Notes & Transcripts

 Introducción:
Se cuenta que en una de las batallas más famosas de Alejandro Magno, tuvo la oportunidad de alentar a uno de sus soldados en el campo de batalla. Al ver a su súbdito, temeroso y posiblemente con ganas de desertar, se dirigió a este, preguntándole ¿Cómo te llamas buen hombre? para sorpresa del gran general, el soldado contesto “Alejandro” inmediatamente lo tomo de los hombros, sacudiéndolo con fuerza le dijo, si realmente te llamas así, entonces deja de comportarte como un cobarde y compórtate como un Alejandro. Esta pequeña historia, nos hace refeccionar en una verdad universal: cada uno de nosotros nos comportamos de acuerdo a lo que somos. Un soldado se comporta valerosamente, un mesero se comporta con respeto hacia sus clientes, un caballero se comporta con mucha educación, y así podríamos ir analizando casos tras casos y siempre llegaríamos a la misma conclusión, “Nos comportamos de acuerdo a lo que somos”.
En la vida cristiana, esto es igual. Desde que entramos en esa preciosa unión con Cristo, comienzan a ver diferentes cambios que Jesús viene realizando en nuestras vidas, por medio de su Palabra, su Santo Espíritu  y por medio de la enseñanza, cuidado y dirección de otros creyentes. Esto, nos lleva sin lugar a duda, a comportarnos de diferente manera de la que solíamos tener antes. Sin embargo, algo muy extraño sucede muchas veces en nuestro caminar con Cristo cuando vienen a nuestras vidas: pruebas, tentaciones u oposición de las personas que nos rodean por el hecho que profesamos ser cristianos Es allí,  en medio de este tipo de situaciones que normalmente vemos que dejamos de comportarnos como lo que somos, creyentes en Cristo Jesús y comenzamos a compórtanos mas como el mundo o hasta podríamos llegar a la gran necedad de negar nuestra fe.
Pero cuando revisamos en la palabra de Dios, notamos que los primeros creyentes lucharon con estas mismas pruebas. Además,  vemos como Dios le da dirección de como ellos deberían de comportarse en esta situación y el anhelo que ellos sean victoriosos en medio de ellas. Hoy quiero invítales a que busquen conmigo en sus Biblias la epístola de apóstol Pablo a los Filipenses capitulo 1:27-30, allí estaremos estudiando como Pablo manda a los filipenses a que se comporten de acorde a lo que son. Es en esta carta que los llama a que su conducta sea “Una conducta digna del evangelio”.
Contexto histórico, inmediato y lejano.
La iglesia de los Filipenses, era una de las iglesias que mas alegraban el corazón del apóstol Pablo. Este, había fundado esta iglesia el su segundo viaje misionero. Si recordamos, después de ser interrumpido por el Espíritu Santo de predicar en Asia (Hch 16:6) en una visión (Hch 16:9) se le aparece un varón Macedonio pidiéndole ayuda. Así fue, que el equipo misionero se aventuro a esta provincia. Notamos que llegaron a Filipos (Hch 16:12) ciudad que poseía una posición estratégica importante al estar a las orillas de la famosa Vía Ignacia, importante vía de comercio. Además la ciudad gozaba el privilegio de ser la primera ciudad de la provincia y aparte de eso, tenía el distinguido titulo de ser colonia romana.
En la primera visita del apóstol, se da su primer encuentro con unas mujeres que se reunían a las orilla del rio para orar. (Hch 16:13). Allí hay algunas almas que reciben el mensaje y comienza así la iglesia en Filipos. Sin embargo, en medio del regocijo comienza también la oposición. Pablo echa fuera un espíritu de adivinación de una joven (Hch 16:16-18) pero producto de esto,  los amos se levantan en contra de él y su acompañante (Hch 16:19-24) Alli con capturados y  llevándos a la fuerza donde los magistrados, siendo acusados, torturados fuertemente y además encarcelado en la peor prisión de la ciudad. Sin embargo, notamos un comportamiento ejemplar de estos hombres de Dios, de tal modo que  en la cárcel oraban y cantaba himnos a Dios. (Hch 16:25) Es así, que se da un terremoto potente, y producto de esto el carcelero y su familia recibe a Jesús como Salvador.
En medio de esta situación, Pablo estaba poniendo el fundamento para que los hermanos entendieran,  cómo debería de ser el comportamiento de un creyente en medio de la adversidad. Si nos acercamos mas a la carta dirigida a esta iglesia, encontramos que Pablo estaba  preso en Roma, pero él tiene una preocupación inmensa por esta iglesia que le había apoyado grandemente en la propagación del evangelio y busca como ellos anden de una manera digna del mismo. En el capitulo 1:4 leemos que su oración era para que ellos tuvieran comunión en el evangelio, en el 1:7 les expresa que está preso por el evangelio, en el 1:12 les hace saber que sus prisiones han sido de provecho para el evangelio, en el 1:17 les dice que esta puesto para la defensa del evangelio. Pablo ha venido expresándoles cual debe de ser la actitud de un creyente, cual su conducta que deben de presentar en medio de la oposición y les hace saber que su vida es de Cristo y si vive o muere será para gloria de su Salvador (Fil 1:21)
Es así que Pablo, lleva al pasaje que vamos a considerar, luego de haberles dado ejemplo, con la intención de que los hermanos de la iglesia de Filipos puedan vivir sus vidas de acorde a lo que son, ya que había algunos que se estaban oponiendo al evangelio, entre ellos encontramos a judaizantes y posiblemente otros grupos que estaban influenciando y aterrorizando a la congregación. Con todo, Pablo busca como ellos puedan tener “Una conducta digna del evangelio”.
Desarrollo
En primer lugar una conducta digna del evangelio es:
I. Una conducta de lealtad al evangelio. Fil 1:27
El apóstol Pablo comienza su exhortación a los filipenses con un mandato directo. Una cosa requiere de ellos, que se comporten como es digno del evangelio. La palabra que el apóstol usa “comportar” es una palabra que literalmente se debe de traducir “comportarse como ciudadanos”. Pablo utiliza en tiempo imperativo para expresar un mandato, no una sugerencia. Al usar esta palabra, está tratando que los filipenses entiendan que de la misma forma que se comportan aquellos en la ciudad de Filipos que contaban con una ciudadanía romana, así se deberían de comportar ellos. Pero su conducta debería de reflejar la dignidad del evangelio de Cristo. Cristo había muerto por ellos para liberarles de las llamas del castigo eterno y esperaba que ellos vivieran de acorde a su nueva identidad con Cristo. Donde la vida de santidad, unidad, fe, amor, pureza, fidelidad, entrega fuera notables en sus vidas. Así como los romanos se sentían orgullosos de su ciudadanía, ellos deberían de estarlo por ser ciudadanos celestiales (Fil 3:20).
Pablo después de exhortarles a vivir de acorde al evangelio, va al meollo de la exhortación para explicarles en qué consiste esto. Al haber oposición hacia la iglesia, les pide que estén “firmes en un mismo espíritu”. Pablo quería que sus vidas fueran leales a Cristo, que nada los moviera de su entrega a Cristo, que estuvieran bien arraigados a Cristo, firmes. Pero el apóstol, les hace ver que esta firmeza la deberían de hacer en unidad “en un mismo espíritu”. Pablo está interesado en la lealtad de los filipenses, pero que esta lealtad sea firme y en unidad. La iglesia debería de enfrentar las dificultades de los que se oponen en unidad, juntos como lo que son un cuerpo. Es que dos son más fuertes que uno y cordón de tres quien lo podrá romper ( Ecle 3:9-12)
Este problema de la lealtad ha sido contante en la historia del pueblo de Dios. Israel se había mostrado infiel con Dios, a pesar de todas sus bendiciones. Oseas escribe “Porque vuestra lealtad es como nube matinal, y como el rocío, que temprano desaparece” (Oseas 6:4 LBDA) La ilustración es clara,  que nos hace ver cuán desleales podemos ser. La niebla mientras no salga el sol se mantiene, espesa e intimidante, pero eso solamente dura unas pocas horas hasta que radia el sol. Bien comenta C. Shaw en su devocional “Alza tus ojos” al respecto: “Lo que hace que desaparezca la niebla, es precisamente el calor del sol. De la misma manera, la lealtad muchas veces existe hasta que se presenta alguna dificultad. Cuando la vida comienza a presentarnos sus interminables complicaciones, se evaporan los buenos sentimientos, las promesas, y los compromisos de amar por toda la eternidad”
Sin embargo, notamos que el llamado a los creyentes es el de mantenernos firmes, unidos aun en medio de la oposición. Pablo también llama a los filipenses a “combatir unánimes por la fe del evangelio” Pablo espera que los Filipenses no solo de mantuvieran firmes, sino que igualmente combatieran por la fe, en unidad nuevamente, como una sola alma. La palabra “combatir” denota un trabajo en equipo, como aquellos en las carreras de relevo, que trabajan juntos por la victoria. Esta comunidad de creyentes debería de luchar por su fe, predicando, testificando, viviendo vidas dignas, aun en medio de las dificultades. Sin embargo, actualmente no se ve eso, por lo común nosotros como creyentes no queremos combatir por la fe. Sabemos que somos salvos que estaremos en el cielo, pero no queremos pelear por la fe, no queremos presentar oposición ante los que se oponen. Preferimos quedarnos callados, no entendiendo que el hacerlo podría estar cerrando la oportunidad de que alguien más pueda conocer de Cristo a través de nuestro testimonio. Esto también denota que no hemos comprendido que el evangelio es “poder de Dios para salvación a todo aquel que cree....” (Rom 1:16) Muchas veces, más bien actuamos avergonzados del evangelio, por ende de Cristo. Hermano ese es un terrible error.
II. Una conducta de valor por el evangelio. Fil 1:28
El apóstol, después de pedirles su lealtad al evangelio, les llama a vivir sus vidas cristianas sin temor. El llamado es claro “Y en nada intimidados por los que se oponen”. Los creyentes deberían de mostrar valor en medio de la adversidad. Pablo les expresa que no hay motivo para estar atemorizados, al decir “nada” nos deja si alternativa. Sin embargo notamos que esta es por lo común una de las más comunes excusas que tenemos en nuestro caminar con Cristo. Las iglesia poco a poco dejan de predicar en contra del pecado, le la pureza, de la homosexualidad, de la fornicación, porque están atemorizadas, temen ser llamados fanáticos, tontos o temen el ser rechazados. Pablo les expresa con toda decisión, ustedes hermanos en medio de la oposición deben de vivir una vida sin temor.
Es extraño, pero a veces pienso que no hemos entendido que somos hijos de Dios, que estamos llamados a predicar su palabra, a no vivir atemorizados, porque El tiene control de nuestras vidas. A veces se nos olvidan promesas como la de Hebreo 13: 5-6 “No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”. O la que hizo Jesús en la Gran Comisión ” y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo....”. (Mat 28:20). Pablo nos anima a que no vivamos vidas atemorizadas, menos en la oposición. Deberíamos de ser como Daniel, José, Esteban que en medio de la oposición honraron a Dios con una conducta digna del que los había llamado.
Recuerdo una experiencia que me paso en los Frenos, pueblo ubicado en el valle de Rio Grande en Texas. Cursaba mi segundo año en el seminario bíblico y estábamos de viaje misionero en esa localidad apoyando a una iglesia local en el periodo de semana santa. La iglesia nos organizo de tal modo que deberíamos de evangelizar casa por casa en esa semana por sectores. Cada día estaríamos en un lugar diferente con la idea de compartir a Cristo. La experiencia fue inolvidable y además una lección de lo que Dios puede hacer cuando no vivimos atemorizados por lo que nos pueda pasar en medio de la oposición. Recuerdo que salimos a evangelizar, por cierto algo no común en las iglesias en Estados Unidos, claro está por el temor a ser rechazados, y después de una pequeña experiencia con una manada de perros, fuimos a otro barrio. Allí estaba yo listo para tocar la puerta de una bellísima, grande y lujosa casa. Iba a tocar cuando de repente se abrió la puerta, un hombre inmenso que me sacaba como unos dos pies de estatura estaba frente a mí, con un rostro de enojo, su rostro solamente me decía que algo había pasado adentro. Este hombre daba la impresión de que quería destrozarme, yo al verlo quise retroceder, pero recordé las palabras de Pablo a Timoteo “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Listo, Dios nos ha capacitado para la adversidad, pero arma que no se usa es arma que no sirve, y allí en fe de esta promesa le hable a aquel inmenso hombre, le explique que tenía un mensaje que había cambiado mi vida, y después de explicarle lo que era el evangelio, lo que Cristo había hecho por nosotros y que además quería hacerlo en su vida, aquel hombre fue cambiando poco a poco y al termino de nuestra conversación, era uno más de la familia de Dios.
No podemos, ni debemos hermanos, caminar en la vida con temor. El apóstol también les explica que el mostrar valor en medio de las dificultades les comunicaba a los que se oponían que era una señal de segura destrucción o mejor dicho de condenación de parte de Dios. Ellos deberían de comportarse de tal modo que su valor ante la adversidad reflejara que sus creencias eran ciertas, esto les daría un mensaje claro a los que se oponían. Pablo esperaba que los creyentes de Filipos dejaran de estar atemorizados por la situación que estaban pasando. Pablo les llama a que por nada estén intimidados, estarlo denota que aun no comprendemos cuan poderoso es el mensaje del evangelio, ni que Dios nos ha prometido estar con nosotros y mucho menos que Dios nos ha equipado con su Espíritu Santo para enfrentar estas pruebas.
III.  Una conducta de entrega total por el evangelio. Fil 1:29-30
Después de haberles exhortado a que vivan sus vidas con lealtad y valor, Pablo les expresa que además deben de presentar una conducta de entrega completa por el evangelio. Esto significaba que los creyentes podrían pasar momentos de sufrimiento extremo por su fe. En el versículo 29, se les expresa esta gran verdad, dándoles a conocer dos cosas importantísimas: Primeramente que a ellos exclusivamente se les había concedido el privilegio de creer, ósea de ser salvos, pero no solo se les había concedido el regalo más precioso del universo, sino que también se les había dado el privilegio de sufrir por Cristo.
Esta es una verdad que poco se predica en nuestras iglesias. Por lo común, comentemos el erros al compartir nuestra fe, que la vida cristiana será de principio a fin color de rosas y cuando llegan estos tiempos difíciles, notamos que los creyentes sufren, se quejan, se lamentan, y todo porque no han entendido que también en la vida cristiana pueden venir sufrimientos. Pedro nos dice que Dios tiene grandes propósitos en medio de las pruebas cuando nos expresa: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (1 P 5.10). Santiago nos dice que en medio de las pruebas nos comportemos con gozo (Stg 1:2) Job el hombre que posiblemente más enfrento pruebas en la Biblia nos dice: “¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? (Job 2.10).
Es así que el apóstol Pablo llama a los filipenses a vivir sus vidas entregadas por completo al evangelio, y esto aun en medio de los sufrimientos que les podrían sobrevenir. Si nos ponemos a pensar un poco, ¿No sería más que correcto que si él sufrió por nosotros, nosotros estemos también dispuestos a sufrir por él? ¿No sería correcto que si el murió por nosotros, que nosotros estemos dispuestos a morir por él? ¿No es la vida que Cristo nos dio eterna? ¿No dice la Palabra de Dios que estamos seguros en sus manos? Sin embargo, vivimos nuestras vidas conduciéndonos de tal modo que no queremos sufrir ni siquiera una ofensa por Cristo. Pareciera que las cosas que mas decimos creer, son las que menos demostramos con nuestra conducta.
Hermanos, la vida de un creyente debe de estar preparada para vivir, sufrir o morir por Cristo. Él nos ha dado la vida eterna, por lo consiguiente nosotros deberíamos de conducirnos de tal modo que estemos dispuestos a dar nuestras vidas por él, recordando las palabras de Pablo, “a vosotros se los ha concedido” “a vosotros se los ha dado el privilegio de sufrir por Cristo”,  “a vosotros, solamente a vosotros”
Conclusión
Una conducta digna del evangelio en medio de las adversidades requiere, lealtad, valor y entrega total. Hoy hermano,  Dios ha hablado a tu corazón y quieres que recuerdes quien eres tú en sus manos. Quiere que sepas que ya  dejaste de ser aquel inestable ser sin sentido de lealtad, miedoso y sin compromiso que solías ser. Ahora eres hijo del Dios todopoderoso que te ha dado vida eterna, el cual espera que en tu pequeño caminar por esta tierra, demuestres con tu conducta, con tus acciones quien eres tú. A fin y al cabo, tu conducta reflejara que el mensaje que has oído y creído es verdadero. Es tiempo que dejes de comportante como uno más del mundo, es tiempo que comiences a comportarte de acorde a tu identidad. Recuerda que de modo que si alguno esta en Cristo nueva criatura es” (II Cor 5::17). Ya no mas actuaciones de hombres inestables en la fe, es tiempo de actuar de acorde a lo que somos: “Hijos redimidos por Dios, creyentes en Cristo Jesús”