EL CORAZON Y LA DISPOSICION DE UN SIERVO (2 parte)

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EL CORAZON Y LA DISPOSICION DE UN SIERVO (2 parte)

En el artículo anterior vimos lo que es el corazón y la disposición de un Siervo que ama y está en línea con Dios.  Ló último que vimos es que un siervo, que está en armonía con Dios, está dispuesto a ser evaluado.

DISPOSICIÓN A SER EVALUADO.

“Aquí estoy, atestiguad contra mi delante de Jehová y delante de su ungido” I Sam 12:3.

¿Liderazgo es exponerse a ser evaluado?.   ¿Liderazgo es ponerme delante para ser medido?

“ Jamás. Jamás lo toleraría”. Esa sería la expresión de centenares de líderes quienes tienen miedo a ser evaluados. Hoy, en los últimos años de esta última milla que nos corresponde correr, los líderes somos llamados a renovar la disposición a ser evaluados.

El Señor Jesús nos dio la medida. Un día él llamó a sus discípulos y les dijo: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?.  Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros quién decís que soy yo?.  Respondiendo Simón Pedro: Tú eres el Cristo el hijo del Dios viviente. Entonces les respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”.

El Hijo de Dios se expuso a ser evaluado. Como siervos no podemos aislarnos y vivir sin ser evaluados y sin rendir cuentas a nadie. La evaluación de nuestras vidas necesita extenderse a áreas vitales de nuestro ministerio. Samuel estuvo dispuesto a ser evaluado en diferentes áreas y nuestro corazón necesita estar a la disposición de ser evaluado en las siguientes cuatro áreas, al igual que Samuel:

  1. La Administración
  2. La Conversación
  3. La Relación
  4. La Omisión
  • LA ADMINISTRACIÓN.

“Si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno” I Sam 12:3.

Como siervos de Dios se nos ha encomendado bastante para ser administrado y necesitamos responder a Dios y al pueblo con toda transparencia. Cuantos líderes han descuidado tal área y viven sin ser evaluados en el área administrativa escudándose en el hecho de que ellos son siervos de Dios y que nadie debe desconfiar de un siervo de Dios. Tenemos una responsabilidad la cual jamás podemos evadir.

Administramos recursos ajenos. Son primero los recursos de Dios y luego son los recursos de la gente con la cual estamos trabajando. No tengo el derecho de tomar algo que le pertenece al Señor y al pueblo. Jamás caigamos en el gravísimo error de llamarnos los siervos e hijos del Rey, sólo para explotar ese título y por lo tanto tenemos el derecho de administrar los recursos  financieros y físicos sin rendir cuentas.

Cuando yo comenzaba a pastorear recibí el consejo de una mujer anciana misionera americana en mi país, Dorothy Buck, una de mis mentoras de quién aprendí tanto. Un día ella me dijo: Serafín,  cuando estés en el pastorado administrando los diezmos y ofrendas de la iglesia,  antes de hacer cualquier gasto pregúntate:

  1. ¿Se justifica Este gasto?
  2. ¿Se ajusta este gasto al propósito de Dios y a la prioridad de la Iglesia?
  3. Recuerda que ese dinero que administras, a ti no te ha costado mucho, pero sí le ha costado bastante al hombre campesino que se levanta a las cinco de la mañana para vender sus verduras en el mercado. Le ha costado a la mujer que lava ropa ajena para mantener a sus hijos y al taxista que día a día está detrás de un volante y de allí han sacado su diezmo para la iglesia. A ellos les ha costado y no es justo que gastes dinero que a ti no te ha costado y lo gastes en lo que no es justo. Tales palabras calaron profundo en mi corazón de joven.

Hoy casi cuarenta años después no las he olvidado y tales palabras me frenan cuando quiero escoger mi propio camino en materia de administración. Renovemos la disposición a ser evaluado en el área de la administración.

  • LA CONVERSACIÓN.

“Si he calumniado a alguien” I Sam 12:3.

El tema de nuestra conversación es determinante. La Biblia claramente declara que de la abundancia del corazón habla la boca. Necesitamos cuidar nuestros labios para no calumniar a nadie.   Necesitamos ser evaluados por otros en el área de la conversación. Que bueno es poder decirle al pueblo y a otros compañeros: “Si ustedes oyen que mis palabras están desenfrenadas y destruyendo a alguien, por favor, evalúenme”.

Qué triste es encontrar, en el largo camino de la vida, más de un centenar de líderes quienes han quitado de sus labios el freno y se han atrevido a calumniar a otros líderes sin ningún temor. Calumnias que se levantan sólo por el impulso del espíritu de competencia, envidia, deseos malsanos de simplemente derribar al compañero a quien Dios está usando.

Por ejemplo:
El Pastor “Y” está desarrollando una obra de una manera muy especial y ciertamente dirigido por Dios en la Comunidad Ciudad grande.
El Pastor “X” ha estado trabajando en la misma comunidad desde hace veinte años.
El pastor “Y” llegó a esa ciudad enviado por Dios  hace sólo cinco años. En sólo cinco años Dios le ha permitido
llegar a una asistencia de 3.000 personas, mientras
el Pastor “X” sigue con 220 en esos últimos cinco años.
Cuando una persona de la Iglesia del Pastor “X” le pregunta porque la Iglesia del Pastor “Y”  ha crecido tanto, el pastor “X” sin medir sus palabras comienza a hablar cosas negativas, destructivas y censurables sobre el mecanismo del pastor “Y” . Este creyente queda atónito mirando a su pastor y no sabiendo si creer o no creer  todo lo que ha oído.

Mentiras, calumnias, destrucciones, maquinaciones y artimañas han sido usadas en las últimas décadas por líderes inseguros que no han tenido el más pequeño temor ante sus palabras que brotan con facilidad del la fuente malsana de su lengua enfermiza.  Renuevo de plenitud de la disposición implica ser evaluado en nuestra conversación.

  • LA RELACIÓN.

“Si he agraviado a alguien”.

Agraviar es engañar o defraudar.   Podemos como siervos usar el ministerio para engañar o defraudar a la gente, más un día seremos expuestos a la luz. Necesitamos estar expuestos a ser evaluados en cuanto a nuestras relaciones:

  1. Relaciones con otros pastores,
  2. relaciones con los líderes con los cuales  trabajamos y
  3. relaciones con la gente o congregación en la cual nos desenvolvemos por la gracia de Dios.

Por muchos años consideré el tema de las relaciones como algo periférico de mi vida y de mi ministerio hasta que un día fui confrontado directamente por la palabra de Dios acerca de la centralidad de ese tema.

Nuestro Dios es un Dios de relaciones y él desea que sus siervos sean siervos que manejan y administran bien las relaciones.

Necesitamos revisar nuestras relaciones con el sexo opuesto y jamás defraudar a nadie en este sentido. Estar dispuestos a ser evaluados en nuestras relaciones con el sexo opuesto.

Los últimos diez años la Iglesia ha sufrido las dolorosas caídas de ministros y líderes quienes jamás estuvieron dispuestos a ser evaluados en este aspecto. Jugar sutilmente con el sexo opuesto sin mantener los límites adecuados está llevando a muchos siervo al camino del engaño.

Sabemos, por el Espíritu de Dios, quien nos advierte y por la lógica que Dios nos ha dado como regalo, cuando comenzamos a pasar los límites claros. Sonrisas, miradas, toque especiales, regalos cariñosos, llamadas telefónicas disfrazadas de atención espiritual son juegos peligrosos que al igual que Sansón pueden llevarnos a un desastre total.

Qué bueno sería pedirle a ministros amigos y aún hermanos que nos rodean que tenga la libertad de llamarnos la atención y darnos un palabra de advertencia antes que la ceguera espiritual nos alcance y sea demasiado tarde. Con el sexo opuesto no se puede jugar. En la oficina pastoral y escritorio de consejería nacen con frecuencia las primeras semillitas de adulterio o fornicación.

Detrás de muchas oraciones de “restauración” comienzan a germinar las primeras miradas tiernas y debilitantes, allí comienza como la pequeña araña a darnos vuelta envolviéndonos con sutileza, como lo hace con la hormiga grande la cual cuando quiere moverse descubre que es demasiado tarde. Amado consiervo, detén tu camino, párate ahora mismo, da media vuelta  y comienza a caminar por el sendero estrecho de la disposición de ser evaluado en tus relaciones.

  • LA OMISIÓN.

“Oh si de alguien he tomado dadivas para cegar mis ojos”.

Jamás se encuentre en la evaluación de nuestra vida el hacer la vista ciega a pecados de personas por el simple hecho de recibir ayuda monetaria de ellos.  Resistir la tentación a ignorar ciertas cosas por el deseo de lograr nuestros propósitos y metas debe ser un anhelo constante en la vida de un siervo. Podemos fácilmente tomar el camino de la omisión si nos toca tomar decisiones frente al pecado y el desvío de aquella persona, la cual, precisamente aporta los más grandes diezmos y ofrendas, las cuales están sosteniendo el 80  por ciento del proyecto, ministerio, iglesia u organización. Sin embargo, ninguna cosa caminará sin la debida consecuencia.

Tarde que temprano seremos alcanzados por la onda expansiva de la omisión.   Hace unos meses leía en un periódico de Centroamerica un grande titular que decía: “PASTOR EVANGÉLICO ACUSADO DE VIOLACIÓN DE UNA ADOLESCENTE EN SU IGLESIA” .  Con asombró comencé a leer las descripciones  tristes de la acusadora y las consabidas defensas del acusado, me encontré estremecido por las palabras dichas por el Presidente de la organización donde este pastor funcionaba y ante la pregunta del periodista acerca de cuál era la opinión de él referente a este caso si eso fuera cierto, el líder nacional de esta iglesia dijo a la prensa las siguientes palabras: “Estamos investigando para encontrar la verdad y si el caso resultara ser cierto procederemos a cambiar a este pastor de iglesia y enviarlo a otro lugar para pastorear”. Cerré el periódico y me quedé mirando a la distancia mientras mi mente daba tumbos de un lado a otro y en mi corazón dije: Esta expresión la he escuchado muchas veces o de palabra o de hecho.  Omisión.

Algunos líderes parecen intocables, su trayectoria, su renombre, su aparentemente limpia reputación y el largo historial de “éxitos” los hace intocables, por lo tanto es mejor omitir:
“No hagamos de esto algo demasiado grande”.
“Es mejor no dañar al pueblo”.
“Esto quedará entre nosotros”.
¿Creemos que podemos engañar al pueblo?  JAMÁS:   El pueblo tarde que temprano lo sabrá.

El pueblo no pide de sus líderes perfección, pero si busca y demanda honestidad. Corazones heridos hay muchos y almas secas y sedientas por el valle de la omisión, sobran.

Un pastor en un momento de angustia por la infidelidad cometida por su esposa con otro pastor amigo, el cual con sutileza logró engañar a esta mujer me decía: “No sé qué hacer, mi esposa me lo contó todo, pero no sé a quién ir, porque sé muy bien que si hablo a los directivos ellos lo defenderán a él y meterán su manos para sacarlo en limpio mientras que mi esposa y yo seremos los perjudicados” .  Le dije, de todas maneras hazlo, no te adelante a los acontencimientos; él lo hizo para luego decirme. Sucedió hermano, lo que le dije. Nosotros quedamos con un matrimonio semidestruido, un corazón herido, mientras él ha sido defendido fuertemente y no sólo permanece en el ministerio como si nada hubiese pasado sino que es aplaudido por líderes, en convenciones y en eventos. Hermano: Tengo mi corazón reventado y mi alma desilusionada. Renuevo de plenitud de la disposición es ser evaluados en cuanto a la omisión.

DISPOSICIÓN A RESTITUIR.
“Y os lo restituiré” I Sam 12:3.

La restitución es esencial para cultivar la confianza de aquellos a quienes hemos herido. Samuel estuvo dispuesto a restituir. Pedir evaluación sin restitución es hipocrecía. Muchos quieren pedir perdón pero no desmuestran la disposición a la restitución. ¿De qué sirve pedir perdón si no devuelvo el dinero que tomé? ¿De qué sirve pedir perdón si no trató de colocar todo mi esfuerzo para reponer lo que dañe y ultrajé?. La respuesta del pueblo fue: “Nunca nos has oprimido ni maltratado, ni te has dejado sobornar- dijeron ellos”   I Samuel 12:4,5.

Que emocionante es recibir la respuesta del pueblo para quién hemos trabajado y quienes levantan la voz diciendo: Nunca nos has defraudado o sí, una vez lo hiciste, pero has pedido perdón y los has restituido. Samuel con firmeza pero con gozo interno dijo: “El Señor y el rey  que él ha escogido son testigos de que ustedes no me han encontrado culpable de nada” I Samuel 12:5.

DISPOSICIÓN A LA SABIA CONFRONTACIÓN.

I Samuel 12:7-15. “Ahora, pues, aguardad, y contenderé con vosotros delante del Señor acerca de todos los hechos de salvación que Jehová ha hecho con vosotros y con vuestros padres, cuando Jacob hubo entrado en Egipto, y vuestros padres clamaron al Señor. Dios envió a Moisés y a Aarón, los cuales sacaron a vuestros padres de Egipto, y los hicieron habitar en este lugar. Y olvidaron a  su Dios, y él los vendió en mano de Sisara jefe del ejercito de Hazor, y en mano de los filisteos, y en mano del rey de Moan, los cuales les hicieron guerra, ahora pues, he aquí el rey que habéis elegido, el cual pedisteis; ya veis que el Señor ha puesto rey sobre vosotros.

Si temieres al Señor y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Dios, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien.  Mas si no oyereis la voz de Dios, y si fuereis rebeldes a las palabras del Señor, la mano de Dios estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres”.

Como siervos de Dios no podemos evitar la confrontación al pueblo cuando vemos que quieren andar en sus propios caminos e ignorar la bondad y la misericordia de Dios. No podemos rehuir el compartir todo el consejo de Dios con el pueblo. Samuel les dijo: “Por lo tanto prepárense, que en presencia del Señor voy a discutir con ustedes acerca de todos los beneficios que él les ha hecho a ustedes y a los antepasados de ustedes” V. 7.

Samuel no confrontó al pueblo, hasta que él mismo  quedó expuesto a la confrontación y cuando el pueblo no halló nada en él, con autoridad él confrontó al pueblo. Sí, nosotros no tenemos derecho a confrontar a nadie si antes nosotros no hemos estado dispuestos a la confrontación y a la evaluación. Los días que vienen son días difíciles y especiales.

Las mismas situaciones nos demandarán confrontar al pueblo para que ellos puedan caminar en el sendero recto y limpio de una vida pura, santa y renovada, pero necesitamos nosotros mismos ser los primeros en ser confrontados. La confrontación de amor pero la firmeza del Padre que desea lo mejor para sus hijos.

LA DISPOSICIÓN DEL SIERVO A LA INTERCESIÓN.

Ante la confrontación de Samuel al pueblo, el pueblo le dijo a Samuel: “Ruega al Señor tu Dios por estos tuyos, para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido el de pedir un rey”.
Ante la petición Samuel dijo:  “En cuanto a mí, que el Señor me libre de pecar contra El dejando de rogar por ustedes.  Antes bien les enseñaré a comportarse de manera buena y recta” V. 19,23.

La intercesión es el arma clave que Dios nos ha dado como sus siervos para que clamemos por el pueblo y realicemos la obra en la norma establecida por Dios. Si tenemos el cargo o no lo tenemos, el ministerio continúa. Los cargos los dan los hombres, pero el ministerio lo da Dios.

No necesito cargos para ministrar, el ministerio continúa fluyendo aún más allá de los cargos. Samuel dejó de ser el líder de Israel, pero cuando el entregó su cargo al primer rey de Israel, Saúl, Samuel dijo: Lejos esté de mi que deje de orar por ustedes y antes bien les enseñaré a comportarse de manera buena y recta. Muchos pelean los cargos y no los quieren soltar y se olvidan del ministerio que Dios les dio; Otros, saben soltar los cargos y ven como sus ministerios aún crecen y crecen sin tener los cargos.

Que estemos dispuestos a cumplir con la tarea más hermosa, la tarea de la intercesión y ministrar enseñando a otros a comportarse de manera buena y correcta. Vivimos para ministrar, y no necesitamos de plataformas humanas para hacerlo, pues la plataforma del ministerio la provee Dios.

No siempre será delante de un pueblo, detrás de un púlpito, o detrás de un micrófono de radio  o ante las cámaras de televisión, a veces es sólo lado a lado con una persona y allí ver la manera tan dulce y hermosa como Dios opera, a veces será sólo en el altar de la intercesión y estando en secreto veremos como Dios nos recompensa en público.

EL RESPALDO DE DIOS.

Renuevo de Plenitud Ministerial en la Disposición, es contar con el respaldo de Dios. Cuando Samuel terminó de confrontar al pueblo la Biblia dice:  “ Y Samuel clamó al Señor y Dios dio truenos y lluvía en aquel día, y todo el pueblo tuvo gran temor de Jehová y de Samuel” I Samuel 12:18. El trueno de los cielos fue la voz de confirmación y respaldo de Dios para su siervo.

Renuevo de Plenitud Ministerial es contar con el apoyo y el respaldo del Señor. Él jamás olvidará a sus siervos y siempre los sostendrá.

REFLEXIÓN.

Necesitamos examinar nuestro corazón como siervos y examinar las redes de la disposición. El pueblo se alimentará de lo que llena nuestro corazón.

¿Cómo responderemos en el momento cuando tengamos que salir de donde estamos y entregar a otro lo que Dios en su misericordia nos ha permitido operar?

- Samuel cuando murió todo el pueblo lo lloró.
- Saúl cuando murió dejó consternación por la forma trágica en que murió.
- Samuel traspasó su cargo con honor.
- Saúl se aferró a su cargo y persiguió a David porque él no toleraba un traspaso de cargo.

¿Estás dispuesto a traspasar tu cargo con honor o acaso te estás aferrando al cargo y persiguiendo para eliminar a quién pudiera sustituirte?

Vamos a levantarnos y a comenzar a remendar el RENUEVO DE PLENITUD DE LA DISPOSICIÓN.

Hoy es el día de ese gran comienzo.

1.- Está mi corazón dispuesto realmente a ser observado, evaluado y enseñado?

2.- En cuáles de las áreas que aprobó Samuel estoy débil?

Que Dios te siga ayudando a ser la clase de siervo que te demuestra el genuino amor de Dios desde tu corazón al corazón de Dios y al pueblo al cual ministras.

Con amor

 

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