconocer a Jesucristo como cabeza es seguir sus instrucciones, y seguir sus instrucciones resultará en una práctica divina.

PERPETUIDAD DIVINA

   "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (Hebreos 13:8). Por tanto la iglesia nunca cambia su cabeza. Funciona bajo la misma cabeza, la misma autoridad, siglo tras siglo. Cuando murió el Papa Juan XXIII, escribí las siguientes líneas para nuestro boletín semanal en la iglesia:

   Ha muerto el Papa Juan Veintitrés y la iglesia Romana sin cabeza es; Pero déjenme expresar con todo mi ser, Que la cabeza de la iglesia del Señor nunca muere. Esto decididamente no es poesía, pero muy ciertamente es la verdad.

UNA RELACION DIVINA

   Toda vez que Cristo es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, Cristo y la iglesia están unidas inseparablemente. Cristo trabaja a través de su cuerpo y el cuerpo hace la obra de Cristo (1 Corintios 12:12-27; Efesios 4:11-15;. 1 Pedro 4:8-11). Esto hace imposible rechazar el cuerpo sin rechazar también la cabeza, "en virtud de quien todo el cuerpo, nutrido y bien trabado por las junturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios" (Col. 2:19). Cristo no puede ser recibido sin recibir también a su cuerpo.

CONCLUSION

Cristo es cabeza de la iglesia, su gobernador, su autoridad, su director. Si alguien desea tener a Cristo como su cabeza, también debe estar con la iglesia, la iglesia que es su cuerpo. Y debe seguir las instrucciones dadas por la cabeza. Si uno ama al Señor, y le respeta como cabeza de la iglesia, ¿por qué iba a desear estar en algo diferente? ¿Cómo habría de estar en algo diferente de lo escritural? Estar en un cuerpo diferente significaría tener otra cabeza.

 

DESCRITA POR MUCHAS PARABOLAS (FIGURAS ALEGORICAS)

Por Maxie B. Boren

Dios ha descrito la iglesia de Nuestro Señor Jesucristo de varias maneras en su revelación a nosotros. El obviamente lo hizo para que en esta forma pudiéramos entender la naturaleza de la iglesia y percibir su importancia. Nos referimos a esas diferentes descripciones como "cuadros" o "parábolas" (figuras alegóricas). Dios simplemente usó cosas con las cuales la gente estaba familiarizada para poder comunicarnos grandes verdades espirituales. En este escrito queremos describir brevemente diez de tales "figuras" dadas en forma divina a la iglesia. La iglesia es descrita

(1) Como una familia. Dios es nuestro Padre Celestial. "Por designio de su voluntad nos hizo nacer por la palabra de la verdad" (Santiago 1:18). El apóstol Pablo, reconociendo la grandeza y benignidad de Dios al proveernos salvación en Cristo, escribió "Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre ... de quien toma nombre toda parentela en los cielos y en la tierra" (Efesios 3:14-15). Somos hechos hijos de Dios cuando creemos en el evangelio, y nacemos en Su familia al obedecer los términos para el perdón que son revelados en el evangelio. Dios nos lo ha prometido, siempre y cuando estemos prestos a santificarnos, "Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis por hijos e hijas" (2 Cor. 6:18). Como hijos suyos, los cristianos debemos con toda seguridad llevar la imagen del Padre. Los miembros de la iglesia han sido llamados a la comunión con Cristo (1 Cor. 1:9), con el Padre, y los unos con los otros (véase .1 Jn 1:3-4). Por tanto, el ser hermanos y hermanas en la familia de Dios es una íntima y maravillosa relación de almas gemelas.

(2) Como el cuerpo de Cristo. En un hermoso contexto de la escritura, Pablo hizo una comparación entre el cuerpo físico y el cuerpo espiritual de Cristo. El cuerpo físico se compone de muchos miembros, pero es un solo cuerpo. Así también la iglesia, compuesta de muchos miembros, funcionando todos, sin embargo, armoniosamente juntos para el movimiento del cuerpo. Por tanto, la iglesia debe estar unida para la realización del designio y propósito de Dios. "Pero Dios dispuso y juntó el cuerpo ... para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros ... ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno por su parte" (1 Cor. 12:24-25, 27). Dios constituyó a Cristo "por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo" (Efesios 1:22-23). Y Pablo hizo claro que sólo hay "un cuerpo" (Efesios 4:4). Como cabeza, Cristo ha de tener toda la preeminencia en la iglesia (Colosenses 1:18).

(3) Como una desposada. La iglesia está desposada (espiritualmente hablando, por supuesto), con Cristo. Pablo escribió a la iglesia en Corinto y les dijo, "Os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo" (2 Cor. 11:2). Dirigiéndose a los efesios, les escribió comparando la relación entre el marido y su esposa como la relación entre Cristo y su iglesia. "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella" (Efesios 5:25,27;). Por tanto, la iglesia debiera ser una "iglesia gloriosa, que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin mancha" (verso 27). Véase también Romanos 7:4.

(4) Como un reino. La iglesia está sujeta a Jesucristo, quien es el rey en su reino. El reino de Cristo es un reino espiritual. El dijo, "mi reino no es de este mundo" (Juan 18:36), queriendo simplemente decir que Dios no tuvo nunca la intención de que su dominio fuera uno terrenal y temporal, como el de Saúl, David, y Salomón. El reino de Cristo es un reino celestial, y por tanto, "nuestra ciudadanía está en los cielos" (Filipenses 3:20). Y sin embargo, su reino espiritual definitivamente está también sobre la tierra, como lo ha estado desde su establecimiento el día de la fiesta judía llamada Pentecostés en el año 33 de N.S., según consta en el capítulo 2 del libro de los Hechos. Pablo informó a los cristianos en Colosas que Dios "nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino de su amado Hijo" (Col. 1:13). El evangelista Felipe bajó a Samaria y predicó a ese pueblo "acerca del evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo" (Hechos 8:12). Alrededor del año 96 de D.C., el apóstol Juan, escribiendo a las siete iglesias de Asia, les dijo que Cristo "nos amó, y nos liberó de nuestros pecados con su sangre; e hizo de nosotros un reino" (Apocalipsis 1:5-6). El reino no es algo que todavía ha de venir ... ¡está aquí ya! La iglesia y el reino son una misma cosa. Ser miembro de la iglesia del Señor significa ser ciudadano del reino.

(5) Como un rebaño. Jesucristo es el pastor de las ovejas, y los cristianos son descritos como ovejas. Por tanto, la iglesia depende del amor y cuidado del pastor. La iglesia obedece a su voz, "y las ovejas le siguen" (Juan 10:14). El apóstol Pedro amonestó a aquellos que servían como pastores (ancianos) en la iglesia a "apacentar la grey de Dios que está entre vosotros" (1 Pedro 5:2,4), "y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona incorruptible de gloria" (verso 4). Como ovejas descarriadas, los cristianos son pueblo que "ahora ha vuelto al Pastor ..." (1 Pedro 2:25).

(6) Como una casa. La iglesia no es un edificio hecho de ladrillos, piedras o madera. Es una casa espiritual. El apóstol Pedro, escribiendo a los cristianos, decía, "Vosotros también, como piedras vivas, habéis sido edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables para Dios a través de Jesucristo" (1 Pedro 2:5). Pablo escribió a los cristianos en Efeso, y les dijo que ellos fueron "edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo la piedra angular; en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un santuario sagrado en el Señor" (Efesios 2:20-21). A la iglesia en Corinto, Pablo preguntó, ¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (1 Cor. 3:16).

(7) Un viñedo. Había muchos viñedos en Palestina, donde vivió y enseñó nuestro Señor durante su ministerio personal. El usaba aquellos términos con que la gente de sus días estaba familiarizada para ilustrar la labor que hay que hacer para el servicio del Señor. Por tanto, el reino, o iglesia, se compara con un viñedo. Léase Mateo 20:1-16. Pablo urgió a los cristianos a "ser firmes, inconmovibles, abundando en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Cor. 15:58). En el contexto de Mateo 21:28-41, Jesús empleó la figura del viñedo para darnos aún más percepción acerca de la naturaleza del reino.

(8) Como una perla. Jesús dijo, "el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca perlas finas, y habiendo hallado una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró" (Mateo 13:45-46). Al contar esta parábola Jesús enseñó con gran maestría el valor incalculable del reino, y todo lo que encierra esa palabra. En nuestra comprensión de esto está envuelta la remisión de nuestros pecados y la participación en todas las bendiciones espirituales que Dios gratuitamente nos ha provisto en Cristo. "Bendito el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido a todos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo" (Efesios 1:3). ¡Esta es, pues, la perla de gran valor! No hay fortuna terrenal... de hecho, ¡ni el mundo entero ... puede comprarse con el valor de la salvación del alma de una persona! Jesús preguntó, "¿De qué servirá al hombre ganar el mundo entero y perder su propia alma?" (Mateo 16:26). Los que reciben esas enseñanzas de Cristo en sus corazones con comprensión perspicaz harán los sacrificios necesarios para ser partícipes del reino y sus bendiciones como una realidad en sus vidas. Querido lector, ser un miembro de la iglesia del Señor ¡es la mayor bendición y felicidad que una persona pueda sentir!

(9) Como un ejército. La iglesia ciertamente está "en guerra" con las fuerzas del mal. Pero ésta no es una batalla carnal con aviones, tanques, armas y bombas. Pablo escribió a los cristianos, "Porque aunque andamos en la carne, no militamos según la carne (porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas); derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios" (2 Cor. 10:3-4). El instó a Timoteo a "sufrir penalidades como buen soldado de Jesucristo" (2 Tim. 2:3). Y escribió a los cristianos en Efeso, exhortándolos a "robustecerse en el Señor, y en el vigor de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las artimañas del diablo" (ver el contexto de Efesios 6:10-17).

(10) Como un lámpara. En el segundo y tercer capítulos de Apocalipsis, a través de Juan, el Señor escribió cartas a las siete iglesias localizadas en lo que es hoy la parte más occidental del país de Turquía. Y en el lenguaje simbólico con que comienzan esas cartas, Jesús usó el término "lámparas" para referirse a esas siete congregaciones. "Los siete candeleros son siete iglesias" (Apoc. 1:20). Jesús dijo a sus discípulos, "Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara para ponerla debajo de un almud, sino sobre el candelero; para que alumbre a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de tal modo que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:14-16). Pablo escribió a la iglesia en Filipos, instruyéndoles a que fueran "irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación tortuosa y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo, manteniendo en alto la palabra de vida" (Filipenses 2:15-16).

   Concluyo este breve tratado sugiriendo a su intelecto que Dios usó esas "parábolas" en las Escrituras Sagradas con el fin de concederle penetración y comprensión sobre la naturaleza de la iglesia y lo que significa ser un cristiano. Le insto a que reflexione en oración y con cuidado acerca de esas descripciones de origen divino, rogando que al hacerlo usted pueda darse cuenta de la naturaleza no denominacional de la iglesia y de su carácter único. La iglesia ha sido diseñada por Dios. Su patrón se encuentra en el Nuevo Testamento. Aquéllos que han sido salvos por el evangelio han sido añadidos a ella. Todos necesitamos adquirir todo el conocimiento que nos sea posible acerca del eterno propósito de Dios que llevó a cabo en Cristo y que fue dado a conocer a través de la iglesia (véase Efesios 3:8-11).

REGLA DE AUTORIDAD

Por E. Claude Gardner

Cuáles son las dimensiones de la habitación en donde usted se encuentra? ¿Cuántos pies tiene de ancho y de largo? Con una regla de 12 pulgadas o de una yarda usted puede conseguir una medida precisa. Del mismo modo, si otras diez personas usan esa misma regla para medir, tendrían exactamente los mismos números que usted obtuvo. Si en la religión todos aceptaran una regla común de autoridad, entonces esto debiera dar como resultado una misma fe y una misma práctica. La frustración y confusión provienen de aceptar distintas normas de autoridad. Gente buena queda desconcertada por causa de todas las doctrinas conflictivas que son predicadas.

   Nuestra defensa, que es tanto escritural como sensata, es ésta: Que el Nuevo Testamento es nuestra única regla de fe y práctica. Hacemos un llamado a los hombres hacia la palabra de Dios para que seamos guiados en todas las cosas de la vida -- espirituales, de adoración, personales, de familia y de negocios. Nuestra súplica sincera es que "hablemos donde la Biblia habla y callemos donde la Biblia calla; que llamemos las cosas de la Biblia por nombres bíblicos y hagamos las cosas de la Biblia de la manera que la Biblia nos dice.

   Jesucristo y sus enseñanzas deben gobernarnos. Le reconocemos como Señor y Salvador. Nos inclinamos a El como "Señor de señores y Rey de reyes" (Apocalipsis 17:14). El es la cabeza de la iglesia y por tanto controla nuestras vidas y nos indica cómo debemos adorar. Pablo habló acerca de la preeminencia de Jesús cuando dijo, "Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dió por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia" (Efesios 1:22). El Cristo resucitado hizo una vigorosa y arrolladora declaración, "Todo poder me es dado en los cielos y en la tierra" (Mateo 28:18).

   Dios, nuestro Creador, se ha revelado a través de Cristo, quien nos ha hablado a través del Nuevo Testamento. "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado en el Hijo, a quien designó heredero de todo, por medio del cual hizo también el universo" (Hebreos 1:1-2).

   Jesús no nos habla en forma audible, ni "a través de un murmullo", ni a través de la conciencia, sino a través de su Palabra revelada a los apóstoles, según el Nuevo Testamento. A los apóstoles (no a nosotros hoy) les prometió que "el Consolador, quien es el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14:26). El Señor también les aseguró que los guiaría a toda la verdad de modo que su mensaje fuera libre de error

(Juan 15:26; 16:13). Concluimos que el Nuevo Testamento es expresión de la divina voluntad y del camino de nuestro Salvador y que es, por tanto, nuestra autoridad. El es nuestra "única fe" (Efesios 4:5). Es el único libro que determina nuestra fe, conducta, y adoración; por él debemos vivir y por él debemos morir; en él debemos edificar nuestras casas y nuestros negocios o profesiones.

   Jesús es el "mediador del nuevo pacto" (Hebreos 12:24). Es nuestro Salvador a través del nuevo pacto o testamento. El pecado nos ha separado de Dios (Isaías 59:1-2) y Cristo es nuestro "mediador" a través del nuevo pacto.

   La Palabra de Dios nos provee de todo y por tanto, no necesitamos nada más. Pablo aseveró, "Toda la escritura es inspirada por Dios, y buena para enseñar, para redargüir, para reprender, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, totalmente preparado para toda buena obra" (2 Tim. 3:16-17).

   El Nuevo Testamento es suficientemente poderoso para librarnos del pecado. Debemos recibir la palabra implantada que es capaz "de salvar nuestras almas" (Santiago 1:21). Es descrita como "pronta" (viva) y "poderosa". "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y de los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).

   El Nuevo Testamento no es "letra muerta". No es necesario que el Espíritu Santo "entre en nuestro corazón" en forma misteriosa y directa para que la Palabra sea movida en nuestro corazón. La razón es clara -- porque es viviente. El único poder que Dios está usando para nuestra salvación es el Nuevo Testamento, ya que Pablo enseñó, "Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo porque es poder de Dios para salvación a todo aquél que cree; al judío primero y también al griego" (Romanos 1:16). Es esta verdad la que nos libera. "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).

   Porque Jehová se preocupa por su creación, El ha suplido todas nuestras necesidades. Esta es una de las preciosas promesas del Nuevo Testamento, por lo cual Pedro escribió, "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas" (2 Pedro 1:3-4). No podemos fijarnos en el Antiguo Testamento, ni en libros de filosofía, ni credos de hombre para recibir vida espiritual. Por tanto, debemos contender ardientemente por esta fe. "Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me he visto en la necesidad de escribiros, exhortándoos a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido transmitida a los santos de una vez por todas" (Judas 3).

   Repudiamos todo credo humano, confesión de fe, manuales y disciplinas en la iglesia porque el Nuevo Testamento es nuestro guía. Y además podemos citar muchas ocasiones en que aquéllos contradicen la Palabra de Dios y están además sujetos a cambios frecuentes. Un adagio muy sensato dice: "Si un credo humano contiene más que la Biblia, contiene demasiado; si contiene menos que la Biblia, contiene muy poco; pero si contiene las mismas cosas que la Biblia, entonces de todas formas no lo necesitamos."

   Muy de veras suplicamos que todos los hombres vengan al Nuevo Testamento y a Cristo como suprema autoridad en la religión. Ojalá siempre recurramos al "así dijo el Señor" en todo lo que creemos y practicamos. En la transfiguración, se escuchó una voz del cielo que dijo, "Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia, a El oíd" (Mateo 17:5).

El A. T. es PARA SU CONOCIMIENTO, PERO NO ES SU LEY

Por William Woodson

Los miembros de la iglesia de Cristo sienten un profundo respeto por las escrituras inspiradas de la Biblia. Toda la escritura es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16-17).

La relación del Antiguo Testamento con la iglesia de hoy es, sin embargo, un asunto de preocupación. Este tratado discute el asunto tanto negativa como positivamente.

I. El Antiguo Testamento no constituye la ley para la iglesia.

   Simpatizantes de los judíos en los días de Pablo buscaban ligar el Antiguo Testamento a la iglesia (Gálatas 5:1-4), pero este esfuerzo fue rechazado vigorosamente (Hechos 15:1-29; Gálatas 2:1-5). En la era moderna hay grupos religiosos que buscan unir partes del Antiguo Testamento con los cristianos, por ejemplo, los Adventistas del Séptimo Día. Hay gente con preocupaciones y preguntas persistentes sobre cómo estamos ligados al Antiguo Testamento.

   Las verdades que siguen nos dejan claro que la gente de Dios hoy día no está bajo la autoridad del Antiguo Testamento.

1. La ley del Antiguo Testamento fue dada a un grupo especial de gente, los judíos, y no se dijo que fuera dada a nadie más, inclusive los cristianos. Dios dijo a Moisés, "He hecho un pacto contigo y con Israel" (Éxodo 34:27). Los "hijos de Israel" debían "observar el sábado por sus generaciones" como señal entre "yo (Dios) y los hijos de Israel para siempre" (Éxodo 31:16-17). Dios hizo el pacto mosaico con los judíos del tiempo de Moisés, no con otros (Deuteronomio 5:1-3; Nehemías 9:13-14).

2. La ley en el Antiguo Testamento era únicamente temporal y por consecuencia debía llegar a su fin. Jeremías predijo este hecho y el escritor de Hebreos declaró su cumplimiento (Jeremías 31:31-34; Heb.8:6-13). Dios indicó que un nuevo pacto, distinto al que diera a través de Moisés, iba a ser dado, y el escritor de Hebreos pone en marcha su cumplimiento. Entonces explica que en su día el antiguo estaba "listo a desaparecer" (Heb.8:13) y que por cierto "necesariamente ocurre también cambio de ley" (Hebreos. 7:12).

3. La ley del Antiguo Testamento fue clavada en la cruz de Cristo y con ello fue cancelada como una ley a ser seguida por el pueblo de Dios. Pablo declara que los cristianos son "muertos a la ley por el cuerpo de Cristo" y que esa ley era la que decía "No codiciaréis", esto es, la ley de los diez mandamientos (Romanos 7: 4,7). En otra parte Pablo indicó que el velo "no descubierto (o quitado) cuando leen el antiguo pacto ... desaparece en Cristo", siendo la razón que ya el velo fue "quitado" (2 Corintios 3:14, 11). Cristo "abolió en su carne ... la ley de los mandamientos mediante la cruz" (Efesios 2:15-16). De hecho, se dijo que quitó la "ley de los mandamientos expresados en ordenanzas clavándola en su cruz" (Colosenses 2:14).

El resultado es entonces que el Antiguo Testamento como ley para el pueblo de Dios fue quitado por la muerte de Cristo. Los cristianos, por tanto, no han de observar el Antiguo Testamento como ley para el servicio de Dios hoy día.

II. Aunque el Antiguo Testamento no es lo que reglamenta la voluntad de Dios ahora, sí continúa siendo de mucho valor práctico para el cristiano.

Dos valiosos pasajes sobre la utilidad del Antiguo Testamento se encuentran en Romanos 15:4 y .1 Corintios 10:11. Esos versos demuestran que el Antiguo Testamento tiene valor para nuestro "conocimiento", "reprensión", y "paciencia y consuelo".

1. El Antiguo Testamento nos suple mucho material de enseñanza. Esto se refiere a:

(a) Preguntas fundamentales tales como el origen del universo (Génesis 1:1; Salmos 33:6, 9), el origen y naturaleza del hombre (Génesis 2:7; Zacarías 12:1), el origen del pecado (Génesis 3:1-6) y el comienzo de la nación hebrea (Genesis 12:1-3);

 

(b) Información esencial para la comprensión del Nuevo Testamento, como la historia del pueblo judío desde Abraham hasta el final del Antiguo Testamento; la comprensión de actividades y acontecimientos judíos mencionados en el Nuevo Testamento, por ejemplo, la Pascua, Pentecostés, el Sábado, el derramamiento de sangre, etc.; alusiones biográficas en el Nuevo Testamento sobre gente del Antiguo Testamento, por ejemplo, Elías (Mateo 17:1-9), Moisés (Juan 1:17), Adán y Eva (1 Timoteo 2:12-15), etc.; y trasfondo para alusiones geográficas tales como Jerusalén, el Jordán, Samaria, etc. Esos trozos y fragmentos en el Nuevo Testamento alusivos al Antiguo, se comprenden con un mejor conocimiento del Antiguo Testamento.

 

(c) Información importante sobre Jesús y su forma de vida, como su genealogía (Mateo 1; Lucas 3), las profecías que indicaban su advenimiento (Salmos 16:8-10; Isaías 53, etc.), el fracaso de la sangre de toros y machos cabríos para borrar los pecados (Hebreos 10:1-2), y sobre varias palabras esenciales tales como pecado, justificación, santidad, oración, etc. Así que, el "conocimiento" del Antiguo Testamento ayuda al entendimiento de Jesucristo y su camino.

2. El Antiguo Testamento provee muchas amonestaciones para guiar y advertir al hombre. Estas incluyen:

(a) Amonestaciones concernientes a la debilidad del hombre tales como el control del corazón (Proverbios 4:23), el peligro de los celos (Prov. 6:34-35) y de la codicia (Ex. 20:27; Josué 7:1) y los "pecados capitales" (Prov. 6:16-19).

(b) Amonestaciones que demuestran la necesidad de obedecer a Dios tales como los ejemplos de obediencia en Hebreos 11, Josué en Jericó, Naamán, Noé, etc.

 

(c) Amonestaciones relacionadas con el significado y castigo de la injusticia, como el pecado de David (2 Samuel 11; Salmo 51), de Saúl (1 Samuel 15), de Nadab y Abiú (Levíticos 10), y de Balaán (Números 22). Estas amonestaciones, por precepto y ejemplo, indican la necesidad de servicio y carácter adecuado para el pueblo de Dios.

3. El Antiguo Testamento provee de varias maneras para nuestra paciencia y consuelo. Hay lecturas excelentes que nos hablan del cuidado de Dios para con su pueblo (Salmos 23; 27; 103; 121, etc.). También hay ejemplos de cómo guarda Dios a sus siervos tales como Job (Libro de Job), David (Salmos 37:25-26), y Josué (Josué 1:5-9). Además, el cuidado que Dios proveyó a la nación judía, a pesar de sus frecuentes fracasos y pecados, sirve para demostrar su interés y provisión para nosotros hoy día.

   El Antiguo Testamento, por tanto, no debe ser considerado como la ley del pueblo de Dios hoy día, ya que sirvió su propósito como ley, fue cumplida, y removida de toda autoridad por la muerte de Cristo. Sin embargo, el Antiguo Testamento debe ser atesorado como un libro inspirado por Dios que nos suministra los medios para nuestra enseñanza, amonestación, paciencia y consuelo.

IGUAL QUE LOS PRIMEROS CRISTIANOS, LA IGLESIA ACTUAL RINDE CULTO A DIOS CON CANTICOS

Por James M. Tolle

Al rechazar el uso de instrumentos musicales en la adoración, las iglesias de Cristo no lo hacen por parecer peculiares ni por causa del gasto envuelto. Para ellas es un asunto de principio más que de conveniencia. Han escudriñado la contestación correcta a esta pregunta tan importante: ¿Autoriza Jesucristo el uso de instrumentos de música en la adoración a Dios? Su investigación de la palabra divina les ha hecho concluir que no hay mandamiento, precepto, ni ejemplo para esta práctica. Véase Mateo 17:5; 28:18; Juan 14:26, .1 Jn 4:6. Todas y cada una de las referencias a la música en el Nuevo Testamento durante el servicio de adoración tienen que ver sólo con cantar: Hechos 16:25; Romanos 15:9;. 1 Corintios 14:15; Efesios 5:19; Colosenses 3:16; Hebreos 2:12; Santiago 5:13.

ORDEN DE ADORACION

   El orden de adoración en el Nuevo Testamento se especifica en Juan 4:24, "Dios es Espíritu, y los que le adoran en espíritu y en verdad deben adorarle." Ninguna adoración, de acuerdo con esta expresión de Jesús, puede ser correcta a menos que se haga en espíritu y en verdad. ¿Qué es la verdad? "Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad" (Juan 17:17). ¿Dónde en el Nuevo Testamento expresa la palabra de Dios su apoyo al uso de instrumentos de música en el servicio de adoración? En ningún lugar; por tanto, esta práctica no puede hacerse en verdad, porque la "palabra es verdad". Concluimos así que la música instrumental en la adoración viola el orden de adoración expresado en Juan 4:24.

   Lo opuesto a la adoración verdadera es la adoración vana. Toda forma de adoración no autorizada por el Nuevo Testamento es vana -- inválida e inútil. Jesús dijo en Mateo 15:9, "Pero en vano me adoran, enseñando como doctrinas preceptos de hombres." En el contexto de esta aseveración, los fariseos habían protestado ante el Señor porque sus discípulos no se habían lavado las manos antes de comer. Los fariseos enseñaban que esta práctica era un servicio directo rendido a Dios y que aquéllos que no lo hacían estaban espiritualmente contaminados y no agradaban a Dios. Pero, de hecho, Dios nunca había ordenado a los hombres lavarse las manos antes de comer. Esto era meramente un precepto de hombres, y el no practicarlo no ofrecía ningún daño espiritual al individuo. Véase Mateo 15:20. Jesucristo condenó esta doctrina, junto con los otros preceptos de hombre, cuando la describió como "adoración vana". La música instrumental en la adoración es vana porque la originó el hombre y no Dios.

   Pero alguien puede preguntar, "¿Hay realmente algo de malo en lavarse las manos antes de comer?" Moralmente no; en forma religiosa, sí. Una actividad puede ser correcta moralmente y sin embargo ser religiosamente incorrecta. Considérense los siguientes ejemplos: (1) Es moralmente correcto comer jamón y huevos, pero es incorrecto hacerlo como un rito religioso, como un acto de adoración. (2) Es moralmente correcto echar agua al cuerpo de un infante con el propósito de bañarlo, pero es incorrecto hacerlo como un rito religioso. (3) Es moralmente correcto tocar instrumentos de música para recreación y entretenimiento, pero es incorrecto hacerlo en la adoración a Dios.

NO SE AUTORIZAN EJEMPLOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

   Los ejemplos de música instrumental en la adoración en el Antiguo Testamento no constituyen un apoyo para su uso en la iglesia del Señor. El Antiguo Testamento ya no ata a los hombres como un sistema de doctrinas y prácticas religiosas. Fue clavado en la cruz para que el Nuevo Testamento pudiera ser puesto en vigor (Hebreos 10:9, 10; Colosenses 2:14). Cristo es la autoridad suprema en religión para la iglesia, no Moisés (Juan 1:17; Hebreos 8:6). Cristo no da autoridad para el uso de música instrumental en la adoración, y los cristianos fieles repudian esta práctica a causa de su respeto por la voluntad del Señor expresada en el Nuevo Testamento.

El apóstol Pablo dijo, "Decidme, los que queréis estar bajo la ley, ¿no oís la ley?" (Gálatas 4:21). Si alguien apela al Antiguo Testamento para justificar el uso de instrumentos musicales en la adoración, para ser consistente estará obligado a aceptar todas las demás formas de adoración que en él se encuentran: quema de incienso, ofrenda de sacrificios de animales, etc. Pero las iglesias de Cristo rechazan todas esas prácticas por la simple razón de que no están incluidas en las enseñanzas del Nuevo Testamento, que es la autoridad de Cristo.

INFORMACION HISTORICA

No hay ni una sola referencia sobre el uso de música instrumental en ninguna congregación del pueblo de Dios durante la totalidad de la era apostólica.

La primera aparición de música instrumental en la adoración fue alrededor del Siglo VI de N.S. La fecha exacta de esta introducción varía en diferentes lugares. Pero podemos concluir con certeza que no era generalmente practicada hasta después del Siglo VIII. Los mejores historiadores estudiosos de las escrituras conceden que la práctica apostólica fue cantar solamente.

"Pasarían muchos siglos antes de que se acompañaran las melodías cantadas con instrumentos."

"Sólo cantar, sin embargo, sin tocar instrumentos, era permitido en la iglesia primitiva."

"No cabe la menor duda que, originalmente, en todo lugar la música del servicio de adoración era completamente de naturaleza vocal."

"En el principio la música de la iglesia era simple, sin artificios, recitativa. Pero la rivalidad de los herejes empujó a la iglesia ortodoxa a poner mayor atención a los requisitos del arte. Crisóstomo tuvo que pronunciarse en contra de la secularización de la música de la iglesia. La oposición a la introducción de acompañamiento instrumental duró más tiempo."

"Toda la música usada en los servicios de los primeros cristianos era vocal."

   "Ambrosio expresa su desdén hacia aquéllos que tocaban lira y salterio en vez de cantar himnos y salmos; y Agustín conjuraba a los creyentes a no cambiar su corazón hacia instrumentos teatrales. Los guías religiosos de los primeros cristianos sentían que iba a haber una incongruencia, y aún profanidad, en los efectos sensuales de excitación nerviosa que el sonido de los instrumentos producía durante su adoración mística y espiritual. Su elevado entusiasmo moral y espiritual no necesitaba ayuda de estímulos externos; la pura expresión vocal era la más apropiada expresión de su fe."

   "La música en las iglesias es tan antigua como los apóstoles, pero no así la música instrumental. El uso del instrumento es por cierto mucho más antiguo, pero no en los servicios de la iglesia."

CONCLUSION

   Con toda la evidencia a la mano, la conclusión es inescapable: la música instrumental en la adoración nunca fue practicada por la iglesia primitiva. Las Iglesias de Cristo hoy día adoran con canciones como hicieron los primeros cristianos. Esto es escritural. Y es seguro. En todo lo que hacemos durante la adoración a Dios, debemos seguir siempre explícitamente el plan divino según fue delineado en el Nuevo Testamento.

LAS ESCRITURAS INSTRUYEN A LA IGLESIA A PONER APARTE

Por James Pilgrim

Las iglesias de Cristo procuran restaurar el patrón del Nuevo Testamento en cuanto a ofrendar. Debemos hacer "todo en el nombre del Señor Jesús" (Colosenses 3:17), esto es, según su instrucción, porque El nos lo pidió. No debemos de añadir ni sustraer a su palabra (ver Apocalipsis 22:18,19). Veamos, por tanto, qué nos ha instruido Jesús que hagamos con nuestros bienes.

EL PROPOSITO DE OFRENDAR

   A la iglesia de Dios en Corinto (2 Corintios 1:1) se le dijo que pusiera en su corazón el propósito de ofrendar (2 Corintios 9:7). La Concordancia Exhaustiva de Strong, en su página 820 dice que la palabra "proponerse" significa "escogerlo por sí mismo antes que ninguna otra cosa (preferirlo), o sea (por implicación) proponérselo (tener la intención)." Proponérselo, por tanto, es predeterminar por voluntad propia qué hemos de dar, en vez de dar sin orden ni concierto.

SEGUN CADA UNO HAYA PROSPERADO

    "Cada uno" que prospera debe "poner aparte algo" (1 Corintios 16:2). Tanto el rico, como el de clase media y el pobre que prospere es instruido por Jesús a ofrendar. Cada cristiano debe llevar su parte de la carga (2 Cor.8:13-15). Ese fue el caso en Marcos 12:41-44, aunque la viuda pobre, en proporción, llevaba la mayor parte de la carga. Por eso Jesús la elogió.

ALEGREMENTE

   Aquéllos que ofrenden no deben hacerlo "de mala gana, o por obligación, porque Dios ama al dador alegre" (2 Corintios 9:7). "Alegremente" viene de la palabra griega HILAROS, que significa "... buena disposición mental ... con gozo ... con alegría (Ingl. hilarious) ... 'que causa resplandor' " (Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, Vol. I, A-D, p. 184. Los cristianos se alegran en vez de entristecerse por ofrendar al Señor. Son contribuyentes dispuestos y no dadores reacios, que contribuyen porque son obligados a hacerlo.

SEGUN HAYAN PROSPERADO

   La palabra inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16-17) nos instruye a dar de acuerdo a como hayamos prosperado (1 Corintios 16:1-2). Se pide mucho a aquéllos a quienes mucho se les ha dado (Lucas 12:48). Nuestra ofrenda habrá de variar de acuerdo a nuestro salario. Cuanto más uno reciba, más se le requiere que dé. Si usted aún está ofrendando lo mismo que antes de su último aumento de salario, y si usted lo estaba dando apropiadamente, entonces ahora usted no está dando según ha prosperado. Ofrendar según haya prosperado significa dar de acuerdo al número de pagos que haya recibido. Cincuenta y dos sueldos significan cincuenta y dos contribuciones, no cincuenta y una o menos. Menos de 52 significaría haber dado menos de lo que uno ha prosperado. Sería robar a Dios (Malaquías 3:8-10). Los cristianos deben ofrendar abundantemente si esperan cosechar abundantemente (2 Corintios 9:6; Lucas 6:38; Mateo 6:33). Aquéllos que siembran poco, poco segarán. Romanos 12:8 dice que aquéllos que ofrendan (i.e. imparten) han de hacerlo con sencillez (i.e. liberalmente). Ejemplos de dadores aprobados por Dios fueron los macedonios que dieron más allá de sus posibilidades (2 Cor.8:1-4), y la viuda pobre en Marcos 12:41-44. Dios ofrendó a su unigénito Hijo (Juan 3:16). Jesús dio su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).

EL PRIMER DIA DE LA SEMANA

   La orden que Pablo dió a las iglesias de Galacia y a la iglesia de Corinto en cuanto a la ofrenda fue "el primer día de cada semana" (1 Corintios 16:1-2). Por tanto, "el primer día de la semana" es el patrón de Dios para la colecta, no diariamente según hacen algunos en los avivamientos, o durante las cenas, loterías, y ventas de artículos usados, o pidiendo a amigos o en lugares de negocios. También aprendimos que la colecta debe ser tomada CADA semana. "El primer día de la semana" empieza cada semana. El lenguaje es el mismo que el de Hechos 20:7, y significa lo mismo -- cada semana. Entendemos que un banquero quiere decir cada mes cuando usa un lenguaje similar. Por ejemplo, él podría decir, "La obligación es pagadera el primer día del mes." Entendemos que él quiere decir cada mes. Además, el artículo "el" antes de la palabra semana en. 1 Corintios 16:2 viene de la palabra griega KATA, que significa y es traducida dondequiera como "cada" (Hechos 14:23). Aquéllos que se convirtieron el día de Pentecostés continuaron firmemente en la "comunión" (del griego KOINONIA, traducido también "contribución", Hechos 2:42 y Romanos 15:26).

ALGUNAS NEGACIONES

   No hemos de ser codiciosos (Colosenses 3:5). Ni tampoco debemos amasar riquezas en la tierra, sino en el cielo (Mateo 6:19-21). No hemos de dar para ser vistos de los hombres, de otro modo no recibiremos recompensa (Mateo 6:1-4). No hemos de dar a regañadientes o por obligación (2 Corintios 9:6). No hemos de sembrar escasamente (2 Corintios 9:7). Tampoco hemos de dar a Dios las migajas (lo que nos sobra), sino los primeros frutos de nuestras labores (Mateo 6:33). Calculamos las contribuciones a base de nuestro ingreso bruto, sin embargo algunos quieren dar a Dios basándose en menos de su ingreso neto, o lo que queda después que las contribuciones, la renta, la comida, y otros gastos han sido deducidos. Eso no es dar de acuerdo a como hemos prosperado. No está en armonía con el himno que a veces cantamos, DA LO MEJOR AL MAESTRO.

CONCLUSION

   "Más bendito es dar que recibir" (Hechos 20:35). Dar es una gracia (2 Corintios 8:1-7), que prueba nuestro amor (2 Corintios 8:8-9). Es pecado saber dar y no hacerlo (Santiago 4:17). Seamos fieles a Dios para hacer lo que nos ha trazado, y no porfiemos en añadir o sustraer de Su palabra. Hagamos como Dios nos ha indicado, como lo hizo Noé: "Hizo conforme a todo lo que Dios le mandó" (Génesis 6:22). Demos liberalmente para que el evangelio salvador de Jesucristo (buenas nuevas, Romanos 10:13-14) pueda ser predicado a los perdidos de todas las naciones (Marcos 16:15-16; Mateo 28:19), enseñado a los salvos (1 Corintios 14:12; Mateo 28:20), y los desposeídos puedan ser consolados (Gálatas 1:2; 6:10).

LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA COMULGAN SEGUN CRISTO LO ORDENO

Por David E. Hanson

Términos tales como "La Cena del Señor" (1 Corintios 2:42); "comunión" (1 Corintios 10:16); y "la mesa del Señor" (1 Corintios 10:21) son expresiones bíblicas indicando un acto de adoración. "Eucaristía", "sacramento" y "ordenanza de la iglesia" son términos inventados por los hombres para identificar la cena del Señor (no se encuentran en la Biblia).

   Jesús instituyó la cena del Señor en una habitación alta de una casa en Jerusalén la noche antes de su crucifixión. En la Biblia se presentan cuatro informes de este suceso (Mateo 26:26-29; Marcos 14:22-25; Lucas 22:17-20; y .1 Cor. 11:23-26). Sus palabras fueron previsoras. El memorial fue establecido antes de que tuviera efecto el suceso que se había de conmemorar.

   Jesús instituyó la cena del Señor inmediatamente después que El y sus discípulos comieron la cena de la Pascua. A causa de esta conexión cercana, la cena de la Pascua es un trasfondo importante para entender la cena del Señor. Dios instituyó la cena de la Pascua para que el pueblo de Israel celebrara su liberación de la esclavitud (Deuteronomio 16:1-8). La cena del Señor es el memorial del cristiano para recordar lo que costó a Dios librarlo de la esclavitud del pecado.

   Las cenas del pacto en el Antiguo Testamento nos proveen otro trasfondo para la cena del Señor (Génesis 18 -- la renovación de la promesa de un hijo a Abraham; Génesis 31 -- una señal de que habría paz entre Jacobo y su suegro; e Isaías 25:6-10 -- la descripción de la salvación venidera). Después que Jesús dio a sus discípulos el fruto de la vid, dijo: "Porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto ..." (Mateo 26:28). Posteriormente, la cena del Señor es una renovación del pacto que el cristiano tiene con Dios, que se cumple con el bautismo.

   La cena del Señor es un servicio memorial. Jesús dijo, "... hagan esto en memoria de mí" (Lucas 22:19). Jesús no nos dejó sudarios, reliquias personales o estatuas de sí mismo -- únicamente un acto modesto, la cena del Señor. La cena del Señor es el mayor monumento mundial que puede conmemorar el suceso más grande en el mundo. Al conmemorar los cristianos el sacrificio de Jesús en la cruz, llegan a estar conscientes de su necesidad pasada (eran pecadores sin esperanza), y su responsabilidad presente (el vivir una vida de santidad y devoción a Dios).

   Para tomarla de una manera digna, cada participante debe examinar su vida a la luz de los términos del Nuevo Testamento (1 Corintios 11:27-28). Aunque el examen de sí mismo del cristiano no está restringido a la asamblea de adoración (2 Corintios 13:5), cada uno debe examinarse muy detenidamente antes de participar del pan y el fruto de la vid. El propósito de este examen propio es identificar y arrepentirse de cualquier pecado en su vida (Salmo 139-23-24). (Proverbios 28:13) dice, "El que encubre sus pecados (no exponiéndolos a través del examen propio) no prosperará: mas el que los confiesa y se enmienda alcanzará misericordia" (Dios aceptará su adoración). Cuando se toma la cena del Señor de manera digna, el cristiano sale con fuerzas espirituales renovadas que ha ganado por (1) su reflexión del porqué Jesús tuvo que morir y (2) su renovada determinación a vivir de acuerdo a los términos del Nuevo Pacto.

   La cena del Señor se compone de dos elementos -- el "pan" y la "copa". El pan que se usaba en la cena de la Pascua era pan sin levadura (Éxodo 12:17-20; Mateo 26:17-20). La levadura (que causa que la masa de pan se fermente) debía ser sacada de la casa por un período de siete días (Éxodo 12:15, 19). Jesús instituyó la cena inmediatamente después que El y sus discípulos tomaron la cena de la Pascua. Sugerir que Jesús tenía pan con levadura en el salón alto es acusarlo de violar Éxodo 12:15, 19.

   Jesús usó la palabra "levadura" en sentido figurativo para señalar la corrupción (Mateo 16:6; Lucas 12:1 -- compárese .1 Corintios 5:6-8 y Gálatas 5:9). El pan sin levadura es simbólico del cuerpo de Cristo (Lucas 22:19). Por tanto, el "pan" debe ser sin levadura, así como Cristo es sin corrupción ni pecado (Hebreos 4:15; 7:26). No había nada con levadura en la cena de la Pascua porque esto era un recordatorio perpetuo al pueblo hebreo (Éxodo 12:25-27) de la "prisa" con que ellos salieron de la esclavitud de los egipcios (Deuteronomio 16:3). De la misma manera, la ausencia de "levadura" en el pan de la cena del Señor recuerda al cristiano la "prisa" con que salió de la esclavitud del pecado.

   La "copa" contenía el "fruto de la vid". La palabra "vino" (que puede significar jugo de uvas sin fermentar -- Isaías 65:8; Juan 2:1-11 o jugo de uvas fermentado -- Prov. 20:1, dependiendo únicamente del contexto) en ningún momento se usa en la Biblia para referirse a la cena del Señor. Sólo se usan los términos "fruto de la vid" y "copa" . El "fruto de la vid" es simbólico de la sangre derramada por Cristo (Marcos 14:23-25; Mateo 26:27-29). Porque es puro y sano, es un símbolo que se ajusta a la sangre sanadora de Jesucristo.

   Muchos religiosos creen que el "pan" y el "fruto de la vid" se convierten literalmente en el "cuerpo" y la "sangre" de Jesucristo. Mateo 26:26-28 dice, " ... Tomad, comed; esto es mi cuerpo ... Tomad de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto ..." Cuando Jesús tomó el pan y dijo, "esto es mi cuerpo", él estaba viviendo en su cuerpo terrenal. Si el pan hubiera sido su cuerpo literal entonces El hubiera tenido dos cuerpos literales al mismo tiempo. Si Cristo hubiera desaparecido súbitamente mientras decía las palabras "esto es mi cuerpo", y los apóstoles sólo hubieran visto el pan -- ellos hubieran comprendido que su cuerpo había sido milagrosamente transformado en pan. Sin embargo, su cuerpo todavía estaba allí, y su sangre todavía corría por sus venas, probando que Jesús no estaba demostrando una transcondensación milagrosa.

   Juan 6:53 dice, "... Si no coméis la carne del hijo del hombre y bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros." El contexto demuestra que Jesús no estaba hablando sobre la cena del Señor. El verso Jn 6:60,63 sugiere que los discípulos tomaron esta declaración literalmente. Pero en el verso 63, Jesús corrigió el erróneo concepto de ellos demostrando que su declaración sobre el comer su carne y beber su sangre (Juan 6:53-59) era figurativa -- "El espíritu es que el que da vida; la carne para nada aprovecha: las palabras que les he hablado son espíritu y son vida." Comemos la carne y bebemos la sangre de Cristo al aceptar sus palabras y llevarlas en nuestro diario vivir.

   Además, la cena del Señor es un memorial -- "haced esto en memoria de mí" (Lucas 22:19). Los servicios memoriales no se hacen para los que están presentes físicamente. Si el Señor está físicamente presente en el pan, la cena del Señor no podría ser un servicio "memorial".

   Inmediatamente después que Jesús instituyó la cena del Señor, él dijo que no la comería otra vez hasta que estuvieran en el reino (Mateo 26:29). En Lucas 22:30 Jesús dijo, "Para que coman y beban a mi mesa en el reino ..." El reino fue establecido 52 días después, en el día de Pentecostés. La frase "reino de Dios" es terminología del Antiguo Testamento expresando un concepto del Nuevo Testamento -- o sea, la iglesia. El reino y la iglesia son una misma institución (Mateo 16:18-19).

   Jesús dijo que la mesa del Señor iba a estar "en el reino" (Lucas 22:29-30). La mesa del Señor estuvo en la iglesia en Jerusalén, Troas y Corinto (Hechos 2:42; 20-7;. 1 Cor. 10 y 11). Por tanto, las iglesias de Cristo en Jerusalén, Troas y Corinto estaban en el reino. Están autorizados a tomar la cena del Señor solamente aquéllos que son ciudadanos "en el reino" -- o sea, miembros de la iglesia del Señor. Algunos dicen que el reino aún no está en existencia. Pero los que no estén en el reino no están autorizados a comer a la mesa del Señor.

   ¿Tienen derecho a comer todos los cristianos (los que están en el reino)? La Biblia no usa la frase "comunión abierta" o "comunión cerrada"-1 Corintios 11:28 reza, "Examínese cada uno a sí mismo (nótese que no hemos de examinarnos unos a los otros), y coma así del pan y beba de la copa" (nótese que cada cristiano debe participar de ambos).

   Jesús dijo, " ... haced esto en memoria de mí" (Lucas 22:19). La frecuencia no es revelada a los apóstoles hasta que el reino fue establecido 52 días después en el día de Pentecostés. Desde entonces, los cristianos tomaban la cena del Señor todas las semanas. Hechos 20:7 dice, "Y en el primer día de la semana