La iglesia del Nuevo Testamento

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Notes & Transcripts

La iglesia del Nuevo Testamento

 

 

Por

 

Roy E. Cogdill

 

 

 

 

Versión del inglés por

 

Pedro Rivas Ruiz

 

1953

 

Revisado por Roy Cogdill, 1959

 

 

 

Tabla de materias

 

Primera parte:  La naturaleza de la iglesia

 

Lección I -- El cuerpo que es llamado

Lección II -- La familia de la fe

Lección III -- El reino de Dios

Lección IV -- El cuerpo de Cristo

Lección V -- El templo de Dios

Lección VI -- La viña del Señor

 

Segunda parte:  El origen de la iglesia

 

Lección VII -- El origen de la iglesia

Lección VIII -- La autoridad de la iglesia

Lección IX -- Uso de las Escrituras del Antiguo Testamento

 

Tercera parta:  La misión de la iglesia

 

Lección X -- Evangelismo

Lección XI -- Evangelismo personal

Lección XII -- Edificación

Lección XIII -- Ministrando a los pobres

 

Cuarta parte:  Membresía de la iglesia

 

Lección XIV -- La grandeza y gloria de la iglesia

Lección XV -- Lo que significa la membresía

Lección XVI -- Responsabilidad de la membresía

Lección XVII -- La membresía y la salvación

Lección XVIII -- Cómo venir a ser miembro de la iglesia

 

Quinta parte:  Gobierno de la iglesia

 

Lección XIX -- La organización de la iglesia

Lección XX -- Los ancianos

Lección XXI -- Los diáconos

Lección XXII -- Los evangelistas

 

Sexta parte:  La unidad

 

Lección XXIII -- La importancia de la unidad

Lección XXIV -- Carácter no-denominacional de la iglesia

Lección XXV -- El pecado de la división

Lección XXVI -- Exhortación de Dios a la unidad

Lección XXVII -- La unidad, una obligación individual

 

Parte séptima:  La identidad de la iglesia

 

Lección XXVIII -- La identidad de la iglesia

Lección XXIX -- Un nombre escritural

Lección XXX -- Culto escritural

Lección XXXI -- Enseñanza escritural

Lección XXXII --- Enseñanza escritural (con't.)

Lección XXXIII -- La pureza de la iglesia

Lección XXXIV -- La iglesia y la mundanalidad

Lección XXXV -- La disciplina de la iglesia

 

Parte octava:  El culto de la iglesia

 

Lección XXXVI -- El día del Señor

Lección XXXVII -- La cena del Señor

Lección XXXVIII -- La música en el culto

Lección XXXIX -- La música instrumental

Lección XL -- Las finanzas de la iglesia

Lección XLI -- Las finanzas de la iglesia

Lección XLII -- Las finanzas de la iglesia

 

Parte novena:  Iglesias de la era del Nuevo Testamento

 

Lección XLIII -- La iglesia de Jerusalén

Lección XLIV -- La iglesia de Antioquía

Lección XLV -- La iglesia de Corinto

Lección XLVI -- La iglesia de Filipos

Lección XLVII -- La iglesia de Éfeso

Lección XLVIII -- La iglesia de Tesalónica

Lección XLIX -- La iglesia de Roma

Lecciones L, LI y LII:  Las siete iglesias de Asia

  

Prefacio

          Los bosquejos y series de estudios no constituyen una novedad.  Muchos han aparecido; pero muchos también se han eliminado a causa de su falta de utilidad práctica.  Los bosque­jos que aparecen en la serie La iglesia del Nuevo Testamento en las páginas que siguen son el resultado de un estudio cuidadoso y pleno de oración con el propósito de desarrollar una serie de lecciones que fuesen prácticas y útiles.  Las ofrecemos con la esperanza que otros las usarán con provecho.

          En muchos estudios similares que han tenido una acogida fa­vorable y han sido tomados como guía en lo pasado se nota la falta de una mejor dependencia de la Biblia como debe existir en trabajos de tal naturaleza.  En lugar de mostrar la tendencia de familiarizar al estudiante con el texto mismo de la Biblia se advierte un inclinación de confiar en la autoridad de tales bosquejos y a menudo se estudian sin recurrir a la autoridad del Libro Santo.  Las lecciones en esta serie han sido organizadas teniendo presente esta necesidad y el estudiante o el instructor encontrarán imposible preparar o recitar las lecciones que se enseñan en estos bosquejos sin tener a la mano la Biblia para buscar las verdades o pasajes que enseñan la lección de que se trate.  Es nuestra firme convicción que así debe ser y que en toda ocasión la Biblia misma debe ser el texto y que nuestra confianza debe ser puesta enteramente en ella.  Este libro de bosquejos debe servir únicamente como guía teniendo la Biblia como texto.

          Las iglesias de Cristo han seguido progresando incesante­mente a pesar de la irrisión y la oposición hasta alcanzar un plano de dignidad y respetabilidad en el mundo.  Actualmente con­frontan el peligro de aceptar un lugar entre los cuerpos reli­giosos del mundo y de venir a ser meramente otra denomi­nación.  Frecuentemente se oye el comentario que hay muy poca diferencia entre las iglesias de Cristo y otros cuerpos reli­giosos.  El propósito, oración y mira en la preparación y desa­rrollo de estas lecciones, es hacer resaltar la posición distinta que ocupa la iglesia de Cristo para que pueda fácilmente dis­cernirse.  Los miembros, tanto viejos como jóvenes, necesitan conocer la diferencia entre la iglesia y el denominacionalismo.  La enseñanza de esta clase es imperativa si los miembros de las iglesias de Cristo han de permanecer fieles como pueblo "de posesión exclusiva de Dios" (1 Pedro 2:9).

          Es posible, por supuesto, mejorar esta serie de lecciones depurándolas y eliminando los errores que pudieran pasar inadvertidos ya sea en material o en forma.  Estas lecciones han sido enseñadas tanto por el autor como por otros y muchos errores se han corregido mediante su uso.  Con el uso constante otros errores pueden ser descubiertos y liquidados.  Se suplica a los maestros que usen estos bosquejos que vigilen que no haya errores y, de encontrarse algunos, notificar al publicador para que se eliminen en las ediciones sucesivas.

          Enviamos estas lecciones con la ferviente esperanza y oración de que puedan ayudar a extender "por medio de la igle­sia la multiforme sabiduría de Dios" (Efes. 3:10).  Tal es el propósito de estos bosquejos y lecciones como han sido preparadas en La iglesia del Nuevo Testamento.

          El autor,

          R. E. C.

 

 

Sugerencias al maestro y al estudiante

          Que la Biblia sea su texto y que los bosquejos sirvan solamente como guía en el estudio de la Biblia.  Obtenga previamente una buena Biblia.

          Tenga siempre su Biblia a la mano no solamente durante el estudio y la preparación de estas lecciones, sino durante el período de recitación.

          Haga todo lo posible por cubrir una lección en cada perío­do de clase.  La serie comprende 52 bosquejos, una para cada se­mana del año y en una clase que se reúne semanariamente se obtendrán mejores resultados si no se pone mucho tiempo en un punto determinado, sino que se estudia la lección como una unidad.  Muchas de las cuestiones que surgen durante la recitación de la lección se estudiarán en las lecciones subse­cuentes o posiblemente en otra parte de la misma lección.  La participación de parte de los estudiantes estará en orden des­pués de haber cubierto enteramente la lección.

          Las lecciones no están cargadas de asuntos que ameriten muchos comentarios de parte de los estudiantes. Ha sido la mira de esta obra el evitar una recitación estereotipada. Las pregun­tas que siguen a las lecciones tienen el propósito de ayudar a preparar la lección tanto como ayudar para la participación de la clase.

          Si el instructor urge a los estudiantes que traigan sus Biblias y durante el período de clase hace que se lean los pasajes que se citan en alta voz, esto dejará muy buena impresión y las lec­ciones serán más interesantes.  Al mismo tiempo, esto hará mu­cho bien al familiarizar al estudiante con el texto de la Biblia, lo cual en la actualidad se necesita mucho.  Muchos de los pasajes citados pueden asignarse al principio de la lección y revisarlos anticipadamente y luego en el tiempo preciso, usándolos para enfatizar el punto de que se trata.

          La mayor ventaja se obtendrá poniendo énfasis en lo que la Biblia dice sobre el particular, en lugar de permitir la expresión libre de opiniones con referencia a la materia que se estudia.

 

 

Primera parte

La naturaleza de la iglesia

 

Introducción -- Muchas frases descriptivas se aplican a la iglesia en las Escrituras del Nuevo Testamento.  En estas frases se pone énfasis a las varias fases de la iglesia y se puntualiza su naturaleza.  Las primeras seis lecciones de esta serie tienen por objeto estudiar estas frases descriptivas aplicadas a la iglesia y, por lo tanto constituyen un estudio de la naturaleza de la igle­sia.  Deben estudiarse teniendo presente esta idea.

 

Lección I -- El cuerpo que es llamado

Lección II -- La familia de la fe

Lección III -- El reino de Dios

Lección IV -- El cuerpo de Cristo

Lección V -- El templo de Dios

Lección VI -- La viña del Señor

 

Leccion I

I El Cuerpo Que Es Llamado

  

Introducción -- Muchas frases descriptivas se aplican en las Es­crituras del Nuevo Testamento a la iglesia.  Tales frases ponen énfasis en las varias fases de la iglesia y puntualizan su natu­raleza.  Las primeras seis lecciones de esta serie tienen por ob­jeto estudiar estas frases descriptivas aplicadas a la iglesia y, por lo tanto, constituyen un estudio sobre la naturaleza de la iglesia.  Deben estudiarse con esta idea fundamental.

 

I. El significado del término iglesia:

 

          1. Derivado de Kuriakos, que quiere decir "de, o perteneciente al Señor".

          2. Traducción del término griego Ekklesía, el vocablo preciso usado por Jesús y los apóstoles en el NT

          3. Significado literal del término "los llamados".

          4. Luego la iglesia en las Escrituras del Nuevo Testamento significa "un pueblo escogido o llamado".

          5. La palabra "iglesia" usada en dos sentidos en el Nuevo Testamento:

                   (1) Con referencia a todos los llamados del mundo para el servicio de Dios:  universalmente

                       (Mat. 16:18; Efes. 5:23-25).

                   (2) Con referencia a todos "los llamados" al servicio de Dios en una localidad definida (1 Cor. 1:2;.

                       1 Tes. 1:1).

 

II. La naturaleza de este llamamiento:

 

          1. Llamados de Dios: un llamamiento divino (1 Pedro 5:10; .1 Cor. 7:15;. 2 Tim. 1:7-9).

          2. Llamados al compañerismo y a la paz de Cristo: en un solo cuerpo (1 Cor. 1:9; Col. 3:15).

          3. Llamados a ser hijos de Dios (Rom. 9:25-26;. 1 Jn 3:1).

          4. Llamados a ser santos (1 Cor. 1:2; Rom. 1:7).

          5. Una vocación santa (1 Tes. 4:7;. 2 Tim. 1:9;. 1 Pedro 1:15).

          6. Una vocación celestial (Heb. 3:1).

 

III. Como somos llamados:

 

          1. Hecho posible por el sufrimiento de Cristo (1 Pedro 21:21).

          2. De las tinieblas (1 Pedro 2:9).

          3. Por el evangelio de Cristo (2 Tes. 2:13,14).

 

IV. La esperanza de este llamamiento:

 

          1. Que seamos dignos (2 Tes. 1:11,12; Efes. 4:1-3).

          2. Para heredar una bendición (1 Pedro 3:9).

          3. Hacia la perfección (Fil. 3:13-16).

          4. Hacer nuestro llamamiento y elección seguros (2 Pedro 1:10).

 

 Leccion II

II La Familia De Dios

 

I. La familia como fase de la iglesia:

 

          1. La palabra "casa" se usa para designar familias (Hechos 10:2; Heb. 11:7; Luc. 1:27).

          2. La iglesia considerada como la casa de Dios, significado la familia de Dios (1 Tim. 3:15; Heb. 3:6;

              Efes. 2:19; 3:15).

 

II. Fases conspicuas de la familia de Dios: la iglesia.

 

          1. Dios es el Padre (Efes. 3:14; 4:6; Mat. 23:9;. 1 Cor. 8:6).

          2. Cristo, como Hijo, sobre la casa de Dios (Heb. 2:12; Mat. 23:8; 25:40).

          3. Todos los cristianos son hijos de Dios:

                   (1) Hijos y herederos (Rom. 8:15; Gál. 4:7); en Cristo Jesús (Gál. 3:26).

                   (2) Hijos de Dios o hijos del diablo (1 Jn 3:10).

                   (3) "La iglesia de Dios el Padre" (1 Tes. 1:1).

                   (4) Conclusión:

                             a. Todos los hijos de Dios están en la familia de Dios.

                             b. La familia de Dios es la iglesia.

                             c. Luego, todos los hijos de Dios están en la iglesia.

 

III. Bendiciones derivadas de esta relación:

 

          1. Acercarnos a Dios como Padre (Mat. 6:6-9; Efes. 3:14).

          2. Cristo nuestro Sumo Pontífice y abogado que intercede en nuestro favor (Heb. 4:14; 10:21;. 1 Jn 2:1).

          3. El Espíritu Santo para guiarnos (Rom. 8:14).

                   (1) Recibimos el Espíritu Santo porque somos hijos de Dios (Gál. 4:6).

                   (2) Para andar según el Espíritu (Gál. 5:16).

                   (3) El Espíritu es la verdad (Juan 1:17; . 1 Jn 5:7).

          4. La providencia paternal de Dios (Rom. 8:32; Sant. 1:17; Mat. 6:8; 6:33,34; 7:7-11).

          5. La corrección paternal de Dios (Heb. 12:4-11).

          6. La protección paternal de Dios (Fil. 4:5-7;. 1 Cor. 10:12,13).

          7. El amor omnipresente de Dios (1 Jn 3:1; Rom. 8:38,39).

          8. Herederos de Dios (Rom. 8:17; Gál. 3:29;. 1 Pedro 1:3-5).

 

IV. Lo que demanda esta relación:

 

          1. Separación del mundo (2 Cor. 6:17,18; 7:1; .1 Jn 2:15-16).

          2. Ser obedientes como hijos (1 Jn 3:10;. 1 Pedro 1:14; Efes. 5:6; Rom. 8:12-17); no andar conforme a la carne

              (1 Jn 1:6,7).

          3. Llevar el nombre de la familia (Hech. 4:11,12; 11:26; .1 Pedro 4:15,16; Col. 3:17).

          4. Amar a nuestros hermanos (1 Jn 4:7, 20,21; 3:13-19).

 

V. Cómo venir a ser hijos de Dios:

 

          1. Por el nuevo nacimiento (Juan 3:3-5).

          2. Por la fe y el bautismo (Gál. 3:26,27).

          3. Por la obediencia a la palabra de Dios (1 Pedro 1:22,23).

Leccion III

III El Reino De Dios

 

I. En su gobierno la iglesia de Dios es un reino:

 

          1. El reino se predicó como acercándose (Mat. 3:2; Mar. 1:14,15).

          2. Las parábolas anunciaron la iglesia como un reino (Mat. 13:44, 45).

          3. A los apóstoles se les dio autoridad en el reino (Mat. 16:18; 19:28).

          4. Las gentes que vivieron en el tiempo de Cristo verían el advenimiento del reino (Mar. 9:1;

              Luc. 9:27;12:31,32).

          5. Un reino espiritual, no terrenal (Juan 18:36, Rom. 14:17;. 1 Cor. 4:20; Luc. 17:20,21).

          6. Después del Pentecostés y el advenimiento del E. S. se habla del reino como existente

              (Hech. 8:12; 20:25; 28:23,31; Col. 1:13;. 1 Tes. 2:12).

          7. Al formar parte de la iglesia, recibimos el reino (Heb. 12:22-28).

          8. La cena del Señor está en el reino (Luc. 22:16-18; 29,30).

 

II. Cristo como Rey:

 

          1. Por su propia doctrina y declaración (Luc. 23:1-3; Juan 18:37).

          2. Conquistó al llegar a ser Rey (Heb. 2:9; 14,15; Apoc. 1:18;.1 Jn 3:8; Mat. 12:24-29; Luc. 11:17-22; 10:17-19)

          3. Su territorio (Luc. 4:5-8) arrebatado a Satanás (Mat. 28:18-20; Apoc. 1:5-9).

          4. Su autoridad y su trono (Luc. 1:32-33; Efes. 1:18-23;. 1 Tim. 6:15;. 1 Pedro 3:22).

          5. Su ley (Juan 12:48; 1:17; 17:8; .1 Cor. 9:21;. 1 Jn 4:6).

 

III. Condiciones esenciales de la ciudadanía en el reino de Dios:

 

          1. Entrar por el nuevo nacimiento (Juan 3:5; Hech. 2:36-41).

          2. Debemos hacer la voluntad de Dios (Mat. 7:21).

          3. Poner nuestras afecciones en las cosas celestiales (Fil. 3:12-15, Col. 3.1-4).

          4. La grandeza en el reino considerada en razón directa del servicio rendido (Mat. 20:20-24; 25-28).

          5. Debemos estar unidos (Luc. 11:17).

          6. Se requiere sacrificio (Mar. 10:23-31).

          7. Recibirlo como niños pequeños (Mar. 10:15).

 

IV. El cuadro final.  (Mat. 25:31-46;. 2 Tes. 1:7,8,10).

 

Lección IV 

IV El Cuerpo De Cristo

 

I. La iglesia llamada el cuerpo de Cristo:

 

          Esto claramente enfatiza nuestra relación a Cristo y a otros cristianos.

          1. La iglesia es su cuerpo (Efes. 1:23).

          2. El cuerpo es la iglesia (Col. 1:18,24).

 

II. El Nuevo Testamento enseña que hay un cuerpo.  Esta figura enfatiza la singularidad de la iglesia:

 

          1. Muchos miembros, pero un solo cuerpo (Rom. 12:4-5); un cuerpo (1 Cor. 12:20).

          2. Judío y gentil reconciliados en un cuerpo (Efes. 2:16).

          3. Un Señor, una fe, un bautismo, un cuerpo (Efes. 4:4-5).

          Conclusión:  Si no hay sino un cuerpo espiritual de Cristo y este es la iglesia, ¿cuántas iglesias de Cristo hay?

 

III. Cristo es cabeza de su cuerpo espiritual:  la iglesia (Col. 1:18; Efes. 1:23):

 

          1. Su dominio sobre la iglesia es completo:  "Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo"

              (Efes. 1:23).

          2. Así como los miembros de un cuerpo físico deben estar sujetos a la mente, así debemos nosotros estar

              sujetos

              a Cristo en toda las cosas, como miembros de su cuerpo (Efes. 5:24).

              (1) Lo que la cabeza ordena nosotros podemos y debe­mos hacer.

              (2) Lo que El no manda ni enseña no debemos hacerlo (2 Jn 9).

          3. De la cabeza proceden los impulsos que fortalecen y mueven a los miembros del cuerpo en el cumplimiento

              de sus tareas (Efes. 4:15-16).

 

IV. Los cristianos son miembros del cuerpo de Cristo:

 

          1. Su relación a Cristo como cabeza:  completa sujeción a El.

          2. Relación a los cristianos como miembros:  completa unión y armonía.

                   (1) Cada coyuntura haciendo su parte hace al cuerpo fuerte (Efes. 4:16).

                   (2) Muchos miembros unidos en un cuerpo (Rom. 12:4,5;. 1 Cor. 12:12-20).

                   (3) Cada miembro tiene trabajo que hacer (1 Cor. 12:14-19).

                   (4) Cada miembro igualmente importante (1 Cor. 12:21-23).

                   (5) No debe haber cisma o discordia entre los miembros (1 Cor. 12:24-25).

                   (6) Simpatía, interés mutuo y cuidado de cada uno (1 Cor. 12:25-27).

                   (7) Unidos juntamente como un cuerpo en Cristo por la­zos de compañerismo (1 Cor. 10:17).

 

V. Importancia de ser miembros del cuerpo:

 

          1. El cuerpo está formado de los salvos (Efes. 5:23).

          2. Llamados a la paz de Cristo en un cuerpo (Col. 3:15)

          3. No puede nadie estar sujeto a la cabeza y unido con Cristo sin ser miembro del cuerpo.  Compárese esto con

              un cuerpo físico.

          4. Reconciliado con Dios en un cuerpo (Efes. 2:16).

          5. La plenitud de Cristo en el cuerpo (Efes. 1:23; 1:3).

          6. Se forma parte del cuerpo obedeciendo los mandamientos de Cristo (1 Cor. 12:13; Hech. 2:41).

Leccion V 

V El Templo De Dios

 

I. Un lugar donde Dios encuentra a quienes le adoran:

 

          1. En el Antiguo Testamento:

                   (1) En el tabernáculo (Ex. 25:8,9; Lev. 26:11,12; Deut. 12:5; 16:2-6).

                   (2) En el templo edificado por Salomón (2 Cr. 7:12-16).

                   (3) El nombre de Dios registrado allí (Ex. 20:24).

          2. En el Nuevo Testamento (Mat. 18:20; Apoc. 2:13; 3:8; Col. 3:17; Hech. 15:17; Efes. 3:14,15); el nombre de

              Dios re­gistrado en la iglesia.

 

II. Un edificio espiritual donde mora el Espíritu Santo.

 

III. Debe ser edificado conforme al plan de Dios:

 

          1. El plan de Dios (1 Cr. 28:10-19; Ex. 25:40; Heb. 8:1-5;. 1 Cor. 3:10-15; Sal. 127:1).

          2. El plan de Dios se encuentra en las Escrituras del Nuevo Testamento.

 

IV. Cristo y los apóstoles, la base: (Isa. 28:16,17;. 1 Cor. 3:11; Efes. 2:20).

 

V. Los cristianos, las piedras edificadas conjuntamente en el templo espiritual de Dios (Efes. 2:19-22;.

    1 Pedro 2:5,6,9,10).

 

          1. Los infieles y desobedientes no pueden ser piedras (1 Pedro 2:7-8).

          2. La resistencia del edificio depende de que las piedras es­tén bien unidas y cimentadas en paz y amor

              (Efes. 2:21-22; 4:1-3,16).

 

VI La viña del Señor

 

I. Sembrando la simiente (Mat. 13:3-9); parábola del sem­brador (Mat. 13:18-23); la parábola del sembrador explicada.

 

          1. La iglesia es el agente sembrador ahora (Fil. 1:4,5; 2:15,16;. 1 Tes. 1:8;. 1 Tim. 3:15; Rom. 10:14,15).

          2. El evangelio es la simiente (Luc. 8:11).

          3. La simiente no debe estar mezclada (Deut. 22:9; co­rrompida con las doctrinas y mandamientos de hombres

              (Mat. 15:9; Col. 2:20,23).

 

II. Obreros en la viña:

 

          1. Mateo 21:28-31.

                   (1) Llamamiento divino:  "Id a trabajar".

                   (2) Relación divina:  "Hijo"

                   (3) Tiempo divino:  "Hoy"

                   (4) Lugar divino:  "En mi viña".

          2. Mateo 20:1-8; 9-16.

                   (1) Contratando más obreros.

                   (2) Fue por la mañana temprano y todo el día; diligencia y celo.

                   (3) ¿Por qué había ociosos durante once horas del día? "Porque nadie nos ha contratado." ¿Puede decirse

                        esto de nosotros ahora?

          3. Mateo 21:36-46.

                   (1) La ira de Dios contra el judío por haber abusado de sus altas providencias del Señor (Mt. 21:41-44).

                   (2) Debemos ser fieles (1 Cor. 4:1,2; .2 Cor. 4:1,2).

 

III. El sitio del trabajo:

 

          1. En la viña:

                   (1) La sabiduría de Dios hecha manifiesta por la iglesia (Efes. 3:10,11).

                   (2) Glorificando a Dios en la iglesia (Efes. 3:21).

 

IV. Fruto que se llevará para Dios (Juan 15:8; Rom. 7:4).

 

          1. Rom. 11:20-23.  Permanecer por la fe o fidelidad.

          2. Mateo 21:18-19.  La maldición de ser infiel (Juan 15:2,6).

          3. ¿Cómo?

                   (1) Amor fraternal (Juan 15:12).

                   (2) Ayudando a los santos pobres (Rom. 15:26-28).

                   (3) Toda buena obra (Col. 1:10).

                   (4) Frutos del Espíritu (Gál. 5:16, 22,23).

                   (5) Permaneciendo en Cristo (Juan 15:5-7).

                   (6) Crecimiento cristiano (1 Pedro 2:1-2).

                   (7) Contribuyendo (Fil. 4:15-17).

                   (8) Contratando obreros para la viña (Mat. 20:1-9; Juan 4:35-38; Luc. 10:2).

 

V. La recompensa al final de la jornada (Mat. 20:8; .2 Tim. 4:6-8;. 1 Pedro 1:3-5,9; Apoc. 2:10).

 

Segunda parte

El origen de la iglesia

 

Introducción -- Las tres lecciones siguientes tratan del origen de la iglesia desde el punto de vista (1) del tiempo, y (2) la au­toridad.   Esto es, ¿cuándo dio principio la existencia de la igle­sia y con qué autoridad fue edificada?  ¿Qué autoridad la rige? Todos debemos aprender bien las respuestas a estas impor­tantes cuestiones.  Debe darse especial atención a la distinción que debe hacerse entre la autoridad del Antiguo y el Nuevo Testamento y el propósito de las Escrituras del Antiguo Testa­mento en relación con la iglesia de Dios hoy.

 

Lección VII -- El origen de la iglesia

Lección VIII -- La autoridad de la iglesia

Lección IX -- Uso de las Escrituras del Antiguo Testamento

 

VII El origen de la iglesia

 

Introducción -- Las tres lecciones siguientes tratan del origen de la iglesia desde el punto de vista (1) del tiempo, y (2) la au­toridad.  Esto es, ¿cuándo dio principio la existencia de la igle­sia y con qué autoridad fue edificada?  ¿Qué autoridad la rige?  Todos debemos aprender bien las respuestas a estas impor­tantes cuestiones. Debe darse especial atención a la distinción que debe hacerse entre la autoridad del Antiguo y el Nuevo Testamento y el propósito de las Escrituras del Antiguo en relación con la iglesia de Dios hoy.

 

I. La importancia de saber cuándo principió la iglesia:

 

          1. Asunto de identidad:  distinguirla desde las agencias del Antiguo Testamento y también de las instituciones

              modernas de origen humano.

          2. Identificar sus leyes:  descubrir cuándo la ley que gobierna la iglesia de Dios entró en vigor.

 

II. La iglesia vislumbrada en el Antiguo Testamento (Heb. 9:11,23; 10:1).

 

          1. Luego la iglesia no existió en los días del Antiguo Testa­mento.

          2. Los grandes del Antiguo Testamento desearon ver esta era (1 Pedro 1:10-12).

 

III. El principio de la iglesia o reino, materias de profecía:

 

     1. Isa. 2:2,3; Miqueas 4:1,2. Sería establecida:

         (1) En los últimos días.

         (2) En Jerusalén.

         (3) La edad del Nuevo Testamento es "los últimos días" (Heb. 1:1,2; Hechos 2:16,17).

     2. El sueño de Nabucodonosor (Dan. 2:31-35); inter­pretación del sueño (Dan. 2:36-45).  Cuatro reinos:

         (1) Babilonia. Nabucodonosor rey en 600 a. de J. C. El reino fue destruido en 536 a. de J. C. Representado por

              la cabeza de oro.

         (2) Medo-Persa. Establecido por Ciro, rey de Persia y Darío, rey de Media.  Dejó de existir en 330 a. de J. C.

              Repre­sentado por el pecho y los brazos de plata.

         (3) Macedonia. Establecido por Alejandro Magno. Divi­dido entre sus generales en 323 a. de J. C. Representado

              por el vientre y los muslos de latón.

         (4) El Imperio Romano. Establecido como potencia mundial por Octavio César en el año 30 a. de J. C.

              Represen­tado por las piernas de hierro y los pies de arcilla y hie­rro.  " En los días de estos reyes ..." Por lo

              tanto, se refiere al tiempo de los imperios universales e "hirió a la imagen en los pies", significa que el

              acontecimiento que Daniel estaba profetizando, el establecimiento del reino de Dios, tendría lugar después

              del principio del Imperio Romano

              en año 30 d. de J. C.  y durante su existencia.

         (5) El Nuevo Testamento comienza su historia cuando todavía los Césares gobernaban el mundo.  "En aquellos

              días vino Juan el Bautista" (Mat. 3:1-2)). ¿Cuáles días? (Luc. 3:1,2).  "En el año decimoquinto del reinado de

              Tiberio César" ... "Predicando en el desierto de Judea y diciendo: Arre­pentíos, porque el reino de los cielos

              se acerca".

 

IV. La iglesia no fue establecida por Juan:

 

          1. Juan predicó: "El reino de los cielos se acerca" (Mat. 3:1,2).

          2. Juan no estaba en el reino (Mat. 11:11).

 

V. La iglesia no fue establecida durante el ministerio personal de Jesús, sino después.

 

          1. Marcos 1:15. "Se acerca". Jesús.

          2. Mateo 10:7. "Se ha acercado." Los doce.

          3. Lucas 10:9. "Se ha acercado a vosotros."

          4. Mateo 6:9,10.  Se enseñó a los discípulos a orar por su establecimiento.

          5. Mateo 16:18. Cristo prometió  edificarlo.

          6. Mateo 18.1-3. Los discípulos no estaban aún en él.

          7. Marcos 9:1.  Cristo prometió que vendría durante aquella generación.

          8. Lucas 22:18; 19:11. Los discípulos lo esperaban aún (Mar. 15:43).

          9. Hechos 1:6.  No había sido establecido para el tiempo de la ascensión.

 

VI. El principio:

 

          A. (1) El reino daría principio y la ley saldría de Jerusalén (Isa. 2:23; Luc. 24:47).

                   (2) La ley salió de Jerusalén en el día de Pentecostés (Hech. 2:37, 38).

                   (3) El Pentecostés, el principio (Hech. 2:14; 11:15).

          B. (1) El reino vendría con poder (Mar. 9:1).

                   (2) El poder vendría con el Espíritu Santo (Hech. 1:8).

                   (3) El Espíritu Santo vino en el día de Pentecostés (Hech. 2:1-4).

                   (4) Luego el reino quedó establecido en el día de Pente­costés.

          C. (1) La ley saldría de Jerusalén (Isa. 2;2,3).

              (2) Los apóstoles comisionados para predicar (Mat. 28:18-20; Mar. 16:15,16); pero se les instruyó a permanecer

                   en Jerusalén esperando la venida del Espíritu Santo que los guiaría desde el principio (Luc. 24;49).

              (3) El Espíritu Santo vino en el día de Pentecostés y se predicó el evangelio.  La ley del reino dio principio en

                   el día de Pentecostés (Hech. 2:31-34,36,38).

 

VII. El día de Pentecostés marca el principio (Hech. 11:15).

 

          1. El principio de la edad cristiana: el Nuevo Testamento (Heb. 8:8; 9: 15-17).

          2. El principio de la iglesia.

          3. El principio de la predicación del evangelio.

          4. Principio de la predicación de la remisión de pecados (Luc. 24:47).

 

VIII. Después del día de Pentecostés la iglesia o reino así lla­mado se halla en existencia

(Hech. 2:47; 5:11; 8:1; 11:22; 13:1; 14:27; Col. 1:13; Apoc. 1:9).

 

VIII La autoridad de la iglesia

 

I. La fuente de autoridad:  Dios hablando por Cristo:

 

          1. Heb. 1:1-2. El mensaje y el Mensajero del Nuevo Testa­mento contrastados con el Antiguo.

          2. Juan 1:17. Moisés el legislador en el período del Antiguo Testamento; Cristo en el Nuevo.

          3. Mateo 11:27.  Dios revelado por Cristo.

          4. Juan 5:26-27. La autoridad dada a Cristo.

          5. Juan 17:7-8. El mensaje de Cristo es de Dios (Juan 12:49-50).

 

II. Debemos ser gobernados hoy por la autoridad de Cristo, no por la de Moisés o los profetas.

 

          1. Hechos 3:19-23; Mar. 9:2-8. "A él oíd."

          2. Mateo 5:21-22; 5:27-28. "Mas yo os digo."

          3. 1 Cor. 9:21 ... "Bajo la ley de Cristo."

 

III. La autoridad de Cristo había de ser ejecutada por sus após­toles:

 

          1. Mateo 19:27,28.

          2. Mateo 28:18-20.

          3. Mateo 16:17-19.

          4. Juan 20:22-23.

          5. 2 Corintios 5:18-20.

          6. 1 Jn 4:6.

 

IV. Los apóstoles serían guiados por el Espíritu Santo:

 

          1. Juan 14:16-17.  Enviado a los apóstoles, no al mundo.

          2. Juan 14:26.  Para recordarles lo que Cristo les había en­señado.

          3. Juan 16:7-15.  Para convencer al mundo por la doctrina de Cristo.

          4. Lucas 24:49.  Esperar en Jerusalén su venida.

          5. Hechos 2:1-4, 37. El Espíritu Santo vino y por medio de la predicación de los apóstoles convirtió a tres mil, hombres

              y mujeres.

 

V. La predicación de los apóstoles confirmada por milagros. (Mar. 16:15-18; Heb. 2:1, 4;.1 Cor. 12:28, 31;.1 Cor. 13:8-10).

 

          Estos dones sirvieron para el propósito temporal de intro­ducir y confirmar las verdades del Nuevo Testamento.

 

VI. Integridad de la ley así entregada:

 

          1. Romanos 1:16-17.  El evangelio de Cristo contiene la justi­cia de Dios "de fe en fe."

          2. 2 Pedro 1:2-3.  Por el conocimiento de Cristo se adquieren todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad.

          3. 2 Tim. 3:14-17.  Completamente preparado para toda buena obra.

          4. Judas 3. La fe una vez por todas entregada a los santos.

          5. Apoc. 22:18-19.  No debe añadírsele o quitársele nada.

 

Conclusión: Las Escrituras del Nuevo Testamento contienen la voluntad de Dios revelada por Cristo y sus embajadores es­cogidos; guiados y confirmados en su mensaje por el Espíritu Santo, constituyen así una regla completa y perfecta de fe y práctica para el pueblo de Dios hoy, la divina constitución del reino de Dios

 

IX Uso de las Escrituras del Antiguo Testamento

 

I. El Nuevo Testamento, la única regla de fe y prácticas:

 

          1. Repásese brevemente la Lección VII (Art. 2, 3, y 6).

          2. El Nuevo Testamento cumple y abroga el Antiguo Pacto.

 

II. Las Escrituras del Antiguo Testamento no pueden ser re­conocidas como autoridad hoy.

 

          1. El Antiguo Pacto quitado de en medio:

                   (1) Efesios 2:11-16.  La antigua ley fue destruida para que el gentil y el judío fuesen uno en Cristo.

                   (2) Col. 2:14-17. Ninguna condenación por no guardar el sábado.

                   (3) Rom. 7:1-6.  Siendo muertos a la ley para ser de Cristo.

          2. Cristo, el mediador del Nuevo Pacto en el cual vivimos (Heb. 8:6-13).

                   (1) Heb. 7:12. La ley cambió con el sacerdocio.

                   (2) Heb. 7:18-22. Cristo el garante de un pacto mejor.

                   (3) Heb. 10:1-10. Las imperfecciones del Antiguo, elimi­nadas por el Nuevo.

                   (4) Heb. 9:15-17. El Nuevo Pacto entró en vigor a la muerte de Cristo.

                   (5) Gál. 5:1-4. Tratar de justificarse por el Antiguo Pacto, desastroso.

 

III. ¿Cómo deben usarse las Escrituras del Antiguo Testa­mento?

 

          1. Como evidencia de la divinidad de Cristo (Juan 1:45;  Hech. 2:22-34; Luc. 24:44; Hech. 10:43; Juan 5:39).

          2. Ejemplificando los principios de justicia (Hech. 12:1,2); los testigos que se mencionan aquí han sido mencionados

              en Heb. 11.

                   (1) La fe, el ejemplo de Abraham.

                   (2) La paciencia, el ejemplo de Job.

                   (3) El valor, Elías en el Monte Carmelo.

                   (4) La obediencia, el fracaso de Saúl (1 Samuel 15:13-23).

          3. Para darnos esperanza (Rom. 15:4; .1 Reyes 8:56; Josué 23:1-4).

          4. Para advertirnos de las consecuencias de la desobediencia (Heb. 2:1-4; Heb. 10:26-31; .1 Cor. 10:1-13).

 

Conclusión:

 

  De las Escrituras del Antiguo Testamento aprendemos dos lecciones de suprema importancia práctica para nosotros hoy:

          1. Dios siempre recompensa y bendice a quienes son obe­dientes.

          2. Dios condena y castiga a quienes son desobedientes. Del estudio de las historias en los cuatro mil años de que

              habla el Antiguo Testamento sabemos que la palabra de Dios per­manece y nosotros no podemos engañarnos para

              tomar sus en­señanzas a la ligera.

 

Tercera Parte

La misión de la iglesia

 

Introducción: Las siguientes cuatro lecciones se dedican a un estudio sobre la misión de la iglesia.  Debe tenerse presente

                      que como una institución divina la iglesia tiene una misión di­vina.  Esta no es política ni social sino espiritual

                      en su diseño.  Su incumbencia no es la de entretener a las gentes, sino la de salvar sus almas.

                      La misión primordial de la iglesia del Nuevo Testamento es "evangelizar" al mundo.  La palabra "evangelismo"

                      viene de una palabra griega que significa "buenas nuevas"; el evangelista, en consecuencia, es un proclamador

                      de buenas nuevas.

 

Lección X -- Evangelismo

Lección XI -- Evangelismo personal

Lección XII -- Edificación

Lección XIII -- Ministrando a los pobres

 

 

X Evangelismo

 

Introducción -- Las cuatro lecciones siguientes se dedican a un estudio sobre la misión de la iglesia.  Debe tenerse 

presente que como una institución divina la iglesia tiene una misión di­vina.  Esta no es política ni social sino espiritual en su

diseño.  Su incumbencia no es la de entretener a las gentes, sino la de salvar sus almas.

  La misión primordial de la iglesia del Nuevo Testamento es "evangelizar" al mundo.  La palabra "evangelismo" viene de una

palabra griega que significa "buenas nuevas"; el evangelista, en consecuencia, es un  proclamador de buenas nuevas.

 

I. La importancia de esta obra:

 

          1. Se halla primero en la necesidad universal de salvación.

                   (1) Rom. 3:9-10.  Todos han pecado.

                   (2) Rom. 3:23.  Todos son transgresores de la ley divina.

                   (3) Gál. 3:22.  Todas las cosas bajo el pecado.

                   (4) Efes. 2:1-5. Muertos en transgresiones y pecados.

                   (5) Efes. 2:12.  Sin esperanza y sin Dios.

          2. El evangelio de Cristo es la potencia de Dios para salud (Rom. 1:16-17).

                   (1) 1 Cor. 15:1-4. Los corintios salvados por el evangelio.

                   (2) Hech. 11:14.  Palabras que salvarían a Cornelio.

                   (3) 1 Cor. 4:15.  Engendrados por el evangelio (1 Pedro 1:23).

                   (4) Juan 15:3.  Limpiados por las palabras de Cristo.

                   (5) Mateo 13:19; Luc. 8:11.  La palabra de Dios, la simiente del reino.

                   (6) 2 Cor. 4:3-4.  Los que no oyen el evangelio perecerán.

                   (7) Efes. 3:6.  Participantes de las promesas de Cristo.

                   (8) Hech. 20.32.  Capaz de dar herencia con los santifica­dos.

                   (9) Rom. 16:25-27.  Manifestado para la obediencia de la fe.

                 (10) 2 Tim. 1:10.  La vida y la inmortalidad traídas a la luz.

 

II. La iglesia es la agencia de Dios en esta obra de evange­lización.

 

          1. Mateo 20:1-16.  La iglesia comparada con un padre de familia que sale a contratar obreros para su viña.

          2. Hech. 13:1-3.  La iglesia es el agente contratista.

          3. Mateo 13:3-9.  La iglesia es el agente sembrador.

          4. 1 Tim. 3:14-15.  La iglesia, columna y apoyo de la verdad.

          5. Efes. 3:10.  La sabiduría de Dios manifestada por la igle­sia.

          6. Efes. 3:21. Dios glorificado en la iglesia por siempre jamás.

          7. Efes. 4:11-12.  Edificar el cuerpo de Cristo, misión de la iglesia.

 

III. Las congregaciones locales fueron el medio por el cual esta obra de la iglesia fue consumada en los días del Nuevo

     Testa­mento. Ellas fueron las únicas "organizaciones misioneras" (evangelísticas) del Nuevo Testamento.

 

          1. Las iglesias de Macedonia (2 Cor. 11:8-9).

          2. La iglesia en Tesalónica (1 Tes. 1:2-8).

          3. La iglesia de Filipos (Fil. 1:3-5; 2:25-30; 4:14-20).

          4. La iglesia de Antioquía (Hech. 13:1-3; 14:27-28).

          5. La iglesia de Jerusalén (Hech. 8:1-5).

 

IV. Plan seguido en la propagación del Evangelio en los días del Nuevo Testamento:

 

    Hechos 1:8. Jerusalén, Judea y Samaria y "hasta lo último de la tierra."

 

XI Evangelismo personal

 

I. La responsabilidad cristiana es de naturaleza personal:

 

          1. Mat. 25:14-15. La parábola de los talentos: cada hombre es responsable de lo que es capaz de hacer.

          2. Mateo 25:26-30.  Consecuencias de no cumplir la respon­sabilidad demostradas por el fracaso del hombre que

              recibió un talento.

          3. Rom. 1:14.  El sentido de responsabilidad de Pablo.

 

II. Medios para cumplir nuestra responsabilidad personal:

 

          1. Enseñar y predicar el evangelio a otros, tanto pública como privadamente:

                   (1) (Rom. 1:15; Hech. 20:20,24,27).  Así cumplió Pablo sus obligaciones.

          2. Sostener las manos de los que hacen tal trabajo: el ejemplo de los filipenses (Fil. 1:3-5; 4:15-16).

          3. La influencia de las vidas justas y del servicio fiel:

                   (1) Nuestras vidas son cartas leídas por otros (2 Cor. 3:2-3).

                   (2) La influencia cristiana comparada por Cristo a la vir­tud preservativa de la sal y de la luz que alumbra al

                        mundo (Mat. 5:13-16).

 

III. Algunos ejemplos del Nuevo Testamento:

 

          1. Andrés, habiendo sido llamado por el Salvador, inme­diatamente buscó a su hermano y lo trajo a Jesús (Jn 1:40-42).

          2. Felipe llevó las buenas nuevas del descubrimiento de Cristo a Natanael (Juan 1:48-51).

          3. Pablo vino a ser todas las cosas a todos los hombres, esto es, usó de todos los medios legítimos e hizo muchos 

              sacrificios a fin de salvar a otros (1 Cor. 9:19-23).

 

IV. El campo es el mundo. Nuestras oportunidades de servir, ilimitadas (Mateo 13:38; Luc. 10:1-2; Juan 4:35-38).

 

V. El ganador de almas exitoso:

 

          1. La bendición de serlo (Dan. 12:3; Sant. 5:19-20).

          2. Debe ser perseverante; trabajando sin cesar (Mat. 20:1-16).

          3. Debe sentir amor por las almas de los hombres (1 Jn 4:9; Efes. 5:2).

          4. Debe ser hombre de  oración, al ejemplo de Cristo (Mar. 1:35; Luc. 6:12).

          5. Debe conocer la Biblia (2 Tim. 2:15); tener mucho cuidado de lo que se enseña a otros (1 Cor. 3:10;. 1 Tim. 6:3-5;

              . 1 Tim. 4:16).

          6. Tener un propósito. Un esfuerzo definido para persuadir a una persona definida a aceptar a Cristo en un tiempo

              definido: Ahora.

 

XII La edificación

 

I. ¿De qué manera debemos crecer como cristianos?

 

          1. En gracia y conocimiento de la verdad (2 Pedro 3:18).

          2. En nuestra semejanza con Cristo (Efes. 4:15).

          3. En amor, en conocimiento y discernimiento (Fil. 1:9).

          4. Caracteres cristianos quietos y laboriosos (1 Tes. 4:9-12).

          5. Como casa espiritual para ofrecer sacrificios (1 Pedro 2:5).

          6. Añadiendo las virtudes cristianas y siendo participantes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4-13).

          7. En el Señor y en la potencia de su fortaleza, llevando toda la armadura de Dios (Efes. 6:10-18).

          8. En fe y en amor (2 Tes. 1:3;. 1 Tes. 3:12-13).

          9. En habilidad para resistir la tentación (Judas 17-23; Sant. 4:7;. 1 Pedro 5:8-10).

          10. En habilidad para servir y hacer sacrificios (Rom. 12:1-2).

 

II. Requisitos para el crecimiento:

 

          1. Las cosas que estorban:

                   (1) La maldad, el engaño, la hipocresía, las envidias, la maledicencia (1 Pedro 2:1-2).

                   (2) La dureza para el oír (Heb. 5:11).

                   (3) Los deseos juveniles (2 Tim. 2:22).

                   (4) Las cuestiones insensatas e ignorantes (2 Tim. 2:23;. 2 Tim. 1:13).

                   (5) El amor al dinero (1 Tim. 6:10; 6:17-19).

                   (6) Oración y comunión con el Señor (Fil. 4:5-7; Sant. 1:26; Heb. 7:25; Heb. 4:14-16).

 

III. Avenidas por las cuales la iglesia puede fomentar su cre­cimiento:

 

          1. Tened consideración los unos por los otros (Fil. 2:1-4, 19, 21).

          2. Exhortar unos a otros (Heb. 3:12-14; 10:24-25).

          3. Los ancianos que vigilen por nuestras almas (Hech. 20:28-31; Heb. 13:7-17).

          4. Animar a los desmayados, sostener a los débiles, amones­tar a los desordenados y tener paciencia para todos

              (1 Tes. 5:12-14).

          5. Por sus servicios de adoración (Heb. 10:25; Efes. 5:19; Col. 3:15, 16).

          6. Por su programa de enseñanza. "Apacentad la iglesia de Dios" (Hech. 20:28;. 2 Tim. 2:2; Tito 2:1-8).

 

XIII Ministrando a los pobres

 

I. La lección como fue enseñada por Cristo:

 

          1. El buen samaritano (Luc. 10:25-37).

          2. La oportunidad de hacer el bien al que está necesitado (Luc. 10:36,37; Gál. 6:10).

          3. Los que debieron ser los primeros  en ayudar, se pasaron de largo:  el sacerdote y el levita (Luc. 10:31,32).

          4. Un samaritano, aunque odiado y menospreciado por los judíos, tuvo misericordia y ayudó.  Este amaba a su

              prójimo (Luc. 10:33-37).

 

II. La base sobre la cual debe ser hecho este trabajo:

 

          1. La propia consagración (2 Cor. 8:3-5).

          2. El amor (2 Cor. 8:8).

          3. La gratitud (1 Jn 3:16; . 2 Cor. 8:9).

          4. La simpatía (1 Cor. 12:25-26; Gál. 6:2).

          5. Para glorificar a Dios (2 Cor. 9:12,15).

          6. Para mantener nuestros corazones en armonía con Dios (1 Tim. 6:17-19).

 

III. Una parte de la misión de la iglesia primitiva:

 

          1. Rom. 12:13; 15:25-27;. 1 Cor. 16:15.

          2. Efes. 4:12. Para la obra del ministerio.

 

IV. El plan del Nuevo Testamento para ejecutar este ministerio:

 

          1. Individualmente: Dorcas (Hech. 9:36-43).

          2. Congregacional (Hech. 11:29,30; 2:43-45;. 2 Cor. 8:12: "Conforme a la capacidad";. 2 Cor. 8:14: "Para que haya

              igualdad").

          3. Cooperación congregacional en cuidar de los santos necesitados (2 Cor. 8:18-21).

          4. Plan para reunir estos fondos (1 Cor. 16:1-2):

                   (1) Contribuidos para el tesoro común:  "Que cada uno aparte."

                   (2) Regularmente:  "Cada primer día de la semana."

                   (3) Individualmente:  "Cada uno de vosotros."

                   (4) Proporcionalmente:  "Como hayáis sido prosperados."

                   (5) Con buena voluntad, propósito y confianza en el corazón (2 Cor. 9:6-11).

 

Cuarta parte

Membresía de la iglesia

 

Introducción. Las cinco lecciones subsecuentes están dedicadas al tema "Lo que significa ser miembros de la iglesia."  La iglesia de Dios no ocupa en los corazones de los hombres el lugar que debe ocupar hasta que ellos reconozcan que al estar fuera de la iglesia se roban a sí mismos las grandes bendiciones que constituyen la esperanza de la vida eterna. La iglesia es incomparablemente mayor que todas las instituciones humanas, fraternales o sectarias.

 

Lección XIV -- La grandeza y gloria de la iglesia.

Lección XV -- Lo que significa la membresía

Lección XVI -- La membresía: sus responsabilidades.

Lección XVII -- La salvación y la membresía de la iglesia.

Lección XVIII -- Como venir a ser miembro de la iglesia.

 

XIV La grandeza y gloria de la iglesia

 

Introducción. Las cinco lecciones subsecuentes están dedicadas al tema "Lo que significa ser miembros de la iglesia." La iglesia de Dios no ocupa en los corazones de los hombres el lugar que debe ocupar hasta que ellos reconozcan que al estar fuera de la iglesia se roban a sí mismos las grandes bendiciones que constituyen la esperanza de la vida eterna. La iglesia es incomparablemente mayor que todas las instituciones humanas, fraternales o sectarias.

 

I. Dios es su Autor:  por lo tanto es una institución divina (Heb. 3:4).

 

          1. Es el templo de Dios (1 Cor. 3:16).

          2. La morada del Altísimo (Efes. 2:19-22).

          3. Debe ser edificada conforme a sus instrucciones (Heb. 8:1-5).

          4. Jesús es el Arquitecto (Mateo 16:18-20).

          5. Debemos tener cuidado cómo edificamos (1 Cor. 3:10-15; Sal. 127:1).

          6. Dios no reconoce a otros, sino a los suyos (Mat. 15:13).

          7. Debe la iglesia llevar el nombre de Dios (Efes. 3:14-16.).

          8. Es la institución de Dios (1 Cor. 1:2).

 

II. Cristo es su Salvador y su Cabeza:

 

          1. Se dio a sí mismo por ella (Efes. 5:25-27).

          2. Salvador del cuerpo (Efes. 5:23).

          3. Cabeza del cuerpo, que es la iglesia (Col. 1:18; Efes. 1:22).

          4. Cristo nuestro representante en el cielo (Heb. 10:19-25; .1 Jn 2:1,2).

 

III. Gloriosa en su misión:

 

          1. Su propósito es la salvación de las almas por la predicación del evangelio:

                   (1) Columna y apoyo de la verdad (1 Tim. 3:14,15).

                   (2) Agencia para buscar obreros y enviarlos a la viña (Hech. 13:1-13).

                   (3) La sabiduría de Dios manifestada por la iglesia (Efes. 3:10).

                   (4) Dios glorificado en la iglesia (Efes. 3:21).

 

IV. Todas las bendiciones espirituales se hallan en la iglesia:

 

          1. La iglesia es "La plenitud de Aquel que lo llena todo en todos" (Efes. 1:23).

          2. Todas las bendiciones espirituales están en Cristo (Efes. 1:3).  El cuerpo de Cristo y la iglesia son la misma cosa

              (Efes. 1:22,23; Col. 1:18). Cristo y la iglesia están inseparablemente unidos (Efes. 5:28-32).  Por lo tanto, por

              medio de la iglesia gozamos de todas las bendiciones espirituales que Cristo Jesús nos concede.

          3. Estamos reconciliados con Dios en el cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia (Efes. 2:16; Col. 1:18-20).

          4. Somos añadidos a Cristo y a la iglesia en las mismas condiciones y por el mismo proceso

             (Gál. 3:26,27; Hech. 2:41-47).

 

XV Lo que significa la membresía

 

I. Ser miembro de la iglesia de nuestro Señor significa:

 

          1. Ser miembro del cuerpo del cual El es la cabeza (1 Cor. 12:12-13,20,27; Efes. 1:21-23).

          2. Ser un obrero en la viña del Señor (Mateo 20:1).

          3. Ser una piedra viva en el edificio espiritual de Dios (1 Cor. 3:16;. 1 Pedro 2:5).

          4. Estar casado con Cristo (Efes. 5:23, 25, 27; Rom. 7:4).

          5. Ser ciudadano del reino de Cristo (Col. 1:12-13).

          6. Ser un hijo en la familia de Dios (Gál. 3:26-27).

 

II. La membresía en la iglesia de nuestro Señor significa el goce las ricas bendiciones que Dios concede a su familia:

 

          1. Vigilancia paternal: cuidado y protección (1 Pedro 3:12; 5:6,7; Fil. 4:5-7;. 1 Cor. 10:12-13).

          2. Providencia paternal de todas las cosas necesarias (Mat. 6:33; .2 Cor. 9:6-11; Sal. 84:11).

          3. Corrección paternal y castigo (Heb. 12:5,13; Sant. 1:2-3,12).

          4. Derecho de apelación al Padre celestial (1 Pedro 3:12; Mat. 6:9).

          5. Compañerismo con los santos (Fil. 2:1-4; 4:14-18; Rom. 12:10).

          6. Esperanza de una herencia eterna (1 Pedro 1:3-5; Gál. 3:29; Rom. 8:14-17).

 

III. La membresía en el cuerpo de Cristo en los días del N T significó una vida de santidad, santificación y justificación:

 

          1. "Lavados, santificados y justificados" (1 Cor. 6:11).

          2. "Llamados a ser santos" (1 Cor. 1:2).

          3. Un "santo llamamiento" (Efes. 4:1).

          4. Separarse de la injusticia (2 Tim. 2:19).

 

XVI La membresía -- sus responsabilidades

 

Introducción. Toda relación de la vida que es digna involucra una responsabilidad.  La membresía en la iglesia de Dios nos confiere los más santos privilegios y bendiciones y, por lo mismo, implica grandes responsabilidades y obligaciones muy serias.  Algunas de estas responsabilidades de la membresía en la iglesia de Cristo,  son:

 

I. Membresía en la iglesia local:

 

          1. Tomando en cuenta que la congregación local es la unidad de organización conocida en el Nuevo Testamento para llevar a cabo el trabajo de la iglesia, se sigue de esto que para que un cristiano esté en plena comunión con la iglesia, debe asociarse, ser una parte y cumplir su responsabilidad con la iglesia local. No se encuentra en el Nuevo Testamento la "membresía libre" de la iglesia de Dios.

          Pablo en su trabajo se asoció siempre con una congregación de cristianos (Hech. 9:26-30; 13:1-3; 14:25-28).

 

II. Sujeción a los ancianos como miembro de la congregación local:

 

          1. Los ancianos ejercerán la supervisión (1 Pedro 5:1-5).

          2. "Obedeced a aquellos que tienen autoridad sobre vosotros... ellos vigilan por vuestras almas" (Heb. 13:17;

              . 1 Tim. 5:17-19).

 

III. Participación conjunta en el trabajo de la iglesia local:

 

          1. "Listos para toda buena obra" (Tito 3:1,2).

          2. "Cada coyuntura suple" (Efes. 4:16).

          3. "Todo árbol se conoce por su fruto" (Luc. 6:44).

          4. "Que cada hombre haga" (2 Cor. 8:7; 8:11-15).

          5. "Probad vuestro propio trabajo" (Gál. 6:4,5).

 

IV. Preservación de la unidad, paz y armonía del cuerpo:

 

          1. "Ninguna división entre vosotros" (1 Cor. 1:10).

          2. "Ninguna desavenencia ... todos se preocupen los unos por los otros" (1 Cor. 12:24-25).

          3. "Que os fijéis en los que causan divisiones entre vosotros" (Rom. 16:17-18; .1 Tim. 6:3,4; Tito 1:10-11;. 2 Jn 9-11).

          4. "Solícitos en guardar la unidad del Espíritu ..." (Efes. 4:1-3).

 

V. Preservando y manteniendo la pureza de la iglesia:

 

          1. Cristo murió para establecer su pureza (Efes. 5:25-27).

          2. Debemos vivir para mantenerla (2 Tim. 2:19-22;. 1 Tim. 6:11; 4:12; 5:22; Fil. 1:27).

 

VI. Fruto ha de ser llevado; la iglesia tiene una misión que cumplir; almas han de ser salvas.

 

          1. Unidos con Cristo, para que podamos llevar fruto (Rom. 7:4).

          2. Los pámpanos que no llevan fruto, cortados serán (Juan 15:2).

          3. De este modo seréis mis discípulos (Juan 15:8).

 

XVII La salvación y la membresía en la iglesia

 

Introducción. Dios es quien salva. La salvación es el perdón de Dios, "la limpieza" de nuestros pecados. La iglesia, por lo mismo, no salva. La cuestión es, "¿puede alguien gozar de la salvación que Dios ha provisto, sin ser miembro de la iglesia de Dios?"

 

I. Lo esencial e importante de la iglesia se manifiesta en la actitud de Cristo hacia ella:

 

          1. "Comprada con su preciosa sangre" (Hech. 20:28; .1 Pedro 1:18-19).

          2. "Se dio a sí mismo por ella" (Efes. 5:25).

          3. De este modo Cristo demuestra su actitud hacia lo esencial de la iglesia por el precio que El pagó por ella.

          4. "Que haya en vosotros la mente que hubo también en Cristo" (Fil. 2:5).

 

II. Nadie puede estar "en Cristo" sin estar en la iglesia:

 

          1. Cristo es la cabeza, la iglesia es su cuerpo y los cristianos los miembros (Col. 1:18; Efes. 1:21-23;. 1 Cor. 12:27).

              Nadie puede ser unido a la cabeza sin ser miembro del cuerpo, la iglesia.

          2. Cristo es rey, la iglesia es su reino (1 Tim. 6:15; Col. 1:13). Nadie puede ser súbdito del reino sin ser ciudadano

              del reino.

          3. Cristo es el marido, la iglesia su esposa (Efes. 5:23-32). Los dos son uno solo.  Nadie puede estar relacionado con

              Cristo sin estar igualmente relacionado con la iglesia.  Una criatura pertenece, por el mismo nacimiento, tanto a

              la familia de su padre como a la de su madre.

          4. Estar en Cristo, es estar en su cuerpo, que es la iglesia.

                   (1) En Cristo Jesús hemos sido hechos cercanos por su sangre (Efes. 2:13).

                   (2) Reconciliados, en un cuerpo, por la cruz (Efes. 2:16).

                   (3) Estar en Cristo, por lo tanto, es estar en su cuerpo, y estar en su cuerpo es estar en su iglesia.

 

III. Todas las bendiciones espirituales están en Cristo (Efes. 1:3).

 

          1. La iglesia es la "plenitud de Aquel que llena todo en todos" (Efes. 1:23).

 

IV. Ser miembros de la iglesia de Cristo significa tener sus nombres inscritos en el cielo (Heb. 12:22-23).

 

          1. No tener su nombre inscrito en el cielo significa perdición eterna en el juicio final (Apoc. 20:15).

 

V. El mismo procedimiento y condiciones que salvan del pecado, hacen a uno cristiano y lo añaden a la iglesia:

 

          1. Fe, bautismo, salvación (Mar. 16:15-16).

          2. La fe y el bautismo lo ponen a uno en Cristo (Gál. 3:26-27).

          3. La fe y el bautismo lo añaden a uno a la iglesia (Hech. 2:41). No existe, por lo tanto, tal cosa como ser salvado por un

              procedimiento y luego quedar en libertad para adherirse a la iglesia de su preferencia por un procedimiento distinto.

 

XVIII Cómo venir a ser miembro

 

I. El testimonio de Cristo:

 

          1. Un nuevo nacimiento (Juan 3:3-5).

          2. Debe haber conversión (Mat. 18:1-3).

          3. La gran comisión (Mar. 16:15-16; Mat. 28:18-20; Luc. 24:44-49).

 

II. Testimonio de los apóstoles:

 

          1. Salvos por la locura de la predicación (1 Cor. 1:21).

          2. Debemos oír a fin de creer (Rom. 10:14-17).

          3. Debemos creer o moriremos en pecado (Juan 8:24; Mar. 16:16).

          4. Debemos arrepentirnos y ser convertidos (Hech. 3:19; Luc. 13:3-5).

          5. Ser bautizados por fe en Cristo (Gál. 3:26-27).

          6. Purificar las almas por la obediencia a la verdad (1 Pedro 1:22).

          7. Libertados del pecado por la obediencia a la doctrina (Rom. 6:17-18).

          8. Debemos ser guiados por el Espíritu Santo (Rom. 8:14).

          9. Debemos ser lavados, justificados y santificados (1 Cor. 6:11; 1:2).

 

III. Enseñado por figuras:

 

          1. El nuevo nacimiento (Juan 3:3-5).

                   (1) Engendrados (1 Pedro 1:23; Sant. 1:18; .1 Cor. 4:15).

                   (2) Nacidos de agua y del Espíritu (Juan 3:5; Gál. 3:26,27; Hech. 2:38-41).

          2. Unidos a Cristo (Efes. 5:23-30; Rom. 7:4).

                   (1) Amistad (Juan 6:44,45), conocimiento de Dios.

                   (2) Amor (1 Jn 4:19).

                   (3) Ceremonia (Gál. 3:26-27).

 

IV. Ejemplos básicos:

 

          1. Los hombres de Pentecostés (Hech. 2:-):

                   (1) Lo que oyeron:  la muerte, sepultura, resurrección y exaltación de Cristo (Hech. 2:22-34).

                   (2) Lo que les fue dicho que hicieran: creer firmemente, arrepentirse y ser bautizados en el nombre de Cristo

                        (Hech. 2:36-38).

                   (3) Lo que hicieron:  recibieron la palabra con gozo y fueron bautizados (Hechos 2:41).

                   (4) Las consecuencias:  La remisión de pecados y el don del Espíritu Santo (Hech. 2:38).  Añadidos a la iglesia

                        (Hech. 2:41,47).

          2. Los samaritanos:

                   Hechos 8:12:  Oyeron a Felipe predicar a Cristo, creyeron y, luego de creer, fueron bautizados.

          3. Los corintios:

                   Hechos 18:8:  Oyeron, creyeron y fueron bautizados.

          4. Cada una de las conversiones en el libro de los Hechos es una repetición de la misma historia.  El plan era:  oír,

              creer, arre­pentirse, confesar la fe en Cristo y ser bautizados en Cristo.

 

Conclusión:  Cuando los hombres obedecen la voluntad de Dios, sus pecados les son perdonados y Dios los reconoce y acepta como sus hijos.  Son añadidos al cuerpo do los salvos y gozan los privilegios y participan de las responsabilidades de esta relación.  No hay tal cosa en la doctrina de la Biblia que enseñe que uno es salvo por un procedimiento y "adherido" a la iglesia por otro.

 

Quinta Parte

Gobierno de la Iglesia

 

Introducción. Iniciamos un estudio en las siguientes cuatro lec­ciones del plan divino de organización de la iglesia.  Las Escri­turas nos proporcionan un plan de gobierno de la iglesia y lo mismo un plan de adoración y trabajo.  Creer y aceptar la pa­labra de Dios como regla de fe y prácticas, requiere el re­conocimiento de su plenitud y perfección como autoridad en la organización de la iglesia.  Atreverse a "mejorar" la organi­zación de la iglesia reorganizando, añadiendo, o menospre­ciando el arreglo de Dios, es expresar descontento contra la voluntad de Dios.  Por lo contrario, debemos ser movidos por el espíritu de la fe, estar satisfechos con que El lo manda.  La igle­sia de Dios es capaz de hacer todo lo que Dios quiere que haga sobre la tierra.

 

Lección XIX -- La organización de la iglesia

Lección XX -- De los ancianos

Lección XXI -- De los diáconos

Lección XXII -- De los evangelistas

 

XIX La organización de la iglesia

 

I. Dos usos de la palabra "iglesia" en el Nuevo Testamento:

 

    1. Universal, en un sentido comprensivo, que incluye a todos los salvos sobre la tierra (Mat. 16:18;. 1 Tim. 3:15;

        Efes. 1:22,23). En este sentido es la iglesia la familia de Dios, el cuerpo de Cristo, el reino de Dios y todos son

        términos equiva­lentes (véanse las lecciones del 1 al 6 sobre "La naturaleza de la iglesia").  Ninguna organización en

        el sentido universal sabe de autoridad alguna, excepto la de Cristo y su Palabra.  Quien­quiera que hace la voluntad

        de Dios y obedece el evangelio es añadido a la iglesia (Hech. 2:41,47).

    2. Las congregaciones locales, en sentido limitado, incluyen al pueblo de Dios en una comunidad determinada

        (1 Cor. 1:2; Rom. 16:16; Hech. 14:23; 5:11; 8:1), "En Jerusalén" (Hech. 13:1; 15:22); "En Antioquía."

 

II. La organización de la iglesia local:

 

          1. Un orden establecido (Hech. 14:23),  "En cada  iglesia". (Tito 1:5),  "Corrigieses lo deficiente".

          2. Unidad independiente con gobierno autónomo; siempre se habla de ellas como unidades separadas (Gál. 1:2). 

              "Las igle­sias de Galacia (Gál. 1:22). "Las iglesias de Judea":  varias iglesias independientes en un distrito, pero

              no una organización de distrito (1 Cor. 14;33, 40).  En este mandato comprensivo dado de una iglesia se involucra

              el control de sus propios asun­tos localmente.

          3. Una pluralidad de ancianos en cada iglesia local. (Hech. 14:23),  "constituyeron ancianos en cada iglesia"; (

              Hech. 20:17), los ancianos de la iglesia en Efeso.

          4. Diáconos (Fil. 1:1).  Obispos y diáconos en la iglesia de Filipos.

          5. Miembros (Rom. 12:4-5; 16:1-2;. 1 Cor. 12:27).  La identifi­cación con una iglesia local fue la práctica de los

              primitivos cris­tianos.

 

III. La organización local el único medio por el cual los primi­tivos cristianos trabajaron:

 

          1. El Nuevo Testamento no menciona otro.

          2. Toda obra buena se hizo por medio de la congregación lo­cal (Efes. 3:10).

              (1) Evangelismo. (Hech. 13:1-3),  enviados por una iglesia local. (Hech. 14:25-28), informaron a una iglesia local.

              (2) Benevolencia (Hech. 11:29-30).  Fondos para los san­tos pobres en Judea fueron puestos en manos de los

                   ancianos de las iglesias de Judea para ser administrados por ellos.

              (3) Varios métodos Escriturales pueden ser usados en el trabajo de la iglesia local, pero otras organizaciones,

                   ya sea den­tro o fuera de la iglesia tales como sociedades feme­niles de ayuda, sociedades de jóvenes, etc,

                   fueron totalmente desconocidas entonces y por ello no-escriturales ahora.

 

IV. La cooperación de las iglesias locales:

 

          1. Las iglesias locales cooperaron en su trabajo, pero el tra­bajo de cada una estuvo bajo la supervisión de la iglesia

              local y sus ancianos (Rom. 15:25,26;. 2 Cor. 8:1-5; Hech. 11:28-30).

 

XX De los ancianos

 

I. El oficio (1 Tim. 3:1):

 

          1. Usos de la palabra "anciano."

                   Originalmente la autoridad parece naturalmente investida en aquellos que por virtud de su mayor edad y,

                   consecuente­mente, de mayor experiencia, estaban en mejor posición para ejercer el gobierno.  Más tarde la

                   idea de edad se fundió con la de dignidad y experiencia.

                   (1) La palabra es usada como epíteto para indicar mayor edad o rango (Luc. 15:25; Mar. 8:31).

                   (2) Con referencia a los ancianos judíos de las sinagogas (Mat. 16:21; Mar. 8:31; Luc. 9:22; Hech. 4:5).

                   (3) Denota a ciertas personas nombradas en las iglesias locales para ejercer autoridad espiritual sobre sus

                        miembros (Hech. 14:23; 20:17; Tito 1:5).

                   (4) Anciano, en última instancia, se usa como sinónimo de obispo y pastor, refiriéndose al mismo oficio y trabajo

                        (Efes. 4:11; Hech. 20:17,28).  "Y llamó a los ancianos" ... "Velad por vosotros y por el rebaño sobre el cual el

                        Espíritu Santo os ha puesto por  obispos para apacentar (pastorear) la iglesia ..." (Tito 1:5-7).  "Por esta causa

                        te dejé en Creta, ... y establecer ancianos en cada ciudad".  "El obispo debe ser sin mancha como mayordomo

                        de Dios."

          2. La responsabilidad y el oficio de un anciano:

                   (1) Apacentar la iglesia (Hech. 20:28).

                   (2) Guardar el rebaño de los falsos maestros (Hech. 20:29-31).

                   (3) Gobernar la iglesia (Rom. 12:8;. 1 Tim. 5:17).  "No como teniendo señorío, sino como ejemplos" (1 Pedro 5:3).

                   (4) Cuidando el rebaño.  "Ejerciendo supervisión" (1 Pe­dro 5:2).

                   (5) Vigilando en favor de las almas (Heb. 13:17).

 

II. Cualidades de un anciano:

 

          1. 1 Timoteo 3:2-7. Irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro, que gobierne bien su casa; no un neófito, de buena re­putación.

          2. Tito 1:6-9.  Irreprensible, marido de una sola mujer, dueño de sí mismo, que tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía, no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel.

          3. Que no se haya nombrado a sí mismo (Hech. 14:23; Tito 1:5).

 

III. Nuestro deber hacia los ancianos:

 

          1. 1 Tim. 5:17,18.

          2. Timoteo no había de oír acusación en contra de ellos, sino con dos o tres testigos (1 Tim 5:19).

          3. Obedecerles y respetarles (Heb. 13:17).

 

XXI De los diáconos

 

I. El significado del término:

 

          1. En general.  "Diácono" significa dependiente, sirviente, ministro.  Se deriva de la voz griega "diako" que quiere decir correr o apresurarse.  La idea radical de la palabra "diácono" es servicio activo.  En este sentido general incluye:

                   (1) Evangelistas (Efes. 6:21; Col. 1:7;. 1 Tim. 4:6).

                   (2) Cada uno y todos los siervos fieles de Cristo (Juan 11:26).

          2. Especialmente.  De la asociación de la palabra con el ofi­cio y trabajo de los ancianos u obispos,  es evidente que la pa­labra "diácono" se usa también en un sentido oficial.

                   (1) Fil. 1:1. Aquí los obispos y los diáconos se distinguen de los santos en general.

                   (2) 1 Tim. 3:8-13. Asociación de un grupo especialmente calificado con los ancianos en este pasaje indica un oficio regu­larmente constituido o establecido.

 

II. Su posición y trabajo como se ve de:

 

          1. El significado de la palabra "ayudador" "ministro."  En contraste con la palabra obispo, que significa "super­intendente," el diácono es un ayudante o siervo de la igle­sia, bajo la supervisión y como ayudante de los obispos de la iglesia.

          2. Hechos 6:16. De este pasaje observamos:

                   (1) Estos hombres fueron seleccionados para relevar a los apóstoles de sus deberes seculares y responsabilidades, a fin de que ellos pudieran dedicarse más plenamente a las ma­terias espirituales.

                   (2) Estos hombres fueron elegidos por la congregación y nombrados por los apóstoles.

                   (3) La consumación del trabajo para el cual fueron elegi­dos constituyó la medida plena de su responsabilidad especial.

 

III. Sus cualidades:

 

          1. 1 Tim. 3:8-13.

                   (1) Gravedad.

                   (2) Sin doblez.

                   (3) No dados a mucho vino.

                   (4) No codiciosos de ganancia deshonesta.

                   (5) Manteniendo la fe en una conciencia pura.

                   (6) Probados.

                   (7) Marido de una mujer.

                   (8) Gobernando a sus hijos y sus hogares bien.

          2. Hech. 6:1-6.

                   (1) "Un hombre de buena reputación" dentro y fuera de la iglesia.

                   (2) "Lleno del Espíritu Santo". Llevando buenos frutos en la vida (Gál. 5:22-24).

                   (3) "Lleno de sabiduría."  Hombre prudente y de sano juicio.

 

Conclusión:  En general, un diácono debe el mismo servicio al Señor y lleva la misma responsabilidad que todo cristiano.  El, sin embargo, es uno sobre quien descansa una responsabilidad especial.  La iglesia, al igual que todas las instituciones en este mundo, necesita de líderes.  Hombres sobre quienes pueda des­cansar una responsabilidad especial sin que ellos se achiquen para evadirla, sino que muestren un grado sobresaliente en las cualidades que constituyen el carácter cristiano real.

 

XXII De los evangelistas

 

I. Uso del término.  Significado:  "Proclamador de buenas nuevas".

 

          1. En referencia a un trabajo definido (Efes. 4:11).

          2. Felipe designado como evangelista (Hech. 21:8).

          3. Timoteo exhortado a hacer la obra de evangelista (2 Tim. 4:5).

 

II. La obra del evangelista:

 

          1. El trabajo de Felipe:

                   (1) Proclamar a Cristo (Hech 8:5,35). Obrando milagros para confirmar la palabra (Hechos 8:6-8; Heb. 2:4). 

                        Predicó donde­quiera que hubo oportunidad (Hech. 8:40).

                   (2) Bautizando a los creyentes (Hech. 8:12,38).

                   (3) "Redarguye, reprende, exhorta" (2 Tim. 4:1-2).

                   (4) Organización completa de las congregaciones (Tito 1:5).

                   (5) Doctrinando a la iglesia (Tito 1:13; 2:1,5).

                   (6) Perpetuando el evangelio entregándolo a otros que lo enseñarán fielmente (2 Tim. 2:2).

                   (7) Que da todo su tiempo al Señor en su obra (2 Tim. 4:2;. 1 Tim. 4:13-16;. 2 Tim. 2:4,5).

                   (8) Que advierte contra los males de la apostasía (1 Tim. 4:1-6).

                   (9) Protege a la iglesia contra los falsos maestros (1 Tim. 1:3)

                   (10) Ayuda a la edificación de las iglesias locales:

                             (a) Timoteo se quedó en Efeso (1 Tim. 1:3).

                             (b) Tito se dejó en Creta (Tito 1:5).

                   (11) En resumen, el trabajo de un evangelista com­prendió:

                             (a) Predicar la Palabra (2 Tim. 4:2).

                             (b) Guardar la fe (1 Tim 6:20-21).

                             (c) "Usar bien la palabra de verdad", esto es, aplicarla a todas las gentes como lo requieran las

                                  circunstancias (2 Tim. 2:15) a fin de que todos puedan ser salvos.

 

III. Cualidades de un evangelista:

 

          1. "Guárdate puro" (1 Tim. 5:22).

          2. "Amable, apto para enseñar, sufrido" (2 Tim. 2:22-26).

          3. Diligente (2 Tim. 2:15,16).

          4. Firme en la fe, leal a la verdad, rehusando doctrinas falsas y especulativas, sin contemporizar con quienes las

              enseñan (1 Tim. 6:3-11; 4:1,6;. 2 Tim 3:14-17; 4:1-5).

          5. Un ejemplo a lo creyentes (1 Tim. 4:12).

          6. Cuidadoso de sí mismo y de lo que enseña (1 Tim. 4:16).

 

Conclusión. Los evangelistas hoy día, a saber, quienes han tomado a su cargo la extensión del evangelio por medio de la predicación pública y la enseñanza, deben luchar por adaptarse a los requerimientos del Nuevo Testamento tan perfectamente como sea posible.  La palabra de Dios ya confirmada y exis­tente en forma escrita la tenemos a nuestro alcance para apelar a sus evidencias y mostrar así que estamos predicando o en­señando la verdad.  Los milagros no son ya necesarios para el propósito con que fueron usados en los días del Nuevo Testa­mento.

 

Parte Sexta

La unidad

 

Introducción. Cinco lecciones están dedicadas al importante tema de la unidad.  Este tema es de suprema importancia, pues lo demanda el Señor.  Las bases sobre las cuales la unidad puede alacanzarse han sido ya dadas y es este el único plan o plataforma que tiene la aprobación divina.  La división en el mundo religioso en general o en la congregación local, está condenada por ser contraria al Espíritu y voluntad del Señor y es causa de destrucción de la iglesia y de las almas de los hom­bres.  La unidad debe ser la oración y esfuerzo del individuo que desee agradar a Dios.

 

Lección XXIII -- La importancia de la unidad

Lección XXIV -- El carácter no denominacional de la iglesia

Lección XXV -- El pecado de la división

Lección XXVI -- El plan de Dios para la unidad

Lección XXVII -- La unidad, una obligación individual

 

XXIII La importancia de la unidad

 

Introducción. Cinco lecciones están dedicadas al importante tema de la unidad.  Este tema es de suprema importancia, pues lo demanda el Señor.  Las bases sobre las cuales la unidad puede alcanzarse han sido ya dadas y este es el único plan o plataforma que tiene la aprobación divina.  La división en el mundo religioso en general o en la congregación local, está condenada por ser contraria al Espíritu y voluntad del Señor y es causa de destrucción de la iglesia y de las almas de los hom­bres.  La unidad debe ser la oración y esfuerzo del individuo que desee agradar a Dios.

 

I. Cristo oró por la unidad (Juan 17:20-21).

 

          1. El alcance de la oración: "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la

              palabra de ellos". Todos los creyentes se incluyen en esta oración.

          2. Su objeto:  "para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros".

          3. Su efecto final:  “para que el mundo crea que tú me en­viaste".

          4. Implicación: que la división religiosa y el denomina­cionalismo produce infidelidad y que la unidad de los creyentes

              es el arma más efectiva contra la infidelidad y el ateísmo.

          5. Aplicación:  Que nadie dé gracias a Dios porque hay muchos grupos religiosos, a menos que dicha persona se halle

              agradecida porque la oración de Cristo sobre la unidad no ha sido contestada.  Quienes respetan la voluntad del

              Señor deben promover la unidad y rechazar el fomento del sectarismo o la división de cualquier clase entre los

              creyentes en Cristo.

 

II. La unidad demandada por Pablo en Corinto (1 Cor. 1:10).

 

          1. La condición:  "Por que he sido informado ... que hay entre vosotros contiendas" (v. 11 

              "Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo"

              (v. 12  Compárese este cuadro con el mundo religioso de hoy.

          2. La demanda:  "Que no haya divisiones entre vosotros".

                   (1) El Señor no reconoce causa alguna de división excepto el menosprecio de la verdad.  La paz no debe ser

                        comprada a expensas de la verdad, sacrificada o comprometida (Mat. 10::34-39).

          3. La autoridad:  "Por el nombre de nuestro Señor Jesucristo".

          4. El método:  "Que habléis todos la misma cosa".

          5. El fruto: "Que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer".

          6. Argumentos contra las sectas y divisiones:

                   (1) La división es carnal (1 Cor. 3:1-3).

                   (2) La división destruye el templo de Dios (1 Cor. 3:16-17).

                   (3) Cristo no está dividido (1 Cor. 1:16).

                   (4) Llevando otros nombres mientras tratamos de servir a Cristo le deshonra a El (1 Cor. 1:13-14).

          7. La misma unidad que fue demandada a los corintios es demandada de nosotros hoy en día.  La división es aún

              errónea y un deshonor para Cristo.

 

Conclusión:  De estos dos pasajes concluimos:  (1) Que quienes fomentan y promueven el denominacionalismo y las divisiones religiosas estorban el cumplimiento de la oración del Señor y (2) que la división y el sectarismo deshonran al Señor.

 

 

XXIV El carácter no-denominacional de la iglesia

 

I. No-denominacional en su alcance.

 

          1. La palabra "iglesia" quiere decir "los llamados" (vea lección I).  La iglesia incluye, por lo tanto, a todos los que han sido llamados al servicio de Dios y no puede ser correctamente usado el término en el sentido denominacional. La palabra "denominación" sugiere una fracción o parte del todo, la iglesia de Dios no puede ser parte o fracción de ninguna cosa.

          2. En su alcance la iglesia de Dios incluye a todos los salvos.

                   (1) Dios es el que añade (Hechos 2:41-47).

                   (2) Aquellos que componen la iglesia están inscritos en el cielo:  no se ha cometido error en su inscripción (Hebreos 12:22-23).  La iglesia de Dios incluye a  toda persona salva en la tierra; no existe denominación alguna que diga que incluya a toda persona salva.

 

II. La iglesia universal siempre se nombra en singular:

 

          1. Mat. 16:18. "Mi iglesia".

          2. Mat. 3:2. "El reino de los cielos".

          3. Efes. 1: 22,23.  "La iglesia, la cual es su cuerpo".

 

III. Su carácter singular está enfatizado en todos los cuadros bíblicos:

 

          1. Es llamado "el cuerpo" (Efes. 1:22-23; Col. 1:18). (Véase la Lección IV).

                   (1) "El cuerpo" (Rom. 12:4,5; .1 Cor. 12:20; Efes. 4:4).

                   (2) Muchos miembros y no debe haber desavenencia (1 Cor. 12:20,25).

                   (3) Una cabeza:  Cristo (Efes. 1:21-23).

          2. "El reino". (Mat. 13:31,33,44,45; Col. 1:13). (Véase la  Lección III).

                   (1) Debe estar unido (Luc. 11:17).

                   (2) Bajo la autoridad de Cristo como rey (Luc. 23:1,3; Juan 18:37).

          3. La familia (Hebreos 3:6; Efes. 2:19; 3:15). (Véase la Lección II).

                   (1) Todos los hijos de Dios están en la familia de Dios.

                   (2) Dios tiene sólo una familia.

                   (3) Esa familia es la iglesia.

                   (4) Por lo tanto, todos los hijos de Dios están en la iglesia.

          4. "La esposa de Cristo" (Efes. 5:22,32).  Hay sólo un esposo, Cristo.  Hay sólo una esposa, la iglesia.

 

IV. Para preservar su carácter no-denominacional la iglesia debe tener:

 

          1. Ningún nombre denominacional (1 Cor. 1:12,15; Col. 3:17; Hech. 4:11,12).

          2. Ningún credo denominacional, no reconociendo otra autoridad sino la de Cristo (Mat. 28:18-20). Bajo la ley de

              Cristo solamente (1 Cor. 9:21; Gál. 6:2).

          3. Ninguna organización denominacional.  Solamente la iglesia local con sus ancianos, diáconos y evangelistas. 

              La única organización de los días del Nuevo Testamento (Fil. 1:1; Hech. 14:23; Tito 1:5).

          4. Un culto no adulterado; siguiendo el plan del Nuevo Testamento (Fil. 4:9; Hebreos 8:5; Juan 4:24; Juan 1:17).

          5. Ninguna alianza comprometedora. La iglesia no debe perder su identidad en ningún movimiento y debe

              permanecer libre de influencias políticas y económicas (Fil. 2:12,16;. 2 Cor. 6:14,18).

          6. Ningunas condiciones denominacionales para su membresía. Debe enseñar solamente a las gentes lo que se ordena

              en el Nuevo Testamento (Mar. 16:15-16; Hech. 2:41).

 

Conclusión. La única explicación de la existencia de las denominaciones en el mundo en el día de hoy es:

          (1) Menos­precio de la autoridad de Cristo, y (2) la corrupción del plan de Dios respecto de la obra y del culto.

 

XXV El pecado de la división

 

I. Dios aborrece a quien la causa:

Prov. 6:19.  "El testigo falso que habla mentira, y el que siembra la discordia entre los hermanos".

 

II. Las facciones y sectas clasificadas como obras de la carne:

 

          1. Gál. 5:19-20.  "Y manifiestas  son las obras de la carne que  son:  enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas,

              disensiones herejías".

          2. Rom. 2:8.  "Pero ira y enojo a los que son facciosos y no obedecen a la verdad".

          3. Sant. 3:13, 18.  Los celos y contenciones pertenecen a la sabiduría terrenal y son seguidas de toda obra perversa.

          4. 2 Pedro 2:1-2.  Los falsos maestros con sus herejías  destructivas traen una rápida destrucción y son causa de que

              la verdad sea blasfemada.

          5. 1 Cor. 11:17-18,  "no os congregáis para lo mejor sino para lo peor ... porque cuando os reunís como iglesia hay entre vosotros divisiones".

 

III. La iglesia instruida para "marcar" y "evitar" a los que causan división:

 

          1. Rom. 16:17,18.  Apartarse de ellos, porque ellos no sirven al Señor Jesucristo.

          2. 2 Jn 9-11.  Saludar y recibir a una persona así, es compartir de sus malas obras.

          3. Tito 3:10,11.  Primero amonestar, luego rehusar el compañerismo.

 

IV. La división destruye y derrota el propósito de la iglesia:

 

          1. Luc. 11:17.  Dividida contra sí misma (como el denominacionalismo presenta a la iglesia) no puede permanecer.

          2. Heb. 12:28.  La iglesia de Cristo es un reino que no puede ser removido.

 

V. La unidad y las obligaciones individuales del Cristiano:

 

          1. Efes. 4:3.  Dad importancia y guardad la unidad de Espíritu.

          2. Fil. 2:3.  No haciendo nada faccioso.

 

VI. Cómo se puede evitar la división:

 

       1. Tito 2:7.  Por la sana doctrina y una conducta limpia.

       2. Tito 1:9.  Por ser los ancianos retenedores de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, exhortando con doctrina

           pura y convenciendo a los que contradicen.

       3. Tito 3:9,11. Por evitar cuestiones necias y desechando a los que causen divisiones.

       4. 2 Tim. 2:14-18. Por usar bien la palabra de Dios, rehusando contender sobre palabras, lo cual para nada aprovecha,

           y evitando profanas y vanas palabrerías.

       5. 2 Tim. 2:23-25. Por rehusar cuestiones necias e insensatas, pero tratando con mansedumbre y resignación con todos.

       6. 1 Pedro 2:4,7,11. Por mostrar el amor y la hospitalidad hacia todos, pero hablando como hablan las palabras de Dios.

       7. 2 Pedro 1:16 al 2:2.  Por rehusar enseñar las "profecías" que vienen de la mente humana.

       8. 1 Cor. 1:1-10.  Por limitarnos a la enseñanza de las materias de la fe para poder hablar todos la misma cosa.

 

XXVI El plan de Dios para la unidad

 

I. "Para que ellos sean uno en nosotros" (Juan 17:20-21).

 

          Los creyentes deben estar unidos en Cristo.  Cualquier intento de obtener la unidad fuera de la iglesia, es un fracaso.

 

II. "Habléis todos una misma cosa" (1 Cor 1:10).

 

          1. La palabra de Dios es la única base de la unidad.  La unidad sobre cualesquiera otra base que no sea la verdad

              es un fracaso.

          2. El reconocimiento de la autoridad correcta en los asuntos religiosos es una necesidad.  Las enseñanzas de Cristo

              y sus  apóstoles constituyen la norma para pronunciar el juicio de autoridad (Gál. 1:6,10).

 

III. La norma divina de la unidad (Efes. 4:4,6).

 

          1. Un Dios: unidad en el culto.

          2. Un Señor Jesucristo:  unidad en la autoridad.

          3. Una fe:  unidad en el mensaje.

          4. Un bautismo:  unidad en la práctica.

          5. Un cuerpo:  unidad en la organización.

          6. Una esperanza:  unidad en el deseo.

          7. Un Espíritu:  unidad en la vida.

          Estas siete unidades constituyen la única base sobre la cual la unidad es posible desde el punto de vista humano así

          como también la única base sobre la cual es aceptable a Dios desde el punto de vista divino.

 

IV. Adulteraciones denominacionales del plan divino:

 

          1. El denominacionalismo en la hora actual ilustra la primera corrupción.  Se describe como el llamamiento a la unión espiritual en una división orgánica.  Basado todo en conclusiones absurdas de que "una iglesia es tan buena como otra cualquiera", "ellas son caminos diferentes que conducen al mismo lugar", o "todos estamos tratando de llegar al mismo sitio", etc.  Todas estas afirmaciones son maliciosas e ilógicas y, además, el plan que sugieren está en desacuerdo directo con el plan de Dios. Hágase una comparación de este plan con el que se ha mencionado antes.

                   (1) Este plan está basado sobre las condiciones esenciales siguientes: (a) un Dios; (b) un Cristo; (c) un Espíritu; (d) una esperanza.

                   (2) Pero rechaza otras condiciones esenciales en el plan divino, a saber:

                             (a) Una fe (no cualquiera fe).

                             (b) Un bautismo (no tres modos).

                             (c) Un cuerpo (no 200 iglesias).

          Nadie tiene más derecho para anular el  plan de Dios para la unidad sobre la fe y el bautismo o la organización, que adorar a más de un Dios.  Todos estos son elementos esenciales del plan divino.

          2. Otro plan ofrecido por las denominaciones se describe así: "unión orgánica y división espiritual".  Este plan va un paso más adelante del que hemos citado más arriba y concede que debe haber una iglesia solamente, pero insistiendo, sin embargo, que la libertad de creencia y  práctica debe permitirse.  El alcance de este segundo plan queda ilustrado por los "avivamiento de unión".  Tales avivamientos entre ellos mismos admiten que los nombres denominacionales, credos, organizaciones, doctrinas y prácticas, de hecho estorban la  salvación de las almas.  Todos estos razonamientos provisionalmente están descontinuados durante el "avivamiento de unión" con el fin de alcanzar a mayor número de gentes.  Esto debería hacerse permanente y cuando todas esas características facciosas hayan sido olvidadas y la divina plataforma para la unidad se haya adoptado Dios será complacido y muchas almas más serán salvas por la verdad.

 

XXVII La unidad, una obligación individual

 

I.  Esforzándose para mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz:

          (Efes. 4:3).   El esfuerzo demanda lucha positiva de parte de cada cristiano para contribuir hacia la unidad.  La paz

          es un requisito esencial de la unidad.  No obstante, la paz no debe comprarse sacrificando o comprometiendo la

          verdad con el pecado.  (Mat. 10:34).

 

II. La importancia de la unidad se ve en lo que depende de ella:

 

          1. Un llamamiento pleno y libre para la unidad no puede hacerse al mundo denominacional cuando la división existe

              dentro de la iglesia. Entonces, la consecuencia de nuestro llamamiento a la unidad depende de nuestro

              mantenimiento de la unidad.

          2. La fuerza e influencia de la iglesia contra las falsas doctrinas y el pecado se destruye por la falta de paz y unidad

              en la iglesia.

          3. El cumplimiento exitoso de la misión de la iglesia depende en gran parte de la cooperación.  La división hace la

              cooperación imposible y roba a la iglesia de la fuerza necesaria para cumplir su misión.

          4. Más aun: la aceptación del culto cristiano depende de que los miembros de la iglesia mantengan la actitud correcta

              los unos para los otros.

 

III. Cosas que destruyen la unidad en la iglesia:

 

          1. Egoísmo (Fil. 2:3-5).  Esta actitud acusa una falta de amor por Cristo y su causa; un deseo impío de hacer nuestra

              voluntad; una falta de reconocer los derechos de los demás.

          2. Enseñanza especulativa y caprichosa (Tito 2:7; 3:9-11;. 2 Tim. 2:14,23,24;. 2 Pedro 1:16-2:2).

          3. Lenguas sin control (Sant. 3:5-12).

          4. Puntillosidad o propensión a la ira.  El amor no permitirá una disposición como esta. (1 Cor. 13:5).

 

IV. Medios para promover la unidad:

 

          1. Generosidad, abnegación, voluntad de aceptar la responsabilidad en asuntos de juicio (Fil. 2:3-5; Rom. 12: 3-5, 16, 19).

          2. Unidad en la fe y la enseñanza.  "Habléis todos una misma cosa" (1 Cor. 1:10).

          3. Estar en paz con todos los hombres en todo lo que sea posible (Rom. 12:18-21). Rehusar a compartir los agravios de otros.

          4. Las características de amor vigorizarán la unidad (1 Cor.  13:4-7).

          5. Un genuino amor hacia Cristo y su iglesia; impidiendo la división en el cuerpo de Cristo (1 Cor. 1:10).  "Que no haya  divisiones entre vosotros".

 

Conclusión:  Para preservar y promover la unidad:  practíquese lo que enseña 1 Cor. 1:10:

          1. Hablar las mismas cosas.

          2. No permitir divisiones "entre vosotros".

          3. Estar perfectamente unidos en la misma mente y parecer.

 

Parte séptima

La identidad de la iglesia

 

Introducción. Las lecciones del número XXVIII al XXXV tratan de la identidad de la iglesia.  La iglesia de Cristo no es únicamente singular en el hecho de su unidad sino también en su distinción y separación de cualquier institución sobre la tierra.  Construida sobre un patrón divino el cual no debe ser adulterado, no es humana en ninguna de sus características sino que está separada del mundo y de todas las organizaciones humanas en nombre, culto, doctrina, trabajo, y organización.  La adopción de nombres humanos, credos, prácticas u organización harían de la iglesia una denominación y traer sobre los que participaran en ello la reprobación de Dios.  Es la obligación del cristiano mantener y preservar el carácter separado y distinto de la iglesia de Dios no sólo en mantenerse aparte de las instituciones de los hombres, sino también en proteger la pureza de su carácter de la contaminación con la impiedad y la mundanalidad.

 

Lección XXVIII -- La identidad de la iglesia

Lección XXIX -- Un nombre escritural

Lección XXX -- Culto escritural

Lección XXXI -- Enseñanza escritural

Lección XXXII -- Enseñanza escritural

Lección XXXIII -- La pureza de la iglesia

Lección XXXIV -- La iglesia y la mundanalidad

Lección XXXV -- La disciplina de la iglesia

 

XXVIII La identidad de la iglesia

 

Introducción. Las lecciones del número XXVIII al XXXV tratan de la identidad de la iglesia.  La iglesia de Cristo no es únicamente singular en el hecho de su unidad sino también en su distinción y separación de cualquier institución sobre la tierra.  Construida sobre un patrón divino el cual no debe ser adulterado, no es humana en ninguna de sus características sino que está separada del mundo y de todas las organizaciones hu­manas en nombre, culto, doctrina, trabajo, y organización.  La adopción de nombres humanos, credos, prácticas u organi­zación harían de la iglesia una denominación y traer sobre los que participaran en ello la reprobación de Dios. Es la obli­gación del cristiano mantener y preservar el carácter separado y distinto de la iglesia de Dios no sólo en mantenerse aparte de las  instituciones de los hombres, sino también en proteger la pureza de su carácter de la contaminación con la impiedad y la mundanalidad.

 

I. Edificar conforme al modelo (Heb. 8:5).

 

          1. Somos nosotros constructores juntamente con Dios (1 Cor. 3:8,9).

          2. Debemos seguir el diseño de Dios, el patrón que ha sido revelado:

              (1) Las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles (Mat. 28:18-20). Las cosas que recibimos para ser nuestra guía (Fil. 4:9).

              (2) Los ejemplos de las iglesias en los días del Nuevo Tes­tamento (1 Tes. 1:6,9).

          3. Dios se rehusará a reconocer las cosas hechas por planes humanos (Mat. 15:13; 7:21-23; Sal. 127:1).

 

II. Midiendo la iglesia con normas humanas:

 

          1. Varias razones se ofrecen para justificar la existencia de esfuerzos sectarios en la religión:  "haciendo algún bien"; "hay buena gente en ellas"; "enseñan algo de la verdad"; "asociación agradable", etc.  Todo esto puede decirse de todas las organiza­ciones fraternales y de otras muchas instituciones humanas.

          2. Tales pretensiones al reconocimiento divino son:

                   (1) Deshonrosas para Dios.  Reducen la  voluntad de Dios a un  nivel humano (Isa. 55:8,9).

                   (2) Irrespetuosas hacia la palabra de Dios.  No hay justifi­cación en enseñar parte de la verdad y no aceptar la

                        otra parte.

                   (3) Engañosas para los hombres no preparados, tratando de satisfacerles con los esfuerzos no escriturales que

                        Dios no reconoce.

 

III. La iglesia medida con la norma divina:

 

          1. La palabra de Dios es la caña de medir (Apoc. 11:1). Con ella será medido el templo.  Cuando la palabra de Dios

              es la guía, la casa está edificada sobre la roca y se mantendrá. (Mat. 7:14-27).  Nuestros esfuerzos serán juzgados

              por la palabra de Dios revelada por Cristo (Juan 12:47-49).

          2. Compare la iglesia a la cual usted pertenece con la iglesia descrita en el Nuevo Testamento, en los siguientes

              puntos:

                   (1) Nombre.  ¿Puede usted encontrar al nombre que lleva en el Nuevo Testamento?

                   (2) Culto.  ¿Está usted siguiendo las doctrinas de los hombres?  (Mat. 15:7,9).

                   (3) Doctrina. ¿Enseña usted únicamente lo que Cristo y los apóstoles enseñaron? (Gál. 1:6-11).

                   (4) Organización.  ¿Está usted tratando de servir a Cristo por medio de organizaciones humanas?

                   (5) Misión.  ¿Está limitada la obra de la iglesia a su misión divina?

                   (6) Carácter.  ¿Demanda la iglesia pureza de vida y de carácter?

 

IV. Perdiendo el reconocimiento divino:

 

          1. La iglesia es la casa o familia de Dios: un pueblo apartado para la posesión única de Dios (1 Pedro 2:5-9).

          2. Peculiaridad y singularidad deben ser mantenidas, a fin de ser reconocidas y aprobadas por el Señor (Tito 2:11-14).

          3. Como buenos soldados, no deben comprometerse en los asuntos de este mundo (2 Tim. 2:4).  La iglesia no debe

              estar sujeta a propósitos políticos, económicos o sociales.

          4. Corromper el plan de Dios en cualquier punto, es perder la identidad.

                   (1) El ejemplo de la iglesia de Efeso (Apoc. 1:20).  El candelero representa la identidad de la iglesia. 

                        El re­conocimiento divino a punto de ser retirado.

          5. El no estar identificado con el Señor y con su pueblo es fa­tal en el día postrero (Mat. 7:22,23).

 

Conclusión:  Debemos luchar legalmente si hemos de recibir una corona (2 Tim. 2:5).  Hagamos, entonces, la obra del Señor

                    conforme a su voluntad.

 

XXIX Un nombre escritural

 

Introducción.  A fin de ser edificada de acuerdo con el patrón divino, la iglesia de Dios sobre la tierra debe ser llamada por un nombre designado por el Dios del cielo y que se encuentra en las páginas de su Palabra.

 

I. Por qué los nombres dados por los hombres son malos:

 

          1. Son separatistas en carácter, pues han sido designados para nombrar a partidos peculiares, sectarios en sus propósitos y  sus efectos, pues separan a creyentes unos de otros a causa del nombre peculiar que llevan cada uno y siendo antagónicos, por lo mismo al Espíritu de Cristo (Juan 17:20,21).

          2. Son condenados en las Escrituras del Nuevo Testamento (1 Cor. 1:10-15).

          3. Dados para honrar a alguna persona, tales como "luterano", o para exaltar alguna ordenanza, como "bautista", o para designar alguna manera especial del gobierno de la iglesia, como "metodista" o "presbiteriano"; robando de esta manera el honor que pertenece a Cristo.

          4. Actúan como piedras de tropiezo para los pecadores, con­fundiéndoles y creando la impresión que Dios tiene muchas iglesias y que cualquier cosa es correcta si es hecha en el nom­bre de Cristo y, si cualquier cosa está bien, luego nada está bien.

 

II. ¿Cuál fue el nombre dado por Dios que se usó en los días del Nuevo Testamento?

 

          1. Un nombre nuevo para designar al pueblo de Dios, dado por la autoridad divina (Isa. 62:2).

                   (1) Para ser llevado por Pablo (Hech. 9:15).

                   (2) No sería dado hasta que los gentiles hubiesen visto la justicia de Dios (Isa. 62:2).

                   (3) Cumplido en Antioquía de Siria (Hech. 11:26).

                             (a) "Fueron llamados" -- "Chrematidzo" significa hablar como un oráculo, ser advertidos divinamente, ser

                                  llamados o nombrados por un origen divino.  Por lo tanto, este nombre no fue dado a los discípulos

                                  como un oprobio.

                             (b) El nombre de Dios llamado sobre los gentiles (Hech. 15:17).

          2. Aceptado por Pablo (Hech. 26:28,29).

          3. Glorificad a Dios en este nombre (1 Pedro 4:14-16).  Un nombre digno (Sant. 2:7).

          4. Los nombres empleados a la iglesia, en general:  la iglesia de Dios (1 Cor 1:2).  Iglesias de Cristo (Rom. 16:16).

                   (1) En sus diferentes fases es llamada:

(a) reino de Dios (Mat. 13:31,33,44,45). (b) cuerpo de Cristo (Efes. 1:22,23; Col. 1:18). (c) casa de Dios (1 Tim. 3:15, 16).

          5. Nombres aplicados a los miembros individualmente:

                   (1) Cristianos (Hech. 11:26).

                   (2) Santos (Fil. 4:21).

                   (3) Discípulos (Hech. 16:1; 20:7).

                   (4) Hermanos (Col 1:2).  Estos nombres son individuales y nunca se aplican en la Escritura a la iglesia. 

                        Por lo tanto, la iglesia no puede, escrituralmente, ser llamada "La Iglesia Cris­tiana".

 

III. Por qué sólo el nombre que Dios ha dado debe usarse.

 

          1. La iglesia es la esposa de Cristo y debe llevar su nombre (2 Cor. 11:2).

          2. La iglesia es la familia de Dios y debe llevar su nombre (1 Tim. 3:15; Efes. 3:14,15).

          3. Todo lo que hagamos debe ser hecho en el nombre de Cristo (Col. 3:17).

          4. Es este el único nombre en el cual puede haber unidad.  Entre los nombres inventados por los hombres la

              afirmación de que un nombre es tan bueno como otro cualquiera, es cierto, pero no hay otro nombre tan grande

              como el nombre de Cristo (Efes. 1:20,21; Fil. 2:9,11).

          5. La súplica de todos los líderes religiosos.

          Lutero:  No os hagáis llamar luteranos.

          Wesley:  Quería que por Dios todos los nombres partidarios fuesen olvidados.

          Campbell:  Abandonad todos los nombres partidarios y lle­vad el nombre cristiano.

          6. Es este el único nombre en que los hombres pueden ser salvos (Hech. 4:11,12).

          7. Al nombre de Cristo toda rodilla debe doblarse (Fil. 2:9,11).

 

Conclusión:  Quienquiera que desee complacer al Señor no debe llevar un nombre desconocido para la palabra de Dios o pertenecer a una iglesia cuyo nombre no se encuentra en la Biblia.

 

XXX Culto escritural

 

I. El día del Señor (Apoc. 1:10).

 

          1. ¿El sábado? No. (a) El sábado fue dado a los judíos a causa de su liberación de Egipto (Deut. 5:15).

                   (b) Dios dijo que cesaría (Oseas 2:11).

                   (c) Pablo dijo que había cesado con la crucifixión de Cristo juntamente con la ley que fue enclavada en la

                        cruz (Col. 2:13-17).

          2. El primer día de la semana es el día del Señor.

                   (a) El día de la resurrección (Juan 20:1,8; Luc. 24:1,7).

                   (b) Jesús se reunió con sus discípulos en este día (Juan 20:19,26).

                   (c) La iglesia fue establecida y el Espíritu vino en ese día (Hech. 2:1-4).

                   (d) Las iglesias del Nuevo Testamento siempre se reu­nieron para adorar a Dios en ese día (Hech. 20:7), para

                        partir el pan (1 Cor. 16:1-2) y para contribuir de sus bienes para el tesoro común.

 

II. El espíritu de su culto:

 

          1. Debe ser en espíritu (Juan 4:24).

          2. Adorad con gracia en vuestros corazones (Col. 3:16).

          3. Haciendo melodía en vuestros corazones.  Nuestros cora­zones deben acompañar el canto de nuestras voces

              (Efes. 5:19).

          4. Orando y cantando con el espíritu y la inteligencia (1 Cor. 14:15).

          5. Nuestros corazones deben estar en nuestra adoración (Mat. 15:7,9).

          6. Los corintios, a causa de su división, carnalidad y frivoli­dad, no pudieron adorar a Dios con su corazón y

              fueron conde­nados por Pablo (1 Cor. 11:17,34).

 

III. Las partes componentes del culto, conforme al plan del Nuevo Testamento:

 

          1. La cena del Señor en el primer día de la semana (Hech. 20:7). Se reunieron para observarla (1 Cor. 11:23-26). 

              Reci­bieron instrucciones de Cristo por medio de Pablo para hacerlo así.

          2. Canto (Col. 3:16; Efes. 5:19).  Esta es la única música que se considera en el plan del Nuevo Testamento.

          3. La oración (Hech. 2:42;. 1 Tim. 2:1,8).

          4. Comunión, contribuyendo para el tesoro conforme Dios les prospera (1 Cor. 16:1-2; Hech. 2.42).

          5. Predicando y enseñando la palabra de Dios (Hech. 20:7; 2:42).

 

IV. Continuaron firmes en este culto (Hech 2:42):

 

          1. Los cristianos son amonestados a no dejar de reunirse en las asambleas de los santos (Heb. 10:25).

 

Conclusión:  La corrupción de este plan de adoración por el cambio del día, el espíritu, las partes componentes del culto que las Escrituras señalan, significa la destrucción de la identidad de la iglesia como iglesia de Dios. El resultado de hacer esto es la pérdida del reconocimiento divino (2 Jn 9).  "Cualquier que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios".

 

XXXI Enseñanza escritural

 

Introducción.  A fin de mantener su identidad con la iglesia es­tablecida por Cristo, controlada por su autoridad y descrita en el Nuevo Testamento, la iglesia en la actualidad debe ser es­critural en su enseñanza.

 

I. Restricciones sobre lo que puede enseñarse:

 

          1. Cristo limitó su enseñanza a las "palabras recibidas del Padre" (Juan 8:26,28,38; 17:8).

          2. El Espíritu Santo no habló de sí mismo (Juan 16:13).

          3. Los apóstoles hablaron únicamente de lo que les había sido revelado (2 Pedro 1:16-21; Gál. 1:6-12).

          4. La iglesia en el día de hoy debe limitar su enseñanza, por lo tanto, a la revelación de Cristo por sus apóstoles

              (2 Jn 9-11; Apoc. 22:18-19).

 

II. La enseñanza de Cristo y los apóstoles, el único y suficiente credo de la iglesia del N T

 

          1. La justicia de Dios completamente revelada en ella (Rom. 4:16,17).

          2. Prepara para toda buena obra (2 Tim. 3:14,17).

          3. Contiene toda la verdad (Juan 16:13).

          4. Proporciona todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 Pedro 1:3,4).

          5. La fe una vez por todas entregada a los santos (Judas 3).

          6. Una fe (Efes. 4:5).

          7. "Habléis todos una misma cosa" (1 Cor. 1:10).

 

III. Objeciones a los credos humanos:

 

          1. Hechos por los hombres, luego son falibles e imperfectos.

          2. No llenan las necesidades de la humanidad, por tanto, in­suficientes.

          3. Deben ser revisados con frecuencia, luego no tienen per­manencia.

          4. Ninguna autoridad que los sustente, luego, no se pueden sostener.

          5. Conflicto y desacuerdo en cada uno:  luego no son ver­daderos.

          6. En conflicto con la palabra de Dios:  luego todos son fal­sos.

 

IV. La identidad de la iglesia probada por lo que enseña:

 

          1. Al venir a ser miembro de la iglesia a que usted pertenece, ¿se le requirió que hiciera algo más de lo que se requirió de las gentes en los días del Nuevo Testamento?  Compare sus expe­riencias con los casos de conversión registrados en el libro de Hechos.  Los hombres del Pentecostés (Hech. 2:36,41); el eu­nuco (Hech. 8:12,34,38); Saulo (Hech. 9:8; 22:16); Cornelio (Hech. 10); Lidia y el carcelero (Hech. 16:14,15,30,34).

          2. ¿Ha tratado la iglesia a la cual usted pertenece de ex­cusarlo de hacer algo que es la voluntad de Dios que haga (Mat. 7:21; Juan 12:48)?

          3. A fin de obtener la enseñanza religiosa a la cual usted obedece ahora, ¿puede usted simplemente señalar en el Nuevo Testamento su explicación, o necesita usted consultar algún credo humano?

          4. ¿Está usted en libertad para creer y enseñar todo lo que el Nuevo Testamento dice, o ha aceptado usted como santas las doctrinas y mandamientos de hombres, la interpretación pri­vada de las Escrituras o la teología humanamente autorizada de  alguna iglesia?

          5. ¿Puede usted depender de las enseñanzas del Nuevo Tes­tamento para aprender cómo adorar y servir a Dios en la iglesia a la  cual pertenece?

 

Conclusión:  La identidad de la iglesia puede ser fácilmente des­truida corrompiendo su enseñanza, su adoración, o llevando un nombre no-escritural.

 

XXXII Enseñanza escritural

 

I. Perseverando fieles en la doctrina de los apóstoles (Hech. 2:42).

 

          1. Recibida de Cristo (Gál. 1:11-12; Juan 17:8).

          2. La iglesia enseñada a guardar los mandamientos de Cristo dados a los apóstoles (Mat. 28:18-20; Hech. 2:42;.

              1 Cor. 11:23).

          3. Estos mandamientos dados para guiar a la iglesia (Fil. 4:9; .1 Tim. 3:15;. 1 Cor. 2:10-16; 4:15-17; Judas 17-21).

          4. Menospreciar y rechazar la enseñanza apostólica es re­chazar a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo (1 Jn 4:6;

              Luc. 10:16;. 1 Tes. 4:8).

          5. Ir más allá de lo que está escrito es manifestación de des­obediencia (1 Cor. 4:6;. 2 Jn 9-11).

 

II. La actitud de la iglesia hacia las doctrinas y mandamientos de hombres:

 

          1. Probar todas las cosas (1 Tes. 5:21,22).

          2. Con inteligencia y discernimiento aprobar las cosas que son excelentes (Fil. 1:9,10).

          3. Permaneced en la palabra fiel, hablar las cosas que estén de acuerdo con la sana doctrina y reprobar a los falsos

              maestros (Tito 1:9; 2:1).

          4. No ser llevados ya por todo viento de doctrina (Efes. 4:14).

          5. No creer a todo espíritu: probarlos para distinguir entre el espíritu de la verdad y el espíritu del error (1 Jn 4:1-6).

          6. No ser llevados por enseñanza extraña: comed del altar de la verdad (Heb. 13:9-19).

          7. Tened cuidado de no ser contaminados con las doctrinas de los hombres (Col. 2:8).

          8. Tened cuidado: no sea que siendo llevados por el error de los malvados podáis caer (2 Pedro 3:17,18).

          9. Hablad sólo las cosas recibidas de Dios (Hech. 4:19,20).

 

III.  La actitud de la iglesia hacia los falsos maestros:

 

          1. Tened cuidado de la levadura de los fariseos y saduceos (Mat. 16:7-12).

          2. Impedid toda ocasión de oír falsos apóstoles u obreros mentirosos (2 Cor. 11:12-15).

          3. Ninguna comunión ni ayuda de ninguna clase debe darse a aquellos que no andan de acuerdo con la enseñanza

              apostólica (2 Tes. 3:6,14-15).

          4. Rehusar la compañía de todo hombre faccioso después de habérsele amonestado una y dos veces (Tito 3:9-11).

  5. Señalar y apartarse de aquellos que causan división, en con­tra de la enseñanza de los apóstoles (Rom. 16:17-18).

          6. No recibir falsos maestros en nuestros hogares; no  salu­darlos, no sea que nos convirtamos en aparceros con

              ellos en sus malas obras (2 Jn 7-11).

 

IV. El desastre por dejar que se enseñen falsas doctrinas en la iglesia:

 

          1. "Un poco de levadura leuda toda la masa" (Gál. 5:9).

          2. La advertencia de Cristo a la iglesia de Pérgamo (Apoc. 2:14-17).

          3. Los obispos o ancianos son responsables de proteger a la iglesia de la venenosa y destructiva influencia de las

              falsas  doc­trinas (Hech. 20:27-32).

 

XXXIII La pureza de la iglesia

 

I. La iglesia de los días del N T estaba com­puesta de caracteres purificados del pecado y de la injusticia:

 

          1. Cristo murió para hacer esto posible (Efes. 5:25-27). "a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que

              no tuviese mancha ni arruga".

                   (1) Limpiada por su sangre (1 Jn 1:7).

          2. La obediencia al evangelio adjudica y aplica la potencia purificadora de la sangre de Cristo a los hombres

              (Rom. 6:17-18; Efes. 5:26;. 1 Cor. 6:9-11;. 1 Pedro 1:22-23).

 

II. Esta relación impone la separación del mundo y una vida de pureza y santidad:

 

          1. Estad separados:  no toquéis ninguna cosa inmunda; prac­ticad la santidad perfecta (2 Cor. 6:14; 7:1).

          2. No os conforméis a este mundo (Rom. 12:1-2).

          3. Que el pecado ya no tenga dominio sobre vosotros (Rom. 6:12-14).

          4. Hay que descontinuar las antiguas prácticas y andar como nuevas criaturas (Col. 3:1-4).

          5. La religión pura demanda:  "guardarse sin mancha del mundo" (Sant. 1:27).

          6. No se puede ser amigo de Dios y al mismo tiempo del mundo (1 Jn 2:15-17; Sant. 4:4).

          7. Consumamos un pacto con Dios. La parte de Dios es:

              (1) que El "conoce a los que son suyos", los reconoce como sus hi­jos.

              (2) Nuestra parte es apartarnos de toda injusticia y ser "vasos para honra" (2 Tim. 2:19-22).

          8. Andar en la luz, no en tinieblas.

              (1) La iglesia es la luz del mundo (Mat. 5:14-16). 

              (2) El ojo maligno está lleno de tinieblas (Mat. 6:22-24;

              (3) Ninguna participación debemos tener con las tinieblas (Efes. 5:7-13);

              (4) "Andad en luz, como El está en luz (1 Jn 1:7).

          9. Las obligaciones primarias que conciernen a cada uno de nosotros:

                   (1) 1 Timoteo 5:22: "Consérvate en limpieza".

                   (2) Hechos 20:28: "Velad por vosotros".

 

III. Si la iglesia deja que el pecado quede sin castigo o correc­ción

equivale a condonarlo y a abrazarlo, y esto eventualmente corromperá de tal modo la iglesia que la hará perder la aprobación o reconocimiento divino.

 

          1. 1 Cor. 5:1-7; 8-13.  "Un poco de levadura leuda toda la masa". "No os juntéis" con un hermano que persiste en el

              pecado. "Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros".

          2. Los santos no deben manchar sus vestiduras.  Vestidos de lino fino  representan la justicia (Apoc. 19:6-8; 3:4-5)

          3. Los candeleros representan la identidad (Apoc. 1:20) y pueden ser removidos de su sitio a menos que hubiere

              arrepen­timiento (Apoc. 2:5).

 

XXXIV La iglesia y la mundanalidad

 

Introducción.  Cuando la pureza de la iglesia se ha corrompido, su identidad queda destruida.  La línea de distinción debe man­tenerse claramente entre la iglesia y el mundo.  ¿Por medio de qué normas puede el cristiano hoy en día determinar lo que es permisible como recreación cristiana y lo que es mundano, perjudicial y por lo mismo malo?  La Biblia no trata este pro­blema dando un específico "Tu no lo harás", sino en principio.  En esta lección nos proponemos estudiar estos principios.  Ellos tienen una aplicación a las cosas que no son malas por sí mis­mas, pero que se han hecho malas a causa de su influencia y efecto.  Aplique estos principios a sus problemas en lo con­cerniente a los placeres y el recreo:

 

I. ¿Destruye su identidad como cristiano el hecho de ser con­siderado como persona mundana?

    (2 Cor. 6:14; 7:1: Rom. 12:1-2).

 

II. ¿Es su práctica cuestionable en su mente y por lo tanto una ofensa a su propia conciencia?

 

          1. Romanos 14:23:  "Porque todo lo que no es de fe, es pecado". Se debe tener una plena seguridad de que es

              acep­table delante de Dios.

          2. Que la conciencia apruebe no hace de lo injusto lo justo.  Violar nuestra conciencia es debilitar nuestra resistencia

              contra el pecado.

 

III. ¿Tiene nuestra práctica una influencia debilitadora sobre otros y les vendrá a ser piedra de tropiezo?

 

          1. Es malo comer carne sacrificada a los ídolos cuando esto hace a los otros tropezar aunque, aparte de esta influencia,

              cuando se hace de buena conciencia y es santificada por la oración es buena (1 Cor. 10:23-33; 8:7-13).

          2. La seriedad de ejercer una influencia mala sobre los otros (Mat. 18:6,7).

 

IV. ¿Es destructiva para su cuerpo? (1 Cor. 6:19-20; 10:3).

 

V. ¿Se halla en conflicto con sus deberes como cristiano? (Mat. 6:33;. 2 Tim. 2:4).

 

VI. ¿Suscita ésta un desordenado apetito carnal? (Col. 2:20,23; Tito 2:11-13; Col. 3:5-6).

 

VII. ¿Le induce a usted a asociarse con gentes que pueden de­bilitar su fe sucumbiendo a influencias malignas?

      (1 Cor. 15:33; .1 Tes. 5:21-22).

 

VIII. ¿Hace que usted se sujete a un yugo desigual y lo sitúa a usted desventajosamente para servir al Señor?

       (2 Cor. 6:14-18).

 

Conclusión:  Si las cuestiones propuestas o cualquiera de ellas tienen que ser contestadas en la afirmativa cuando se aplican a los placeres y al recreo en los cuales uno toma parte, entonces el evangelio de Cristo demanda que tal o tales cosas se dejen a un lado. Ponga usted su propia vida a prueba.

 

XXXV La disciplina de la iglesia

 

Introducción.  El significado que da el diccionario: "Tratamiento adecuado al discípulo, educación, entrenamiento, sujeción a una regla, el hábito de la obediencia". Su significado es doble:  (1) instructivo; (2) correctivo.

 

I. Disciplina instructiva.  De naturaleza preventiva:

 

          1. El trabajo de los obispos o ancianos:

                   (1) Apacentar el rebaño (Hech. 20:28).

                   (2) Cuidar del rebaño (1 Pedro 5:2).

                   (3) Ejercer supervisión (1 Pedro 5:2).

                   (4) Gobernar bien con el ejemplo (1 Tim. 5:17).

                   (5) Vigilar las almas (Heb. 13:17).

                   (6) Deben dar cuenta (Heb. 13:17).

          2. La actitud de la iglesia:

                   (1) Estimarlos altamente en amor (1 Tes. 5:12,13).

                   (2) Someterse a ellos (Heb. 13:17).

                   (3) Obedecerles (Heb. 13:17).

                   (4) Considerarlos dignos de honor (1 Tim. 5:17).

                   (5) Imitar su fe (Heb. 13:17).

 

          El reconocimiento de estos deberes mantendrá el orden de Dios.  Rechazarlos trae como consecuencia la anarquía

          y un es­tado de "rebeldía espiritual" en la iglesia.

 

II. La disciplina correctiva es castigo o pena en su naturaleza:

 

          1. Su importancia.

                   (1) El Señor quiere una iglesia pura (Efes. 5:25-27;. 2 Cor. 11:2-3).

                   (2) Tolerar el pecado, el desorden, la rebelión y la maldad en la iglesia es motivo de la condenación divina del

                        Señor sobre quienes lo hacen.  Un poca de levadura leuda toda la masa (1 Cor. 5:6).

                   (3) La disciplina correctiva tiene, por tanto, dos propósi­tos:

                             (a) Salvar a la iglesia (1 Cor. 5:5).

                             (b) Salvar al pecador (1 Cor. 5:5).

          2. Sobre quienes debe ejercitarse:

                   (1) Sobre aquellos que andan desordenadamente (2 Tes. 3:6). Quienes persisten en el pecado y se rebelan contra

                        la  doc­trina (1 Cor. 5:11-13).

                   (2) Sobre los entremetidos, causantes de dificultades, a quienes no atienden sus propios negocios (2 Tes. 3:11-15).

                   (3) A los que causan divisiones (Rom. 16:17;. 2 Jn 9-10; Tito 3:10-11).

          3. El curso espiritual que debe seguirse (Mat. 18:15-18).:

                   (1) Orar por ellos (1 Jn 5:16).

                   (2) Tratar de convertirlos (Sant. 5:19-20).

                   (3) Restaurarlos, si es posible (Gál. 6:1).

                   (4) Amonestarlos (1 Tes. 5:14).

                   (5) Como último recurso, si no se arrepienten, separarse de ellos (2 Tes. 3:6;. 1 Cor. 5:5,13).

                   (6) En tal caso es el deber de la iglesia entera apoyar tal acción? (1 Cor. 5:9-13;. 2 Jn 10-11; Mat. 18:17). 

 

Parte octava

El culto de iglesia

 

Introducción.  Parte a parte vamos a hacer un estudio especial del culto de la iglesia de Dios.  En su culto como en todas las demás materias la iglesia debe ser gobernada por la autoridad divina.  Debemos adorar a Dios conforme a la verdad si nuestro culto ha de ser aceptable.  En cada parte del culto debemos exa­minar cuidadosamente nuestra práctica para estar seguros de que hay un "Así dice el Señor" que la sustente y que, por la tanto, no estamos transgrediendo la autoridad divina.  "Examinadlo todo; retened lo bueno".

 

Lección XXXVI -- El día del Señor

Lección XXXVII -- La cena del Señor

Lección XXXVIII -- La música instrumental

Lección XXXIX -- Música instrumental

Lección XL -- Finanzas de la iglesia

Lección XLI -- Finanzas de la iglesia

Lección XLII -- Finanzas de la iglesia

 

XXXVI El día del Señor

 

Introducción.  La observancia del día del Señor como un día de culto y servicio al Señor encuentra su origen en el Nuevo Tes­tamento.  En los días del Antiguo Testamento, bajo la ley de Moisés, el pueblo de Dios guardaba el "sábado".  Es necesario, por lo tanto, tratar en esta lección acerca de la abrogación del antiguo precepto y el establecimiento y significación del nuevo.

 

I. El sábado:

 

          1. Por qué fue observado:

                   (1) A causa de la liberación de Israel de la esclavitud (Deut. 5:15).

                   (2) Dado después de que Jehová libertó a Israel (Deut. 5:3).

                   (3) Fue una institución peculiar de la dispensación mo­saica, porque no fue observada por los patriarcas

                        anteriores a Moisés.

          2. Por quiénes fue observada:

                   (1) Fue una señal entre Dios e Israel (Ex. 31:13-17).

                   (2) No fue una señal entre Dios y todas las naciones, sino diseñada como marca especial entre Dios y los judíos.

          3. El sábado terminó:

                   (1) Algunos contienden aún por un "pacto perpetuo" que no tiene, por lo mismo, fin (Ex. 31:16).

                             (a) El sábado no fue más perpetuo que el incienso y el sacrificio de animales (Ex. 30:8; Núm. 28:1-10).

                             (b) El fue una señal "perpetua" entre Dios e Israel como su pueblo escogido, pero cuando Israel terminó

                                  como nación, la observancia del sábado terminó (Amós 8:2-10). El cumplimiento: Mat. 27:45,46;

                                  Luc. 23:44,45; Juan 19:30).

                   (2) El fin del sábado profetizado (Oseas 2:11; Cumplido: Col. 2:14-17).

                   (3) El pacto con Israel incluyendo los diez mandamientos, ha sido anulado (Jer. 31:31; Heb. 8:6-9; Rom. 7:1-7;.

                        2 Cor. 3:7-13).

                   (4) Quienes pretenden justificarse por la observancia del sábado o cualquier otra cosa de la ley, están

                        separados de Cristo y caídos de la gracia (Gál. 5:4).

 

II. El día del Señor:

 

          1. Su significación:

                   (1) Jesús se levantó de los muertos el primer día de la se­mana: "el primer día", "el mismo día", "el tercer día",

                        se refieren al mismo día (Mar. 16:9; Luc. 24:1,13, 20,21,46).

                   (2) Jesús se reunió con sus discípulos el primer día de la semana (Juan 20:1,19,26).

                   (3) La iglesia fue establecida en el día de Pentecostés (Hech. 2:).

                   (4) El Espíritu Santo vino el primer día de la semana (Hech. 2:1-4).

                   (5) El evangelio principió a ser predicado el primer día de la semana (Hech 2:22-36).

                   (6) Es llamado "el día del Señor" (Apoc. 1:10).

          2. Su observancia:

                   (1) La iglesia del Nuevo Testamento se reunía para ado­rar a Dios el primer día de la semana

                        (Hech. 20:7;. 1 Cor. 16:1-2).

                   (2) El partimiento del pan, el propósito principal de la reu­nión de la iglesia (Hech. 20:7).

                             (a) Esta asamblea no debería descontinuarse cada se­mana (Heb. 10:25-26).

                             (b) "El primer día de la semana" significa cada primer día, así como "acuérdate del día de reposo, para

                                   santificarlo" quiere decir cada día sábado.

                             (c) El partimiento del pan se refiere a la cena del Señor (1 Cor. 10:16-17; Hech. 2:42).

                   (3) La observancia del día del Señor debe hacerse en el espíritu de tal día.

                             (a) Los acontecimientos que tienen verificativo en un día determinado, muestran el espíritu de éste.

                                  El cuatro de julio, el día del armisticio, etc.

                             (b) Por lo tanto, la pesca, el día de campo, el juego de pelota y las diversiones mundanas, no se hallan

                                  en armonía con la propia observancia del día del Señor (Apoc. 1:10).

 

XXXVII La cena del Señor

 

I. Su lugar:

 

          1. La casa de Dios.

                   (1) Heb. 8:2:  Una casa espiritual.

                   (2) Heb. 3:1,6:  Cuya casa somos nosotros".

                   (3) 1 Tim. 3:15:  La casa de Dios es la iglesia.

          2. La mesa está en la casa de Dios (Luc. 22:29,30); el tabernáculo fue un tipo (Heb. 9:1,2).

          3. Un solo pan en la mesa del Señor (1 Cor. 10:17); un solo pan, un solo cuerpo.

          4. El partimiento del pan antes de participar de él sirvió como título más tarde:  "el partimiento del pan"

              (Hech. 2:42;20:7).

 

II. Su origen y autoridad:

 

          1. La práctica de la iglesia primitiva (Hech. 20:7); "reunidos para partir el pan".

          2. Enseñado por los apóstoles (Mat. 28:18-20).  "Enseñándoles a guardar todas las cosas que yo os he man­dado".

          3. Pablo recibió el mandamiento del Señor (1 Cor. 11:23).

          4. Instituida por Cristo y entregada a los apóstoles (Mat. 26:26-29; Mar. 14:22-25; Luc. 22:19,20).

 

III. El tiempo de su observancia:

 

          1. El propósito primordial de la asamblea de la iglesia el primer día de la semana (Hech. 20:7); "para partir el pan".

          2. La regularidad de esta observancia (Hech. 2:42).  "Y per­severaban en la doctrina de los apóstoles, y en la

              comunión, en el partimiento del pan ..."

          3. El deber de una asistencia constante (Heb. 10:25,26). La negligencia es pecado.

          4. El primer día de la semana era el día de la asamblea re­gular de la iglesia (1 Cor. 16:1-2).

 

IV. Su propósito:

 

          1. En memoria:

          "En memoria de mí", un monumento a Cristo (1 Cor. 11:24,25).

          2. Anticipación, esperanza, "hasta que él venga" (1 Cor. 11:26).

          3. Compañerismo (1 Cor. 10:17). "Nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo".  La comunión.

          4. Obediencia a requerimiento de Cristo hecho a la sombra misma de la cruz.

          5. Comerla regular y dignamente proporciona vigor espiri­tual (1 Cor. 11:29-32).

 

V. Manera de observarla:

 

          1. Cada uno debe examinarse (1 Cor. 11:28).  La práctica de la comunión cerrada donde cada hombre trata de

              examinar a los otros, no tiene ninguna autoridad en las Escrituras.

          2. Debe observarse dignamente, esto es, discerniendo el cuerpo del Señor y el significado de los emblemas

              contenidos en la  cena (1 Cor. 11:27-29).

          3. La comunión con Cristo debe ser el pensamiento del corazón (1 Cor. 10:15-17; 11:29).

          4. Debe observarse en la paz y armonía del compañerismo cristiano (1 Cor. 10:17).

 

 

XXXVIII La música en el culto

 

Introducción.  La música tiene su lugar y propósito en el culto de la iglesia.  Este lugar y propósito han sido creados por la au­toridad divina.  En tal lugar y propósito debemos reconocer la importancia de:  (1) la  clase de música autorizada; (2) el propósito para el cual servirá la música; y (3) la manera en la cual la música debe ser ofrecida.

 

I. La clase de música especificada:

 

          1. Las Escrituras del Nuevo Testamento autorizan el canto solamente.

              Mat. 26:30: "Y cuando hubieron cantado un himno,  salieron ..."

              Hech. 16:25:  "Como a la media noche Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios".

              Rom. 15:9: "Como está escrito: por tanto te confesaré entre las naciones y cantaré a tu nombre."

              1 Cor. 14:15:  "Oraré con el espíritu, y oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, y cantaré

              también con el entendimiento".

              Efes. 5:19:  "Hablando entre vosotros en salmos e himnos y canciones espirituales, cantando y alabando a Dios

              en vuestros  corazones".  Col. 3:16  "Que la palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría,

              enseñándoos los unos a los otros con salmos e himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros

              corazones".

              Sant. 5:13: "¿Está alguno entre vosotros afligido?  Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante salmos."

          2. El mandamiento para cantar es específico, y por lo mismo, excluye toda otra clase de música.

                   (1) Dios mandó a Noé construir el arca de madera de gofer.  Al especificarle "madera de gofer", Dios eliminó

                        toda otra clase  de madera (Gén. 6:14).

                   (2) El mandamiento de Dios a Aarón de que ofreciera dos machos cabríos y un carnero como sacrificios

                        expiatorios excluyeron cualquier otro animal (Lev. 16).

                   (3) El mandamiento de Dios para cantar excluye cualquier otra clase de música.  Hay solamente dos clases:

                        vocal e instrumental.  Dios ha especificado cuál de las dos acepta:  la vocal.

                   (4) Cuando se hace algo más que "cantar", Dios ha sido desobedecido (2 Jn 9-11; .1 Cor. 4:6).

          3. Las Escrituras del Nuevo Testamento son suficientes so­bre este punto como en todos los que pertenecen al servicio

              y culto cristiano (2 Pedro 1:2-3; Rom. 1:17;. 1 Cor. 9:21; Mat. 17:5,6;  Hech. 3:22,23).

 

II. El propósito del canto:

 

          1. Alabar y dar gracias a Dios (Heb. 13:15; Hech. 16:25; Sant. 5:13).

          2. Enseñar y amonestar los unos a los otros (Efes. 5:19; Col. 3:16).  La música en el culto cristiano es para instruir,

              comu­nicar ideas y amonestar mutuamente a quienes toman parte en la alabanza para vivir rectamente además

              de ser un medio para expresar nuestra gratitud y nuestras súplicas a Dios.

 

III. Manera de rendir la alabanza:

 

          1. "A Dios". Dirigir la alabanza a Dios y no como simple en­tretenimiento.  Cada vez que la música en el culto cristiano de­genera en un esfuerzo para entretener, viene a ser como olor nauseabundo a Dios.  Debemos recordar que estamos cantando para agradar a Dios:  no a la multitud (Hech. 16:25; Rom. 15:9; Efes. 5:19; Col. 3:16).

                   (1) Cuando cualquier acto del culto no es dirigido a Dios se extravía de su objeto y es, por lo mismo, vano.

                   (2) ¡Qué abominable resulta el atraer a la gente con la música de la iglesia!  Pensemos primero que todo agradar a Dios.

          2. "Con el corazón" (Jn. 4:24; Efes. 5:19; Sant. 5:13), "cantando y alabando al Señor en vuestros corazones". De aquí aprendemos que nuestros corazones deben acompañar nuestro canto y estar perfectamente de acuerdo con el sentimiento del canto que se ofrece. En otras palabras, debe ser ofrecido con toda sinceridad.

          3. "Con el entendimiento"  (1 Cor. 14:15).  Debemos estudiar el sentimiento de los cantos expresado en las palabras y estar seguros de que es escritural y de que se entiende su significado a fin de enseñar a otros.

          4. Para ser entendido.  "Hablando entre vosotros" ... (Efes.  5:19).  "Enseñándoos y exhortándoos" (Col. 3:16).  El propósito divino del canto se pierde enteramente, a menos que las pa­labras sean escriturales en sentimiento y sean pronunciadas claramente para ser entendidas por la audiencia.  La enseñanza que se haga por medio del canto  debe ser por las palabras, puesto que el tono o melodía no puede enseñar cosa alguna a nadie.

          5. La clase de cantos que debe usarse:  "Salmos e himnos y canciones espirituales"  (Efes. 5:19; Col. 3:16).  "Salmos e him­nos".  Parece que estas dos palabras fueron usadas sin distin­ción y no solamente indican el carácter general de los cantos que deben ser cantados, sino también especifican en particular que tales composiciones deben ser espirituales. Tales palabras no podrían describir a tales melodías como "The Star Spangled Banner", "Yankee Doodle", o "I Washed My Hands This Morning".  Ni tampoco  merecen tal designación los sones ligeros y triviales que ahora se llaman "espirituales".

 

 

XXXIX La música instrumental

 

Introducción.  Hemos señalado este tópico especial para el es­tudio de este asunto con objeto de examinar algunas de las posiciones favoritas de los amantes de la música instrumental mecánica que muchos han añadido a la música usada en el culto cristiano.

 

El argumento que nunca se ha esgrimido:

 

  Nadie ha argüido o contendido jamás que la música instru­mental deba ser añadida al culto porque las Escrituras del Nuevo Testamento que nos han sido dadas por la providencia de Dios, enseñen que deba hacerse tal cosa.

  Ningún pasaje se ha demostrado que siquiera de manera indi­recta mencione los instrumentos mecánicos musicales.

  No pudiendo sostener estos argumentos, quienes usan instru­mentos musicales se han visto obligados a defender su posición sobre otro terreno.  Los siguientes son los argumentos en pro del uso de la música instrumental:

 

I. Era la práctica usual bajo la ley de Moisés en los tiempos del Antiguo Testamento:

 

          1. Este mismo argumento, si fuera válido, autorizaría a ofre­cer incienso, a la membresía de infantes en la iglesia, sacrificios de animales, poligamia y todas las demás cosas que caracterizan el período de vigencia del Antiguo Testamento.  "Lo que prueba demasiado, no prueba nada".

          2. Practicar cualquier cosa enseñada por Moisés, más no en­señada por Cristo, es fatal para el cristianismo, porque pone la autoridad de Moisés a la par con la autoridad de Cristo.

                   (1) Pretender vivir tanto bajo la ley de Moisés como bajo la ley de Cristo es un adulterio espiritual (Rom. 7:1-4).

                   (2) Justificar lo que hacemos invocando la ley de Moisés es separarnos de Cristo y caer de la gracia (Gál. 5:4).

                   (3) Volver a la ley de Moisés para fundamentar algunas prácticas que no fueron enseñadas por Cristo y sus apóstoles es negar la plena suficiencia de las Escrituras del Nuevo Testa­mento y menospreciar la autoridad suprema y absoluta de Je­sucristo (Hech. 3:22; Mat. 17:5; Efes. 1:22,23).

                   (4) Depender de la autoridad del Antiguo Testamento para fundamentar las prácticas cristianas equivale a resucitar una ley que no está en vigor y negar por ello la eficacia de la muerte de Cristo en la cruz (Col 2:13-17;  Efes. 2:14-16).

                   (5) Depender de la Antigua Ley es adherirse a una som­bra y hacer a un lado la substancia (Heb. 10:1).

 

II.  La música instrumental no está expresamente prohibida en el Nuevo Testamento:

 

          1. Este argumento se basa en el silencio de las Escrituras acerca de la música instrumental y trata de crear una atmósfera de respeto más bien para lo que la Biblia no enseña que para lo que dice expresamente. Puesto en forma afirmativa tendría esta apariencia:  uno tiene el derecho de practicar cualquier cosa que la Biblia no prohiba expresamente.  Esto deja el campo abierto para rezar el rosario, portar hábitos religiosos, quemar incienso, orar a la virgen María, cambiar la cena del Señor en una comida común, observar el sábado, ofrecer sacrificios de animales,  bautizar a los infantes, bailar, beber bebidas embria­gantes y hacer muchas otras cosas que en modo alguno pueden justificarse como parte del sistema cristiano.

          2. No debemos ir más allá de lo que enseñan las Escrituras (2 Jn 9-11;. 1 Cor. 4:6).

 

III. La música instrumental es sólo una ayuda para el canto:

 

          1. No es sólo una ayuda; es un agregado de otra clase de música que el Espíritu Santo no ha pedido.

          2. No puede considerarse a la par con los libros, asientos, luces, etc., porque mientras todas estas cosas se usan, sola­mente la música vocal ha sido ofrecida propiamente.  Pero cuando el instrumento musical mecánico ha sido añadido ya no tenemos únicamente canto, sino canto y acompañamiento mecánico.  Se ha hecho un adición al plan divino.

          3. La música instrumental no ayuda  en el cumplimiento del propósito que Dios ha asignado a la música vocal en el culto.

                   (1) No tenemos la certidumbre de que esto agrade a Dios como alabanza.

                   (2) Esto hace que "enseñándoos y exhortándoos" y "hablando entre vosotros" en  el canto, sea más difícil para oírse y entenderse. Por lo tanto hay interferencia con el propósito di­vino de cantar, más bien que una ayuda que no es necesaria.

 

IV. Un asunto de libertad cristiana:

 

          1. La libertad cristiana significa manumisión de la ley y de los rudimentos del mundo (Gál. 3:13; 4:3,10).

          2. No debe ser usada como ocasión para las pasiones car­nales (Gál. 5:12).

          3. No debe ejercitarse para ningún asunto que ofenda la conciencia de un hermano (1 Cor. 10:28-11:1).

 

V. Practicada en el hogar:

 

          1. Hay muchas cosas que son moralmente correctas, pero malas religiosamente.

                   (1) Lavamiento de manos (Mar. 7:37;)

                   (2) lavamiento de pies (Jn. 13:5;. 1 Tim. 5:10).

          2. La música instrumental no es mala en sí misma.  Si esto fuera verdad sería malo usarla en cualquier parte; pero

              es malo añadirla al culto cristiano cuando Dios no nos ha dicho que lo hagamos.

 

VI. Es un expediente. 

Para que una cosa cualquiera sea auto­rizada como un expediente, desde el punto de vista Escritural, debe ser también:

 

          1. Lícita (1 Cor. 6:12).

          2. Debe también edificar (1 Cor. 10:23).

          3. No debe ofender la conciencia de otros (1 Cor. 10:28).  La música instrumental por sí misma no es un expediente

              auto­rizado en ninguno de estos tres puntos mencionados.

 

VII. Hay música instrumental en el cielo:

 

          Conceder esto no prueba que debemos tenerla en la iglesia o, de otro modo, deberemos tener ángeles, infantes,

        incensarios de oro, etc. en la iglesia.

 

VIII. "Psallo",

 la palabra griega de la cual tenemos la traduc­ción "canto" en nuestras Biblias, también significa acompañar el canto

 con la música instrumental:

 

          Si fuera esto cierto, entonces la música instrumental se ha dado a la iglesia por mandamiento y no es asunto de selección para todos los que obedezcan a Dios.  Sería un imperativo para cada uno que canta tener su propio instrumento y tocarlo él mismo, puesto que el mandamiento es individual y personal en su significado.  Nadie más podría tocar para otra persona como tampoco otros podrían cantar aceptablemente por él.  Llevar el  argumento hasta sus conclusiones lógicas resulta absurdo y ridículo.

          1. Las traducciones de la Biblia más completas no dan ese significado a la palabra.

          2. Esto haría necesario el aprendizaje y adopción de la lengua griega para aprender a adorar a Dios.  Luego habrá que hacer una selección:  nuestra fe puesta en la palabra de Dios o en la palabra de los hombres sobre este particular (1 Cor. 2:5).

          3.  Tal argumento implica que nuestras traducciones de la Biblia son defectuosas y, si esto es así, la verdad no ha sido hecha accesible a los hombres de hoy.

          4. Solamente quienes contienden y mantienen que la provi­dencia de Dios ha ocultado el conocimiento de la verdad a los hombres pueden ahora afirmar este argumento falso.

 

Objeciones finales a la música instrumental:

          1. La música instrumental transgrede y falta al respeto a la autoridad de Cristo injertando algo al culto cristiano que el Señor y sus apóstoles nunca enseñaron. (2 Jn 9-11).

          2. La música instrumental corrompe y hace vano nuestro culto al practicar lo que Dios jamás enseñó (Mat. 15:7-9).

          3. Crea la disensión y la división por ser ofensiva a la con­ciencia de muchos (1 Cor. 10:28).

          4. No podemos adorar a Dios en espíritu y en verdad y usar la música instrumental, porque ésta no forma parte alguna de "toda la verdad" revelada a los apóstoles por el Espíritu Santo  (Juan 16:13; 4:24).

          5. No podemos andar por fe y practicar "lo que no es de fe", porque esto no se enseña en la palabra de Dios y porque la fe "es por  el oír la palabra de Dios" (Rom. 10:17; .2 Cor. 5:7).

          6. La música instrumental no forma parte del patrón divino de adoración y al usarla corrompemos el plan que Dios diseñó para su casa y trabajamos en vano cuando la empleamos en nuestra alabanza (Heb. 8:1-7; Sal. 127:1).

 

XL Las finanzas de la iglesia I

 

Introducción.  El problema debe ser resuelto primero con el individuo.  El dinero no es malo de por sí.  Su carácter depende del carácter del que lo posee.  El peligro está en amarlo, en confiar en él y hacer mal uso de él.  La riqueza en sí misma no constituye un vicio como tampoco constituye la pobreza una virtud por sí misma.  Permitiendo que el dinero desarrolle una actitud equivocada en el corazón y fallando en el esfuerzo de glorificar y honrar a Dios con las bendiciones que El nos con­cede, es lo que las Escrituras condenan y nos advierten para es­tar apercibidos.

 

I. La amonestación ilustrada:

 

          1. El hombre rico y Lázaro (Luc. 16:19-30). El cuadro des­cribe a un hombre que invierte su dinero con prodigalidad adquiriendo todas las cosas de lujo que su riqueza puede pro­porcionarle mientras niega las migajas de su mesa al pobre, en­fermo y débil mendigo que viene a su puerta.  Uno que ama lo que el  dinero puede comprar hasta el punto de rehusar que un mendigo llame a su puerta, no puede ser salvo.

          2. El joven rico (Mat. 16:19-22; Mar. 10:17-22; Luc. 18:18-23).  He aquí a un joven que ha conquistado los apetitos car­nales hasta el punto de vivir una vida limpia y moral, pero que no ha conquistado su corazón.  El amaba más sus posesiones que a ganar la vida eterna.

          3. El rico insensato (Luc. 12:13-21).  Esta es una lastimosa escena de un hombre que insensatamente creyó que podía ase­gurar su futuro amontonando bienes materiales.  Gastó su vida en la tarea y cuando creyó que ya lo había logrado, descubrió que no había hecho ningunos preparativos todavía (Sal. 39:6).

 

II. Advertencias en general:

 

          1. La justicia de Dios no hace excepción a las riquezas (Job 34:19).

          2. Las riquezas no pueden proveer el alimento del espíritu (Sal. 49:1-7; Mat. 16:26).

          3. Las riquezas no entrarán en la vida eterna (Sal. 49:10,16-17).

          4. Debe escogerse el buen nombre mejor que las riquezas (Prov. 22:1).

          5. Es un grave mal guardar riquezas (Ec. 5:12-15).

           6. No pongáis el corazón en el incremento de la riqueza (Sal. 62:10; Mat 6:19-24).

          7. Confiar en las riquezas nos hará caer (Prov. 11:28).

          8. El incremento de los bienes hace que uno se "envanezca" (Ez. 28:1-10).

          9. El engaño de las riquezas ahoga la palabra de Dios (Mat. 13:22; Mar. 4:19; Luc. 8:14).

          10. Los que tienen su mente puesta en el dinero se hallan en grave peligro (1 Tim. 6:9-10).

          11. El deber de los ricos (1 Tim. 6:17-19).

          12. La dificultad para que los ricos se salven (Mat. 6:21; Luc. 18:24).

          13. ¿A qué hombre rico se le dijo lo que hiciera para sal­varse?  (Mar. 19:21; Luc 18:22).

          14. ¿Qué hizo un hombre rico para ser salvo? (Luc. 19:1-10).

 

III. El remedio:

 

          1. Guardar tesoros en el cielo (Luc. 18:22; Mat. 6:19-24; Luc. 12:21-23).

          2. Ricos en buenas obras (1 Tim. 6:18).

          3. Confiar en Dios; no en las riquezas (1 Tim. 6:17).

          4. Ser fieles mayordomos (Luc. 16:11)

          5. Abundar en riquezas de liberalidad (2 Cor. 8:2)

          6. El ejemplo de Moisés (Heb. 11:26).

          7. Guardarse de la avaricia (Col. 3:5; Luc. 12:15; Efes. 5:3;. 1 Cor. 6:10).

 

XLI Las finanzas de la iglesia II

 

Introducción.  La iglesia de Dios se halla ocupada en la misión más grandiosa debajo del cielo.  El dinero es un requisito ab­soluto para llevar a cabo esta obra y por ello el uso correcto de los recursos financieros es un tema tan importante en el Nuevo Testamento y asume un lugar muy importante en la vida del cristiano.  El primer pecado en la iglesia de Jerusalén de que tenemos noticia fue el pecado de Ananías y de Safira al dar de su dinero al Señor (Hech. 5:1,2).  Los cristianos cuando ganan dinero deben "hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres" y, al usar su dinero, deben tener presente la gloria de Dios como fin.

 

Principios generales que gobiernan las fi­nanzas de la iglesia

I. Mayordomía (Luc. 16:1-14). 

 Los cristianos son mayordo­mos.  Los mayordomos son administradores, encargados de lo que pertenece a otro:

 

          1. Debemos ser hallados fieles como buenos administradores (1 Pedro 4:10;. 1 Cor. 4:1-2). 

              No desperdiciando los bienes (Luc. 16:1).

          2. Deben algún día rendir cuentas de su mayordomía (Rom. 14:12).

          3. No debemos atesorar para nuestra propia seguridad (Luc. 12:13-21).

          4. Dios no permite que tomemos todo lo que queremos o creemos necesario y le demos un poco de lo que nos queda.  El demanda "ofrenda de primicias" (Lev. 23:9-14).

          5. La cuestión, por lo tanto, no es "¿cuánto de los bienes que tenemos vamos a darle al Señor?" Por el contrario, el problema es: "¿cuánto de lo que el Señor me ha confiado guardaré para mí?"

 

II. Comunión, (Hech 2:42), coordinación, participación mutua y esfuerzo:

 

          1. En amor. "Amaos los unos a los otros de corazón puro" (1 Pedro 1:22).  "Unidos en amor" (Col. 2:2).

          2. En el sufrimiento. "Sobrellevad los unos las cargas de los otros " (Gál. 6:2).

          3. En el servicio (Gál. 2:9,10; Fil. 1:5; 4:16).

          4. En las finanzas.  "Cada uno de vosotros" (1 Cor. 16:1,2). "Conforme a lo que uno tiene" (2 Cor. 8:12). "Con igualdad" (2 Cor. 8:13-15).  Igualdad en llevar la carga financiera de la igle­sia no quiere decir que uno debe dar como otro (2 Cor. 10:12), sino que cada uno debe dar conforme a su capacidad.  La ca­pacidad individual es la base de la responsabilidad personal (Mat. 25:41-44).  Nadie puede estar en "plena comunión" hasta que comience a hacer su parte.  Véase la comparación que se halla en las "dos blancas de la viuda" (Mar. 12:41-44).

 

III. El discipulado (Mat. 16:24).

 

          1. Requiere abnegación y abandono del mundo  (Luc. 9:57-62;  Mat. 19:27-29).

          2. El joven rico falló en esta prueba (Mat. 19:16-22).

          3. Cristo es nuestro modelo (Fil. 2:5-8;. 2 Cor. 8:9).

          Mídase usted mismo por esta norma y no tenga miedo de dar "demasiado".

 

XLII Las finanzas de la iglesia III

 

Introducción.  El Señor nos ha dado un plan para financiar el trabajo de la iglesia del Nuevo Testamento, de que se habla en las Escrituras.  Lo mismo que en todas las demás partes del plan divino que Dios ha concedido, debe ser puesta esta parte en operación por medio de la fidelidad de los cristianos.  La obligación es de tipo individual.  Deberemos ajustarnos al plan mencionado y así el diseño de Dios obrará perfectamente.

 

I. El individuo y el plan de Dios.

 

          1. El acto de dar es un acto individual: "Que cada uno de vosotros" (1 Cor. 16:1-2).

          2. La iniciativa individual lo hará posible (1 Tes. 4:11-12;. 2 Tes. 3:10-13; Efes. 4:28).  La iglesia no debe participar

              en ninguna empresa de negocios a fin de adquirir capacidad para financiar su obra.

 

II. Los motivos de dar.

 

          1. Un mandamiento divino (Mat. 5:42; Luc. 6:38).

          2. Ayudar a los pobres amerita el favor divino (Sal. 41:1-3).

          3. Nos hace parecernos a Dios (Luc. 6:35-38).

          4. Ensancha el corazón cuando se da con sinceridad y lo pu­rifica de los pequeños sentimientos de egoísmo y de

              locura (Luc. 11:38-42).

          5. Nos ayuda en nuestras oraciones (Hech. 10:1-4).

          6. Un medio para hacer tesoros en el cielo (1 Tim. 6:17-19).

          7. Abre las puertas de la munificencia de Dios a quienes practican este mandamiento (Gál. 6:6-10).

          8. Es un medio para glorificar a Dios (2 Cor. 9:12-15).

          9. Es el camino de la felicidad (Hech. 20:35).

 

III. La manera de dar.

 

          1. El plan del Nuevo Testamento (1 Cor. 16:1,2).

                   (1) Periódicamente:  "El primer día de la semana".

                   (2) Personalmente:  "Que cada uno de vosotros".

                   (3) Providentemente: "Que cada uno aparte".

                   (4) Proporcional:  "Como haya sido prosperado".

                   (5) Preventivo:  "Que no haya colectas cuando yo viniere".

 

Nota: Algunas veces se arguye que este es plan para reunir fon­dos para el trabajo de benevolencia de la iglesia.  Sin embargo, el hecho permanece de que la sabiduría divina movió a Pablo a ordenar este plan a la iglesia de Corinto para colectar dinero y un buen razonamiento nos convencerá que si el plan es bueno para reunir fondos para una causa justa, lo mismo será para otra semejante y para todas.

 

          2. Otros principios que gobiernan el asunto de dar:

                   (1) Voluntariamente, la ofrenda libre de voluntad de un corazón que ama y de una mano que está abierta,

                        "no con tris­teza ni por necesidad" (2 Cor. 9:7).

                   (2) Con pleno propósito, planeado de antemano, sis­temáticamente.  "Que cada uno dé como propuso en su

                        corazón" (2 Cor. 9:7).

 

Nota:  La iglesia debe tener un programa de trabajo bien planeado y cada cristiano debe asimismo planear sus contribu­ciones

          a las obras haciendo posible su progreso.

 

                   (3) Confiadamente.  El que cree en las promesas de Dios puede dar liberalmente sin miedo de sufrir más tarde

                        por ello (2 Cor. 9:8-11; Mat. 6:33).

 

IV. La medida para dar.

 

          1. La capacidad de hacerlo "como haya sido prosperado" (1 Cor. 16:1,2).

          2. "Generosamente", no con avaricia (2 Cor. 9:6).

          3. La gracia de la liberalidad (2 Cor. 8:2,6,7).  No cuan poco sino cuan abundantemente podemos dar tomando en

              cuenta la necesidad que haya, es el principio de la liberalidad (Hech. 2:45).

 

Parte novena

Iglesias de la era del Nuevo Testamento

 

Introducción.  Las lecciones restantes en esta serie han sido dedicadas al estudio de las iglesias de la era del Nuevo Testa­mento. En las primeras 42 lecciones hemos estudiado la natu­raleza, origen, organización, misión, unidad e identidad de la iglesia como se registran en las Escrituras.  En las diez lecciones que faltan vemos la aplicación de estos principios de la verdad divina con respecto a la iglesia en las congregaciones de la era del Nuevo Testamento.  Se les estimuló por su rectitud y tam­bién se les reprobó por sus fracasos y sus faltas. Los registros históricos que se encuentran en el Nuevo Testamento con­cernientes a las varias congregaciones que allí se mencionan nos proporcionan la oportunidad para observar una de­mostración práctica del plan y programa del cristianismo por medio de la iglesia.

 

Lección XLIII -- La iglesia de Jerusalén

Lección XLIV -- La iglesia de Antioquía

Lección XLV -- La iglesia de Corinto

Lección XLVI -- La iglesia de Filipos

Lección XLVII -- La iglesia de Efeso

Lección XLVIII -- La iglesia de Tesalónica

Lección XLIX -- La iglesia de Roma

Lecciones L, LI y LII -- Un estudio de las siete iglesias de Asia.

 

 

XLIII La iglesia de Jerusalén

 

I. Jerusalén, la primera iglesia:

 

          1. Jerusalén, el lugar de origen.

                   (1) Profetizado por Isaías (Isa. 2:2,3).

                   (2) Lucas 24:46:  "El arrepentimiento y la remisión de pecados predicados comenzando en Jerusalén".

                   (3) Lucas 24:49: "Quedaos en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto".

          2. Día de Pentecostés.

                   (1) El reino vendría con poder durante la vida de algunos que entonces vivían (Mar. 9:1).

                   (2) El poder vendría con el Espíritu Santo (Hech. 1:8).

                   (3) El Espíritu vino en día de Pentecostés (Hech. 2:4,16,17,33).  Por lo tanto, el reino vino en el día de

                        Pente­costés.

          3. El mensaje es predicado.

                   (1) Arrepentimiento y remisión de pecados (Hech. 2:38).

          4. Individuos añadidos a la iglesia.

                   (1) 3,000 añadidos en aquel día (Hech. 2:41).

                   (2) Continuaron siendo añadidos diariamente los que eran salvos (Hech. 2:47).

 

II. Jerusalén, la iglesia modelo:

 

          1. En respetabilidad:  "teniendo favor con todo el pueblo (Hech. 2:47).  Inspiraron respeto aun a sus enemigos.

          2. En felicidad:  "comían juntos con alegría y sencillez de  corazón" (Hech. 2:46).  La gratitud demostrada con el ejemplo.

          3. Celo.  "Y perseveraban unánimes cada día en el templo" (Hech. 2:46).  Diariamente enseñando la palabra de Dios.

          4. En unidad.

                   (1) Unidad de propósito:  "Unánimes" (Hech 2:46); "de un corazón y un alma" (Hechos 4:32).

                   (2) Unidos en oración.  "Alzaron unánimes la voz a Dios" (Hech. 4:24; 12:5-12).

                   (3) Unidos en sacrificio.  "Tenían en común todas las cosas" (Hech. 2:44).  Para hacer frente a una gran necesidad

                        ellos juntaron sus recursos y los dedicaron al Señor (Hech. 4:32-37).  Vendieron sus posesiones y contribuyeron

                        a un tesoro común para ayudar a la iglesia a socorrer a los necesitados.

                   4) Unidos en comunión.  "Perseveraban en ... la comu­nión" (Hech. 2:42).

          5. En liberalidad; mayordomía.

                   (1) Vendieron sus posesiones y dieron conforme era necesario (Hech. 2:44).

                   (2) No permitieron que ninguno tuviera necesidad (Hech 4:34,35).

                   (3) Ninguno dijo que lo que poseía era suyo.  La mayor­domía reconocida (Hech. 4:32).

          6. En lealtad.

                   (1) Continuaron unánimes (Hech. 2:42).

                   (2) Triunfantes y fieles en la persecución.

                             (a) De los saduceos (Hech. 5:17-39).

                             (b) De los fariseos (Hech. 7:58).

                             (c) Del estado judío (Hech. 12:-).

          7. En crecimiento.

                   (1) 3,000 añadidos (Hech. 2:41).

                   (2) El número aumentó como a cinco mil (Hech. 4:4).

                   (3) Multitudes de hombres y mujeres añadidas (Hech. 5:14).

                   (4) El número de los discípulos se multiplicó (Hech. 6:1).

                   (5) Se multiplicaron grandemente (Hech. 6:7).

          8. En organización.

                   (1) Ancianos (Hech. 15:6; 15:22; 11:29,30).

                   (2) Diáconos (Hech. 6:-).

          9. En evangelismo.

                   (1) Fueron por todas partes anunciando la palabra (Hech. 8:4).

                   (2) Enviaron a Pedro y a Juan a Samaria (Hech. 8:14).

                   (3) Enviaron a Bernabé a Antioquía (Hech. 11:22).

 

III. Como los hombres vinieron a ser miembros de la iglesia de Jerusalén:

 (Hech. 2:36-38; 2:41-47; 3:19; 6:7).

 

 

XLIV La iglesia de Antioquía

 

Introducción.  Antioquía fue la tercera ciudad en importancia en el Imperio Romano.  Monopolizó el comercio de la Mesopotamia.  Llena de mitología y muy importante en el comercio.  Gran importancia política e histórica.  En el trans­curso del tiempo vino a ser el centro de la actividad evangelís­tica en la era del Nuevo Testamento.

 

I. Historia del establecimiento de la iglesia en Antioquía:

 

          1. Dispersión de la iglesia de Jerusalén (Hech. 8:1-14; 11:19).

          2. Se predicó a Jesús en Antioquía (Hech. 11:20).

          3. "Gran número creyó y se convirtió al Señor" (Hech. 11:21. Véase Hech. 3:19; 2:38).

          4. La iglesia de Jerusalén envía a Bernabé a ayudar (Hech. 11:22).

          5. La iglesia crece como resultado de sus exhortaciones (Hech. 11:23,24).

          6. Bernabé consigue la ayuda de Pablo en Antioquía (Hech. 11:25,26).  Continuaron trabajando juntos por un año (Hech. 11:26).

 

II. El carácter de la iglesia:

 

          1. El nombre "cristianos" les fue dado primero allí (Hech. 11:26).  No fue dado a la iglesia -- en ninguna parte de la

              Biblia se le llama "Iglesia Cristiana" - sino a los discípulos individual­mente (Hech. 4:11-12; Col. 3:17;.1 Pedro 4:16).

                   (1) La iglesia de Antioquía fue la primera iglesia local in­tegrada por judíos y gentiles en lo general (Hech. 15:23).

          2. Enérgica y celosa en el trabajo evangelístico.  Dos hom­bres  predicaron un año entero (Hech. 11:26; 15:35).

          3. Bien provista de maestros (evidenciando así crecimiento y desarrollo) hicieron posible que la iglesia se extendiera

              a otras tierras (Hech. 13:1-3).

          4. Una iglesia evangelística.  Una de las más prominentes en este trabajo.  No solamente evangelística en la localidad,

              sino también en tierras distantes. Vino a ser la base de operaciones de Pablo y Bernabé para extender el evangelio.

                   (1) Hech. 13:2-3; 14:26-28.  Primer viaje evangelístico y re­torno a Antioquía.

                   (2) Hech. 15:35-36. Segundo viaje y retorno a Antioquía.

          5. Una iglesia caritativa.  Debe haber sido muy liberal en sus auxilios.  Envió ayuda a Jerusalén conforme fue capaz.

              La primera iglesia que envió auxilios a gentes de otras localidades (Hech. 11:29-30).

          6. Reconoció la iglesia local como el medio de hacer la obra. "Enviando a los ancianos" (Hech. 11:30).

          7. Reconoció la organización de la iglesia del Nuevo Testa­mento y respetó a los ancianos en su oficio

              (Hech. 11:30; 15:1-2).

          8. Reconoció la autoridad de los apóstoles como final al de­terminar la verdad en cuestiones sujetas a controversia

              (Hech. 11:24).

          9. Una iglesia que crecía. "Y una gran multitud fue agregada al Señor" (Hech. 11:24).

        10. Estaban interesados en el estudio de la palabra de Dios.  Esta es la razón de su fuerza y crecimiento: una serie

               especial por todo un año (Hech. 11:26; 15:35).

 

Conclusión.  ¿Dónde puede hallarse un ejemplo mejor de una iglesia que cumple sus obligaciones en la localidad y fuera

                     de ella que en Antioquía?

 

 

XLV La iglesia de Corinto

 

I. Su establecimiento:

 

          1. Una ciudad de 40,000 habitantes.  Centro de comercio.  Incendiada en 146 a. de J. C., pero reconstruida por César

              en 46 a. de J. C.  Colonizada con hombres libres del Imperio Ro­mano.  Ciudadanos deshonestos y licenciosos.

              El carácter de su pueblo puede verse en el hecho de que en Corinto se hallaba el templo de Venus con 1,000

              sacerdotisas dedicadas a la prostitu­ción.

          2. El mensaje predicado.  El evangelio (1 Cor. 15:1-4;1:18; 2:1-5;. 2 Cor. 1:4-6;. 1 Cor. 4:15).

          3. La reacción del pueblo (Hech. 18:8).  "Oyeron, creyeron y fueron bautizados".  (1 Cor. 6:11) "Mas ya habéis sido

              lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de

              nuestro Dios".

          4. Los medios. El establecimiento de la iglesia de Corinto fue posible no sólo por los esfuerzos de Pablo (1 Cor. 9:),

              sino también por otras iglesias que tenían comunión con él para que les predicara  (2 Cor 11:7-9).

 

II. Su carácter:

 

          1. Las virtudes de la iglesia de Corinto.

                   (1) Aceptaban el consejo sin discutir:  eran dóciles (2 Cor. 7:6-11).

                   (2) Receptivos a toda oportunidad de hacer el bien.  En el trabajo de benevolencia mostraron voluntad y

                        presteza (2 Cor. 8:9-11; 9:1-5).

                   (3) Leales a la verdad que habían aprendido (2 Cor. 1:24;7:13-16). (1 Cor. 15:1). "El Evangelio que yo os he

                        predicado ... en el cual permanecéis".

                             (a) Aunque se había cometido pecado y se había obrado mal, los corintios no habían comprometido la

                                  verdad ni la habían abandonado.

          2. Los vicios de los corintios. Cosas por las cuales fueron reprobados.

                   (1) División.

                             (a) Sus causas: la carnalidad (1 Cor 3:1-3).

                             (b) Sus efectos: el cuerpo de Cristo dividido (1 Cor. 1:13).  Esto destruye el templo de Dios (1 Cor. 3:16).

                             (c) Su cura:  hablar todos la misma cosa.  Liquidar las divisiones; crecer juntos en la misma mente y el

                                  mismo parecer (1 Cor. 1:10).

                   (2) Contendiendo acerca de los predicadores (1 Cor. 3:4-9; 1:13).

                   (3) Permitieron el pecado (1 Cor. 5:-).

                             (a) El peligro de esta conducta.  Leudar toda la masa además de la condenación del culpable (1 Cor. 5:6).

                             (b) Su cura (1 Cor. 5:3-5). (Véase la lección sobre la disciplina de la iglesia No. XXXV).

                   (4) Hermano que demanda a su hermano ante los tri­bunales (1 Cor. 6:1-8).

                   (5) Indiferencia hacia la conciencia de los débiles.  La li­bertad cristiana no debe ser mal usada (1 Cor. 10:23-33).

                   (6) Desorden en el culto.

                             (a) En la mesa del Señor (1 Cor 11:17-34).

                             (b) Confusión en el uso de los dones (1 Cor. 14:33; 14:40). "Hágase todo decentemente y con orden".

                   (7) Buscando precedencia.  Debemos buscar el bien para toda la iglesia (1 Cor. 12:18-21; 14:12,26).  "Hágase todo

                        para edificación".

                   (8) Perdiendo la identidad.  Destruyendo las barreras que separan a la iglesia del mundo (2 Cor. 6:14-17).

                   (9) Gloriándose en los hombres (2 Cor. 10:17).  Comparar los hombres con sus semejantes es malo (2 Cor. 10:12).

                             (a) Debemos gloriarnos en el Señor únicamente (2 Cor. 10:17,18).

III. Exhortaciones hechas a los corintios:

 

          1. "Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano"  (1 Cor. 15:58).

          2. "Velad; estad firmes en la fe; portaos varonilmente; y es­forzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor" (1 Cor. 16:13,14).

  3. "Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, per­feccionando la santidad en el temor de Dios" (2 Cor. 7:1).

  4. "Por tanto, como en todo abundáis en todo, en fe, en pa­labra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia"  (liberalidad) (2 Cor. 8:7).

          5. "Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no solo a hacerlo, sino tam­bién a quererlo, desde el año pasado.  Ahora, pues, llevad a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis" (2 Cor. 8:10,11).

 

 

 

XLVI La iglesia de Filipos

 

Introducción.  Una ciudad importante de Macedonia, comer­cial, política e históricamente.  Felipe de Macedonia, Alejandro el Grande y grandes filósofos griegos dieron sus nombres a la historia en esta ciudad.  Mucho del progreso inicial y desarrollo del cristianismo tuvo como centro la iglesia de Filipos.  La primera que fue establecida en el continente europeo.

 

I. El establecimiento de la iglesia de Filipos:

 

          1. Principales acontecimientos que le dieron origen.

                   (1) Visita de Pablo en su segundo viaje evangelístico (Hech. 15:36).

                   (2) Visita las iglesias establecidas en el primer viaje (Hech. 15:36; 16:5).

                   (3) El Espíritu interviene e impide a Pablo ir a Asia o Bi­tinia y él entonces se dirige a Troas (Hech. 16:6-8).

                   (4) La visión del varón macedonio y el llamamiento (Hech. 16:9,10). Pablo entiende que Dios le iba dirigiendo

                        al continente europeo (Hech. 16:10).

                   (5) Se dirige a Filipos y busca el lugar donde los judíos se reunían para adorar a Dios (Hech. 16:11-13).

          2. La iglesia de Filipos comienza con la conversión de Lidia en la reunión de oración de las mujeres judías (Hech. 16:14,15).

                   (1) Pablo predicó.

                   (2) Lidia oyó.

                   (3) Su corazón fue abierto para escuchar.

                   (4) Fue bautizada.

          3. El carcelero fue convertido (Hech. 16:25-34).

                   (1) El temblor de tierra lo hizo meditar (Hech. 16:30).

                   (2) Pablo le predicó a Cristo (Hech. 16:32).

                   (3) El carcelero creyó y fue bautizado (Hech. 16:30-34).

          4. Estas conversiones marcan el principio de la iglesia de Filipos.

      

II. El carácter de esta iglesia:

 

          1. Tal que hizo a Pablo estar continuamente agradecido a Dios al pensar en ella (Fil. 1:3,4).

          2. Una iglesia generosa.

                   (1) Dio con liberalidad a los pobres (2 Cor. 8:1-5). La iglesia de Filipos fue prominente entre aquellos hermanos.

                   (2) Dio de su propia voluntad (2 Cor. 8:3).

          3. Una iglesia evangelística. Tuvo comunión con Pablo en la extensión del evangelio (Fil. 1:5).

          4. Firme en el servicio. "Desde el primer día hasta ahora" (Fil. 1:5).

          5. Celosa y diligente. "Desde el primer día" (Fil. 1:5). No es­peró hasta tener una gran membresía y una hermosa casa

              de oración pagada totalmente para llevar el evangelio a otras partes.

          6. Creciendo en la fe y permaneciendo en ella.  Pablo tiene confianza de esto (Fil. 1:6,25-30).

          7. Consagrada.  "Se dieron a sí mismos primero al Señor" (2 Cor. 8:5).

          8. Debidamente organizada.  "Obispos y diáconos" (Fil. 1:1).

          9. Una congregación con fuertes lazos de devoción y amor cristiano.

                   (1) Envió a Epafrodito a Roma a ministrar delante de Pablo (Fil. 2: 25).  "Vuestro mensajero y ministrador de

                        mis necesidades".

                   (2) El deseó mucho verles y ellos le recibirían en su re­torno con grande gozo (Fil. 2:28,29).

                   (3) La actitud personal de Pablo hacia ellos (Fil. 4:1; 1:8).

          10. Una iglesia feliz y gozosa.  El regocijo y la alegría son el tono dominante de la epístola a los filipenses.

 

 III. El apóstol Pablo ordena:

 

          1. La oración de Pablo por ellos (Fil. 1:9-11).

          2. "Que os comportéis como es digno del evangelio" (Fil. 1:27,28).

          3. Unidad y humildad (Fil. 2:1-11).

          4. "Ocupaos en vuestra salvación ... asidos de la palabra de vida" (Fil. 2:12-16).

          5. "Nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne" (Fil. 3:3).

          6. Sean de un mismo sentir en el Señor (Fil. 4:2).

          7. "Por nada estéis afanosos" (Fil. 4:6). "Pensad en estas cosas"  (Fil. 4:8,9).

 

XLVII La iglesia de Efeso

 

Introducción.  Tres fuentes de información:  Hechos de los Apóstoles, epístola a los Efesios y las cartas a las iglesias de Asia

     (Hech. 18:19-21; 19: Hechos 20:18-38; Efes. 1-6; Apoc. 2:1-7).

 

Información general:  La ciudad de Efeso estaba situada en el Asia Menor; era una ciudad rica y magnífica; punto de reunión de las religiones orientales y la cultura griega.  El famoso tem­plo de Diana se hallaba aquí, siendo adorada tal diosa por to­dos los habitantes del Asia Menor.  Este templo se consideró como una de las siete maravillas del mundo antiguo.  Pablo hu­biera predicado el evangelio aquí si la providencia divina le hu­biera permitido, en su segundo viaje evangelístico (Hech. 16:16).  Al fin del segundo viaje, al ir de Corinto a Jerusalén se detuvo en Efeso, predicó en la sinagoga y prometió volver (Hech. 18:19-21).  Más tarde Pablo pasó tres años en Efeso en su tercer viaje evangelístico (Hech. 20:31; 19:-).  De este lugar Pablo escribió a la iglesia de Corinto (1 Cor. 16:8-9).  Timoteo trabajó con esta iglesia (1 Tim. 1:3).  Juan pasó aquí los últimos días de su vida.  Priscila, Aquila y Apolos estuvieron todos en esta ciudad.

 

I. El principio de la iglesia en Efeso:

 

          1.  En su primera visita Pablo encontró a los efesios intere­sados y con el deseo de aprender.  Le rogaron que se quedara (Hech. 18:19-21).  No lo hizo; pero prometió volver, con el fa­vor de  Dios.

          2. Apolos es instruido en el camino del Señor perfectamente por Priscila y Aquila (Hech. 18:24-28).

                   (1) Se le informó acerca de Jesús con anterioridad; pero no se le instruyó acerca del bautismo, pues él sólo conocía del bautismo de Juan (Hech. 18:25).

          3. Pablo regresa. (Hech. 19:1).

                   (1) Encuentra discípulos que habían sido bautizados en el bautismo de Juan (Hech. 19:1-3).

                   (2) Les enseña la diferencia entre el bautismo de Juan y el bautismo en el nombre de Cristo (Hech. 19:4).

                             (a) El bautismo de Juan estaba condicionado al arre­pentimiento, solamente.  El bautismo ordenado por Cristo está condicionado tanto a la fe en Cristo cuanto al arrepentimiento del pecado (Hech. 19:4).

                             (b) El bautismo de Juan no fue administrado en el nombre de Jesús.

                             (c) Los hombres son enviados a bautizar en el nombre de Cristo (Hech. 19:5; 10:47).

                   (3) Como resultado de la enseñanza, estos discípulos fueron bautizados en el nombre de Cristo (Hech. 19:5).

          4. El mensaje de Pablo.

                   (1) Predicó las cosas concernientes al reino de Dios (Hech. 19:8).

                   (2) La palabra del Señor (Hech. 19:20).  El camino (Hech.  19:23).

                   (3) Contra las imágenes y la idolatría:  "No son dioses los que se hacen con las manos" (Hech. 19:26).

                   (4) Enseñó a los discípulos en grupos separados (Hech 19:9).

                   (5) Enseñó todas las cosas que eran provechosas y nece­sarias, públicamente y de casa en casa (Hech. 20:20).

                   (6) El reino y el evangelio de la gracia de Dios (Hech. 20:24,25).

                   (7) Todo el consejo de Dios (Hech. 20:27).

                   (8) Los encomendó a Dios y a la palabra de su gracia (Hech. 20:32).

          5. El resultado.

                   (1) Ellos creyeron y quemaron sus libros de magia y bru­jería (Hech. 19:18-20).

                   (2) Ellos oyeron la palabra de verdad, creyeron y con­fiaron (Efes. 1:13).

                   (3) Salvos por la gracia de Dios y por medio de su fe (Efes. 2:8,9).

                   (4) Fueron bautizados en el nombre de Cristo (Hech. 19:4,5).

          6. Los medios que ayudaron a Pablo en su trabajo evangelís­tico.

                   (1) Enviado por una iglesia (Rom. 10:15).  Todo predi­cador debe ser enviado (Hech. 13:3).  Antioquía envió a Pablo y a Bernabé.

                   (2) Otras iglesias cooperaron en el sostenimiento de este trabajo (Fil. 1:3-5).

Este es el plan de Dios.

 

II. El carácter de la iglesia de Efeso:

 

          1. Una iglesia de fuerte convicción respecto de la verdad del evangelio.

                   (1) Fe en Cristo (Efes. 1:15).

                   (2) Mostró gran valor en la enseñanza y predicación del evangelio (Hech. 19:8).

                   (3) Puso a prueba y descubrió a los falsos maestros (Apoc. 2:2,6).

          2. Diligente en la enseñanza y en el estudio de la verdad.

                   (1) Públicamente y de casa en casa fue enseñada la gente (Hech. 20:20).

                   (2) Oyeron a Pablo diariamente en la escuela de Tirano por dos años (Hech. 19:9,10).  Haga un contraste con la falta de  interés que se observa actualmente en las iglesias en el estudio de la Biblia en los servicios de entre semana.

          3. No eran seguidores de guías ciegos.

                   (1) Probaron y denunciaron a los falsos maestros (Hech. 19:13-20; Apoc. 2:2).

          4. No toleraron el pecado ni a los malhechores en la iglesia (Apoc. 2:5).  Aborrecieron la obra de los Nicolaítas (abogados del amor libre).

           5. Fieles y fuertes, no sólo en la fe sino también en las obras del servicio (Apoc. 2:2).

           6. Sufrieron persecución y trabajos por amor del Señor con paciencia (Apoc. 2:2).

           7. Tierna en su devoción y amor por Pablo (Hech. 20:37-38).

          8. Una iglesia evangelística.  "Todos los que habitaban en Asia ... oyeron la palabra del Señor Jesús" (Hech. 19:10). Ha­biendo sido enseñados se convirtieron en maestros.  La iglesia habiendo sido establecida, estableció  otras.  Asón, Smirna, Pérgamo, Sardis, Filadelfia, Laodicea y otras, fueron el resul­tado del trabajo hecho en Efeso y lugares circunvecinos.  Esta clase de trabajo es esencialmente la obra primordial del cris­tianismo.

          9. "Pero tengo contra ti" (Apoc. 2:4).  Sus faltas.

                   (1) "Has dejado tu primer amor". Aunque el servicio de Dios se había continuado formalmente, estaba siendo motivado por  temor o por la costumbre; pero no había amor genuino en sus corazones.  El primer amor es la devoción de la iglesia para Cristo, su esposo.  Se caracteriza por el deseo de servir y agradar.  Esto lleva a uno a preguntarse, no "¿cuánto debo hacer? sino ¿cuánto puedo hacer?".

                   (2) Ellos habían mantenido una forma de justicia, pero andaban lejos de la devoción y el amor sobre los cuales toda fuerza de motivación debe descansar.

                   (3) Haga un contraste entre la iglesia de Efeso con sus "trabajos y paciencia" (Apoc. 2:2), "Con el trabajo de fe, amor y paciencia" (1 Tes. 1:3) de la iglesia de Tesalónica.

                   (4) Lo esencial del amor como fuerza motriz (1 Cor. 13:1-3).

                   (5) Un error fatal, a menos que sea corregido (Apoc. 2:5).  El candelero representaba la identidad de esta congregación como una iglesia de Cristo.  Quitar el candelero significó perder su identidad (Apoc. 1:20).  Por lo tanto uno puede exterior­mente aparecer como que está cumpliendo fielmente sus de­beres para con Dios y al mismo tiempo perder el espíritu de un servicio aceptable en su corazón.

 

III. Exhortaciones generales y mandamientos:

 

          1. A los ancianos (Hech. 20:28-31).

                   (1) Velad por vosotros.

                   (2) Apacentad la iglesia.  

                   (3) Protegerla de falsos maestros.

          2. Ayudad a los pobres y débiles (Hech. 20:35).

          3. Andad digno de vuestra vocación.  Capítulos 4 y 5 de la epístola a los Efesios.

          4. Vestíos de toda la armadura de Dios (Efes. 6).

          5. "Arrepiéntete, y haz las primeras obras" (Apoc. 2:5).

 

 

XLVIII La iglesia de Tesalónica

 

Introducción.  Establecida en el segundo viaje evangelístico de Pablo (Hech. 17:1-9).  Un gran puerto marítimo de Macedonia, antiguamente llamada Therma, dio su nombre a la bahía sobre la cual está situada y era residencia del procónsul romano que gobernaba la provincia de Macedonia y del recaudador de im­puestos del emperador.  Como metrópoli de aquel distrito era el asiento de la corte de justicia.  Sus mercaderes ejercían un comercio muy activo y extenso.  Era notable por el número, riquezas y educación de sus habitantes. Pablo hizo el viaje a Tesalónica desde Filipos.

 

I. El establecimiento de la iglesia:

 

          1. Como era su costumbre, Pablo entró en la sinagoga ju­daica.  A los judíos primero, es la regla infalible en la predi­cación del evangelio (Hech. 13:44-46).

                   (1) La razón de esto:  a los judíos se le suponía prepara­dos por su conocimiento de la ley para recibir el evangelio.  Ellos ya eran creyentes en Dios y no tenían que  convertirse de la idolatría.  Su falta esencial era el prejuicio.  Por medio de los judíos Dios quiso alcanzar a los gentiles.  "Te he puesto para luz de los gentiles"  (Hech. 13:47).

          2. Su mensaje:  siempre el mismo.  "Este Jesús es el Cristo" (Hech. 17:3).

                   (1) Pablo tuvo el valor de entrar a la sinagoga de los judíos y predicar un mensaje contrario a su concepto y en­tendimiento.  Predicó con energía, mas en forma gentil.

          3. El resultado.  "Algunos fueron persuadidos."  Algunos judíos, pero más prosélitos aceptaron la verdad.  También muchas mujeres prominentes de la ciudad (Hech. 17:4).

          4.  Los medios. Las propias labores de Pablo (1 Tes. 2:9). Otras iglesias, (Fil. 4:15,16).

 

II. El carácter de la iglesia:

 

          1. Poseyó una trinidad de gracias.  "Trabajo de fe, labor de amor, paciencia de esperanza".  Tres grandes propósitos del evangelio y su contribución a la vida y carácter cristianos (1 Tes. 1:3)

          2. Resistió mucha persecución (1 Tes. 1:6; 2:14-16).

          3. Un ejemplo de la influencia sobre muchos otros (1 Tes. 1:7). "Una ciudad asentada sobre un monte" (Mat. 5:14).

          4. Evangelística: consecuente con la regla del Nuevo Testa­mento en la primitiva edad; cuando esta iglesia fue establecida reconoció su deber de establecer otras (1 Tes. 1:8).

          5. Convirtió a mucha gente, de la cual la mayoría eran idóla­tras.  De todo corazón se convirtió al Señor (1 Tes. 1:9;  2:13).

          6. Creciendo en fuerza espiritual (2 Tes. 1:3-6).

          7. Digna de la confianza de Pablo (2 Tes. 3:4).

 

III. Errores corregidos y exhortaciones dadas:

 

          1. "Que os apartéis de fornicación; poseed vuestro propio vaso en honor" (1 Tes. 4:1-8).

          2. "Que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios ... a fin de que os conduzcáis honradamente

               para con los de afuera" (1 Tes. 4:11,12).

          3. "Trabajad con vuestras manos" (1 Tes. 4:11).  "Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma" (2 Tes. 3:10-12).

          4. "Que os apartéis de todo hermano que ande desorde­nadamente" (2 Tes. 3:6).  (Véase la lección sobre la disciplina).

          5. "Estad firmes" (2 Tes. 2:15).

          6. Concerniente a la segunda venida de Cristo:  los hermanos de Tesalónica estaban muy perturbados acerca de las

              falsas doctrinas que eran enseñadas sobre este particular.

                   (1) Cristo vendrá a tomar venganza de los que no conocieron a Dios y no obedecieron al evangelio (2 Tes. 1:7,8).

                   (2) Vendrá por sus elegidos.  Serán llevados en las nubes para encontrar al Señor en el aire y estar siempre con

                        El (1 Tes. 4:17; Heb. 9:27,28; Juan 14:1-6).

                   (3) Antes de los vivos.  "En Cristo"  ascenderán para en­contrar al Señor, los muertos "en Cristo," resucitarán para

                        as­cender con ellos (1 Tes. 4:15,16).  Esto no enseña una resu­rrección separada de los justos e impíos que

                        hayan muerto, sino solamente que antes de que los vivos "en Cristo" sean recibidos por El a su llegada, los

                        muertos "en Cristo" resucitarán primero y juntos con los vivos "en Cristo" ascenderán para encontrar al Señor.

                        La resurrección de los impíos nada tiene que ver en este  pasaje. La Biblia enseña que habrá una resurrección

                        general de los muertos cuando el Señor venga (Juan 5:28-29).  "Todos los que estarán en sus tumbas oirán

                        su voz".  "El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, des­cenderá del

                        cielo" (1 Tes. 4:16).

                   (4) Venida personal de Cristo.  "El mismo Señor" (1 Tes. 4:16).

                   (5) Inesperado, como el ladrón en la noche (1 Tes. 5:1-2;. 2 Pedro 3:10).

                   (6) Ellos habían sido enseñados que el Señor estaba a punto de venir, es a saber, que el tiempo de su venida

                        estaba muy próximo (2 Tes. 2:1-3); Pablo corrigió estas  especula­ciones con la seguridad de que el Señor no

                        vendría hasta que la apostasía se hubiese consumado y el hombre de pecado hubiese sido revelado

                        (2 Tes. 2:1-12).

                   (7) Pablo les advierte que el no amar la verdad traería como resultado creer en el error y ser conducidos a la

                        conde­nación (2 Tes. 2:10-12).

          7. Amonestó a que fuesen respetuosos hacia los que labora­ban entre ellos y tenían autoridad en el Señor sobre ellos

              (1 Tes. 5:12,13).

          8. "Que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes

              para con todos" (1Tes.  5:14).

 

 

XLIX La iglesia de Roma

 

Introducción.  Roma, la ciudad por excelencia.  Una de las más célebres ciudades del universo, capital de Italia y por siglos del mundo, situado en el río Tíber, esta famosa ciudad fue fundada por Rómulo 753 años antes de la era cristiana.  Su historia es muy interesante desde los puntos de vista comercial, arquitec­tónico, político y religioso.  Gibbon pasó veinte años en ella y escribió cinco volúmenes acerca de la historia de Roma.  Lo más importante de su historia, sin embargo, tuvo lugar en una habitación humilde (Hech. 28:30,31).  Roma, a causa de su poderío universal jugó un papel influyente en la apostasía total de la iglesia y en la formación de la jerarquía católica romana.

 

La epístola a los Romanos.  La ocasión que aprovechó Pablo para escribir esta epístola puede encontrarse en la epístola misma, Pablo sabía el estado de los cristianos en Roma por Aquila y Priscila (véase capítulo 16:3) y probablemente de otros judíos que habían sido expulsados de Roma por un decreto de Claudio (Hech. 18:2). Al darse cuenta que una parte de los cris­tianos había sido paganos convertidos al cristianismo y otra parte judíos que, con algunos prejuicios todavía, habían creído en Jesús como el verdadero Mesías y que muchas contenciones surgían de las pretensiones de los gentiles convertidos a gozar iguales privilegios que los judíos y del absoluto inconformismo de estos últimos en admitir estas pretensiones a menos que los gentiles conversos fuesen circuncidados, escribió a ellos para ajustar y liquidar estas diferencias.

 

          De esta carta y de referencias en otras epístolas escritas por Pablo desde Roma es donde nosotros obtenemos la mayor parte de nuestra información concerniente a la iglesia en Roma.

 

La iglesia de Roma

 

I. El origen de la iglesia:

 

1. La obscuridad envuelve la historia de la iglesia de Roma.  Se ignora por quien fue fundada:  no parece que ningún apóstol haya sido empleado en este trabajo.  Probablemente el mensaje del evangelio fue llevado a Roma por algunos de los conver­tidos en el día de Pentecostés en la ciudad de Jerusalén, porque había entonces en Jerusalén no solamente hombres devotos prosélitos de la religión judía de todas las naciones debajo del cielo (Hech. 2:5), sino también extranjeros de Roma (Hech. 2:10).  Es más razonable creer, puesto que no hay evidencia en contrario, que fueron éstos los que establecieron el cristianismo en Roma.

      (1) El catolicismo enseña que Pedro estableció la iglesia en Roma, pero esta afirmación es disputada por todos por

           falta  de evidencia.

           (a) Las propias epístolas de Pedro como evidencia.

                1) No fueron dirigidas ni de Roma ni a los romanos.

                2) Pedro no se consideró como la cabeza de la igle­sia en ninguna parte.

                    (a) Solamente un anciano en igualdad con los otros (1 Pedro 5:1).

                    (b) Exhorta a los ancianos a cuidar al rebaño sin ejercer señorío (1 Pedro 5:2).

                    (c) Apela a Pablo para confirmación de su en­señanza (2 Pedro 3:15).  Jamás tuvo conciencia de ejercer una

                         autoridad superior.

                    (d) Enseñó que todos los miembros de la iglesia constituyen un "santo" o "real sacerdocio" (1 Pedro 2:5,9).

           (b) Los escritos de Pablo desmienten el que Pedro haya tenido conexión alguna con la iglesia de Roma.

                1) Escribió la epístola a los Romanos enviando saludos personales a 26 personas residentes en Roma, nom­brándolas

                    por su nombre y no menciona a Pedro.

           (c) Los escritos de Lucas desmienten la tradición Pa­pal. El registra el trabajo de Pedro en Jerusalén, Samaria, Lidia,

                Jope, Cesarea, Antioquía, etc., pero no menciona que Pedro haya ido a Roma o haya tenido conexión con este

                tra­bajo.  Esto deja la doctrina de Pedro como obispo de Roma solamente como una tradición católica, sin ninguna

                base divina que la sostenga.

      (2) Pablo no estableció la iglesia en Roma.

           (a) Tuvo el deseo de ir (Hech. 19:21).

           (b) Nunca había estado en Roma cuando la epístola fue escrita (Rom. 1:10-13).

           (c) Había sido estorbado para ir a Roma (Rom. 15:22).

           (d) La iglesia existía ya cuando el llegó finalmente a Roma.  Hermanos de Roma caminaron como 52 millas para

                saludarlo y  acompañarlo en su llegada (Hech. 28:15).

 

II. El carácter de la iglesia:

 

          1. Cosmopolita en carácter.  Había gente de muchas partes del mundo como puede verse por el hecho de que Pablo

              conocía a muchos personalmente de la iglesia de Roma aunque el nunca había estado allí.  (Véanse los saludos

              personales en Romanos 16).

          2. Compuesta tanto de judíos como gentiles convertidos al cristianismo, como demuestra la naturaleza de la carta a

              los Romanos.  Uno de los argumentos principales de Pablo en  esta carta es la igualdad del judío y del gentil en

              Cristo Jesús (Rom. 3:29,30; 10:12).

          3. Perturbados por las divisiones contrarias a la doctrina de Cristo (Rom. 16:17,18).

          4. Una iglesia bien enseñada. Bien adoctrinada con la verdad (Rom. 15:14).

          5. Los judíos entre los miembros que se consideraban más favorecidos de Dios.  Esto es evidente por muchos

              argumentos definidos de Pablo para mostrarles que Dios bajo la ley de Cristo no reconoce la simiente carnal de

              Abraham, sino que acepta a todos como la simiente de Abraham que anda en las pisadas de su fe

              (Rom. 2:28,29; 3:9; 3:21-30; 3:6-9,11,12,14-16).

          6. Los gentiles también entre los miembros que considera­ban que los judíos habían sido rechazados.  Esta evidencia

              la encontramos en la amonestación de Pablo a ellos (Rom. 11:1,13-24).

          7. No obstante, una iglesia que se caracteriza por una gran fe en Dios y en Jesucristo (Rom. 1:8).

          8. Obediente en su actitud (Rom. 16:19).

 

III. La historia de la iglesia:

 

          1. La historia de esta iglesia mundialmente renombrada es triste a causa de su prominencia e influencia en la apostasía que se apoderó de la iglesia por todo el mundo en los siglos poste­riores.  A causa del gran influjo de cristianos en Roma después de la muerte de Claudio cuando su decreto quedó invalidado y el rápido crecimiento de la iglesia allí, tanto como por su situación en la principal ciudad del mundo, la iglesia de Roma ejerció un gran influencia.  Lástima grande que una iglesia tan influyente no pudiera sostenerse como la roca de Gibraltar con­tra la fuerza de las innovaciones humanas que llevaron a la igle­sia primitiva a un olvido completo de la doctrina pura de su fundador bajo el peso de las tradiciones de factura humana que constituyen la institución Católica Romana.

 

Lección L, LI, y LII

L, LI y LII Un estudio de las siete iglesias de Asia

 

I. La visión de Juan (Apoc. 1:12-20).

 

          1. Siete candeleros de oro (v. 20 "y los siete candeleros son siete iglesias".

          2. Uno en medio de ellos (vv. [[13-18|Bible:Apocalipsis 1:13-18).  Cristo en medio de las iglesias.

          3. Siete estrellas en su mano derecha (v. 20  "Las siete es­trellas son los ángeles de las

              siete iglesias", probablemente se refiera esto a los mensajeros de las siete iglesias.

          4. Una espada de dos filos que procede de su boca.  Se re­fiere a la Palabra que procede de la boca del Señor

              (Heb. 4:12; Isa. 49:2; Efes. 6:17).

 

II. El significado de la visión.

          Juan ciertamente vio una escena de la majestad y la gloria del Señor en medio de su iglesia.  Jesús estaba entregando un mensaje a estas iglesias de Asia. Ningún significado alegórico o metafórico puede añadirse correctamente a estos mensajes a las diferentes iglesias, puesto que la palabra de Dios no les con­cede este significado.  Las iglesias son reales y su estado espiri­tual es real y literalmente expuesto y no hay indicio de que las condiciones de estas iglesias tengan alguna referencia o cone­xión con la iglesia de Cristo y su estado a través de las edades como algunos suponen.  Tal noción carece de fundamento.

 

III. Las iglesias a quienes los mensajes son dirigidos

estaban localizadas en las ciudades de Asia Menor: Efeso,  Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, Smirna y Laodicea, donde el evange­lio había sido predicado y el reino de Dios establecido.

 

          Aunque originalmente preparados para las iglesias a quienes se menciona en las epístolas, por supuesto, al ser preservados los mensajes en la Biblia sirven para beneficio de la iglesia en el día de hoy.  Por lo tanto, deben ser estudiados y las lecciones aplicadas dondequiera que la iglesia las necesite en el tiempo actual.

 

A- La iglesia en Efeso

 (Véase la Lección XLVII relativa a la misma materia).

 

B- La iglesia en Smirna (Apoc. 2:8-11).

 

I. El origen y autoridad del mensaje:

 

          1. "Estas cosas dice el primero y el postrero, el que estuvo muerto, y ha vuelto a vivir" (Apoc. 2:8).

          2. "Yo conozco". Seguridad de que Cristo posee una com­pleta y perfecta inteligencia de sus necesidades y carácter.  Su capacidad para dirigir y guiarles consistía no solamente en una divina inteligencia de la condición de paciencia y de debilidad sino también una perfecta inteligencia del remedio adecuado.  La iglesia en la actualidad no podrá caer si en Cristo pone su confianza para que la guíe.  No hay ni remota posibilidad de engañar al Señor acerca del carácter y realizaciones de la iglesia en cualesquiera parte.

 

II. El carácter y condición de la iglesia:

 

          1. "Tu tribulación".  Smirna era una ciudad populosa como cuarenta millas al norte de Efeso.  Poseía una magnífica bahía y era por lo mismo una gran población judía de gran influencia y, puesto que era una ciudad bajo el gobierno de Roma, vivir la vida cristiana y servir al Señor era excesivamente difícil.

          2. "La pobreza".  La iglesia en Smirna debió estar formada por gentes muy pobres, ya que esta es la única mención que se hace  de tal condición en el Apocalipsis.  Pero una iglesia pobre puede ser una iglesia fuerte.  Esta iglesia siguió existiendo mu­cho tiempo después de que las otras habían desaparecido. "Pero tu eres rico". Eran ricos en fe y en buenas obras (1 Tim. 6:18) a pesar de su pobreza.

          3. Enemigos. "La blasfemia de los que dicen que ellos son judíos, y no lo son, sino antes son una sinagoga de Satanás".  Graves reproches y amargas advertencias se les echaban en cara a causa de su religión, pero el Señor sabía de esto y les administraría justicia en su debido tiempo.  Eran ellos judíos  y, al mismo tiempo, no lo eran.  Esto debe de haber sido el caso debido al principio enseñado por Pablo (Rom. 2:28,29).  Judíos exteriormente, pero no de acuerdo con el espíritu interior­mente.

 

III. Exhortación y consuelo.

 

          1. "No temáis" (Mat. 10:28).  Se les advirtió de una persecu­ción que era inminente, pero se les exhortaba a sufrirla valerosamente por medio de su confianza en el Señor que por medio de ella podía recompensarles y bendecirles a pesar de las asechanzas de sus enemigos.

          2.  La corona prometida.  "Sé pues fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida."  No hay razón para no creer que esta es una promesa general (Sant. 2:5).  Esto no solamente significa que serían bendecidos por el Señor a través de la vida física (Mat. 24:13), sino para afrontar la muerte, si era nece­sario, por amor de Cristo y de su fe en El.  "La corona de justi­cia" (2 Tim. 4:8).  "La corona de gloria" (1 Pedro 5:4).  "La corona incorruptible" (1 Cor. 9:24,25).

          3. Poned cuidado.  "El que tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias".  Este es el proceso por medio del cual todo hombre debe venir al conocimiento y aceptación de la Verdad.  Quienes no quieren oír no pueden aprovecharse de la salvación mediante la conversión (Mat. 13:14,15).

          4. La bendición prometida.  "Al que venciere la muerte se­gunda no le dañará".  Fallar en el vencimiento de la tentación  significaría ser víctimas de la muerte segunda (Apoc. 20:14).  Un cristiano que no logra la victoria se perderá eventualmente.

 

C- La iglesia en Pérgamo (Apoc. 2:12-17).

 

I. La fuente del mensaje. 

"El que tiene la espada aguda de dos filos dice estas cosas". El mensaje procedía de la palabra de Dios.

 

II. El conocimiento del Señor respecto de su iglesia:

 

          1. Su vida, su obra, el medio ambiente.  El Señor conocía to­das estas cosas.  Esta ciudad era el centro del culto al empe­rador.  Estaba tan llena de impiedad que con razón se dice  que era el sitio donde Satanás tenía establecido su trono.  El adver­sario, por lo mismo, se mantenía muy fuerte y ejercitaba el con­trol de los ciudadanos de Pérgamo.  "Yo conozco ... donde moras", esto es, "donde mora Satanás".  El Señor esta familia­rizado no sólo con nuestra fuerza o debilidad, sino con nuestras dificultades y tentaciones que nos estorban y nos rodean.

          2. "Pero retienes mi nombre".  Ellos no habían negado su confesión de Cristo ni permitido que la persecución les hiciera olvidar su profesión.  Ellos llevaban y honraban el nombre de Cristo que había sido dado en Antioquía (Hech. 11:26) y en el cual podemos honrar a Dios en el día de hoy (1 Pedro 4:16).

          3. "Antipas".  Evidentemente, un mártir por su fidelidad a Cristo.  El había sido "Fiel hasta la muerte".  Ningún sacrificio digno ni ningún acto de obediencia escapa al conocimiento de Cristo.

 

III. La admonición del Señor:

 

          1. La doctrina de Balaam (v. 14  El error y el pecado no pueden tolerarse en la iglesia.  Deben corregirse y eliminarse, pues de otro modo cesará la buena influencia de  la iglesia en la comunidad o en el mundo.  La doctrina de Balaam se explica. El enseñó a Balac a inducir a Israel en el pecado para que fue­sen maldecidos por ello (2 Pedro 2:15; Núm. 31:16).  Eviden­temente algunos en Pérgamo estaban guiando a los santos a cometer pecado por sus enseñanzas.

          2. La doctrina de los nicolaítas (v. 15  Muy semejante a la doctrina de Balaam.  Cuando menos, productora de los mismos  resultados.

 

IV. Las advertencias del Señor:

 

          1. "Arrepiéntete". La parte culpable debe reformarse.  Un cambio en el propósito y determinación de la mente obraría tal  reformación basada en la tristeza según Dios (2 Cor. 7:10).  Si ellos no se reformaban el resto de la iglesia tendría que retirar­les su comunión, porque de otra manera la iglesia se  conver­tiría en su cómplice (1 Cor. 5:1-8).

          2. Poned cuidado.  Cristo nuevamente les advierte (v. 17 que ellos deben poner atención a su mensaje si quieren evitar el castigo que les amenaza, a menos que el pecado de que se habla sea corregido.

 

V. La recompensa prometida. 

"Maná escondido, piedra blanca, nombre nuevo."  Aquí se indica (1) amistad íntima y bendi­ciones de Dios;  (2) acceso pleno al trono de la gracia; (3) re­conocimiento final por el Señor en su gloria.

 

D- La iglesia de Tiatira (Apoc. 2:18-29).

 

I. La fuente del mensaje.  "El Hijo de Dios  dice estas cosas".

 

          1. "Ojos como llama de fuego".  Omnisciencia y naturaleza penetrante de la inteligencia divina se sugiere.

          2. "Pies semejantes al bronce bruñido".  Fuerza y omnipoten­cia del Señor se indican con ello en un metal que era combi­nación de oro, plata y cobre.

 

II. Características.  "Yo conozco tus obras" (v. 19

 

          1. "Caridad o amor".  Hacia Dios y mutuamente tanto como a los pobres y necesitados.

          2. "Fe".  Fidelidad o lealtad.  Plena certidumbre de fe.

          3. "Servicio".  Ministración.  Con más probabilidad, trabajo de benevolencia.

          4. "Paciencia".  Perseverancia bajo todas las condiciones.

          5. "Tus obras postreras son más que las primeras". Habían crecido en la gracia.  Una rara cualidad, ciertamente. Ordina­riamente, se necesita una campaña de avivamiento.

 

III.  Reprensión y admonición:

 

          1. "Toleras a Jezabel".  Esta comparación puede tener relación con otro carácter o algún grupo caracterizado por el espíritu de "Jezabel" en la historia del Antiguo Testamento.  In­dudablemente es una alusión por su similitud al carácter del Antiguo Testamento (1 Reyes 16:31).  Su pretensión de ser una profetisa evidentemente significa que  ella pretendía haber recibido "una revelación ulterior" y de hablar con la autoridad divina.  "Toleras" significa que la iglesia toleraba a esta mujer o su obra cuando debiera haberla expulsado de su seno.

          El versículo 20 describe también su influencia sobre la igle­sia.  Evidentemente un grupo había sido extraviado por tal en­señanza como lo habían hecho los nicolaítas y los balaamitas de la iglesia de Pérgamo.

          2. La gracia divina se extienda.  "Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero ella no quiere".

          3. La gran longanimidad de Dios estaba a punto de agotarse.  "La arrojo en cama" y "a los que con ella adulteran, si no se arre­pienten de las obras de ella".

          4. La maligna influencia expurgada.  "Y a sus hijos heriré de muerte".  Por hijos evidentemente se entiende aquellos que habían  sido influenciados a practicar falsas doctrinas.  Otra alusión al Antiguo Testamento y a la historia de Jezabel y Acab (2 Reyes 10:1).

          5. El conocimiento divino y la justicia.  "Yo soy el que escu­driña la mente y el corazón".  Cristo ha advertido con frecuen­cia que El conoce todo y no puede ser engañado.  "Os daré a cada uno según vuestras obras".  El juicio será justo en la re­compensa de los santos y en el castigo de los malvados.

 

IV. Exhortación:

 

          1. "No os impondré otra carga".  Ellos podían librarse a ellos mismos de la responsabilidad corrigiendo sus yerros.

          2. "Pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga".  Cristo vendrá otra vez a recompensar a los fieles.

          3. "El que venciere" será exaltado.

          4. "Y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero" indica la exaltación de los justos.  La ambición de algunos de tener poder terrenal como recompensa de justi­cia no se enseña en este pasaje.

 

E- La iglesia en Sardis (Apoc. 3:1-6).

 

I. Un mensaje divino. 

"El que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas dice estas cosas".

 

          Jesús poseyó el Espíritu en plenitud o sin medida (Juan 3:34).  El mensaje era proclamado por su autoridad y los men­sajeros de las iglesias (las siete estrellas en su mano diestra) es­taba bajo su autoridad.

 

II. El estado de la iglesia. 

"Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto".  Viva por la reputación de  ser una iglesia fuerte.  Probablemente tenía una numerosa membresía, un hermoso edificio, gente prominente en su seno, etc., pero estaba muerta espiritualmente, en fe y en celo.

 

III. Amonestaciones:

 

          1. "Sé vigilante".  Indica diligencia.

          2. "Afirma las otras cosas que están para morir".  Cre­cimiento.  Edificar sobre los vestigios de justicia.  Adherirse a la fe, al amor, a la reverencia, etc., que les quedaba en sus cora­zones.  Soplar sobre los carbones hasta convertirlos en  llama.

          3. Guarda lo que tienes.  Perseverancia.  Perfeccionar su obra.

          4. "Arrepiéntete".  Una reformación de sus vidas.

          5. "Recuerda".  Gratitud.

          6. Advertencia:  "Vendré sobre ti como ladrón".  Probable­mente refiriéndose al juicio imprevisto que pronunciará sobre los  impíos.

 

IV. Recomendaciones:

 

          1.  "Tienes unas pocas personas en Sardis que no han man­chado sus vestiduras".  Fieles y puros en su servicio y en sus vi­das.  Un remanente dejado como levadura con el cual podrían empezar de nuevo a modelar su carácter y obras en el Señor.

 

V. Recompensas prometidas:

 

          1. "El que venciere será vestido de vestiduras blancas". Salvos, redimidos.  Fracasar en el vencimiento es quedar  ex­cluidos de usar las ropas blancas a que se alude:  ser  condena­dos al tormento eterno.

          2. "Y no borraré su nombre del libro de la vida".  Concederle que permanezca quiere decir que estará entre los redimidos.  Hay aquí evidencia que aquellos cuyos nombres han sido es­critos pueden ser borrados si ellos no vencen en la batalla final (Apoc. 20:15).

          3. "Y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles".  Esto garantiza la salvación o vida eterna para quienes hayan sido vencedores.

 

F- La iglesia de Filadelfia (Apoc. 3:7-13 ).

 

I. El Escritor o Autor:

 

          1. "Santo". En quien la santidad esencialmente se halla y de quien toda la santidad se deriva.

          2. "Verdadero".  La verdad es la esencia de su carácter.  De donde toda la verdad procede.

          3. "Tiene la llave de David".

                   (1) Llave es el emblema de autoridad y potencia.

                   (2) "La llave de David", es el derecho real y la autoridad de David.  Jesús, como la simiente de David (Isa. 9:7; Luc. 1:30-33;  Mat. 22:41-45) había sido resucitado de entre los muertos para sentarse en el trono de su padre David (Hech. 2:30-33). El es Señor y Cristo (Hech 2:36).  Gobernador sobre todos los reyes de la tierra (Apoc. 1:5). El está actualmente "sobre todo principado y autoridad y poder y señorío y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero" (Efes. 1:19-23).  Todo esto lo niegan los premilenia­listas enseñando que todo esto no tendrá lugar sino hasta que haya venido el Señor por segunda vez.

          4. "El que abre y ninguno cierra".  Esta potencia y autoridad pertenecen exclusivamente a Cristo y no las comparte con nadie individualmente o como organización establecida sobre la tierra.  Su autoridad es única.  El es "la cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo" (Efes. 1:23).

 

II. Seguridad divina:

 

          1. "Una puerta abierta".  Para extender el conocimiento del evangelio.  "Nadie puede cerrar".  Los adversarios no serán ca­paces de evitarlo.

          2. Elogio.

                   (a) "Has guardado mi palabra". Fidelidad a la verdad. Ningún compromiso con el error.

                   (b) "No has negado mi nombre".  No llevó ni aceptó otro alguno para servir a Dios.  Muchos consideran esto como de muy poca importancia y afirman que en el nombre no hay nada.  Ellos no podrán recibir este elogio del Señor.

                   (c) Un poco de poder.  A pesar de su debilidad, pobreza y fuerza numérica inferior.

                   (d) "Has guardado la palabra de mi paciencia".  Su pa­ciente sufrimiento en la oposición y persecución.

          3. Enemigos que deberían ser denunciados y castigados.  "He aquí yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que ven­gan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado" (v. 9  Aquellos que pretenden ser el pueblo de Dios sobre una base carnal y que rechazan a otros porque fueron gentiles de acuerdo con la carne serían humillados y rechazados.  Tales gentes constituirían una sinagoga de Satanás.

          4. Abrigo, protección divina.  "En la hora de prueba" Dios promete guardarles (v. 10

          5. "Yo vengo pronto" a ejecutar juicio y retribución sobre sus enemigos.

          6. "Retén lo que tienes", a fin de ganar tu corona o recom­pensa.

 

III. Recompensa prometida:

 

          1. "Columna en el templo".  Benditos en el servicio de Dios.

          2. "Escribiré sobre él el nombre de mi Dios".  Una alusión a las ceremonias de iniciación al sacerdocio en el Antiguo Testa­mento:  "Santidad del Señor inscrita en la frente del candidato.  Esto significa identidad y reconocimiento divino.

          3. Identificados con "la nueva Jerusalén" o la iglesia del Dios viviente.  Aceptados en la multitud de los redimidos.

          4. "Mi nombre nuevo."  El nombre de Cristo, el redentor, significa que los que lo lleven serán reconocidos por El delante del Padre celestial.

 

G- La iglesia de Laodicea (Apoc. 3:14-22).

 

I. El preámbulo:

          Declaración de autorización.  Carta escrita por la autoridad de Cristo.

 

II. Condición de la iglesia:

 

          1. Tibieza.  Indiferente y sorda.  Con una convicción general de la verdad e importancia del cristianismo, pero sin ningún celo o entusiasmo.  Irresoluta y negligente. Inactiva e indife­rente.  Aquí tenemos un caso de ciencia sin entusiasmo. Los judíos tenían celo sin inteligencia (Rom. 10:2).  Ambos  son condenados y perdidos.  Compare la condición de Efraín y de Judá (Oseas 6:4).  En esta condición la iglesia podía ser llevada por vientos de doctrina.

          2. "¡Ojalá fueses frío o caliente!".  La persona más difícil de alcanzar es la indiferente o despreocupada.  Esta admonición es semejante a la anterior:  "Sé hombre, buen  hombre si puedes; pero siempre un hombre".  El mayor obstáculo a la causa de Cristo es el hombre que conociendo la verdad y su de­ber, no hace nada para cumplirlo.

          3. La actitud del Señor.  Actitud de asco.  Alude aquí al efecto conocido del agua tibia sobre el estómago:  produce náusea.  Esta es la actitud del Señor hacia la pereza, indolencia y descuido.

          4. Sentimiento de seguridad y propia satisfacción.  "Yo soy rico", no necesito de nada.  Suponiéndose ellos estar muy bien  a causa del progreso que habían logrado en su principio.  Mu­chos creen que porque han aceptado y obedecido los principios del evangelio de Cristo tienen asegurada la salvación.

          5. Ciegos a sus condiciones reales.  "No sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo".  No hay ninguna otra actitud mental tan abúlica y paralizante para la conciencia como el sentimiento de la propia satisfacción: incons­ciente de su verdadera condición.  Mientras esto siga sin cambiar no es posible la mejoría espiritual o material.

 

III. El consejo divino.

 

          1. Buscar las riquezas verdaderas.  "Te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico". Sabiduría de lo alto. La fe que no puede ser abatida.  La gracia, que es ilimitada.  Las riquezas imaginarias siempre nos impiden gozar de la riqueza verdadera.

          2. "Vestido blanco".  La justicia de los santos (Apoc. 18:8). Mejor que pretensión o profesión deben buscar ellos adornarse con la verdadera rectitud.  Para no ser despojados y desnuda­dos.

          3. "Unge tus ojos".  Ver las cosas con la perspectiva correcta es absolutamente esencial para la propia edificación.  Un hom­bre cegado hasta el extremo de no ver sus propias necesidades de seguro no buscará su propio mejoramiento.

          4. Dios reprende a los que ama v. 19

          5. "Arrepiéntete y sé celoso".  Solamente esto podría corregir su actitud de indiferencia.

IV. Prontitud divina:

 

          1. "He aquí yo estoy a la puerta y llamo".  Llamamiento di­vino.  Dios está listo para bendecirnos siempre cuando nosotros en turno estamos listos para ser bendecidos de acuerdo con su voluntad.  Presteza de parte del hombre para someterse a la voluntad del Señor es la única cosa necesaria para obtener el favor de Dios.

          2. "Si alguno oye mi voz y abre".  El hecho de que el hombre sea bendecido depende de su decisión.  Esta es siempre el fac­tor determinante.

          3. "Entraré a él y cenaré con él".  La ayuda divina y su com­pañía son prometidas como resultado.

 

V.  Promesas divinas:

 

          1. "Al que venciere".  Los conquistadores, no los conquista­dos. Aquellos que retienen fielmente su vocación tienen la promesa, no los descarriados de corazón y apóstatas.

          2. "Le daré que se siente conmigo en mi trono".  Así como Cristo fue exaltado a causa de su obediencia y sacrificio (Fil. 2:5-11) también así El ha prometido exaltarnos cuando nosotros en obediencia rindamos nuestra voluntad a la voluntad de Dios y suframos por amor de su obra.

 

H- Sumario de las cartas a las siete iglesias.

 

I. Cristo trató con ellas como iglesias separadas. 

También El las corrigió y las reprobó como individuos y como grupos dentro de la congregación.

 

II. Cristo elogió todo lo que era digno de encomio y condenó todo lo que era indigno.

Esta es la manera divina de tratar con el  hombre.  Eso es la justicia divina:  dar a cada uno "conforme a sus obras".

 

III. Cada promesa dada en cada caso fue condicional.

  Siendo la condición "al que venciere".  El hombre que cae a la orilla del camino y por lo mismo es infiel, se separa él mismo de estas promesas.  Somos mantenidos por la potencia de Dios, pero ese sostén está asimismo condicionado a nuestra propia fe (1 Pedro 1:3-5).  Si falla nuestra fe y nos convertimos en infieles no al­canzaremos la realización de las promesas de Cristo.

 

IV. Estas iglesias en cada caso fueron impresionadas por la divina autoridad sobre la cual y por la cual estas demandas e ins­trucciones les fueron entregadas.

  Estas órdenes emanaron de Cristo y en cada epístola la dirección identificaba la fuente de origen.

 

V. El Señor también les impresionó en cada vez con la impor­tancia de poner atención al mensaje por medio de las palabras

"El que tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias". Nuestra salvación final depende de nuestra docilidad en seguir el camino por donde el Espíritu de Dios nos guía en su Palabra (Rom. 8:14)

 

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